Para mujeres
Fidji Eau de Toilette Guy Laroche
Acordes principales
Descripción
El Fidji Eau de Toilette de Guy Laroche es una fragancia icónica que captura la esencia de un paraíso tropical con su majestuosa combinación de notas. Al primer contacto, se despliega un vibrante acorde de jacinto y gálbano, que se entrelaza sutilmente con la frescura de la iris, bergamota y limón, creando una impresión inicial embriagadoramente fresca y cítrica. Este exuberante inicio da paso a un corazón voluptuoso de nardos, aldehídos y jazmín, enriquecido con toques de ylang-ylang y clavos de olor, que aporta profundidad y sensualidad a la experiencia olfativa. La raíz de lirio junto con la violeta y las notas especiadas añaden un matiz misterioso y exótico que encanta y seduce.
La base de Fidji es una rica amalgama de rosa, musgo de roble, vetiver y sándalo, que proporciona un cierre cálido y terroso, equilibrado con la suavidad del almizcle, las resinas, el ámbar y un toque final de pachulí. Este equilibrio perfecto entre calidez y frescura hace de Fidji una fragancia atemporal, ideal para la mujer elegante y sofisticada que busca encapsular la esencia de lugares exóticos y lejanos en su aroma diario.
Fidji de Guy Laroche es más que una fragancia; es una atomización del espíritu aventurero y la belleza natural de los paisajes más idílicos, convirtiéndolo en el compañero perfecto para todas aquellas que desean llevar un pedazo del paraíso a dondequiera que vayan.
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Este perfume me trae recuerdos nostálgicos de mi tiempo en Londres. Me recuerda a una fragancia similar de Nina Ricci que solía rondar la casa donde viví, donde la dueña, una persona increíblemente alegre, lo usaba junto con RiveGauche. Cada mañana, el aroma de Fidji llenaba el ambiente, complementando perfectamente su espíritu vivaz. Siempre estaba rodeada de amigos y risas de niños, haciendo que mi estancia allí se sintiera como unas vacaciones eternas. Era joven, tenía solo 20 años, y esos momentos felices están indeleblemente ligados a este perfume. Es por eso que tiene un lugar especial en mi corazón.
Realmente estoy fascinado con este perfume. Viene en dos presentaciones, el Eau de toilette y el Eau de Parfum. Personalmente, prefiero la versión Eau de toilette ya que es más suave. Este aroma es simplemente encantador, tiene unas notas florales que lo hacen sentir muy lujoso, romántico y femenino, realmente agradable al olfato. Aunque la publicidad incline más hacia el lado sensual, para mí invoca una sensación de ternura, aunque entiendo que puede interpretarse como una mezcla de ambos. Este perfume me introdujo al mundo de los exquisitos perfumes franceses cuando era un adolescente, y eso fue hace más de 25 años…
Lo elegí para mi boda y desde entonces es mi favorito para las veladas de verano. Su aroma exquisitamente femenino y distinguido evoca los recuerdos del jardín de casa de mi infancia y las vibrantes noches de celebración.
Desde que tenía 15 años estaba enamorada de este perfume por su aroma vibrante y emocionante, siempre me trasladaba a un jardín tropical lleno de flores exóticas, con ese toque picante que lo hacía único. Recientemente, al encontrarlo de nuevo en una tienda, no dudé en adquirirlo. Sin embargo, mi alegría se transformó en desilusión al darme cuenta de que su olor había cambiado, era como si hubiera perdido su esencia, oliendo más a algo anticuado y no como el recuerdo fresco y exuberante que tenía. Estoy confundida, no sé si el producto estaba defectuoso o si lo han reformulado.
Este perfume siempre me transporta a momentos especiales de mi vida. Me remonta a los días de escuela cuando mi profesora, una dama de gran elegancia y presencia inolvidable, lo llevaba. Su aroma floral y sofisticado llenaba el aire, dejando una impresión duradera en mi memoria. Es, sin duda, una de mis elecciones predilectas. Una creación de Guy Laroche que celebra la femineidad de manera sutil y eterna, evocando una atmósfera mágica cada vez que lo uso.
Me encantan los aromas florales, y este en particular ha sido mi favorito desde hace años. Estoy pensando seriamente en volver a comprarlo, principalmente porque tengo curiosidad por saber si, en esta etapa tan diferente de mi vida, me hará sentir igual que antes.
Acabo de probar este perfume y lo primero que notas es un toque especiado muy llamativo. Se desarrolla en un aroma floral intenso que con el tiempo se convierte en algo más suave, casi como polvo de talco. Creo que es perfecto para usarlo durante el día. Estoy de acuerdo con otros que dicen que se parece al Air du Temps, ya que ambos comparten ese carácter floral suave y polvoroso.
