Para mujeres
Gieffeffe Gianfranco Ferre
Acordes principales
Descripción
Gieffeffe de Gianfranco Ferre es una fragancia que redefine la frescura y pureza, envolviéndote en un halo de elegancia natural. Diseñada tanto para hombres como para mujeres, esta eau de toilette es la personificación de la versatilidad y sofisticación.
Al experimentar su primera atomización, serás recibido por una vibrante mezcla cítrica de cilantro, bergamota, limón y naranja, complementada sutilmente con las dulces notas de mandarina y durazno. Esta explosión inicial es refrescante, perfecta para levantar el ánimo por las mañanas o revitalizar tus tardes.
A medida que la fragancia se desenvuelve sobre tu piel, te encontrarás envuelto en el romántico abrazo del osmanto, abriéndose paso a un corazón floral donde la fresia, el cardamomo, el jazmín, la raíz de lirio y la rosa juegan un papel protagonista. Esta mezcla, rica y lujosa, nos transporta a un jardín secreto bajo el sol del mediodía, un remanso de paz y belleza.
En el fondo, Gieffeffe revela un carácter más cálido y terrenal. Notas amaderadas de cedro y sándalo se fusionan con el almizcle, el pachulí y el ámbar, otorgando a la fragancia una base profunda y envolvente. Esta combinación equilibrada culmina en un aroma que perdura, dejando una impresión memorable.
Ya sea para un día ajetreado en la oficina o para un encuentro casual con amigos, Gieffeffe es el complemento perfecto para aquellos que buscan expresar su individualidad a través de un aroma distintivo y cautivador.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
903 votos
- Positivo 79%
- Negativo 15%
- Neutral 6,3%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.
Propiedad
¿La tienen, la tuvieron o la quieren?
Preferencia
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Resumen de votos sobre longevidad, estela, género y percepción de precio.
Longevidad
Escasa
Débil
Moderada
Duradera
Muy duradera
Estela
Suave
Moderada
Pesada
Enorme
Género
Femenino
Unisex femenino
Unisex
Unisex masculino
Masculino
Precio
Extremadamente costoso
Ligeramente costoso
Precio moderado
Buen precio
Excelente precio
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19 reseñas
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El perfume tiene un aroma de flores con un toque ligero de almizcle, me recuerda bastante a CK one.
Para mí, este perfume es un tesoro de nostalgia. Es como reencontrarte con aquel amor de juventud al que nunca olvidaste. Tiene una dulzura sutil y una duración asombrosa, algo poco común en los perfumes de hoy en día. Me atrevería a decir que su encanto viene de ser parte de aquellos lanzamientos que ya tienen historia, con una rica mezcla de ingredientes. Aunque admito que ha cambiado un poco con el tiempo, todavía conserva esa esencia que enamora. Es cremoso y suave, probablemente por la combinación de nuez moscada y fresia, pero no estoy completamente seguro. Tropezarme con él en una pequeñita perfumería fuera de España fue como descubrir un tesoro escondido. Es difícil encontrar fragancias tan únicas y con carácter propio. Lo sorprendente de encontrarlo, además, fue su precio asequible, casi como sacado de una tienda de antigüedades. A pesar de que este perfume parece haber quedado en el olvido para muchos, para mí sigue siendo un distintivo de honor en mi colección, un recordatorio de días pasados que, aunque no tan distantes, parecen un recuerdo lejano en el mundo del perfume actual. Tiene una durabilidad notable y una estela que se hace más presente con el calor.
Este perfume realmente marcó una época para mí, con su aroma fresco y dulce, perfecto para el tiempo en mi lugar. Era suave y delicado, perfecto para llevarlo día a día sin sentirse abrumado. Me encantó tanto que acabé usando dos frascos antes de que lo dejaran de fabricar. Siempre me transporta a los buenos momentos vividos.
