Para hombres
A*Men
Acordes principales
Descripción
A*Men de Mugler es una fragancia de la familia olfativa oriental amaderada para hombres. Lanzada en 1996, la nariz detrás de esta composición es Jacques Huclier. Las notas de salida incluyen lavanda, menta, notas afrutadas y especiadas, cilantro, notas verdes y bergamota; las notas de corazón revelan caramelo, pachulí, miel, leche, cedro, jazmín y lirio de los valles (muguete); mientras que las notas de fondo se componen de café, pachulí, vainilla, haba tonka, benjuí, ámbar, sándalo y almizcle.
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Notas clave
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Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
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No pude con él, me ganó el perfume 😔 Debo admitir que cuando lo compré me dejé llevar por la recomendación de la vendedora, además que en el papel que hizo la prueba se sentía bastante bien, era mi deseo en ese entonces oler a algo distinto, potente y que nadie oliera como yo, estaba un poco harto de los cítricos porque además me estaban causando fatiga olfativa. La primera vez que lo usé fue en una fiesta y me acuerdo que un amigo me dijo que fuerte tu perfume, pero no me dijo que si estaba rico o no, solo eso, luego lo llevé puesto a una cena de la oficina y una amiga me dijo que le estaba haciendo doler la cabeza el aroma, la verdad solo me aplicaba 5 atomizaciones y yo también me llegaba a hostigar con esta fragancia, pero mientras más lo usaba sentía que me dolía la cabeza y fue ahí que dije esto no es para mí. Decidí regalarle a mi hermano, siendo sincero se lo sentí solo un par de veces seguramente no le gustó y lo guardó por ahí. La fragancia es si es bastante llamativa, me llamó la atención porque tiene ese toque a café además del montón de notas que la hacen algo diferente. Hace unos meses me compré un perfume cítrico y me regalaron esos decants en cartón que dan en las perfumerías y pedí que me regalen A Man, lo apliqué en mi mano y no definitivamente no puedo con ella, aunque me guste ese aroma picoso dulce, gourmand, no es algo que quisiera llevar siquiera 5 horas 😭
Icono absoluto y el rey de los gourmands. Polarizante y adelantado a su tiempo. Tiene un parecido razonable a su hermana Angel, pero con un pachulí oscuro y terroso, no para todos. La estela es pesada y la duración eterna, incluso en ropa y tras ducharse. Imagina una biblioteca antigua con café con leche y un bollo de chocolate y miel, con un toque de jazmín por la ventana. Combina lo dulce con lo amargo del pachulí y un floral. Joya de los 90. En tienda sale a 90€/100ml, en web rondan los 60€.
Nunca la tuve ni la compré, pero conocí su belleza, magnificencia y sobre todo su poder. Lo oí en un compañero y dice que se le hace una bestia; yo le digo que ahora es un tierno gatito con un maullido de cachorro, no el gran tigre majestuoso de antaño que era muy expansivo y potente, dejando una estela subyugante. No le alteraron del todo la fórmula, siguen ahí los ingredientes, pero se siente más alcohol que esencia; antes fue agua de perfume y quedó rebajado en eau de toilette que cumple con esfuerzo. Me encanta lo láctico con la miel, pachulí y caramelo; esa nota de café tostado, ahumado y avainillado le da un tono atalcado por el almizcle. Es delicioso, magnífico y si vale la pena gastar, ya se consigue barato. Tiene un enorme parecido en el secado a su hermana mayor ANGEL, uno de los que tanto venero.
Con solo un spray, este perfume demuestra ser una obra maestra a la que le tocó su tiempo. Es un gourmand iconico que no necesita explicaciones. Nunca habia olido nada igual, una mezcla cautivadora, cálida y dulce que genera misterio. La duración es una bomba: 8 horas en piel con la misma intensidad. La estela es potente pero no empalagosa, la gente lo huele a metros. Brutal y me encantó.
