Para mujeres
Anais Anais L’Original Eau de Toilette Cacharel
Acordes principales
Descripción
Anais Anais L’Original Eau de Toilette de Cacharel es la esencia de la feminidad y la delicadeza encapsuladas en un frasco. Este emblemático perfume te invita a un viaje sensorial a través de un jardín lleno de las más preciadas flores. Desde la primera atomización, te verás envuelta en un bouquet floral donde la frescura del jacinto y la madreselva se entremezcla con la sofisticada azucena y el dulce lirio de los valles. El corazón del perfume despliega un acorde más intenso y cautivador, con notas de jazmín, ylang-ylang y la clásica rosa, ofreciendo un aroma reconfortante y profundamente femenino.
A medida que la fragancia se asienta en la piel, desvela una base embriagadora de musgo, almizcle y vetiver que aportan una textura cremosa y terrosa, contrastada con el cálido sándalo. Los toques inesperados de grosellas negras añaden un matiz frutal y jugoso, completando la experiencia con una sensación de placer y dulzura inigualables.
Anais Anais L’Original es más que un perfume; es un símbolo de juventud y pureza, perfecto para la mujer que busca expresar su elegancia natural y su espíritu soñador. Con cada atomización, te envolverás en un halo de misterio y gracia, dejando una impresión memorable allá donde vayas.
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Recién lo probé hace unas 6 horas, y aunque ya tengo una extensa colección de perfumes, ¡no me resistí a añadir este a mi repertorio! Cada perfume es único y se adapta de manera especial a quien lo lleva. Este Anais, la versión original y nueva, realmente me enamoró. Su aroma es fantástico. Comienza con una nota destacada de jazmín, seguida por toques de rosa y lirio, además de sándalo en el fondo, lo cual le da un toque sofisticado y delicado. Me hace sentirme lista para arreglarme y salir a disfrutar. Definitivamente supera al Anais de 1975. Se los recomiendo, es simplemente mágico. Además, tanto la caja como el frasco son preciosos.
Voy a darle una oportunidad a este nuevo perfume porque todavía recuerdo lo bien que olía el que tenía en 1998, y eso que lo último que probé hace unos meses no se le parecía en nada.
La verdad es que me ha encantado, creo que lo que más me atrajo fue el aroma a grosellas.
Este perfume es como un jardín en plena primavera, lleno de flores intensas y aunque sigue siendo tan encantador como su versión anterior, hay algo en esta nueva versión que me cautiva aún más. Tiene ese golpe inicial de madre selva y jacinto que te atrapa, y poco a poco se suman otras flores como la azucena, la rosa y el jazmín. En lugar de eclipsarse entre sí, cada aroma floral se suma a la danza, creando una sinfonía olfativa donde todas brillan, recordándome a la elegancia de un baile de debutantes.
Lo veo como un perfume completamente femenino, manteniendo la esencia del clásico Anais Anais pero con un giro más contemporáneo. Aguanta bastante bien el paso de las horas, lo que lo hace perfecto para usarlo en cualquier momento del año, aunque personalmente siento que se adapta mejor a los días de clima templado.
Recientemente, tuve la oportunidad de probar la nueva versión de Anais Anais, que ha recibido excelentes críticas en muchos sitios especializados en perfumes. Se la ha descrito como un regreso al clásico de 1978, lo cual me emocionó mucho. Compré una botella de 30 ml, a ciegas, convencida de que me encantaría, especialmente porque se decía que los aspectos que no me gustaban de la versión anterior habían sido eliminados.
Al principio, debo admitir que me sentí un tanto decepcionada. El aroma sintético, ese toque de jacinto que parecía plástico, y el musgo agrio de la versión anterior, que tanto detestaba, parecían estar de vuelta. Me sorprendió que, a pesar de las críticas positivas, mi primera impresión no fuera buena.
Sin embargo, después de un momento, la fragancia comenzó a transformarse. Era como si me estuviera mostrando un breve recordatorio de su versión anterior antes de revelar su verdadera esencia. Poco después, se convirtió en un aroma más sereno, floral y natural. Fue entonces cuando los acordes comenzaron a evocar la Anais Anais original de 1978. Aunque no es idéntico (así como un CD no es lo mismo que un vinilo), considero que bajo las restricciones actuales y los cambios en los estándares para atraer a nuevas generaciones, se ha hecho un trabajo admirable.
La fragancia ha sido reinventada de una manera que se mantiene fiel al original, dignificándola y rindiéndole un homenaje increíble. Aunque no es exactamente igual, diría que es el mejor tributo posible en nuestros días. La fragancia está cuidadosamente elaborada y supera a la mayoría de las opciones disponibles en el mercado actual.
Estoy contenta con esta versión y espero que continúen produciéndola. Su delicadeza y suavidad no son abrumadoras, pero su fijación es excepcional, manteniéndose sutil y cercana a la piel por más de ocho horas, como un susurro para quienes estamos cerca. Definitivamente, este perfume ha logrado un equilibrio perfecto, respetando su legado mientras se adapta al gusto contemporáneo.
Finalmente he añadido a mi colección el Anais Anais L’Original, y es que no pude evitarlo tras verlo de nuevo en el mercado y leer los comentarios aquí. La última vez que entré a una perfumería decidí darle otra oportunidad y ver si mi percepción había cambiado. Antes, lo encontraba demasiado intenso y estridente, al igual que me pasaba con Issey Miyake, y me costaba encontrarle ese encanto de los perfumes que solía disfrutar.
Para mi sorpresa, esta vez fue como revivir ese aroma que conocí a los 14 años, ese aroma que guardaba en mis recuerdos.
Estoy realmente contenta de que Cacharel haya decidido relanzarlo con el ‘Original’ en su etiqueta. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad, y en este caso, han logrado recuperar la grandeza de uno de los perfumes más especiales que he tenido. La combinación de narciso y jazmín, junto con ese toque final auténticamente delicado y floral de Anais Anais, ha sido un reencuentro maravilloso para mí. Es una fragancia sublime y delicada, pero a la vez, potente; ha regresado para ocupar su lugar estelar en Cacharel, junto con Cacharel Pour Homme.
Es uno de esos clásicos que, a pesar de los años, al ponértelo te transporta a esa dulce transición de niña a mujer.
