Para mujeres
Bee Zoologist Perfumes
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Descripción
Descubre la esencia que evoca los secretos mejor guardados de la naturaleza con Bee de Zoologist Perfumes. Esta fragancia única te transporta al corazón de un paraíso floral donde el poder embriagador de la cera de abeja se funde armoniosamente con toques picantes de jengibre y la frescura cítrica de la naranja. La suavezza del mimosa y la retama de olor se entrelazan con la radiante flor de azahar del naranjo, creando un bouquet que captura la esencia de un jardín en plena floración bajo el sol.
El contrapunto de heliotropo añade una dimensión casi mágica a la mezcla, mientras que la vainilla, cálida y reconfortante, junto con el exótico benjuí, envuelven los sentidos en un abrazo dulce y resinoso. La haba tonka y el sándalo aportan una profundidad amaderada, fusionándose con el ládano y el almizcle para crear un fondo que es tanto misterioso como inolvidadamente cálido.
Bee de Zoologist Perfumes no es solo un perfume, es una experiencia olfativa que captura la esencia de la belleza y la complejidad de la naturaleza. Perfecto para quien busca una fragancia con carácter y sofisticación que deje una impresión memorable. Déjate envolver por la atomización de este aroma excepcional y siente cómo despierta tus sentidos a un mundo lleno de maravillas aromáticas.
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Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
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Jeremy_854 comparte su experiencia al probar Bee, una fragancia reconocida en el 2020 por su singularidad. Desde el primer momento, este aroma te cautiva por completo. Imagina un sorbo de miel, pero no cualquier miel, sino una muy especial, creada por abejas diligentes. Con cada inhalación, descubres notas dulces y especiadas, un matiz afrutado que danza entre naranjas y jengibre, creando una sinfonía que parece llevar el ritmo del aleteo incesante de las abejas. La experiencia es suave, cremosa, pero también te brinda una sensación seca y acogedora, como si pudieras sentir el suave reposo de las abejas en sus panales de cera. Es un aroma opulento, cargado de una complejidad que juega entre lo floral, lo goloso y lo especiado, invitándote a descubrir sus muchos secretos. Bee te sumerge en un estado de ánimo positivo, equilibrando su dulzura con toques de resina, almizcle, vainilla y una pizca de acidez. Su fragancia tiene una personalidad única, te traslada a un mundo misterioso y hermoso que solo podemos aspirar a comprender. Más allá de ser simplemente un perfume, Bee de Cristiano Canali es una obra de arte, un homenaje a las maravillas de la naturaleza, distinguiéndose de manera notable de cualquier otra fragancia en el mercado. Definitivamente, es una experiencia olfativa que merece ser explorada.
Francamente, no aconsejaría comprar este perfume sin haberlo probado antes. Tenía altas expectativas después de ver varias reseñas positivas, incluyendo una de Abrildoesmakeup, con quien suelo compartir gustos. Me lancé a comprarlo aprovechando las ofertas, pero debo admitir que ha sido una gran decepción para mí. Por más que intento, lo único que logro detectar es un aroma predominante de sándalo que resulta demasiado intenso para mi gusto, hasta el punto de resultarme sofocante. Quizá le dé otra oportunidad cuando el clima sea más fresco, pero realmente creo que sería mejor probar una muestra antes de comprometerse con la compra completa. En resumen, es un perfume que podría sorprenderte, y no precisamente de la manera que esperas.
Realmente disfruté esta fragancia, aunque debo decir que no es exactamente de mi agrado para uso personal, ya que no se alinea mucho con mi estilo. No obstante, es un aroma que captura maravillosamente la esencia de un enjambre de abejas, inclinándose más hacia el olor de la cera que de la miel. Aunque no es algo que yo llevaría, considero que es una de esas esencias que tienes que experimentar. Soy de las personas que les gusta experimentar con diferentes aromas dentro de casa, aplicarme un perfume diferente en cada muñeca y disfrutar de sus notas mientras trabajo, o incluso colocar muestras en mi escritorio para poder olerlas mientras hago mis tareas. En este sentido, esta fragancia de Zoologist definitivamente encuentra su lugar en mi colección para ser disfrutada de manera regular, por lo inusual que es. Además, creo que tiene un carácter bastante inclusivo, pudiendo ser llevada tanto por mujeres como por hombres, ya sea como una fragancia distintiva o para el día a día, dejando siempre una impresión memorable. A fin de cuentas, es el tipo de perfume que se aprecia mejor desde la distancia.
