Para hombres
Horizon Guy Laroche
Acordes principales
Descripción
Horizon de Guy Laroche es una fragancia que evoca la frescura infinita de un amanecer sobre un paisaje vasto y sin límites. Su composición única hace honor a su nombre, llevando a quien la usa a un viaje a través de horizontes desconocidos. La atomización inicial desvela una combinación estimulante de aldehídos, casia y menta, matizada con el frescor de notas verdes, lavanda, abrótano, bergamota y la dulzura cítrica de la mandarina. El corazón de esta esencia se adentra en el bosque con agujas de pino y se enriquece con matices florales de clavel, ciclamen (violeta persa), alcaravea, geranio, rosa y jazmín, creando un bouquet profundamente natural y embriagador.
La base de Horizon se asienta sobre una robusta pero suave combinación de musgo de roble, cuero, cedro y sándalo, con pinceladas de pachulí, sal de mar y ámbar, añadiendo una profundidad terrosa y una textura ambarina que resalta el carácter masculino de la fragancia. El almizcle le otorga un final suave y duradero, creando un halo de misterio y profundidad.
Ideal para el hombre que busca redefinir sus límites y explorar nuevos territorios, Horizon de Guy Laroche es más que una fragancia; es un manifiesto de aventura y descubrimiento. Con su complejo equilibrio entre frescura y calidez, es perfecto para el día a día o para aquellas noches donde la libertad y la posibilidad son el único destino.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
1.588 votos
- Positivo 80%
- Negativo 16%
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Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
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Recientemente adquirí una pequeña botella de una colonia de Guy Laroche que ya no se fabrica, principalmente por mi interés en coleccionar, aunque debo admitir que las fragancias aromáticas verdes no son exactamente lo mío. Mi experiencia con esta no me sorprendió. La apertura fue bastante fuerte con un aroma de abrótano que, combinado con aldehídos y un conjunto general de notas verdes, opacó los aromas de cítricos, menta y lavanda, aunque algo de casia se logra percibir. A unas 4 horas de haberla aplicado, el aroma verde seguía predominando, acompañado por notas de ciclamen y un cierto aire a drakar noir que sospecho viene de las agujas de pino. Tras 10 horas, finalmente las notas verdes se suavizaron revelando ligeramente el almizcle, el ámbar y el pachulí. Esta fragancia es completamente seca, sin rastro de dulzor, con un carácter verde muy marcado. La proyección debería ser moderada con una aplicación ligera, pero mi tendencia a aplicar de más resultó en una estela intensa dominada por el abrótano durante horas. La durabilidad fue impresionante, más de doce horas en mi piel. Parece ser más adecuada para la primavera o el entretiempo, mejor para usar al aire libre en actividades casuales y durante el día. Es una elección particular para quienes de verdad gustan de las fragancias verdes aromáticas o tienen interés en agregarla a su colección.
Sin duda, como mencionó Prieth Callas, si te pasas poniéndotelo, puede resultar demasiado intensa y acabar saturando. Me dejé llevar por el atractivo diseño del frasco y aquel anuncio tan singular con música de Enya; era un encanto especial que me cautivó cuando tenía 12 años.
Debo admitir que me enamoré de este perfume desde el primer momento que lo olí en una tienda. Lamentablemente, está fuera de producción y me ha sido imposible conseguir una botella. Aún tengo la esperanza de encontrarlo algún día para agregarlo a mi colección porque realmente es un aroma excepcional. Lo descubrí cuando tenía unos 12 o 13 años.
Si buscas ‘satiro33’ en Google, específicamente en la sección de ‘compras’, encontrarás este perfume disponible en diversos tamaños y precios. Solo necesitas escribir el nombre del perfume y listo.
Una persona especial me dijo que le recordaba a ‘pinos junto a un río’ tras probar Horizon de Guy Laroche. Este aroma captura ese momento único cuando las fragancias acuáticas empezaron a ganar terreno, entre la transición de los años 80 y 90. Fusiona con maestría lo clásico con lo moderno sin quedarse atrás. Sin embargo, Horizon destaca por su marcado tono de helecho verde; si eso no es lo tuyo, quizás no sea tu mejor elección. El diseño de su botella sugiere matices del océano, pero es el aroma a pino, reminiscente de Polo Classic o Open de Roger Gallet, el que realmente se hace notar.
