Para mujeres

Gianfranco Ferre Gianfranco Ferre

4,16 de 5
227 votos

Acordes principales

Descripción

Gianfranco Ferre Gianfranco Ferre es una exploración olfativa que captura la esencia de la elegancia atemporal. Diseñada para aquellos que buscan un aroma que equilibre entre la delicadeza y la presencia, esta fragancia se convierte en un emblema de sofisticación. Al liberar su atomización, se despliega un bouquet inicial compuesto por nardos y ylang-ylang que, junto con el jacinto, crea una impresión vibrante y fresca. La flor de azahar del naranjo y el jazmín añaden un toque dulce y suavemente floral, mientras que el cilantro aporta un contorno especiado singular.

La complejidad de Gianfranco Ferre se revela en su corazón, donde el lirio de los valles y la bergamota se funden con el narciso y el clavel, evocando una elegancia clásica. La madreselva y una segunda capa de flor de azahar del naranjo aportan una frescura persistente que se entrelaza con la orquídea y la rosa, sumando profundidad y una sensación envolvente.

En su base, se descubre una combinación terrosa y sensual de raíz de lirio y mandarina, suavizada por el toque animal de la algalia. El benjuí, el sándalo, el ámbar, el almizcle, y el cedro concluyen la experiencia, añadiendo calidez, profundidad y una seductora estela que perdura.

Gianfranco Ferre Gianfranco Ferre es más que una fragancia; es una declaración de estilo. Ideal para ser llevada en eventos significativos o durante aquellos momentos en los que se busca dejar una impresión memorable.

Resumen rápido

Cuándo llevarla (votos)

  • Invierno 26%
  • Primavera 28%
  • Verano 19%
  • Otoño 27%
  • Día 41%
  • Noche 59%

Notas clave

Comunidad

227 votos

  • Positivo 83%
  • Negativo 15%
  • Neutral 1,8%

Pirámide olfativa

Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.

Comunidad

Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.

Propiedad

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Uso recomendado

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Características

Resumen de votos sobre longevidad, estela, género y percepción de precio.

Longevidad

Escasa

Débil

Moderada

Duradera

Muy duradera

Estela

Suave

Moderada

Pesada

Enorme

Género

Femenino

Unisex femenino

Unisex

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Masculino

Precio

Extremadamente costoso

Ligeramente costoso

Precio moderado

Buen precio

Excelente precio

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Reseñas

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5 reseñas

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  • SelenaStars21
    SelenaStars21

    ¡Tan dulce que te atrapa!

    Esta esencia realmente te envuelve con su carácter único.

    Es la definición de elegancia en una botella. Desde el primer momento te das cuenta de que estás ante algo especial.

    La mezcla de florales blancos está justamente equilibrada y algo en la madreselva resalta de una manera espectacular, todo se complementa maravillosamente con un toque de mandarina jugosa. Para los amantes de lo floral con un giro dulce y frutal, este aroma no decepcionará. Curiosamente, detecto un aroma que me recuerda a la banana, aunque no se mencione oficialmente entre sus componentes.

    Para algunos, puede que su dulzura sea demasiado, pero personalmente, lo encuentro perfecto.

    Una genialidad originada por Gianfranco Ferre.

  • Aromas17

    Aromas17 comenta que el perfume de Gianfranco Ferré es realmente dulce, pero no en el sentido que hoy en día se considera dulzor, que tiende a ser más bien empalagoso y pesado. Este perfume, sin embargo, ofrece un aroma dulce que evoca naturalidad, como el aroma que podrías obtener de una mezcla de flores y frutas cocidas, a pesar de ser un aroma creado por el hombre. A diferencia de otros perfumes que caen en lo artificial, Ferré logra mantener una sensación de dulzura natural y compleja. Lo interesante es que, aunque no mencione frutas específicamente entre sus componentes, no puedes evitar percibir un aroma frutal muy fuerte. Después de la impresión inicial, que es bastante intensa, el perfume se suaviza hacia un peculiar aroma a plátano, mezclando sensualidad y dulzura, como un caramelo exótico para tus sentidos. Sin embargo, hacia la mitad de la experiencia, ciertos aromas, como el ylang y la orquídea, le dan un giro menos agradable, sintiéndose un poco artificiales. A pesar de esto, el encanto inicial del perfume perdura, aunque se transforma hacia un final menos intenso y ligeramente áspero. En resumen, Gianfranco Ferré destaca por ser un perfume innovador, que se adelantó a su tiempo con un enfoque en lo dulce y floral, distintivo de principios de los noventa.

