Para mujeres
Eau Parfumee au The Vert Bvlgari
Acordes principales
Descripción
Eau Parfumee au The Vert de Bvlgari es una fragancia que captura la esencia pura de la calma y el equilibrio. Inspirada en la serenidad de los jardines japoneses y la delicada tradición del té, esta exquisita colonia combina armoniosamente el frescor de la bergamota, el cardamomo y el limón, con un corazón vibrantemente floral de flor de azahar del naranjo, mandarina, jazmín, lirio de los valles y la sutilmente dulce rosa de Bulgaria. El toque final lo proporciona la base de té verde, que invita a un viaje sensorial hacia la tranquilidad y la renovación espiritual.
Cada atomización de The Vert nos envuelve en un aura de misterio y frescura, proporcionada por sus notas cítricas y especiadas al inicio, para luego dar paso a la calidez y suavidad del sándalo, el almizcle, el cedro, las maderas preciosas y el ambiguo pero reconfortante ámbar. Esta fragancia es un refugio para el alma, un momento de paz en el bullicio del día a día.
Ideal para aquellas personas que buscan un perfume suave pero con presencia, Eau Parfumee au The Vert de Bvlgari es un emblema de sofisticación y bienestar. Su composición lo convierte en una opción perfecta tanto para hombres como para mujeres, demostrando la universalidad y atemporalidad de la esencia de Bvlgari.
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Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
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Este perfume me recuerda a una bebida de té helado con un toque de limón, perfecto para quienes buscan un olor que transmita frescura, limpieza y pulcritud. Me da una sensación refrescante y calmante.
Completamente de acuerdo con lo que mencionó anteriormente azuriiita. Este perfume Eau Parfumee au The Vert tiene un aroma distintivo a té verde con un ligero toque de limón, pero en mi experiencia, también noté ciertas notas de madera y un aroma a rosas que es simplemente delicioso. Pensé que sería una fragancia super refrescante, y ciertamente lo es, pero no imaginé que se sentiría tan suave y femenina en mi piel. Es una sensación parecida a la que tengo con CK One, que aunque es unisex, en mi caso, resaltan bastante las notas florales. Sin dudas, este Bvlgari ha ganado un lugar en mi lista de favoritos. Actualización: Inicialmente hice esta reseña basándome en una muestra que probé, pero ahora que tengo el perfume, mi percepción ha cambiado un poco. Las rosas que tanto me gustaban ahora no las noto tanto. Aun así, coincido con azuriiita en que mantiene su frescura y ahora también siento ese toque astringente. Definitivamente es una fragancia unisex, y me encantaría percibirla en un hombre.
¡Totalmente fan! Tiene esa sensación refrescante y pura que tanto me gusta. Honestamente, si tuvieran presentaciones más grandes, ¡no dudaría en hacerme con varias! Definitivamente, es de esos aromas atemporales que nunca dejan de estar de moda.
Estoy en la misma página, da esa vibra de té verde mezclado con limón. Tiene una frescura notable, aunque, para ser sincera, siento que le falta algo especial. Me trae a la mente esos aromas de aguas de colonia, y honestamente, no me convence del todo… No creo que lo adquiriría nuevamente.
Déjate llevar al paraíso con solo una pulsación… Tan fresco y a la vez, lejos de ser cítrico o frío. Imagina que pudieras oler la paz, así huele The Vert de Bvlgari. Te envuelve en una sensación de confort desde el primer momento.
El aroma a té verde se nota al instante, pero se le suma un toque sutil de neroli o flor de azahar, ese olor dulce que nos remite a las colonias infantiles… pero tranquilo, sigue siendo un aroma que irradia seriedad y calidez, perfecto para una dama elegante. Es un perfume amigable y reconfortante, sin notas sobrecargadas, lo que lo hace perfecto para el día a día.
CUÁNDO USARLO: Ideal para cualquier estación / para el día a día / tanto para ocasiones formales como para las más casuales / se adapta tanto a la ciudad como al campo. Perfecto para esos momentos donde necesitas un respiro del ajetreo diario.
EL FRASCO: Le doy un 6. Su diseño, aunque sencillo y relacionado con la esencia del perfume, no deja de ser un poco común. Tiene esa parte superior biselada que podría hacerte pensar en un tallo recién cortado o en una pieza de cuarzo, lo cual tiene sentido ya que Bvlgari también diseña joyas. Es práctico pero no destaca por su originalidad.
