Para mujeres
Duende Jesus Del Pozo
Acordes principales
Descripción
Duende de Jesús Del Pozo es una fragancia que captura la esencia de un jardín mágico al amanecer. La atomización inicial nos envuelve en una radiante combinación de flor del tilo y suaves notas de melón, creando una aura fresca y ligeramente afrutada. La bergamota y la mandarina añaden un toque chispeante que despierta los sentidos, preparándolos para la riqueza floral que está por descubrir.
A medida que la fragancia se va asentando en la piel, emergen las notas de corazón: mimosa, jazmín, y ylang-ylang se unen en una danza embriagadora, tejiendo un velo de feminidad y elegancia. Estas flores, conocidas por su poder seductor, abrazan el alma y despiertan la pasión.
La alquimia de Duende se completa con un fondo enigmático donde el ajenjo (absenta) y el tomillo se entrelazan con el calor del cedro y el sándalo, ofreciendo una base amaderada y un poco mística. Esta combinación equilibrada convierte a la fragancia en una obra maestra de la perfumería, ideal para aquellas que buscan expresar su aura única.
Duende de Jesús Del Pozo es más que un perfume; es una invitación a explorar un mundo donde la realidad y la fantasía se encuentran, haciendo de cada momento un hechizo olfativo inolvidable.
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Soy FloralQueen89 y acabo de probar un perfume que es la definición de frescura, perfecto para el verano. Tiene una esencia delicada que, sorprendentemente, dura todo el día. Es una opción increíble para aquellas que prefieren alejarse de los aromas fuertes o demasiado dulces. Ideal para llevar a diario.
Acabo de adquirir este perfume y realmente destaca por su frescura y toque femenino. Durante unas 4 horas su aroma sigue siendo perceptible, aunque menos intenso, lo cual lo hace ideal para el uso diario, especialmente por las mañanas. Se lo regalé a mi madre, que es maestra y una mujer de gustos simples y románticos. A ambos nos gusta más su ‘hermano’ Esencia de Duende debido a su fragancia más atractiva. Este en particular tiene un aroma que me recuerda a hierbas y jazmín, similar a Tommy Girl de los 90 y Noa Fleur de Cacharel, sin ser pasado de moda, sino sofisticado y con un toque nostálgico. Me hace pensar en esos talcos perfumados antiguos que se aplicaban con una mota.
A pesar de que este perfume tiene una sensación de frescura, realmente no es la mejor opción para los meses de verano. Esto se debe a que su aroma tiene un toque más bien polvoriento que, bajo climas cálidos, puede dar la impresión de no estar completamente limpio. Por eso, creo que es perfecto para mujeres que pasan mucho tiempo en ambientes climatizados, ya que ahí es donde realmente brilla. Definitivamente, no cae en la categoría de perfumes ‘Sport’.
En mi experiencia personal, este perfume combina a la perfección notas de jazmín con un toque sutil de talco, creando una fragancia fresca ideal para el uso cotidiano. Me parece una opción excelente para eventos casuales, ya que tiene presencia sin ser abrumadora, y suele caer bien a la mayoría. Hace tiempo que lo probé por primera vez y lo considero una elección sutil pero encantadora, especialmente adecuada para el ambiente de oficina gracias a su notable durabilidad. Definitivamente, es un aroma al que volvería.
La verdad es que este perfume no es lo que suelo elegir, pero me ha sorprendido positivamente.
Recibí una muestra pequeña y lo primero que noté es su fragancia floral sutil pero con presencia marcada, algo que te hace querer usarlo con moderación, tiene ese aroma a polvo antiguo, como esos talcos de antes con su aplicador esponjoso, algo que ya se comentó por aquí.
Para mí, encaja perfecto en días de primavera y otoño a cualquier hora, pero en verano lo prefiero en noches, porque puede sentirse un poco intenso al principio, aunque con el tiempo se vuelve más ligero y personalmente, mucho más atractivo.
En resumen, aunque es potente, es un perfume que refresca, es ligero y floral, pero lo que más destaca es esa sensación de estar en un jardín lleno de verde, es ese toque de naturaleza que te da un respiro, ideal para esos momentos en los que quieres desconectar o simplemente buscas algo diferente a los aromas dulces o de tendencia.
Natalia234 menciona haber probado esta fragancia en varias versiones miniaturizadas y comparte que tiene un aroma que le recuerda al de un suavizante, con notas herbales y cítricas, dejando una sensación de frescura y limpieza.
