Para mujeres
Carolina Herrera by Carolina Herrera Carolina Herrera
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Descripción
La fragancia Carolina Herrera es una auténtica obra maestra que capta la esencia del lujo y la feminidad. Con su lanzamiento, esta emblemática eau de parfum se ha convertido rápidamente en el insignia de las mujeres elegantes y sofisticadas alrededor del mundo. Este perfume, diseñado por la diseñadora de moda venezolana Carolina Herrera, es un tributo a la gracia y el poder femenino, encapsulando una mezcla exquisita de aromas que seducen y encantan a quien tiene el placer de experimentar su atomización.
Desde la primera impresión, Carolina Herrera hechiza con su apertura luminosa y fresca de bergamota y notas verdes, complementadas por la dulzura del chabacano y la flor de azahar del naranjo. Esta introducción se fusiona delicadamente con el corazón floral de la fragancia, donde el nardo de la India, el jazmín, tanto el común como el español, y el ylang-ylang despliegan su opulencia, junto con la madreselva y el narciso, creando un buqué aromático sin igual.
El viaje olfativo concluye con una base cálida y sensual, donde el almizcle, el ámbar y el sándalo aportan riqueza y profundidad, contrastados con la frescura del vetiver y la robustez del cedro. Toques de musgo de roble y algalia (civet) añaden un matiz de misterio y complejidad, haciendo de este perfume una elección perfecta para la mujer que desea destacar con elegancia y clase.
Carolina Herrera es, sin duda, una fragancia atemporal que promete envolver en un halo de misterio y seducción a quien decida hacerla su firma olfativa. Su duradera y envolvente sillage es perfecto tanto para ocasiones especiales como para el día a día, convirtiéndolo en un must-have en la colección de toda amante de los perfumes.
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Este perfume es como un viaje en el tiempo para mí, me transporta directamente a los recuerdos de mi madre porque es su firma olfativa desde siempre. La primera impresión es una mezcla de dulzura y acidez, gracias a la azahar y la bergamota, seguida por un corazón floral donde el jazmín y el nardo son protagonistas, mezclados con un toque distintivo que no supe identificar hasta hace poco: el civet, que le aporta una intensidad animal. En la base, se sienten maderas suavemente dulces. Predominan las flores blancas, especialmente el nardo, en una composición que es tanto dulce como casi amarga, gracias a ese civet, convirtiéndolo en una fragancia con presencia y duradera. Es sin duda el aroma de alguien con carácter y experiencia, definitivamente no es para las más jóvenes o aquellas que prefieren pasar desapercibidas. Para mí, evoca la imagen de una mujer imponente y segura de sí misma. Curiosamente, descubrí que este perfume celebró su 25 aniversario en 2013, y Carolina Herrera lo conmemoró con un diseño especial, sin planes de cambiar la fórmula original, lo cual es una noticia fantástica para quienes lo adoramos. Significa que conservará su esencia única e inalterable.
Mucha gente piensa que este aroma es más para gente mayor, tipo nuestras madres o abuelas, pero la verdad es que cuando yo era más joven, lo usaba todo el tiempo. Siempre que lo llevaba, la gente quería saber qué perfume era porque les fascinaba, y siempre recibía montones de halagos, especialmente de los chicos.
Para mí, este fragancia fue lo máximo en los años 90. Sin embargo, con el cambio de milenio y la tendencia hacia todo lo minimalista, empezó a verse como algo más anticuado, algo que yo simplemente no comparto. Este perfume se mantiene a la par con grandes nombres como el Coco Chanel por ser un ícono de elegancia clásica, ideal para mujeres que se sienten confiadas y seductoras. Aunque he dejado de usarlo porque una amiga se aficionó al mismo aroma justo después de preguntarme qué perfume llevaba, para mí siempre será esa esencia floral clásica que merece ser mencionada y recordada siempre.
Es un perfume con un aroma muy clásico que realmente dura mucho tiempo. Me encanta cómo huele y suelo ponérmelo durante el día porque me parece que es cuando más resalta su intensidad.
Este perfume tiene una esencia floral increíble, la mejor que he probado hasta ahora. Todo el mundo al que le presento este aroma queda encantado. Se ha vuelto tan admirado que no tardaron en aparecer imitaciones de menor calidad por todas partes. A pesar de su popularidad, ahora pienso dos veces antes de usarlo, para evitar caer en lo común.
Es maravilloso
Es sorprendente cómo un aroma que parece más bien para ‘señoras’ capturó mi corazón de adolescente. Era mi firma olfativa, y mis amigas siempre sabían que estaba cerca si detectaban ese perfume en el aire. Nunca he encontrado otro que dure tanto en la piel; fácilmente mantiene su esencia perfecta por unas 10 horas con una estela que se siente incluso hasta 15 horas después. Realmente extraordinario.
Desde el primer momento que te pones este perfume, es como estar en un jardín lleno de las más exquisitas flores de Azhar, rodeado de una frescura verde inigualable. Es una experiencia olfativa que te transporta a un campo lleno de jazmines, lirios y nardos, todo ello envuelto en un aroma distintivo de flores blancas. Después de llevarlo por una hora, el aroma se transforma suavemente en una fragancia más suave y con un toque como de talco. Es similar en cierto sentido, aunque no idéntico, a esos perfumes clásicos que suelen preferir las mujeres mayores, elegantes y refinadas, que buscan una fragancia que se adhiera perfectamente a su piel, especialmente porque tienden a retener menos humedad. Perfumes como AIRES DEL TIEMPO, ANIMALE ANIMALE, TOUS, entre otros, tienen ese toque distintivo.
La verdad, este aroma no es lo mío. No acabó convenciéndome, lo sentí demasiado intenso.
Estoy totalmente enamorada de este perfume; su aroma es único, no he encontrado nada que se le parezca. Es suave, como estar envuelta en talco, y dura muchísimo tiempo puesta.
La primera vez que sentí su aroma fue en un centro comercial, y me atrapó desde el inicio. Carolina Herrera nunca había sido mi marca predilecta en cuestión de perfumes, siempre me pareció que les faltaba algo. Sin embargo, este en particular cambió completamente mi opinión. Es como retroceder a los noventa con su aroma a talco, pero con un toque moderno gracias a las flores blancas que trae consigo. Lo que más me sorprendió fue su capacidad para permanecer en el ambiente y en la piel durante horas, dejando una estela agradable que, en lugar de ser abrumadora, resulta completamente encantadora y atrae miradas. La combinación de nardo, jazmín y ylang-ylang crea un balance perfecto. Definitivamente, este perfume se ganó un lugar en mi colección.
¡Estoy totalmente enamorada! Para mí, es una verdadera joya. ¡Impresionante!
Honestamente, me parece un error común etiquetar ciertos perfumes como si fueran solo para personas mayores, como abuelas o mamás. ¡Eso es un prejuicio sin sentido! La verdad es que un perfume se lleva de acuerdo a cómo reacciona con tu piel, sin importar cuántos años tengas. Este que acabo de probar es simplemente sublime, con una elegancia inigualable. No entiendo por qué seguimos escuchando esos comentarios sobre ‘perfumes para viejas’. Los creadores de estos aromas maravillosos no les ponen ninguna etiqueta de edad; eso es algo que inventan personas sin mucha idea del tema. Trabajo vendiendo perfumes y también estudio química, así que les puedo asegurar que los perfumes están hechos para disfrutarse a cualquier edad. Dejemos de lado esos prejuicios y disfrutemos las fragancias por lo que son.
Un aroma sofisticado y tradicional, ideal para señoras de más de 30 años. Le doy un 7 sobre 10.
Coincido plenamente con lo que opinan muchos sobre esos aromas que suelen etiquetar como ‘de abuela’. Considero que Carolina Herrera ha creado una joya entre sus fragancias. Y no es una esencia que usaría a diario; unas pocas gotas son suficientes para convertirlo en algo especial.
Mi opinión cambió radicalmente con el tiempo. Inicialmente, me encantó el aroma, pero después se volvió demasiado intenso para mi gusto, como estar rodeada por demasiados dulces. Sin embargo, su durabilidad es impresionante. Definitivamente, para quienes adoren los aromas dulces, este perfume será un acierto.
¡Hola Gisy! Wow, definitivamente tienes un gusto excepcional. Carolina Herrera no es solo un perfume, es una declaración de elegancia y sensualidad. Al ponértelo, te transformas, destacando como una persona verdaderamente única. Es la combinación perfecta entre la delicadeza del jazmín y esa sensualidad profunda que aporta el nardo, creando un aroma exótico y lleno de misterio. Usarlo es sinónimo de empoderamiento femenino.
