Para hombres
Crazy Me Rabanne
Acordes principales
Descripción
Crazy Me de Rabanne es una fragancia de la familia olfativa Oriental Floral para Hombres y Mujeres. Crazy Me se lanzó en 2019. La Nariz detrás de esta fragrancia es Alienor Massenet. La Nota de Salida es wasabi; la Nota de Corazón es mimosa; las Notas de Fondo son sándalo y especias.
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Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
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12 reseñas
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Considero que el comentario más acertado es el de Silvi_del_agua. No creo que sea necesario criticarlo de manera tan dura o llamarlo desagradable, ya que cada persona tiene su propio gusto, y eso puede resultar ofensivo para el creador. Como bien menciona Silvi, es una mimosa sutil; me cuesta identificar el wasabi, a pesar de que reconozco su aroma. Al inicio parece tener un gran potencial, pero después de unos minutos, se reduce a una simple mimosa, y su rendimiento en mi piel ha sido bastante pobre. Menos de 2 horas y ya era difícil percibirlo, incluso si presionaba mi nariz contra la muñeca. En cuanto a la proyección, es prácticamente inexistente. No creo que toda esta línea de perfumes sea mala ni mucho menos desagradable como algunos afirman. Hay algunas creaciones que son bastante interesantes, como Major me. Tal vez esta en particular no funcione para nosotros quienes hemos comentado, pero seguramente será efectiva para otros. En el mundo de la perfumería, todo es cuestión de percepción, pero creo que es importante evitar usar términos como desagradable o insultar a la casa o al perfume.
No parece que la colección ‘Paquetemolestaspaco’ esté en riesgo de ser descontinuada. En el sitio de Parfumo mencionan que hay tres lanzamientos próximos, aunque no sé si estarán disponibles en todos los países o si será una edición especial para el mercado asiático (por los ingredientes, me inclinaría a pensar que es lo segundo): Major Me y Dandy Me (dos combinaciones de oud, inciensos, rosas orientales y azafrán que parecen haber llegado con un considerable retraso) y Blossom Me (el enésimo fragancia de flores blancas con notas de citriambroxan). A menos, por supuesto, que se trate de otro lanzamiento fantasma como el del robotito, que, como por arte de magia, ha hecho desaparecer toda su información y detalles.
Después de haber experimentado con todos los integrantes de esta desafortunada colección llamada Pacollection, que a partir de ahora denominaré Paquéseñorpaqué, he decidido unificar en esta reseña la única opinión que compartí hace unas semanas y agregar mis observaciones sobre los otros cinco. En Fragrantica apenas hay comentarios o reseñas, lo cual no me sorprende, ya que se trata de un lanzamiento que Puig ha manejado con escaso entusiasmo y que ni siquiera se ha visto en perfumerías pequeñas. En un primer vistazo, tanto los frascos como los nombres me atraían, el diseño del producto es sugerente y moderno, destacándose de las otras líneas de la casa, que son más comunes y de menor calidad. En Pacollection, encontramos frascos que parecen almohadillas metálicas, semejantes a globos de helio, con una estética que recuerda más a la esencia de Rabanne que a cosas poco elegantes como el lingote de One Million o la copa de Invictus. Sin embargo, tras probarlas, puedo confirmar que esto queda en un frasco atractivo, ya que las fragancias son decepcionantes y tienen un toque desagradable. Solo hay dos que se salvan un poco y que tienen algo de carácter, pero la marca distintiva de la línea es que todas vienen acompañadas de un insoportable matiz pegajoso y quemado, como de pilas y aparatos electrónicos empapados en azúcar, siropes, y vapores de sabores empalagosos, así como líquidos antimosquitos aceitosos y plásticos. La característica de los seis Pacollection es una textura apestosa y pegajosa, insidiosa y extremadamente artificial.
