Para mujeres
Chene Serge Lutens
Acordes principales
Descripción
Chene Serge Lutens es una fragancia que captura la esencia del bosque en cada atomización, transportando al usuario a un paseo otoñal a través de un bosque de robles. Las notas iniciales de roble y abedul ofrecen una introducción cálida y terrosa, mientras que el ron añade un toque dulce y embriagador, evocando la sensación de una noche junto al fuego. El cedro y la siempreviva aportan una base amaderada que refuerza la conexión con la naturaleza.
La cera de abeja y la alcaravea en el corazón de la fragancia se combinan para realzar las notas terrosas con un matiz casi místico, dejando una impresión indeleble y un tanto antigua. El tomillo, con su poderoso aroma, agrega frescura y viveza al conjunto, mientras que el haba tonka cierra la composición con un rastro cálido, ligeramente dulce y confortable.
Chene Serge Lutens no es solo un perfume; es un viaje sensorial hacia los rincones más serenos y robustos de la naturaleza. Perfecto para quienes buscan una fragancia con carácter y profundidad, que hable de aventuras en paisajes salvajes y noches frente al fuego bajo el techo de las estrellas. Con cada atomización, este exquisito elixir promete envolver al portador en un aura de misterio y elegancia natural.
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Recién probé Chene de SL y tengo que decir que estoy sin palabras. Este perfume tiene un poder y una profundidad que pocas veces he encontrado. Huele a maderas exquisitas que parecen evolucionar en tu piel, volviéndose más intensas y vibrantes con cada latido. Me parece extremadamente varonil, con una audacia que por momentos se siente rugosa y poderosa. Detecté notas de alcaravea que le dan ese toque picante y complejo, como si trajera consigo el aroma del bosque con cada inhalación.
El corazón del perfume es más reservado, permitiendo que sus notas amaderadas tomen protagonismo, pero al mezclarse, revelan una suavidad y dulzura que acaricia los sentidos.
Definitivamente, es una experiencia olfativa intensa, perfecta para hombres que buscan destacar, aunque estoy seguro de que también podría encantar a mujeres aventureras. Es ideal para llevar en noches heladas o en esos días grises mientras disfrutas de un buen cognac al lado del calor de una chimenea. Lo califico con un 9/10 sin dudarlo.
Recién adquirà este aroma que parece danzar entre notas de roble y cedro, destacando un toque ahumado gracias al abedul, acompañado por esa dulzura caracterÃstica de las creaciones de Christopher Sheldrake.
Desde el primer momento, el perfume despliega su esencia leñosa, destacando un marcado aroma a ron que evoca la imagen de maderas bañadas en licor. Con el tiempo, la intensidad del alcohol se disipa, dejando paso a la presencia del abedul y a ese sutil dulzor distintivo de los perfumes Lutens.
A medida que evoluciona en la piel, se convierte en un aroma profundamente ahumado, donde parece que las maderas estuvieran a punto de consumirse por el fuego. El dulzor de base persiste, aunque de manera más moderada, y me parece detectar un ligero rastro de pino entre sus notas.
El aroma se mantiene constante desde la mitad hasta el final, acercándose más a la piel con el tiempo.
Bajo mi percepción, se trata de un aroma eminentemente masculino, ideal para ser llevado en climas frÃos.
En cuanto a su rendimiento, el perfume tiene una duración notable, aunque en cuanto a proyección se refiere, me parece que podrÃa tener un poco más de intensidad. Después de unas 2 o 3 horas, me encantarÃa sentirlo un tanto más presente.
Este perfume es de una calidad excepcional. Para aquellos aficionados a los aromas amaderados o ahumados, es una opción que sin duda deben considerar. Me entusiasma especialmente su arranque y, aunque disfruto menos de su desarrollo posterior, en conjunto es muy satisfactorio. Solo me gustarÃa que la etapa licorosa y dulce se prolongase un poco más. Sin embargo, lo considero muy recomendable, a pesar de su precio.
Tenía grandes expectativas para este perfume, pero me pareció que le faltaba un poco de fuerza. Me parece adecuado para espacios cerrados o si prefieres no tener un aroma muy intenso en ciertos días, al menos según mi experiencia personal.
