Para mujeres
Byblos Byblos
Acordes principales
Descripción
Byblos Byblos es una fragancia exquisitamente elaborada que evoca la esencia de un jardín tropical al atardecer. Esta colonia, perfecta para aquellos que buscan destacar con un perfume distintivo y emocionante, ofrece una combinación sin igual de notas afrutadas y florales que hechizan los sentidos desde el primer momento.
La atomización inicial desata una vigorizante mezcla de maracuyá y piña, enriquecida con toques de grosellas negras y un sutil destello de casia, aportando una frescura chispeante. Le sigue el dulzor del durazno, fusionado magistralmente con la luminosidad de la caléndula y la toronja, mientras la bergamota y la mandarina añaden un matiz cítrico refinado.
El corazón de Byblos Byblos se desenvuelve en un opulento bouquet floral en el que destacan la mimosa, la madreselva, el jazmín y la gardenia, abrazados por el suave aroma del heliotropo, la violeta, el lirio de los valles y la ylang-ylang. Notas de azucena, orquídea, iris y rosa enriquecen la mezcla con una profundidad voluptuosa y romántica.
La base de la fragancia se asienta en acordes sensuales de raíz de lirio y frambuesa, con toques intrigantes de pimienta y vetiver. El almizcle, como toque final, envuelve la composición en un velo de misterio y seducción, asegurando una estela inolvidable.
Byblos Byblos es, sin duda, una joya de la perfumería, ideal para el uso diurno y nocturno, que promete llevar a quien la use a un viaje olfativo a través de paisajes exóticos y sensaciones vibrantes. Su compleja sinfonía de aromas convierte a este perfume en una elección excepcional para aquellos que deseen expresar su individualidad y sofisticación.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
1.023 votos
- Positivo 80%
- Negativo 17%
- Neutral 2,3%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.
Propiedad
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Resumen de votos sobre longevidad, estela, género y percepción de precio.
Longevidad
Escasa
Débil
Moderada
Duradera
Muy duradera
Estela
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Moderada
Pesada
Enorme
Género
Femenino
Unisex femenino
Unisex
Unisex masculino
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Precio
Extremadamente costoso
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Reseñas
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21 reseñas
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Desde el primer momento que lo probé, el aroma cítrico es tan intenso que me hizo salivar…
Este perfume realmente no es para todos, pero personalmente estoy encantado. Tiene una esencia única, que captura la atención sin ser abrumadora. A pesar de que a algunas de mis amigas no les convenció, para mí ha sido un descubrimiento fascinante y definitivamente lo considero una joya escondida. Su aroma dura un buen tiempo sin ser excesivo.
Recuerdo que en los primeros años de los noventa había una tendencia bastante marcada hacia las fragancias femeninas que combinaban esencias de flores y frutas. La mayoría eran bastante similares, con aromas que iban desde el melocotón impregnado en alcohol hasta maderas exquisitas, pasando por versiones más frescas y lúdicas para el público más joven.
Entre esa ola de perfumes, había uno que realmente destacaba: Byblos. Tenía ese algo especial, una mezcla de dulzura con toques florales y frutales, pero también evocaba la sensación de una brisa fresca y suave. Este perfume en particular me hacía viajar con la imaginación a la costa mediterránea de Europa, a esos lugares llenos de historias y encuentros entre culturas como Grecia, Turquía y Chipre… Una región cargada de sensualidad, mitología y leyendas.
Aunque no logro recordar cada detalle, dentro de ese torbellino de notas florales y frutales había una sensación peculiar, que no llegaba a ser desagradable sino todo lo contrario. Me recordaba al ambiente sereno de un jardín interior de un palacio en Grecia, con tonos de azul bizantino y aguas calmas que acogen el dulzor de las flores y frutas menos pesadas. Todo ello mezclado con un toque casi polvoriento y ligeramente amargo aportado por la violeta, el iris, el almizcle, el vetiver, la piña y la casia…
Definitivamente, no era una fragancia más del montón.