Este perfume es una auténtica delicia para los sentidos. Es sofisticado y chic, pero al mismo tiempo tiene un toque ligero y desenfadado. Me hace recordar aquel viaje a Italia donde el Eau du Thé Vert era mi compañero diario. Simplemente espectacular.
Este perfume es la perfecta combinación de limpieza y sensación refrescante. Tiene un aroma distintivo de té verde mezclado con un toque de limón, y se percibe claramente un sutil aroma a lima. Se siente elegante y sofisticado sin ser demasiado abrumador, definitivamente tiene carácter. Además, deja una impresión duradera. Creo que es el mejor de la línea BVLGARI. Perfecto para llevar en una salida nocturna de verano.
Si lo que buscas es sentirte como si estuvieras disfrutando de una brisa de verano, ya sea descansando en la playa o simplemente pasando un día tranquilo en cualquier sitio, este perfume es ideal. Tiene ese aroma calmante y super refrescante que te recuerda a un té helado de limón, complementado con un toque suave de almizcle. Es de esos perfumes que puedes aplicarte sin miedo a exagerar, porque después de unos 30 minutos se vuelve más sutil, manteniéndose discreto pero perceptible durante unas 4 horas.
Este perfume realmente me sorprendió, con su aroma fresco que va perfecto para días cálidos o incluso lugares con clima tropical. Lo que más destaco es el equilibrio entre el té verde y el cardamomo, dando un toque algo más masculino según mi experiencia. La duración es decente y deja una estela bastante agradable.
Huele a canela, como esos jabones artesanales.
Cuando Bvlgari presentó su fragancia de Té verde a mediados de los noventa, realmente marcó un antes y un después. La idea era tomar esas típicas colonias de toda la vida y elevarlas con aromas más sofisticados, envueltas en un empaque atractivo que gritara lujo. Y vaya si lo consiguieron. Este perfume resultó ser una pieza de sofisticación, convirtiéndose en un clásico atemporal.
Tengo sentimientos encontrados con él. Por una parte, me atrae y me intriga, pero por otro lado, quisiera adorarlo aún más. El verdadero ‘pero’ viene de esa firma distintiva de Jean-Claude Ellena -un estilo único que más tarde veríamos en su trabajo con Hermès- que tiende hacia lo afrutado y especiado, pero que a mí simplemente no me convence.
La estrella del perfume es, sin duda, el té verde: vivo, revitalizador, vibrante. Es ese mismo aroma que irrumpió con el cambio de milenio, sugiriendo un futuro fresco y sin géneros definidos – aunque personalmente, pienso que tiene un algo que lo hace lucir más en un hombre.
Este té verde no es monótono; viene cargado de frescura cítrica, como un limón brillante que luego da paso a la verdadera esencia del té, esa con la que todos estamos familiarizados. Se acompaña de especias exóticas como el cilantro y el cardamomo, con un fondo de cítricos y un toque floral verde, dando una sensación de té de verano lleno de matices.
Para su época, el perfume fue una revelación, y comprendo su éxito: olía a novedad, a cosmopolitismo, a algo exquisitamente moderno que se podía disfrutar a diario.
Sin embargo, a mí me resulta algo empalagoso. Aclaro, no es que el perfume sea excesivamente dulce, pero hay algo en su esencia que me recuerda a otras fragancias más populares de la época, lo que me aleja de él. Prefiero las notas de té más puras y crudas, como las de Herbissimo de Dana, que para mí tienen un cariz casi místico, a escondidas del mundo y profundamente espiritual. Así que, aunque entiendo el encanto de este Bvlgari, mis preferencias se inclinan hacia opciones más ásperas y revitalizantes, como las de Roger & Gallet.
Es indiscutible que se ganó su lugar en la historia. Pero personalmente, y al margen del precio, encuentro que hay otras opciones más a mi gusto, más allá de su fama.
Y hablando de alternativas más accesibles, Green Tea de Arden no logró conquistarme, sintiéndola demasiado artificial para mi gusto. Así que, si te encuentras con el té de Herbissimo en algún lugar, no lo dudes; para mí, captura la verdadera esencia de lo que debería ser un té verde, con una simplicidad bellamente austera.
Soy fan total para los días de calor, tiene una vibra super refrescante. Aunque, la verdad, desearía que el olor se mantuviera por más tiempo.