Aunque pienso que etiquetar perfumes por género es más una convención social, este aroma me parece que tiene una esencia más femenina. Tiene toques florales con un poco de cítrico, y me trae a la mente el aroma de algunas lociones para el cuerpo. Me da la impresión de ser fresco y sutíl, ideal para llevar durante la primavera o al inicio del verano.
Este perfume realmente se convirtió en parte de quién soy, mi firma personal. Era ese tipo de fragancia que te hace sentir completo y que te distingue entre la multitud. Nos complementábamos perfectamente, como si fuéramos almas destinadas a encontrarse. Su duración era impresionante, me acompañaba fielmente durante todo el día. Sin embargo, como todas las grandes historias de amor, este vínculo tuvo un final trágico cuando dejaron de producirlo. Me dejó un vacío que ningún otro perfume ha logrado llenar. Ese balance perfecto entre notas florales y un aire de frescura aún lo busco sin hallar su igual. Ninguna otra fragancia ha marcado mi vida como lo hizo Gieffeffe.
Para mí, tiene un aroma que me recuerda un poco a fijador de cabello mezclado con toques cítricos. La sensación es bastante seca, y honestamente, me hace fruncir el ceño cada vez que lo percibo.
¿Soy el único al que le trae recuerdos de ‘Un Jardin sur la Lagune’ de Hermès? Me atrapan esas mismas notas de flores blancas, como si estuvieran cubiertas de rocío y brisa salada, y ese aroma distintivo que me recuerda a una lavadora en pleno funcionamiento, todo un tributo a la creatividad de Nagel. Gieffeffe se perfiló como la respuesta italiana a esas fragancias unisex de los 90, al estilo de Ck One. Incluso Paco Rabanne presentó su versión, y Ferré, aunque por aquel entonces ya no capturaba tanto la atención, decidió lanzarse a la piscina con Gieffeffe. Y la verdad es que no les salió nada mal. Continúa en el mercado como una fragancia deportiva, pero con una madurez que la distingue de sus competidoras, las cuales se inclinan más hacia una limpieza más juvenil y esterilizada. Su aroma me evoca a las barras de jabón cremoso de Dove, con esa mezcla de cítricos, almizcle y minerales. Destaco la presencia de cilantro y osmanto, este último aporta esa sensación aterciopelada. Sin embargo, lo que realmente domina es la fresia, una fresia que se aleja de lo femenino y de esos toques ácidos comunes en los perfumes de masas, presentándose más bien en un espectro blanco. Definitivamente es una fragancia unisex, aunque se sale de lo convencional, acercándose más a la sección de cuidado personal al estilo Sanex o Dove, pero sin caer en estereotipos de género. Es un aroma singular, extraño, salino, calcáreo y lleno de vida, transportándote a un jardín de flores blancas y cítricos sin el menor rastro de indolicidad, muy especiado, vibrante y con ese toque abstracto que podría recordar tanto al sabor de una encía fresca como al de un empaste dental reciente, o incluso a un grifo obstruido por la cal. Es una de esas fragancias, o la amas o la odias. En mis días juveniles, no soportaba el almizcle blanco ni los aromas que evocaban lavanderías industriales, pero ahora, aunque no me apasiona, ha conseguido capturar mi atención. Redescubrirla ha sido una revelación, especialmente porque nunca imaginé que me traería tan vívidos recuerdos de ‘Un Jardin sur la Lagune’. Y para aclarar, no tiene absolutamente nada que ver con Ck One.
Acabo de descubrir este Eau de Toilette que todavía se encuentra en el mercado, para mi sorpresa.
Lo primero que noté es su aroma fresco; tiene ese toque limpio y puro que te envuelve, como si estuvieras caminando entre jardines de jazmines y fresias, refrescado por el rocío de una fuente de marmol. Hablando de su perfume, es una mezcla sofisticada de notas florales ligeras, puntas cítricas delicadas y un matiz almizclado y atalcado que lo hace realmente único. Además, ese toque metálico del que todos hablan, realmente le añade carácter.