Recientemente tuve la suerte de toparme con Duende de J. Del Pozo y déjenme decirles que ha sido como encontrar un tesoro escondido. La búsqueda no fue fácil, es comparable a encontrar una aguja en un pajar, pero valió cada segundo. Conseguí no una, sino dos botellas de esta fragancia y de su versión hermana, esencia de duende. La experiencia de usar Duende es simplemente mágica, te transporta a un bosque lleno de vida, con ese aroma fresco y húmedo de la vegetación, mezclado con un toque distintivamente terroso. A pesar de que he intentado encontrar algo parecido debido a mi fascinación por esta fragancia, no he tenido suerte; parece que en un mundo lleno de aromas dulces y gourmand, Duende ofrece un refugio olfativo único al evocar la esencia pura del bosque. En mi piel, los aromas de cilantro, ajenjo y tomillo sobresalen maravillosamente. Al principio, te recibe con un toque cítrico al estilo de las colonias clásicas, pero rápidamente se transforma, dando paso a una celebración de notas verdes y aromáticas. Me impresiona su larga duración, permaneciendo notable por alrededor de 8 horas y sutilmente en la piel hasta 12 horas. Aunque es un Eau de Toilette, en mi piel actúa como algo mucho más potente. Su carácter unisex es evidente, dominado por un aroma verde que incluso roza lo floral. Curiosamente, encuentra un paralelo con Cabotine clásico de Grès, aunque con un inicio mucho más intenso, ambos comparten similitudes a medida que se asientan. El diseño de la botella es otro punto alto para mí, especialmente el tapón que parece una hoja seca twistada, aunque a mí me recuerda más a una espiral de humo. Su forma me parece una gota de agua aplanada, con el líquido, por supuesto, en un tono verde perfecto. Este perfume se ha convertido en mi aroma de elección para mi disfrute personal, superando incluso al Esencia de Duende en potencia, contradiciendo la creencia popular de que Esencia era más concentrada. Mientras Esencia se inclina hacia lo fresco, floral y cítrico, Duende se sumerge en lo verde y amaderado del bosque. Honestamente, estoy enamorado de este aroma.
Recuerdo Duende como un tesoro directamente salido de un cuento de hadas, perfecto para quién yo era en aquellos días. Al principio, te recibía con una dulzura sutil gracias al melón, que destacaba por su belleza, y se balanceaba a la perfección con toques cítricos sin llegar a ser demasiado ácidos. La presencia de mimosa y jazmín añadía una intensidad floral que siempre parecía nueva gracias a la bergamota, mientras que el tilo brillaba como el verdadero protagonista, dándole esa singularidad inolvidable. El toque final venía de la mano del ylang-ylang, que cerraba la fragancia con una dulzura delicada, lejos de los almizcles pesados tan comunes hoy en día. Tenía una potencia que llamaba la atención durante las primeras horas, un verdadero espectáculo de aquel entonces. Nunca he encontrado otro perfume así, tan elegante, con ese toque floral de verano y destellos frutales. Ojalá las fragancias de hoy capturaran esa vivacidad, ese frescor, junto con ese toque dulce, a veces artificial, pero sin duda uno de los más encantadores que he experimentado. Su envase era simple, pero encantador, siempre invitándote a tomarlo y disfrutar de su aroma.
Coincido completamente con lo que mencionó Carlos Andrés en su comentario. Me pasa lo mismo, parece ser una tendencia general no solo en Fragrantica sino también en otros sitios, incluidos los de ventas en línea, confundir Duende con Esencia de Duende. Muchas veces incluso llegan a decir que uno es imitación del otro, cuando en realidad son dos perfumes totalmente distintos, tan diferentes como lo son el día y la noche.
Este perfume definitivamente no es ligero, ni dulce ni especificamente femenino, sino que trae consigo una intensidad clásica y una vibra unisex. Tiene un tono verde, pero no ese verde que te refresca, sino más bien uno seco, que recuerda al jabón, con toques amaderados y terrosos. A mí, personalmente, me resalta especialmente el amargor del ajenjo. Para aquellos que viven en zonas de clima cálido o para los amantes de los perfumes dulces estilo gourmand, probablemente este perfume no sea la mejor elección.
