Para mujeres
Byzance Rochas
Acordes principales
Descripción
Byzance Rochas es una fragancia que encapsula la esencia de la opulencia y la sofisticación, llevando a quien la usa en un viaje por un mundo repleto de maravillas olfativas. Al atomizarla, lo primero que sorprende son sus vibrantes notas de salida, donde los aldehídos se mezclan armoniosamente con un cóctel especiado de clavel, cardamomo, albahaca, mandarina y limón, creando una impresión inicial audaz y refrescante. Esta introducción da paso a un corazón floral y exótico, donde las notas verdes se entrelazan con el narcótico aroma de los nardos, el ylang-ylang, la rosa turca y el jazmín, añadiendo una rica profundidad y feminidad a la composición. El viaje olfativo se asienta en una base sensual y cálida de raíz de lirio, anís, lirio de los valles, sándalo y heliotropo, antes de ser envuelto en el reconfortante abrazo del ámbar, la vainilla, el almizcle y el cedro. Esta sofisticada mezcla hace de Byzance Rochas una fragancia inolvidable que sigue siendo un referente en el mundo de los perfumes femeninos.
Al poseer una personalidad compleja y multidimensional, Byzance Rochas se presenta como la elección perfecta para la mujer moderna que busca expresar su elegancia innata y su misterio, siendo ideal para ocasiones especiales donde la distinción y el glamour sean los protagonistas. Su longevidad y estela, remarcables, aseguran que la esencia perdura, dejando una impresión duradera y exquisita.
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Notas clave
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- Positivo 89%
- Negativo 9,6%
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Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
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Este perfume comienza con una mezcla fresca y vivaz de aromas verdes, florales y un toque picante que captura tu atención desde el primer momento. Poco después, se destacan poderosamente notas de tuberosa, jazmín y lirio, creando una sensación potente y embriagadora que se ve reforzada por matices de cedro y cardamomo. La persistencia de este perfume es impresionante, manteniendo su presencia por mucho tiempo, y sus notas de cedro y cardamomo parecen invencibles, resistiendo incluso después de ducharte y lavarte las manos incontables veces. Aunque la experiencia de este perfume es única y memorable, podría no ser para todos, especialmente si prefieres fragancias más ligeras.
Este perfume es definitivamente para la noche. Con una mezcla inicial de nardos, especias y ámbar, te atrae hacia su complejidad olfativa, que parece no tener fin. Te envuelve en un abrazo seductor y misterioso, dejando una estela cremosa y fascinante. Lo mejor es que su aroma dura un montón y se adhiere a ti sin problema. Es una verdadera pena que ya no lo produzcan.
Lo que más me viene a la mente cuando pienso en esta fragancia son las notas de jazmín y nardo; me encantaría poder tener un frasco de este perfume único. Es el aroma, pero también lo que representa, una mezcla fascinante de culturas e historias distintas. Lamentablemente, aquí en Chile es como buscar una aguja en un pajar.
Recuerdo la primera vez que lo olí, fue en 1989. Una compañera lo había traído de Italia y en ese momento pensé que ese tenía que ser mi perfume. Luego, en 1994, una buena amiga me sorprendió con él de su viaje a Miami. Inicialmente, lo sentí demasiado, como si me envolviera en una capa de terciopelo azul y me transportara a una fiesta elegante del siglo XVII, pero era un tanto intenso para mí. Sin embargo, tiene una calidad indiscutible, dura muchísimo y es definitivamente para alguien con gusto refinado. Su aroma es realmente agradable, especialmente cuando deja un rastro suave al pasar. Terminé compartiéndolo con mis amigas hasta que no quedó nada, pero guardé la botella como un tesoro por su hermoso diseño.
Ese aroma me recuerda a mi mamá, fue el primer perfume ‘de grandes’ que usé. Me fascina, ojalá pueda conseguirlo otra vez.
¡Este aroma me atrapó desde que lo descubrí hace años y definitivamente lo compraría otra vez! Simplemente, no me canso de su fragancia.
Una lástima que ya no lo vendan. Usé tres botellas una tras otra y desearía poder conseguir otra sin que me cueste un ojo de la cara y asegurándome de que esté en buenas condiciones. Qué tristeza.
simplemente encantadora y el frasco es el más hermoso a la vista
Estoy encantada con mi última compra, he conseguido dos botellas de este maravilloso perfume que en su momento regalé a mi madre y que terminé adorando. Una versión es eau de parfum y la otra eau de toilette.
Simplemente delicioso.
Recuerdo como si fuera ayer, cuando mi querida abuela paterna me sorprendió con un regalo verdaderamente especial: una cajita azul adorable que contenía un frasco de perfume y un pequeño jabón llamados Byzance. Desde el primer momento que lo usé, quedé completamente enamorada.
Lo que más me fascina, aparte del aroma mismo, es la capacidad de la botella para contar una historia, como si se tratara de una obra de arte que anticipa la esencia que estás a punto de descubrir.
Si Byzance fuera un libro, sin duda sería ‘Las ciudades invisibles’ de Italo Calvino.
Para mí, Byzance representa a una divina Diosa, una metáfora de una ciudad mítica oscilante entre la tierra y el mar, destruida y reconstruida varias veces, pero nunca perdiendo su magnificencia. Por el contrario, cada desafío parece sólo añadir a su esplendor, brillando siempre bajo el sol.
Byzance se destaca por ser una fragancia compleja, pero a la vez increíblemente suave y lujosa. ¡Un verdadero deleite!
Lamentablemente, tras acabar mi primer frasco y adquirir una versión más grande, me enfrenté a la cruel realidad de que había sido descontinuado.