¡Acabo de probar este perfume y estoy enamorada! Definitivamente, es uno de los más agradables de Zoologist, con una esencia que es fuerte, dulce, y tiene ese toque especial, casi como si tuviera vida propia.
Al principio, se siente como un jardín rebosante de flores amarillas, con un aroma intenso y un toque picante que te cautiva. Poco a poco, se suaviza hacia algo más cálido y reconfortante, como miel y cera mezcladas con un poco de incienso y sándalo, dejando un rastro suave y ligeramente empolvado.
Algunos comparan este aroma con Pure Honey de Kim Kardashian, diciendo que es similar pero este claramente juega en otra liga.
Es potente, así que con un par de sprays es más que suficiente. Lo ideal es ponérselo un rato antes de salir, para que se mezcle bien con tu piel. Y un consejo curioso: evita usarlo si vas a estar cerca de abejas, ¡están tan encantadas con él como yo!
El aroma se mantiene intenso y envolvente en las primeras horas, suavizándose gradualmente, pero permanece contigo por un buen tiempo.
Recién descubrí este perfume con un aroma único, me hace pensar en dulce de miel, un toque de cera, y algo de mantequilla. Definitivamente, tiene una fragancia exquisita y única. Aunque personalmente no me veo usándolo, siento que sería perfecto para un hombre. Imagino que sería increíble acurrucarse con alguien que lleve este perfume, da una sensación de protección, calor y cariño. Es el tipo de aroma que te hace sentir seguro y enamorado, especialmente por esa mezcla de dulzura y confianza que transmite.
¡Vamos directo al grano! ¿Merece ‘Bee’ su precio? Mi veredicto, basado estrictamente en los hechos: por la calidad de sus ingredientes y su durabilidad, definitivamente vale cada centavo, calificándolo fácilmente como un perfume de nicho. No hay lugar para dudas aquí. Pero, ¿qué hay de su esencia? ¿Cuál es la propuesta innovadora de ‘Bee’ en términos de aroma?
Lo primero que impacta es un aroma intensamente a miel, reminiscente de esa cucharada de oro líquido que usas para calmar la tos o que derramas sobre crepas y queso fresco. Es tan dulce y puro que casi puedes sentir su sabor en tu boca. Pero, ¡cuidado! Es solo el comienzo de un viaje inesperado. Ese toque de miel se transforma en tu nariz, llenándola de colores cálidos y llevándote a una aventura olfativa única.
Imagínate paseando por el campo cuando, de repente, una abeja mágica te minimiza y te invita a montarla. Su misión es mostrarte su reino oculto. Te aferras a su pelaje mientras sobrevuela paisajes, acercándote a un mundo de flores amarillas y aroma a polen. La seguridad de su vuelo te tranquiliza, incluso cuando se adentra en un árbol gigante hacia lo desconocido.
Lo que encuentras es sorprendente: torres hexagonales doradas que emergen dentro de este árbol, bañadas en un aura de incienso y cera. Mientras miles de abejas laboran y danzan alrededor, te das cuenta de que estás en el corazón de su colmena, construyendo y expandiendo su imperio. Al descender junto a una de las torres más imponentes, te encuentras rodeado por un oasis de miel, con zánganos disfrutando del nectar a tu alrededor. La atmósfera es embriagadora, invitándote a unirte, pero una presencia más importante reclama tu atención.
Al final de un corredor, te encuentras con la reina, rodeada de futuras generaciones. Su presencia imponente, en medio del suave sonido de un sitar, te transporta aún más lejos en este viaje entre la realidad y el ensueño. Te ofrece nectar, y en ese preciso momento, te embargas de preguntas sobre la realidad de tu experiencia.
Esto es ‘Bee’ de Zoologist para mí: el secreto mejor guardado de las abejas, una odisea embriagadora a lo más recóndito de la colmena. Una prueba palpable de cómo el arte de perfumería puede trascender los sentidos y llevarlos hacia dimensiones inexploradas, como la experiencia más intensa y transformadora.
La verdad es que este perfume es una verdadera travesía para los sentidos. Te transporta directamente a un lugar sagrado, lleno de fragancias profundas y reconfortantes, me hace pensar en estar entre la tranquilidad y el misticismo de una iglesia, rodeado de hierbas frescas y especiales.