Esta fragancia tiene lo que más me gusta de la perfumería: una identidad. Si bien es comercial, es un aroma único, arriesgado, hecho para complacerte a vos. Ojo, tengo perfumes para llamar la atención, pero suelen ser los que menos identidad tienen; están hechos para complacer. Mugler creó A*Mén con amor, calidad y maestría, un cóctel de 19 notas en un EDT tan diferentes que preferirías hacer tres perfumes distintos con ellas. Pero les salió con mucha clase. Muchos la describen como dulzura intensa, pero es una dulzura intensa para quien no le gusta lo dulce; si sos fanático, será un mix de emociones muy intensas. Las notas están descritas, pero la mezcla las minimiza y se vuelve indescriptible, algo único: se vuelve A*Mén. Es uno de mis favoritos, pero el que menos uso. Soy de la filosofía de usarlos para disfrutar y gatillar sin miedo: ¿te sentís cómodo usándolo en verano, invierno, oficina, cita? Usalo. Pero este perfume lo guardo solo para días muy fríos, ahí tiene un potenciador de disfrute inmenso. No soy fanático de comprar a ciegas, pero entiendo a quien lo hace. Jamás compres este perfume a ciegas a menos que seas un ludópata que siente la vida como un juego; porque puedes llegar a odiarlo tanto que quieras reventarlo contra la pared, o amarlo tanto que quieras que forme parte de tu ADN. Si lo haces y te gustó, te felicito, estás apto para robar los ahorros de tu familia y apostar al rojo. ¡A por toda, campeón!
Lo compré por colección, me parecía que debía tenerlo. Al probarlo me pareció espantoso y siempre lo esquivé, pero con los años decidí entenderlo. Voy a probarlo un domingo frío en el cementerio, creo que en otro lado no encaja por ahora. Pasaron unos días y me fui acostumbrando. La salida se apaga a los 15 minutos tornándose más amigable. No parece una bestia, da ráfagas fuertes pero no es desagradable, tampoco es delicioso, simplemente llevable.
Honestamente no conocía esta fragancia ni me despertaba curiosidad, pero tras ver recomendaciones de Narciso Salazar en su canal de YouTube, me decidí a probarla y debo reconocer que me encanta. Quizá sea de esas polarizantes, que la ames o la odies sin medianías, y a primer olfato integré el primer grupo. Diferente a cualquiera que se esté acostumbrado hoy en día. Una numerosa cantidad de notas perfectamente combinadas que hacen que en todo su desarrollo se descubra algo nuevo, destacando una tras otra. Entiendo que las percepciones sean subjetivas; en la salida siento una sutil frescura cítrica mentolada dando lugar a un dulzor láctico con un ligero café y de final inciensado. Diferente sí, pero única, lo que la convierte en una amalgama aromática adictiva que ya forma parte de mi colección.
Hago esta reseña sin concepción previa, solo con los comentarios sobre lo polarizante que es. Lo oí varios días con calma. Lo que más sorprende es que sea de 1996, huele completamente actual y en tendencia con el resurgimiento del café (como TDH EDP Intense o Devotion de DG). La salida es potente, a café oscuro y molido. A los pocos minutos aparece el regaliz, como el de Juanola. Luego se calma y nace un fondo limpio, difícil de explicar, quizás por la menta o el jazmín; pese a ser potente, no tiene esa suciedad animal de otros perfumes de la época. Se asienta en una mezcla dulce de tonka, recuerdo de café y pachulí que recuerda al incienso o a un lugar místico. No es para el día a día ni la oficina, es para disfrutar cuando hace frío, en salidas nocturnas o eventos, dejando un recuerdo. La duración es larga, en piel se oye más de 10 horas sin perder calidad. Antes lo veía como polémico, pero creo que no es raro ni extravagante, es potente con acordes bien construidos y un buen ejemplo de perfume oriental. No dejes de olerlo y cuenta qué te parece.
Es curioso: detesto los aromas dulces pero a mi esposo le encantan. Creo que su pH es perfecto para disfrutar las notas gourmand sin náuseas o dolor de cabeza. Recomiendo a hombres que no les gusten los perfumes afrutados o a espuma de afeitar. Lo que más noto es chocolate y un poco de cuero.