Para mí, este perfume significó mi primera incursión y enamoramiento con las esencias de té verde, ¡y vaya que me encantaron! Su aroma se mostraba sofisticado y sumamente fragante, proporcionándome esa sensación de frescura ideal para sentirme a gusto. La botella, sencilla pero con un toque de color increíble, capturó mi atención al instante, haciendo imposible que me resistiera a su encanto. Confieso que me llegó como un obsequio, algo por lo cual estoy agradecida, puesto que resulta ser bastante alto de precio en mi país, algo no muy conveniente para mi economía limitada. Lamentablemente, ya no la tengo conmigo, pero desearía poder reencontrarme con ella para revivir esos momentos de placer, aunque reconozco que su efecto no era el más duradero, su encanto en mí permanece vivo, evocando recuerdos y sensaciones intensas.
Este perfume realmente capturó mi corazón por completo, es como una brisa refrescante y llena de vida, con toques de verde y cítricos que me recuerdan a un día luminoso al aire libre. Tiene una sensación de pureza y paz que realmente destaca. Incluso mi pareja, que generalmente prefiere fragancias más dulces, quedó impresionado. Es como estar en medio de la naturaleza, bajo el sol, rodeado de la belleza de un campo verde.
Esta esencia siempre me lleva de vuelta a los días de mi juventud, cuando mi madre solía ponérsela. No puedo olvidar el distintivo matiz verde de su botella, la tapa única de la marca, y, por supuesto, ese aroma singular que te captura desde el primer momento.
Capturar la esencia de la pureza, esa frescura y paz que solo se encuentra en la naturaleza, parece una misión casi imposible. Intentar evocar un olor que te haga sentir esa claridad, esa sensación de limpieza y delicadeza, no es tarea fácil.
En la creación de Bvlgari Au the Vert, Jean Claude Ellena quiso explorar con ‘las notas del té verde’.
Al aplicar el perfume, se destapan suavemente aromas de muguet y jazmín, con toques de una bergamota que, aunque discreta, se hace notar.
Todo en esta fragancia es sutileza. No se trata de restringir las notas sino de revelar su lado más tierno y calmo. Hay una presencia marcada de cítricos que, sin embargo, nunca resulta agresiva. Jean Claude Ellena ha logrado una composición en la que estas notas despliegan una suavidad que navega entre lo polvoriento, lo fresco y lo puro.
A medida que la fragancia se desarrolla, emerge una de las notas de té más excepcionales en el mundo de la perfumería, con toques precisos de cardamomo y cilantro que, en lugar de desequilibrar, añaden complejidad (algo poco usual) y son magistralmente armonizados.
El azahar se siente un poco más que la rosa, pero ninguno opaca el protagonismo del verde del té.
El almizcle, en su justa medida, aporta autenticidad, mientras que las notas de madera suave cobran vida al final, integrándose perfectamente con la cremosidad del té y los florales.
Es complicado desentrañar la estructura de un perfume cuando está tan bien compuesto, donde cada nota contribuye a un conjunto casi perfecto, sin pretender sobresalir individualmente.
Una fragancia ideal tanto para el verano como para el invierno, y su versatilidad no deja dudas de que puede ser elegida por cualquier género. Su proyección es de moderada a suave, y se ajusta a la piel rápidamente, pero su estancia es digna de mención. Baso esta reseña en una miniatura de los 90’s.
Llevar esta esencia al aire libre es como introducirse en un diálogo con la naturaleza, que se sorprende al encontrar algo sintético capaz de captar su esencia tan fielmente.
Verdaderamente, una obra maestra.
Acabo de probar este perfume que realmente me hace sentir como si estuviera alojado en un hotel elegante por su aroma refinado, como recién salido de una ducha con un jabón de alta gama. Es curioso, pero este aroma me resulta muy familiar, aunque no puedo precisar de dónde. Al ponérmelo, lo primero que noto es un frescor a té verde que me encanta, mezclado suavemente con un toque de cilantro, y después de un rato, se le une un discreto aroma a almizcle. Considero que es un perfume sutil y fresco, ideal tanto para hombres como para mujeres, perfecto para llevar en el día a día, especialmente cuando hace calor, y va muy bien para el trabajo o encuentros casuales. Sin embargo, tengo que decir que no perdura mucho tiempo en la piel y su presencia no es muy notoria.