Luego de echar un vistazo por aquí basándome en lo que todos comentaban, decidí aventurarme y explorar algunas perfumerías hoy. En la primera a la que entré, me llevé una desilusión. La empleada, un tanto reservada, se negó a mostrarme la fragancia alegando que era demasiado intensa y ‘para señoras’. Perdí unos 15 minutos en ese debate y terminé saliendo sin haberla probado. Sin embargo, no me di por vencido y entré a otra perfumería. ¡Qué cambio tan radical! Al rociarlo sobre mi piel, el aroma a jazmín se hizo presente de manera inmediata, era puro y potente, pero en ningún momento desagradable. Me vino a la mente una entrevista con Carolina Herrera de Baez, a quien admiro profundamente, donde mencionaba que el jazmín era un aroma de su infancia, algo que su madre solía aplicarle. Esa era la esencia que quería capturar en este perfume, ¡y debo decir que lo logró con creces! Instantáneamente me sentí transportado desde la ciudad a un campo lleno de jazmines, como si estuviera flotando en una nube acogedora de nardos, con toques de violetas tan delicados que me tomó un momento identificarlos. Estoy completamente de acuerdo con Pichu, es una verdadera obra de arte. No puedo creer que me haya tomado tanto tiempo darle una oportunidad. Ahora mismo lo llevo puesto, y se funde con mi piel de manera que parece ser parte de mi propia esencia. No estoy seguro si huelo a flores o a qué, pero con la brisa entrando por la ventana y agitando el aroma, es sencillamente sublime. ¿Quién dijo que es solo para ‘señoras’ o ‘ancianas’? Si este es el olor de la vejez, es un privilegio llegar a oler así. ¡Carolina Herrera, tu perfume es un triunfo!
Estaba un poco escéptica sobre este perfume porque había escuchado opiniones no muy favorables. Sin embargo, fue un regalo y, sorprendentemente, me fascinó.
Es como si llevara la esencia de los jazmines que encuentras al caminar por calles llenas de árboles, ese aroma embriagador y floral que te sorprende de repente.
Al olerlo, encuentro una tranquilidad que me traslada a momentos más simples, donde las conversaciones cara a cara con una taza de té eran lo habitual.
Para mí, representa una fragancia atemporal, con un toque dulce, que evoca la primavera, es vibrante y tiene una sutil sensualidad.
Lo disfruto igualmente de día que de noche…
Realmente me transporta a un lugar de ensueño, definitivamente es un perfume excepcional.
Este perfume es un verdadero tesoro para las amantes de las fragancias tradicionales; nunca pasa de moda y su esencia se mantiene inalterada, justo como su creadora lo prometió. Me encanta cómo su dulzura envuelve los momentos de primavera, especialmente por su inconfundible toque de jazmín, tan auténtico que parece que estuvieras oliendo las flores directamente del ramo.
Cada vez que percibo la esencia de este perfume, me transporta de inmediato a momentos compartidos con mi madre; es como abrir un álbum de fotografías mentales lleno de recuerdos de ella. Su historia comienza con un regalo de Navidad de mi parte. Corría el año 1995, era apenas un niño, y con lo que había ahorrado, quería comprarle su perfume preferido. Después de recorrer varias tiendas sin éxito debido al elevado precio, me topé con una cajita decorada con lunares y una cinta amarilla a un precio accesible y decidí comprarlo, aún sin saber si sería de su agrado. La noche de Navidad, al abrir su regalo, el aroma que se liberó se quedó grabado en mi memoria. Para sorpresa mía, a mi madre le encantó y se convirtió en su perfume de cabecera por más de veinte años. Aunque tiene una amplia colección de fragancias, este perfume tiene un lugar especial por ser una extensión de su ser.
Es un perfume que encapsula el espíritu de la feminidad y la elegancia atemporal. Se caracteriza por su delicadeza y atención al detalle, evitando cualquier exceso o vulgaridad. La armoniosa mezcla de nardo y jazmín en su esencia es como un abrazo eterno, reflejando fielmente la esencia de la mujer que lo creó y que, con el tiempo, sigue siendo un ícono de elegancia y autenticidad.
Cada vez que uso este perfume, es como un viaje en el tiempo directo a mi infancia. Me lleva a aquellos días en los que solía explorar el tocador de mi madre, donde este aroma emblemático de Carolina Herrera se mezclaba con la textura de sus bufandas. Aunque este perfume es un clásico de la marca, reconocido por su intensidad dulce y floral, definitivamente no es para todos. Personalmente, lo encuentro demasiado dulce y aunque sus notas son refinadas, me hace pensar más en el pasado que en la tendencia actual de fragancias frescas, vibrantes y juveniles. Tiene ese toque de seriedad y tradicionalidad, lo cual es agradable, pero siento que ha sido superado por opciones más modernas y energéticas dentro de la misma marca.
Llevo más de dos décadas usando este perfume, y recuerdo haberlo elegido siendo muy joven. Es un aroma que realmente perdura, con una intensidad y delicadeza que lo definen como extremadamente femenino y perfecto para quienes buscan distinguirse. Lo que realmente lo hace inolvidable es su esencia de jazmín, no he encontrado otro perfume que se le asemeje. Para mí, es definitivamente un ícono atemporal.
Siempre que lo uso, alguien termina preguntándome qué perfume llevo. Lo aplico a primera hora de la mañana y, sorprendentemente, su aroma me acompaña hasta la noche.
Recuerdo haberlo probado por primera vez hace casi dos décadas, cuando estaba en la veintena. Aunque han pasado más de 18 años desde entonces, todavía me cautiva su fragancia, aunque tengo la sensación de que está un poco más intensa que antes. Ahora pienso que es perfecto para señoras de entre 45 y 60 años.
Es raro encontrar uno que no hayan cambiado la fórmula y este es uno de esos. Es súper fuerte y ya gasté un frasco pequeño. Estoy ansioso por tenerlo de nuevo. Realmente vale la pena, lo recomiendo totalmente.
Simplemente un aroma que nunca pasa de moda. Es elegante, refinado, y realmente me siento más confiada cada vez que me lo pongo porque simplemente me encanta cómo se queda en mi piel durante horas. Lo adoro.
Este perfume se destaca en cualquier lugar; un aroma perfecto para alguien que busca resaltar su elegancia y distinción. Su fragancia es cautivadora.
Me pregunto, ¿qué ha pasado con Carolina Herrera y sus diseños tan equilibrados? Aunque la marca tiene su historia, en mi opinión, la primera fragancia que lanzaron sigue siendo la mejor de todas. Esta fragancia captura de manera perfecta el espíritu de la diseñadora venezolana, mostrando su destreza en combinar la alta costura con materiales más simples y cómodos, a diferencia de otras selecciones de la marca que parecen más un grito por atención que una verdadera expresión de elegancia.
Hablando de la fragancia Carolina Herrera, es complicado y sencillo al mismo tiempo describirla. Tiene una sobreabundancia de notas florales suaves, frescas y brillantes, especialmente de nardo, que estalla como una bomba de fragancia. Esta explosión se equilibra con un toque animal de civeta que le da una agresividad y complejidad adicional. De vez en cuando, aparecen notas polvorientas o especiadas que aportan una sensación cruda y áspera al perfume.
Desde el famoso 212, las fragancias de Carolina Herrera no han dejado de ser polémicas en su conceptualización – difícil imaginar a una amante de Balenciaga creando algo como 212 VIP. Sin embargo, su primera fragancia fue un audaz paso adelante en su tiempo, en medio de la popularidad de los orientales picantes y los florales solares que vendrían después. Carolina Herrera se posicionó como un homenaje clásico a los florales blancos, no tan ozónico ni acuático como los lanzados a finales de los 90. Incluso, podría decirse que rinde homenaje a grandes perfumes florales con toques animálicos, actualizando el concepto de un Chanel Nº5.
Aun así, a pesar de que hoy la fragancia ha sido reformulada, mantiene su elegancia y rendimiento de manera impresionante. Aunque su estela y longevidad pueden haber disminuido un poco, junto con el toque especial que le daba la civeta, sigue siendo un perfume de gran presencia y vitalidad.
El primer encuentro con este perfume de Carolina Herrera fue, sin exagerar, impactante. Es ese tipo de fragancia que realmente deja huella, no en el sentido ligero sino más bien como una marca indeleble. Hay perfumes que se dicen potentes, pero este va más allá, es un verdadero estallido de aromas. La combinación de jazmín y nardo es abrumadora, intensificada por toques animálicos y ese olor que solo puedo describir como único y divisivo; realmente algo que no deja indiferente, para bien o para mal, como morder papel de aluminio con un diente dañado. Es una fragancia de flores blancas intensas con reminiscencias de jalea y polen. Carolina Herrera en sus inicios supo capturar una elegancia atemporal, mezclando la clase francesa con la informalidad americana en creaciones como Aquaflore, Herrera for Men y hasta los primeros 212. Sin embargo, con el tiempo, parece que esta identidad distintiva ha dado paso a fragancias que, aunque buscan ser exclusivas y premium, terminan por no tener una verdadera esencia, más allá de un olor genérico y sintético. Es como si intentaran proyectar una imagen de lujo extremo que, en realidad, carecen.
La fragancia que compré tiene un intenso aroma floral, muy al estilo de los perfumes populares en los años 90. En mi experiencia, aunque en ocasiones se sentía un poco demasiado potente, no faltaban los elogios por cómo olía, lo cual es definitivamente un plus. Curiosamente, me agradaba mucho más después de que se asentaba en la piel, alrededor de media hora tras aplicármelo. Respecto a su permanencia, es impresionante. La fijación sobre la piel y en las ropas dura más de 8 horas fácilmente.
Increíblemente sofisticado. Creo que está pensado para señoras maduras, más allá de los 38 años. Siempre que alguien pasa dejando ese aroma encantador, no puedo evitar pensar en mi madre.
