Para hombres
Daytona 500 Elizabeth Arden
Acordes principales
Descripción
La fragancia Daytona 500 de Elizabeth Arden es una vibrante oda a la emoción y al espíritu aventurero. Inspirada en la emblemática carrera de automovilismo que lleva su nombre, esta fragancia masculina captura la esencia de la velocidad y la pasión. Desde la primera atomización, Daytona 500 te envuelve en un aura de energía y dinamismo con notas cítricas de bergamota, yuzu y mandarina, ofreciendo un frescor chispeante que despierta los sentidos. El corazón de la fragancia, enriquecido con un toque aromático de estragón y salvia, se entremezcla armoniosamente con el especiado calidez del cardamomo y la nuez moscada, evocando esa sensación de libertad y audacia que caracteriza a los amantes de la velocidad.
El viaje olfativo concluye en una base profunda y sensual de sándalo y ámbar, notas que dotan al perfume de un acabado suave pero masculino, y que perdura en la piel, dejando un rastro memorable. Daytona 500 de Elizabeth Arden es más que una fragancia; es una declaración de individualidad y adrenalina, perfecta para el hombre moderno que busca destacarse y vivir al máximo cada momento. Ideal para el uso diario o para ocasiones especiales donde la confianza y el espíritu intrépido deben resaltar.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
78 votos
- Positivo 86%
- Negativo 14%
- Neutral 0,0%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.
Propiedad
¿La tienen, la tuvieron o la quieren?
Preferencia
Cómo valora la comunidad esta fragancia.
Uso recomendado
Estación y momento del día con más votos.
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Resumen de votos sobre longevidad, estela, género y percepción de precio.
Longevidad
Escasa
Débil
Moderada
Duradera
Muy duradera
Estela
Suave
Moderada
Pesada
Enorme
Género
Femenino
Unisex femenino
Unisex
Unisex masculino
Masculino
Precio
Extremadamente costoso
Ligeramente costoso
Precio moderado
Buen precio
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Reseñas
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8 reseñas
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Justo acabo de probar DAYTONA 500 de ELIZABETH ARDEN y, sinceramente, me ha dejado bastante confundido. Hasta donde sé, soy el primero en hablar sobre este perfume, probablemente porque realmente no se sabe mucho sobre él.
Es un aroma peculiar, no me atrevería a decir si está dirigido a hombres o mujeres, y tampoco parece encajar en la categoría de unisex. Da la impresión de ser una fragancia de prueba, creada por el simple hecho de ser probada, no para ser llevada por las calles. Aunque no diría que huele mal, su aroma no me convence del todo; es una combinación extraña de hierbas y algo que me recuerda a los guisos al aire libre con un toque ligeramente amargo.
Lo cierto es que DAYTONA 500 tiene un aire increíblemente original por no adherirse a ninguna tendencia o moda específica; nunca me había topado con un perfume así, aunque eso no significa que me animaría a usarlo todos los días.
Evoca la imagen de una montaña mediterránea en medio del calor de agosto, bajo el sol abrasador y el viento caliente. Con notas de jara, aliaga, salvia, cardamomo y estragón, todo secado al sol, como los ingredientes de un guiso de campo. Definitivamente, es una fragancia que no busca complacer pero existe en su propio espacio, como el terreno agreste bajo el sol intenso y las plantas luchando por sobrevivir en él.
Acabo de tener una experiencia bastante peculiar con un perfume que me encontré mientras andaba por un mercado al aire libre organizado por unos extranjeros para recolectar fondos para perros sin hogar. Decidí probar un frasco que estaba sin cerrar y vaya sorpresa me llevé.
La verdad es que el aroma no coincide mucho con lo que promete la descripción. Lo único que reconocí fue un toque de bergamota y yuzu, pero muy tenues.
Al cerrar los ojos, de repente me sentí transportado a los campos semiáridos del este de España, una sensación nueva para mí en cuanto a perfumes se refiere. Me llegaron notas de esparto, jarilla, y retama, con ese característico aroma a bajo matojal grasoso. Y claro, ese toque de aliaga que también menciona Josesan. Definitivamente es un perfume curioso, arranca con una fuerte presencia alcohólica pero en lugar de decantarse por lo cítrico, lo aromático o lo maderero, se sumerge en una exploración de terrenos secos donde solo las plantas más resilientes pueden florecer, dejando un aroma áspero y seco.
Me enteré después de que está inspirado en la carrera de las 500 millas de Daytona en Florida, aunque a mí más bien me evocó esa vibra de misticismo americano de los años 70, con esas series y documentales que mostraban vastas extensiones de desiertos, filosofías orientales aquí y allá, cetrería, y esas bandas sonoras tan épicas que Tarantino ha sabido revivir en sus películas. Todo muy psicodélico, minimalista y místico a su manera.