Calificación de agrado: 6/10
Originalidad: 5/10
Versatilidad: 9/10
Factor sorpresa: 6/10
¡Me encantó! Tiene un aroma delicioso y muy reconfortante. Realmente me hizo sentir feliz y cómoda al llevarlo. Es un perfume que destaca por su elegancia y su aroma limpio sin ser invasivo. Estaba muy emocionada por comprarlo, sin embargo, siento que su duración no justifica su precio.
Durante mi embarazo, me encontraba buscando un perfume que no fuera abrumador, y lo hallé en este. Posteriormente, lo seguí usando tras el nacimiento de mi bebé y realmente me encantó. Tiene una fragancia delicada, es como un soplo fresco de té verde, pero sin llegar a ser ácido; en su lugar, deja una impresión sutil y polvorienta que añade un toque de elegancia. Sin embargo, lo único que no me convence del todo es su durabilidad. Solo dura unas 2 a 3 horas y su presencia es tan tenue que apenas se nota.
¡Totalmente de acuerdo con azuriiita! Eau Parfumee au Thé Vert huele a té verde con limón, y en mi caso también a maderas y rosas… ¡qué rosas! Una delicia. Por las notas esperaba algo súper fresco, y sí lo es, pero no creí que en mi piel fuera tan femenino. Es lo mismo que me pasa con CK One; aunque es unisex, en mí destacan mucho las notas florales. Este Bvlgari va directo a mi lista de deseos 🙂 Actualización: La reseña la escribí con una muestra, pero ahora que lo tengo, lo percibo diferente. Ya no detecto casi las rosas que tanto me gustaban. Sigo coincidiendo con azuriiita en la frescura, y ahora también en lo astringente del aroma. Definitivamente unisex, me encantaría olerlo en un hombre.
Una exquisitez pura para el olfato. Finísimo, elegante, fresco y relajado. Todavía recuerdo mi viaje a Italia y solo usaba Eau du Thé Vert. Increíble.
¡Me encanta! Es fresco, limpio, una maravilla. Creo que lo compraría en garrafas si lo vendieran. Un clásico que no pasa de moda.
Simplemente una exquisitez para el olfato. Finísimo, elegante pero fresco y relajado. Aún recuerdo mi viaje a Italia, solo utilizaba Eau du Thé Vert. Maravilloso.
Aroma a jabón de canela!
Fragancia limpia, se desempeña muy bien en climas calurosos o ambientes tropicales, me encanta el té verde, pero este se desempeña en igual medida con el cardamomo, por tanto en mi punto de vista se inclina por el lado masculino, fijación aceptable y estela buena
Con el Thé vert de Bvlgari la casa arrancó esa saga que luego recuperó añadiendo nuevos miembros. Este es una institución: supo a mediados de los noventa que se podía sacar punta a las aguas de colonia familiares, simplemente potenciándolas con notas más refinadas y metiéndolas en un frasco bonito para darles el aspecto de algo caro y sofisticado. Y es que así era. El té verde de Bvlgari era un producto caro y refinado, además resiste como esos productos que superan cualquier moda y se convierten en clásicos. Yo reconozco que tengo una relación de amor/odio con él. Me gusta, me hace gracia, pero desearía que me gustara más todavía. El culpable es ese brochazo impresionista y provenzal de Ellena, ese sabor a acuarela aguada de colores vivos, el que más tarde unificaría sus Jardines para Hermés, una línea que aborrezco. Con Bvlgari, doce años antes, años noventa puros y duros, y con una perfumería en general que no prestaba atención a las aguas de colonia de calidad más allá de Roger & Gallet, parece que ya aventuraba lo que más tarde desarrollaría en Hermés, su toque maestro: un acabado baboso, avinagrado, afrutado y especiado. Justo esos mismos acordes que encuentro en los Jardines parecen anidar aquí acompañando al té. El té de Bvlgari lleva té, del verde, del revitalizante, del que te levanta el ánimo y te reconforta, ese mismo té que se usó a demanda en el cambio de milenio y parecía ilustrar con su aroma que el siglo XXI ya estaba aquí. Es una nota absolutamente unisex, y el cambio de siglo fue muy andrógino. Yo no puedo evitar pensar que queda mejor en un hombre, pero seguro que estoy influenciado por lo que nos precede y en verdad es un ingrediente sin género alguno. Como decía aquí hay té verde, del que todavía no se ha oxidado y tiene verdeo de hoja fresca, pero no es un té verde al uso, solitario, con su dosis justa de carraspeo