Definitivamente, Fidji y L’air du temps de Nina Ricci están en dos universos diferentes! Mientras que el aroma de Nina Ricci me hace sentir un poco abajo, como si estuviera en un lugar triste y solemne, Fidji me da una sensación completamente opuesta. Me transporta a lugares increíbles, llenos de belleza exótica y aventuras emocionantes. Es una explosión de felicidad en cada rocío.
SelenaStars21 comparte que la versión original de Fidji es una fragancia floral similar a las de Nina Ricci, como Capricci, Farouche y Lair du Temps. Esto significa que estamos ante un perfume delicado, lejos de ser extravagante o dramático, que nos envuelve en una experiencia más íntima y personal.
Fidji nos presenta una tranquilidad serena y suave, aunque su composición es rica y compleja. Aunque guarda similitudes con Lair du Temps, se distingue por priorizar notas florales como el jacinto, el galbanum y el iris, que resaltan sobre un fondo de sándalo y musgo. A diferencia de la fragancia de Nina Ricci, donde las especias y el clavo tienen un papel protagonista, Fidji celebra el jacinto. Sin embargo, ambas fragancias comparten una excelente durabilidad y proyección en la piel.
También menciona que, a pesar de ser fragancias suaves, su esencia no se desvanece rápidamente, manteniendo sus notas medias y base durante mucho tiempo. Aunque advierte que las versiones más recientes de ambas fragancias no mantienen la misma duración ni la exquisita composición del vintage, especialmente Fidji. Recomienda la versión vintage para aquellos que se consideran románticos.
Puede que les sorprenda, pero este perfume era el favorito de Oscar Natalio ‘Ringo’ Bonavena, el famoso boxeador argentino de peso pesado.
Recuerdo Fidji como ese aroma que solía impregnar mi hogar en los 80, gracias a mi hermana. Ahora tengo una versión más reciente que trata de evocar ese mismo espíritu, aunque no con la potencia o duración de antes. Aun así, conserva ese encanto vintage, ese guiño al pasado que ahora parece tan esquivo. Si eres fan de las notas de narciso o amas las fragancias florales en general, este es un must. A pesar de haberse suavizado con el tiempo, mantiene su esencia con un toque cítrico inicial que luego da paso a un matiz más terroso y elegante, gracias al musgo. A menudo lo aplico en mi pañuelo para prolongar su aroma. Es uno de esos clásicos que aún puedes encontrar fácilmente, aunque ya no sea tan común probarlos en las tiendas. Si te gustó Anais, piensa en Fidji como su pariente más maduro y sofisticado, pero igual de encantador. Aunque su permanencia en la piel y su estela no sean tan impresionantes como en su época dorada, sigue siendo un tesoro dentro de las fragancias florales, ofreciendo una alternativa hermosa y distinta a los aromas florales modernos, anclándote en una vibra floral de los 70.
Este perfume me lleva directamente a imaginar una hermosa isla soleada, es simplemente espectacular y para todos.
Este perfume es ideal para los días y noches de calor, emite una esencia femenina con toques de sofisticación, sin ser demasiado pesado. Me recuerda un poco al aroma inicial de L’Air de Temps, aunque luego se transforma y se vuelve más vibrante y fresco. Personalmente, me inclino más por la versión eau de toilette que por el perfume puro. Su versatilidad es una gran ventaja, ya que se adapta tanto a un día laboral como a momentos de ocio, aunque por su naturaleza floral es particularmente notable en verano. Es perfecto para ocasiones en que quieres verte y sentirte elegante. Además, Fidji tiene ese toque único que me gusta; no es tan común encontrar a alguien más usándolo en estos días.
Fidji realmente me ha sorprendido. Se siente como una versión más fresca y juvenil comparada con otras fragancias más intensas y profundas a las que estoy acostumbrado. Es interesante cómo, siendo parte de esa familia olfativa tan característica, logra ser más accesible y amigable sin perder esa esencia de naturaleza y bosque.
Lo que realmente me atrajo de Fidji es cómo equilibra las vibras más asentadas y clásicas con esa frescura floral de los años setenta. Para mí, que tiendo a inclinarme por aromas más oscuros, este perfume es un hallazgo porque incorpora aspectos de ambos mundos que me gustan. Fue creado por Josephine Catapano, y su habilidad para hacer un perfume que se destaca de los demás en ese tiempo es admirable. Tiene ese aire de elegancia y al mismo tiempo, no se siente anticuado ni excesivamente serio.
Aparte, me ha gustado que, aunque usa ingredientes poderosos, Fidji logra mantener un enigma, un toque especial que lo hace diferente, ni demasiado abrumador ni aburrido, una mezcla equilibrada entre lo terroso del musgo, el galbano y el encanto sutil del jacinto. Aunque no se convierte en mi aroma predilecto, me encanta su capacidad para sorprenderme cada vez que lo uso, aportando una versatilidad inesperada.