Desde que probé el perfume Byblos, quedé hechizado por su aroma único, que me transporta a un mundo lleno de aventuras y pasión, un poco como sumergirse en las míticas historias de Alí Babá o Aladino. Su botella, aunque pequeña, es una obra de arte que hace justicia al vibrante aroma que guarda en su interior, invitándote a explorar mundos desconocidos y emocionantes. Aunque muchos expertos lo definen por su carácter mediterráneo, para mí, es más bien una encarnación del amor en su forma más salvaje y apasionada, un pasaporte para alcanzar metas inimaginadas, casi como si te otorgara tres deseos al abrirlo. Deja una huella olfativa dulce, aunque intensa, que nunca llega a cansar, sino más bien invita a embarcarse en un viaje épico tras otro. Cada vez que uso este perfume, siento que se abre ante mí el mundo entero, ofreciéndome la mano para conquistar no solo glorias sino corazones. No es de extrañar que venga de la mano del mismo creador de So de la Renta, otra joya de mi colección que admiro profundamente. Byblos no es solo un perfume para mí, es un tesoro que convierte cada día en una nueva aventura digna de ser vivida.
Este perfume me traía tantos recuerdos. Lo amaba por su aroma afrutado, ideal para el verano, su dulzura y que duraba un montón. Lamentablemente, dejé de encontrarlo.
Este perfume realmente te lleva por un viaje inesperado. A primera vista, no imaginarias la variedad de sensaciones que es capaz de provocar. Su aroma es un equilibrio perfecto entre lo misterioso y lo exótico, como si estuviera hecho para durar y dejar huella. Tiene ese toque dulce que te sorprende, algo así como saborear el último grano de azúcar en los labios después de un té con hierbas. Su presentación puede parecer sencilla, pero no te dejes engañar, lo que esconde es una mezcla audaz y suave al mismo tiempo. Necesitas darle un poco de tiempo para que se revele en su totalidad, porque a primera olfateada, te puede parecer muy complejo. Al principio, te seducirá con un frescor frutal, como abrir una caja llena de membrillos recién cortados. Después, las flores toman el protagonismo, aunque no podría decir exactamente cuáles son, siento que aportan una dulzura sutil y menos evidente. Y justo cuando crees haberlo descifrado, aparece una nota de pimienta, que siempre estuvo allí, oculta entre las capas de frutas y flores, lista para darle un giro sensual. Definitivamente, es una fragancia que no buscará complacer a todos, pero sin duda tiene su encanto único.
La verdad es que tenía muchas esperanzas puestas en este perfume, después de haber leído tantas críticas positivas y considerando mi admiración por el trabajo del señor Ermenedis. Alguien por ahí había comentado que el aroma recordaba demasiado al de un spray de cabello, y desafortunadamente, a mí me pasó lo mismo. El olor era tan abrumador que no pude distinguir ninguna otra nota en el perfume y terminé deshaciéndome de él inmediatamente. Fue una experiencia decepcionante, especialmente porque lo había esperado con mucha ilusión, pero parece que simplemente no fue el adecuado para mí.
La salida de cítricos es tan fuerte que hasta da ganas de salivar…
Perfume solo para entendidos, lo amo. Es profundamente cautivante y delicado, duradero pero no invasivo. No se parece a nada y no lo recomiendo para cualquier mujer; se lo hice sentir a amigas y no les gustó, pero yo les aseguro que es extraordinario.
Perfume de culto, lo adoro: cautivador y fino, dura mucho sin molestar. Es único, no huele a nada más. No es para todas, se lo probé a amigas y no les gustó, pero yo les juro que es una maravilla.
Qué lástima, porque pensé en comprarlo sin conocerlo por las reseñas y por ser fan de Ermenidis. Alguien dijo que malolía a spray para el pelo y me pareció cierto, a punto insoportable. Solo percibí ese olor agobiante y me deshice de él. Me dio pena porque lo esperé con ansias; quizás sea un perfume bonito, pero conmigo no funcionó.
