Para mujeres
Bijan Bijan
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Descripción
Descubre Bijan Bijan, una fragancia opulenta y compleja que captura la esencia de la sofisticación y el lujo. Al primer destello de atomización, te envuelve en una aura de elegancia con las notas altas de ylang-ylang combinado armoniosamente con la frescura cítrica de la bergamota y el toque dulce de la miel, creando una introducción inolvidable.
La evolución de su aroma nos lleva al corazón floral, donde la flor de azahar del naranjo, el narciso y el neroli se entrelazan con delicadeza, complementados por el exótico jazmín y la rosa de Bulgaria, proporcionando una sensación de riqueza y plenitud aromática. Este bouquet floral se enriquece con lirios y nardos, añadiendo capas de profundidad y misterio.
En su base, encontramos una mezcla seductora de notas amaderadas y dulces: el sándalo y el cedro se fusionan con la suavidad del benjuí y el calor del ámbar. El toque final lo aportan el almizcle con la haba tonka y la vainilla, asegurando un rastro persistente y envolvente que seducirá los sentidos. El musgo de roble y el heliotropo añaden un matiz terroso y rico, mientras que el pachulí profundiza este conjunto, haciéndolo memorable.
Bijan Bijan es más que una fragancia; es una declaración de identidad, ideal para aquellos que aprecian la masculinidad refinada y la elegancia atemporal. Su complejidad la convierte en perfecta tanto para ocasiones especiales como para el disfrute cotidiano, siempre dejando una impresión de distinción y carácter.
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Mi hermana lleva años usando este perfume. De acuerdo a lo que he escuchado por ahí, su aroma te hace pensar en una mujer elegante que viaja en el asiento trasero de una limusina.
¡Descubrí una joya olfativa con Bijan! Lejos de los aromas típicos de los 80, este perfume me sorprendió con su giro hacia lo floral oriental. Lo primero que me capturó fue el aroma a miel, potente y envolvente, con un toque especiado y balsámico, gracias a ingredientes como el benjuí y el haba tonka. La vainilla añade una dulzura irresistible, mientras que el ylang-ylang y el sándalo aportan la nota final perfecta, redondeando el perfume con su riqueza. Aunque la miel, el ámbar y la vainilla son los protagonistas, con el tiempo, empiezo a percibir una sutil frescura cítrica. Los toques florales están ahí, pero el clavel se mantiene discreto, sin competir con las notas más dominantes. Aunque esta es mi impresión de la versión actual de Bijan, no he probado la versión antigua. Sin duda, es una opción estelar para quien ama los perfumes con esencia de ámbar y vainilla. Personalmente, lo encuentro mucho más fascinante que el Casmir de Chopard. ¡Un descubrimiento delicioso!
Este perfume es realmente único y elegante, y se distingue fácilmente de lo que normalmente se encuentra en el mercado. Tiene un aroma delicioso que mezcla notas florales, de ámbar, madera y un toque especial de miel pero de la buena, no esa versión sobrevalorada de ‘sexy’ que muchas otras fragancias intentan vender. Es el tipo de aroma clásico y sofisticado que te incita a comportarte de manera refinada, perfecto para ocasiones especiales gracias a su calidad excepcional. A pesar de ser intenso, no es abrumador si se usa con moderación. Su durabilidad es impresionante, ideal para noches frías. Sorprendentemente, a pesar de ser una joya olvidada, su precio no refleja la lujosa calidad que ofrece. Sin duda, vale la pena experimentarlo directamente en la piel.
Este perfume realmente me transportó a la vibra audaz de los años 80, con su esencia potente y profunda que se destaca claramente de las tendencias actuales de aromas más ligeros y endulzados. La dulzura es simplemente uno de sus muchos matices, acentuada por toques de ámbar y una presencia notable de madera de sándalo.
Es una fragancia que definitivamente ha sabido ganarse su espacio, seductora y con carácter.
No lo consideraría una elección para los más jóvenes, sino para alguien con la confianza de ser el centro de atención.
Además, tiene un aroma que perdura y deja huella.