Este perfume de Carolina Herrera definitivamente captura la esencia de un jardín lleno de flores blancas. Es una fragancia elegante y única que parece haber establecido un estándar para muchos perfumes que se inspiran en flores blancas. Al olerlo, te sientes como si estuvieras rodeado de un bouquet de frescas flores blancas, dominadas por el aroma del tuberoso, con un toque de dulzura. Aunque es difícil identificar el olor del albaricoque, su dulzura se fusiona perfectamente, probablemente gracias a las notas de ylang ylang. Esta dulzura equilibra maravillosamente el aroma floral, y se complementa con notas verdes y un fondo de suaves maderas y ámbar. Este perfume tiene una presencia imponente; no es para nada discreto, sino todo lo contrario: es envolvente, vibrante e intensamente femenino. Aunque ha sido suavizado un poco desde su lanzamiento, aún mantiene una potencia y durabilidad excepcionales que lo distinguen. Definitivamente, no hay otro perfume igual.
Recibí este aroma como un obsequio y, sinceramente, siento que no encaja conmigo. Lo imagino más adecuado para personas de una generación anterior, quizás en sus 60 o 70. Eso no quita que reconozca su calidad; tiene una persistencia notable, es realmente agradable al olfato. Si tuviese que describir su esencia en pocas palabras, diría simplemente ‘Perfume’, con ‘P’ mayúscula. Hay algo en él, difícil de poner en palabras, que lo distingue como uno de esos aromas eternos, un verdadero clásico.
Este perfume es definitivamente un icono. Con su intensa fragancia a jazmín, no pasa desapercibido. Si estás buscando un aroma que deje huella y te distinga, este de CH es para ti. Pero hay que advertir, no es para los más sensibles al olor; su intensidad y durabilidad son impresionantes. Personalmente, me tiene totalmente enamorado y ocupa un lugar especial en mi colección. Además, no puedo evitar notar cierta similitud con Champagne de YSL, otro de mis favoritos. Tuve la suerte de recibirlo como regalo y desde entonces, estoy convencido de su calidad. Aunque percibo un ligero cambio, quizás una reformulación sutil hacia su versión de los 80’s, sigue siendo igual de potente.
Este perfume tiene un toque floral suave y termina con un aroma como de talco. Me recuerda mucho al Amarige de Givenchy, ¡muy sofisticado! Definitivamente, es para eventos especiales. Sin embargo, después de llevarlo puesto un rato, el aroma final no me convence, creo que es por el toque de civeta que al final le da un olor un poco a orina.
Realmente, estoy entre dos aguas respecto a este perfume. No es tanto sobre si me gusta o no, sino sobre lo que me hace sentir. Es el mismo aroma que mi madre solía llevar a diario hace unos 25 años. Así que, cada vez que me topo con este olor, me transporta a mi infancia, a esos momentos justo antes de que mi madre se fuera al trabajo, dejando tras de sí ese aroma distintivo que ya no usa.
Desde siempre me he considerado una aficionada a todo lo que tenga aroma a flores y soy bastante extrovertida por naturaleza. El perfume clásico de Carolina Herrera ha sido mi fiel compañero desde que celebré mis quince años, algo que en México representa un momento muy importante en la vida de una chica, casi como pasar a una nueva etapa. Para esa ocasión, llevaba un delicado vestido blanco de lino con detalles hermosos, y mientras me preparaba para ir a la iglesia a dar gracias por mi día, no podía faltar ese toque especial que Carolina Herrera puso en mi cuello. Me envolvía una mezcla de aromas florales: azahares, nardos, narcisos, jazmines, todos giraban a mi alrededor, convirtiéndome en una especie de hada en celebración de mi propia primavera. Ahora, cuatro años después, mi amor por este perfume no ha hecho más que crecer. Siempre que llego a algún lugar, la gente reconoce mi aroma y dice: “Hueles increíble”.
Este perfume es ideal para mujeres con una personalidad fuerte, tiene un aroma bastante potente y fresco, lleno de notas cítricas. Mi madre lo usaba siempre, así que cada vez que lo huelo me transporta directamente a mi niñez. Estoy en una encrucijada sobre si realmente me agrada o no, porque está tan entrelazado con mis recuerdos que es difícil no sentir cariño por él. Aunque, siendo sincera, si lo hubiera descubierto hoy por primera vez, quizás no me hubiera convencido del todo. En resumen, está bien, pero definitivamente no está entre mis preferidos.
Al principio me atrajo, pero después lo sentí demasiado intenso. Se quedaba en la ropa por mucho tiempo. Parece ser que no se adaptaba bien a mi piel.
Fue un regalo y la verdad es que me agradó. No es que me vuelva loco, pero definitivamente tiene una fragancia distinguida y única. Para mí es algo fuerte. Diría que no es muy adecuado para los más jóvenes ni para días de mucho calor.
Para mí, este perfume se destaca por ser excepcionalmente femenino y sofisticado. Con apenas una aplicación, su aroma dura todo el día. Me parece ideal para personas de más de 30 años.
Carolina Herrera destaca por su embriagador aroma a jazmín, intenso y voluptuoso, lejos de ser liviano o artificial. Este aroma captura la esencia del jazmín en su versión más dulce y seductora, como el que perfuma el aire nocturno. El nardo, decididamente presente, aporta una suavidad cremosa, mientras que otras notas florales aportan equilibrio. La base del perfume es rica y envuelta en ámbar, con un toque sombrío, y el toque de civet añade una dimensión polvorienta y sensual, creando una atmósfera casi mágica. La versión original desprende una mayor intensidad y riqueza, con notas más marcadas y profundas; es voluptuosa y hasta un poco salvaje. Este perfume podría evocar una jornada lujosa de compras, encarnar a una empresaria neoyorquina o a una encantadora dama sureña, ofreciendo un cierto aire de inocencia y relax. Como ícono de los años 80, es sinónimo de elegancia y presencia. Nunca llega a ser artificial, siempre cautiva y se destaca.
La fórmula actual, aunque sigue siendo atractiva, ha cambiado; ahora el jazmín tiene un toque más fresco y la tuberosa es más notoria, con una base más amaderada. Lo negativo es que ha perdido ese toque animal y salvaje, las flores parecen menos naturales y se echa de menos el musgo. A pesar de estas diferencias, sigue teniendo la esencia de Carolina Herrera. Si tienes la oportunidad de probar la versión vintage, no lo dudes, tanto el EDT como el EDP superan con creces a la versión más reciente.
Reseña basada en un EDT de mediados de los 90, en su emblemática caja negra con lunares.
La verdad es que después de leer lo que otros han escrito sobre este perfume, siento que estamos viviendo realidades paralelas. Todos coinciden en alabarlo como uno de los mejores y resaltan su puesto en el olimpo de las fragancias clásicas, y sí, indiscutiblemente tiene su mérito. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que no es para todos. Mi experiencia ha sido un tanto ambivalente; a pesar de poder soportar fragancias potentes como el Chanel No. 5, algo en este aroma de Carolina Herrera simplemente no encaja conmigo. No es una cuestión de las notas o el olor en sí, sino algo en su intensidad que no me sienta bien, llegando incluso a provocarme molestias físicas. Desde mi punto de vista, este perfume se asocia más con una mujer experimentada, quizás por encima de los 35, que desborda confianza y no tiene miedo de dejar su huella allá donde va: una mujer con una presencia imponente, decidida, y que pisa fuerte sin pedir disculpas por ello. Definitivamente no evoca en mí imágenes de ternura o de cálidos recuerdos maternales, sino más bien de liderazgo fuerte y algunas veces sin mediaciones. En cuanto a las críticas negativas que a veces se lanzan sobre estas joyas olfativas clásicas, no puedo evitar sentirme desconcertada. Considerar el aroma de ‘abuela’ como algo negativo o anticuado me parece una falta de respeto hacia las mujeres que han marcado nuestras vidas. En mi opinión, si oler como ellas significa emanar distinción y fortaleza, entonces es un privilegio y un homenaje llevar estas fragancias con orgullo.
Hace un tiempo compré este perfume por un impulso sin poder resistirme. Realmente, su calidad es de primera, pero para mi gusto, resultaba demasiado fuerte, con un marcado acento floral y con un toque bastante sofisticado. Lo sugeriría para aquellas que tengan predilección por las fragancias florales tradicionales y con mucha personalidad. Considero que este perfume se adapta mejor a los días fríos, ideal para llevar de noche o en eventos formales por su elegancia. No me parece la mejor opción para el día a día en la oficina ya que su aroma es bastante presente. Es el tipo de fragancia que se debe usar con cautela, quizás lo mejor sea un par de sprays al aire y pasar a través de la nube de perfume para que se asiente de manera sutil. Personalmente, prefiero no usarlo nuevamente aunque hay otros perfumes de la misma marca que sí me encantan.