Desde que lo descubrí, se ha convertido en un imprescindible en mi colección. Inicia con una dulzura casi palpable, tan real que puedes casi saborear la miel. A medida que se asienta, se convierte en un abrazo cálido de flores, destacando una suavidad peculiar que te envuelve. Y el toque final, cuando se ha secado, es simplemente exquisito: una combinación de miel, un toque de vainilla y un bouquet floral delicado que queda impregnado en la tela, en este caso, en mi bufanda, haciendo que el placer de usarlo dure todavía más.
Este perfume es como zambullirse en un océano de miel pura y deliciosa. Realmente me sorprendió; es divertido, pero con una clase inusitada. Tiene ese toque de originalidad que no ves venir. Al prestarle más atención, me da la sensación de que hay algo más en el fondo, quizás un susurro de incienso, aunque la miel domina sin discusión. Esta esencia es puro optimismo y jovialidad, te abraza y te invita a relajarte, a la vez que conserva un aire de elegancia y una chispa de innovación. Me trae recuerdos, algunos que estoy seguro que viví y otros que parecen sacados de un sueño o un cuento, como la memoria de una tienda de golosinas en algún lugar mágico que nunca existió. Es simplemente encantador, me ha conquistado. Definitivamente, no es para aquellos que huyen de lo dulce, pero para quienes nos deleitamos en las fragancias con corazón de azúcar, es una joya a descubrir.
Me gustó mucho, no me parece muy versátil, es muy unisex, pero no va con mi estilo para usarlo; sin embargo, es muy interesante, huele muy realista a enjambre de abejas, más hacia la cera que a la miel. Como dije, no me gustaría usarla porque no va con mi estilo, pero sí es de esas fragancias imperdibles que debes probar y conocer. Si eres como yo, me gusta usar fragancias en casa, ponerme una distinta en cada mano y estar oliendo esas notas, acercando la mano a la nariz, poniendo fragancias en blotters en el escritorio y oliendo cosas nuevas, fragancias raras. Así, la mayoría de la colección de Zoologist se gana un lugar para oler esas creaciones abstractas regularmente. Ahora bien, es muy propositiva, podría usarla una mujer o un hombre sin problemas, como fragancia firma o casual y te daría una buena impresión. No sé, es de esas fragancias que se disfrutan en lo ajeno.
No recomiendo comprar a ciegas, sinceramente esperaba mucho de esta fragancia. Vi reseñas y como Abrildoesmakeup la recomendó y tenemos gustos muy similares, me animé a comprarla. Ahora, en el hot sale… debo decir que ha sido mi decepción más grande. Mi nariz no percibe otra cosa que un sándalo súper intenso, que no se va y termina agobiándome. Veré darle una oportunidad con un clima más frío que templado, pero es mejor que elijan comprar primero un decant, porque en serio es una fragancia que puede dar una sorpresa y no en el buen sentido.
Bee es más que un perfume para usar, es una experiencia olfativa, muy balsámico, tanto que me recuerda a una iglesia donde venden ramos aromáticos. Me gustó y por ahora no lo sacaré de mi colección. El aroma sale con una miel super natural, en el desarrollo se vuelve muy cálida donde resaltan las flores y la retama. El secado es delicioso, lo dejé en mi bufanda y me encantó el olor del secado: mucha miel con vainilla y flores de fondo.
Este perfume es precioso y le sigue una larga lista de virtudes. Para mí, es uno de los más usables de Zoologist. Es intenso, dulce, balsámico con un toque animal. Abre con flores amarillas pesadas y polen, mucho polen dorado y hasta picante (¿?) al olfato. Luego pasa a ser cera amielada, con un dejo a incienso y sándalo. Al final queda más cera dulce, pero suavemente atalcada y fina. He visto que lo comparan con Pure Honey de Kim Kardashian, y bueno… sí, le da un aire, pero el de Kim sería como la prima pobre, aunque no está tan mal. Es muy fuerte, no te pases con las atomizaciones, porque si no, vas a andar fumigando a tu alrededor. Yo recomendaría aplicarlo media hora antes de salir para que se asiente. Y por favor, no te lo pongas para ir al campo o jardín, porque te van a seguir las abejas. Proyección muy intensa las primeras 3-4 horas, media a baja las 12+ que se queda en la piel.