y dulzor, este va acompañado de un limón súper amarillo en la salida, hasta el punto de preguntarte si esto se debería llamar Thé, Citronella o Verbena. Cuando el limón baja bandera es cuando reluce el té verde, el que todos conocemos y hemos usado alguna vez en nuestra vida, ya sea en una versión cara o en un body fresh de súpermercado. Es un té bonito, refinado, todo lo natural que puede presentarse porque es una nota a la que siempre suelo encontrarle un algo artificial, me sucede lo mismo con la menta y la albahaca, un té cuajado en cítricos finos y con unos acordes muy notables de especias con cierto exotismo cómodo, cilantro y cardamomo. También es evidente una armonía verdifloral, fría y muguetera, y una mandarina/naranja, que veo bajísima en la percepción general, pero a mi nariz se sitúa bien arriba. ¿Es feo? No, es un té muy bonito, parece inclinarse a lo femenino, luego te quiere recordar a un hombre, al final es una fragancia de una limpieza muy rica apta para ambos sexos, el té de Bvlgari es un refresco de verano hecho con té, obvio, pero también con muchas especias y semillas chispeantes y sulfurosas, pieles de cítricos variados y una corriente de flores blancas recién descapulladas. Una scheppes de té con más cosas. En su momento fue muy novedoso y entiendo perfectamente la razón por la que se vendió como churros: porque olía a algo nuevo, moderno, cosmopolita y exquisito. Y además podías ponértelo a diario. Y ahora viene la razón por la que yo no termino de disfrutarlo… me empalaga. Y ojo, no es un perfume en absoluto empalagoso, pero también tiene un acabado muy de sus años que me lo quiere relacionar lejanamente con una colonia popular que se vendió por litros en España, Chanson d’Eau de Coty. Cuando busco té verde, siempre en mi opinión, quiero té verde. Y manda huevos, prefiero el té que a finales de los noventa sacó Dana en su línea Herbissimo por mil pesetas que era maravilloso y justo el tipo de té que me gusta, uno con recuerdos de cisternas y humedades, de huertos privados cuajados en líquenes y acequias, un té místico que me hacía pensar en algo monacal, a resguardo del mundo y muy espiritual, antes que este, cinco veces más caro. Así que mi apreciación de esta fragancia sólo está influenciada por mi gusto personal, en el que ya atisbo a ver el sello Ellena, esa pincelada luminosa, babosa y chirriante que me faltan patas para irme corriendo. Lo digo a boca llena: prefiero toda la línea de Roger & Gallet a litros, con su cosa áspera, refrescante, revitalizante, un dulzor bien entendido, antes que todo lo que firmó Ellena para Hermés, unas aguas cítricas, pegajosas y especiado-afrutadas de un dulzor ácido horrible para mi gusto. Se merece su fama sin duda. PD. Arden tiene la opción más asequible, Green Tea, no me gusta nada, la encuentro súper artificial, y no es una cuestión de dinero porque uso colonias más baratas a galones. PD II. Viva el té de Herbissimo, si lo veis no lo dudéis, era un té verde de una austeridad preciosa, el té que pudiera haber usado Santa Teresa de Jesús o cualquier joven escritor reviejo que ya con veinte años tiene clarísimo que este mundo es una porquería a la que nos lanzan para padecer.
Huele a té bien fresco con un toque de limón, ideal para quienes buscan sentirse limpios e impecables. Me resulta astringente y relajante.
Totalmente de acuerdo con la reseña de azuriiita! Eau Parfumee au Thé Vert huele a té verde con un toque de limón, y en mi caso, también a maderas y a rosas… y qué rosas! Una delicia. Por las notas me esperaba algo súper fresco, y sí lo es, pero no creí que en mi piel resultara también tan femenino. Es lo mismo que me pasa con CK One, que aún cuando es unisex, tengo la suerte de que en mí destacan mucho las notas florales. Este Bvlgari va directo a mi lista de deseos 🙂 Actualización: La reseña la escribí en base a una muestra que recibí de este perfume pero ahora que ya lo tengo, la verdad es que lo percibo diferente. Ya no detecto casi las rosas que tanto me habían gustado. Sigo coincidiendo con azuriiita en cuanto a la frescura, y ahora también en cuanto a lo astringente del aroma. Definitivamente unisex, me encantaría olerlo en un hombre.