Crazy Me————-Esta es la fragancia de la que hablamos en esta reseña; para resumirla de manera rápida: sencillamente repulsiva. Me resulta curioso que sea tan singular y no se asemeje a nada que se venda hoy en día, pero hay que tener gustos bastante peculiares para enamorarse de ella. Si tuviera que buscarle un par de influencias, serían esas rarezas estacionales de Comme des Garcons que no se encuentran en la línea regular y algún talco florido y picante de antaño. Porque así huele, a un talco húmedo y gomoso con un toque angustiante similar a esas albahacas setenteras que tienden al látex viejo, además de un matiz de ámbar con reminiscencias de gálbano, como muchos otros de finales de los setenta. Ninguna de estas familias es de mi agrado, no soporto esos acordes grasos que me evocan cuajones de sangre iluminados por una bombilla fluorescente, el hecho de encontrarme con ellos en un perfume lanzado en 2020 me ha parecido intrigante.
Al observar las notas, aquí la mimosa solo se percibe en el secado, y eso que es una nota de flor amarilla melosa muy reconocible. Lo mismo sucede con el sándalo; sé que está presente porque lo mencionan en la tarjeta que me dieron con el echantillon, pero no lo siento en absoluto. Lo que capto es una mezcla de un verdor setentero, una masa aplastada de algo que podría ser raíces de vetiver, hierba limón o hierba luisa, gálbano, menta o albahaca en su versión cruda, con toda la gama de acordes orgánicos, de un frescor opaco. El wasabi es identificable por su picor amargo y verde, pero si no te lo mencionan, podría confundirse con siempreviva o inmortal, porque el tono predominante es el que menciono, el de algo anticuado, rural, como una mala hierba. Los matices que sobresalen entre la maraña de verde terroso y opaco son especiados y me recuerdan al clavel, de ahí que en algún momento piense que estoy oliendo una versión femenina y setentera de algo similar a Jaipur pour homme. Solo en las notas de fondo parece que resurge una mimosa inusualmente refrescante, de esas que huelen a manzanilla tibia.
Si me lo regalan, lo arrojo por un barranco, pero seguro que hay quien lo encontrará interesante, ya que se aleja de lo que se hace actualmente. Por cierto, en la ficha oficial también aparece la grosella negra.
Strong Me————–Lo he hallado insoportable debido a mi aversión natural hacia estas vainillas estridentes y empalagosas, pero creo que es uno de los pocos de la línea que podría encontrar su público, probablemente aficionados a marcas que priorizan la potencia por encima de la complejidad del perfume, como Lush, Montale y similares. Strong Me es un perfume sintético y pegajoso, casi un monólogo de vainilla leñosa artificial; huele como si en un caldero de cobre hubieran hervido vainas de vainilla junto con madera seca y licores alcohólicos durante horas, una vainilla leñosa, quemada y extremadamente intensa, de esas que atosigan la nariz como si fueras un adicto a los quemadores de esencias. La esencia podría recordar a un Viktor & Rolf, y la naturalidad brilla por su ausencia, un perfume estridente, oriental y discotequero, descarado y presumido, absolutamente unisex. Las notas metálicas, que suelen ser frías y afiladas, aquí están adobadas, recocidas, empalagosas, puro óxido. Es interesante notar cómo a partir del corazón entra con fuerza la davana, que le da un bonito toque amargo, herbáceo y vegetal a la fórmula anterior de vainillas y licores fermentados iluminada con luces de neón. Lo he encontrado molesto, acosador e impertinente; cada vez que olfateaba mi mano, experimentaba un ligero asco, pero supongo que tendrá su público; aunque no es de mi gusto, es un perfume medianamente bien hecho.