Perfume polémico si los hay, genera opiniones divididas: difícilmente a una persona le parezca indiferente esta fragancia, están quienes les gusta y quienes no, sencillo. Lo compré a ciegas: tengo que reconocer que tiene un lado bueno y un lado malo. El lado bueno es su duración y proyección, ya que con pocos sprays se hace notar a donde vayas, sin necesidad de tener que reaplicar, y así es durante varias horas (unas 7 u 8 en promedio). El lado malo es que -a mi gusto- me pareció un aroma +35: tiene notas bastante mezcladas, como café, miel, caramelo, un poco alcohólicas. Ocasión de uso: para climas fríos, lo veo mejor para alguna salida nocturna elegante. Nuevamente, no lo recomiendo comprar a ciegas, asegurarse de probarlo antes de ver si es del agrado de uno o no. Nota final: un 7.
Si buscas una fragancia ‘modo bestia’, no busques más. Si te gusta, disfrutarás como un enano; no es compra a ciegas ni para regalar, hay que probarla primero. Al atomizarla es una explosión que llena la habitación, extremadamente dulce; no te pases con el gatillo si hay diabéticos cerca.
A*Mén. El perfume que usaba El Diego, el mejor y más controversial jugador de la historia. No quise comprarlo porque dicen que ya pasó su época de esplendor, tal como El Diez. Finalmente pude acceder a un batch viejo y, aunque esperaba una salida más brillosa, no me decepcionó. Como muchas fragancias noventosas, tiene muchas notas en su descripción. Yo percibo con fuerza el cacao, aunque no esté declarado. Más allá de las vainillas, no lo catalogaría como un olor 100% gourmand. A*Mén me genera una mezcla de sensaciones, como el mismo Maradona. Sirve para toda la cancha: versátil, ganador y por momentos polémico. Un perfume que sirve para fumar un habano con Fidel Castro, jugar un picadito con estrellas o comer un choripán en la costanera. A*Mén puede parecer genial o odiarlo, pero nunca pasará desapercibido. Un producto que emula los estándares del gran Diego y, al igual que él, es eterno.
Evoca el olor de la santería y los calderos de brujos con sus brebajes mágicos, tipo Nganga. También huele a pozole azteca, el que echaban chocolate y especias para tapar el olor de la carne chamuscada. Reconozco que los ángeles también son caídos; Angel es Lucifer, simbolizado en la estrella de cinco puntas. Solo hay vainilla de bourbon, café arábigo y pachulí, pero ensambladas magistralmente parecen caramelo, leche y lavanda.
Me encanta este perfume. Me hace sentir único y entiendo por qué gustó tanto. Tiene una estética especial e irreverente, no es amigable, tiene “algo más”. Me da una vibra muy “cyborg”, futurista a pesar de ser vintage. Al principio huele a formol, desinfectante oscuro y plástico, me imaginé al caballero de Amatista de Saint Seiya, lúgubre y penetrante. Con el tiempo, evoluciona de menta a dulce de leche, café, cenizas y al secado es una tarta tres leches avainillada con miel y un musgo sucio de fondo. Me encanta. Ideal para ropa de diseñador, irreverente y no convencional. Aroma: 8.1, Proyección: 7.8, Duración: 7.2. Calificación final: 7/10.
Hola amigos fraganceros. Tuve este perfume hace años cuando estaba firmada por Thierry Mugler y no el agua de colonia que venden ahora a precio de oro. La verdad estoy muy decepcionado de cómo Loréal mató a esta fragancia emblemática, el gourmand de los gourmands. Acabé en una perfumería y la dependienta me dijo que es la misma, claramente no lo es. Los que la tuvimos sabemos lo que fue realmente, una lástima la fórmula actual. Espero conseguir algún batch viejo, tipo 2012/2016, y volver a tener a la bestia que algún día me acompañó. Edito 01/10/2024: acabo de conseguir un bendito batch viejo (año 2012) con casi 100ml, ha envejecido perfecto. A pesar de los 12 años, sigue proyectando y pegando fuerte, ésa es la bestia negra que recordaba. Gracias, benditos sean los coleccionistas.