Anaïs Anaïs ha capturado mi corazón desde el primer instante. Se ha convertido en más que un simple aroma para mí; es un viaje de regreso a mi infancia, recordándome los momentos preciosos y los abrazos cálidos de mi madre. Tiene el poder de evocar una sensación de feminidad pura, una mezcla de inocencia y madurez que se siente perfectamente en sintonía con quien soy. Este perfume fue mi primera pasión y, a pesar de experimentar con otros a lo largo de los años, siempre regreso a él.
Su esencia me habla de flores blancas, especialmente jazmín, infundiéndome una sensación de limpieza, serenidad y un optimismo tranquilo. Hay una sensualidad única en él, suave pero firme, vestida en tonos de blanco y rosa, lejos de ser abrumadora. Cada vez que lo uso, me invade una sensación reconfortante de que todo está bien. Es una fragancia a la que vuelvo, especialmente cuando busco algo familiar en medio de la novedad.
Me encanta cómo se mantiene el aroma en mi piel, casi sin variar desde el primer momento hasta que se disipa, durando increíblemente largo tiempo. Lo considero un perfume versátil, adaptándose y revelando diferentes matices según quien lo lleve, y es perfecto tanto para jóvenes como para aquellos con un poco más de experiencia, en cualquier estación y momento del día.
Este perfume me transporta con su esencia floral clásica, me hace pensar en Don Algodón a primera olfacción. Se define por notas predominantes de jacinto y un bouquet de flores blancas. Además, tiene un toque almizclado y una notable fuerza de musgo, lo cual me lleva a recordar ‘A Mi Aire’ de Loewe en cierta manera.
Me fascinó el toque inicial de flores en el perfume, ojalá ese aroma floral durase todo el día. Sin embargo, no me agrada cómo cambia con el tiempo y se torna musgoso; ese giro hace que me sienta un poco agobiada.
Tengo que compartir mi experiencia porque realmente me impactó cómo han cambiado este perfume de su esencia original. Es como si hubiese perdido su alma. Recuerdo claramente el aroma que usaban mi madre y abuela, y el actual simplemente no es el mismo. Aunque sigue teniendo una durabilidad decente, es evidente que, al igual que otros clásicos que han sido modificados, este perfume no ha escapado de perder lo que lo hacía único. Es decepcionante cómo, en el afán de innovar o ajustarse a nuevas normativas, han transformado algo que era excepcional en una versión que ya no tiene el mismo encanto. Es una pena que Cacharel haya descontinuado fragancias maravillosas como Gloria entre otras, y este no es el único perfume que ha sufrido cambios significativos. La industria parece estar más enfocada en producir fragancias que son más apariencia que sustancia, con aromas genéricos basados en frutas y presentaciones atractivas, pero que al final no dejan una impresión perdurable. Realmente extraño esos perfumes con profundas notas de madera y ricos aromas florales, que eran mucho más que solo un ‘agua olorosa’.
Recuerdo que hace dos décadas me enamoré por completo de un perfume llamado Anais Anais del ’78; era una fragancia floral que simplemente me cautivó. Recientemente, intenté encontrar esa versión clásica pero solo conseguí dar con la llamada L’original. Aunque es distinta, para mi sorpresa, no me ha decepcionado. Es cierto que el aroma ha cambiado, no es tan complejo como el original que tenía un abanico más amplio de aromas, pero de alguna manera logra capturar esa esencia única del Anais Anais que siempre recordaré. A pesar de las diferencias, me trae recuerdos preciosos de mis años más jóvenes. Diría que es una fragancia atemporal, ideal tanto para mujeres jóvenes como para las no tan jóvenes, en realidad, para cualquier persona que quiera disfrutar de un buen perfume. Aunque es una versión reformulada, han hecho un gran trabajo manteniéndola bastante fiel al original.
Hace poco, me envolví en una bufanda que había capturado la esencia de este perfume, y de repente, me sentí como si hubiera viajado a los últimos años de la década de los 80. Eran tiempos en que este aroma era el sueño de toda chica joven, el símbolo de la inocencia y la juventud. La nueva edición de este clásico ha logrado mantener su corazón fiel, ofreciéndonos ese toque floral y ligeramente empolvado. Desde el primer momento, te envuelve en un abrazo de flores vivaces y naturales, aunque con sus imperfecciones, tremendamente fragantes. Me transporta a un mundo de fantasía, evocando imágenes de ninfas danzando entre riachuelos, quizás por el toque de musgo y jacinto que le da ese aire tan distintivamente femenino. Diría que este aroma podría ser el elegido por las musas que posaron para pintores prerrafaelitas, o incluso, como una dama me dijo una vez, te hace pensar en el jardín secreto de un monasterio español o de un castillo de la era renacentista. Es un perfume que trasciende generaciones, con una feminidad clásica e indiscutible, de una belleza sin igual. Y para ser sincera, esta versión me ha conquistado aún más que su predecesor; definitivamente se ha ganado un lugar en mi lista de deseos.
Regalé este perfume a mi hija cuando tenía 8 años, y ahora que tiene 9 sigo impresionada con lo bien que le queda. Yo suelo inclinarme por aromas más intensos y este no me convence cuando lo uso, pero en ella es otra historia: parece un aroma diseñado específicamente para su personalidad. Cada vez que la abrazo, me envuelve un delicado aroma a flores blancas y un toque de incienso que simplemente me hace querer no soltarla. Es como abrazar a un ángel, suave y tierno. Su primera botella ya se acabó y estoy en la disyuntiva de buscar el original o comprarle otra de esta. Mientras tanto, está usando otro perfume de Benetton que es bastante floral, pero no tiene esa sensación acogedora que nos encantó del Anais Anais. Sin duda, este perfume no es para todos, pero si te queda bien, es un acierto seguro.
Este perfume me lleva de vuelta a los días más memorables de mi niñez y adolescencia. Fue el primer perfume que tuve, un regalo de mi mamá. Tiene una dulzura y feminidad que definitivamente no pasa desapercibida. Su aroma es intenso y perdura con el tiempo. Para mí, sigue siendo tan encantador y perdurable como las versiones de los años 80. Además, veo una gran mejora en el diseño del frasco, la tapa y el sistema de pulverización en comparación con el pasado.
Acabo de volver a comprar Anais Anais, un perfume que nunca olvidaré desde la primera vez que lo usé siendo más joven. Al principio no me convencía, pero con las modificaciones que le han hecho, siento que ahora sí lo adoro. No es que mis preferencias hayan cambiado con el tiempo, sino que esta versión actualizada me parece muchísimo mejor.