Desde mi perspectiva, Duende captura a la perfección esa esencia despreocupada y encantadora de los noventa. Lo que realmente sobresale para mí son las notas dulces de melón y los toques florales de jazmín. Aunque hoy en día me inclino por aromas con un poco más de profundidad y complejidad, no puedo negar que Duende todavía tiene ese encanto único, justo como su nombre implica.
Definitivamente, este perfume es de primera calidad, destaca por su aroma duradero y su atractiva presentación. Sin embargo, tengo que admitir que simplemente no va conmigo. Lo intenté usar en varias ocasiones, pero el aroma intenso a flores amarillas me resulta demasiado abrumador. Es como estar rodeado de un montón de flores marchitas sin rastro de frutas. Aunque, hay algo que sí me gustó: su fase final, que deja una sensación fresca y limpia, como a jabón.
Recientemente descubrí Duende, el primer perfume creado por un reconocido diseñador de Madrid en la década de los 90. Lo primero que me llamó la atención fue su botella única y el nombre que parece invocar algún tipo de magia.
El aroma es igualmente impresionante, empezando con una mezcla dulce que incorpora melón, bastante popular en aquellos años, y se equilibra con un toque sutilmente ácido de bergamota, añadiendo la frescura de la mandarina. A medida que se va asentando en la piel, emerge un corazón floral intensamente perfumado por la mimosa, con la flor de tilo agregando un toque jugoso y ligeramente herbal al conjunto. Aunque la mimosa domina, el tilo se entrelaza de forma suave y muy bien integrada.
Lo que realmente hace única a esta fragancia es su base ligeramente herbácea, con notas discretas de ajenjo y tomillo que añaden profundidad sin sobrecargar el bouquet primordialmente floral y dulce.
Duende me recuerda en cierta forma a Sunflower de Elizabeth Arden por sus notas dulces que juegan con lo floral, aunque Sunflower tiende a ser un poco más intensa con notas predominantes de durazno y maderas.
En resumen, Duende es una fragancia que inicia con una explosión de frescura y dulzura para luego transicionarse hacia una serenidad más suave y calmada. Esta reseña se basa en mi experiencia con una miniatura vintage de este perfume.
La verdad es que no esperaba que Duende me encantara tanto, pero terminó sorprendiéndome positivamente tras darle una oportunidad. Tiene ese toque femenino y limpio, con un deje verde y algo agrio, perfecto para los días soleados y más bien calurosos. Si bien es refrescante, llama la atención lo duradero que puede ser, aunque hay que tener cuidado de no excederse al aplicarlo.
Cuando lo pruebas, lo primero que notas es como un aroma a flor de tilo que captura tus sentidos, pero poco después se hace presente la mimosa, robando el protagonismo. Hay destellos de jazmín que, curiosamente, me hacen pensar en el jazmín que encuentras en el perfume Alien, y en el fondo descubres notas de tomillo y ajenjo, dándole un toque intrigante y lleno de matices.
Definitivamente, fue una grata sorpresa para mí. Estaba indecisa sobre si mantenerlo entre mi selección de fragancias, pero entonces mi madre lo vio un día que vino de visita. Me contó con nostalgia cómo lo usaba en los años ’90, y con eso, mi decisión estaba tomada.
Satisfacción: 6/10
Intriga: 7/10
Flexibilidad de uso: 7/10
Originalidad: 7/10
Definitivamente este es el aroma más impresionante que he experimentado, al menos para mí. Hay algo fascinante acerca de cómo se presenta. Se supone que está inspirado en el místico mundo del arte flamenco, pero para mí, es la encarnación de un pequeño ser mágico vagando por los riachuelos de un bosque encantado. No puedo imaginar un tono más vívido de verde. A pesar de su juvenil encanto, tiene una sofisticación adulta. Es adecuado para cualquier ocasión, pero brilla especialmente en eventos artísticos o debates culturales, reflejando la elegancia y belleza de los diseños de la época, similares a lo que Del Pozo solía crear, de una elegancia y hermosura incomparables. Luego surgió Halloween, un perfume que cambió el rumbo de la marca, aunque no comprendo cómo el original pudo ser reemplazado por algo tan distinto. Afortunadamente, han continuado innovando con fragancias interesantes, como In White y Desert Flowers. Aunque ninguna ha tocado mi alma tan profundamente, cada una tiene su propia esencia especial, tanto en aroma como en diseño.