Creo fervientemente que debería existir una regulación contra la descontinuación de tesoros tan invaluables del arte perfumista.
Estaba ansiosa por probar este perfume, principalmente porque había escuchado maravillas sobre su aroma único y realmente quería entender qué era lo que tanto fascinaba a otros entusiastas de fragancias sofisticadas.
Desde el momento en que lo aplicas, te golpea con su fuerza y carácter, típico de la década de los 80. Comienza con una explosión vibrante de cítricos mezclados con especias gracias al toque del picante clavel y un poco de frescura verde de la albahaca.
El aroma evoluciona hacia un centro donde predomina el suave pero no dulce aroma del nardo, acompañado de un toque especiado persistente. Este núcleo floral se complementa con un bouquet de jazmín, rosas y ylang ylang, suavizado por el dulce toque del heliotropo.
La base está hecha de vainilla mezclada con almizcle y ámbar, aún con presencia floral, pero con una limpieza que recuerda al jabón y matices amaderados de cedro y sándalo. Este fondo crea una sensación cremosa y dulce muy parecida a la que ofrece Le Panthere de Cartier, pero con un extra de incienso.
Es una fragancia mediterránea con un toque floral elegante, sofisticada, seductora de manera sutil y muy femenina. Ideal para usar en tardes o noches durante el otoño o invierno, y por lo difícil que es de conseguir, la reservaría para ocasiones especiales.
El aroma es envolvente y exuberante. Aunque al principio puede ser un poco abrumador, con el tiempo, te enamorarás de su corazón floral y su rica base cremosa.
Aunque esta vez solo tuve la oportunidad de probar una muestra y no pude disfrutar de tener la botella, su diseño me parece espectacular. El color azul cobalto es uno de mis favoritos y el líquido, de un tono oscuro cercano al violeta, requiere precaución al aplicarlo sobre prendas claras.
A pesar de que su inicio es intenso, con el tiempo se convierte en una fragancia suave y cremosa que deja una estela impresionante y tiene una duración de alrededor de 9 horas en mi piel.
Tuve la suerte de probar una generosa muestra vintage cortesía de una amiga, Rebecapvf. Este año, Rochas lanzó un edt llamado Byzance, pero tengo mis dudas de que mantenga la misma intensidad y carácter del original. Prefiero guardar en mi memoria olfativa la esencia original.
Este perfume me transporta a un lugar mágico, donde el mar se une con el cielo en una mezcla de azules, y las piedras cuentan historias de un pasado glorioso. Me imagino este aroma como la esencia de la Biblioteca de Alejandría, con Hipatia, una figura de sabiduría y fortaleza, paseando entre sus ruinas.
Aunque los tiempos han cambiado, este perfume es un pedazo de historia o leyenda que evoco cada vez que lo uso. Y no, no creo que todas las personas que lo usen terminen con el mismo destino de Hipatía, pero sin duda cautivarán con su aroma.
José, un apasionado de los perfumes, recientemente compartió su experiencia con BYZANCE, un perfume que le llegó de manera casi mística, como si hubiera sido enviado por la propia emperatriz Teodora para consolarlo en momentos de añoranza por aromas inalcanzables. José relata cómo, desde niño, tenía la peculiar suerte de soñar con fragancias que deseaba fervientemente y, por alguna razón mágica, encontrarse con pequeñas muestras al despertar, manteniendo viva esa chispa de ilusión infantil ante cada nueva fragancia que llega a sus manos.
Al probar BYZANCE, José quedó fascinado por su entrada potente que le recordaba a los memorables perfumes de los ochenta, pero con una elegancia y carnalidad únicas dadas por un diálogo entre cítricos, aldehídos, cardamomo y ámbar. Contrario a ciertas descripciones que lo catalogan dentro de los Orientales Especiados, él lo encuentra más acorde con los Chipre Florales, por su rica combinación de notas verdes, cítricas y florales intensas, destacando entre ellas el nardo, el muguet y el ylang-ylang, que le confieren una dulzura profunda y sofisticada.
La duración de BYZANCE es impresionante, concluyendo con un secado delicado y empolvado, donde predominan el sándalo y un sutil toque de vainilla, acentuados por el heliotropo que, quizás, es el responsable de su cautivador tono azul. Para José, esta fragancia es sinónimo de inteligencia, decisión, sensualidad y sensibilidad, capturando la esencia de lo que significa ser una mujer poderosa.
Siempre había oído maravillas sobre este perfume, pero qué pena que los productos de Rochas sean tan complicados de conseguir aquí en Chile.
Aún recuerdo esos anuncios de los 80, ¿saben? Los que te dejaban pegado a la pantalla con solo una mirada. Especialmente uno con una modelo de ojos azules intensos, tan impactante que hasta ganó el premio a la mejor foto publicitaria en una conocida revista española. Siempre quise probar ese perfume, pero por más que lo busqué, ni en Argentina ni en las tiendas libres de impuestos lo encontré. Con el tiempo, hasta me confundí y pensé que se trataba de otro perfume. Ahora me doy cuenta de que era Byzance, de Rochas, y me da pena saber que ya no lo hacen. Por lo que he leído, ese perfume no solo tenía un concepto increíble detrás, sino que también venía en un frasco precioso. Me quedo con la curiosidad de cómo olería.
Byzance es como un encuentro mágico entre el Este y el Oeste, representado de manera majestuosa por Rochas. Desde el primer spray, te envuelve una elegancia inigualable, gracias a su aldehído combinado con una pimienta vivaz, como si nos trasladáramos a los mercados de Constantinopla en busca de especias preciosas.