Curiosamente, este perfume reacciona diferente según la estación para mí. Durante los meses fríos, no me sienta tan bien, siento que el aroma a flores como la azucena se hace demasiado intenso y polvoroso. Sin embargo, cuando suben las temperaturas, se transforma completamente en mi piel, volviéndose más dulce y destacándose el olor a madreselva, lo cual me parece increíble.
También me impresiona su duración, especialmente en días cálidos, manteniendo su presencia por unas 8 horas. Ya voy por la mitad de mi segundo envase de 100 ml y definitivamente entra en mi lista de los mejores perfumes que he tenido.
No estoy contenta con la nueva versión de este perfume. Aunque mantiene el aroma principal, no se siente igual que la versión eau de parfum original… ¡una verdadera decepción!
Recientemente, recibí como regalo la versión más nueva de este perfume, y lamentablemente, tengo que decir que no me ha gustado en lo absoluto. He oído maravillas sobre la edición anterior y realmente no entiendo por qué decidieron cambiar algo que ya era perfecto. Es una lástima, porque mi prima tenía uno hace como una década y aquel, si mal no recuerdo, me encantaba, aunque no estoy segura si era el eau de toilette o el parfum.
Me uno al grupo de fans de Anais Anais, un perfume que para muchos revive los dulces recuerdos de la niñez. Siendo de la generación de los 80, recuerdo claramente la pureza e inocencia que este aroma representaba.
Este perfume no solo era favorito de tías y abuelas, sino también de muchas niñas, entre ellas yo. Con apenas 8 o 9 años, recibí mi primera botella y aunque en aquel entonces no pude apreciarlo en su totalidad, sin duda dejó una marca indeleble en mí. Anais Anais es único e inconfundible para mí.
Crecí en un tiempo donde las niñas todavía jugaban con muñecas, aunque personalmente siempre me incliné por juegos considerados para niños. Nunca fui extremadamente femenina, pero este perfume me hacía sentir un paso más cerca de la feminidad, o al menos, marcaba el comienzo de mi crecimiento personal, ayudándome a destacar mi propia identidad en medio de los estereotipos de género de la época. Anais Anais se convirtió en un símbolo de afirmación personal contra los roles de género impuestos.
En aquellos días, me rebelaba contra las normas machistas, vistiéndome como quería y escogiendo jugar en igualdad con los niños. Incluso llegué a usar perfumes considerados para hombres, pero Anais Anais ocupaba un lugar especial.
Hoy en día, siento que Anais Anais es para aquellos que se atreven a ser diferentes, que cuestionan y se distinguen del resto. Este perfume se resiste a seguir las tendencias dominantes del mercado, llenas de aromas gourmand y efímeros, ofreciendo en cambio una fragancia distintiva y memorable.
Recientemente adquirí una botella grande, temiendo que desaparezca del mercado. Aunque tengo una versión de 2004, para mí, mantiene la misma esencia que cautivó mi corazón en la infancia. Su durabilidad y estela son impecables, envolviéndome en un aura de flores sutiles pero duraderas.
Utilizo Anais Anais especialmente en otoño, aunque es perfecto para cualquier estación. Me encanta despertar con su aroma después de un baño nocturno. Me transporta a mi habitación de niña, donde jugaba libre de preocupaciones.
Anais Anais es más que un perfume, es un viaje al pasado, a momentos felices de mi infancia, y un recordatorio de la inocencia y pureza. Es una fragancia que evoca amor puro, ideal para aquellos especiales en nuestras vidas, con los que deseamos compartir respeto y admiración. Para mí, Anais Anais lleva la esencia de la ciudad y lo etéreo, recordándonos la belleza más allá de lo material.
Al usar Anais Anais, revivo mi niña interior, y recuerdo que en algún lugar, alguien sigue recordando y amando esta fragancia tan especial.
Soy una chica moderna que recientemente probé esta esencia y, para ser honesta, no me parece nada juvenil ni infantil. A pesar de eso, debo admitir que tiene un aroma increíble. Es de esos perfumes que, sin importar cuánto tiempo pase, siempre encuentras en la tienda y se mantiene popular. Realmente sería raro encontrar a alguien a quien no le guste el clásico Anais Anais. Al principio, despliega un aroma fuerte, mezclando lo atalcado y lo cítrico, que puede resultar un poco abrumador, pero luego se suaviza manteniendo una presencia notable. Me hace pensar en una combinación de bergamota, cítricos y sutiles notas florales, posiblemente jacinto, además no puedo ignorar el anís, vetiver y un final picante que lo hace menos dulce. De este perfume y su versión ‘premier’, prefiero el original, dado que el otro es más cítrico. Aunque no lo compraría porque no es tan dulce como prefiero, aún le doy un 9 de 10. Interesante es que, horas después de haberlo probado, me he enamorado de cómo combina con Libre de YSL, creando la mezcla más divina que he olido. Agregando pequeños toques que recuerdan a Poison y unas notas ligeramente amaderadas a mirra. Definitivamente una experiencia singular.
Siempre tuve curiosidad por este perfume desde que lo vi en un anuncio de televisión en los noventa, pero nunca tuve la oportunidad de tenerlo hasta ahora. Al probarlo, inmediatamente me recordó a Narciso Rodriguez for Her. Ambos comparten esa vibra acogedora, con un toque dulce y suave que realmente disfruto, aunque este tiene un matiz menos intenso. Entre los dos, definitivamente prefiero quedarme con Anais Anais.
Totalmente desilusionada…
Recuerdo la primera vez que me aventuré en el mundo de los perfumes de lujo. Era con apenas 16 años que me topé con este aroma, el cual en aquel entonces capturó a la perfección ese estado de transición, no completamente niña pero tampoco completamente mujer, envuelta en un halo de flores y suavidad. Era mi pequeña joya que me hacía sentir única y madura. Después de años sin él, decidí volver a comprarlo, guiada por comentarios que aseguraban su fidelidad al original pero con un toque más ligero. Qué error. La realidad es otra; esta versión no se acerca ni de lejos al encanto del perfume que marcó mi entrada en este mundo de fragancias. La reformulación ha sido tan drástica que deberían considerar renombrarlo, porque definitivamente esto no es anais anais.
Definitivamente, este perfume no se asemeja en nada a Anais Anais, puede gustarte o no, pero no esperes encontrar las mismas notas del original.
Se siente como una mezcla floral antigua, bastante intensa y abrumadora, llena de diferentes tipos de flores. En mi experiencia personal, no se adapta bien a mi piel, terminando por emitir un aroma que casi parece estropeado. Por eso, recomendaría probarlo antes de hacer una compra, definitivamente no es una opción para adquirir sin haberlo olido antes.