Me recuerda a las mañanas de sol, con sábanas blancas moviéndose suavemente con la brisa, ofreciendo una sensación de limpieza y frescura inigualables. Pensaba que era una nueva adición al mercado de fragancias, por su modernidad frente a la tendencia a ser excesivamente cítricas de su época, pero tiene ese algo especial que la distingue del resto; un toque de elegancia y complejidad.
Su presentación, ideal para momentos más formales, no deja de ser versátil para el día a día en el trabajo, siendo una fragancia que sin duda se hace notar, pero de manera sutil. Su duración ronda la media jornada, lo cual considero bastante adecuado para ser un EdT.
Me atrae particularmente para la temporada de primavera y verano, dada su frescura y el precio accesible, alrededor de los 15€. Realmente estoy disfrutando usarla, especialmente ahora que el clima empieza a calentarse. Aunque dicen que hasta el 40 de mayo no se debe cambiar el guardarropa de invierno, creo que esta fragancia ya me está preparando para los días más cálidos que están por venir.
Fragancia floral con un toque suave de almizcle que recuerda bastante a CK One.
La fragancia de mi juventud, muy cítrica y floral, perfecta para el clima de mi tierra. Las flores se quedaban a ras de piel, nada invasiva. Usé dos botellas hasta que la descontinuaron y me trae muy buenos recuerdos.
Un clásico muy especial para mí, lleno de recuerdos; encontrarse con él es como reencontrarse con aquel chico que hace años no veías y siempre te gustó. Suavemente dulce y con perdurabilidad muy intensa, sobradamente superior a casi todos los eau de parfum de hoy, quizás porque ya forma parte de la vieja escuela con muchos ingredientes en su fórmula. No obstante, no se ha librado de ser toqueteada y ya no es como en sus inicios. La noto cremosa, pero nada agresiva, sino delicada, tal vez por la nuez moscada o la fresia. Encontrarla hoy en una perfumería fuera de España es una grata sorpresa que merece la pena oler y recordar, porque clásicos así de simples y con personalidad quedan pocos, sobre todo a mano. Lo único que merece la pena a esta tragedia de no encontrar casi nada que nos guste en las grandes perfumerías de España es que te lo puedes encontrar por casualidad a un precio irrisorio (en tiendas tipo la de los Gremlins donde estaba Gizmo), porque ya desgraciadamente no les pertenece ni un nombre ni publicidad hoy en día. Pero en mi mundo sí que lo tiene y con mucha honra merece un lugar destacado en mi estante para recordar tiempos que, aunque no son tan lejanos, ya están lejos en la perfumería actual. Perdura aceptablemente y la estela es moderada, que aumenta mucho con la temperatura.
Se convirtió en mi fragancia, mi sello, el aroma con el que te identificas y te identifican, éramos uno solo, almas gemelas. Duraba mucho en mi piel y me sentía a gusto cada día, pero como toda historia de gran amor tuvo un final triste… lo descontinuaron para siempre y no pude seguir disfrutando su delicioso aroma, un tanto floral y fresco. He buscado y buscado algo que me identifique como lo hizo esta fragancia, pero ninguno ha dejado su huella como Gieffeffe.
Es un EDT que sigue en venta y rinde de lujo. Fresco, floral blanco sin indolancia, con un toque metálico y almizclado que recuerda a la ropa recién lavada y al polvo de talco. Imagina agua fría corriendo entre jazmines y fresias; huele a tocador nuevo y pureza. Lo conocí hace cuatro años y me pareció un lanzamiento por su falta de esa acidez verde típica de la época; es más elegante y formal que las aguas de verano deportivas, ideal para ir ‘de punta en blanco’. Su base amaderada, ambarada y con pachulí le da ese aire sofisticado tan italiano. Muy refrescante para el trabajo, deja estela media hora, pero los cercanos la notan; baja hasta quedar a ras de piel a las 4-5 horas, durando una jornada completa. Opción diferente para primavera y verano a buen precio (unos 15€). ¡Me encanta! Ya la uso en los días de calor, aunque dicen que hasta mayo no te quites el sayo, veremos.