Luego, como si fuera un jardín que florece ante nuestros ojos, aparecen notas de clavel y jazmín que se entrelazan para ofrecernos una experiencia floral antigua y refinada.
Lo que realmente te atrapa es su base, que parece sacada de un cuento oriental, con un toque sutil de vainilla y ámbar, que junto al ylang, sándalo, y almizcles forman una sinergia perfecta.
Es una fragancia que rebosa sofisticación y fuerza, pero con una suavidad que acaricia los sentidos. Me uno al lamento por su descontinuación, ya que Byzance no es sólo un perfume, sino una obra de arte, resultante de la mezcla perfecta de culturas y materiales exóticos. Un verdadero tesoro de la perfumería que deja su marca en todo aquel que tiene la suerte de experimentarlo.
Recién compré Byzance de Rochas, y no puedo evitar recordar a mi mamá cada vez que lo uso. Me transporta a mis años mozos en el caribe guatemalteco, viendo a mamá preparándose para sus encuentros con amigas, aplicándose este perfume. Ella siempre lucía tan sofisticada y lista para cualquier evento, dejando a su paso una estela de ese aroma cautivador, difícil de describir, pero que claramente marcaba distinción y un toque misterioso. El nombre, Byzance, siempre me hacía pensar en la imponencia de Santa Sofía en Estambul, de alguna manera conectando el perfume con la grandeza y el misterio de esa histórica estructura. Realmente espero poder disfrutar de este aroma una vez más.
¡Qué delicia de aroma tiene este perfume! Noté que ahora lo tienen en Fragancex, pero estoy dudando si comprarlo porque cambiaron el diseño de la botella. Lo usaba en mis 20s.
Recién volvieron a lanzarla y solo la encuentras en El Corte Inglés.
Allá por 1990, tuve uno de esos frascos que, pensándolo bien, ojalá no hubiera dejado ir. Tenía un aroma increíble, pero siempre creí que no era el momento adecuado para lucirlo así que terminé obsequiándolo.
Estaba ansiosa por probar Byzance, sobre todo después de leer la reseña de Safita. Esta mañana, buscando entre las miniaturas de perfume de la madre de mi pareja, que ya no está, encontré una pequeña botella del Byzance original. No pude resistirme y me apliqué un poco en la muñeca. Realmente me encantó, y me di cuenta de que ese aroma ya me era familiar, probablemente alguien cercano a mi madre lo usaba. He leído opiniones increíbles de este perfume aquí, de personas como Andmar, remy o Casablanca77. Incluso busqué un antiguo anuncio del que hablaba Jesica La Roja y me di cuenta de que ya lo había visto antes.
Byzance se introdujo en el mercado en 1987, el mismo año que LouLou de Cacharel. Aunque ayer estaba revisando algunas viejas fotos y música de cuando tenía 13 años, relacionadas con LouLou, no hay duda de que Byzance era el perfume de las mujeres de esa época. En España, esas mujeres no solo pensaban en la última discoteca de moda, sino que también seguían de cerca los primeros Premios Goya y las novedades de la Academia de Cinematografía de España. Iban al cine, se interesaban por la política, conducían, y seguían de cerca la economía. Eran mujeres empoderadas, de su época, que admiraban a Diana de Gales, pero mantenían a Grace Kelly como su ideal de belleza.
Lamentablemente, el Byzance original ya no se vende, y aunque su aroma me trae recuerdos maternales, me hubiera encantado usarlo, especialmente ahora en invierno para ir a exposiciones de arte contemporáneo. Aún me queda por probar la versión actual de Byzance, aunque no tengo demasiadas esperanzas de que sea como el original, sigo cruzando los dedos para que al menos me recuerde a él.
Byzance Rochas es como revivir el esplendor de antaño, capturando la esencia de la mujer moderna que no le teme a mostrar su lado más seductor. Es la personificación de la confianza, la osadía y el misterioso poder de atracción. Me la imagino, lista para una velada inolvidable en la Ópera, engalanada con un elegante vestido azul noche, sus zapatos brillando y las joyas reluciendo, mientras sostiene entre sus manos ese frasco azul profundo adornado con detalles dorados, listo para dejar una marca indeleble en aquel que se acerque. Un simple toque de su fragancia en los puntos clave es suficiente para transportar a un mundo de fantasía y seducción. Byzance es un viaje olfativo al pasado, con un toque de modernidad; una mezcla embriagadora de aldehídos, flores cautivadoras y especias exóticas que se abre paso con fuerza y sensualidad. Desde el primer momento, el aroma se siente poderoso, con notas de clavel y especias que dominan el ambiente, para luego dar paso a un corazón floral, todo ello asentado sobre una base de ámbar y vainilla que lo redondea magistralmente. Este perfume es una obra de arte que envuelve en un mosaico de sensaciones, ofreciendo una experiencia única, tan magnífica y compleja que cautiva e invita a soñar despierto. Definitivamente, es la joya de la corona en la colección de cualquier amante de las fragancias, un tesoro en su propia liga.
Este perfume simplemente es lo mejor que me he encontrado, una creación sin igual a través de los años… Por desgracia, ya no lo fabrican. En 2019 sacaron uno nuevo con el mismo nombre pero no tiene nada que ver con el original, solo comparten el color del envase. Esto lo digo basándome en varias reseñas que he visto. Por suerte, todavía me queda medio frasco de 100 ml del auténtico. Voy a reservar estas últimas gotas para momentos verdaderamente importantes…
Para aquellos que aman los clásicos en su colección de perfumes, Byzance es una elección ineludible.