Recién en los noventa tuve mi primer encuentro con este perfume, y aunque ya era fan de otro clásico de Herrera para hombres, no me esperaba este descubrimiento. Hace poco, mientras me sumergía en la historia de Marlene Dietrich, me topé con el legendario Fracas de Robert Piguet, una joya en el mundo de los perfumes centrada en la tuberosa, creada por la talentosa Germaine Cellier. Al probarlo, algo hizo click en mi cabeza, y luego de un rato caí en cuenta: me recordaba enormemente al Carolina Herrera para Mujer sobre el que estoy escribiendo. Aunque modernizado, comparte la esencia y gran parte de su composición. Siendo un admirador de Carolina Herrera, me pregunté si realmente hacía falta reinventar Fracas. Después de reflexionarlo, llegué a la conclusión de que este nuevo enfoque era necesario; Fracas, aunque un clásico, puede resultar algo pesado y pasado de moda. Por otro lado, CH logra modernizarlo manteniendo su delicadeza, logrando un perfume nocturno con una feminidad abrumadora y una presencia que no pasa desapercibida, capaz de cautivar hasta en el ambiente más ajetreado.
De alguna manera, este aroma me trae a la mente la imagen de una señora elegante que podría estar entre los 50 y 80 años.
Recuerdo haberlo usado a mis 22 años y, curiosamente, siempre llamaba la atención de hombres mayores.
En mi opinión, Carolina Herrera tiene un talento increíble tanto en el diseño como en la creación de perfumes, y realmente casi toda su colección captura mi interés y me gusta mucho.
Quisiera compartir que este perfume realmente es de primera, tiene una calidad que salta a la vista. La forma en que dura y se hace notar es increíble, pero definitivamente no es para mí.
Realmente esperaba enamorarme de él, que fuera el complemento perfecto para mí (le he dado varias oportunidades), pero simplemente no se adapta a mí, y quiero aclarar que no creo que la edad sea un factor en esto. Pienso que es más una cuestión de personalidad y preferencia personal.
Tiene esa elegancia distintiva, y hasta podría decirse que no se inclina demasiado hacia lo masculino o femenino. Este perfume realmente viaja, cambia con el tiempo en lugar de quedarse quieto. Pero las esencias de chabacano, tuberosa, jazmín, ylang-ylang y almizcle permanecen en mi piel, aunque se van suavizando con el tiempo.
¿La razón por la que no me capturó? Siento que este perfume de Carolina Herrera es demasiado intenso para mí; sus potentes notas animálicas se vuelven un poco demasiado pesadas y ásperas sobre mi piel. Incluso cuando he recibido piropos mientras lo llevo, simplemente no me siento a gusto con él.
Mi consejo sería probarlo varias veces antes de comprarlo, y definitivamente no se debe adquirir sin antes probarlo.
Reconozco que sería el ideal para aquellos que adoran los aromas clásicos de flores blancas y no les importa un toque animálico. Eso sí, hay que aplicarlo con moderación.
Recientemente, desempolvé mi botella de Carolina Herrera con la llegada del invierno, continuando la tradición anual. En mi país, el aroma de los nardos llena el aire al final del verano, pero para mí, este perfume es como tener un ramo de ellos todo el año. Estoy completamente enamorado de él; su inicio me cautiva cada vez que lo uso, haciendo que tanto mi nariz como mi mente lo agradezcan profundamente. Es un tesoro que, sorprendentemente, aún se puede encontrar en las perfumerías, manteniendo su encanto original sin caer en reformulaciones que deslucen su esencia. Su estela y duración son ejemplares, un oasis en el desierto de fragancias dominadas por dulzuras artificiales y praliné. Este perfume es un pilar en mi colección, uno de los primeros que me robó el corazón, y sigue siendo uno de los florales más impresionantes que poseo, con una potencia y permanencia que me acompaña incluso después de la ducha. Justo ahora, mientras escribo esta reseña y escucho la lluvia caer, se siente como si tuviera un jardín de jazmines y nardos frescos delante de mí, llenando el entorno con su aroma hipnótico. Este perfume captura la arrogancia captivante de las flores, encerrando su magia en un frasco sencillo pero elegante. Es imposible pasar desapercibido cuando lo llevas puesto, su distintiva presencia no deja a nadie indiferente. Para mí, este perfume es intemporal, desafiando la noción de asociar edades con fragancias. Está compuesto por algunos de los ingredientes más aromáticos, como los seductores nardos, celebrando su belleza eterna. ¡Larga vida a Carolina Herrera!
Recientemente, me dejé llevar y apliqué este perfume por primera vez. Desde que me convertí en madre, he notado que el ph de mi piel ha cambiado, haciendo que fragancias que antes no eran para mí, ahora resalten de manera sorprendente. Lo primero que noté fue un intenso aroma a jazmín que realmente me cautivó. Aunque estoy completamente enamorada de él, todavía no lo he comprado porque no quiero que piensen que estoy tratando de llamar demasiado la atención o me sienta atrapada en el pasado. Pero este perfume es como un viaje en el tiempo, evocando recuerdos de una época pasada y haciéndome sentir increíblemente femenina, misteriosa y vivaz. Incluso me imagino usándolo para un paseo por los magníficos jardines del Palacio de Versalles, luciendo una hermosa sombrilla.
Totalmente fascinada con este perfume que mi papá me regaló cuando apenas tenía 12 años. En ese momento, no sabía nada sobre perfumes, pero lo usaba diariamente sin falta; ni siquiera conocía su nombre, pero siempre me quedé con su aroma en la memoria. Un día, hace tres años, lo reconocí al instante en una perfumería y me transportó a mi niñez, así que no dudé en comprarlo de nuevo. Desde entonces, se ha convertido en mi aroma favorito, perfecto para llevarlo en cualquier temporada, aunque personalmente lo prefiero en invierno. Siempre que lo llevo, recibo elogios. Tiene una presencia y duración impresionantes, pero tal vez no sea para todos, especialmente si no estás acostumbrado a fragancias con una mezcla rica de notas olfativas que pueden resultar intensas. Aunque no le asignaría una edad específica, creo que es más apropiado para personas mayores que para adolescentes.
Desde chica, allá por los 90, me topé con este perfume por primera vez en una tienda. Me fascinó desde el primer momento, pero como estaba fuera de mi alcance, mi mamá me consiguió una versión similar que no era la original. La usé hasta que se acabó, aunque para ser honesta, al final ya me había cansado un poco de ella. Ese aroma, de alguna manera, se quedó grabado en mi memoria y siempre pensé que algún día me haría con el auténtico. Hace poco, finalmente lo conseguí y me trajo exactamente las mismas sensaciones de aquel entonces. No hay dudas, este perfume es un clásico, tiene una esencia floral intensa y elegante, perfecta para mujeres que buscan sentirse sofisticadas. Ideal para los días más fríos, cuando una se arregla más de lo normal. Este perfume definitivamente deja una impresión duradera, y lo mejor es que dura un montón con solo unas pocas aplicaciones.
Calificación del aroma: 9/10
Presentación:8/10
Sillage (estela que deja el perfume):10/10
Duración:10/10
Recomendaría probarlo primero, especialmente si lo vas a usar en días calurosos, porque puede resultar un poco intenso.
Todavía puedo recordar la primera vez que sentí este perfume, era el favorito de mi abuela. Su fragancia llenaba cada rincón, dándole un toque de distinción y sofisticación inconfundible a nuestro hogar. Ahora, al usarlo yo misma, ese aroma único me transporta de vuelta a esos días, demostrándome que este no es solo un perfume más, sino el perfume por excelencia. A pesar del tiempo, mantiene su relevancia y elegancia, sin importar la época; realmente un clásico atemporal que, a mi parecer, puede ser llevado por gente de cualquier edad. Mi calificación sería, sin duda, un 10 sobre 10.
Este perfume realmente se destaca por su elegancia única y su carácter distintivo. Aunque tiene un toque clásico, contradice la idea de que solo es para una edad avanzada, abriendo el abanico para quien desee irradiar sofisticación y buena elección, ideal para el ámbito laboral. Destaco su durabilidad a lo largo del día y su intensidad, lo cual significa que un par de sprays son más que suficientes. Lo recomiendo encarecidamente a quienes busquen un aroma fuerte que deje huella.
La verdad es que este perfume no es para mí. Una vez, una colega lo usó y el aroma me resultó extremadamente intenso, tanto que me provocó náuseas. Hubo algo en ese perfume que me recordó al amoniaco, lo cual me sorprendió bastante. Definitivamente no recomendaría comprarlo sin probarlo primero, especialmente en verano. Aunque entiendo que tiene su fama como un clásico, personalmente, es el perfume que menos me agrada.
Después de tanto tiempo, finalmente supe cuál era. Una colega en la oficina lo usa. No me cae nada bien ese aroma, y eso que usualmente prefiero las fragancias intensas como Azzaro, Fahrenheit o Terror & Magnificence… Pero este, en particular, me da dolor de cabeza al instante y siento como si el olor se me pegara en la memoria. No estoy seguro si es por el toque de nardos o jazmín, pero definitivamente no es para mí.
Durante mucho tiempo, este fue mi perfume de cabecera. Siempre me han gustado las fragancias intensas, de esas que dejan huella cuando caminas. Este en particular, con su toque distintivo de jazmín, se convirtió en parte de mi firma personal. Era sofisticado, elegante, todo un clásico. Aunque en su momento decidí explorar otras opciones, ahora me encuentro con ganas de volver a envolverme en su aroma único.