En resumen, Fidji podría parecer una fragancia sencilla a primera vista, pero es su complejidad escondida y amabilidad lo que realmente me conquista. Sus notas iniciales son una entrada fresca que se sumerge en un corazón musgoso y concluye en un fondo especiado que realmente me fascina.
PD. A diferencia de algunos, no me hace pensar en L’air du Temps, que no es de mi agrado. Y sí, el frasco es simplemente hermoso, definitivamente quisiera tener uno en mi colección.
¡Una fragancia que se ha convertido en la joya de los aromas verdes!
Cualquiera que lo prueba, sin duda, se enamora al instante.
No esperes encontrar aquí ese olor antiguo que parece haberse detenido en el tiempo; estamos hablando de un verdadero clásico.
Es perfecto para cualquier persona, sin importar su edad. Lo puedes llevar con confianza tanto de día como de noche, adaptándose maravillosamente a cada estación, ya sea verano o invierno.
LAROCHE quizás no lance muchas fragancias, pero cuando lo hace, ¡vaya que deja huella! Tanto FIDJI como DRAKKAR NOIR han logrado establecerse como íconos, demostrando ser completamente atemporales y versátiles tanto para hombres como para mujeres en la actualidad…
¡Y todo esto con muy poca publicidad!
Opinión sincera sobre Fidji: una verdadera joya perfumística que me transportó al paraíso. Tuve la suerte de probar un ejemplar de los años 70 que estaba en perfecto estado. Este perfume, una creación de Josephine Catapano, es un viaje olfativo lleno de frescura y juventud, con una vibra verde que te hace pensar en playas paradisíacas y aventuras en islas remotas. Lo que más me impresionó fue cómo logra ser fresco y sensual al mismo tiempo, con una base de notas amaderadas y almizcles que se pegan a la piel como un recuerdo imborrable del día. Recuerdo los anuncios que decían ‘una mujer es una isla, Fidji es su perfume’, y definitivamente entiendo por qué. Aunque fue ideado como el perfume perfecto para las jóvenes de ese tiempo, su encanto trasciende las generaciones y ahora lo siento aún más unisex. Aunque la versión actual ha perdido un poco de su magia original, sigue siendo un olor que captura la esencia de lo exótico. Una verdadera obra maestra que muestra lo que debería ser una fragancia exótica.
Recientemente tuve el placer de sumergirme en el encanto histórico de FIDJI de GUY LAROCHE, gracias a una muestra generosamente proporcionada por mi amiga REBECAVPF. Este perfume lleva consigo un pedazo de la historia, siendo el primer aroma femenino lanzado por GUY LAROCHE en 1966. A día de hoy, aunque la marca ha caído bajo el ala de L’Oreal, sigue manteniendo su aire de exclusividad, evitando caer en la tendencia de lanzar constantemente nuevos productos que poco aportan a su legado.
El perfume mismo es un tributo a la elegancia atemporal, inspirándose en pesos pesados como CHANEL 19 y L’AIR DU TEMPS de NINA RICCI. Definirlo en términos de familia olfativa es complicado, pero para mí, encapsula perfectamente la esencia Chipre Floral Verde. Desde el primer momento, FIDJI irradia una luz brillante, abriendo con notas cítricas de bergamota y lima, seguidas de un bouquet floral dominado por el nardo, el jacinto, el jazmín y la rosa, todo ello bañado en un tono verde balsámico inconfundible.
Lo que realmente me sorprendió fue cómo, a partir de esta frescura inicial, el perfume logra evolucionar hacia algo cálidamente oriental, gracias a sutiles toques especiados y una presencia inexplicablemente magnética del clavel, rematado con almizcle blanco.
Lo cierto es que FIDJI permanece increíblemente moderno a pesar de los años. Su capacidad para sentirse actual, sin perder un ápice de su carácter clásico, es lo que verdaderamente le confiere un estatus icónico en el mundo de la perfumería.
Lo probé cuando tenía veinte y pico, y realmente me encantaba. Hay algo en la combinación de iris y musgo que siempre termina capturándome en los perfumes que más me gustan. Se sentía cómodo y adecuado para cualquier ocasión, aunque, pensándolo bien, en este momento no logro recordar exactamente cómo olía.
Este perfume es el favorito de mi mamá, pero tristemente no está disponible en Argentina.
Es la primera vez que pruebo este perfume y, sinceramente, me transporta a un jardín lleno de frescura y naturaleza. Tiene ese toque de musgo y tierra, algo parecido al aroma clásico de Anais Anais, pero la versión de antes. Aunque me agrada, siento que no encaja mucho con los aromas que suelo preferir ahora.