Este perfume se ha convertido en un emblema de su época, no solamente por su icónico aroma sino también por el diseño único de su botella.
Tras pasar por varias manos, la formula de Byzance ha sufrido numerosas modificaciones, volviéndose algo más suave y con una sensación más artificial.
Sus notas principales incluyen Citrus Medica, un cítrico con gran historia que se distingue claramente del limón. A éste le siguen aromas especiados, junto con corazones florales de jazmín y nardo, finalizando con toques de almizcle y vainilla.
El perfume se inicia con una salida aromática de cítricos y especias, creando una atmósfera oriental. Luego, se sumerge en notas florales dominadas por el jazmín y el nardo, con un toque final de almizcle y vainilla que se entrelazan delicadamente.
Se destaca por su equilibrio entre lo cítrico, lo especiado y lo floral, logrando una armonía inigualable.
Inevitablemente, trae a la mente otras fragancias como Ysatis de Givenchy, por compartir ese perfil floral y picante. Sin embargo, Byzance se distingue por su enfoque menos amaderado y más aromático.
Este perfume se caracteriza por una estela inicialmente intensa que gradualmente se suaviza, ofreciendo una durabilidad destacada. Sin duda, es un perfume con una calidad excepcional, que logra ser opulento sin ser abrumador.
Probé Bizance Rochas y me quedé totalmente sorprendida. Es un perfume intensamente floral, pero con una mezcla increíble que lo hace único. Al principio, te reciben unas notas cítricas refrescantes que luego dan paso a un corazón especiado y floral que simplemente funciona a la perfección. Hay un toque casi mágico de anís que aparece sutilmente y lo hace aún más especial.
La base del perfume, con su almizcle delicadamente manejado y combinado con ámbar y vainilla, lo convierte en una verdadera joya de la perfumería. No solo el aroma es impresionante, sino que el frasco también es una belleza, probablemente uno de los más hermosos que he visto. En resumen, es una experiencia sensorial que definitivamente vale la pena explorar.
Recientemente, tuve la suerte de probar una muestra de un perfume y me provocó un momento de nostalgia increíblemente potente. Me llevó de vuelta a las navidades de mi niñez en los años 90, a esos momentos especiales en los que mi prima, siempre con su distintivo aroma, venía a darme un abrazo. Ese aroma era BYZANCE. Estaba tan conmovida y curiosa que no pude resistirme a llamar a mi prima para preguntarle si efectivamente era el perfume que usaba en aquel entonces, ¡y sí lo era! Estoy ansiosa por adquirir una botella para mí. Lo encuentro elegante, único y verdaderamente atemporal. ¡Un aroma simplemente magnífico!
¡Vaya descubrimiento el de este perfume! Me topé con él gracias a Byzance, la versión de 2019, y me animé a explorar el original. Quiero empezar diciendo que este perfume tiene un aire bastante vintage, así que si no eres muy fan de los aromas clásicos, quizás este no sea para ti. Ahora bien, si te encantan los perfumes al estilo Coco Chanel N° 5, probablemente te enamores de Byzance (1987). Es una mezcla increíble de notas que se fusionan tan bien, que es difícil decir cuál destaca más. Para mí, evoca la imagen de una mujer discreta, impecable y de una elegancia innata. Al secarse, deja una sensación como de un jabón lujoso y complejo. Me siento afortunado(a) de haber encontrado este exquisito perfume que debutó en el mundo casi al mismo tiempo que yo. Me trae recuerdos preciosos del aroma de mi madre cuando usaba Byzance.
Decidí probar este perfume sin conocerlo antes, solo basándome en lo que otros decían, y tengo que admitir que no me gustó para nada. Tiene un aroma que me recuerda a medicina, una combinación rara de amargo con un toque de hierba. Realmente no fue de mi agrado.
Byzance es esa gran belleza opulenta que une Oriente y Occidente con todo el esplendor de Rochas. Qué buena salida tiene esta obra: aldehído precioso, muy elegante, combinado con una pimienta fresca, radiante y sacada de los tesoros de Constantinopla. Sus flores, que surgen después de minutos, nos deleitan con un clavel refinado y el jazmín se solapa para crear esta maravilla vintage. En el fondo, cuando ya no nos habíamos maravillado (imposible), nos da toques orientales con vainilla y ámbar. Estos venían acompañados desde el principio con mucho porte por el ylang, sándalo y almizcles. Una obra maravillosa, imponente pero suave, delicada pero potente. Entiendo la pena de sus adictos. Sé que me repite el tema de los descatalogados, pero si no menciono el crimen de retirar esta pieza, que me parta un rayo. La belleza de Occidente con los bellos destellos del Oriente, ortodoxa y cargada, de origen griego, con indiscutible peso en el arte para deleitar a cualquiera. Así es Byzance: una obra escultórica con retazos de ambas partes bien definidos y combinados, creando esta maravilla donde Morillas destacó como nunca. Creada con materiales exóticos que relucen como piedras, su objetivo es trascender y lo hizo.
El perfume que usaba mi madre. Fue la primera fragancia adulta que probé en mi vida. Me encanta y desearía volver a comprarla.