Genius Me—————Un aromático clásico, sin duda gustará a aquellos hombres atraídos por esa corriente de fragancias suaves y deportivas de los años noventa. No se dejen engañar por el frasco futurista y tecnológico; dejando de lado una salida horrible que recuerda a un jarabe para el resfriado con sabor a Fanta, lo que se despliega es un aromático tradicional, con su musgo de roble y, sobre todo, el romero, que en lugar de tener ese tono de hierbas frescas y crujientes a lo Badedas, adquiere una textura de pasta hervida y marchita con recuerdos de huevo cocido o agua estancada, algo que también puede suceder con el pomelo. En esta fase no me interesa en absoluto, ya que me recuerda a cosas como Tsar o el Agua azul de Miyake. No capto el acorde de notas metálicas ni por asomo; ya en el secado, vuelve a destacar la naranja, pero esta vez de manera más suave y templada, a lo Happy Clinique. La he encontrado masculina y nada de mi agrado por su carácter blando, hervido, herbáceo y mórbido. Prima hermana de Terre Hermés Eau fraiche, Happy pour homme y la horrible línea Hermés del agua de las maravillas. Al principio, además, huele a esos esputos horribles que van llenos de mocos, a escupitajo matutino. Ahora que lo pienso, este Genius Me me recuerda a un resfriado en términos literales, por un lado el jarabe para la tos aromatizado a naranja y por otro los recuerdos cárnicos y gomosos de esputo verde. Un encanto. Por cierto, en su ficha oficial aparece la molécula cristalfizz, que es como una especie de aldehído.
Dangerous Me——————–Desastroso, nace sabiendo que es un clon repetido más que conocido, la típica vuelta de tuerca a Dior Homme Intense y a la gama L’Homme de YSL, solo que más feo y falso, algo que hemos olfateado doscientos millones de veces en el sector masculino de la década pasada, simplemente otro giro que nadie ha solicitado de jengibre tostado y vainillas amaderadas y polvorientas. No lo reconocerías entre otros porque carece de personalidad, no es más que el típico oriental masculino y civilizado, difuso, suave, con reminiscencias de adobos alimenticios en polvo, hasta que la vainilla se vuelve más y más insistente y herrumbrosa, y huele exactamente igual que una de esas cajas de lata blancas con una cruz roja en la tapa en las que media España guardaba vendas usadas. Además, este es especialmente siniestro, te hace pensar en cosas sórdidas, como la casa de Buffalo Bill en El silencio de los corderos. Si alguien quiere hacerse una imagen a ciegas, sería como un primo de Le Male Parfum, pero aún más artificial.
Erotic Me————-El único original de la línea junto a Crazy Me, pero ojo, es un brebaje repugnante. Me encanta que exista, porque entre toda la cantidad de perfumes clónicos, encontrar algo tan desafiante como esto es de agradecer. Cuando lo probé, estuve todo el tiempo tratando de descubrir qué era ese acorde de textura harinosa que me estaba dando ganas de arrancarme la nariz, un dulce poroso y orgánico que me estaba revolviendo el estómago. De repente, algo hizo clic en mi mente y pensé: “maicena, papillas!” Veo que la nota listada es leche, y puedo confirmarlo, a eso huele. No es una leche fría o refrescante, tampoco es una leche recocida y humeante. Ni siquiera estamos hablando de escalas o acordes lácticos o lechosos, no, esto huele directamente a leche, a una que se calentó en un cazo y se va enfriando o los restos de una taza de leche con un sobre de té. Sinceramente, para vomitar, no necesito mucho más. La salida es afrutada y huele a papilla infantil que mezcla leche, fruta y cereales, pero el secado, Dios mío, es que huele literalmente a leche ligeramente endulzada con dos pétalos de flores especiadas, un regusto terroso, tibio y casi vivo, imposible de disfrutar. Y así sin parar, Erotic Me es un perfume de un fotorrealismo insólito. Desde luego, no puedo comprender quién desea oler como si te hubiera salpicado una cabra loca, pero para gustos, colores. En su echantillon aparece listado el incienso, cosa que no existe al probarlo.