Conocí este perfume hace años con muestras que no me gustaron al principio, ya que prefiero acueros o inciensos. Las guardé en un cajón hasta que, por error, me las llevé a un viaje. Sin opciones, me lo puse y, curiosamente, a las pocas horas empezó a recitar poesía en mi piel. No fue cosa de un día; en los siguientes días seguí usándolas y me enamoré. Es mentolado, dulce, con un pachulí marcado que te transporta a otras épocas. Nostálgico, vintage, adictivo y envolvente. La lección: no juzgues a la primera. Hoy tengo el tamaño completo y cada vez que lo uso, alguien me hace un cumplido. Es el padre de los gourmands masculinos, pero una mujer lo puede llevar sin problemas. Calidad top, dura unas 10 horas y proyecta más de 5. En ropa, huele a días. Pruébalo en piel, da un paseo y deja que hable.
Después de años con su fórmula vintage abrumadora y bestial, y mucho tiempo sin usarla, volví a caer en sus garras inevitablemente. Pasó por Clarins y Oreal perdiendo intensidad e identidad, pero ahora estoy convencido de que le devolvieron potencia. Vuelve a ser mi gran amor, aunque ya no tanto odio; se queda entre la vintage y la suave fórmula de Oreal.
Angel man, ufffffff, lo amo con todo mi corazón. Lo vi en 2018 en Sears, una botella hermosa y simple. Lo probé y pensé que huele a chocolate y tierra, lo dejé. Horas después, el aire olía diferente, con presencia. Me lo puse y olía a tierra mojada, café y un caramelo delicioso. Me morí al olerlo. Al secado me enamoré y al día siguiente fui a otra perfumería, lo probé y fue lo mismo. Ahorré de mi sueldo escolar, fui a Sears y me lo llevé. No había olido nada igual, algo único e especial. Eso te hace sentir Mugler, alguien que impone y no tiene miedo. Lo usé mucho y nunca tuve elogios, salvo de un primo que decía que olía sensual e íntimo, un poco sucio por el pachulí. Lo amé por años hasta ver que lo reformularon y ya no queda nada. Pruébalo si lo ves, puedes enamorar como yo.
Si no existiera, habría que inventarla. Fue lo primero que pensé tras probarla en papel y piel. La salida te deja descolocado, no te la esperas. Es algo entre mentolado y gourmand (me recordó a Joop Homme), seguido de un certero ‘cafetazo’. El café es el protagonista. Al secar, el café destaca aún más, escoltado por una base ambroxanada, muy dulce, con vainilla, haba tonka y benjuí. Tiene tremenda personalidad. Por momentos parece un aroma para un hombre clásico de película en blanco y negro, y al instante piensas en un hombre del siglo XXI que entra y sale del metaverso, domina las leyes de la física y tiene el mundo a sus pies. No la veo para uso diario, a menos que tengas una personalidad excesiva o seas actor que pueda dar la nota constantemente (se rumorea que era la firma de Maradona, lo cual cuadra). Más nocturna que diurna, hecha para conquistar emocionalmente. No la lleves si eres un capullo integral, porque generarás ambivalencia y a la larga detestarán el perfume y a ti.
Cuando empecé esta locura de descubrir perfumes, no me gustó este ni el resto de Mugler, pero algo me empujó a repetirlo. Mugler tiene magia, su mundo te atrapa. Me gusta más la versión actual que la vintage de Thierry Mugler, que me quemaba la nariz y los sentidos. A*Men penetra como una bofetada: súper dulce, fuerte, único e hipnótico, a veces abrumador. Brillarás como una estrella porque no hay nada parecido en el mercado, lo cual me agrada. Se lanzó en 1996 y creo que es un flanker de Angel (1992) por sus notas compartidas. Las nuevas versiones son más llevaderas, suaves y bien hechas, agradando a más gente. Disfruté unos 10ml que no pude acabar y vendí porque me cansó; prefiero el Ángel de mujer que me fascina y es mi favorito, pero no disfruto A*Men por más que me empeñe.