Recién me hice con ‘Duende (1992)’, y tengo que decir que el nombre le queda perfecto. Es una delicia de perfume, con un aroma fresco que no pasa desapercibido. El jazmín se lleva el protagonismo aquí, tan intenso que me hace recordar al jazmín del Alien de Mugler, pero tiene su propio giro especial. También tiene un toque verde de mimosa que simplemente me encanta. En resumen, es un perfume que destaca por su originalidad.
¡Vaya experiencia con este perfume! Desde el momento en que lo descubrí, supe que tenía algo especial. Su presentación es una maravilla, y su aroma… ¡no se queda atrás! Una mezcla encantadora de cítricos dulces y toques amaderados que simplemente te cautiva. Lo mejor es que su fragancia perdura, empezando con un aroma intenso y dejando después una esencia delicada pero perceptible. Es una lástima que perfumes tan originales como este dejen de producirse.
Hoy día parece que todo se inclina hacia lo mismo siempre: olores cítricos que recuerdan a productos infantiles o dulzuras extremas. Aunque afortunadamente, si sabes dónde mirar, todavía se pueden descubrir verdaderas joyas en el mundo de los perfumes. Hay que mantener la esperanza y seguir buscando.
❤️❤️❤️
Perfume ligero, sutil y único en su tipo. Destaca el aroma a jazmín combinado con toques frescos, realmente original. Se adapta perfectamente a cualquier ocasión. Su fragancia es agradable sin ser abrumadora y tiene una larga duración. Estoy deseando poder adquirir más de este perfume.
Personalmente, este perfume no me emociona. Nunca pude captar la esencia de absenta que prometía. Su frasco sí que es una obra de arte, perfecto para quienes adoran coleccionar estos envases. Pero hablando del aroma en sí, me parece demasiado ligero, sin nada que realmente destaque. Sí, tiene una frescura y pureza, pero no encuentro ese ‘algo especial’ que te hace querer más. Me deja deseando algo más sustancial. Definitivamente, no cumplió con mis expectativas. Mi calificación sería un 2 de 10. 🌾
Desde pequeña, mi infancia estuvo rodeada de aromas y fragancias gracias a que mi tía trabajaba en una perfumería. Entre todos esos olores, hubo uno que se robó mi corazón; un perfume en miniatura que ella me regaló. Me enamoré profundamente de él. Sin embargo, ya de adulta, me ha sido imposible encontrarlo en tamaño regular aquí en Paraguay, país en el que vivo. Han pasado casi 20 años desde la última vez que sentí su aroma fresco y elegante. ¡Cómo desearía poder tener ese perfume de nuevo en mis manos!
Qué perfume más rico, lo tengo grabado a fuego. Muy floral, fresco, verde y dulce, la combinación perfecta. Lamento muchísimo que esté discontinuado desde hace años. Quedará en el recuerdo de quienes tuvimos la suerte de tenerlo.
Mi tía trabajaba en una perfumería y toda mi infancia crecí entre perfumes, testers y muestritas. Una vez me regaló este en miniatura y lo amé tanto. Nunca más pude conseguir su versión grande de adulta. Al menos en mi país (Paraguay) llevo casi 20 años sin oler este perfume y solo recuerdo las notas frescas y elegantes. ¡Qué quisiera poder tener el frasco grande!
Creo que es lo más hermoso que habré olido, o al menos eso me parece. Es curioso lo que pasa con las presentaciones. Dicen que la idea giraba en torno al ‘duende’ del arte flamenco. Pero es tan ideal, tan perfectamente adecuado para sentirse como un duendecillo junto a un riachuelo de algún hermoso bosque mágico. No se me ocurre un verde más hermoso. Eso no quita que es bien adulto y también viste. Me valdría en cualquier situación, pero si tiene que ver con tardes de arte o encuentros intelectuales, sería perfecto. Es como me imagino también sus diseños de la época. Sé menos de moda que de perfumes, pero sí recuerdo que Del Pozo hacía cosas muy, muy elegantes y hermosas. Después salió Halloween. No sé, todavía no entiendo cómo pudo desaparecer éste y lo que ha dado de sí la botellita sosa y morada con su perfumito tan… No sé. Por suerte después han seguido sacando cosas interesantes. De las que pude oler me quedo con In White y las Desert Flowers, pero aunque no me ha llegado ninguno al corazón, todos son especiales, continente y contenido.