Recuerdo cuando este perfume llegó a mi vida a inicios de los 80 – un regalo durante mis años mozos. Me envolvía con su fragancia cada día, y a pesar de mi juventud, sentía que ese aroma misterioso me conectaba con mis ansias de aventuras lejanas, de explorar paradisíacas islas del Pacífico. Había algo en su composición que me hablaba de pasión, de lujo y de juventud, algo inusual en la época de aromas más estructurados. Años después, al viajar a esas islas que tanto soñé, un sinfín de emociones me invadió al rememorar aquel perfume, mi primer tesoro importado de 50 ml., testigo de innumerables alegrías. Fiji fue, sin duda, un sueño palpable, un aroma que trasciende el tiempo y permanece eterno en mí.
Recién me hice con una botella de Fidgi y no puedo evitar notar su asombrosa similitud con L’air du temps de Nina Ricci, aunque hay una clara diferencia en sus vibra. Mientras que el de Nina Ricci me envuelve en una atmósfera de formalidad y distinción, Fidgi trae una sensualidad palpable y elegancia a flor de piel. Aunque ambos comparten notas similares, Fidgi destaca más por su esencia floral, a diferencia del predominio especiado, como el clavo, del otro. Fidgi, para mí, es como la versión más joven y alegre de L’air du temps, pero eso no significa que carezca de sofisticación; al contrario, es un retorno gratificante a la clase de la perfumería clásica. Más que nada, Fidgi representa un deleite olfativo, rebosante de un carácter lujoso y exclusivo. Definitivamente, un perfume que figura como una obra maestra.
Este perfume es simplemente encantador de principio a fin.
Fidji se presenta suave y fino, pero no le falta presencia.
Es predominantemente floral, mezclando notas de frescura con matices de musgo y un acabado ligeramente en polvo que le añade una sensación de limpieza. Captura esa sensación en polvo maravillosa que solían tener los perfumes clásicos.
Lo encuentro extremadamente adaptable y cautivador… Perfecto para la temporada de primavera y verano.
Una joya que trasciende el tiempo ❤️
Honestamente, este perfume no me convence. Pensé que, con un nombre tan encantador, me encontraría con un aroma que me transportaría a un exótico jardín tropical, algo como un cítrico picante con un suave toque de polvo, o quizás la dulzura peculiar de la maracuyá, o incluso la suavidad del ylang ylang. Pero no, me encontré con una fragancia que me recuerda demasiado a Paris de YSL, y no de una buena manera. Esa nota artificial de violeta que se siente tan fuera de lugar y me hace presentir un inminente dolor de cabeza.
Para mí, Fidji se siente como un relicario del pasado, demasiado imponente y formal, casi como una versión descolorida de L’Air du Temps. Realmente no comprendo cómo a otros les evoca imágenes de paisajes idílicos llenos de frescura y vida. A mi parecer, tiene más un aire de la señora Havisham de Grandes Esperanzas, atrapada en su mansión con su vestido de novia sin usar.
Fidji es prácticamente indescriptible, pero si hay algo seguro, es que jamás lo llamaría monótono. Me recuerda un poco a L’Air du Temps de Nina Ricci, pero son distintos, cada uno con su esencia. Lo primero que notas en Fidji es una mezcla floral con un toque de iris que no es demasiado empolvado, acompañado de cítricos que, más que destacar, añaden un empuje sutil a ese aroma floral inicial. A medida que se desarrolla, se convierte en una sinfonía de notas perfectamente equilibradas que se unen en un fondo armonioso y casi discreto. Este perfume se presenta con una elegancia y luminosidad sin ser abrumador, amigable y con un aire de confianza tranquila. Tiene una duración notable y su proyección es más que satisfactoria. No te confundas pensando que Fidji es para días de lujo con cocteles en mano y yates; en realidad, evoca un escenario más íntimo y tranquilo, lejos de multitudes y cerca de un mar sereno, el lugar perfecto para disfrutar de la tranquilidad y sentirte esencialmente atractiva.
Recientemente volví a comprar este perfume después de mucho tiempo sin usarlo. Me trae recuerdos gracias a su fragancia fresca, sensual y con notas florales, justo como lo recordaba. Sin embargo, he notado que ya no perdura tanto como antes; su aroma se mantiene apenas unas 3 horas en mi piel y su estela es bastante sutil. Aun así, me gusta porque me hace revivir buenos momentos de mi juventud.
El parecido con L’Air du Temps es casi idéntico, mientras que el de Nina Ricci es más solemne y ceremonioso; Fidji es más sensual, un poco carnal y elegante. Comparten notas, pero aquí sobresalen más las flores, mientras que en el otro destacan las especias como el clavo. Fidji es una versión más rejuvenecida del de Nina Ricci; no quiero decir que sea viejo, sino de una exquisitez vintage, mientras que el de Guy Laroche es más jovial, atrevido y desenfadado. Fidji es una joya de la vieja escuela, un prodigio olfativo de gusto ambrosíaco y muy distinguido. Delicia divina.
