Para mujeres
Agua de Loewe Loewe
Acordes principales
Descripción
Adentrarse en el mundo de "Agua de Loewe" es como abrir una ventana a un jardín primaveral, donde la frescura y la pureza son protagonistas. Este perfume, creación emblemática de la casa Loewe, se destaca por su delicada pero vibrante composición, ideal tanto para él como para ella, lo que lo hace una fragancia unisex por excelencia.
La atomización inicial sorprende con notas cítricas de bergamota, yuzu y naranja tangerina, creando un aroma radiante y energizante que captura la esencia de los primeros rayos de sol. A medida que la fragancia se asienta en la piel, revela un corazón de palisandro y té que, junto con toques de notas especiadas y pimienta blanca, aportan calidez y complejidad a la composición, invitando a un momento de serenidad y reflexión.
En su fondo, "Agua de Loewe" se suaviza con la sensualidad del cedro, el almizcle blanco, el ámbar y el sándalo, que en conjunto, crean una base amaderada y ligeramente dulce que perdura delicadamente en la piel. Esta sinfonía de aromas hace de "Agua de Loewe" una fragancia atemporal y universal, una celebración de la naturaleza y la simplicidad elegante, perfecta para quienes buscan un perfume ligero pero con presencia, apto para cualquier ocasión y estación del año.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
803 votos
- Positivo 85%
- Negativo 9,0%
- Neutral 6,0%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
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Características
Resumen de votos sobre longevidad, estela, género y percepción de precio.
Longevidad
Escasa
Débil
Moderada
Duradera
Muy duradera
Estela
Suave
Moderada
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Género
Femenino
Unisex femenino
Unisex
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Precio
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Reseñas
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54 reseñas
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AlexWood23 aquí. Probé un perfume que es bastante cítrico y me gustó un montón. Lo compré cuando era más joven y siempre me ha parecido curioso que lo etiqueten como unisex. La verdad, solo me animaría a comprarlo otra vez si aclaran ese detalle.
Al principio, me envolvió una sensación bastante afrutada, donde el yuzú y el aroma del palisandro brillaron con luz propia. Por un instante, me hizo pensar en otras fragancias que he olido antes, como Escape de Calvin Klein o alguna de Issey Miyake, posiblemente leau pour homme.
Una vez que lo llevaba puesto por cerca de una hora, el frescor de los cítricos seguía presente, pero esta vez se le unía un fuerte aroma a té acompañado de una mezcla de especias.
Al cabo de cuatro horas, la fragancia se volvía más cálida y suave, con toques de madera.
Llegando a las ocho horas de uso, el almizcle, el cedro y tal vez otros tipos de madera se hacían notar más intensamente.
La intensidad de la fragancia era más bien moderada a baja, y su durabilidad superó las 8 horas, aunque para ello tuve que usar todo el sample de 2ml que tenía. A medida que avanzaba el tiempo, el aroma se quedaba más cerca de la piel. Diseñado para ser disfrutado en verano y durante el día, lo encontré perfectamente balanceado para cualquier género. No puedo opinar sobre su precio o su valor en relación a la calidad, ya que solo tuve la oportunidad de probar una muestra y la marca Loewe no se encuentra disponible en mi país.
Sin duda, la fragancia inicia con una esencia super fresca, gracias a sus notas cítricas combinadas con el té. Sin embargo, no pasa mucho tiempo antes de que la especia del té se vuelva algo que personalmente encuentro un poco agobiante. La verdad es que se me hace una esencia molesta y nada emocionante.
En los días que el sol pega más fuerte, este es el único perfume que me siento cómodo usando. Me recuerda un poco al CK one de Calvin Klein, pero es mucho más ligero y no tan abrumador.
Tiene un inicio con toques cítricos que no son excesivamente fuertes y se asienta de manera suave en mi piel, llegando a percibir matices amaderados delicados que se mantienen por unas 6 o 7 horas.
Es tan versátil y agradable que cuando mi pareja y yo nos vamos de vacaciones en verano, es el único perfume que empacamos para los dos.
CitrusKing789 opina: ‘Es como una explosión de cítricos, realmente un aroma encantador que se mantiene por más de 8 horas.’
¡Este perfume es simplemente espectacular! Desde que lo uso, no paro de recibir elogios; definitivamente se ha convertido en uno de mis aromas predilectos durante años. Lo mejor es su versatilidad y su frescura, perfecta para cualquier ocasión sin resultar agobiante, ideal para espacios cerrados donde no quieres que tu perfume sea el centro de atención. Aún no me he topado con alguien a quien no le guste. Sería mi perfume de cabecera para el día a día si su duración y proyección fueran un poquito mejores. Sin embargo, en mí, fácilmente dura unas 5 horas. Le doy un merecido 9.5.