Lo saqué ayer y cumple: súper fresco, muy femenino y se nota todo el día, aunque baja un poco sigue ahí a las 4 horas. Ideal para mañanas de diario. Se lo regalé a mi mamá, maestra sencilla y romántica; a ella y a mí nos encanta más su hermano Esencia de Duende porque huele mejor. Notas herbales tipo colonia con jazmín. Me recuerda a Tommy Girl y Noa de Cacharel, es una colonia de los 90: nada anticuada ni atrevida, sino sofisticada, femenina y retro. Que sea retro es que lleva más de una década y no huele viejo, como esos talcos perfumados que venían con mota para el cuerpo.
Duende de J. Del Pozo es como una olla de oro al final del arcoíris, más raro hoy en día que encontrarlo es buscar una aguja en un pajar. Me hice dos botellas, esta y su hermana menor, Esencia de Duende. Es alucinante: evoca el verde de pastos húmedos del bosque, mezclado con musgos de troncos en putrefacción, un olor verde, amaderado y terroso maravilloso. Sus componentes la hacen única; busqué similares entre los gourmands actuales pero no encontré ninguna. Es un escape al bosque: humedad, hojas, troncos, madera y leves trazas de frutos del bosque. En mi piel percibo cilantro, ajenjo y el maravilloso tomillo. Abre con cítricos tipo colonia vintage, y en minutos la bergamota y el cilantro inician la fiesta de olores verdes aromáticos. Duración muy buena, lo percibo tras 8 horas; a las 12 queda a ras de piel. Proyecta 4 horas espléndidamente. A pesar de ser EDT, hace maravillas. Lo considero unisex, muy verde, casi aromático, rozando lo floral verde aldehídico. Le siento similitud con el Cabotine clásico de Grès, mucho más fuerte al inicio pero luego similar. El diseño de la botella es magnífico, el mejor; el tapón emula una hoja seca retorcida, como una estela de humo envolviéndose. La botella es una gota de agua, esfera achatada, me encanta. El líquido verde no podía ser otro. Se convirtió en mi aroma más especial, disfrute personal. Es mucho más fuerte que la Esencia, desmintiendo el mito de que esta era más concentrada; al contrario, Esencia es más fresca, floral y cítrica. Duende está diseñado para evocar lo verde amaderado del bosque; es increíble y estoy enamorado.
Esperaba que Duende me gustara menos, pero lo disfruté más de lo que pensé al mirar sus notas. Es un perfume femenino, jabonoso, verde y un poco ácido, por lo que me parece más adecuado para usar durante los meses más cálidos y de día. A pesar de su frescura, la proyección y longevidad son buenas, y es fácil pasarse y rociar demasiado. La apertura huele a flor de tilo, pero muy pronto la mimosa pasa a dominar la composición. También siento algo de jazmín, que me recuerda vagamente al jazmín de Alien, y puedo notar el tomillo y el ajenjo en el fondo, lo que le da cierta profundidad y hace que sea un perfume interesante. En definitiva, fue un agradable descubrimiento. No estaba segura si dejarlo en mi colección, pero un día vino mi madre a casa y al verlo me dijo lo mucho que le gustaba usarlo en los ’90, así que fue fácil decidir qué hacer con él. Agradable: 6/10 Interesante: 7/10 Versátil: 7/10 Original: 7/10
Aunque este perfume es fresco, no se debe usar en verano porque no se siente frío, sino polvoroso; este tipo de perfumes pueden hacer que uno se sienta sucio en climas templados, por eso lo recomiendo solo a mujeres que trabajen en sitios con aire acondicionado… No es Sport.
Duende (1992) lleva un título acertado. Me parece súper agradable, notas muy limpias y un acorde de jazmín muy opulento que recuerda al de Alien de Mugler, más una nota verde de mimosa que me cautiva. Muy original.
Fragancia suave, delicada y muy particular. Jazmines con notas verdes envolventes, muy original. Queda bien en todo momento. No molesta, es duradero. El placer de disfrutarlo sin invadir con su estela. Me gustaría poder conseguir más botellas de él.
Para mí, Duende es una fragancia noventosa ingenua y adorable. En mi piel destacan el melón y el jazmín. Hoy prefiero perfumes más complejos y sustanciosos, aunque creo que sigue siendo encantador… como un duende.