Me hace mucha gracia Fidji. Es como si fuera un flanker más alegre y juvenil de las composiciones musgosas y agalbanadas que le preceden, donde las otras son oscuras y sombrías. Fidji, sin perder ese tono boscoso, es mucho más amable. Para mí, la gracia de Fidji es estar a medio camino entre las fórmulas sombrías anteriores y los florales grasos y crudos de los setenta; Fidji no es ni una cosa ni la otra, en mi nariz tiene retazos de las dos familias. Teniendo en cuenta que la primera me fascina y que la última no me hace demasiada gracia, encuentro en esta bonita creación de Josephine Catapano un perfume diferente a otros muchos que se parieron en su época. Es luminoso, es amable y huele a formalidad. Pero ni de coña es tan maternal o aseñorado como sus coetáneos. Tampoco me parece tan común o aburrido como tantos otros perfumes con una carga fuerte de aldehídos. Fidji tiene “misterio” al estar enfrentado a notas de madriguera como son el musgo y el gálbano. Incluso llevando jacinto, que es un robaplanos en cualquier perfume, lo siento ambiguo y mucho más acorde con mis gustos que perfumes similares de su época. No llega a ser mi perfume favorito ni mucho menos, pero me hace mucha gracia su versatilidad. Además, es de esos en los que nunca piensas, pero cuando vuelves a probarlos te quedas pensando “oye, esto mola”. Fidji, que parece una niña buena, en el fondo es un chypre musgoso y amaderado, pero con unos modales exquisitos. Gálbano, musgo, unos aldehídos iniciales que mueren pronto al igual que el jacinto y un acabado amaderado verdoso en el que resalta un tono especiado picante muy característico. Maravilloso. PD. A mí no me recuerda a L’air du Temps, que por otra parte es un perfume que no soporto. El frasco es una preciosidad, me encantaría tener un frasquito de la edición parfum.
Fidji en su fórmula original es un floral al estilo de los de Nina Ricci (Capricci, Farouche, L’air du temps). ¿Qué quiere decir esto? Que nos vamos a encontrar con una fragancia suave, que no es extravagante ni dramática, y que nos invita a algo más personal e íntimo. Fidji es tranquila, serena, suave pero con composición compleja. Tiene muchas cosas en común con L’air du temps, pero también tiene sus diferencias. En la fragancia de Nina Ricci las especias y el clavo de olor tienen un poco más de participación que los florales, y con Fidji es lo contrario: el Jacinto, el gálbano y el iris se destacan frente a un sándalo y un musgo que los acompañan de soporte. Fidji es jacinto y L’air du temps es clavel. Pero a nivel de fijación y proyección toman la misma dirección. Como son dos fragancias tan bien elaboradas, que sean florales suaves no quiere decir que se evaporen a las 4 horas; sus notas medias y de fondo perduran muchísimo tiempo en la piel. Esto es en cuanto a los vintage, porque las fórmulas nuevas de ambas duran menos, sobre todo la de Fidji que no solo pierde fijación sino también belleza. Recomiendo el vintage para todos los románticos.
Fragancia preciosa en su conjunto. Fidji es suave y delicada, pero con carácter. Muy floral, con toques verdes y musgosos y un secado empolvado que le da ese toque a limpio de antes. La encuentro muy versátil y agradable, muy primaveral/veraniega. Clásico atemporal ❤️
Fidji es un aroma que por allá en los años 80 olía en mi casa de forma constante, por mi hermana. Actualmente, su versión retocada que poseo, me ofrece ese aroma de antaño pero no tiene la misma duración e intensidad. Es un vintage que, habiendo sido suavizado, sigue ofreciéndome ese pasado que ahora es tan difícil de encontrar. Si te gusta el narciso, pruébalo; si te gustan las flores, pruébalo; si te gusta la perfumería del pasado, tenlo. Su salida cítrica se ve un tanto aplacada con un delicado iris que le da cuerpo, mientras los aldehídos actúan. Minutos después notamos todo el conjunto haciéndose notar: un musgo que oscurece de forma clásica todo el perfume dándole un toque elegante como pocos. Me encanta retomarlo de vez en cuando y opto por ponerlo en el pañuelo para que dure un poco más. Es de los pocos vintage que siguen estando en circulación de forma fácil de encontrar, eso sí, no de probar en perfumerías. Si te gusta Anais, ésta es la hermana mayor, un poquito más seria, pero no menos simpática y divertida, que ha optado por independizarse y cobrar su propia identidad dentro del mundo de las fragancias florales. Para hoy en día es una opción preciosa que te aparta de los florales de este tiempo y te evoca un floral no añejo, pero sí decidido a seguir en los 70. En la piel la perdurabilidad es poca y la estela también a comparación de hace años, pero es una joya que tiene su vitrina.
¡El floral verde más hermoso de la historia! Quien lo prueba cae inevitablemente en su encanto. No es ese perfume vintage que huele a viejo, ¡es un clásico! Lo puede usar una mujer joven o una señora mayor, de día o de noche, en verano o en invierno. Laroche ha creado pocos perfumes pero tanto Fidji como Drakkar Noir fueron y siguen siendo un éxito, totalmente usables para hombre y mujer hoy en día… ¡y con tan poco marketing!