Honestamente, me ha dejado con un mal sabor de boca. Me resultó bastante pesado el aroma, no es lo que esperaba.
Definitivamente, no me parece adecuado para gente joven.
Soy un fan de los perfumes clásicos, pero este, Anais Anais, me ha dejado totalmente desilusionado. Ni por error lo volvería a comprar sin probarlo antes.
Este perfume tiene un lugar muy especial en mi corazón. Fue mi primer perfume, un regalo de mi mamá cuando era una niña de unos 11 o 12 años. Lo usaba todo el tiempo en la secundaria, época en la cual estaba completamente enamorada de la música de Los Beatles. Asociado a tantos recuerdos, desde la música de los 60 hasta los días de juventud, este perfume me trae un montón de nostalgia.
Después de casi dos décadas, he vuelto a enamorarme de él. A pesar de que algunas personas puedan pensar que tiene un aroma anticuado, para mí, esta nueva versión es perfecta y rinde un homenaje adecuado al original de los 70.
La fragancia inicia con notas florales únicas; azucena, madreselva y ylang-ylang que parecen salir directamente del suelo, seguido por un acorde de jacinto, lirio y rosa, que se siente como un bouquet antiguo y etéreo. Todo esto complementado por la sensación de estar viendo un anuncio vintage.
Cuando el perfume se asienta en la piel, emergen notas de musgo, almizcle y sándalo. Incluso puedo detectar un toque de incienso, similar al de la versión original. Se convierte en un aroma ligeramente amaderado y musgoso, pero consistentemente floral.
Me recuerda a una época pasada, evocando imágenes de vestidos con estampados florales, melenas largas y sueltas, como si fuera sacado de finales de los 70. Aunque puede ser llevado por cualquiera, captura esa esencia de feminidad de hace medio siglo muy eficazmente.
Aunque extraño ciertas notas como la lavanda e incienso del original, la duración sigue siendo impresionante, superando las 10 horas en la piel y manteniéndose en la ropa hasta el próximo lavado. Es un perfume distintivo que siempre reconozco cuando una amiga lo lleva y muy adaptable a diferentes ocasiones. Sin duda, un clásico que continuaré apreciando mientras exista.
Recuerdo que mi mamá usaba este perfume en los años 90 y, la verdad, nunca fui fan de los olores florales; siempre me causaron cierta antipatía, especialmente este. Pero después de pasar por una fase en la que me cansé de los perfumes dulces y frutales, hasta llegar a los gourmand, sentí la necesidad de un cambio y me encontré volviendo a este viejo conocido.
Lo compré con algo de duda, sabiendo que su aroma iba a ser un cambio radical para mí… ¡y qué sorpresa! Ahora realmente lo disfruto.
A pesar de ser un eau de toilette, me sorprende su durabilidad y cómo se mantiene presente. Me envuelve en una mezcla de flores suaves pero intensas, con ese aroma verde de plantas que parece que acabaran de ser regadas. ¡Es increíble! Me ofrece un respiro necesario y me gusta alternarlo con mis perfumes más dulces cada ciertos días.
Tiene un aire antiguo, pero es totalmente agradable y llevadero.
Preferiría no usarlo en verano.
Realmente estoy encantada y lo recomendaría sin dudar.
Definitivamente, Anais Anais es una de esas fragancias que no puede faltar en mi estantería, aunque sea solo en una versión mini. Hay algo en este perfume que me llena de paz y alegría, me hace revivir momentos increíbles de mi niñez y, sinceramente, no me importa en lo más mínimo si tiene un toque antiguo de vez en cuando. Es la esencia de un paseo por un jardín lleno de flores.
Desde mi punto de vista, es un aroma que puede ser elegido tanto por jóvenes como por personas mayores; al final, lo que es clásico siempre encuentra su camino de regreso.
Para mí, el aroma de Anaïs Anaïs es una brisa fresca y delicada, como la sensación de la mañana en un campo lleno de flores después de un amanecer lluvioso. Es el tipo de fragancia que me hace querer disfrutar de un momento tranquilo, quizás leyendo un libro y escuchando algo de música suave después de un relajante baño y aplicarme unas gotas de este perfume.
Lo percibo ligero, pero con una presencia innegable. A pesar de que al principio puede parecer un poco fuerte por el alcohol, se asienta muy rápido sobre la piel. Una de las cosas que me enamora es el aroma a jacinto; después de que el perfume se estabiliza, me deja una sensación suave, casi como de jabón, pero muy delicado. Sobre mi piel, predomina un tono floral durante todo el tiempo que lo llevo, con el jazmín y el jacinto destacándose entre las demás notas. Los toques de verde, madera y musgo son sutiles, siendo el musgo el que quizás se note un poco más, pero de forma muy leve.
Recuerdo vagamente la versión antigua de este perfume que mi tía usaba cuando yo era una niña en los 90, y aunque siento que hay cierta similitud, no me atrevería a hacer una comparación directa, probablemente porque los recuerdos tienden a nublar nuestro juicio. Aún así, creo que esta versión captura la “esencia” de lo que recuerdo.
Para mí, Anaïs Anaïs va más allá de ser solo una fragancia popular; evoca nostalgia, romanticismo y una cierta melancolía que me resulta muy atractiva.
Recientemente tuve la oportunidad de probar esta fragancia que antes solía percibir a menudo gracias a una vecina que siempre la llevaba. Inicialmente, nunca capturó verdaderamente mi atención, hasta ahora. No estoy seguro si el perfume ha pasado por alguna modificación o si mis preferencias han evolucionado con el tiempo. Lo curioso es que antes me inclinaba poco por los aromas florales, y este cambio en mi paladar olfativo ha sido revelador. El perfume Anaïs emana una sensación de autenticidad y buena vibra, es difícil de describir, pero huele a pura honestidad y simplicidad. Me trae a la mente el aroma de Glow de Jennifer López, aunque lo encuentro aún más encantador.
Mi viaje por el mundo de los perfumes empezó con Anais Anais. Un día, estando en un café con unas amigas, capté un aroma tan encantador que al instante supe que necesitaba tenerlo. Al día siguiente, ya tenía en mis manos ese pequeño frasco de perfume que me había cautivado tanto. Desde ese momento, se convirtió en parte de mi rutina diaria. Fue así como me di cuenta de que este nuevo hobby iba para largo.