Duende (1992), una fragancia bien titulada. Me parece super agradable, notas muy limpias, un acorde de jazmín muy opulento que coincide con el jazmín de Alien de Mugler, y una nota verde de mimosa que me cautiva totalmente. Una fragancia muy original.
Tuve este perfume en varias miniaturas y he de decir que me olía a suavizante herbal y cítrico, a limpio.
Yo lo describiría como una mezcla de jazmín con talco que deja una estela muy fresca para uso diario. Es un perfume rico y en líneas generales ‘correcto’. Perfecto para cualquier ocasión informal; no abruma pero se percibe claramente y resulta muy agradable para la mayoría. Lo usé hace unos años y me parece una opción discreta y rica para la oficina, con muy buena duración. Lo volvería a comprar.
Siempre me resultó indiferente y nunca le noté la absenta. El recipiente es icónico, ideal para coleccionistas. Sin más, el contenido es demasiado suave, no llama la atención. Sí, es limpio y fresco, pero… ¿y el tilín?, ¿eso que engancha?, ¿dónde está ese amor? Escucho palabras vacías… Ya es tarde. 🕯️ 2/10.🍂
Es un perfume excelente con buena proyección, duración impecable y presentación bonita… pero no es para mí. Le he dado tres oportunidades y no puedo con su bocanada interminable de flores amarillas; me agobia. Parece oler a masetero con muchas flores secas y las frutas nunca aparecen. Rescato su secado, que le da un toque limpio y jabonoso.
Fragancia súper fresca y veraniega. Aroma suave pero que se queda. Ideal para mujeres que no buscan perfumes chillones ni empalagosos. Uso casual para el día.
Es un excelente perfume, buena proyección, duración impecable y presentación guapa… pero no es para mí. Le he dado tres oportunidades y no puedo con su bocanada interminable de flores amarillas. Me agobia. Parece oler a masetero con muchas flores secas… las frutas nunca aparecen. Rescato su secado, que le da un toque limpio y jabonoso.
El diseñador madrileño saca su primer Duende en los 90 con un frasco llamativo y un nombre místico. La fragancia no decepciona: salida dulce con melón (muy de moda entonces), un toque ácido de bergamota y mandarina. Al asentar, brilla la mimosa intensa junto a la flor de tilo. Yo conozco el tilo bien fresco, jugoso, con aroma a melón o sandía, hasta que se seca y toma un tono herbal. Aquí la mimosa brilla más, el tilo está pero muy mezclado. Lo interesante es el toque herbáceo en las bases por el ajenjo y tomillo (no se asusten, solo un poco de cada), que dan textura sin eclipsar el halo floral/dulce principal. Me recuerda al Sunflower de Elizabeth Arden: ambos dulces y amelonados con flores amarillas, pero el Sunflower es más pesado con durazno y maderas. Duende coquetea entre fresco, dulce y herbal. Salida intensa que se vuelve mansa y tranquila. Reseña sobre una miniatura vintage EDP.
Duende era una maravilla sacada de un cuento para niña como yo entonces. Salida ligeramente dulce por el melón, precioso, con cítricos y sin tono ácido desconsiderado. La mimosa y el jazmín daban ese floral intenso, fresco por la bergamota imponente, y el tilo era la estrella que lo hacía especial. El fondo con ylang aportaba un final dulce, no tan afrutado porque no tenía esos almizcles atómicos de ahora… era potente pero sin jugar malas pasadas. Su intensidad las primeras dos horas era un escándalo, propia de su época; jamás volví a encontrar un perfume así, tan sencillo, floral veraniego con chispas frutales espléndidas. Me encantaría que ahora fueran así: vitales, frescas y con ese dulce almibarado sintético que, aunque a ratos lo fuera, era uno de los más bellos. Su frasco, simple pero bien conjugado, te hacía querer cogerlo y usarlo siempre.
Lo describiría como jazmín con talco que deja una estela muy fresca para el día a día. Es rico y en líneas generales ‘correcto’. Perfecto para cualquier ocasión informal, no abruma pero se nota y agrada a casi todos. Lo usé hace años y es una opción discreta y rica para la oficina, con buena duración. Lo volvería a comprar.