Lo curioso de Bijan es que no se diseñó con un tipo específico de mujer en mente. Hemos visto desde madres hasta mujeres de negocios representadas en sus campañas, pero el mensaje siempre fue claro: este perfume es para quien lo adore. No es un aroma para las reservadas; de hecho, tiene un toque casi masculino. Las mujeres que eligen Bijan tienen una fortaleza innata, no necesitan probar nada a nadie. Es un clásico de los 80 con una presencia imponente, pero sorprendentemente minimalista y con un aire misteriosamente natural y puro. Al olerlo, es como transportarse a un apartamento en 1987, con un aroma a polvo intenso y antiguo. Mi experiencia se basa en unas pocas gotas de una versión de hace aproximadamente 30 años, y era increíblemente potente, una verdadera explosión olfativa. Sin embargo, no esperen un perfume abrumadoramente floral o de maderas típico de los 80. Aquí hay un predominio de notas clásicas de la perfumería francesa, como el clavel y el ylang-ylang, pero con una conservación única, casi como si estuvieran encapsuladas en el tiempo. A pesar de incluir ingredientes como la vainilla y la miel, el dulzor es casi inexistente, ofreciendo en cambio una compleja mezcla de matices. Bijan evoca imágenes de una playa gris y tormentosa, no para vacaciones soleadas, sino para reflejar una fuerza y determinación solitaria. Es un perfume que habla de empoderamiento, perfecto para mujeres que se hacen valer por sí mismas. Lamentablemente, se menciona que la versión actual ha perdido su encanto original, volviéndose más artificial. Es como si estuvieras ante una obra maestra de los perfumes de los 80, con una intensidad y complejidad que invita a sumergirse de lleno en su esencia.
Es una fragancia exquisita, fina, nada parecida a la oferta del mercado actual. Es floral, ambarada, empolvada, amaderada, con miel pero miel fina, nada corriente ni vulgar como algunas fragancias con miel escandalosas hoy en día. Si bien es un clásico con clase que inspira portarse como tal y con dosis adecuadas para la ocasión. Como con las fragancias finas, tiene su dosis con mesura porque su calidad es excelente, estela moderada a pesada y larga duración. La recomiendo totalmente en temporada fría y nocturna. Una belleza de perfume olvidada en el tiempo que por eso su precio está muy por debajo de la gran calidad y alto lujo de la casa. Totalmente recomendada para probar en piel.
Mi hermana mayor la lleva desde hace años. Por lo que he leído, huele a mujer adinerada sentada en el asiento trasero de una limusina.
No es raro ver los distintos arquetipos de mujer que anunciaron Bijan: la madre de familia, la femme fatale, la mujer desnuda, la working girl al estilo Armas de mujer… Al final querían decir que este perfume era para todo tipo de mujeres, Bijan era para quien se enamorara de él. Pero sí tenían un nexo: no era para tías tímidas. No es que fuera una jalea de mieles y resinas dulces, aunque parezca, es que Bijan era un perfume casi masculino. La que lo llevaba no tenía dos huevos colgando, porque los tenía metidos para dentro. Bijan es un imprescindible de los 80 y me encanta: siendo arrollador y poderoso, es un perfume súper austero, con un misticismo telúrico y natural acojonante. Tiene un revestimiento de talco ultra áspero, huele igual que una polvera de talco revenida en un piso de 1987, como una pastilla de Heno de Pravia incorrupta desde hace treinta años, un lugar embotellado con una capacidad evocadora increíble. Mi reseña es de una versión de hace unos treinta años y doy fe que era una bomba nuclear. Ojo, no penseis en los perfumes embriagadores de flores y maderas de los 80 ni en los orientales florales, aquí no hay nada de Poison ni de LouLou. Bijan es un talco con textura de lengua de gato, acre, acartonado y botijoso, un talco a kilos donde predominan notas francesas clásicas tipo clavel, ylang, ámbar y jazmín, pero como si estuvieran preservadas en parafina o metacrilato, resistiendo al tiempo. Algo similar a una fórmula funcional, campestre y abstracta de la jabonería clásica francesa, pero con el olor típico de millonaria despiadada de los 80, con su cosa animal y ultra poderosa. Tiene mucho lujo y poder, de rascacielos y galerías comerciales de los 80, pero curiosamente es un perfume funcional y sobrio, porque es un jabón de lujo, pero más rico en matices. Viene listada vainilla y miel, pero no engañe la ficha, aquí no hay ni una gota de dulzor, solo un leve tono de flor melosa y fecal casi imperceptible en la fase media, con destellos de cosa floral pérfida muy tímida de jazmín y narciso. Bijan te hace pensar en una playa plomiza y gris, una casa moderna de los Hamptons, con una tormenta salvaje agitando los matorrales mientras alguna mujer que nadie le dice lo que tiene que hacer se toma un café solo en su porche acristalado. Bijan habla de empoderamiento (qué horror de palabra), de mujeres que no quieren ser princesas y a las que si les dices “cariño” te meten una ostia, hoy en día es muy varonil. Leo por ahí que ha sido tocado y no es ni una sombra de lo que fue, que el actual ha perdido fuelle y grasa y huele muy artificial, y no es de extrañar viendo cómo best sellers de antes entran en decadencia y se venden por dos duros. Imaginad un Chanel nº 5, un Madame Rochas, un First o un Fidji imbuidos del poderío ochentero más siniestro y artístico. Bijan era como comerte una pastilla de jabón de sándalo y arcilla y flores y metértela en vena, a palo seco. Una preciosidad.