Este perfume realmente capta la atención de quienes me rodean, sin ser abrumador. Su aroma sutil, pero agradable, parece decir ‘te valoro y me esmeré en mi presentación para nuestro mutuo disfrute’.
Simplemente encantadora, se ha convertido en mi elección diaria… me recuerda a Paula Ibiza, emana una elegancia natural, discreción y gran estilo, definitivamente un acierto. Lo mejor de todo es que tanto mi esposo como yo la podemos usar, una verdadera joya de fragancia compartida. Personalmente, la encuentro muy similar a “A mi aire” de Loewe, pero entre los dos, definitivamente me quedo con esta.
Recientemente probé Agua de Loewe y, sinceramente, me recordó bastante a CK One y Eau d’Issey, especialmente por la presencia notoria del yuzu. Sin embargo, me parece que Agua de Loewe lleva la delantera. A diferencia de Eau d’Issey que a veces se siente demasiado fuerte, y de CK One que tiene una duración bastante corta y se siente algo caótica, Agua de Loewe ofrece una experiencia más refinada. Inicia con notas energizantes de yuzu y bergamota, seguido por un giro refrescante gracias al té y unas especias que son justo lo suficiente para captar la atención sin llegar a ser abrumadoras. Se asienta en una base ligeramente dulce, ofreciendo una duración decente, aunque no tan extensa como Eau d’Issey, pero definitivamente más que CK One; si te pasas al aplicarlo, te dura unas buenas 6 horas. La considero una opción ideal para el verano. Aunque personalmente las fragancias frescas no son muy de mi agrado, y tiendo a preferir otras opciones como Eau de Rochas o Weekend de Burberry, debo admitir que entre estas opciones, Agua de Loewe es la que mejor experiencia ofrece. ¡Hasta la próxima!
Recién me hice con una botella de Loewe, ¡y es increíble! Me sorprende que no sea más conocida, ya que lo tiene todo: es versátil, dura un montón y deja una huella olfativa genial. Su aroma a cítricos es sencillo pero sumamente atractivo, dudo que haya quien pueda resistirse a él. En mi opinión, es como una versión más sofisticada y elegante de l’eau d’issey.
Acabo de probar este perfume y es perfecto para usar en días calurosos. Es un aroma fresco y acogedor, muy similar a l’eau de Issey de Miyake pour homme, al menos eso creo yo. Se siente una mezcla de yuzu y madera suavizada por un toque sintético de almizcle blanco que permanece durante todo el día. Aunque se dice que es unisex, en mi caso se realza una encantadora nota de azahar combinada con té fresco, dándole un ligero giro hacia lo femenino. Tiene ese equilibrio perfecto que no pierde su elegancia, aún siendo cítrico. Ideal para llevar al trabajo, especialmente si te gustan los atuendos formales, aunque podría ser un poco serio para los más jóvenes a menos que prefieran estilos más clásicos. La durabilidad es buena, pero su precio es un tanto elevado considerando otras opciones en el mercado. Últimamente, me parece un poco más dulce que cuando lo probé por primera vez, probablemente por el azahar. Es una excelente opción para personas que buscan un perfume discreto pero encantador. Solo desearía que Loewe mantuviera sus diseños de botella únicos, ahora son demasiado genéricos, una pena considerando la historia de la marca.
Me hace pensar en esa vieja fragancia de DG, Masculine, que ya no se encuentra y también tiene un aire a la Ferrari Roja.
Increíble fragancia. Tengo que decir que se siente más auténtica y natural que CK One, con la que comparte algunas notas, pero esta simplemente tiene una presencia de almizcle que la hace absolutamente deliciosa. Empieza con unos cítricos de muy buena calidad que se mantienen bastante tiempo, añadiendo un toque de pimienta durante la primera hora. Luego, evoluciona hacia una mezcla embriagadora de té y flores con un toque de especias, que realmente resalta. Conforme avanza el día, el fondo de almizcle y ámbar se hace presente, junto con un ligero toque amaderado que la hace sentir más robusta. Definitivamente es una fragancia de alta calidad que, estoy seguro, encantará a la mayoría.
Este perfume de Loewe es un verdadero clásico. Al ponérmelo, siento una combinación refrescante de té verde y cítricos, con un toque delicado de madera y especias. Alguien mencionó que le recordaba a CK One, pero para mí este tiene un toque más auténtico y natural. Lo bueno es que dura unas 7 horas en mi piel y no es ni muy fuerte ni muy suave, justo en el punto medio. Es perfecto tanto para hombres como para mujeres, y aunque a veces prefiero sentirlo en mi pareja, no dudo en usarlo yo también después de una ducha refrescante en verano o cuando voy al gimnasio. Fue un regalo, y aunque no es mi tipo preferido de fragancia porque tiendo a elegir otras opciones, es una excelente elección para quienes aman los aromas cítricos. En cuanto a las calificaciones personales, lo pondría así: aroma 6/10, durabilidad 7/10, intensidad 7/10, relación calidad-precio 6/10, versatilidad 5/10, y el diseño del envase 6.5/10. Aunque esta vez no planeo comprarlo nuevamente, ha sido sin duda una experiencia agradable.