Limpieza y frescura, a base de té verde con limón, e incluso se siente el inconfundible olor de la lima. Elegante, sofisticado, imponente, con mucha personalidad, nada escandaloso, y deja muy buena estela… para mí sin duda el mejor de los Bvlgari… Ideal para una noche de teca en el verano
De mis preferidas en verano, muy fresquita. Siento que me dura poco el aroma, me gustaría que fuese más duradera.
Lo compré estando embarazada porque ya no soportaba los aromas fuertes, luego lo usé cuando nació mi hijo y funcionó bien. Es un perfume muy suave, de esos que no molestan a nadie. Es un té verde fresco, pero no cítrico, más bien empolvado, con un toque de sofisticación. Lo malo es la duración, muy escasa de 2 a 3 horas, y su estela muy suave, a ras de piel.
Tiene todo lo que me gusta y más: es fresca, verde, cítrica, crujiente, limpia y tranquila. Noto que tiene algo especial, se la di a oler a mi chico que prefiere aromas muy dulces y aún así le gustó. Me transporta a un día soleado en un precioso campo verde.
Busqué este The Vert de Bvlgari por mucho tiempo hasta que lo encontré en una perfumería famosa de Córdoba, en la estantería de fragancias para bebés (casi me muero). Reconozco que no tiene mucha proyección y se queda a ras de piel, pero amo su belleza. Me hace sentir elegante. Disfruto el té verde finamente atalcado, una rosa fresca suave y un aire picante y amaderado. En mi piel no evoluciona mucho, se sostiene así hasta el final. De casualidad olí una fragancia nacional llamada Viajera de Cardón que parece la versión rebelde de este: misma salida de té, picante y madera, pero con un corazón de lavanda cremosa. Proyecta más, se reactiva con el calor y perdura hasta el día siguiente. Por su precio, puedo usarla todos los días sin que nada le envidie a la de Bvlgari.
Esta fragancia la usaba mi mamá durante mi adolescencia; recuerdo ese color verde particular del vidrio y su tapa tan característica, pero sobre todo su aroma inconfundible. Creo que es muy difícil retratar la pureza, la frescura y esa sensación de tranquilidad que habita en la naturaleza. Para crear Bvlgari Au the Vert, Jean Claude Ellena quiso jugar con las ‘notas del té verde’. Apenas la pulverizo siento suaves tonos de muguet/jazmín mezclados con una bergamota tímida. Todo es comedido, no se reprimen las notas, se muestra su lado delicado y sutil. Hay una prominencia de cítricos, pero sin ser punzantes. Ellena tuerce la composición para que las notas deambulen entre lo empolvado, fresco y limpio. Avanza hasta nacer una de las notas de té más perfectas de la perfumería, con toques milimétricos de cardamomo y cilantro que aquí se domestican habilidosamente. El azahar es más perceptible que la rosa, pero ninguno le quita el trono al verdor del té. El almizcle en justas dosis la hace más auténtica. Las suaves maderas destellan al final envueltas en esa cremosidad del té y los florales. Es tan bien engranado que todas las notas forman una unidad perfecta. Nada es dominante, todo es un ‘Todo’. Es para un día de verano o de invierno, tan versátil que cualquier género puede vestirla. La proyección es moderada a leve y queda rápidamente a ras de piel, con una fijación correcta. Reseña basada en una miniatura de los 90. Salir a la naturaleza con ella genera recelo entre las plantas, asombradas de que algo químico pueda capturar su atención. Obra de Arte.
KEEP CALM & Relax… es un oasis olfativo, fresco pero sin ser cítrico ni frío. Si la tranquilidad tuviera olor, sería The Vert de Bvlgari… da bienestar inmediato. La base de té verde domina, con un toque de neroli o flor de azahar típico de perfumes infantiles… siempre mantiene un perfil agradable, decente, amable y reconfortante. Aunque es perfecto para mujeres formales o maduras, no tiene notas complejas ni pesadas. Es inocuo, limpio y muy fácil de llevar. USO: Todo el año / solo de día / ideal para diario / formal e informal / contexto cosmopolita o rural. Perfecto para huir del estrés en épocas aceleradas. FRASCO: Un 6. La botella biselada arriba recuerda a un tallo cortado o un cuarzo bruto, considerando que Bvlgari es joyería. Es un frasco sencillo, idóneo para el concepto, pero un poco genérico.