Este perfume realmente destaca en cuanto a cómo se queda pegado a ti y lo mucho que llama la atención. Definitivamente, es una de esas fragancias imprescindibles para quien valora tener una variedad selecta en su repertorio. Su aroma recuerda a esas esencias florales intensas típicas de los años 80 y 90, sobresaliendo por su capacidad para perdurar tanto en la piel como en la ropa. Entre las creaciones de Carolina Herrera, sin dudas, ocupa un lugar especial, ofreciendo una calidad que desearías encontrar en los lanzamientos más recientes de la marca.
Sin embargo, a pesar de mi amor por su olor inicial y los elogios que recibo (mayormente de mujeres más grandes, aunque yo, en mis treintaytantos, no me limito en mi exploración de fragancias, sabiendo que hay algo para cada quien en el mundo del perfume), hay algo que no termina de convencerme. Después de unas cinco horas de llevarlo, comienza a surgir un aroma subyacente que mi nariz identifica con un olor menos agradable, similar al de animales, aunque curiosamente, quienes me rodean no parecen notarlo. Este cambio me provoca malestar e incluso dolor de cabeza, a pesar de lo maravilloso que es en su fase inicial.
Aun así, no he podido deshacerme de él y lo considero el perfume que trato con más cautela en mi colección. Normalmente no escatimo en aplicarme perfume, pero con este, definitivamente aplico con moderación y espero lo mejor… es demasiado intenso para mí.
Desde que empecé a usar este perfume allá por 1990, durante aproximadamente seis años y tras haber consumido unos cinco frascos, me quedó marcado su aroma distintivo. Sin embargo, con el tiempo noté que algo había cambiado: la intensidad ya no era la misma y sentía que estaba oliendo algo distinto. Al principio creí que era mi imaginación o que algo le había pasado a mi sentido del olfato, pero luego me di cuenta de que la fórmula había sido alterada… y lo dejé de usar. Hace poco lo intenté nuevamente, esperanzada quizás, pero las cosas habían ido a peor. Aunque las notas olfativas principales seguían allí, la calidad había decayido notablemente, quizás por las nuevas restricciones en los ingredientes o el uso de sustitutos sintéticos que no llegan ni de lejos a la calidad de los originales. Entiendo que, manteniendo la calidad de antaño, probablemente el precio se dispararía, haciendo difícil su venta al precio actual. Pero la realidad es que, como a muchos perfumes les ha sucedido, este ya no es el perfume al que me enamoré. Aunque se le parezca, la versión de hoy día no logra convencerme. Los que experimentamos su esplendor en los 80 y 90 sabemos lo potente e increíble que era, pero lamentablemente eso es algo del pasado.
Este perfume realmente me ha sorprendido; de los pocos que poseo, es el único que logra mantener su aroma en mi piel por unas 4 horas, y en la ropa ¡hasta más de dos días! Fue un obsequio de mi hija, quien ahora también se ha convertido en una fanática. Lo curioso es que, incluso después de que se ducha, el perfume sigue perceptible en ella, a pesar de ser una adolescente. Antes de este perfume, mi conocimiento sobre fragancias era prácticamente nulo, pero después de un año explorando este vasto mundo, siento que he logrado entender un poco, aunque sea apenas un 5%. Mi curiosidad me llevó a investigar sobre sus componentes, algo que ahora hago antes de cualquier compra impulsiva. No obstante, tras leer que contenía notas de aroma animal, mi percepción cambió. Al principio desconocía a qué se referían con esto, pero una vez que lo identifiqué, ese particular olor empezó a ser menos agradable para mí. A pesar de ello, todavía me gusta, aunque espero sinceramente que dicho componente sea sintético y no de origen animal.
Jamás pensé encontrarla de nuevo, la llevaba cuando apenas tenía quince, mi primera fragancia seria después de pasar por Farala y Anaiss Anaiss. Era el toque final para salir de fiesta con mis amigas, creyéndonos reinas del momento. Me atrapó por completo en aquel entonces. Pero recientemente la volví a probar, y aunque me hizo revivir esos días de juventud, descubrí que ya no es para mí, algo en mi gusto ha cambiado con el paso del tiempo y simplemente ya no me convence.
Desde los 90, este perfume fue mi favorito, pero con el tiempo, mis sentimientos hacia él cambiaron. Ahora, es como si estuviera entre dos aguas: por un lado, lo adoro por los recuerdos que trae; por otro, me resulta demasiado potente y hasta un poco empalagoso después de haberlo usado tanto. Su aroma a jazmín es tan intenso que parece llenar todo el espacio, y su durabilidad es impresionante. Aunque sigue siendo elegante y sofisticado, y sin duda un clásico de CH, he decidido que ya no es para mí. Ha llegado a tener un toque vintage que aunque aprecio, ya no encaja conmigo como antes.
El perfume de Carolina Herrera que acabo de probar es como un jardín lleno de flores intensas y poderosas. Su aroma es un verdadero torbellino de notas florales que captura la atención de cualquiera, mostrando una personalidad fuerte y bien definida. Afortunadamente, pude experimentar la versión original, antes de que fuera reformulada. Aunque su popularidad ha llevado a muchas imitaciones, haciéndome sentir algo cansada de su fragancia, no puedo negar que es una verdadera joya en el mundo de los perfumes. Su durabilidad es impresionante, digna de encabezar la lista de fragancias que dejan huella. Mis felicitaciones a esta notable creación de Carolina Herrera.
Me acuerdo perfectamente del boom que fue cuando se lanzó, todos querían probarlo. Pero hoy por hoy, algo en su aroma simplemente no me atrae. No sé bien qué es, pero algo ha cambiado en mi percepción de él.
Me parece demasiado intenso, aunque no creo que ese sea todo el problema. Y aunque no soy de los que piensan que los perfumes pasan de moda, este en particular ya no va conmigo.
Nostalgia pura.
Este fue el primer perfume de lujo que mi mamá me dio.
Era mi favorito.
El fuerte aroma a jazmín, mezclado con nardos, me traía recuerdos del aroma de la terraza en nuestra casa de vacaciones.
Poderoso y elegante, todo un clásico.
Simplemente me ha cautivado. Recién celebré mis 31 primaveras y tengo un profundo amor por todo lo que remita a épocas pasadas. La moda contemporánea ya no me dice nada, especialmente en el mundo de los perfumes donde parece que todos huelen igual. Prefiero destacar, tener ese aroma que me distinga del resto, aunque algunas puedan pensar que huelo a “mujer mayor”. Para mí, este perfume tiene esa esencia de los años 90 que tanto echo de menos y que siento que ya no se aprecia como debería.
Tiene un aroma muy marcado a flores blancas, absolutamente. No se inclina hacia lo dulce, es más bien elegante, como para una dama distinguida.
Recién compre este perfume, en su presentación EDP, en uno de esos impulsos que solo nosotros los apasionados por los aromas entendemos. Me encontré con una esencia penetrante de nardos y jazmines, con un toque verde. Decidí aplicarme un poco en las muñecas, a pesar de sentir que podría ser demasiado intenso para el ambiente de casa (considerando que es invierno). Mi esposo, desde otro lugar, notó su fuerza y comentó que le resultaba fuerte, hasta el punto de marearse. Esto me desanimó un poco, pero no me di por vencida: rocié un poco en la tapa, toqué con mi dedo la superficie y luego mi muñeca. Ahora, tumbada en la cama, disfruto del aroma desde mi dedo sin incomodar a mi esposo. Conclusión: es cautivador, con una sola aplicación basta por lo potente que es. Definitivamente, es un perfume para la noche, perfecto para eventos especiales y, si se usa de día, mejor en el frío. Yo prefiero aplicarlo con discreción, usando mi dedo.
REALMENTE NO ES DE MI AGRADO
Desde el momento en que lo hueles, te transmite una sensación anticuada. No de esa clase de antigüedad elegante y nostálgica, sino más bien de la que resulta demasiado intensa y te hace desear quitártelo de encima. Me recuerda a las fragancias que solían llevar las personas mayores. Es extremadamente fuerte y tiene un toque agudo. Inmediatamente me vino a la mente el perfume Red Door de Elizabeth Arden, que personalmente no soporto, aunque este tiene un matiz ligeramente mejor y es un poco más “dulce”. De cualquier forma, definitivamente es un no rotundo para mí.
Sin duda, este perfume no es para todo el mundo. Me encanta precisamente por eso, porque tiene personalidad. La combinación de sus flores blancas con un toque dulce no es para complacer a todos, sino que hay que tener carácter para llevarlo. No puedes ser tímido con este aroma, ya que, sin duda, se hace notar. Es floral desde el primer instante, con un toque cítrico y algo de humo que lo hace vibrante y poderoso, evolucionando hacia una explosión floral que definitivamente capta la atención. No es el típico perfume “dulce y tierno”, es elegante y atrevido, incluso con un aire retro. Lo veo perfecto para una mujer fuerte, inteligente y sofisticada, alguien que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, sin importar su edad.
Realmente potente, le falta dulzura y tiene un toque antiguo. Definitivamente no es para todos; personalmente, me resultó demasiado intenso y no se va de la ropa ni de la habitación tan fácilmente.