Bueno, parece que de nuevo me topo con una creación de Oliver Cresp, que suele ser el autor detrás de los perfumes que me atraen. Esta vez, he notado que tiene un fuerte olor a agua y té, algo fresco y ligero. Aunque tiene su encanto, no creo que termine comprándolo porque siento que no aguanta mucho tiempo. Siempre agradable, pero no tan duradero como preferiría.
Para mí, este perfume es como una versión actual de CK One. Le doy un 8 de 10.
Opinión sobre Agua de Loewe: Es una esencia ligera que te envuelve sutilmente desde el primer momento. La experiencia inicia con un aroma de naranja tangerina intensamente fresco, que pronto se ve rodeado por el delicado y predominante perfume de la flor de azahar. Aunque se dice que es para todos, en mi opinión, resalta más en las mujeres. Te dura unas 5 a 6 horas, con una presencia discreta pero constante, creando a tu alrededor una especie de aura personal. Ideal si lo que buscas es mantenerte con una sensación de limpieza y frescura estando en casa. En resumen, Agua de Loewe es más un placer personal que un anuncio al mundo.
Para mí, este perfume me recuerda una mezcla entre cK One, sobre todo al principio, y un toque de L’eau de Issey de Miyake para hombre, con un poco de Aqua di Gio. Tiene un aroma fresco y limpio. Esa es mi opinión sincera.
Este perfume es la quintaesencia de lo que significa oler a limpio, pero de una manera elegante y refinada, como si acabaras de salir de una refrescante ducha. Mi madre lo usaba hace alrededor de 15 años, y recientemente se lo regalé de nuevo, sumergiéndonos en un mar de nostalgia. A ambos nos encanta; de hecho, confieso que a veces me lo pongo yo también.
Es verdad que su precio es un poco alto considerando que su aroma es fresco y limpio, pero personalmente creo que vale la pena tenerlo en la colección. Es un perfume bastante versátil, adecuado para cualquier temporada, aunque en los meses más fríos solemos optar por fragancias un poco más intensas. Perfecto para esos momentos post-ducha.
¡Ay, ese yuzu! En mi nariz esta fragancia es yuzu, yuzu y más yuzu (y té, pimienta y cedro). Es la hermana guapa de CK One, que me resulta menos amable. Agua de Loewe es algo escarpada, pero elegante y limpia. De aparente sencillez, esconde un corazón sazonado de la diablura de las especias que se apacigua con la calidez del ámbar y mi amado cedro. ¡Más fragancias como esta, hay que combatir la invasión de perfumes que hieden a pastelería!
Entré a leer las reseñas de este Agua de Loewe y me encontré con una novela de amor. No solo me di cuenta de que quería comprarlo, sino que también de leer más historias así.
Una colonia fresca y reconfortante para días calurosos. Buena calidad de esencias, destaca un yuzu con maderas que recuerda a l’Eau de Issey Miyake pour homme (opinión personal), pero es un cítrico suavizado por almizcle blanco sintético que dura de principio a fin. Es unisex, pero en mi piel destaca un azahar que queda muy bien. Un azahar mezclado con té fresco lo inclina un poco hacia lo femenino. La fragancia es armoniosa, nunca pierde su suavidad aterciopelada aunque sea cítrica y funcional. Estupenda para el trabajo en hombre o mujer de estilo clásico, camisa y pantalones, y ya con cierta edad. No lo veo para gente joven, aunque si son muy clásicos les puede quedar bien. El rendimiento es bueno. Lo malo es el precio: es cara para lo que ofrece. Hay colonias similares más baratas, pero tiene el toque de exclusividad. En mi piel la noto algo más dulce que cuando salió al mercado, creo que es por el azahar que percibo bien. Para hombres y mujeres extrovertidos que quieran llevar un perfume que no moleste y sí agradezca. Lástima que los frascos de Loewe hayan perdido personalidad; ahora son todos iguales y confunden a los clientes, igual que pasó con Guerlain. Ahora impera poca inversión y más margen de beneficio. Qué lástima.