La huelo y niego con la cabeza. No, no. Esto no es para mí. Con ese precioso nombre, una esperaría una joyita misteriosa de inspiración tropical, quizás un pomelo astringente y rasposo con fondo de talco, una maracuyá jabonosa o un ylang ylang ceroso, pero no, aquí reside el mismísimo demonio que posee a Paris de YSL, esa nota que da dentera (de nuevo la violeta sintética, ahí en guardia, fastidiándome) y la advertencia de un buen dolor de cabeza. Fidji es demasiado vintage, cabezón y señorial, un L’Air du Temps revenidísimo, con el que guarda ligero parecido según momentos. Os prometo que no sé de dónde salen esas impresiones tan mágicas que evocan paraísos, jardines, frescor y verdor. A mí me huele a señora Havisham de Grandes Esperanzas, encerrada en su casa con el vestido de novia por estrenar.
Buena fragancia para usarse sobre todo durante los meses más calurosos, tanto de día como de noche. Muy femenina, no exenta de elegancia, pero relajada y fácil de llevar. A mí también me recuerda en su salida inicial a L’Air du Temps, pero la evolución es diferente. Fidji es más luminosa, tiene un punto más fresco. Prefiero la eau de toilette a la perfume. Es versátil: puede usarse tanto para ir a la oficina como para situaciones de ocio, siempre que no sean demasiado dinámicas, porque no deja de ser un floral, y en verano se hace notar. Para ir arreglada también es perfecta: su toque elegante y femenino te hará estar a la altura. Otra cosa que me gusta de Fidji es que no es muy común, al menos en la actualidad: no es fácil cruzarse con alguien que también la lleve.
Me jode de risa Fidji. Es como si fuera la versión más alegre y joven de esas composiciones musgosas y agalbanadas anteriores, que eran oscuras y sombrías. Fidji, sin perder ese aire boscoso, es mucho más amable. Para mí, lo chulo de Fidji es estar a medio camino entre esas fórmulas oscuras y los florales grasos y crudos de los setenta; no es ni una cosa ni la otra, en mi nariz tiene retazos de las dos familias. Como la primera me fascina y la última no me hace mucha gracia, encuentro en esta bonita creación de Josephine Catapano un perfume diferente a muchos de su época. Es luminoso, amable y huele a formalidad, pero ni de coña es tan maternal o aseñorado como sus coetáneos. Tampoco me parece tan común o aburrido como tantos otros con mucha carga de aldehídos; Fidji tiene “misterio” al estar enfrentado a notas de madriguera como el musgo y el gálbano. Incluso con jacinto, que es un robaplanos en cualquier perfume, lo siento ambiguo y mucho más acorde a mis gustos que los similares de su época. No llega a ser mi favorito ni mucho menos, pero me hace mucha gracia su versatilidad. Es de esos en los que nunca piensas, pero cuando vuelves a probarlos te quedas pensando “oye, esto mola”. Fidji, que parece una niña buena, en el fondo es un chypre musgoso y amaderado, pero con unos modales exquisitos. Gálbano, musgo, unos aldehídos iniciales que mueren pronto al igual que el jacinto y un acabado amaderado verdoso donde resalta un tono especiado picante muy característico. Maravilloso. PD. A mí no me recuerda a L’air du Temps, que por otra parte es un perfume que no soporto. El frasco es una preciosidad, me encantaría tener un frasquito de la edición parfum.
El favorito de mi madre, pero lamentablemente ya no se consigue en Argentina.
Con los vintage hay que hacer las paces. Cuesta un poco, pero al final te coge síndrome de Estocolmo. Fidji no es fácil, huele muy aceitoso. Combinado con el ardor del clavo, al principio me dio una sensación lacerante, como aceite hirviendo. Pero conforme me hago a él, empiezo a oler más allá del aldehído y a disfrutar de la frescura del musgo.
Hay muchos adjetivos para Fidji, pero ‘aburrido’ no es uno. Yo también le veo aire a L’Air du Temps de Nina Ricci, aunque no son ni iguales ni sustitutos. Todo en Fidji es sutil: empieza con un iris poco talcoso y floral, donde los cítricos no destacan, sino que empujan esa sensación, y pasa por un desarrollo complejo donde las notas se armonizan sobre un fondo casi silencioso. El resultado es elegante, luminoso sin estridencias, amable y con un carácter tranquilo pero seguro. No es para ir de yate con bikini y cóctel, sino para un lugar más cercano, calmo y distinguido, donde lo interesante no es el resort chic, sino la playa solitaria con pocos turistas y el mar como único ruido. Un sitio para disfrutar con lentitud y sentirse atractiva.