  • Gianfranco Ferré era súper dulce, pero hoy en día esa palabra engaña; el dulce actual es quemado y pegajoso, mientras que el de Ferré es exuberante, caótico y natural, como una cocción de flores y almíbares. Parece una fragancia de transición entre los ochenta y noventa, antes de los cócteles molotov pegajosos. Aunque no lleva fruta en la lista, huele a plátano carnoso y sexual, mezclado con narciso y tuberosa. Era como un caramelo que hacía bailar las papilas, aunque al principio mareaba. Luego apareció el ylang y una orquídea que me huele sintética, como un producto de limpieza, dándole un regusto menos lujoso. En el secado queda un festín dulce bajo con un toque picante y recuerdos de lana sucia. Fue moderno y visionario, anticipando las flores frutales de los noventa.

  • Daniel Medina

    Gianfranco Ferré era un perfume, como dice Selene, muuuy dulce. Hoy en día esa palabra engaña, porque el dulzor actual es torrefactoso, quemado, pegajoso y sucio. El de Ferré y similares es exuberante, caótico, amielado, frutal, pero siempre natural. Natural como una cocción de flores, frutas y almíbares; sí, manufacturada, pero sin ese ethyl maltol sarroso que chorrea por cada froutchouli de los espacios infinitos gracias a La vie est belle, que también podría llamarse El averno es bello, pero eso ya va en gustos. Ferré es un perfume que podría haber salido diez años después de su lanzamiento, parece una fragancia de transición entre los ochenta y noventa más que de 1984. En los ochenta se estilaban más las resinas hechiceras o los chypre narcóticos para llevar con medias de cristal y kilos de laca; este tipo de cócteles molotov almibarados al estilo Kenzo Kashaya tardarían unos años en llegar. Lo gracioso con Ferré es que no lleva fruta listada a malas penas, pero tu cabeza es incapaz de sentir otra cosa. Superado el pepinazo inicial, un petardo mareante de pólenes, pistilos y néctares, Ferré cogía un alucinante tono a plátano precioso. Un plátano carnoso y carnal, reconfortante, apetitoso y repleto de tuberosa y narciso molidos y maltratados hasta sacar el jugo más insolente y sexual que lleven dentro. Esta traca afrutada y con sabor a champú era como tener en tu boca un caramelillo hecho con mil esencias, un caramelo que hacía chiribitas en tu paladar, papilas gustativas y fosas nasales. No quiero ser muy pesado repitiendo lo dulce y tóxico que era, pero la primera media hora de esta fragancia era una cosa alucinante. Lamentablemente en cierto momento de la transición el ylang hacía acto de presencia; al jolgorio de naturaleza casi lisérgica inicial se unía su tono frutal almizclado, mucho menos narcótico que el narciso, jacinto y nardo, pero sobre todo una orquídea pesada (es una nota que me mola nada) le otorgaba un regusto algo más feo y sintético (a mí la nota de orquídea siempre me huele artificial como si fuera un producto de limpieza). En el secado se conservaba el glorioso festín de dulzor frenético del principio, pero bastante bajo y con un algo picajoso y menos lujoso, con recuerdos de lana sucia. Gianfranco Ferré es un perfume muy a tener en cuenta, fue moderno y visionario porque se anticipó a las flores alicoradas y frutales que reinaron durante los primeros noventa.

  • Manuel Iglesias

    ¡Dulce, dulce, dulce! Esta fragancia es un embriaguez pura y un lujo refinado. Los florales blancos encajan perfecto con una madreselva muy bien hecha y una mandarina jugosa. Tiene un lado frutal muy llamativo, ideal para quienes aman lo floral y lo goloso. A mí me huele a plátano, aunque no lo diga la lista, y es muy prominente. Quizás el exceso de dulzor no sea para todos, pero sí para mí. Buena propuesta de Gianfranco Ferré.