Es una fragancia exquisita y fina, nada parecida a la oferta actual. Es floral, ambarada, empolvada y amaderada, con una miel fina, nada corriente ni vulgar como las “sexy” de hoy. Es un clásico con clase que inspira portarse como tal, con dosis adecuadas para la ocasión. Como las finas, tiene mesura y calidad excelente; su estela es moderada a pesada y su duración larga. La recomiendo totalmente para frío y noche. Es una belleza olvidada en el tiempo, por lo que su precio está muy por debajo de su gran calidad y el alto lujo de la casa. Totalmente recomendada para probar en piel.
Miel y ambar a tope! Bijan se aleja de los chypres de los 80 para meterse en el floral oriental. La miel es narcótica, con un toque especiado y balsámico gracias al benjui y la haba tonka. La vainilla le da ese aire glotón y dulce, mientras el ylang ylang y el sándalo cierran el trato. En resumen, la miel, el ámbar y la vainilla son los protagonistas. Al calentarse, se nota más el lado cítrico. Lo floral, el clavel, se queda muy callado frente al resto. Esta es la fórmula actual, no he pillado el vintage. Una opción top para los amantes de los perfumes ámbar y vainilla. Bijan es mucho más interesante que el Casimir de Chopard.
Un perfume con toda la personalidad de los 80, fuerte, complejo, imponente, muy lejos de la moda actual de perfumes frutichulis y dulces gourmands, aquí el dulzor es solo una faceta, complementada por el ámbar y siento mucho la madera de sándalo. Todo un clásico que se ganó su lugar a pulso, es delicioso e intenso. Definitivamente no lo siento juvenil, es para una mujer que no le importe centrar la atención en sí. Muy buena estela, longevidad duradera.
No es raro que Bijan anunciara mujeres tan distintas: la madre, la fatal, la desnuda, la trabajadora. Al final, la fragancia era para cualquiera que se enamorara de la marca, pero su portadora tenía que tener huevos: no era para tímidas. No es un dulce de miel y resinas, sino un perfume casi masculino. Quien lo lleva no tiene huevos colgando, los tiene metidos para dentro. Es un imprescindible de los 80, arrollador y poderoso, pero austero, con un misticismo natural acojonante. Huele a talco ultra áspero, como una polvera revenida en un piso de 1987, o una pastilla de Heno de Pravia intacta tras treinta años. Es una bomba nuclear, una explosión. No confunda sus notas con los florales orientales de la época; aquí no hay nada de Poison ni LouLou. Es talco con textura de lengua de gato, acre, acartonado y botijoso, donde clavel, ylang, ámbar y jazmín parecen preservados en parafina, como una jabonería francesa abstracta con el olor a millonaria despiadada de los 80. Tiene lujo y poder, rascacielos y galerías comerciales, pero es funcional y sobrio, un jabón de lujo rico en matices. Viene listada vainilla y miel, pero no hay dulzor, solo un tono floral melosa y fecal casi imperceptible en la media, con destellos tímidos de jazmín y narciso. Imagina una playa plomiza y gris, una casa moderna en los Hamptons con tormenta salvaje, mientras una mujer que no le dicen nada se toma un café solo en su porche. Bijan habla de empoderamiento, de mujeres que no quieren ser princesas y que te meten una ostia si les dices “cariño”. Hoy huele muy varonil. Dicen que ha perdido fuelle y grasa, que huele artificial, y no es de extrañar viendo cómo los best sellers de antes entran en decadencia. Imagina un Chanel nº 5 o un Madame Rochas con el poderío ochentero más siniestro. Es como comerte una pastilla de jabón de sándalo y arcilla y flores y metértela en vena, a palo seco. Una preciosidad.
La verdad creo que hablamos de otro perfume porque lo acabo de comprar a ciegas en una tienda. Me guié por las reseñas de aquí y por el precio de 5 dólares, qué cosa más espantosa. Gracias a Dios solo tiré a la basura 5 dólares, porque literalmente me da pena regalárselo, así que solo lo eché, no sirve ni para ambientar.
@catheantonia, claro que no hablamos del mismo olor. El que aquí se describe y que conocemos los que lo tenemos, es de verdad. No huele a postre, a fruta ni a té de flores, es una joya de la perfumería. Si buscas lo que dicen los anteriores, este es uno de ellos. Así que te apoyo: hay que celebrar que te engañaron, pero solo por 5 dólares, y que te engañaron, no cabe duda.
Un perfume con toda la personalidad de los 80: fuerte, complejo, imponente, muy lejos de la moda actual de frutichulis y gourmands dulces. Aquí el dulzor es solo una faceta, complementada por el ámbar y, lamentablemente, la madera de sándalo. Es un clásico que se ganó su lugar a pulso, delicioso e intenso. Definitivamente no es juvenil; es para una mujer que no le importe centrar la atención en sí misma. Tiene una estela y longevidad duraderas.