Agosto 2000. La veo reclinada contra el coche, frente al mar. Se despide, el viento le levanta el pelo y su sonrisa dibuja un triángulo bajo las gafas. Top rosa, piercing, piernas largas… Pasamos tres días de garitos, licor 43 y dexedrinas. Los mejores momentos fueron fumando en la terraza escuchando las olas. Ahora se mete en el coche y su novio la lleva. Escucho ‘Devuélveme la vida’ y, lo más importante, todavía puedo olerla: limpio, cítrico, floral y picante. Ese aroma flotaba en el aire y ella ya no estaba. Tengo la sospecha de que la acabo de ver más hermosa que nunca y sé que no la volveré a ver. Sé ese olor porque he visto el frasco en su tocador y me encantaba verla aplicárselo con alegría. Ese olor fresco coloreaba con energía pimentosa todo lo que tocaba. La botella, curvada como una copa de champán boca abajo, solo soltaba cosas buenas. El amargo yuzu le daba un toque distinto a un comienzo que de otro modo hubiera sido clásico, manteniendo esa chispa radiante incluso cuando la parte herbal, casi de té, difuminaba la salida en paz zen. Era el perfume idóneo para su insultante juventud, 22 años, igual que yo, para su alegría y sus ganas de vivir, y para lo feliz que me sentía con ella ni que fueran dos minutos. Era el aroma que percibí intensamente el segundo día de aquel verano, cuando llegamos a casa casi de madrugada y nos tumbamos en la cama. Sin saber cómo empezó una guerra de cosquillas que acabó con los dos muy juntos y con la sensación de que estaba a punto de pasar algo. Pero ella se levantó, fue al lavabo y luego se durmió. Al día siguiente ninguno dijo nada. A pesar de que me hizo triste escuchar la canción de Sonia y Selena y verla tan tranquila en el club, mientras a mí me apetecía cualquier cosa menos bailar. Era mi amiga desde hacía tres años y cuando se fue pensé que la gota ya había desbordado el vaso. Su novio tenía dinero y yo a duras penas acababa la carrera, saltándome clases y rondando el barrio chino, creyéndome un bohemio y soñando con ser escritor. Algo hizo clic al final de ese verano: aprobé las asignaturas y encontré trabajo en una editorial. De vez en cuando me llamaba, pero oír su voz me golpeaba el estómago y al final ni cogía el teléfono. El tiempo pasó. Me olvidé de ella casi tanto como de mi soñada carrera literaria, pero nunca abandoné la costumbre de pulverizarme Agua de Loewe en las perfumerías porque en ese perfume había algo muy bonito que superaba los recuerdos amargos. Julio 2018. Repaso mis publicaciones de Facebook y me llega un mensaje. Reconozco el nombre. Es ella. Hace mucho que no sé nada de su vida. Me dijeron que se había casado con su novio de siempre, pero ya no tengo amistades de la época. Me dice que tiene buenos recuerdos y que quizás podríamos quedar. Me meto en su perfil: solo hay una foto de un paisaje de montaña. Pienso que puede ser una broma, pero su estilo escribiendo es inconfundible. Seguimos hablando toda la semana, nos intercambiamos los móviles. En su foto de WhatsApp aparece el mismo paisaje. Me cuenta que trabaja como profesora en un pueblo pequeño, tiene un hijo y está divorciada. Nos citamos un viernes en un restaurante italiano del centro. Llegué pronto y comprobé que no era ni demasiado íntimo ni casual. Está justo en el punto medio: puedes hacer lo que quieras. Camareros en camisa y chaleco, pared de obra vista, lámparas con mucho plástico y música instrumental de éxitos pasados. Mi vida había pasado por una larga pausa tras una relación de cinco años y un negocio fallido. Volver a las editoriales había sido lento: pagando deudas y teniendo encuentros efímeros en apps de citas. Su aparición repentina es un giro inesperado para mi película. Me acabo la copa, pido otra y oigo su ‘hola’. Sale detrás de mí y se sienta, disculpándose por llegar tarde. Al sentarse levanta un golpe de aire cargado de ese aroma amargo de cítricos mágicos. Sonrío como tregua para procesarlo. Indudablemente es ella, reconocible tras tantos años, con el pelo más corto, la misma sonrisa triangular y ese olor que deja su recuerdo tal y como las olas dejan conchas. Pero la expectación no encuentra su espacio. Quizá sean las bolsas bajo los ojos, las arrugas en los labios o esos brazos anchos de su blusa blanca. Quizá su imagen estaba fosilizada en su mejor versión juvenil y ahora solo he comprendido que el tiempo pasa para todos. Como si me leyera la mente, dice: ‘¡Vaya, pareces el mismo de siempre, no has cambiado nada!’