Fabulous Me—————–Un horror. Como el resto de miembros de esta esquizofrénica familia, llega impregnado de una textura fosforita y halógena que es para lanzarte por un barranco y no tener que olerlo más. La diferencia es que aquí se ponen creativos y le añaden calabaza, una nota que si hay necesidad de usar en perfumería, que baje Dios y lo vea. Fabulous Me es una mole balsámica de calabaza cocida, no llega a oler a cabello de ángel literal, pero por ahí van los tiros. Tiene un dulzor empalagoso insoportable, como sus compañeros de línea, pero aquí es aún más desagradable al mezclarse con acordes crudos que recuerdan a una bolsa de basura o desperdicios orgánicos. El ruibarbo no lo percibo ni queriendo, como mucho un acorde de frescor ligerísimo durante las notas de corazón, pero nada notorio. El sándalo es más de lo mismo. Lo que sí resalta y además canta la Traviata es una vainilla no listada, la que unifica toda la línea Paquéseñorpaqué.
PD. Agradezco que esta saga destinada a desaparecer pronto se aleje de las moléculas repetitivas y haga algo más artístico y creativo, aunque luego el resultado o bien me resulta indiferente o bien es simplemente odioso por su textura pegajosa, invasiva e intrusiva. Me da la sensación de que en poco tiempo la descatalogarán. No ha causado ningún revuelo, prácticamente no se ha promocionado y después de haberla probado, puedo decir que han hecho bien, porque no hay por dónde cogerla.
PD II. Solo encuentro dos de ellos realmente novedosos, Erotic Me y Crazy Me; los demás son variaciones de algo que hemos olfateado doscientos millones de veces.
Recientemente tuve la oportunidad de probar este perfume en un Corte Inglés. En el instante en que la promotora lo pulverizó sobre el papel, me envolvió un fuerte aroma a mimosa, una de mis notas preferidas que realmente disfruté. Me encantaría volver a probarlo en mi piel para comprobar su duración y proyección (en el papel duró bastante y su estela era perceptible, aunque no abrumadora), pero en general me encantó el aroma y ya lo tengo en mi lista de futuras compras para la primavera. Como aspecto negativo, diría que el diseño del envase futurista no me cautivó tanto. Para que os hagáis una idea, a quienes no lo han visto en persona, me recuerda a las bolsas de aluminio con boquilla que se utilizan para los purés de fruta que se llevan al parque para los niños, aunque es un poco más rígido.
CARECE DE PERSONALIDAD ESTA FRAGANCIA. El nombre no refleja en absoluto su esencia. Aunque al principio tiene una apertura interesante, con un dulzor picante y un toque leñoso (el wasabi <3), tras unos minutos el aroma cambia drásticamente y se convierte en una mimosa demasiado sutil y polvorienta, con un ligero trasfondo de especias como clavo, nuez moscada y canela. Suena más atractivo de lo que realmente es, no es nada excepcional y solo se percibe al roce de la piel. Además, su duración es decepcionante, apenas dura 3 horas y luego desaparece. Si te atraen las especias pero buscas un perfume delicado, tal vez, solo tal vez, esta opción podría interesarte. Pero, ¡vaya fragancia más insípida!
Me lo probaron en papel en un Corte Inglés y, en cuanto lo pulverizaron, me inundó un olor a mimosa a tope, que es una de mis notas predilectas. Me gustaría probarlo sobre la piel para ver su duración y estela (en el papel aguantó bastante y se notaba, pero sin exagerar), pero de primeras me encantó y ya lo tengo apuntado para la primavera. Lo único que no me convenció fue el envase futurista; para que os hagáis una idea, parece una bolsa de aluminio con boquilla de los purés de fruta para los peques, solo que más rígido.