Su composición, que incluye flores blancas, rosas y un toque atalcado, hace de este perfume un clásico inolvidable que me lleva nostálgicamente a los momentos más dulces de mi niñez.
FloralChic2021 opina que este perfume tiene un toque añejo, como sacado de otro tiempo. Aunque admite que no es exactamente su estilo, está contenta de haber tenido la oportunidad de probarlo. Describe el aroma como el de un clásico antiguo, pero reconoce su calidad por lo mucho que dura y lo bien que se siente en el aire. Para ella, el perfume despierta sensaciones de un jardín floreciente mezclado con la frescura del jabón.
Recién me animé a probar la nueva versión de este perfume que era mi favorito en los 90. Al principio, me sorprendió porque no era como lo recordaba: antes era todo un estallido de flores y romance. Sin embargo, al dejarlo asentarse, empezó a traerme recuerdos del original, aunque siento que la intensidad y el rastro que deja no son los mismos. La primera impresión fue tan diferente que hasta pensé que era otro perfume. Aún estoy indecisa sobre si volver a comprarlo o no.
Este perfume floral dulce siempre me trae recuerdos. Lo descubrí gracias a una amiga increíble que siempre estaba a mi lado, llevando a los niños al parque y a la escuela. Eran tiempos maravillosos, aunque ella ya no está con nosotros. Recientemente, tuve la oportunidad de oler la versión actual y, aunque me pareció diferente de lo que recordaba, quizás más maduro, aún siento que conserva algo de su esencia original. Creo que voy a comprarlo de todas formas, para mantener viva esa memoria.
Desde que era muy joven, este perfume se convirtió en mi favorito. Simplemente no puedo dejar de usarlo. Me encanta su aroma floral suave pero duradero, y ese toque como de talco que deja en la piel. A pesar de ser un perfume asequible, realmente dura bastante y su aroma se percibe sin ser abrumador. Para mí, es una pieza clásica que nunca pasa de moda.
Recuerdo la primera vez que vi este perfume, allá por el 2014, en casa de una amiga. Su madre lo había recibido como regalo y estaba encantada, tanto que decidió compartir su entusiasmo con nosotros. Desde ese momento, el aroma quedó grabado en mi mente: una mezcla floral, sutilmente empolvada y con un toque cremoso que la hacía irresistible. Una joya, pensé. En enero, aprovechando una promoción, me hice con un frasco de 30 ml y, al primer spray, me transportó instantáneamente a aquellos días. Fue mi puerta de entrada al mundo de las fragancias clásicas, esas que se heredan y se atesoran. Su esencia me recuerda a la frescura de la piel después de un baño, con notas de crema floral que embriagan. Aunque tengo la versión eau de toilette, ansío conseguir el perfume, pues me resulta un tanto suave. Imagino este frasco adornando el tocador de una duquesa rusa, en un cuarto decorado con flores y porcelanas, todo un pedazo de historia. Anais Anais es evocador, me lleva a un bosque encantado, vestido con ropas de otra época. Le llaman ‘el perfume de las hadas’ por algo; cada vez que lo uso, una sutil rosa me acompaña, recordándome por qué empecé a coleccionar fragancias vintage. Gracias, Cacharel Anais Anais, por ser mi primer gran amor en este viaje olfativo.
Tiene un aroma a flores con un toque suave como talco, y lo mejor es que no es demasiado dulce.
Este fue el primer perfume que alguna vez adquirí, y sinceramente, la nueva versión no le hace justicia. Simplemente, no es lo mismo. Descansa en paz, Anais. Es una verdadera lástima.
En mi adolescencia, este perfume era todo un hit entre mis amigas, y el primer aroma ‘elegante’ que recibí de regalo de mi padre.
Cuatro décadas más tarde, decidí darle otra oportunidad. Aunque su fragancia floral intensa no se ajusta a las tendencias actuales, y puede resultar un poco abrumadora, disfruto su aroma porque me transporta a momentos felices de mi juventud.
Recuerdo que cuando era pequeña, mi papá me regaló este perfume. A pesar de que en realidad nunca me convenció porque lo encontraba muy intenso y un poco pesado, siempre lo guardé con cariño por el simple hecho de que venía de él.
Me la regalaron por Reyes y no la he tirado por la ventana por no faltarle el respeto a quien me la dio. Si te gustan las flores, ahí tienes para hincharte. A mí me huele a abuela, y eso que no recuerdo a la mía. Llámalo vintage si quieres, no sé. En general se hace un olor pesado, da dolor de cabeza y a mí me da fatiga.
Me ha salido vintage. No es para mí, pero gracias por poderlo probar. Huele a clásico antiguo a mi juicio, pero la verdad es que es buen perfume por su gran proyección y duración. Para mí huele a verde floral jabonoso.
Lo tuve en mi juventud; era una fiebre entre las chicas de mi generación y fue el primer perfume ‘fino’ que me regaló mi papá. Cuarenta años después lo vuelvo a tener y, aunque no es un aroma de hoy porque es demasiado floral y un poco pesado, sí me gusta olerlo porque me trae muchos recuerdos.
Me regalaron esta versión actual y no me agrada nada. Dicen que la antigua EDP era genial, no sé por qué hacen estos cambios para meter la pata hasta el fondo, una pena. Recuerdo que una prima la tenía hace 10 años y me gustó, no recuerdo si era eau toilette o parfum.
Huele a vieja, pero no la típica vieja, sino elegante, como un perfume de guagua añejo.
Un floral, atalcado, nada empalagoso.
Me transporta a mi infancia y primera juventud. Fue mi primer perfume, regalado por mi madre. Es dulce y femenino, pero no tímido, se hace notar. Muy fragante y duradero. Exquisito y atemporal. Yo no noto diferencia con la versión de los 80s. El frasco, tapón y atomizador han mejorado notablemente.
No sé cómo Fragancia permite que cualquiera reseñe y escriba comentarios como ‘aseñorado’, ‘viejo’, etc. Quien realmente entiende perfumería no se expresa así. Un perfume no tiene edad, la edad es de quien lo usa y si a ti no te gustó no significa que a otros no. Solo digo que este perfume en la piel de mi mamá y la mía huele diferente; a ella no le dura y le huele algo ambarado raro, por lo contrario a mí le dura muchísimo, algo polvoroso y floral. A mi mamá le encanta cómo huele en mí. Así que lo que leas en los comentarios puede que a ti te quede o no. Conoce antes de comprar.