. ‘Tú tampoco’, digo, subrayando mi hipocresía con esa sonrisa estúpida que ya está en la línea de la incomodidad. Me apresuro a cambiar de tema. Pedimos vino, los entrantes y la conversación es amena. Ella sonríe fácil ante todo y observo que el tabaco le ha pasado factura a los dientes. Sigue haciendo su gesto de mesarse el pelo y arquear la espalda, pero el efecto es distinto: ahora no destaca en un cuerpo fresco, sino que es algo grande entre otras cosas grandes. Me cuenta que vive en el mismo pueblo, de ahí la foto. Se separó porque él y ella tenían vidas separadas y se convirtieron en extraños. Su hijo es adolescente y están de lunes a viernes y fines de semana alternos. Habla con un acento catalán que antes nunca tuvo y parece impostado. Bebe rápido, no ha llegado el segundo plato y la botella casi está vacía. La línea de su bigote está sudorosa y tras el maquillaje su rostro no esconde un cansancio evidente, no el de quien trabaja mucho, sino el de alguien que lo ha dejado pasar y este se ha convertido en un inquilino no deseado. ‘Antes de divorciarme tuve una historia con un profesor. Sé que no me vas a juzgar, tú nunca me has juzgado. Pero mi exmarido hacía lo mismo y si te digo la verdad me daba igual. Hace poco también lo dejé con ese hombre. No se portó bien. Pero intento estar feliz conmigo misma. Me centro en mi trabajo y en mi hijo y con eso tengo suficiente por ahora’. Sigue hablándome de su papel de profesora, de sus alumnos, me pregunta por mi vida y se la cuento por encima. Cuando nos sirven la segunda botella recuerdo que hacía años disfrutaba con cualquier cosa que me explicara, me ponía contento solo con estar a su lado, pero ahora me parece una persona aburrida. Sus ojos fatigados me miran con atención, me esfuerzo en mantener la chispa de espontaneidad, pero en los postres voy al lavabo y pienso que ella últimamente no lo ha pasado muy bien. Quizá me ve como un asidero en su caída al vacío, pero este encuentro no es más que un homenaje nostálgico al pasado. Cuando pago y le digo que podríamos ir a mi casa a tomar ron, ella acepta. En el hilo musical suena ‘Esta vida loca’ y el alcohol ya no me deja entrar en consideraciones íntimas, solo actuar. En casa las cosas van rápido. Las copas de ron están a medio beber y ya estamos desnudos en la cama, besándonos, envueltos en su perfume y en nuestra saliva y sudor. En el suelo, su ropa interior de encaje me hace saber que ella ya había previsto esto. No tarda en ponerse encima de mí y mover las caderas, primero poco a poco, luego más rápido. La contemplo intentando sentirme afortunado, pero cuanto más se mueve, más la imagino como aquella chica joven, sonriente, guapa y llena de vida, no como la persona desconocida que balancea su pelvis mientras sujeta mis brazos. Entonces ella alza la barbilla y me fijo en un pelo largo, retorcido y oscuro que sobresale de su pubis rasurado, que ha logrado salvarse de la escabechina y pese a todo parece avergonzado por haberse encontrado conmigo ahí, en contra de su voluntad. Poco después fumo un cigarrillo mientras ella reposa en mi pecho y no puedo evitar preguntarle: ‘¿Te acuerdas de aquel verano?’. ‘¿Qué verano?’ y se separa, se da la vuelta y se duerme en cuestión de segundos. Acabo el cigarrillo, lo aplasto y contemplo su silueta. Tengo al alcance el sueño de abrazarle, acariciarle el pelo y besarle la espalda con ternura, y por unos segundos estoy tentado hasta que me doy cuenta de que aquello por lo que antes lo hubiera dado todo, ahora simplemente no me apetece. Al día siguiente desayunamos, ella parece contenta y yo intento llevar la amenaza de una resaca despiadada. Después se va y por la tarde me manda un mensaje diciendo que se lo pasó muy bien y que podríamos repetir. Yo le respondo con cortesía que por supuesto, pero lo que siento de verdad, quizá afectado por el dolor de cabeza, es que algo de ese cansancio que percibí en ella también se ha instalado dentro de mí y que no me gustaría dejarlo pasar más veces. Es muy probable que ese nuevo encuentro no vaya a producirse nunca. Llego a la noche muy cansado, sin ganas de dormir. Antes de meterme en la cama me lavo la cara y el espejo refleja un aspecto horrible. Me tumbo en el colchón y al ponerme de lado la almohada me recibe con una sorpresa que primero me agita y luego se deshace en pensamientos hasta que las benzodiacepinas hacen efecto. Porque la almohada huele a ella. A Agua de Loewe. Pero ya no es ese olor picante, energético y herbal, sino que se ha fijado en la tela en su secado. Ahora hay una mezcla de almizcle y sándalo que cubre la amargura del yuzu y las maneras elegantes del té con una capa de belleza y misterio que pasa milenios oculta en una cripta hasta que un explorador lo descubre. Es una conclusión apasionante: ahí están mis tiempos de juventud, en ese rincón está ella bailando y sonriendo, magnética, y también estoy yo derritiéndome cuando la veo y acudiendo a sus llamadas, ahí están esos años en que quise ser escritor y sobre todo quise que ella estuviera conmigo, lisos como billetes nuevos, blancos como hojas de cuaderno sin estrenar. Agua de Loewe no es solo un perfume fresco y cítrico de su época, sino un aroma pensado para evolucionar y acabar en ese jardín resplandeciente donde habita lo verdadero. Es un aroma que se inmiscuye en tu interior y se adhiere a tus recuerdos, todo queda mezclado y no hay final, ni resignación, ni cansancio, porque esas cosas en realidad no mueren nunca.