¿Qué poca personalidad tiene esta fragancia? El nombre no le viene nada. La salida es prometedora, con un dulzor picante y leñoso (el wasabi), pero en minutos se transforma en una mimosa excesivamente polvosa con especias de fondo. Suena mejor de lo que huele, no es una maravilla y se nota solo a ras de piel. La duración también decepciona, a las tres horas ya no se percibe. Si buscas algo suave quizás te guste, pero qué fragancia más foma.
Me lo probaron en papel en un Corte Inglés y, al instante, me inundó una mimosa intensa, mi nota favorita. Me encantó de primeras y lo guardé para primavera, aunque me gustaría probarlo en piel para ver su duración y estela (en el papel duró bastante y olía bien, sin ser exagerado). Lo único que no me convenció fue el envase futurista; me recuerda a esas bolsas de aluminio con boquilla para los purés de fruta de los parques infantiles, solo que más rígido.
Probé toda la familia Pacollection (o Paquéseñorpaqué como la llamo yo) y unifico aquí lo que pensé. En Fragrantica no hay casi nada de esto, y no me extraña: Puig lo ha hecho con poca ilusión y en las perfumerías de barrio ni se ha visto. Los frascos y nombres sí me llamaron la atención; el diseño es sugestivo y moderno, muy distinto al resto de la casa que suele ser más vulgar y barato. Tienen frascos metálicos redondos, tipo globos de helio, una estética más cercana a Rabanne que a cosas cursis como el lingote de One Million. Pero la verdad es que el frasco es bonito y el perfume es malo, con un toque molesto. Al menos dos tienen personalidad, pero la marca de la línea es ese tono pegajoso y quemado, como pilas y electrónica adobada con azúcar, jarabes, humo de vapers empalagosos y líquidos antimosquitos aceitosos. La guía de los seis es una textura fétida, pegajosa, insidiosa y ultra artificial. Crazy Me es lo que hay en esta ficha: asqueroso. Me ha hecho gracia que vaya a su bola y no se parezca a nada actual, pero hay que tener gustos muy especiales para gustarle. Si tuviera padres, serían esos Comme des Garçons estacionales raros y algún talco flor vegetal picante antiguo. Huele a talco húmedo y gomoso, con un punto angustioso como albahacas setenteras con olor a látex viejo, y un toque de ámbar con regusto a gálbano. Ninguna familia me gusta, no soporto esos acordes grasos que me recuerdan a cuajones de sangre bajo luz fluorescente, pero encontrarlos en un perfume de 2020 es curioso. Veo las notas de mimosa pero solo huelo eso al secado; es una flor amarilla melosa súper reconocible. El sándalo no lo siento, aunque lo liste la tarjeta del echantillon. Lo que siento es una pasta verdosa setentera, una masa machacada de raíces de vetiver, hierba limón, gálbano, menta o albahaca cruda, todo un frescor mate. El wasapi se nota por su picor amargo y verde, pero si no te lo dicen, podría ser siempreviva o inmortal, porque el tono es anticuado y campestre, como una mala hierba. Los picos especiados entre el verde sarroso me recuerdan al clavel, así que en cierto momento pienso que huelo una versión femenina seventies de algo tipo Jaipur pour homme. Solo al final parece resurgir una mimosa extrañamente refrescante, de esas que huelen a manzanilla templada. Me lo regalan y lo tiro por un barranco, pero seguro que a alguien le puede gustar, se sale de toda horma actual. En la ficha oficial también pone grosella negra. Strong Me lo encuentro insoportable por mi asco natural a estas vainillas gritonas y enrobinadas, pero creo que es de