Al principio, el aroma a tomillo es bastante evidente, mezclado con un toque ligero de comino. Realmente disfruto de la presencia del tomillo, siento que añade calidad al perfume.
Con el tiempo, empiezo a notar la presencia de la siempreviva, que a veces puede ser un poco abrumadora dependiendo del perfume y de cómo me sienta ese día; en una ocasión, me resultó algo incómodo, ya que me recordó al olor del orín y, más pronunciadamente, al curry. Sin embargo, esta nota no domina la fragancia, sino que aparece en momentos específicos a lo largo de su duración.
El corazón del perfume lo componen el ron, las maderas y un toque ahumado de abedul, que le da una sensación más intensa. Personalmente, las notas de alcohol no suelen convencerme por completo, ya que a menudo les falta vivacidad y frescura, pero este en particular tiene un toque que me ha gustado y no se siente demasiado artificial.
Desde mi punto de vista, y siguiendo los estándares occidentales actuales, lo catalogaría más bien como un perfume masculino, aunque obviamente cada quien es libre de usar lo que prefiera.
En general, siento que le falta algo de presencia y, personalmente, el aroma a abedul no es de mis preferidos, lo que ha provocado que este perfume, tan aclamado, no cumpla del todo con mis expectativas.
La verdad es que tengo sentimientos encontrados. Al aplicarlo, es como entrar a un taller de carpintería; es puro aroma a madera, con el roble y el cedro dominando, y una pincelada de abedul. Incluso hay un toque que recuerda al ron. Esta sensación amaderada nunca desaparece, aunque de vez en cuando, aparecen destellos de dulzura, gracias a la cera de abeja y al haba tonka, pero nada de flores por aquí. Su aroma no varía mucho con el tiempo, manteniéndose bastante constante. Si te atrae el olor a madera, este perfume te va a encantar; es como dar un paseo por el bosque. Lo veo ideal para los meses más fríos, definitivamente de noche y con una vibra más masculina. Su calidad es indiscutible, dura una eternidad y deja una estela que, sin ser abrumadora, se hace notar. Perfecto para cuando caen las hojas o en esas noches de invierno.
He tenido la oportunidad de probar bastantes perfumes exclusivos. La verdad, pocos han resultado ser tan únicos como esperaba.
Chene, sin embargo, es una excepción notoria. Verdaderamente sobresale en el mundo de los perfumes especiales, gracias a su calidad y singularidad. Este perfume tiene el aroma a madera más genuino y profundo que he encontrado, ya sea en perfumes de diseñador o en los más exclusivos. Realmente te hace pensar en una bodega de vino, específicamente en las barricas de madera.
Coincido con lo que otros han mencionado antes de mí: es un perfume que mantiene su esencia de principio a fin, sin muchas variaciones. A diferencia de otras fragancias de la misma marca, como Chergui, Chene se caracteriza por ser más sobrio y seco. Aunque se presenta como un perfume para todos, personalmente lo considero más adecuado para hombres.
Si tuviera que señalar una desventaja, seria su discreta presencia al ser usado. No obstante, su durabilidad es impresionante. Perfecto para las estaciones más frías y especialmente para la noche. Algo interesante es que me recuerda mucho a ese perfume excepcional de Gucci, el Gucci pour Homme del 2003, con sus notas destacadas de cedro y licor.
Realmente me gustó por ser una experiencia única en cuanto a aroma, pero tengo que admitir que el precio es bastante alto para lo que ofrece en términos de durabilidad.
Desde el primer momento, te das cuenta de que estás ante una fragancia sin igual, no se parece a ninguna otra que haya probado antes.
Es como transportarse a un bosque denso, lleno de madera, toques verdes y un ligero aroma a hierbas, con un sutil matiz de alcohol.
Sin embargo, siento que el aroma no evoluciona mucho; desde el comienzo hasta el final, te mantiene en la misma escena. Aunque la combinación de aromas es impresionante, es una delicia para los sentidos.
Es ideal para el invierno, tiene un aire masculino y distinguido, no exactamente lujoso, sino más bien como el de alguien significativo de tiempos antiguos explorando un bosque frondoso y aromático.
Lo que realmente decepciona es el precio en relación a cuánto dura y cómo se percibe a distancia.