A*Mén siempre fue amor u odio, pero cuando la re-formularon, aunque con la antigua fórmula, me acababa saturando y después de revenderla o regalarla, me compraba otra deseando una versión más ligera. Justo lo que han hecho con esta última fórmula. Era justo lo que quería, que no echara para atrás, sobre todo los primeros minutos. Aunque ahora sería perfecta, echo de menos su estela de caramelo quemado que esta versión no tiene, pero me tendré que acostumbrar. Al menos seguro que no me cansa como la anterior.
Es un JW Blue Label: un elixir.
Olor a hombre con mucha personalidad, como gritando, “ACA LLEGUE YO Y ME IMPORTA 3 CARAJOS QUE LOS INVADA CON ESTE OLOR A BUSCOCHUELO QUEMADO” un aroma espectacular!!, repito lo tenés que llevar con mucha personalidad o el perfume te lleva puesto a vos. Noches de invierno ideal para salidas a boliches, fiestas y con amigos vas a llamar la atención.
No es para cualquiera: es dulce, con tabaco profundo. Es una bestia, ideal para ocasiones especiales o ir de fiesta. Dura muchísimo, proyecta muchísimo y tiene mucho carácter, pero va acompañado de mucha actitud, ya que es un clásico. Lo usaba el Diegote y era su firma.
Es el 7 de Loewe pero anónimo y dulce, con esa nota ácida de ‘aceto balsámico’ que lo define.
No se puede negar que es un perfume interesante, pero otra cosa es que sea agradable olerlo en una persona. Recomiendo no comprarlo a ciegas ya que puede no gustar. Es un perfume que pasa por distintos estados aromáticos por lo que no hay que dejarse llevar por el aroma inicial, y se debe esperar un cierto tiempo para apreciar su aroma definitivo, el cual, para mí, es el aroma de maderas ahumadas: palo santo, caoba, y otras maderas, y un leve toque de toffy, es decir para mí es predominante el aroma a maderas ahumadas, como inciensadas, quemadas, por lo que cada cual debe evaluar si quiere oler así y en qué situación. El dulce de toffy está pero muy leve.
¡Wow! Este perfume es mi infancia. El que me inició en este gusto. Mi padre lo tenía pero no lo usaba mucho; decía que era muy dulce y para mujeres. Yo lo usaba de vez en cuando para ir al colegio, uno o dos sprays para que no se diera cuenta. Dulce, lo recordaba como una galleta con chispas de chocolate remojada en leche con algo verde, muy rico. Lo usaba en la mañana con frío. Un poco escandaloso, sí, pero demasiado bueno. Parece crear una dicotomía; creo que es una joya infaltable.
Hoy pasé por una tienda y me pareció vintage, como un ADN que olí hace años, de hombre mayor. No lo encontré malo, pero es un aroma mucho más complejo que los populares de esta década.
Lo usaba Maradona. Casi todo dicho: es una fragancia difícil de querer, pero los que la aman, la aman con locura. En mi piel dura unas 7 horas, proyectando dos. No la recomiendo, sobre gustos no hay nada escrito salvo el de los helados.
A*Men de Mugler es la fragancia fiestera y alegre por excelencia. Su mezcla dulce y acaramelada con vainilla, café, madera y pachulí es una experiencia única. ¡Nómbralo y la tiene! Con performance y calidad excelente, se consolidó como un clásico masculino. Es una auténtica perla, la recomiendo totalmente. PD: ¿Sabían que la usaba Maradona? Ahora sí lo saben.
Mi Bach es de hace seis años y rinde como una bestia. Es gourmand a tope, cambiante y único. Extremadamente dulzón, puede marear y cansar. Lo uso de vez en cuando, me gusta pero no para repetir diario. Es una joya de colección, pero no para todo el mundo. No comprar a ciegas. No sé cómo están los actuales, ya que los reformularon y rebajaron; pasaré un día a probar. A mí me parece una joya, pero hay que saber usarla y adaptarla.