los pocos de la línea que pueden encontrar público, seguramente fans de marcas centradas en la potencia antes que en la dimensión del perfume, tipo Lush o Montale. Strong Me es sintético y pegajoso, casi un monólogo de vainilla leñosa artificial, huele como si en un caldero de cobre hubieran hervido vainas de vainilla con leña seca y licores alcohólicos. Es una vainilla leñosa, quemada y potentísima, que te atosiga la nariz como si fueras un yonqui de los quemadores de esencias. La onda es la de un Viktor & Rolf, sin naturalidad, un perfume chillón, oriental y discotequero, descarado y chulesco, unisex. Las notas metálicas, que suelen ser frías y afiladas, aquí están adobadas, recocidas, enrobinadas, óxido puro. Es interesante ver cómo entra fuerte la davana en el corazón y le da un bonito costado amargo, herbáceo y vegetal a esa fórmula monocapa de vainillas y licores fermentados en luces de neón. Lo encuentro molesto, acosador e impertinente; cada vez que me olía la mano tenía un amago de asco, pero supongo que tendrá su público. Sin ser de mi gusto, es un perfume medianamente bien hecho y funciona. Genius Me es un aromático de manual, gustará a los hombres que les guste esa corriente de aguas blandas sport prontonoventeras. No se dejen engañar por el frasco futurista y tecnológico; quitando una salida horrible de sobre para el resfriado con sabor a Fanta, es un aromático de libro, con su musgo de roble y sobre todo el romero, que en vez de tener ese tono vigorizante y crujiente a la Badedas, adquiere un cuerpo de pasta hervida y pocha con recuerdos de huevo cocido o agua muerta, cosa que a veces pasa con el pomelo. En esta fase no me interesa nada porque me recuerda a cosas del palo de Tsar o el Agua Azul de Miyake. El acorde metálico no lo capto, y al secado vuelve a protagonizar la naranja, pero más suave y templada, a lo Happy Clinique. Lo encuentro masculino y nada de mi gusto por su cosa fofa, hervida, hinojera y mórbida. Es prima hermana de Terre Hermès Eau Fraiche, Happy pour Homme y la horrible línea Hermès del agua de las maravillas. Al principio huele a esputo de esos horribles que van cuajados en mocos, a escupitajo mañanero. Ahora que lo pienso, este Genius Me me recuerda a un resfriado literalmente: por un lado el sobre para la tos aromatizado a naranja y por otro los recuerdos cárnicos y gomosos de esputo verde. Un primor. En la ficha oficial viene listada la molécula Cristalfizz, que es como un aldehído. Dangerous Me es pésimo, nace sabiendo que es un clon trillado más visto que el tbo, la típica vuelta de tuerca a Dior Homme Intense y la gama L’Homme de YSL, solo que más fea y falsa todavía. Es algo olido doscientos millones de veces en el sector masculino de la década pasada, simplemente otro requiebro que nadie ha pedido de jengibre tostado y vainillas amaderadas polvosas. No lo reconocerías entre otros porque carece de personalidad, es el típico oriental masculino civilizado, desdibujado, suave, con resabios de adobos alimenticios en polvo, hasta que la vainilla se vuelve más cabezona y herrumbrosa y huele exactamente igual que una de esas cajas de lata blancas con cruz roja en la tapa donde media España guardaba vendas usadas. Además es especialmente siniestro, te hace pensar en cosas sórdidas, como la casa Zulo de Buffalo Bill en El Silencio de los Corderos. Si alguien se quiere hacer una imagen a ciegas sería como un primo de Le Male Parfum, pero más artificial. Erotic Me es el único original