Lo probé para ver cómo quedó la reformulación; la tenía en los 90 y la primera salida tenía poco de esa bomba floral y romántica de antes. En el secado sí que me la recordó, aunque no dura ni estela igual, pero al principio hasta pareció otro perfume. Todavía no sé si comprarlo o no.
Lo amo, lo amé siempre y lo haré hasta el final de los tiempos. Fue uno de mis primeros perfumes caros. Luego se convirtió en parte de una época hermosa. Amo que siga vigente, aunque las reformulaciones lo hicieron menos persistente. Me recuerda momentos felices. El jazmín y los nardos me arropan. Las últimas reformulaciones lo han convertido en una sombra de lo que era, pero igualmente lo sigo comprando. Es un infaltable. Tiene un ADN algo vintage y eso lo hace maravilloso. Es un gran perfume.
Mi amado Anais Anais. La primera vez que lo probé, siendo adolescente, lo detesté. No es que mis gustos hayan cambiado, es que claramente fue reformulado y la nueva versión, en mi opinión, es superadora de la de 1978 al 100%. Algo que también me pasa es que no me gusta en otoño-invierno, pero sí cuando hace calor (al contrario de muchos que dicen que no lo soportan). En invierno siento la azucena y jacinto con más fuerza, se hace un floral más seco, atalcado y astringente. Con el calor en mi piel se potencian los acordes dulces, se nota la madreselva. Parece un perfume diferente. La longevidad es excelente, mucho mejor en clima cálido que en invierno. Unas 8 horas con proyección moderada. Me encanta, es mi segundo frasco de 100 ml y va por la mitad. Es de mi top ten de la vida.
Para mí Anaïs Anaïs es algo sutil, romántico y vital; tiene algo que recuerda al rocío sobre las florecillas una mañana de primavera que me da ganas de leer tranquilamente y escuchar música después de una ducha y unas vaporizaciones de Anaïs Anaïs. Me resulta muy ligera pero presente, aunque la entrada la noto un poco alcohólica e incómoda, no me importa puesto que asienta rápido. Una de mis notas favoritas es el jacinto; cuando se asienta la noto un pelín jabonosa pero tierna y delicada. En mi piel se nota floral prácticamente todas las horas que la llevo puesta, siempre con jazmín y jacinto sobresalientes; el verde, la madera y el musgo no destacan demasiado, tal vez el musgo un poquito más pero sin exagerar. Tengo un vago recuerdo de la antigua, mi tía la llevaba cuando yo era pequeña por los 90s y sí que hay algo similar entre esta y el recuerdo. Pero no me atrevo a compararlas porque no sería objetiva. Aunque supongo que nunca lo somos cuando hablamos de recuerdos remotos y también está bien. Para mí capta “la esencia” o su estilo. Me resulta una fragancia evocadora no solo por su masificación hace años sino por su voluntad ligera, romántica y melancólica.
Fue icónico. Conocí esta fragancia por mi madre, quien la usaba, y al igual que muchos comentarios, es de esas que trae recuerdos, un aroma asociado a emociones y vínculos afectivos hacia madres y abuelas. Creo que se debe a que en aquella época era una verdadera bomba, como mucho de lo que había en los 80s. Hace un año se la compré a mi madre; inicialmente es el mismo aroma, pero con el tiempo se diluye hasta la nada… qué triste. Está tan rebajado que queda muy poco de lo que fue, solo las notas de salida, con eso te convencen de que es la misma de siempre… pues no, la están dejando morir bajo la idea de que es vintage, una pena.
Yo soy del siglo 21… una joven que probó esta fragancia. De juvenil no tiene nada, de infantil tampoco, pero huele bien. Sigue vigente y siempre la encontrarás en perfumería. Dudo que alguien no le guste. Abre con notas atalcadas y cítricas que marean por lo potente, luego baja pero se siente. Tiene buena duración. A ciegas huele a bergamota, cítricos y jacinto, más anís, vetiver y ese toque picante final que lo hace menos dulce. Entre este y el Premier me quedo con este. El Premier es más cítrico y menos dulce, y yo amo lo dulce. Le doy 9/10. Pasadas horas me ha encantado. Lo peor es que hace layering con Libre y YSL, he muerto porque huele a lo más rico de mi vida. Trae toques a Poison y notas amaderadas a mirra.
Se lo compré a mi hija de 8 años, ahora tiene 9. Al probarlo en mí no da buenos resultados, yo soy de fragancias rebeldes, pero en mi hija… ohhh por Dios, es como si fuera hecho para ella, una damita, en una estela de flores blancas e inciensos inocentes. La abrazas y quieres quedarte porque es inocencia pura, delicada y fina como ella, talquito tibio. No conozco el original y quiero comprárselo ya que se agotó su botellita de esta versión. Le dura en la ropa hasta que se la lavan y en su piel día completo. Mientras me decido por la versión original o repetir esta, está usando Benetton Rose que es puro jazmín pero no atalcada como Anais Anais. Definitivamente Anais Anais no es para cualquier público, eso les aseguro.
Muy floral, muy vintage, muy femenino pero muuy aseñorado. No me gusta nada.
Creo que siempre tendré un Anaïs Anaïs en mi colección, aunque sea una miniatura. Este perfume me transmite calma y felicidad, me trae tantos recuerdos de mi infancia que me da igual oler algo vintage de vez en cuando. Esto es floral puro, como ir caminando por un jardín. Creo que lo puede usar desde una niña hasta una mujer mayor; si al final lo retro siempre vuelve.
Este perfume lo usaba mi madre a finales de los 90 frecuentemente. En aquella época no me simpatizaban los aromas florales, por lo tanto desarrollé cierto desagrado a esta fragancia y a aromas similares. Hace un tiempo comencé a saturarme de tanto aroma dulce, de los frutales; cambié a florales-frutales y pasé a los gourmand, pero necesitaba un acompañamiento diferente… y pues, caí en este perfume nuevamente. Lo adquirí con recelo, teniendo claro que su aroma era muy diferente y era lo que necesitaba… y pues, ¡es que ahora me encanta usarlo! Para ser un EDT tiene buenísima fijación y estela, me acompaña, lo siento permanentemente. Siento este bouquet de flores tiernas y punzantes, con ese toque verde de tallos y hojas… ¡como si estuvieran húmedas! OMG, realmente me da una pausa necesaria para volver después de unos días a usar mis fragancias dulzones. Es verdad que tiene un toque vintage, pero absolutamente llevadero. No lo usaría en verano. Me encanta y recomiendo probarlo.