Teodora paseaba enfurecida por los jardines del palacio imperial. A sus oídos llegaron habladurías sobre su pasado que, infundadas o no, suponían una humillación para la mujer más poderosa de Bizancio. Probablemente de la lengua afilada de Procopio, aunque poco importaba; su esposo la protegía y ella prefería no mover el tema. Como siempre que estaba malhumorada, solo encontraba un consuelo. Se dirigió a sus estancias, abrió un cofre dorado y extrajo un delicado recipiente de cristal azul cobalto, su color favorito. Retiró el tapón en forma de iris de Horus y empapó su muñeca izquierda con unas gotas del preciado líquido. Aspiró profundamente y su espíritu se dejó llevar por el aroma denso, profundo y voluptuoso. En el frasco se leían letras doradas en lengua extranjera que decían: BYZANCE. Y hete aquí que, por un afortunado azar, una pequeña muestra de este preciado líquido ha llegado a mis manos, tal vez enviada por la propia Teodora, sabiendo mi eterno sufrimiento por no poder olerla. Hechos similares me han sucedido con otros ansiados perfumes que, a costa de hacer ofrendas a la diosa Venus, han llegado como por milagro. Incluso aseguro que, en ocasiones, he soñado con ellos y al día siguiente una muestra aparecía en mi almohada. Me sucedía de niño y, afortunadamente, me sigue sucediendo. Por eso, no quiero dejar de ser niño y que cada perfume que me llegue despierte en mí el mayor asombro y la ilusión que solo un niño siente. El inicio de BYZANCE es fuertemente aldehídico, como solo lo podía ser un perfume de los 80. Aparecen notas cítricas almizcladas con un cierto toque animal, pero no ese estilo florofecal que detesto. Es una carnalidad equilibrada, producto de un denso cardamomo y un ámbar untuoso que le confieren sexualidad y elegancia a la vez. La ficha de Fragantica la ubica en la familia Oriental Especiada. Yo me inclino más por otras webs que la sitúan en Chipre Floral. BYZANCE tiene demasiados cítricos, notas verdes, aldehídos y flores para ser Oriental Especiado. Enseguida aparece un mar de flores diversas e intensas, destacando el nardo, el muguet y el ylang-ylang. Son aromas dulces, polínicos, densos, melosos y profundos. Nada tienen que ver con los fruitchoulis actuales. El dulzor floral de BYZANCE es el de un perfume de mujer inteligente, decidida, sensual y sensible. Esta fase floral es la más prolongada y detectable. En el secado se percibe un fondo avainillado, realzado por la azulada flor del heliotropo, que probablemente le otorgue su color azulado. La conjunción del sándalo y el aroma avainillado producen un secado empolvado y jabonoso, agradable y discreto. BYZANCE comienza como un estallido pero evoluciona rápidamente hacia una proyección moderada con una larga duración.
La mejor fragancia de la historia, por los siglos de los siglos… Lástima que la casa original la descontinuara. En 2019 lanzó una versión con el mismo nombre, pero según lo que he leído, solo comparte el color de la botella; es totalmente distinta. Por suerte, aún tengo la mitad de una botella de 100 ml de esta edición. Lo poco que me queda de este gran perfume lo disfrutaré para ocasiones especiales.
¡Qué aroma precioso! Llegué aquí por su hermana Byzance, la versión de 2019 me encantó y quise probar el clásico. Es un perfume atemporal; si no te gusta este estilo, mejor no te acerques, pero si eres fan de la línea Coco Chanel 5, Byzance (1987) es una elección magnífica. Tiene notas muy bien equilibradas, no destaca ninguna sobre la otra, pero es el olor de una dama discreta y elegante. En seco huele a jabón sofisticado. Me alegro de haberlo encontrado, salió casi cuando yo nací. Recuerdo el olor de mis maestras de preescolar con Byzance.
Bizance de Rochas es una obra de arte de la casa, un floral hiperintenso y exquisito, perfectamente armonizado. Tiene un balance admirable entre las notas cítricas de salida, lo especiado y lo floral, con destellos anisados casi imperceptibles. La nota almizclada, tratada con cuidado, se funde con la vainilla avainillada para crear esta gran obra maestra. Aquí coinciden a la perfección contenido y continente; es uno de los envases más bellos.
Intrigada por la reseña de Byzance (2019) que hizo ayer Safita, hoy he revisado la colección de miniaturas que mi pareja tenía antes de fallecer. Sí, tal como recordaba, había un frasquito del Byzance original. No pude resistirme a ponerme una gota esta mañana. Estoy fascinada. Me di cuenta de que no era la primera vez que lo olía: seguramente alguna conocida de mi madre lo llevaba. Hay buenas reseñas aquí: Andmar, remy, Josesan, Casablanca77… Hasta busqué el anuncio antiguo que comentaba Jesica La Roja y tampoco era la primera vez que lo veía. Poco más añadir: Byzance se lanzó en 1987, casualmente como LouLou de Cacharel. Aunque ayer recordé imágenes de mis 13 años con LouLou, esta es sin duda una fragancia de mujeres adultas de la época. Mujeres que, aquí en España, más que en discotecas preocupadas por sus hijos, seguían los Premios Goya, iban al cine a ver El año de las luces de Fernando Trueba; trabajaban, se sacaban el carnet de conducir, decidían su voto en elecciones o se inquietaban por los índices bursátiles. Leían escandalizadas el delito fiscal de Lola Flores o se sobrecogían con los atentados de ETA en el Hipercor. Mujeres tímidamente empoderadas, curiosas, con un sentido atemporal de la elegancia que sentían simpatía por Diana de Gales pero cuyo ideal seguía siendo Grace Kelly. Quien usaba Byzance lo convertía en su único perfume y lo llevaba mucho tiempo. Es una lástima que ya no se comercialice en su versión antigua; aunque tiene una templanza maternal, no me importaría usarlo de vez en cuando. Me lo llevaría en invierno a ver arte contemporáneo. Pendiente me queda buscar y probar el Byzance actual. Aunque cruzo los dedos para que me recuerde al antiguo tanto como lo hace su botellita.