Recuerdo con nostalgia los días en que mi tía Berta se perfumaba con aquel aroma distintivo, en aquellos años noventas y principios de los 2000. Esos momentos en que te das cuenta que el calor no solo te afecta a ti, sino que también hace que los aromas a tu alrededor cobren vida. Gracias a ella, Carolina Herrera se convirtió en una fragancia que no solo llenaba la habitación, sino que también se quedaba contigo con solo un saludo. Aunque era solo una niña, soñaba con crecer y tener la oportunidad de usar ese perfume también.
Hoy en día, he encontrado mi propia fragancia preferida en J’adore. Sin embargo, siempre guardo un lugar especial para esa esencia de mi infancia. Para mí, significa mucho más que un simple perfume; es un recuerdo de amor y dulzura que siempre asociaré con mi tía Berta. 😊
Definitivamente, este perfume de Carolina Herrera con su toque vintage no es para cualquiera. Si logra conectar contigo, prepárate para sentirte como si caminaras por una alfombra roja cada vez que lo uses. Su aroma es simplemente espectacular, saliendo de un frasco que combina simplicidad y elegancia. Es el tipo de perfume que se desmarca por completo, evocando una existencia y emoción únicas, rebosantes de sensualidad. Está diseñado para mujeres que no temen mostrar quiénes son, que disfrutan vivir intensamente y sin reserves. Remite a esas damas del pasado que con solo pasar, cautivaban cada sentido, dejando tras de sí una impresión inolvidable. El inicio del perfume es una explosión de pureza y lujo, como una sinfonía que se eleva en perfecta armonía, cargado de vida. Imagina un día soleado, de pronto te envuelven aromas de flor de naranja, un toque verde y fresco, seguido de lirio del valle, narciso, jazmín, jacinto, ylang-ylang, albaricoque y un exquisito nardo. Todo esto, magistralmente fusionado con notas de almizcle, ámbar gris, vetiver, cedro, palo de rosa y musgo de roble, recuerda a las fragancias de antaño. Es un perfume que no se lleva a la ligera, ni se usa todos los días, pero cuando se hace, se transforma en una deliciosa y sofisticada experiencia. Aunque es distinto a lo que se puede encontrar en el mercado actual, si te atreves a usarlo, te aseguro que no te decepcionará.
Soy fiel a Carolina Herrera desde 1990, una fragancia que realmente siento como mía. Es una elección ideal para quienes adoran el aroma de las flores blancas. Con el paso del tiempo, ha sufrido algunas modificaciones, pero sorprendentemente conserva un 93% de su esencia original en la versión Eau de Toilette y un 90% en la Eau de Parfum. Simplemente, es perfecto.
Este perfume solía ser mi favorito en los 90, pero noto que su esencia ha cambiado con el tiempo, ya no huele igual, aunque aún conservo una botella. Me parece que ha perdido un poco de su característica fragancia floral que antes me encantaba, antes era como un bouquet de flores frescas en primavera, y ahora tiene un tono más tenue, casi seco, no es lo mismo, y eso me desilusiona un poco. Definitivamente, lo considero demasiado intenso para usarlo en verano, lo veo más adecuado para la noche. Antes no hacía distinción y lo usaba en cualquier momento, pero ahora lo reservaría para ocasiones nocturnas.
Sinceramente, cada vez que leo opiniones sobre fragancias, parece que cada quien describe un perfume completamente diferente. Eso me ocurrió con el legendario Carolina Herrera. Supongo que tiene sentido, todos percibimos los aromas de forma única, influenciados tal vez por distintas versiones o reformulaciones del perfume a lo largo del tiempo.
Para mi sentido del olfato, este perfume destaca por sus intensas notas florales. Un nardo que combina frescura y dulzura, acompañado de las tonalidades verdes del lirio del valle, se roba el protagonismo. La presencia del albaricoque endulza aún más la experiencia, añadiendo un toque jugoso pero sin sobresalir en exceso. En mi piel, percibo una base musgosa sutil y equilibrada, y los toques animálicos son lo suficientemente discretos para no interferir con mi disfrute del aroma.
Lo describiría como un perfume puro, refinado y con clase, perfecto para mi gusto. Usarlo me hace sentir como si estuviera redescubriendo un tesoro olvidado, algo que no entiendo por qué ha dejado de ser tan popular en la actualidad. Me alegra poder revivir su esencia y disfrutarla sin que sea uno de esos aromas que encuentras por doquier.
No tengo idea de cómo olía en sus inicios y la versión que tengo tampoco es la más reciente, pero a pesar de ser eminentemente floral, lo cual puede no ser del agrado de todos, para mí no tiene ese aire anticuado. Parece que la civeta en mi versión del perfume ha sido suavizada.
La fragancia permanece conmigo de manera notable, nunca llega a ser abrumadora y su intensidad se reduce gradualmente con el paso de las horas. La duración es excelente, alrededor de 10 horas.
En resumen, se ha convertido en una de mis elecciones predilectas para ocasiones formales o semiformales cuando deseo proyectar y sentirme envuelto en elegancia y calma.
Calificaciones:
Fragancia: 7.5/10
Duración: 10/10
Presencia: 7.5/10
Relación calidad/precio: 7/10
Versatilidad: 7/10
Presentación: 7.5/10
¿Lo compraría de nuevo? Absolutamente, sí.
La verdad es que no soy muy fan de las esencias de chabacano y las notas animales, precisamente por eso casi no lo utilizo. Resulta que era de mi mamá, estuvo guardado y sin estrenar en su armario durante unos tres años, hasta que un día decidí darle una oportunidad y quedármelo para mí. A pesar de todo, es evidente que es un perfume de buena calidad, simplemente no va con mi estilo.
Recientemente me lancé a probar el Carolina Herrera EDP y quedé totalmente deslumbrado por su aroma que pareciera capturar la esencia de un jardín blanco en pleno esplendor, con un toque verdoso y natural que le da un aire único. Aunque es cierto que tiene matices frutales, estos se inclinan más hacia lo agridulce que lo cítrico, lo que lo convierte en un imprescindible en el guardarropa de cualquiera que busque dejar huella en eventos formales con un aire de distinción y elegancia.
Su persistencia es notable, bastan unas pocas pulverizadas para que su aroma te acompañe durante unas diez horas, marcando tu presencia con una intensidad que a pocos deja indiferentes. Es ideal para quienes buscan fragancias que no pasan desapercibidas y tienen un aire clásico, capaz de precederte y establecer un ambiente de respeto y admiración.
El diseño de su empaque es fiel a la esencia de Carolina Herrera: discreción y elegancia que no necesita alardes para destacarse. En cuanto a su valor, me parece justo por la calidad y lo que ofrece.
Finalmente, para los que crean que este es un perfume del pasado, quizás no han tenido la suerte de conocer a una abuela con un gusto exquisito, que sabe lo que es bueno y no teme disfrutarlo. Este perfume es para aquellos que, independientemente de su edad, tienen un alma atrevida y no le temen al éxito.
Este es un perfume distinguido y con personalidad, retador para quien se atreva a llevarlo, pero sin duda irradia elegancia y sobriedad. Se aprecia una mezcla exquisita donde el aroma de la tuberosa se entrelaza dulcemente con toques de ylang-ylang, todo redondeado por la suavidad del ámbar.
Tiene una presencia notable que deja huella, tanto en proyección como en durabilidad sobre la piel, evidenciando su alta calidad en cada uso.
Lo elijo especialmente en noches frescas o durante el invierno, en momentos donde deseo destacar sutilmente.
En pocas palabras, si tuviera que definir este perfume con un término sería: elegancia. Verdaderamente, es una fragancia que exuda refinamiento.
Para mí, este perfume tiene un aroma floral intenso con notas dulces, como de miel, y un toque retro y salvaje que lo hace único. He estado pensando en adquirirlo varias veces porque realmente es un aroma excepcional, aunque tengo mis dudas sobre si podría llegar a abrumarme con el tiempo. Lo que sí es seguro es que su rendimiento y durabilidad son impresionantes.
Entre la nota de chabacano y la animálica, que son dos que me desagradan mucho, la verdad casi no lo uso. Lo tengo porque mi mamá lo tenía ahí sin abrir, estuvo en su armario como por 3 años y un día decidí abrirlo para mí. Se nota la calidad pero no es lo mío.
Cuando salió fue todo un furor: ¡quién no quería llevarlo puesto! Hoy, sin embargo, cuando lo huelo en alguien o en un sitio, ya no me hace gracia. Me resulta demasiado estridente. No creo que esté pasado de moda, pero este Herrera definitivamente ya no lo pondría.
Tuve oportunidad de usarla una sola vez. Tiene una estela brutal (a la primera atomización la sentí a 4 metros). Es de esas fragancias que te identifican en una multitud. Demasiado floral para mí gusto, pero en definitiva es una buena fragancia, todo un clásico.
A mí me encanta y he recibido muchos halagos. Tiene buena estela y proyección, muy floral y femenino. Creo que no es conveniente para uso diario, no es para todas porque pueden percibirlo como para mujer mayor, pero las fragancias no tienen edad y a mí me encanta.
A mí este perfume me huele a flores con polen y miel con un punto vintage animalico. Muchas veces he considerado comprarlo ya que es un magnífico perfume, pero no sé si me terminaría cansando. Desempeño y duración excelente.