“La mujer es una isla, Fidji es su perfume”. (Frase publicitaria) Una mujer desnuda en una isla, abrazando el frasco, traído por las olas (Imagen publicitaria) LINDA EVANGELISTA, risueña y vestida, corre por la playa con el frasco de FIDJI entre las manos, en un vídeo más edulcorado que la primera imagen. Enfrentarse a esta muestra más que generosa de VINTAGE, ofrecida por mi amiga REBECAVPF, es enfrentarse a la Historia. FIDJI fue el primer perfume femenino (1966) de GUY LAROCHE (1921-1989). Hoy sus fragancias están en manos del Grupo L’Oreal, con todo lo que eso conlleva. Curiosamente la marca ha sido parca en creaciones, tanto masculinas como femeninas, y no ha sucumbido a la moda de los flankers, aunque también es cierto que ya poca gente repara en ella y L’Oreal no mueve un dedo. FIDJI nació con el corazón puesto en CHANEL 19 y la mente en L’AIR DU TEMPS de NINA RICCI. ¿Familia olfativa? ¿Floral? ¿Floral Especiado? ¿Floral Verde? ¿Chipre Verde?. Todas se han barajado para definirlo. ¿Con cuál me quedaría yo? CHIPRE FLORAL VERDE. Sí, esa es la familia que, según mi opinión, más le define. Su inicio es brillante, luminoso, levemente aldehídico y solar. Un conjunto de flores entre las que sobresalen el nardo, el jacinto, el jazmín y la rosa, se tiñen de un verde balsámico, procedente del gálbano y de unos cítricos chispeantes de bergamota y lima. Es un aroma jugoso que apaga la sed, como una bebida refrescante tropical, pero que despierta deseos sensuales surgidos de flores blancas y rojizas. El punto especiado de unos clavos de olor muy suaves y delicados le aporta calidez oriental, reforzada por la posterior aparición de un portentoso CLAVEL (inexplicablemente no declarado) y un almizcle blanco que lo resalta. FIDJI es irremediablemente moderno. Es moderno sin contemplaciones. Es moderno sin remisión. Es moderno porque ya nació clásico. Y lo clásico siempre será moderno.
A mi madre le encantaba y yo también, hasta que me pillaba robándoselo porque el olor duraba una eternidad y me descubría. Ahora solo queda el frasco vacío en la caja, pero la esencia sigue ahí. Me compraré esta joya algún día ❤️
Es fresco, lejano y un poco raro; no sé si es de ‘gusto adquirido’ (siempre me ha dado mala espina esa etiqueta). A mí me suena clásico y aceptable. Si lo definiera en poco, sería cítrico, con talco y verde. Coincido con muchas opiniones: tiene un toque limpio muy sutil y equilibrado. Llegó como regalo para mi padre, pero nunca lo tocó; él prefiere Le Male o colonias de Loewe. Me vi obligada a ser la duendecilla usurpadora y me propuse acabar la botella rápido. Se convirtió en mi tesoro este verano, cuando estuve unos días en un molino abandonado en el campo sin luz, lleno de bichos que me invadían. Probé citronella, pero huele a más de lo que aguanto, así que apliqué la regla medieval y me hice un layering con Fidji para taparlo. Aunque solo me queda un poquito, sigo usándolo para refrescar sábanas y almohadas; cuando lo echo y cierro los ojos sacudiendo las mantas, parece que veo fresnos y alisos más allá de la puerta, moviéndose con la tarde sin prisa.
Me recuerda a Nina Ricci L’Air du Temps. Cuando vivía en Londres, la anfitriona de mi alojamiento usaba este perfume y RiveGauche; por las mañanas toda la casa olía a Fidji y encajaba con su personalidad. Era una de las personas más alegres y buenas que he conocido, le encantaba hacer felices a los demás. El lugar siempre estaba lleno de amigos y niños, fue como unas largas vacaciones. Tenía 20 años entonces y Fidji siempre me hace recordar esos años maravillosos, por eso es uno de mis perfumes favoritos.
Fidji es otro mundo respecto a l’air du temps, por favor. El de niña ricci me pone de los nervios y Fidji me pone contenta. Uno huele a entierro y el otro a aventura y exotismo en sitios bonitos.
Lo usaba a los 15 y me encantaba: fuerte, denotaba alegría, con flores exóticas y exuberantes, como un paraíso, y una nota picante que ponía tropical a las flores. Lo vi hace meses en una tienda y corré a comprarlo, pero oh decepción: olía distinto, a embalsamado, a viejo. No sé si estaba descompuesto o lo re-editaron????
Maravillosa fragancia que evoca en mí la imagen de una isla paradisíaca bañada por el sol. Para mí es sublime y única.