de la línea junto a Crazy Me, pero ojo, cuidao, es un mejunje repugnante. Me encanta que exista, porque entre toda la ralea de perfumes clónicos encontrarte con algo tan desafiante se agradece. Cuando lo probé estaba todo el rato intentando saber qué cojones era ese acorde de textura harinosa que me daba ganas de arrancarme la nariz, una cosa de un dulzor poroso y orgánico que me revolvió hasta los higadillos, y de repente algo hizo click: maicena papilla . Veo que la nota listada es leche y doy fe a eso huele. No es leche fría ni refrescante ni recocida y humeante. Ni siquiera hablamos de escalas lactónicas directamente huele a leche a una que se calentó en un cazo y se va enfriando o los restos de una taza de leche con un sobre de té. Sinceramente para vomitar poco más necesito. La salida es afrutada y huele a papilla infantil de las que mezclan leche fruta y cereales pero el secado Dios mío huele literalmente a leche ligeramente endulzada con dos pétalos de flores especiadas un regusto sarroso templado y casi vivo imposible de disfrutar. Así sin parar Erotic Me es un perfume de un fotorrealismo insólito. Desde luego no entiendo quién tiene ganas de oler como si te hubiera regado una cabra loca pero para gustos colores. En el echantillon viene listado incienso cosa inexistente al catarlo. Fabulous Me es un horror. Como el resto de esta esquizofrénica familia viene pringado de una textura fosforita y halógena que es para tirarte por un barranco. La diferencia es que aquí se ponen creativos y le añaden calabaza una nota que si hay necesidad de usar en perfumería pues que baje Dios y lo vea. Fabulous Me es una mole balsámica de calabaza cocida no llega a oler a cabello de ángel literal pero por ahí van los tiros. Tiene un dulzor empalagoso molestísimo como sus compis del clan pero aquí es todavía más desagradable al ir mezclado con acordes crudos que recuerdan a una bolsa de basura o desperdicios orgánicos. El ruibarbo no lo siento ni queriendo como mucho un acorde de frescor ligerísimo durante el corazón pero nada perceptible. El sándalo es más de lo mismo. Lo que sí esplende y además que canta la Traviata es una vainilla no listada la que unifica a toda la línea Paquéseñorpaqué. PD. Agradezco que esta saga destinada a morir pronto se salga de las moléculas onemilionésimas e invictinas para hacer algo más artístico y creativo aunque luego el resultado o bien me da igual o bien directamente es odioso por su compostura chorreosa pringosa e invasiva. Me da que en nada y menos la descatalogan. PD II. Solo encuentro dos realmente novedosos Erotic Me y Crazy Me; el resto son vueltas de tuerca a algo olido doscientos millones de veces.
Creo que el comentario de Silvi_del_agua es el más justo. No hay que ser tan duro y llamarle repugnante, porque cada nariz es un mundo y eso ofende al creador. Como dice ella, huele a mimosa tímida; el wasabi me cuesta detectarlo, aunque conozco bien su olor. Al inicio parece más prometedor, pero se queda solo en mimosa tras unos minutos. En mi piel, es de los que peor me han ido: menos de dos horas y ya me costaba olerlo, incluso enterrando la nariz en la muñeca, y la estela es nada, ni para sentirlo tú mismo. No pienso que toda la línea sea mala ni repugnante; hay algunas bien hechas e interesantes, como Major Me, o simplemente esta no funciona en nosotros pero seguro que sí para alguien. Cuando se trata de perfumes todo es subjetivo, pero nunca hay que insultar tanto a la casa o al perfume.