Me esperaba más potencia para interiores, o si el día no quieres olerte mucho. Al inicio percibo bastante tomillo con algo de comino, pero poco; me gusta la nota de tomillo y le veo calidad. Al poco tiempo noto la siempreviva, que a veces complica dependiendo del perfume y el día; el otro día me molestó un poco, la relaciono con orín y más fuertemente con curry. Esta nota se mantiene casi toda la vida, nunca dominante, más bien como ráfagas temporales. El acorde central lo forman el ron, las maderas y el tono duro y ahumado del abedul. Las notas alcohólicas siempre me cuestan verlas realistas por falta de brillantez y frescor, pero esta me agrada, no se nota artificial. Bajo cánones actuales diría que es más masculino, aunque cada uno use lo que quiera. Lo noto un poco falto de presencia y la nota de abedul no es de mis favoritas, así que este mitificado perfume me decepcionó un poquito.
Fragancia que gira en torno al roble y cedro, con un abedul aportando faceta ahumada y ese olor almibarado clásico de Christopher Sheldrake. Desde el inicio se notan las maderas, donde más se aprecia el licor de ron, como si las maderas estuvieran empapadas en alcohol. Poco a poco el licor desaparece y gana presencia el abedul y el fondo dulzón de los Lutens. En la fase media se vuelve bastante ahumado, casi como si las maderas estuvieran a punto de arder. El dulzor de fondo se nota pero a menor nivel. También huele a pino entre las notas. De media a final se mantiene igual, solo más a ras de piel. Claramente masculino y mejor en climas fríos. Rendimiento bueno, pero la proyección se queda corta; a las 2 o 3 horas ya no tiene fuerza. Calidad indudable. Si te gustan los perfumes amaderados o ahumados, pruébalo sin duda. Me encanta la fase inicial y algo menos la transición al final. Me gustaría que el licor y el almíbar duraran más, pero en general aprueba, aunque no tanto su precio actual.
Es una fragancia que gira en torno al roble y cedro, con un abedul aportando faceta ahumada y el clásico olor almibarado de Christopher Sheldrake. Desde la salida se perciben las maderas, donde más se nota el licor del ron, como si fueran maderas empapadas en alcohol. Poco a poco el licor desaparece y gana presencia el abedul y el fondo clásico dulzón de los Lutens. En la fase media, en mi piel, se vuelve bastante ahumada, casi como si las maderas no estuvieran ardiendo. El dulzor de fondo se nota pero a bajo nivel, y también siento algo de pino entre las notas. De fase media al final se mantiene el mismo olor, simplemente más a ras de piel. Es claramente masculino y mejor en climas fríos. La duración es buena pero la proyección se queda corta; aunque lo consigo oler, a las 2 o 3 horas me gustaría que tuviera más fuerza. Es de indudable calidad. A quien le guste lo amaderado o ahumado, debería probarlo sin duda. Me gusta mucho la fase inicial y algo menos lo que llega desde la media al final. Me gustaría que el licor y el almíbar duraran más, pero en general aprueba con nota, no tanto su precio actual.
Chene de SL: No sé cómo explicar este aroma que desborda genialidad. Sus notas son INTENSAS, y cada vez que lo oleras cobran más cuerpo, como si el pulso de tu piel hiciera explotar un cóctel de maderas. Extremadamente masculino, a ratos áspero y grueso. La alcaravea da estructura con especias que parecen coníferas. Las notas medias son tímidas frente a ese liderazgo amanerado, pero al unirse dejan paso a una dulzura aterciopelada. Es un viaje complejo, sensaciones extremas y masculinas. Lo considero un EDP exclusivo para hombres por su carácter, pero si alguna mujer se adentra en esta utopía, rompería los paradigmas. 100% nicho. Recomendable para noches muy frías, días lluviosos con un vaso de cognac junto a una estufa a leña. Ranking 9/10.
Me encanta, es una experiencia olfativa única y distinta, aunque lo calificaría como ‘me gusta’ porque el precio no se corresponde con el rendimiento. Al inicio huele totalmente diferente, sin asociaciones con otras fragancias. Es como entrar en un bosque espeso, muy amaderado, con toques verdes, aromáticos y un poco alicorado. No destaca el desarrollo, pues desde el inicio hasta el final cuenta lo mismo, pero lo cuenta de una manera brutal. Compositivamente es una joya para disfrute personal, ideal para épocas frías, masculina y muy señorial. No denota lujo, sino el perfil de una persona importante de una época pasada en un bosque verde de olor intenso. La pena es el precio actual y el rendimiento pobre; dura lo justo y proyecta poco.