Fue mi perfume a principios de los 80. Me lo regalaron en mi adolescencia y siempre lo usaba; aunque era muy joven, me sentía identificada con ese aroma enigmático que me acercaba a mis sueños de viajar a las islas del Pacífico, a esas arenas bajo rayos de sol y turquesas. Su fórmula es apasionada, rica, suntuosa y a la vez juvenil. Una fragancia moderna y desestructurada para esa época de aldehídos y joyas olfativas. Cuando sobrevolé esas islas muchos años después, me emocioné recordando mi primer perfume importado, ese frasquito de 50 ml que me acompañó en tantos momentos felices. Fiji, como un sueño hecho realidad, atemporal, siempre en mí.
Acabo de comprarlo después de años sin usarlo. Si tiene ese aroma fresco, sensual y floral que recuerdo, ya no dura lo mismo. En mi caso, no pasa de tres horas a ras de piel y la estela es mínima. Pero bueno, sirve para recordar mis tiempos de juventud.
Lo huelo y me niego. No, no es para mí. Con ese precioso nombre, uno esperaría una joya misteriosa tropical, quizás un pomelo astringente con fondo de talco, una maracuyá jabonosa o un ylang ylang ceroso, pero aquí está el demonio de Paris de YSL, esa nota que duele (de nuevo la violeta sintética, fastidiándome) y que anuncia un buen dolor de cabeza. Fidji es demasiado vintage, cabezón y señorial, un L’Air du Temps resucitado. No sé de dónde salen esas impresiones mágicas de paraísos y verdor. A mí huele a la señora Havisham de Grandes Esperanzas, encerrada en casa con el vestido de novia por estrenar.
Fue mi perfume a principios de los 80. Fue un regalo que recibí en mi adolescencia. Lo usaba siempre y, aunque era muy jovencita, me sentía identificada con ese aroma enigmático que me acercaba, de alguna manera, a mis sueños de viajar a esas islas del Pacífico, a esas arenas inmersas en rayos y turquesas. Su fórmula es apasionada, rica, suntuosa y a la vez juvenil. Una fragancia moderna y desestructurada para esa época de aldehídos y joyas olfativas. Cuando sobrevolé las islas muchos años después me emocioné al recordar mi primer perfume importado, ese frasquito de 50 ml. que me acompañó en tantos momentos felices. Fiji, como un sueño hecho realidad, atemporal, siempre en mí.
Este perfume me hace recordar pasajes bonitos de mi vida. Mi profesora de secundaria, una mujer elegante con presencia única, usaba esta maravilla. Aún recuerdo ese aroma floral sofisticado que llenaba el sitio. Para mí es una de mis favoritas, un instante de magia inmortalizado por Guy Laroche que exalta la femineidad, sin estridencias y atemporal.
Sale picante, es un floral profundo que al paso se suaviza hasta quedar tipo talco. Definitivamente es de día. Coincido con quien dijo que es similar al air du temps, sí, sigue esa línea que yo llamo floral atalcado.
Me encantan los florales. Lo he usado varios años, hace tiempo, y quiero volver a tenerlo. Quizás es curiosidad para ver si en esta etapa distinta de mi vida, igual que entonces, me transmite lo mismo.
Primera vez que lo huelo. Es bastante verde, terroso y musgoso, me recuerda a Anais Anais pero a la fórmula antigua. Me gusta, pero no creo que podría usarlo hoy en día.
Lo usé cuando tenía veinte años y me encantaba. El iris y el musgo son notas que siempre repetiré en mis perfumes favoritos. Es fácil de llevar, aunque ahora no logro evocar su olor.
El día que me casé lo usé; ahora lo uso en las noches de verano. Me gusta mucho, es muy femenino y elegante, me recuerda el jardín de mi mamá pero también las noches de fiesta.
Me encanta, viene en Eau de Toilette y Eau de Parfum, pero me quedo con la primera porque es menos concentrada. Es un floral delicioso, exquisito, romántico y femenino; para mí evoca ternura más que sensualidad, aunque la publicidad sugiera lo contrario, puede ser una mezcla de ambas. Con este perfume entré al mundo de los perfumes franceses finos siendo un adolescente, hace más de 25 años.
¡EL FLORIDO VERDE MÁS HERMOSO DE LA HISTORIA! Quien lo prueba cae inevitablemente en su encanto. No es ese perfume vintage que se quedó en el tiempo y huele a viejo; ¡ES UN CLÁSICO! Lo puede usar una mujer joven o una señora mayor, de día y de noche, en verano o en invierno. LAROCHE ha creado pocos perfumes, pero tanto FIDJI como DRAKKAR NOIR fueron y siguen siendo un éxito, totalmente usables para el hombre y la mujer de hoy…… Y CON TAN POCO MARKETING!
Aunque ustedes no lo crean, este perfume era uno de los favoritos de Oscar Natalio “Ringo” Bonavena. El gran boxeador peso pesado de Argentina.
Lo usé en mi boda y ahora lo reservo para las noches de verano; es súper femenino y elegante, me trae recuerdos del jardín de mi madre y también de esas fiestas de noche.