¡Ay, ese yuzu! En mi nariz es yuzu, yuzu y más yuzu (y té, pimienta y cedro). Es la hermana guapa del CK One, que me resulta menos amable. Agua de Loewe es algo escarpada, pero elegante y limpia. De aparente sencillez, esconde un corazón sazonado de especias que se calma con la calidez del ámbar y mi cedro favorito. ¡Más fragancias así, hay que combatir la invasión de perfumes que huelen a pastelería!
¡Qué buena! Es mucho más natural que el CK One (comparten un 50-60% de notas) y tiene un almizcle bárbaro que la hace un placer usar. Arranca con cítricos de calidad y un toque de pimienta la primera hora, luego deja paso a un té increíble con especias florales. Con el tiempo sale ese fondo de almizcle y ámbar riquísimo, con un toque maderoso que le da empaque. Derrocha calidad y casi a todos les va a gustar.
¡Buenísima! Mucho más natural que CK One (comparten 50-60% de notas) y con cantidad bárbara de almizcle que la hace gustosísima. Arranca con cítricos de calidad que aguantan bien con un toque de pimienta la primera hora. Después deja paso a un acorde increíble de té con notas florales especiadas. Con el paso del tiempo sale ese fondo de almizcle y ámbar riquísimo, con un toque ligeramente amaderado que le da empaque. Derrocha calidad y a casi todo el mundo le gustará.
¡Qué buena es la Agua de Loewe! Me extraña que no sea tan popular porque tiene todo: versatilidad, longevidad y estela. Tiene un olor cítrico tan simple pero tan agradable que no creo que pase desapercibida o que le disguste a alguien. Para mí es la evolución mejorada y más elegante del L’eau d’Issey.
Bomba cítrica, una hermoza fragancia que me dura arriba de 8 horas.
Sencillo, fresco, distinguido. Parece el alias de una cuenta bancaria, pero no, es una modesta descripción de uno de los perfumes más grandes y representativos de la casa Loewe. Recomiendo su compra a ciegas (sordas y mudas también; anósmicas abstenerse). Es un as bajo la manga para cualquier ocasión. Según los entendidos, es el perfume que más cumplidos asegura entre hombres, mujeres y todas las letras del alfabeto LGBTQ… Dicen que se parece al One. Yo creo que es un poco más guapo y duradero que el emblemático unisex de CK.
Es una fragancia que le encanta a la gente, discreta pero muy confortable y condescendiente hacia los demás. Creo que por este último punto a las demás personas les agrada. Es como si le dijeras a los demás ‘me importas y me arreglé para el gozo de ambos’.
Es básicamente una versión modernizada de CK One. 8/10.
Unisex al 100%. Fácil, fresco y con un giro que lo hace único. Buena duración para un cítrico. Ideal como firma si no quieres complicarte ni levantar cejas.
Esta Agua de Loewe está en la órbita de CK One y Eau d’Issey, siendo el yuzu protagonista. Mientras la de Issey puede ser punzante y la de CK dura poquito y es anárquica, esta está muy bien construida, huele más fina, es más armoniosa y agradable. Sale fuerte con yuzu y bergamota, luego el té es refrescante y las especias tienen potencia justa para resaltar sin molestar. Las notas de fondo descansan sobre un lecho ligeramente dulce. Duración normal, por debajo de Issey y por encima de CK; si se sobreaplica dura unas 6 horas. La veo eminentemente para verano. Este tipo de frescos no son de mi gusto, pero es la mejor y más llevadera entre las mencionadas. Yo prefiero las frescas tipo Eau de Rochas o Weekend de Burberry. Au revoir!
Una fragancia rica, muy pero muy cítrica. La compré muy joven, nunca supe por qué la loción sea identificada como para hombres y mujeres, la volvería a comprar solo si la definen ya.