Con un poco de rubor confieso que recién ahora conozco esta fragancia. Aunque lleva años en el mercado, mi hija de 18 años la descubrió en un viaje reciente y se la pasó a probar. Qué aroma tan exquisito… suave, delicada, fresca y hasta seductora. Me encantó tanto que terminamos comprándola; a ella le encanta y a mí me gusta sentirla también.
De mis preferidas en verano, muy fresquita. Siento que me dura poco el aroma, me gustaría que fuera más duradera.
Totalmente de acuerdo, huele a té verde con limón. Es fresco pero para mi gusto le falta algo, me recuerda a las colonias de baño y no me siento a gusto del todo… No lo compraría.
Esta fragancia fue la antesala de mis romances con los aromas a té verde, en serio, ¡los amo! Esta en particular se presentó muy elegante y olorosa, con esa frescura necesaria para sentirme cómoda y una botella tan simple y de color tan bello que fue imposible resistirme. Debo admitir que fue un regalo porque en mi país es extremadamente costosa para mi bolsillo escuálido. Hace mucho que ya no la poseo y de verdad amaría volver a tenerla para disfrutarla como aquella vez. Acepto que su duración era muy leve, pero su mezcla mágica me hace soñarla y recordarla con vehemencia.
Totalmente de acuerdo, huele a té verde con limón. Es fresco pero, para mi gusto, le falta algo. Me recuerda a las colonias de baño y no me siento del todo cómoda… No lo compraría.
Con el Thé verde de Bvlgari la casa arrancó esa saga exitosa que años después ampliaría. Este es un clásico: supo en los noventa que a las colonias familiares se les podía dar un toque más fino y meterlas en un frasco bonito para que parecieran caras y refinadas. Y es que así lo eran. El té verde de Bvlgari era caro y sofisticado, además aguanta como esos productos que superan las modas y se convierten en clásicos. Yo tengo una relación de amor-odio con él. Me gusta, me hace gracia, pero desearía que me gustara más. El culpable es ese toque impresionista y provenzal de Ellena, ese sabor a acuarela de colores vivos, el que luego unificaría sus Jardines para Hermés, una línea que odío. Con Bvlgari, doce años antes, en los noventa duros, y con una perfumería que no prestaba atención a las colonias de calidad más allá de Roger & Gallet, parece que ya aventuraba lo que luego desarrollaría en Hermés, su toque maestro: un acabado baboso, avinagrado, afrutado y especiado. Justo esos acordes que encuentro en los Jardines parecen anidar aquí acompañando al té. El té de Bvlgari lleva té, del verde, del revitalizante, del que te levanta el ánimo y te reconforta, ese mismo té que se usaba a demanda en el cambio de milenio y parecía ilustrar que el siglo XXI ya estaba aquí. Es una nota absolutamente unisex, y el cambio de siglo fue muy andrógino. Yo no puedo evitar pensar que queda mejor en un hombre, pero seguro que estoy influenciado por lo que nos precede y en verdad es un ingrediente sin género. Como digo, hay té verde, del que todavía no se ha oxidado y tiene verdeo de hoja fresca, pero no es un té verde al uso, solitario, con su dosis justa de carraspeo y dulzor; este va acompañado de un limón súper amarillo en la salida, hasta el punto de preguntarte si esto se debería llamar Thé, Citronella o Verbena. Cuando el limón baja, reluce el té verde, el que todos conocemos y hemos usado alguna vez, ya sea en una versión cara o en un body fresh de súpermercado. Es un té bonito, refinado, todo lo natural que puede presentarse porque es una nota a la que siempre suelo encontrarle algo artificial, me sucede lo mismo con la menta y la albahaca; un té cuajado en cítricos finos y con unos acordes muy notables de especias con cierto exotismo cómodo, cilantro y cardamomo. También es evidente una armonía verdifloral, fría y muguetera, y una mandarina/naranja que veo bajísima en la percepción general, pero a mi nariz se sitúa bien arriba. ¿Es feo? No, es un té muy bonito, parece inclinarse a lo femenino, luego te quiere recordar a un hombre; al final es una fragancia de una limpieza muy rica apta para ambos sexos. El té de Bvlgari es un refresco de verano hecho con té, obvio, pero también con muchas especias y semillas chispeantes y sulfurosas, pieles de cítricos variados y una corriente