No esperaba esto. Al principio es caramelo de miel con jengibre, y a los 30 min se vuelve floral suave con mucha miel, notas el heliotropo y la mimosa. Con el tiempo se pone más dulce y amaderado con ese puntito de miel. Me gustó tanto que pedí otro decant hasta poder comprar el frasco entero 🥲. Duración y estela increíbles para un aroma tan único.
Aroma súper original, huele a miel, cera y mantequilla. Me encanta, es muy especial, pero no lo usaría yo; me parece que le va mejor a un tío. Me encantaría olerlo en un hombre, que reconfortante es estar en sus brazos con ese olor, qué seguridad y calidez. Huele a que te enamoras de ese tipo por su dulzura y la seguridad de sus brazos. Esa es mi impresión.
Un caramelo de miel intenso y realista. Lo encuentro absolutamente divertido, pero no de una manera tonta. Es elegante y excéntrico. Si me concentro noto otras notas (¿algo de incienso?), pero no importa. Ante todo, esto es un caramelo de miel. Una fragancia optimista, alegre, extrovertida. Muy acogedora y relajante. Juguetona y elegante. Nostálgica y vanguardista. Llena de recuerdos reales e irreales. Como una dulcería en una tierra de fantasía que recuerdas haber visitado o un recuerdo de infancia quizás inventado. Simplemente hermoso. Me encanta. No es para quienes no les gustan las fragancias dulces, eso seguro. Pero para el resto de nosotros es fascinante.
No recomiendo comprarla a ciegas. Esperaba mucho porque la vi recomendada por Abrildoesmakeup y tenemos gustos similares, pero en esta hot sale ha sido mi mayor decepción. Mi nariz solo percibe un sándalo súper intenso que no se va y termina agobiando. Quizás funcione mejor en clima frío que templado, pero en serio, mejor comprar primero un decant porque puede sorprender y no en el buen sentido.
Marca tan peculiar Zoologist, sin duda cada una de sus fragancias son transgresoras, esta no iba a ser la excepción. Lo que me pasa con esto es particular: si bien me gustan los perfumes arriesgados, esto me resulta imposible. No es un mal aroma, todo lo contrario, lo aplico y no puedo parar de olerlo, es narcótico, pero no hay forma de vestirlo, no quiero imaginar ir a un bosque con esto, vendría Yogi la abeja reina y hasta la hormiga atómica. Si tengo que calificarlo, me parece un 9 y pico. En versatilidad un 1 y el momento de uso es en casa (unas gotas) para olerlo yo mismo, dudo que alguien quiera ir oliendo a miel pura de panal, tampoco creo que los de alrededor se sientan a gusto, es una bomba nuclear en proyección, inunda todo a su paso y es tan dulce como la miel pura, endulzada por vainilla y Tonka; el incienso y sándalo le dan cuerpo con vida propia; es un perfume que no lo usas, el te usa. Cabe destacar que además de ser dulce en exceso, tiene un fondo animalico completamente sexual, otro condimento para hacerlo más retador. Para personas 100% seguras de sí mismas, que no les importe nada ni nadie. En resumen, desde mi percepción, es extraordinario, completamente exquisito, una obra artística y una hermosa experiencia olfativa.
En palabras simples, es estar dentro del panal de abeja. Un aroma a miel realista y natural, pero no veo más uso que querer oler a miel. Un punto a favor es que el precio está bien puesto, se obtiene una fragancia que parece natural. Esto destaca porque por el mismo precio hay perfumes sintéticos que no valen la pena y no están a la altura de lo que esperas por 200 dólares.
Tuve la suerte de probar esta fragancia gracias a mi vecino Jose, que además de ayudarme con la mudanza y saber tirar cañas, tiene un armario con casi mil fragancias. Bee es como sumergirse en una colmena: miel espesa, flores silvestres y resinas que te abrazan desde el primer instante. La apertura es dulce y viscosa, con una miel rústica que domina, acompañada de heliotropo y mimosa, aportando un toque floral empolvado. A medida que evoluciona, notas balsámicas y un suave sándalo se mezclan, creando una atmósfera cálida y resinosa. Aunque es un gourmand, Bee evita caer en el exceso de vainilla o caramelo, manteniendo una dulzura natural y compleja. Lo más destacable es su longevidad: una vez aplicado, te acompaña durante horas, pero su densidad puede volverse empalagosa en ambientes cálidos. Comparado con perfumes como Back to Black de Kilian, Bee resulta más floral y resinosa, ideal para climas fríos y ocasiones especiales. En resumen, Bee es una experiencia sensorial única y envolvente, perfecta para los amantes de lo gourmand, pero en pequeñas dosis. Su longevidad es notable, aunque puede abrumar si no se aplica con moderación.