Demasiado potente y no es dulce, es un aroma vintage de verdad. Me sentí mal al olerlo; es muy fuerte y no sale fácil de la ropa ni del ambiente.
A veces leemos reseñas y nos parece estar ante una fragancia diferente a la que describen otros. Eso me pasa con el clásico Carolina Herrera. Quizá sea por que cada uno percibimos perfumes de diferentes épocas y reformulaciones. A mi olfato este es un perfume marcadamente floral donde un nardo fresco y dulce, con aspectos verdes del lirio de los valles, es el protagonista. La nota de albaricoque incrementa el dulzor y le da un aspecto jugoso sin ser demasiado prominente. En mi piel el fondo musgoso es muy ligero y equilibrado y los matices animálicos son lo suficientemente sutiles como para no dificultar el disfrute. Es un perfume limpio, distinguido y elegante que me encanta llevar. Me siento como si hubiera rescatado una joya del pasado que no entiendo por qué no es más popular y me hace feliz desempolvar su aroma para vestirlo sin que sea masificado. No sé cómo sería la versión primigenia, aunque la mía no es la más reciente, pero quitando que es muy floral y eso puede no gustar a todos, a mi olfato no resulta un perfume de carácter vintage. Seguramente la nota de civeta ande ya muy domesticada en mi versión. En mi piel tiene una estela notable, sin sentirse demasiado fuerte en ningún momento, y va moderándose con las horas. Su duración es de unas 10 horas. En definitiva es un fondo de armario estupendo y me encanta llevarlo en eventos formales o semiformales cuando quiero transmitir elegancia y serenidad. Olor 7,5/10 Duración 10/10 Estela 7,5/10 Calidad/precio 7/10 Versatilidad 7/10 Packaging 7,5/10 ¿Volvería a comprar? Sí
Es mi fragancia de los años 90, siento que el olor ha ido cambiando y no es exactamente aquella que yo usaba, aún así tengo una todavía. Siento que ha perdido parte de su toque floral, antes lo sentía como un aroma floral esponjoso, ahora lo encuentro más seco, es diferente, una pena. No la usaría en verano, la veo muy fuerte para esa época, y más de noche que de día. Aunque la antigua yo la usaba tanto de día como de noche.
No sabía que aún se vendía, lo usaba allá por 1990 cuando era adolescente. Fue mi primer perfume; de mayor, después de Farala y Anaiss, nos lo poníamos mis amigas y yo para nuestras primeras discotecas y nos sentíamos las diosas del lugar. Me enamoré locamente de él. Sin embargo, lo oí hace poco y aunque me trasladó a aquella época, es un olor que hoy ya no soporto igual y no me gusta nada. Es curioso cómo cambia nuestro olfato con los años.
Me trae recuerdos de mi juventud. Fue el primer perfume de marca que me regaló mi madre y lo adoraba. Ese olor intenso a jazmín con nardos me transportaba directo a la terraza de nuestro sitio de veraneo. Intenso, sofisticado y un auténtico clásico.
Difícil para los estándares de hoy, pero me encanta porque requiere actitud y voluntad. Sus flores blancas no son complacientes y su dulzor no es regalado; sin dosis extra, te quemas. Es una fragancia femenina pero en antípodas del ‘cute girly’ actual. Quizás demasiado elegante y explícita, retro sin concesiones, ideal para una mujer de mundo, segura, inteligente y con experiencia, no solo con años.
Uf, gracias a Dios compré un decant de 10 ml porque estuve a punto de pedir el frasco EDP de 100 ml. Para mí la nota de civeta arruina el perfume, es demasiado prominente, proyecta bestialmente y no me gustó. Se siente un aire medio “fecal”, supongo por la civeta, como si olieras a ese animalito mezclado con flores, casi diría que huele a muerto, sin ánimo de ofender a ningún fan. Es gran perfume por su desempeño, pero esa nota de civeta es un NO rotundo para mi olfato.
Lo usaba tanto en los 90 y lo amaba. Hoy tengo un amor/odio con él: es extremadamente fuerte e intenso y, tras tanto uso, ya me resulta empalagoso. En mi piel el jazmín domina, es una bomba de flores blancas. Su duración es eterna y la estela enorme. Es sofisticado y elegante, me trae muchos recuerdos. Ya no lo usaría más, es vintage pero sigue siendo un icono de CH, un gran perfume.
Desde 1990, Carolina Herrera fue la fragancia que adopté como personal. Trasciende para las personas que aman los florales blancos. Lleva en su haber algunas reformulaciones y mantiene todavía el 93% de su esencia original en el EdT y el 90% en el EdP. Es perfecto.
En una época donde parece obligatorio oler a pastelito horneado, este perfume sigue destacando. Tiene carácter y una elegancia que ningún aroma comestible puede ofrecer.
Opino sin querer ofender, sé que es el crush de muchos. Mi madre la usaba y recuerdo ese olor opulento y hermoso. Al olerlo en el atomizador pensé: ‘¡es igual al de mi mamá!’. Pero al sprayear, huele a fragancia vintage clásica y luego llega una madera vieja y rancia. Digo que huele mal, exagerado, como si se hubiera revolcado en sus propios orines. Eso mata el aroma floral que reaparece por poco tiempo. Al final, solo queda el olor a algalia y madera rancia. Qué decepción. La tengo en la colección pero no por mucho tiempo.
Me va de lujo. A mis 31, ya estoy harta de la moda de siempre; huele igual todo. Prefiero marcar la diferencia y no oler como la mayoría. A muchos les suena a ‘señora’, pero a mí me encanta su aire clásico de los 90, algo que hoy en día ya no se valora tanto.
Perfume clásico y con carácter, no es fácil de llevar pero derrocha clase y seriedad. Destaca unos nardos preciosos y dulces abrazados por ylang ylang y la cremosidad del ámbar. Tiene proyección, estela y una duración en piel tremenda, se nota calidad en cada atomización. Lo uso en climas fríos o de noche para marcar presencia. Si tuviera que resumirlo en una palabra: clase. Es un perfume que grita distinción.
Este perfume es exquisito, un gran ramo de nardo y azahares, blanco con matices verdes, luego se siente mucho lo afrutado del chabacano. Es una bomba, con un poco es suficiente. Siendo coleccionista de vintages, no le siento para nada la civeta, seguramente rebajada. Es fácil de reconocer, nadie huele igual, he elogiado a varias personas que lo portan. Me gustaría probar Fracas, que va por la misma familia. DURACIÓN: +14 horas, PROYECCIÓN: increíble. Carolina Herrera ya es atemporal.
Un clásico… para mí es el verano en una botella. Maravillosas flores blancas y albaricoque, una verdadera delicia para mi nariz. Un perfume de MUJER con mayúsculas. Ya está bastante reformulado pero todavía conserva el alma que tuvo al lanzarse. Afortunadamente cada uno tenemos gustos diferentes, al mío este es un 10.
Mi perfume firma por casi 20 años y aunque ahora vario mucho, este lo sigo usando para ocasiones especiales.
Lo probé por primera vez porque me lo regalaron. Huele a mi abuela, nada juvenil, pero huele muy bien. Es elegante, femenino y potente. Ideal para una noche formal si quieres dejar estela y llamar la atención, ya que huele diferente y exótico. A mí no me duran los perfumes por mi pH, pero la potencia de este se nota que va a durar. No es lo mío, uso olores dulces y frutales, pero no está mal usarlo de vez en cuando. Tiene una nota amarga fuerte que no logro identificar, le da clase. Es perfecto si buscas buena proyección, vibra antigua y elegante, pero no el típico perfume floral.
Lo compré hoy en versión EDP, en un acto perfumístico impulsivo de esas que nos gustan a las fanáticas. Un golpe de nardos, jazmín y verdor. Le di un spray a cada muñeca, pensando que podría incomodar en casa (hace frío, aclaro), y mi marido lo notó desde el otro lado diciendo que era muy fuerte y le revolvía el estómago. Me entristecí, pero luego tuve la idea genial de rociar una vez dentro de la tapa, meter el dedo y tocar una muñeca. Estoy en la cama con él al lado, disfrutando la punta de mi dedo índice y no le ha afectado. Resumen: embriagador para mí, una atomización es suficiente por lo intenso. Es perfume de noche, de bodas, y si se usa de día, idealmente en invierno. Yo lo haré con la punta del dedo tocando la atomización.
Me gusta mucho este perfume, es el único de los pocos que tengo que dura en mi piel al menos 4 horas y en la ropa más de dos días. Fue un regalo de mi hija; ahora ella también lo usa y, a pesar de ser adolescente, le fascina. En ella dura incluso después de bañarse. Inicié sin saber nada de perfumes y creo haber aprendido al menos un 5% en un año, ya que este universo es muy grande. Lamentablemente, al investigar las notas vi una reseña que indicaba aroma animalico y no sabía a qué se refería hasta que lo descubrí; ya no lo siento igual. Me gusta pero, sobre todo, ese olor me desagrada, espero que sea artificial y no real.
Me encanta la explosión de los nardos y la flor de naranjo, creo que se han vuelto unos de mis olores favoritos. Este perfume es una explosión de flores y me encanta. Solo que es bastante fuerte al principio y puede molestar un poco, pero no importa, es delicioso llevarlo todo el día porque su duración es excelente, en mí dura todo el día. Me encantan los perfumes que crean recuerdos, que te pregunten cuál usas, que huelan diferente y potente, así que este sin duda es de mis favoritos porque me encanta oler a flores.