Después de probar toda esta horrible familia Pacollection (Paquéseñorpaqué), unifico mis impresiones. En Fragrantica no hay reseñas y no me extraña; Puig la ha tratado con pocas ganas. Los frascos son bonitos, modernos y se diferencian del resto de la casa, pero las fragancias son malas y tienen un punto aborrecible. Solo dos se salvan con personalidad. La seña de identidad es un tono pegajoso y chamuscado, como pilas y aparatos electrónicos con azúcar, siropes y líquidos antimosquitos. La guía es una textura stinky, sticky e ultra artificial. Crazy Me es asqueroso, huele a talco húmedo y gomoso, con un punto angustioso de albahaca setentera y gálbano. No huelo la mimosa ni el sándalo, solo una pasta de verdor anticuado y hierbas crudas. El wasabi es reconocible pero el tono es anticuado. Solo al final parece resurgir una mimosa templada. Me lo regalan y lo tiro, seguro que a algún otro le gusta por ser tan fuera de lo común. Strong Me lo encuentro insoportable por mi asco a las vainillas gritonas, pero quizás tenga su público, tipo fans de Lush o Montale. Huele a vainilla leñosa artificial hervida con licores, un perfume chillón, oriental y discotequero. Las notas metálicas están recocidas y enrobinadas. Entra fuerte la davana y le da un costado amargo y vegetal que no queda feo. Lo he encontrado molesto y acosador, pero supongo que funciona para algunos. Genius Me es un aromático de manual, gustará a los hombres que buscan aguas blandas sport de los noventa. No se dejen engañar por el frasco futurista; quitando una salida horrible a Fanta, es un aromático de libro con musgo de roble y romero hervido, con recuerdos de huevo cocido o agua muerta. El acorde metálico no lo capto. Al secado vuelve la naranja suave, a lo Happy Clinique. La encuentro masculina y nada de mi gusto por ser fofa y mórbida. Al principio huele a esputo mañanero, literalmente me recuerda a un resfriado. Genius Me es un primor. En su ficha viene listada la molécula cristalfizz. Dangerous Me es pésimo, un clon trillado más visto que el tbo, una vuelta de tuerca fea y falsa a Dior Homme Intense y L’Homme YSL. Carece de personalidad, es un oriental masculino suave y desdibujado, con resabios de adobos alimenticios en polvo. La vainilla se vuelve cabezona y huele a vendas usadas de la Cruz Roja. Es especialmente siniestro, te hace pensar en cosas sórdidas. Si alguien se hace una imagen a ciegas sería como un primo de Le Male Parfum, pero más artificial. Erotic Me es el único original junto a Crazy Me, pero ojo, es un mejunje repugnante. Me encanta que exista porque entre tantos clónicos encontrarte con algo tan desafiante se agradece. Probado y no sé qué es ese acorde harinoso que me daba ganas de arrancarme la nariz, un dulzor poroso que me revolvió los higadillos. De repente me di cuenta: huele a maicena y papillas. La nota listada es leche, y a eso huele. No es leche fría ni recocida, huele a leche calentada en un cazo y enfriándose o los restos de una taza con té. Para vomitar poco más necesito. La salida es afrutada, a papilla infantil, pero el secado huele literalmente a leche endulzada con flores especiadas, un regusto sarroso imposible de disfrutar. Es un perfume de fotorrealismo insólito. No entiendo quién quiere oler como si te hubieran regado una cabra loca, pero para gustos, colores. En el echantillon viene listado incienso, cosa inexistente. Fabulous Me es un horror. Como el resto de la familia viene pringado de una textura fosforita. La diferencia es que aquí le añaden calabaza, una nota que si hay que usarla, que baje Dios y lo vea. Es una mole balsámica de calabaza cocida, no llega a oler a cabello de ángel pero por ahí van los tiros. Tiene un dulzor empalagoso molesto, mezclado con acordes crudos que recuerdan a una bolsa de basura. El ruibarbo no lo siento, como mucho un frescor ligerísimo. El sándalo es más de lo mismo. Lo que sí esplende es una vainilla no listada, la que une a toda la línea. PD: Agradezco que esta saga destinada a morir se salga de las moléculas onemilionésimas para hacer algo más artístico, aunque el resultado suele ser odioso por su compostura chorreosa. Me da que en nada la descatalogan. Solo encuentro dos realmente novedosos, Erotic Me y Crazy Me, el resto son vueltas de tuerca a algo olido doscientos millones de veces.
Coincido con Silvi_del_agua: no hay que ser tan duro, cada nariz es un mundo y insultar a la casa no ayuda. Es una mimosa muy tímida; el wasabi apenas se nota. Al principio promete, pero luego se queda solo en flor y su duración es pésima, menos de dos horas y ni siquiera se siente la estela. No creo que toda la línea sea mala, hay joyas como Major Me, pero esta en concreto no funciona para mí. Al final, todo es subjetivo, pero nunca hay que llamar repugnante a nada.