Estoy feliz de la vida, acabo de adquirir dos frascos de este exquisito elixir que algún día le regalé a mi madre y a mí me enamoró. Uno en eau de parfum y otro en eau de toilette.
Es un perfume nocturno. Huele a nardos, especias y ámbar al principio, pero sus notas de fondo son infinitas. Es cautivador, seductor, envolvente, cremoso, enigmático y hechizante. Mucha duración, mucha fijación. Excelente perfume, lástima que esté discontinuado.
En el 89, una compañera de la secundaria que había ido a Italia me lo trajo. Pensé: ‘esa es la fragancia para mí’. Luego, por casualidad, una amiga que fue a Miami en el 94 me lo regaló. Resultado: quizás dos posturas y al final claudiqué. Me sentía vestida de terciopelo azul, lista para una fiesta cortesana del siglo XVII… muy cargado, persistente, con una fijación inmejorable y muy sofisticado. Su aroma es bello para sentirlo cuando alguien pasa y deja su estela… Se lo presté a mis amigas hasta vaciarlo. Eso sí, me quedé con la botella que me parece estupenda.
Qué pena que ya no lo venden. Me gasté tres frascos seguidos y me muero por tener otro, pero sin arruinarme y con la seguridad de que el líquido no esté pasado. ¡Sniff sniff!
La salida es verde, floral y especiada, a la que en pocos minutos se suman la tuberosa, el jazmín y el bulbo de lirio con una intensidad inusitada, reforzada por el cedro y el cardamomo. La duración es enorme, igual que la estela, y al final el cedro y el cardamomo no terminan de irse, sobreviviendo a una ducha y a una sesión de cocina con veinte lavados de manos. Buen perfume como experiencia, aunque yo no podría usarlo ni se lo recomiendo a quienes gusten de las fragancias suaves.
Le tenía muchas ganas, sobre todo porque es una fragancia muy especial para una fragrántica de buen gusto y quería saber qué había visto en ella para encandilarla así. Su entrada es fuerte y potente, digna hija de los 80. Abre con un estallido de aldehídos alimonados con picantes toques de un rojo clavel especiado y algunos trazos de verde albahaca. Su corazón se llena de un suave nardo, nada dulce, aún percibo esos toques picantes, que prevalece sobre un ramo de jazmines, rosas y ylang-ylang, tornándose atalcado gracias al heliotropo. Su fondo es una vainilla almizclada y ambarina, aún floral, muy limpia y jabonosa, con toques amaderados de cedro y sándalo, logrando crear una base cremosa muy parecida a Le Panthere de Cartier, pero algo más inciensada. Un mediterráneo floriental potente, elegante, maduro, sutilmente seductor y muy femenino. Para tardes y noches de otoño e invierno y, visto lo difícil que es conseguirla, para ocasiones especiales. Una fragancia embriagadora y exuberante; si te acostumbras a la entrada, terminarás enamorándote de sus flores y fondo tan rico y untuoso. Al ser una muestra, no he portado la botella, pero me parece una de las más bonitas que he visto. Ese azul cobalto es uno de mis colores preferidos. Su líquido es oscuro, tirando a violeta, tened cuidado con la ropa clara. Aunque la entrada es potente, a medio plazo resulta suave y cremosa con muy buena estela y duración, unas 9 horas en mi piel. Estoy probando una generosa muestra vintage que me regaló Rebecapvf, mil gracias, querida amiga. Este año, Rochas comercializó un edt con el nombre de Byzance. No es el mismo frasco y me temo que no será el mismo aroma o al menos no con la misma intensidad y presencia. Aún no lo he probado y aunque le concedo el beneficio de la duda, pienso que hay aromas que no deben ser tocados y éste es uno de ellos. Mejor guardarlo en un rinconcito de nuestra memoria olfativa. Esta fragancia me lleva a un templo abierto asilvestrado, donde el color del mar se funde con el azul intenso del cielo, calentando la piel dorada por el sol. Apenas quedan algunas piedras, restos de un glorioso pasado. Para mí sería la esencia de un lugar mítico: la Biblioteca de Alejandría. Allí, inmortal y legendaria, pasea Hipatia. Vestida con túnica blanca y joyas doradas, recorriendo sus recovecos, se abre paso entre las ruinas explicando a sus discípulos los escritos de Platón y Aristóteles. Una mujer llena de sabiduría ancestral, fuerte de mente y espíritu, tolerante con todas las religiones; su trágica, anunciada y cruenta muerte aún retumba en nuestros recuerdos. ¿Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado? Nunca. Su pérdida señaló el fin de una época en la que aún se valoraba a las mujeres por su inteligencia. Luego llegaron tiempos más oscuros… Un trozo de historia o leyenda que recuerdo cada vez que disfruto unas gotas de esta fragancia. PD: No digo que todas las magníficas bibliotecarias que usen esta fragancia terminen como ella; en todo caso, terminarán encantando a sus fieles lectores con su subyugante aroma.
La acaban de relanzar y solo se vende en El Corte Inglés.
La mejor fragancia creada por los siglos de los siglos… Lamentablemente fue descontinuada por la casa original. En 2019 salió una versión con el mismo nombre, pero según comentarios es totalmente diferente a la original en olor, solo se parece en el color de la botella. Afortunadamente, aún tengo la mitad de una botella de 100 ml de esta versión. Lo disfrutaré para ocasiones especiales.