El perfumito de mi madre, olerlo es revivir un abrazo suyo. Huele a flores, talco y limpio, muy femenino.
Me sumo a la lista de quienes aman Anais Anais y lo asocian a la infancia. Soy de los 80 y recuerdo este hermoso e inocente perfume, de tías, abuelas y niñas. Me lo regalaron a los 8 o 9 años. No supe apreciarlo entonces, pero dejó una huella profunda. Para mí es inconfundible. En los 80 las niñas jugaban con muñecas, a mí me gustaban los juegos de varones o pin y pon. Nunca fui muy femenina ni marimacho, pero este perfume me hacía sentir mujercita, creciendo, escapando de los estereotipos machistas. Usaba perfumes de mis hermanos, Paco y Pibes, y me gustaban. Usar Anais hoy es para rupturistas, nada conformistas. Va en contra de la corriente gourmand olgosa. Anais es para quienes no encajamos, que nos odian o aman por estereotipos. Este año decidí comprar una botella grande porque dicen que L’Oreal deja de administrar Cacharel y quizás no siga. Me dio tristeza, es una casa favorita. Tengo la de 2004 y no noto grandes cambios, es el mismo aroma de mi niñez. La duración es impecable, rodeado de flores sutiles pero persistentes. Amo bañarme, ponerme Anais y despertar con ese aroma. Lo uso en otoño, ideal para toda estación. Es el perfume cuando no sabes qué ponerte. Para invierno prefiero amaderados, pero reservo estos florales para días frescos de otoño, de sol, amarillos, tomando un cafecito en la vereda. Es maravilloso cómo te lleva atrás. Cada vez que lo uso me veo en mi habitación de niña, jugando con pin y pon, con mi botella blanca de opalina. Asocio el frasco a la muñequita de la loción Coqueterías de los 80, con frasco opalina blanco, tapa de niña rubia con rulos y sombrero rojo. Era un adorno para el baño. Hoy es un perfume que solo evoca el sombrero. Anais evoca momentos felices de mi niñez, exclusivamente de esa etapa. Para mi adolescencia elegí perfumes fuertes, de carácter, como los que usaba mi madre, con los que dejamos de compartir gustos. Anais fue un regalo de una tía abuela, solo tuve un frasco y me acuerdo hasta ahora. Qué más decir… la belleza e inocencia de la publicidad, misteriosa, nada agresiva ni sexual, solo mística, de cuento de hadas. Es el perfume de las mujeres buenas, de bondad, inocencia, sutileza, delicadeza, abrazo de madres y abuelas. Sospecho que hoy lo usamos para sacar la niña interior, recordar el brillo de nuestra alma. Cada vez que sprayeamos un poco, volvemos a ser niñas inocentes. Para mí no es sexual, no es para cachengue, es formal, para el ser que quieres que se quede. Evoco un amor puro, sincero, nada egoísta. Es elegante, sublime, ideal para paseos por el sol en la ciudad. Super urbano, no lo llevaría de vacaciones. Es traer flores y aromas del campo a la ciudad, para que recuerde la belleza más allá del cemento. Eterno y etéreo. Creo que en el cielo alguien aún recuerda Anais Anais.
Esta fragancia reformulada a eau de toilette, aunque tenga la misma base, no es igual a la original eau de parfum… DESENCANTADA!!
Mi historia con los perfumes empieza con Anais Anais. Hace tiempo, en un café con unas amigas, percibí un aroma tan bonito… que al día siguiente tuve que hacerme con un frasquito de este elixir que no podía sacar de la cabeza. Y desde ese día está conmigo. Fue entonces cuando me di cuenta de que esta pequeña “adicción” no podía quedarse ahí. Esa mezcla de flores blancas con rosa y fondo almizclado convierte a esta fragancia en un clásico que me transporta dulcemente a recuerdos de la más tierna infancia.
La probé hace unos días y me gustó mucho; la conocía de olerla a una vecina que siempre la usaba y no me llamaba la atención, pero… o ha cambiado ella (reformulación) o yo. Creo más bien que yo antes no gustaba de los florales, pero de un tiempo para acá… Anaïs huele a honradez, da buen rollo, no sé, huele a integridad y sencillez, me recuerda al Glow de Jennifer López, pero es más bonita.
Este perfume lo usaba de muy chica y nunca lo pude abandonar. Amo esas flores suaves pero persistentes, esa sensación atalcada. Tiene buen desempeño por tratarse de un perfume económico y una estela moderada. Para mí es una belleza atemporal.
Está bien para el verano. Es una fragancia sin más.
Literalmente huele al patio de flores de tu abuela que actualmente tendría 100 años.
Lo vi en la tele en los 90s y siempre quise uno. Ahora probado y me recuerda a Narciso Rodriguez for Her, pero menos ‘aseñorado’. Ambos son ricos, atalcados, polvositos y dulces, pero me quedo con Anais.
Esta fue la primera fragancia que vi en el tocador de la mamá de mi amiga en 2014. Ella se lo había regalado y estaba tan feliz que nos mostró a ambos la fragancia. Yo siempre la tuve presente en mi memoria olfativa, la recordaba tan floral, atalcada y cremosamente hermosa. La compré en enero en oferta, los 30 ml, y al sentirla me devolví a aquel año. Esta fue la primera fragancia que me hizo enamorar de las de antes: esas joyas atemporales que pasan de generación en generación. Huele a limpio, a crema floral recién aplicada en piel recién salida de la ducha. Solo he probado el Toilette; quiero adquirir el Perfume puesto que el Toilette lo siento un poco débil. Este hermoso frasco lo imagino en el tocador de las Duquesas reales de Rusia, lamentablemente asesinadas a manos de los comunistas, en una habitación con papel mural de flores y muchos adornos de porcelana. Esto es de otra época, pero es tan lindo que sentirlo te retrotrae a buenos recuerdos. Lo imagino en una mañana en un bosque hermoso con un lindo vestido de época. Eso es Anais Anais. El nombre de ‘perfume de las hadas’ lo tiene bien puesto; huele a una rosa hermosa en tu piel y la sientes de vez en cuando al llevarla puesta. Hoy soy coleccionista de fragancias vintage. Gracias, Cacharel Anais Anais. Tú fuiste mi primer amor.
Este perfume huele como a cualquier señora de 70 años. Perfume horrible, huele a perfume barato de bebé con más concentración del olor a flores. No recomiendo ni siquiera comprarlo si no quieres oler a señora de tercera edad.