Hubo en los noventa una moda de perfumes femeninos florales/frutales; la mayoría se parecían, melocotones dulzones, amaderados y lujosos, o versiones juveniles divertidas. Luego estaba Byblos, con personalidad propia. Era floral/frutal y dulce, pero tenía algo que te hacía pensar en una brisa refrescante, almizclada y aterciopelada. Algunos perfumes hacen sinestesia, el exterior te adelanta el interior. Byblos, cuando la marca era algo, era un buen ejemplo: te hacía pensar en una Europa mediterránea, ese choque de culturas entre Grecia, Turquía y Chipre, esa Europa de leyendas y mitología. No la recuerdo tan bien como quisiera, pero sé que bajo esa turba de flores y frutas había un poso de aspereza sin ser agrio, como el estanque interior de un palacio griego en tonos azul bizantino, un agua humectada y envejecida donde navegaban flores y frutas menos empalagosas. Una mezcla de dulzor floral y frutal con un tono atalcado casi acre, gracias a la violeta, el iris, el almizcle, el vetiver, la piña y la casia. No era un mal perfume.
Qué recuerdos, lo adoraba, era muy afrutado, veraniego, dulce y duradero. De pronto ya no lo encontré. Qué pena.
Una belleza cargada de misterio y aire oriental que aguanta con dignidad el paso del tiempo. Tiene un dulzor inusual, como una cucharadita de azúcar después de un trago amargo y herbal. De ese frasco azul discreto no cabría esperar algo tan audaz y delicado. Hay que darle tiempo, aunque las notas de salida son maravillosas; es demasiado complejo para juzgarlo rápido. Sorprende la juventud de la fruta, al principio huele a cajón de membrillos frescos. Luego entran las flores, un buqué variado que prolonga el dulzor con notas menos solares. Al final, la pimienta que siempre estuvo ahí, arropada por todo, espera su momento. Es ecléctica y sensual, aunque seguro no gustará a todos.
Fragancia preciosa, llena de misterio y aire oriental que aguanta el paso del tiempo con dignidad. Tiene un dulzor raro, como azúcar en un trago amargo y herbal. De ese frasco azul tan discreto sale algo tan atrevido y delicado. Hay que darle tiempo (aunque el inicio es sublime), sentirla y conocerla bien antes de juzgar. Es muy compleja para quedarse con la primera impresión. Sorprende la juventud de la fruta; al principio huele a cajón de membrillos frescos. Luego entran las flores, un buqué variado que prolonga el dulzor pero con notas menos solares. Al final, la pimienta que siempre estuvo ahí, arropada, espera su momento. Es ecléctica y sensual, aunque seguro no gustará a todos.
Byblos siempre me pareció exuberante, explosivo, que irradia vitalidad, libertad y aventura. Su frasco pequeño y bonito es tan carismático como el perfume que expele, me recuerda a las aventuras de Alí Babá y Aladino y a esas películas de aventuras de ‘Las mil y una noches’. Sí, los críticos dicen que es esencialmente mediterráneo, pero yo creo que es una oda al amor desatado y apasionado, como una lámpara mágica que te invita a cumplir sueños. Deja una estela dulce y terrosa, a veces pesada, pero nunca hasta el hastío. Cada vez que lo abro, me invita a recorrer mares y desiertos con algún héroe que quiera conquistar la gloria y a mí, ¡por supuesto! Es sublime y escaso; con una gota siento que me apodero del mundo. No es extraño que su creador, Ilias Ermenidis, sea el mismo que hizo el So de la Renta, otro perfume que adoro y que no puede faltar en mi colección.
El toque cítrico al principio es tan intenso que hasta te hace agua la boca.
¿Qué decir de Byblos? Me fascina, es súper fresco y el ideal para el día. Por suerte aún se consigue.
Qué lástima, porque lo pensé mucho para comprarlo sin conocerlo, por las maravillosas reseñas y porque soy fan del Sr. Ermenegildo. Por ahí alguien dijo que huele mal a spray para el pelo y me pareció así, a punto insoportable. No percibí nada más que ese olor agobiante, me deshice de él de inmediato. De verdad me dio tristeza porque lo esperé con ansias y probablemente sea una fragancia linda, pero conmigo no se llevó.
Lo descubrí hace unos años con una miniatura y fue una grata sorpresa: un envase que parece el de Samsara de Guerlain pero que huele a una explosión única de flores y frutas. No sé a qué otra fragancia me recuerda, creo que no existe nada igual. Me encantaría tener el frasco original, pero aquí en Argentina es imposible de encontrar. Una joya perdida en el tiempo.
Qué recuerdos, lo adoraba: muy afrutado, veraniego, dulce y duradero. De pronto ya no lo encontré, qué pena.