Un clásico de la perfumería, muy ELEGANTE. Esa es la palabra perfecta. Lo usa una mujer con carácter, segura y espontánea, que siempre va bien vestida. No es para cualquiera, recomiendo probar antes de comprar, me gusta mucho pero no va conmigo. Adoro estos clásicos porque hoy en día todo te lo venden con olor a golosinas; esto, señores, eran perfumes con cuerpo, una joya.
Con esta propuesta Carolina Herrera inició con el pido derecho en la industria. Sus tres narices crearon un clásico que, tras casi 40 años, sigue vigente. La salida es apabullante, puede ‘espantar’ a cualquier olfato, pero tras diez o quince minutos aparecen las flores (nardo, jazmín, flor de azahar, narciso, madreselva) que se funden con componentes animalicos y amaderados. El resultado es un ramillete de flores blancas increíblemente realista. Por mucho tiempo fue mi firma, lo usaba para todo, pero en los últimos años aprendí a llevarlo solo en espacios abiertos, reuniones nocturnas y con pocas atomizaciones. Me fascina no solo el aroma, sino la longevidad; me dura más de 24h. ¡Es increíble sentirlo como un tatuaje en la piel! Además, siempre recibo halagos, igual le gusta a narices jóvenes que a adultas.
Ha sido mi firma desde la adolescencia… ahora la he redescubierto. Sigue siendo una obra maestra aunque infravalorada. Aunque ha tenido reformulaciones, conserva el aroma casi intacto. Ya no es beast mode, no proyecta ni fija 24h como antes; lamentablemente la descontinuaron, pero conseguí un backup. Es para mujeres que quieren destacar, de más de 30 años, que saben lo que quieren y pisan fuerte. Va genial con una ejecutiva, una líder empoderada. Es floral, verde, blanco y amarillo. Destaca la Tuberose con ese toque animal de la algalia. Ahora es sintético, gracias a Dios. Recuerdo que dijeron que tenía a pipí de gato y la verdad yo también lo sentía. No es actual, tiene toque vintage. No es para comprar ni regalar a ciegas. No apto para sensibles a la Tuberose con Jacinto.
NO ME GUSTA PARA NADA. Ni bien lo oles: vintage, pero de esos que impregnan y te hacen querer quitártelo, no de los que dan ganas de vivir esa época. Es de señora mayor. Potentísimo con una estela punzante. Me recordó al Red Door de Elizabeth Arden, que detesto, pero este es un poquito más rico y ‘suave’. De todas formas, es un NO gigante para mí.
Carolina Herrera EDP, qué floral blanco más elegante, con acordes predominantemente verdosos y animalicos. En lo personal las notas frutales las percibo más cítricas, agridulces. Es definitivamente un fondo de armario, excelente para reuniones formales, pues aporta cierto carácter y sofisticación. La duración del eau de parfum es envidiable, cuatro o cinco atomizaciones proyectan sin compasión por diez horas sin problema, así que es un acierto para quienes gustan de perfumes potentes. Es definitivamente de estilo clásico, por lo que las personas (sin importar su edad) que aman las composiciones “vintage”, los florales que marcan presencia, que anticipan tu llegada, que denotan autoridad, deben darle una oportunidad a esta joya; pues si es compatible con tu piel, lo amarás. El empaque es de una sencillez elegante, con la impronta de la marca, sin estridencias pero marcante; la relación calidad precio, inmejorable, dadas las prestaciones que ofrece. Como nota especial, quienes consideran que este es “un perfume de abuela”, es porque seguramente tienen una abuela millonaria que huele exquisito y toma el té con su círculo de lectura conformado también por millonarias. Por favor, no degrademos un producto solo porque no somos millonarios. A quien le gustará: a las personas sin miedo al éxito.
Uno de los grandes lanzamientos de la perfumería. Empieza con un ramo de nardos cremosos, flor de azahar, notas verdes y chabacano. Luego sale el ylang-ylang con un sutil lirio de los valles, siempre con los nardos y azahar. Es lineal, aunque hay notas fugaces. En el secado hay un almizcle suave y ámbar, un poco atalcado, como los caramelos de miel de las abuelas. La proyección es sublime, la estela elegante y la duración increíble, ya llevé unas 21 horas y se siente fácil, sin pegar la nariz. Lo veo muy otoñal, aunque también en primavera. Mi botella es actual y la calidad está asegurada. Puede ser el perfume firma para quienes aman los florales blancos clásicos con nardos reales.
Es un monstruo entre monstruos en duración y estela. Es un clásico básico en toda buena colección que se precie, un floral blanco ochentero/noventero de libro. Es una pasada lo que proyecta y lo que se mantiene en piel y ropa. Es el campeón de Carolina Herrera, muy lejano a lo que se huele hoy en día dentro de esta firma. Su desempeño debería ser imitado por sus nuevas incorporaciones. Pero: no puedo con él. El aroma me encanta y me da muchos cumplidos (siendo sincera, de mujeres maduras, aunque yo con treinta y pocos uso de todo porque en la perfumería hay de todo). Pero cuando llevo unas cinco horas con él, sale de su fondo la nota de civeta. No sé si no tendrá química con mi piel, pero a mi olfato le viene a olor a pis, a animalito… a los que me rodean no, solo a mí. Y sinceramente termina dándome náuseas y dolor de cabeza… con lo bello que es durante sus primeras horas. No me he desecho de él, pero sí puedo decir que es el perfume que más respeto de mi colección. Soy muy generosa cuando me aplico perfume, pero con este no me pongo más de dos y le pido a todo el santoral que vaya bien… too much.
Perfume caído en el olvido, aunque inexplicable. Carolina Herrera nos ofrece un perfume femenino sin dudas ni complejos, para grandes señoras que imponen con presencia, elegancia, fortaleza y poderío, sin titubeos. Ha llegado la reina y todos lo saben, es inútil no rendirse a la evidencia. Se trata de nardos densos y cremosos, sobre sándalo australiano y un acorde floral que lo hace untuoso (destaca el narciso), sin robarle protagonismo a los nardos, y un matiz frutal de albaricoque que aporta un guiño dulce. Son flores cremosas y pesadas, preciosas, para gente que quiera destacar con este aroma opulento, vintage, que entra sin vergüenza y sin pedir permiso.
La tía Berta lo usaba en los noventa y principios del 2000, cuando el calor la inundaba y se quedaba impregnado en ti. Yo era chica y soñaba con usarlo; ahora soy fan del J’adore, pero quién sabe si algún día no quiero volver a mi infancia. Es una explosión floral de ternura y cariño, porque me recuerda a ella 😊
CH clásico es pura feminidad en una botella, cero agresiva, no conoce rango de edad. Acto para cualquier mujer cómoda en su feminidad. Nardos cremosos, jazmín e ylang-ylang, un ligero toque animalico en la base que repito, cero agresividad. Tengo las dos versiones, la vintage y la actual. Ha perdido densidad y potencia, pero lograron una buena reformulación, conserva intacto su ADN. La obra maestra de CH 🩷
Si tienes carácter, este Carolina Herrera vintage te pone la alfombra roja; es pura sensualidad en un frasco elegante. Nada de rodeos: es para mujeres seguras, que atreven y viven fuerte, dejando un rastro que dice más que mil palabras. Empieza puro y opulento, como un coro de energía con cítricos verdes, lirio, narciso, jazmín, jacinto, ylang-ylang y albaricoque, todo orquestado por almizcle, ámbar gris, vetiver, cedro y musgo de roble. No es para todos los días, pero si lo disfrutas, es una experiencia encantadora y un aliado elegante. Ojo: es muy distinto a lo que venden hoy, no conozco el actual.
Melocotones maduros mezclados con néctar de nardos. Belleza rococó vintage muy ochentera. Representa la familia olfativa ostentosa floral y ultra generosa de Poison, Amarige, Poême. Es de esos perfumes llenísimos de notas diversas con una presencia floral opulenta muy marcada. Empieza rimbombante para acabar en un hilo floral-frutal de néctares anaranjados y mielados. El aura vintage lo aporta la tuberosa, que resulta siempre coqueta, ostentosa y especial. Néctares de flores y melocotones vintage.
Super noventero, súper clásico, elegante, de dama fina. El solo perfume te viste. Es súper versátil, de día o de noche, para la oficina o para salir. Te tiene que gustar mucho el jazmín y los nardos, son las flores que más vas a notar. Es un perfume para una mujer regia. En la universidad el profe de inglés siempre me preguntaba qué llevaba que olía tan bien. No sé si lo reformularon, pero creo que esta versión es un poco menos intensa que la de los noventa. Es un clásico de los clásicos. Es sexi sin perder elegancia.
Es floral blanco, puro blanco, solo flores blancas. No es muy dulce. Categoría: señora elegante.
Ramillete es una bestia floral, súper intenso y opulento, con mucha personalidad y equilibrio. Tuve la suerte de probarlo antes de la reformulación; ahora se ha copiado tanto que el olor cansa. Mis respetos a esta obra maestra de la casa, un ejemplo de fijación, el campeón mundial del panteón floral.