Este fue el primer perfume ‘caro’ de mi madre; antes solo le había sentido colonia o algo de Avón. Es muy floral, pero no atalcado, lo cual me gusta, aunque no para mí porque odio los florales. Es un lindo perfume que evoca buenos recuerdos: floral, cremoso y hermoso. Insisto, Cacharel hace perfumes lindos a buenos precios. Al ser tan floral, cae un poco pesado, pero si eres amante de lo floral, creo que no debiera faltar en tu colección un perfume tan icónico.
Es el primer perfume que tuve en mi vida y con esta reformulación se lo cargaron. Cero patatero. DEP Anais. Un penita.
Esto no es Anais Anais, te guste o no, es otro cantar. Huele a floral vintage forzado, potente y con flores por todas partes. En mi piel casi sale a picar, así que mejor pruébalo antes de comprarlo a ciegas.
No me gusta nada, marea. Para nada es juvenil. Amo los aromas vintage, pero Anaïs Anaïs me ha decepcionado en un 200%. No lo recomiendo comprar a ciegas.
¡Me encanta! Tuve un flanker en la adolescencia y ahora que me regalaron este, me recuerda bastante al otro, casi que son lo mismo. Huele a talco, a limpio, huele a que te sentaste a arreglarte con calma. A los que dicen que huele a señora, lo que padece es edadismo; cada época tiene sus fragancias, es como decir que The Beatles es solo para viejos. La verdad, es un perfume bien agradable.
Decepción total. Fue mi primer perfume caro a los 16 años, lo recordaba inocente y delicioso, como entre algodones. Hacía años que no lo tenía y lo compré porque decían que era más suave que el original… y batacazo. No se parece en nada. Por dios, cambienle el nombre porque esto ya no es Anais Anais.
Floral blanco, inocente y a la vez antiguo. Esa contradicción es la clave. No huele ‘a señora’ por sí mismo, huele a recuerdo: a tocador, a regalo especial, a frasco cuidado. Me lo regaló hoy mi abuela; mi primera impresión fue confusa: juvenil pero vintage. Al llegar a casa y volverlo a probar, mi mamá se dio vuelta diciendo ‘hay olor a Anaïs Anaïs’ y me sorprendí porque era exactamente eso. Fue el primer perfume ‘caro’ de mi mamá que pidió a su abuela, ahí entendí todo. No huele a señora, huele a una flor blanca sobre un tocador. Está bien para el día a día, no para impresionar, solo para estar. Acompaña sin buscar llamar la atención ni seducir. No lo usaría como perfume clásico de cuello y muñecas; lo pondría detrás de las orejas (casi secreto), en el pliegue del codo y quizás en la clavícula. En poca cantidad transmite una aura romántica y etérea. Pero si soy como yo y tengo 18 años, uso la contradicción a mi favor: lo uso como statement, inocencia en ruinas. No intento modernizarlo, lo hago que incomode. Cara joven y cansada llegando tarde a una fiesta, tapado de cuero, delineador corrido y melena desprolija, y el perfume, lo menos rock del conjunto… queda desubicado en tiempo y espacio. ‘¿Por qué alguien así usaría este perfume de abuela?’
Tuve este perfume cuando era niña; nunca me gustó, pero al ser un regalo de mi padre lo apreciaba mucho. Me parecía demasiado fuerte y empalagoso.
Adoro este perfume y me recuerda a mi juventud. Pasábamos con una amiga que también lo usaba, con nuestros bebés y nos rodeaba una nube de flores. Ahora lo noto bastante diferente, no tiene estela y está más aseñorado. Pero sigue gustándome mucho y lo he vuelto a usar.
Como la gran mayoría, este es un perfume bien sentimental para mí. Fue el primer perfume que tuve, regalo de mi mamá, cuando tenía como 11 o 12 años. Lo usé durante mi secundaria, cuando tenía una severa obsesión con Los Beatles. Este perfume está cementado en mi memoria con la nostalgia y la música de los 60 y la inocencia de la preadolescencia. Ahora, casi 20 años después, vuelvo al Anaïs Anaïs con esa ternura y mi reseña va por ahí, sobre todo porque entiendo que este es un perfume que huele a “viejita” para muchas personas que no lo guardan en la memoria. También quiero mencionar que, para mí, esta nueva versión es excelente; es un magnífico tributo al original de los 70. Para empezar, esta fragancia abre con unas flores muy particulares; azucena, madreselva e ylang-ylang presentadas de manera terrosa y verde, como si las estuvieras oliendo directamente de la tierra, no de un florero. Yo siento todo el bouquet de flores, junto con el jacinto, el lirio, la rosa, muy polvosas, difuminadas, etéreas, definitivamente en un sentimiento de la época, muy diferente a las sensibilidades de actualidad. Si han visto las fotografías publicitarias de la época, entenderán perfectamente a qué me refiero. Una vez que Anaïs Anaïs se ha secado en la piel, aparecen el musgo, el almizcle y el sándalo con más fuerza. Yo incluso le siento el incienso que tenía el perfume con la formulación original (aunque no sé si sea más bien mi memoria). El perfume se torna un poquito amaderado, un poquito más musgoso, pero se mantiene floral durante toda su vida. A mí me parece un aroma muy delicado, que me recuerda al encaje, a las medias de nylon, los vestidos florados y ligeros de finales de los 70s, el cabello largo y suelto. Es un perfume que, aunque puede ser usado por cualquier persona, intenta evocar esa imagen de feminidad de hace 50 años y creo que lo hace muy bien. Esta formulación sigue sintiéndose igual de fuerte y duradera, aunque extraño un poco la nota de lavanda e incienso que tiene la original. En piel dura más de 10 horas y en ropa hasta que se lave. Es un perfume notorio y que cuando mi amiga lo usa siempre lo puedo percibir. Aparte, es muy versátil. Definitivamente un perfume insignia. En general, creo que es un gran perfume, que sigue muy vigente a pesar de los años. Lo atesoraré mientras se siga produciendo.
Adoro este perfume tan floral y suave, delicado y femenino. Me da mucha nostalgia porque lo conocí por una querida amiga con la que llevábamos a los chiquitos a la plaza y al colegio. Lindísima época, pero ella ya no está. Hace poco pedí probar el actual y me sorprendió lo diferente a mi recuerdo; lo sentí más serio, quizás me equivoque. Creo que lo voy a comprar igual porque algo del anterior tiene.