Para mujeres

Capucci de Capucci Roberto Capucci

4,17 de 5
536 votos

Acordes principales

Descripción

Capucci de Capucci Roberto Capucci es una fragancia que evoca sofisticación y elegancia desde la primera atomización. Diseñada para quien aprecia una estela olfativa distintiva y atemporal, este perfume se abre con una explosión luminosa de aldehídos acompañados por vibrantes notas de durazno (melocotón) y cilantro. La frescura inicial se enriquece con un toque cítrico de limón (lima ácida) y bergamota, sumergiéndote en un jardín vibrante de posibilidades.

A medida que la fragancia se asienta en la piel, se revela un corazón opulento de flores blancas, donde el ylang-ylang, los nardos y el clavel se entrelazan con la delicadeza del jazmín y la rosa, creando un bouquet floral exquisito. Estas notas corazón se complementan armoniosamente con el aroma dulce y sutil del lirio de los valles (muguete), dando paso a una base profundamente rica y envolvente.

El fondo de Capucci de Capucci introduce una combinación audaz de musgo de roble, cuero y pachulí, aportando un toque de masculinidad terrosa y robusta. La inclusión de algalia (civet), ámbar, y cedro añade complejidad y calidez, mientras que el insólito aroma del coco junto al vetiver redondean esta creación magistral, dejando una impresión memorable y duradera.

Esta fragancia es un tributo a la maestría y el arte perfumístico, ideal para quien busca dejar una huella de distinción y refinamiento. Capucci de Capucci es más que un perfume; es una pieza maestra que encarna la esencia de la elegancia clásica con un toque moderno.

Resumen rápido

Cuándo llevarla (votos)

  • Invierno 26%
  • Primavera 22%
  • Verano 14%
  • Otoño 37%
  • Día 54%
  • Noche 46%

Notas clave

Comunidad

536 votos

  • Positivo 87%
  • Negativo 11%
  • Neutral 2,2%

Pirámide olfativa

Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.

Comunidad

Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.

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Características

Resumen de votos sobre longevidad, estela, género y percepción de precio.

Longevidad

Escasa

Débil

Moderada

Duradera

Muy duradera

Estela

Suave

Moderada

Pesada

Enorme

Género

Femenino

Unisex femenino

Unisex

Unisex masculino

Masculino

Precio

Extremadamente costoso

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Precio moderado

Buen precio

Excelente precio

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Reseñas

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4 reseñas

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  • SelenaStars21

    La década de los 80 no se trataba únicamente de fragancias imponentes como las de Paloma Picasso, Animale, o Poison. Existían también opciones menos dramáticas pero igualmente con carácter, como el primer perfume de Perri Ellis para mujeres o el Azzaro 9. Entre estos, el Capucci de mujer, de Roberto Capucci, sería un ejemplo perfecto. Se trata de un perfume floral excepcionalmente refinado, dulce y picante con toques sofisticados y animales. No es una fragancia que busque destacar por su riqueza o extravagancia, sino que opta por un estilo fino y versátil, a pesar de tener una composición bastante compleja. Este perfume inicia con una destacada nota de nardo, ambarino y dulce (por el toque de durazno), y conforme se asienta en la piel, revela sutiles matices animales. Incluye también un musgo de excelente calidad, los aldehídos necesarios y un leve toque de cilantro a medida que evoluciona. Los florales son la joya de la corona, dominados por el nardo pero complementados con ylang-ylang, rosa y muguet. Apenas se percibe el cuero, si es que está presente. La duración es buena, con una estela de moderada a suave que se torna atalcada con el tiempo. Aunque comparte algunas notas con Ysatis y puede sentirse cierta conexión entre ambos, Ysatis es más intenso en especias, más animalístico y amaderado, marcando una diferencia clara. Elegante y sofisticado, este es un floral ochentero lleno de riqueza sin ser abrumador, ideal para quienes buscan distinción sin caer en lo dramático. Mi experiencia se basa en la versión de principios de los 90.

  • Jeremy_854

    A medida que el reloj avanza, nos encontramos cada vez más inmersos en una sensación de nostalgia, extrañando aquellos momentos que parecen escaparse entre los dedos con cada segundo que pasa. En este mar de cambios constantes, hay aromas que actúan como puentes hacia épocas pasadas, trayendo a nuestra memoria recuerdos de objetos, espacios y estilos de vida que ya no forman parte de nuestro presente.

    Este aroma en particular me transporta directamente a la década de los 80: los scooters zumbando por las calles, reuniones en casas o sótanos abarrotados de gente, las antiguas cabinas telefónicas que eran nuestra única vía para escuchar la voz de aquellos primeros amores. En ese tiempo, sin la presencia de los celulares, teníamos que ingeniárnosla para mantenernos comunicados, ya sea pasando por un bar o utilizando esas cabinas que, en su momento, nos parecían el pináculo de la tecnología.

    Es curioso cómo con el tiempo estas mismas cabinas se convirtieron en meros objetos de nostalgia, testimonios de un pasado que nos parece cada vez más lejano. En esta era de transformaciones aceleradas, los vestigios del pasado nos ofrecen un consuelo, una conexión tangible con aquello que fue.

    Me siento identificado con esas cabinas telefónicas desusadas; aunque parezco anticuado y estoy cómodamente fuera de lugar, sigo enfrentándome al mundo, viviendo en un constante estado de transición.

    Envejecer trae consigo un cúmulo de recuerdos y nos permite apreciar aquellos tiempos idos, aquellos ritmos de vida y valores que parecen desvanecerse con el tiempo.