Parece que muchas reseñas aquí se confunden con Esencia de Duende, que podría llamarse Juanillo porque no tiene nada que ver con Duende ni con su esencia. Dicho esto… aseguro que Duende lleva algo de almizcle sin declarar. Me resulta un aroma único, con personalidad introvertida, entre herbal seco, almizclado, flor amarilla e indólica, con acabado empolvado (no digáis ‘atalcado’, ¡sacrilegio!). Tiene un deje de los maravillosos perfumes antiguos, pero no huele pasado de moda ni viejo, cero actual sin embargo. Me enamoré cuando compré la minitalla y luego el grande de Esencia de Duende (mi gozo en un pozo, nunca mejor dicho, a colación del creador… LOL, ya que no se parecen en carácter ni casi en notas). (PERO gracias a este giro, Esencia de Duende es hoy uno de mis perfumes firma) 🙂 Esto es pura nostalgia y coleccionismo, pero me haré con Duende algún día. Cuando me fascinaba el anuncio de TV de pequeña, era demasiado baby para necesitar imperiosamente un perfume de mujer, aunque siempre me cautivó ese rollo hadas y elfos, naturaleza onírica y el frasco que era una obra de arte. Perdur muchísimo, por poco que te eches, y encima tiene una personalidad única sin ser estridente, (#diosmiito por qué se ha perdido eso para pasar a ser todos clones??) :___(
No es del estilo que suelo usar, pero tengo que decir que me agrada. Tengo una miniatura muy linda y percibo un aroma floral delicado pero con estela muy intensa; hay que tener cuidado al aplicarlo. Posee un olor ’empolvado’ que recuerda a los talcos con borla, como ya mencionaron. Siento que queda perfecto para primavera y otoño a cualquier hora, mientras que para verano considero que es más lindo por la noche, pues puede ser agobiante, aunque esa sensación pasa y se vuelve más sutil y agradable. A pesar de su intensidad, es un perfume fresco, ligeramente floral, pero sobre todo empolvado y muy verde, lo que le da una frescura ideal como válvula de escape para relajarse o cuando no queremos oler tan dulces o a la moda.
Qué belleza y qué fresco, acuático y frutal. Ya no lo veo en las perfumerías, una pena. Es un clásico, el tilo y el melón tan refrescante como la lluvia cayendo. Bellísimo.
Fragancia suave, delicada y muy particular. Jazmines con notas verdes envolventes, muy original. Queda bien siempre. No molesta, es duradero. El placer de disfrutarlo sin invadir con la estela. Me gustaría tener más botellas.
Creo que es lo más bonito que he olido, o al menos eso siento. La idea era el ‘duende’ del flamenco, pero huele a duendecillo junto a un riachuelo en un bosque mágico. No hay verde más hermoso. Es bien adulto y elegante, sirve para cualquier cosa, pero en tardes de arte o charlas intelectuales es perfecto. Me imagino sus diseños de la época; sé poco de moda pero recuerdo que Del Pozo hacía cosas muy elegantes. Después salió Halloween y no entiendo cómo desapareció este. Qué pena que se haya ido la botellita sosa y morada con su perfumito tan… bueno, no sé. Por suerte siguen sacando cosas interesantes. De las que he olerido me quedo con In White y Desert Flowers, aunque ninguno me ha llegado al corazón, todos son especiales, continente y contenido.
Excelente reseña de Carlos Andrés. Coincido con él. Tengo la impresión de que se confunde Duende con Esencia de Duende en muchas páginas, incluso diciendo que es un fake, cuando son dos fragancias diferentes, el día y la noche. Duende no es fresca, ni dulce, ni femenina; es intensa, clásica y unisex. Es verde, pero no el verde fresco, sino seco, jabonoso, amaderado y terroso; me huele sobre todo al punto amargo del ajenjo. Quien viva en climas cálidos o ame las gourmands mejor abstenerse.
Este perfume era realmente agradable y especial. Su frasco también lo era. Un cítrico dulce, amaderado con mucho estilo. Podías olerlo durante horas y la estela del principio era brutal. Luego quedaba un perfume muy fino que se percibía. Otro perfume jubilado injustamente. No entiendo este tipo de cosas. La originalidad ha pasado a un tercer plano en los perfumes, no se valoran los matices que hacen de los perfumes algo especial y único. Ahora no paro de encontrar cítricos con olor a Nenuco y dulzones con olor a chuches o algodón de azúcar. En fin, menos mal que aún se pueden encontrar perfumes que merezcan la pena, eso sí, hay que buscar. ❤️❤️❤️