La tenía muerta de ganas, sobre todo porque es una fragancia muy especial para una fragrántica con mucho gusto y quería saber qué le había encandilado. Su entrada es fuerte y potente, digna hija de los 80. Abre con un estallido de aldehídos alimonados con picantes toques de clavel rojo especiado y algo de verde albahaca. El corazón se llena de un suave nardo, nada dulce, aún noto esos toques picantes que prevalecen sobre jazmines, rosas y ylang ylang, tornándose atalcado gracias al heliotropo. El fondo es una vainilla almizclada y ambarina, aún floral, muy limpia y jabonosa, con cedro y sándalo, creando una base cremosa y dulce muy parecida a Le Panthere de Cartier, pero algo más inciensada. Es un mediterráneo floriental potente, elegante, maduro, sutilmente seductor y muy femenino. Para tardes y noches de otoño e invierno, y dado lo difícil que es conseguirla, para ocasiones especiales. Es embriagadora y exuberante; si te acostumbras a la entrada, te enamorarán sus flores y su fondo rico y untuoso. Al ser muestra, no la he llevado, pero me parece una de las más bonitas que he visto. Ese azul cobalto es uno de mis colores favoritos. El líquido es oscuro, tirando a violeta, cuidado con la ropa clara. Aunque la entrada es potente, a medio plazo resulta suave y cremosa con buena estela y duración, unas 9 horas. Estoy probando una generosa muestra vintage que me regaló Rebecapvf, mil gracias, amiga. Este año Rochas lanzó un edt con el nombre de Byzance. No es el mismo frasco y temo que no sea el mismo aroma o al menos no con la misma intensidad. Aún no lo he probado y aunque le doy beneficio de la duda, pienso que hay aromas que no deben tocarse y este es uno de ellos. Mejor guardarlo en un rincón de la memoria olfativa. Esta fragancia me lleva a un templo abierto y asilvestrado, donde el color del mar se funde con el azul intenso del cielo, calentando la piel dorada por el sol. Apenas quedan piedras, restos de un glorioso pasado. Para mí sería la esencia de un lugar mítico: la Biblioteca de Alejandría. Allí, inmortal y legendaria, pasea Hipatia. Vestida con túnica blanca y joyas doradas, recorriendo sus recovecos, se abre paso entre las ruinas explicando los escritos de Platón y Aristóteles. Una mujer llena de sabiduría ancestral, fuerte de mente y espíritu, tolerante con todas las religiones, cuya muerte trágica aún retumba. Sus restos fueron quemados sus obras destruidas su nombre olvidado Nunca. “Su pérdida señaló el fin de una época en la que aún se valoraba a las mujeres por su inteligencia”. Luego vinieron tiempos más oscuros… Un trozo de historia o leyenda que recuerdo cada vez que disfruto unas gotas. PD: No digo que todas las bibliotecarias que usen esta fragancia terminen como ella en todo caso terminarán encantando a sus lectores con su subyugante aroma.
Fue mi abuela paterna la que un día me hizo un regalo: una hermosa cajita azul que decía Byzance, en su interior traía un frasquito pequeño y un jaboncito. Puedo decir que en ese momento, al probarlo, quedé hermosamente impactada. Una de las cosas más bonitas, además de la fragancia, es cuando puedes mirar la botella y que esta te presente una historia de lo que a continuación vas a probar; cuando todo es un concepto precioso, el arte de verdad. Si tuviera que nombrar un libro al hablar de Byzance diría “Las ciudades invisibles” de Italo Calvino. Para mí Byzance es una hermosa Diosa que encarna el espíritu de una ciudad concebida entre el cielo y el mar, destruida, conquistada, reconquistada, quemada y vuelta a quemar, pero que jamás ha perdido su belleza; al contrario, se ha ido alimentando de todos sus vaivenes para seguir brillando bajo un dorado sol. Byzance es complejo en su construcción, muy suave y suntuoso a la vez. Exquisito. Después de terminar esa botellita lo tuve una vez más en una versión más grande y, como siempre terminan estas historias de perfumes increíbles, lo descontinuaron. Debería haber una ley que sancione la desaparición de estas joyas del arte de la perfumería.
¡Qué rico, riquísimo! Lo veo en Fragancex ahora, pero me da duda pedirlo porque la botella ya no es la misma. Lo usé cuando tenía 20 años y me gustaba mucho.
Exquisito.
Tuve un frasco allá por 1990, hoy en día me gustaría haberlo conservado ya que olía de maravilla, pero nunca parecía buen momento para usarlo y decidí regalarlo.
¡Qué maravillosa! Y ojo, la botella es la más guapa que he visto en mi vida.
Lo compré a ciegas y qué decepción, huele a medicina amarga y a pasto. Totalmente espantoso.
Recuerdo la publicidad de los 80, el impacto de los ojos zafiro de la modelo (elegida como la mejor foto publicitaria por una revista española), pero nunca lo encontré en perfumería, ni en Argentina ni en free shops. Con el tiempo me confundí y creí que era Jaipur, quizás por lo oriental y el azul. Ahora redescubro que era Byzance de Rochas y lamento que se haya discontinuado, ya que tenía un concepto muy trabajado. El envase era una belleza y me queda la curiosidad total por la fragancia.
Otro perfume que me encantó cuando lo compré hace años, volvería a por él sin dudarlo. Ese aroma no me cansa ni una sola vez.