Me llevé una mezcla de sensaciones entre frescura y polvo. Me quedé con las ganas de adquirir el frasco, no es que sea extraordinario pero su singularidad definitivamente captó mi atención.
La duración y el rastro que deja son bastante limitados,
Es bastante suave, tanto que tras unos cinco minutos apenas puedo olerla a menos que acerque mucho la nariz. Empieza con un aroma cítrico acompañado de una sensación alcohólica, bastante estándar la verdad. Teniendo en cuenta su precio (5 euros por 50 ml), creo que terminaré regalándola.
Debo decir que comparto la opinión de Espartaco y Josesan sobre este perfume, me parece que capturaron perfectamente la esencia de sus reseñas. Mi propia aventura con Daytona 500 empezó y terminó en una visita al centro comercial en diciembre de 2007. Me encontraba explorando las tiendas cuando topé con Daytona 500 de Elizabeth Arden, mostrado orgullosamente en la sección de perfumes. Su nombre me atrajo de inmediato, esperaba un aroma que evocara la emoción de la famosa carrera NASCAR. Sin embargo, al probarlo, me llevé una decepción. En lugar de las notas gasolinas y osadas que anticipaba, me golpeó un olor predominantemente alcohólico que eclipsaba todo lo demás. A duras penas pude distinguir algo de cítricos, aunque bastante tenues y secos, y al final apenas se asoman unos toques de hierbas casi imperceptibles. En resumen, encontré Daytona 500 demasiado suave, con una presencia casi inexistente, falta de carácter, y definitivamente no está a la altura de su homónimo.
La Daytona 500 de Elizabeth Arden es un perfume raro y anacrónico. De hecho, no tiene reseñas anteriores y creo que es desconocido. Es raro porque no sé para qué ni para quién se hizo; no parece de hombre, ni de mujer, ni unisex, como si la hubieran hecho solo para probarla una vez. No huele bien, pero tampoco mal rotundamente; es una mezcla de hierbas aromáticas y guiso campestre con un tono acre y amargo. Es anacrónico porque su estilo no pertenece a ninguna época. Nunca había oído nada parecido, aunque no significa que lo llevaría a diario. Es un monte mediterráneo en agosto español, quemado por el sol y el viento de poniente: un montón de jara, aliaga, salvia, cardamomo y estragón secados al aire para usarlos como condimento en guisos de caza. Es un aroma no diseñado para agradar, pero que existe como existen las rocas ardientes bajo el sol, la tierra agrietada y los arbustos sedientos.
Muy ligera, tan ligera que a los cinco minutos tengo que volver a frotarla en la piel. Sale cítrica y alcohólica, nada del otro mundo. Por lo que me ha costado (5,50 euros por 50 ml), la usaré para regalo.
Es tan rara esta colonia. Esta mañana dando una vuelta por un rastrillo de unos extranjeros para ayudar a perros callejeros me encontré un frasco abierto y lo probé. No huele como la ficha, salvo una bergamota y yuzu muy secos. A ojos cerrados te invade un olor a matorrales del casi desierto del levante que jamás había notado en nada. Huele a esparto, jarilla y retama con ese pegajoso tono de rastrojo graso, y a aliaga como apuntaba Josesan. Es una colonia curiosa con salida alcohólica que en vez de irse a lo cítrico se adentra en un mundo de tierra árida donde solo sobreviven matojos duros con florecillas pegajosas y aroma astringente. Está inspirada en las 500 millas de Daytona, pero a mí me hizo pensar en ese misticismo folk de los setenta: teleseries de paisajes áridos, gente con filosofías orientales, halcones y músicas dramáticas tipo Tarantino. Todo psicodélico, austero y místico. Una mezcla interesante de frescor y polvo. Me arrepiento de no haberla comprado porque, aunque no es la panacea, me dejó intrigado por su rareza. Estela y longevidad malas.
Para empezar, voy totalmente de acuerdo con Espartaco y Josesan, me chifló cómo lo describieron. Por mi parte, probé la Daytona 500 por última vez en diciembre de 2007 en un centro comercial. Entré a una tienda departamental y lo primero que vi fue esta Elizabeth Arden; el nombre me llamó mucho la atención. Esperaba un olor a gasolina y petróleo para honrar la carrera de NASCAR, pero solo noté un alcohol muy fuerte que domina todo. Los cítricos son mínimos y secos, y al final se notan unas notas herbales bajitas. En resumen, es una fragancia muy ligera, con desempeño paupérrimo, casi inexistente, sin autenticidad y que no le hace honor a su nombre.