de flores blancas recién descapulladas. Una scheppes de té con más cosas. En su momento fue muy novedoso y entiendo perfectamente la razón por la que se vendió como churros: porque olía a algo nuevo, moderno, cosmopolita y exquisito. Y además podías ponértelo a diario. Y ahora viene la razón por la que yo no termino de disfrutarlo… me empalaga. Y ojo, no es un perfume en absoluto empalagoso, pero también tiene un acabado muy de sus años que me lo quiere relacionar lejanamente con una colonia popular que se vendió por litros en España, Chanson d’Eau de Coty. Cuando busco té verde, siempre en mi opinión, quiero té verde. Y manda huevos, prefiero el té que a finales de los noventa sacó Dana en su línea Herbissimo por mil pesetas que era maravilloso y justo el tipo de té que me gusta, uno con recuerdos de cimas y humedades, de huertos privados cuajados en líquenes y acequias, un té místico que me hacía pensar en algo monacal, a resguardo del mundo y muy espiritual, antes que este, cinco veces más caro. Así que mi apreciación de esta fragancia solo está influenciada por mi gusto personal, en el que ya atisbo a ver el sello Ellena, esa pincelada luminosa, babosa y chirriante que me faltan patas para irme corriendo. Lo digo a boca llena: prefiero toda la línea de Roger & Gallet a litros, con su cosa áspera, refrescante, revitalizante, un dulzor bien entendido, antes que todo lo que firmó Ellena para Hermés, unas aguas cítricas, pegajosas y especiado-afrutadas de un dulzor ácido horrible para mi gusto. Se merece su fama sin duda. PD. Arden tiene la opción más asequible, Green Tea, no me gusta nada, la encuentro súper artificial, y no es una cuestión de dinero porque uso colonias más baratas a galones. PD II. Viva el té de Herbissimo, si lo veis no lo dudéis, era un té verde de una austeridad preciosa, el té que pudiera haber usado Santa Teresa de Jesús o cualquier joven escritor reviejo que ya con veinte años tiene clarísimo que este mundo es una porquería a la que nos lanzan para padecer.
Es una de las fragancias más elegantes que he conocido. La descubrí porque la llevaba la dueña de un resort de lujo en el Caribe. Es fresca pero tiene un aura especial de té verde con un toque lechoso. Es ideal para el verano, aunque se puede usar todo el año. Lo importante es combinarla con toda la gama que ofrece: gel de baño, crema y desodorante. Así hueles de maravilla. Es limpio, fresco y con estela. No es sensual, pero te da un gran poder personal muy reconocido entre mujeres.
Es una fragancia unisex agradable y bien elaborada que huele a jabón de hotel de lujo. Ya la he olido mil veces, pero no recuerdo dónde. En mi piel, las notas principales son el té verde con un poco de cilantro y, al final, el almizcle. Es muy suave, unisex, más adecuada para los meses calurosos y perfecta para la oficina o ocasiones informales. Eso sí, no es muy duradera y casi no proyecta. Agradable: 6/10 Interesante: 6/10 Versátil: 9/10 Original: 5/10
Esta fragancia fue para mí la antesala de mis romances con aromas a té verde, en serio…, los amo!. Esta en particular, se me presentó muy elegante y olorosa, con esa frescura necesaria para sentirme cómoda, con esa botella tan simple y de color tan bello que fue imposible resistirme. Debo admitir que fue un regalo ya que por lo menos en mi país es extremadamente costosa para mi bolsillo algo escuálido. Hace mucho tiempo que ya no la poseo y de verdad amaría volver a tenerla en mi poder y disfrutarla como aquella vez, debo aceptar que su duración era muy leve, pero su mezcla mágica me hace soñarla y recordarla con vehemencia.
Qué rico y agradable!! Me gustó mucho, me reconfortó y me alegró cuando lo sentí en mi piel. Se siente distinguido y suavemente pulcro. Estaba dispuesta a comprarlo, pero no me duró lo necesario para el precio que tiene.
Para sentirse frescos y/o relajados, para un día de playa o de ocio en cualquier lugar, fragancia relajante y tan refrescante como un delicioso té helado de limón con una ligera capa de almizcle, de esas fragancias que no da temor sobreaplicar, ya que se suaviza bastante al cabo de 30 minutos de haberse aplicado, quedando casi a ras de piel, pero que el olfato la percibirá por al menos 4 horas