Recuerdo la publicidad de este perfume a finales de los 80, el impacto que producían los ojos color zafiro de la modelo (que merecía ser elegida como la mejor foto publicitaria por los lectores de una revista española de la época), pero nunca lo encontré en una perfumería, ni aquí en Argentina ni en free shops. Con el tiempo me confundí y creí que esa campaña era de Jaipur, quizás por la referencia a lo oriental y el azul zafiro. Ahora redescubro que era Byzance, de Rochas, y lamento de verdad que se haya descontinuado, ya que parecía tener un concepto muy bien trabajado. El envase, por lo que veo, era una belleza, y me queda la curiosidad total por la fragancia.
Bizance de Rochas es el aroma de una época pasada llena de glamour, aquella chica que se convirtió en mujer, poseedora de una sensualidad fuera de lo común. Una mujer segura, audaz y consciente de su poder. Imagina a esa mujer preparándose con vestido azul noche, zapatos y joyas para la Ópera, con entradas compradas y toda la semana pensando en ella. Queda tiempo para maquillarse, sentada elegante en el taburete frente al espejo, cogiendo la botella redonda azul profundo con almohadilla de oro. Lo mira, sabe que dejará una huella imborrable. Agarra y rocía en muñecas, cuello y cabello… Esta noche serás suyo. Fascinante como una Cleopatra moderna, esta creación lleva el nombre de una ciudad perdida en el tiempo. Byzance es una explosión de aldehídos polvorientos, flores aturdidoras y especias exóticas. Salida fuerte, sensual, sin concesiones. El clavel y especias dan un preludio dominante, ligeramente polvoriento, luego se mezclan con las flores del corazón. Todos los acordes están balanceados y el final con ámbar y vainilla completa la hazaña con habilidad. Un mosaico de sensaciones: sensualidad, elegancia y saber que es algo único que ya no existe (a pesar de la nueva edición), con satisfactorias prestaciones. Una fragancia femenina directa, compleja y hermosa, una experiencia cautivadora que hace soñar.
Byzance de Rochas huele a mi madre. En mi adolescencia la veía echarse antes de salir en esas tardes tropicales del Caribe guatemalteco. Ella arreglada, lista para ver a amigas y luego al café, oliendo ese perfumazo. No sé distinguir las notas, pero recuerdo ese olor de persona distinguida y elegante con un toque de misterio. Por el nombre me venía la Basílica de Santa Sofía en Estambul y su majestuosidad; asociaba el olor al interior de esa obra. Me encantaría volver a olerlo.
Me llegó una muestra hace meses y ha sido el recuerdo olfativo más fuerte de mi vida. Me transportó a los 90, a las Navidades de mi infancia, donde mi prima perfumada me abrazaba y yo me envolvía en su aroma… ¡era Byzance! Tan sorprendida que le llamé y me confirmó que sí lo usaba entonces. Increíble. Espero poder comprarlo pronto, lo amo y lo necesito. Es tan fino, original y atemporal. Sublime.
Byzance es una fragancia obligada en el repertorio. Es un clásico que marcó una década por su aroma y por su botella intrigante. Fue reformulada hasta el hartazgo tras los cambios en la casa Rochas (se volvió más blanda y sintética). Un antiguo tester indica: Cítrico (citrus medica), no confundir con limón, es una planta antigua del medioriente. Sigue: especias, notas medias de jazmín y nardo, fondo de almizcle y vainilla. Abre aromática con cítricos mezclados a finas especias (sensación oriental). Captura la idea de medianoche persa salpicando esas notas sobre jazmín y nardo. Ambos comparten el trono floral, pero el jazmín brilla más. Lentamente el almizcle y vainilla ascienden. Es un floral intenso y desarrollado. Balance perfecto entre cítrico, especiado y floral. Reminiscencia a Ysatis por ese dulzor picante en florales blancos, pero la de Givenchy es amaderada y animalica. También hay algo del Dali de Morillas, floral resinoso y especiado, pero el incienso y clavo marcan diferencias. Estela fuerte que se hace moderada y leve. Fijación excelente. Perfume con clase, místico y de calidad impecable. Opulento pero nunca avasallador.
Fue mi abuela paterna la que un día me hizo un regalo: una hermosa cajita azul que decía Byzance, con un frasquito pequeño y un jaboncito dentro. En ese momento, al probarlo, quedé hermosamente impactada. Una de las cosas más bonitas, además de la fragancia, es cuando puedes mirar la botella y que esta te cuente una historia de lo que vas a probar; todo es un concepto precioso, el arte de verdad. Si tuviera que nombrar un libro al hablar de Byzance diría ‘Las ciudades invisibles’ de Italo Calvino. Para mí, Byzance es una hermosa Diosa que encarna el espíritu de una ciudad concebida entre el cielo y el mar, destruida, conquistada, reconquistada, quemada y vuelta a quemar, pero que jamás ha perdido su belleza, al contrario, se ha ido alimentando de todos sus ires y venires para seguir brillando bajo un dorado sol. Byzance es complejo en su construcción, muy suave y suntuoso a la vez. ¡Exquisito! Después de terminar esa botellita lo tuve una vez más en una versión más grande y, como siempre terminan estas historias de perfumes increíbles, lo descontinuaron. Debería haber una ley que sancione la desaparición de estas joyas del arte de la perfumería.
Lo que más recuerdo es el jazmín y el nardo… ¡adoraría tener una botella de esta joya! Más por el líquido por lo que el nombre significa… un choque de culturas y de historia. Acá en Chile es imposible de encontrar.
He escuchado excelentes referencias de esta fragancia, pero lamentablemente la línea Rochas se ha hecho muy difícil de encontrar en Chile.