Si bien creo que el género en fragancias es cultural, esta la siento más inclinada al lado femenino. Es floral, algo cítrica y recuerda al olor de algunas cremas corporales. Creo que es juvenil y discreta, queda perfecto en un día primaveral o comienzos de verano.
Es un EdT que sigue en pie, sin descatalogar. Rendimiento sólido, fresco, floral blanco sin indolancia y con un toque metálico como dice Espartaco. Unisex, cítrico suave, almizclado y atalcado; muy aromático, especiado y fresco como agua helada en fuentes de mármol entre jazmines y fresias. Huele a tocador nuevo, limpio, sábanas al sol, pureza y aguas transparentes. La conocí hace cuatro años y pensé que era nueva por no ser tan cítrica y verde como las de su época; es más elegante que las aguas de verano desenfadadas, invita a ponerte ‘de punta en blanco’. Quizás por ese fondo atalcado, amaderado y ambarado con pachulí, o por ser italiana, tiene ese aire elegante y natural. Muy refrescante y formal, ideal para trabajar. Estela media unas horas, no agobia pero los cercanos la notan; baja hasta ras de piel a las 4-5 horas, dura media jornada, perfecto para un EdT. Opción diferente para primavera y verano a buen precio, creo que ronda los 15€. ¡Me encanta! Me la pongo generosa en calor y ya busco mis frescas, aunque dicen que ‘hasta el 40 de mayo no te quites el sayo’ y veremos.
¿A nadie le suena a Un Jardin en la laguna de Hermès? Mismo tono de flores blancas mojadas y saladas, mismo regusto calino de lavadora soltando chispas de la creación de Nagel. Gieffeffe fue el equivalente italiano de las aguas unisex noventeras tipo CK One. Paco Rabanne sacó la suya y Ferré, que entonces ya importaba poco, se atrevió con Gieffeffe. Y oye, no era mala. Sigue produciéndose, es un agua sport pero con empaque más maduro que las otras, que tiraban a limpieza aséptica y juvenil. Olía a pastillas de jabón cremoso Dove, ese sabor jabón cítrico/almizclado y mineral. Lleva mucho cilantro y osmanto, este último culpable del regusto de piel de frutal aterciopelado. Lo que sí huelo sin parar es fresia, poco femenina, sin acordes ácidos de gran consumo, todo en gama blanca. Es unisex y así se siente, pero no un unisex al uso; tira a cuidados corporales tipo Sanex o Dove, sin embargo no es nada que no pueda llevar un hombre sin ataduras de género. Un agua muy peculiar, extraña, salada, calcárea y a doscientas revoluciones, huele a flores y piel de cítrico, pero flores blancas cero indólicas, muy especiadas, con movimiento y velocidad, con ese puntito abstracto que podría ser el sabor de encía limpia, empaste nuevo o grifo atrancado de cal; algo raro, metálico, a punto de ser molesto pero muy agradable. PD: La amas o la odias. A mí en su momento no me gustaba, de joven detestaba el almizcle blanco y aromas de lavandería industrial. Ahora no me vuelvo loco, pero no me desagrada. Me ha encantado probarla de nuevo porque jamás pensé que haría esa asociación con Un Jardin sur la Lagune. PD II: No se parece nada a CK One.
A mí huele a laca con cítricos y la noto seca; me hace arrugar la nariz cada vez que la huelo.
La fragancia de mi juventud, muy cítrica-floral, adecuada para el clima de mi país. Las flores se quedaban a ras de piel, no era invasiva. Usé dos botellas hasta que la descontinuaron. Me trae muy buenos recuerdos.
Fragancia floral, suavemente almizclada, huele similar a CK One.