Primero, ¿vale ‘Bee’ lo que cuesta? Respondo con datos: en calidad y rendimiento, sí, está a la altura de un nicho, sin discusión. Ahora, ¿qué ofrece creativamente? El primer pinchazo es miel. Es esa cucharada líquida para la tos, la que pones en una crepe o requesón. Dulce, cristalina, deliciosa, casi la sientes bajar por la garganta. Pero has caído en la trampa. Esa partícula de elixir se disuelve en tu nariz con vapores amarillos y naranjas y sube a la cabeza, haciéndote ver lo que normalmente no ves. Imagina caminar por el campo y una abeja se acerca, te hace diminuto con un sortilegio y te invita a subirte a su espalda. Quiere enseñarte su fuerza. Te agarras fuerte a sus pelos mientras revolotea y llega su olor a flores amarillas y polen. Se desplaza tan cuidadoso que no sientes nervios, ni siquiera cuando va directo a un agujero en un árbol. Lo que ves te deslumbra: altas torres hexagonales doradas desde las profundidades del hueco, envueltas en nubes con olor a incienso y cera. Miles de abejas entran y salen o vuelan en formación. Las obreras construyen torres al ritmo de tambores mezclados con su zumbido. La abeja que te transporta aterriza al lado de una torre grande. Te bajas y observas: estás en un jardín con un lago de miel en el centro. Los zánganos descansan bebiendo néctar. Embriagado por el aroma, quieres ir allí, pero sabes que tienes que entrar por el panal enfrente. La abeja reina reclama tu presencia. Al final de un largo pasillo, la encuentras en una pequeña habitación, posada sobre cientos de huevos como granos de arroz. Está fumando una pipa de tabaco dulce. En un rincón, un zángano toca un sitar indio y sus melodías te relajan. La reina te ofrece una copa de néctar, te la llevas a los labios con ansiedad. Justo ahí te preguntas cómo es posible estar allí, viviendo misterios que solo se viven cuando tu yo se desvanece o transitas entre realidad y sueños. Todo esto es para mí ‘Bee’, de Zoologist. El códice secreto de las abejas, un viaje alucinante al fondo de la colmena. Y una prueba de que la imaginación, el arte y la poesía olfativa pueden expandir tus sentidos a millones de años luz, como la más potente droga psicodélica.
Gracias a mi vecino Jose, que además de mover muebles sabe tirar cañas y tiene un armario con mil perfumes, probé esto. Huele a colmena: miel espesa, flores y resinas que te abrazan al instante. Apertura dulce y viscosa, miel rústica con heliotropo y mimosa empolvada. Luego notas balsámicas y sándalo suave, todo cálido y resinoso. Es gourmand pero sin caer en vainilla o caramelo excesivos, dulzura natural y compleja. Dura horas, pero en calor puede ser empalagoso. Comparado con Back to Black de Kilian, es más floral y resinosa, ideal para frío y ocasiones especiales. Es una experiencia única, perfecta para amantes del gourmand en dosis pequeñas. Dura mucho, pero cuidado con no ponerlo de más.
Parece miel natural con trocitos de panal, un toque de naranja y vainilla, y aunque no lo digan, huele a incienso. La gente dice ‘qué rico hueles’ o ‘hueles a iglesia’. Dura más de 12 horas, proyecta fuerte las primeras 3-4 y luego baja.