La compré a ciegas buscando algo retador y me ganó la batalla, pero no lo soporto. Huele a baño de primaria pública, sin dulzura, solo ese olor a caño que debe ser el pachulí. No recomiendo comprar a ciegas; lo intento vender y no pasa nada.
De A*Men siempre escuché que no acepta medias tintas: o lo amas o lo odias. Yo soy del primer grupo. Es potente, dulce al inicio y aunque algunas notas parezcan femeninas, es profundamente masculino y te hace notar. En piel dura media, pero en ropa se aferra tanto que he lavado camisas y con suavizante aún percibo las notas. Definitivamente no es para cualquiera, pero si perteneces al club de los amantes de este ícono de Mugler, será un indispensable para toda la vida.
Primeras impresiones: ¡Es un perfume brutal! Hiper dulce, gourmand, lácteo, especiado y amaderado. Evoluciona muy bien a lo largo de su pirámide olfativa. Si eres de personalidad discreta huye de él o te comerá vivo. Creo que el ambiente que mejor le queda es en una noche fría semiformal. Casi 30 años de esta fragancia y no se percibe obsoleta ni anticuada. No me quiero ni imaginar la primera impresión de alguien que lo usará por allá finales de los 90. Desafortunadamente estamos a finales de primavera inicio de verano en México, tendrá que quedarse resguardada unos meses para poder probarla sin recatos. La bestia entrará en periodo estival. (Hasta entonces actualizaré).
Banch Code de checkfresh.com: Lote ABY92E5, fecha 2024-09, fabricado hace un mes y 24 días. Llegó ayer tras la reformulación aguada y su descontinuación. No creía volver a tenerla, pero tras años donde la versión rebajada era poca cosa y la vintage demasiado abrumadora, he necesitado este tiempo para adaptarme. Me enganché de nuevo, lejos de recuerdos de lo que le faltaba o sobraba. ACTUALIZACIÓN: tras casi un mes, noto que la retocaron; le volvieron a poner esa sensación de goma quemada que se perdió en la versión rebajada. Han aprovechado la retirada para relanzarla más actualizada.
Es muy rico pero tiene el mismo ADN que el Focco original de Yanbal de la botella amarilla. A la mayoría no les gusta porque es muy dulce, gourmand y fuerte. Entiendo que este es muy fuerte y no a todos les va. Aunque se siente casi igual al desodorante Nivea Men Black Carbon Darkwood, este tiene un toque de carbón activo y notas amaderadas.
El más caro y exclusivo de Wavi, solo lo tienen ellos. Cada vez que lo huelo, me transporta de vuelta a él.
Bestial, hace siglos que no huele uno perfume con tal potencia. Un solo spray en la ropa y te queda hasta que lo laves. Me recuerda a la Coca-Cola con caramelo.
Hoy tuve la oportunidad de olerlo y al atomizarlo llegó un olor muy fuerte y raro, nada comercial ni de esos dulcesitos que sacan mucho últimamente. En la salida no me gustó mucho; me olió medicinal, dulce, amantolado, como pastillas para la garganta con miel y propóleo, o gomitas con vitaminas que me daba mi mamá cuando era niño. Un aroma nostálgico pero interesante, no desagradable, aunque raro. Al secar y pasar 30 minutos, ese olor medicinal bajó y salió un aroma rico a café con vainilla, algo de caramelo y fondo de patchouli y amaderado, muy rico y llamativo. Terminó gustándome mucho, es adictivo. Dale oportunidad a que seque y se asiente en la piel, no se van a arrepentir. La recomiendo definitivamente, pero pruebenla primero, no compren a ciegas por la salida 🙂.
Me voló la cabeza desde que me lo atomizaron para probarlo. Adictivo, distintivo y requiere porte para llevar una fragancia así. Es como oler un caramelo Arcor de dulce de leche. Roba miradas para bien o para mal, porque o gusta o no gusta en lo absoluto, no huele similar a nada. Si la personalidad masculina, sexy y decidida tuviera un aroma, definitivamente sería este.