La compré buscando una versión moderna del One y me llevé una decepción. En mi nariz queda limón y pimienta, y poco más, porque no es muy perdurable. Es un aroma agradable pero áspero y masculino. No la volvería a comprar.
Bellísima, mi fragancia de uso diario… igual que Paula Ibiza desprende dignidad, sencillez y buen gusto sin duda. Lo mejor es que la puede usar mi esposo =), es una fragancia de tocador para ambos. En lo personal la siento muy parecida a ‘A mi aire’ de Loewe, pero francamente prefiero la Agua.
Un inicio bastante frutal destacando el yuzu y la nota de palisandro. Por unos breves momentos me recordó porciones de Escape de Calvin Klein o de alguna fragancia de Issey Miyake, quizás el Eau pour Homme. A la hora de aplicarla continúan los cítricos agregándose una potente nota de té, más otras especias. A las 4 horas sentía notas amaderadas suaves. A la octava hora de uso, almizcle, cedro y quizás otras maderas. La fragancia es de estela moderada-baja y me duró más de 8 horas, pero usando toda la muestra (unos 2ml). Las últimas horas fueron más pegadas a la piel. Su orientación es francamente veraniega y diurna. Como unisex la sentí bien equilibrada. Respecto a su relación precio-calidad no puedo referirme pues probé una muestra de una aguja y la marca Loewe no llega a mi país.
Es una colonia muy fresca por el inicio cítrico y el té, pero a los pocos minutos esa nota de té especiado se vuelve insoportable para mí. Me resulta muy desagradable y aburrida.
Agua de Loewe… fragancia fresca y sutil que te acompaña de principio a fin. Empieza con una naranja tangarina jugosa y azahar, porque la nota central es la flor de azahar del naranjo. Es unisex, pero queda mejor en una mujer. Dura 5-6 horas con estela baja, suficiente para tu burbuja personal. Si buscas estar fresco y pulcro en casa, aquí tienes Agua de Loewe. PD: es para disfrute personal.
Sencillo, fresco, distinguido. Parece el alias de una cuenta bancaria, pero no, es una modesta descripción de uno de los más grandes y representativos perfumes de la casa Loewe. Recomiendo su compra a ciegas (sordas y mudas también; anósmicas abstenerse). Es un as bajo la manga para cualquier ocasión. Según los entendidos, es el perfume que más cumplidos asegura entre hombres, mujeres y todas las letras del alfabeto LGBTQ… Dicen que esta fragancia se parece al One. Yo creo que es un poco más guapo y duradero que el emblemático unisex de la casa CK.
Un clásico de Loewe. Se desarrolla como una colonia de calidad con mezcla refrescante de té verde y cítricos, toques de madera y especias. Como dice @AndresSaa, me recuerda a CK One pero resulta más natural. Estela moderada y 7 horas en mi piel. Completamente unisex; quizás me gusta más en mi pareja, pero yo también la uso. La pongo de vez en cuando para refrescarme tras la ducha en verano o hacer deporte. Fue un regalo que disfrutaremos en pareja. Como los cítricos no son mis favoritos, no volveré a comprarla, pero es buena opción para esta categoría. Olor 6/10, Duración 7/10, Estela 7/10, Calidad/precio 6/10, Versatilidad 5/10, Packaging 6,5/10. ¿Volvería a comprar? No.
Olor a limpio con clase, como recién salido de la ducha. Mi madre lo usaba hace 15 años con el formato antiguo y se lo volví a regalar por nostalgia; nos encanta y yo me lo echo de vez en cuando. El precio es alto para un fresco, pero merece la pena tenerlo. Sirve para todas las estaciones, aunque en frío prefiero olores más intensos. Ideal después de la ducha.
Me huele a la unión de CK One (solo al inicio), l’Eau de Issey Miyake pour homme (a mi parecer) y un toque de Aqua di Giò. Fresco y limpio. Mi humilde opinión.
Empieza bastante frutal con el yuzu y el palisandro. Por un momento me recordó al Escape de Calvin Klein o a alguna de Issey Miyake. Al aplicarla siguen los cítricos sumando un potente té y otras especias. A las 4 horas ya sentía maderas suaves. A la octava hora, almizcle, cedro y más maderas. La estela es moderada-baja y duró más de 8 horas, aunque usé toda la muestra (unos 2ml). Las últimas horas estaban pegadas a la piel. Es súper veraniega y diurna, y como unisex está bien equilibrada. No puedo hablar del precio porque probé una muestra y la marca Loewe no llega a mi país.
Siente una comedia romántica de los 90: chispa, desparpajo y optimismo puro. Me saca una sonrisa y me deja con ganas de volver a esos momentos. Totalmente feliz con él.