Hace tiempo que quería escribir una reseña de este perfume, pero no encontraba la temporada ideal para llevarlo varios días seguidos y hacerme una idea concisa. Finalmente, aproveché los días fríos de este invierno para zambullirme en lo denso que es. Su inicio se me hace puramente ceroso, muy, muy amielado, y con un punto chirriante a orina que suelo notar en los perfumes que recrean efectivamente el acorde de miel. Sin embargo, rápida y progresivamente el perfume va volviéndose ligero, y su dulzor cambia de meloso a avainillado, cogiendo un aspecto mucho más floral y empolvado. Nada que decir de su proyección y duración; creo que, si me lo pusiera y me dejara de duchar, olería a esto hasta que me enterraran. Pese a que no es un perfume que usaría, me ha encantado probarlo. Me resulta muy evocativo, dándome la idea de recorrer el camino de una abeja haciendo miel, pero al revés: su inicio es como si salieras de la celda de un panal lleno de miel, denso y pegajoso, para volar hacia un prado de flores. Allí, se posa sobre un pétalo suave, mientras sus patitas se llenan de polen y golosa, se atiborra de néctar. Como perfume al uso, me resulta muy femenino, para días de invierno en los que no se sale de casa (su olor me incita a quedarme bajo una manta de lana, vegetando), aunque lo veo perfectamente también para ocasiones informales tanto de día como de noche. De los más llevaderos de esta casa, aconsejo probarlo a todo aquel que ame con locura el dulzor. Agradable: 8/10 Interesante: 9/10 Versátil: 5/10 Original: 8/10
La amabilidad de Coquita me permitió probar esta Bee, la fragancia finalista en la Academia de premios de arte y olfato de 2020, buena carta de presentación. A la primera pulverización, una sonrisa de placer es inevitable: te sientes sumergido en una cucharada de miel, pero no a lo que los humanos estamos acostumbrados. El acorde es el secreto de las pequeñas abejas que trabajan incansablemente: facetas afrutadas-balsámicas (naranja concentrada y jengibre almibarado) dibujan un sonido chispeante dentro de la colmena, sugiriendo el vibrante batir de las alas de cientos de criaturas. El olor es más cremoso pero seco al mismo tiempo, como si pudieras ver descansar las patas sobre las células cubiertas de cera, imaginando la consistencia del oro mantecoso, opulento y denso, pero con un caleidoscopio de matices difícil de descifrar: floral, delicadamente goloso, especiado y con mucha fruta. Una cosa es cierta: el suave martillo de cera de abejas de Bee te pone de buen humor. Esta fragancia tiene todo para dibujarte una cara feliz: calidez resinosa, cera de abejas, almizcle suave, dulzura floral y vainilla que se compensa con cierta acidez. Es extremadamente redonda, de gran profundidad, como pasear en un mundo extraño. Hermosa. Mucho más que un perfume, Bee es un punto de observación privilegiado y realista a una dimensión que los humanos solo podemos observar y estudiar, pero difícil de entender. La fragancia de Cristiano Canali es figurativa, inteligente y poco convencional, denotando un dominio sorprendente de notas difíciles (la miel, aquí, no es urinaria y la cera de abejas para nada pegajosa). Es de corte impecable, profundamente autónoma, muy distinta a las cotidianas y merece sin duda una prueba.
Este es un aroma súper original. Huele a miel, cera y mantequilla, a mi parecer. Me encanta, es muy especial. Pero yo no lo usaría, me parece que le va mejor a un tío. Me encantaría olerlo en un hombre, que reconfortante es estar en sus brazos con ese olor, qué seguridad y calidez. Huele a que te enamoras de ese tipo por su dulzura y la seguridad de sus brazos. Esa es mi impresión.
Huele a miel de verdad. Dura bien y la estela es moderada.
Llevaba tiempo queriendo reseñar esto, pero no encontraba la época ideal para usarlo varios días y formarme una idea. Finalmente, con los días fríos de este invierno, me zambullí en lo denso que es. El inicio es puramente ceroso, muy amielado, con un punto chirriante a orina típico de los perfumes que recrean bien la miel. Pero rápido y progresivamente se vuelve ligero, el dulzor cambia de meloso a vainillado, tomando un aspecto floral y empolvado. La proyección y duración son brutales; si me lo pongo y no me ducho, olería a esto hasta que me entierren. Aunque no lo usaría, me encantó probarlo. Me evoca recorrer el camino de una abeja haciendo miel al revés: sales de una celda de panal llena de miel, denso y pegajoso, y vuelas hacia un prado de flores. Te posas en un pétalo, te llenas de polen, te atiborras de néctar. Como perfume, es muy femenino, para días de invierno sin salir de casa (su olor me invita a quedarme bajo una manta de lana, vegetando), aunque lo veo perfecto para ocasiones informales de día o noche. De los más llevaderos de esta casa, lo recomiendo a quien ame con locura lo dulce. Agradable: 8/10 Interesante: 9/10 Versátil: 5/10 Original: 8/10