Ni me gusta ni me disgusta. El inicio es fuerte en madera (roble, cedro y algo de abedul), seco y ligeramente alicorado por el ron. El olor a madera perdura toda la fragancia, con ráfagas dulces de cera de abeja y haba tonka; la parte floral no la siento. Es bastante lineal: si te gustan las maderas, tienes que probarla. Es como estar en un bosque. La veo para frío, para noche y más masculina que femenina. El rendimiento es muy bueno y la calidad gran. Es para otoño e invierno y para noche. La longevidad es muy duradera y la estela moderada.
He probado en formato muestras un buen puñado de fragancias nicho y francamente pocas me han parecido tan distintivas como Chene. Hace honor a la perfumería nicho por su distinción y calidad noble. Tiene el aroma más maderoso que he hallado, sea nicho o designer, y bastante peculiar; huele literalmente a bodega, a barricas. Como bien señalan, es una fragancia lineal, sin la voluptuosidad de otras creaciones de esta casa como Chergui. Por el contrario, es rústica y seca, así que me arriesgo a decir que es exclusivamente masculina pese a su etiqueta de unisex. Su hándicap es la modesta proyección y sillage, pero la longevidad es notoria. Un aroma idóneo para otoño e invierno, concretamente para la noche. Como curiosidad, se parece bastante a esa joya olfativa de Gucci descontinuada, Gucci pour Homme del 2003, por ese marcado aroma a cedro y licor.
Diría que me encanta, es toda una experiencia olfativa y diferente, pero lo dejo en ‘me gusta’ porque el precio no se corresponde con el rendimiento. De inicio es un aroma totalmente único, no lo asocio a nada. Es como adentrarse en un bosque espeso, muy amaderado, con punto verde, aromático y un pelín alicorado. No hay desarrollo destacable, de inicio a fin cuenta lo mismo, pero de qué manera. Compositivamente es brutal, una experiencia para disfrute personal. Para épocas frías, masculina y muy señorial. No denota lujo, es otro perfil: adentrarse en un bosque siendo una persona importante de una época pasada. Un bosque verde de olor intenso. La pena es el precio que piden hoy y el rendimiento pobre. Dura lo justo y proyecta menos.
Chene de SL: No sé cómo explicar este aroma que desborda genialidad. Sus notas son intensas; cada vez que lo oler, cobran más cuerpo y no dejas de preguntarte cómo se intensifican. Es un cóctel de maderas que reaccionan con tu piel y explotan con tu pulso. Extremadamente masculino, a veces áspero y grueso. La alcaravea hace un trabajo estructural inyectando especias que parecen derivar de coníferas. Las notas medias son tímidas frente a ese liderazgo amanerado, pero al conjugarse dejan paso a una dulzura aterciopelada. Es un viaje complejo, desbordando sensaciones extremas y masculinas. Lo considero un EDP exclusivo para hombres por su carácter, pero seguro que si alguna mujer se adentra en esta utopía rompería los paradigmas. 100% nicho. Recomendable para noches muy frías, días lluviosos con un vaso de cognac junto a una estufa a leña. Ranking 9/10.
He probado muchas muestras de nicho y francamente pocas me han parecido tan distintivas. Chene hace honor a la perfumería nicho por su distinción y calidad noble. Tiene el aroma más maderoso que he encontrado, sea nicho o designer, y es bastante peculiar: huele literalmente a bodega, a barricas. Como señalan otros, es lineal y carece de la voluptuosidad de otras creaciones de la casa como Chergui. Es rústica y seca, así que me arriesgaría a decir que es exclusivamente masculina, pese a la etiqueta unisex. Su hándicap es la modesta proyección y sillage, pero la longevidad es notoria. Es idónea para otoño e invierno, concretamente para la noche. Por curiosidad, se parece bastante a la joya olfativa de Gucci descontinuada (Gucci pour Homme 2003) por ese marcado aroma a cedro y licor.