Una maravilla de fragancia. Con pocas (por no decir ninguna) he recibido tantos cumplidos como con esta, y es de mis favoritas de hace años. La encuentro muy versátil, fresca y para nada intrusiva, por lo que en espacios cerrados no vas a abrumar ni molestar a nadie. De hecho, no conozco a nadie que me haya dicho que el aroma le desagrade o no pueda con él. Ideal para el día a día como fragancia firma, y si la proyección y duración fueran algo superior, sería una fragancia de 10. Eso sí, en mi piel las 5 horas las rinde sin problemas. Para mí un 9’5 sin lugar a dudas.
Es la única fragancia que tolero en los días más calurosos. A veces le veo cierto parecido con CK One de Calvin Klein, pero mucho más sutil y menos apabullante. La salida cítrica es ácida pero no demasiado intensa y evoluciona suavemente en mi piel, pudiendo oler notas amaderadas suaves que perduran hasta 6 o 7 horas en mi piel. Cuando viajamos en verano es la única fragancia que llevamos mi pareja y yo, ya que la usamos los dos.
Claro. Cuando no es Oliver Cresp detrás de los perfumes que me gustan. Debo confesar que siento mucho aroma a agua y té. No me lo compraría, pero es agradable. Duración poco preponderante.
Fragancia muy agradable y conveniente para el calor o lugares cálidos, aunque sienta bien en cualquier momento. Es como una pradera fresca en primavera. Su rendimiento es bueno, aunque me gustaría que fuera un poco más intenso. Predominan las notas cítricas y frescas con un fondo almizclado y especiado. 100% recomendado!
Agua de Loewe es una fragancia cítrica, herbal y almizclada. Su apertura es fresca y chispeante, huele a limón y bergamota. Después incrementa la presencia de un acorde de hierbas aromáticas y se vuelve más atalcado o empolvado, pero sin perder frescura. Llegando a la fase de secado, el aroma se vuelve almizclado y ligeramente amaderado, pero siempre mantiene frescura y energía. Es una fragancia de estilo clásico para uso diurno, salidas casuales, escuela, días de campo, etc. Excelente para primavera y verano, y sin uso exclusivo entre hombres y mujeres. Su longevidad es regular, durando entre 6 y 7 horas, con buena estela la primera hora, pero después baja hasta ras de piel. Siendo propietario de Agua Él, veo que la original tiene influencias sobre esa fragancia. A mí me gusta un poco más Agua Él, pero esta también es una excelente opción para días cálidos.
Es una colonia que indudablemente es muy fresca, por la salida cítrica y el té, pero a los pocos minutos esa nota de té especiado se torna insoportable para mí. Me resulta muy desagradable y aburrida.
Es la única que aguanto en pleno calor. Suena un poco a CK One, pero mucho más sutil y sin agobiar. El inicio cítrico es ácido pero no invade, y evoluciona suave hasta notas amaderadas que duran 6 u 7 horas. En verano, mi pareja y yo solo llevamos esta porque nos va a los dos.
Me recuerda al Masculine de DG, ya descatalogado, y a la de Ferrari Roja.
25 años desde su lanzamiento y Loewe Agua sigue siendo un perfumazo unisex, fresco, limpio y llamativo. Sigue actual para el día a día en 2025. No se parece tanto a CK One, aunque van por el mismo estilo. Agua es mucho más robusta, limpia, mejor ensamblada y de mayor calidad en sus ingredientes; nada es estridente. También es menos floral en el corazón que CK One, y tal vez por eso, aunque totalmente unisex, se inclina levemente al lado masculino, pero sigue siendo totalmente usable (y se usa mucho) por mujeres. Me parece mejor balanceada que Agua Él, que también está genial. Tal vez el secreto de esta Agua resida en sus almizcles, de calidad suprema, que envuelven y dan sentido a todas las demás notas. Aunque declara el yuzu en la salida, no se asemeja en nada a L’eau d’Issey, que es mucho más afilada, cítrica y floral; van por caminos distintos. Agua es súper versátil, pulcra y con cierta prestancia; funciona todo el año pero también es muy estimulante para el calor. Tiene un ‘algo’ especial que hace que la salida sea energizante y te envuelva en una buena vibra. Sigue siendo original y he recibido muchos cumplidos usándola. Eminentemente diurna. Rendimiento aceptable, mejor que CK One, con buena proyección inicial, luego en burbuja bien perceptible hasta la quinta o sexta hora (sobreaplicando) y ya se extingue, aunque a ras de piel sigue deliciosa. En mi piel da gran estela y funciona a ráfagas las dos primeras horas; me han preguntado camareras al entrar en cafeterías. Luego se suaviza; para este tipo de aroma poco más le puedo pedir. En oferta y en España se encuentra bien de precio, por tanto es muy recomendable. Salu2