    Entonces, aparece el responsable de estas reflexiones.

    Capucci es un aroma chipre, pero no de los que te hacen sentir en casa de inmediato. Es ligero, suave, y aunque su presencia es sutil, no pasa desapercibida. Una fragancia elegante, quizás vista como pasada de moda para algunos, pero con un encanto empolvado irresistiblemente atractivo que me hace oler mi muñeca una y otra vez.

    Sin duda, al principio puede parecer demasiado vintage para algunos, pero una vez que se asienta, te hace sentir en paz con el mundo. Es una belleza refinada, donde las flores se entrelazan de forma armoniosa sin opacarse entre sí, fundiéndose en una base igualmente floral pero envuelta en una caricia aterciopelada.

    Para aquellos que buscan una alternativa a Le Dix sin gastar una fortuna, Capucci ofrece una experiencia comparativamente lujosa, envolviéndote en una calidez de melocotón y albaricoque en lugar de la nota verde cremosa de su contraparte.

    No deseo volver al pasado; no me aferro a la idea de los ‘buenos viejos tiempos’. Sin embargo, no me molestaría tomarme un breve receso en aquella época: quizás un fin de semana al año sería suficiente para reconectar con mi yo del ayer, reviviendo atmosferas y fragancias que el tiempo se ha llevado consigo.

  • Los 80 no eran solo aromas a lo Paloma Picasso, a lo Animale o a lo Poison. También había fragancias que no eran tan dramáticas, pero tenían personalidad. Por ejemplo: el primer perfume de Perri Ellis para mujer o el Azzaro 9. Capucci para mujer de Roberto Capucci encaja en ese mismo estilo, es un aroma floral con un refinamiento excepcional, un floral picante y dulzón, con toques animalistas, distinguido, que no grita opulencia ni extravagancia, que prefiere estar en la línea de lo fino y versátil, más allá de tener una composición medianamente compleja. El perfume abre con una nota de nardo pronunciada, ambarosa, con tonos dulces (por el durazno) y a medida que el líquido se disuelve en la piel detectamos esos toques animalistas marcados, no tan estridentes pero muy presentes. Le añado también musgo de buena calidad. Los aldehídos son los justos y necesarios, el cilantro se va sintiendo levemente mientras la fragancia sigue su curso. Los florales son exquisitos, si bien el nardo domina, también sentimos en el pasaje tonos de ylang ylang, rosa, muguet. No siento mucho el cuero, si lo tiene es mínimo. La fijación es buena, la estela de moderada a suave, la fragancia se vuelve atalcada. La comparación con el Ysatis no es del todo errada, comparten notas, pero Ysatis es fuerte en el clavo de olor, más animalista aún, con un gálbano prominente, más amaderada. La estela es mucho más estridente, así que no son ‘tan parecidas’, pero tampoco descarto percibir algo de conexión. Elegante, fino, un floral con riqueza sin ser asfixiante. Para los que quieren un floral ochentoso sin ir por lo dramático, les va a encantar. Mi versión es la de principios de los 90.

  • Nuria Dominguez

    El tiempo vuela y ahora esto duele más, a veces siento que no encajo en una realidad que cambia a toda pastilla. Pero algunas fragancias son como una ventana que se abre de golpe y te devuelve a un pasado que ya no existe. Sabor puro a los 80, a los scooters, a las fiestas en casas o sótanos llenos de amigos, a las cabinas telefónicas de mi época para escuchar a los primeros amores… Recuerdo cuando era crío, las usaba en las largas tardes fuera de casa. No había móviles, así que solo dos opciones: ir a un bar o usar esas cabinas, que entonces parecían un triunfo del progreso. Nunca imaginamos que años después serían objetos obsoletos, pero los miras con emoción. Las huellas materiales del pasado siempre tranquilizan, sobre todo en una era de cambios brutales. Admito que a veces me siento como una cabina sin puerta: anticuada, cómoda y luchando a la vez, dentro y fuera del mundo, viviendo en una frontera incierta. Pero está bien, así es cuando pasan los años, se acumulan los recuerdos y se recuerdan tiempos lejanos, ritmos distintos, valores casi perdidos. Y llega el culpable de esta divagación. Capucci es un chipre, pero no uno que te caiga directo encima. Es ligero y sedoso, la estela delicada y cercana, pero no lo subestimes. Una fragancia sobria, fina, elegante, para narices modernas algo pasada de moda pero agradablemente empolvada y muy atractiva, con el poder justo para olfatearme la muñeca constantemente. El preludio incluso puede asustar a las narices poco inclinadas a lo vintage, parece punzante. Cuando el corazón florece, te reconcilia con el mundo. Hermosa, muy fina y elegante, todas las flores combinan genial, ninguna es demasiado llamativa y se superponen para declinar en una base también floral, pero tan maravillosamente atrapadas en un lecho aterciopelado que casi te derrite. Puede ser una alternativa digna para todos los que buscan cazar un Le Dix sin gastar una fortuna, con la diferencia que mientras Le Dix se desenvuelve en una nota de crema verde, Capucci te arropa en un abrigo aterciopelado de melocotón y albaricoque. Yo no volvería atrás en el tiempo; la retórica de los buenos viejos tiempos no es mía. Pero sí me gustaría pasar unas breves vacaciones en el pasado: un fin de semana al año, solo para recuperar el yo de ayer (lo que fui y nunca volveré a ser) y revivir atmósferas y fragancias definitivamente perdidas, disueltas por el paso del tiempo.