Desde el primer momento, Horizon nos envuelve con su acorde acuático principal, mientras las notas verdes tejen su magia en segundo plano. A medida que se desenvuelve, se siente como si estuvieras entre un bosque de pinos sumergido bajo el mar, adornado por corales. Detalles florales añaden belleza a la mezcla, a veces recordando a Insensé de Givenchy.
Para mí, Horizon representa uno de los olores más hermosos y únicos que he experimentado. Aunque se comporta mejor en climas no muy cálidos, su frescura, delicadeza y complejidad, junto a una duración decente y una estela moderada, evocan una dulce nostalgia por los momentos que ya no volverán.
Recibí de regalo hace poco el Drakkar Noir, y la verdad, no me gustó para nada. Sin embargo, si me hubieran obsequiado el perfume de Guy Laroche, ¡estaría saltando de alegría! Es un aroma absolutamente maravilloso.
El primer vistazo a la botella de Horizon siempre me llena de nostalgia. Recuerdo vivamente cuando lo usé por primera vez, atraído por su frasco innovador para aquel entonces, que me hacía pensar en hielo triturado y su tono azul, sinónimo de una frescura sin igual. Y ciertamente no me decepcioné. Su aroma inicial te transporta instantáneamente a una naturaleza despierta al alba, evocando imágenes de hierba húmeda, ríos serpenteantes, montañas majestuosas y lavanda fresca al corte. Con una apertura vibrante de pino, musgo y lavanda, evoluciona suavemente hacia notas de cítricos, madera recién cortada y elementos minerales. Predominantemente masculino, su única nota floral es la lavanda. Desafortunadamente, como sucede con muchas fragancias excepcionales, ya no se encuentra disponible, dejándome solo con el dulce recuerdo de su esencia.
Horizon realmente me impresionó, no es tu típico perfume que parece una copia de otro. Se destaca por ser genuinamente único, sesgándose de las tendencias habituales. Es como dar un paso atrás en el tiempo, paseándote entre los aromas característicos de los ochentas, pero con una vuelta de tuerca que lo hace fresco y actual. Este perfume captura la esencia de los primeros noventas con sus toques especiados y verdosos, dándole además una riqueza en matices que es difícil de encontrar en otros perfumes. En mi experiencia personal, no me remite tanto a bosques o naturaleza salvaje, pero sí a ambientes más urbanos y sofisticados, como el olor característico de una plancha de ropa caliente o productos de cuidado personal de alta gama.
Lo interesante de Horizon es su complejidad; si bien presenta notas de pino y floral, se ven sumergidas bajo un duo poderoso: los aldehídos luminosos y la casia, con su tono agridulce tan particular. Esta combinación crea una atmósfera inusual, casi como una nube química pero a la vez aterciopelada, que te envuelve en una sensación de limpieza y cuidado personal.
A pesar de que personalmente no lo usaría por mi sensibilidad al aroma, debo admitir que Horizon tiene un encanto difícil de ignorar. Evoca una belleza futurista, balanceando lo orgánico con lo sintético, algo que podría haber salido directamente de una colección de Comme des Garcons por su toque industrial y aldehídico. Sorprendentemente unisex, pero de una manera que lo hace trascender el género, como si el perfume en sí fuera un objeto sin identidad sexual, igual que un electrodoméstico.
Altamente recomendable probarlo, sin importar tu género. El frasco es una obra de arte en sí mismo, y el aroma te sorprenderá por su elegancia sutil y misteriosa. Y si eres fan de Insensé, hay buenas posibilidades de que Horizon también capte tu atención.
Este perfume es totalmente diferente a todo lo que he probado antes, tiene esa vibra retro de los 80 que me encanta. Es una combinación interesante, como entrar a un bosque lleno de pinos justo después de una lluvia; huelo una mezcla de pino, flores silvestres, lavanda, y un toquecito especiado que no logro identificar bien, quizás hasta un poco salado. No es el típico aroma fresco para el verano, la verdad es que tiene su peso y presencia, lo veo más para un día de primavera o una tarde otoñal, después de un aguacero. Lo hallé en una oferta en línea, sin mucha fanfarria ni embalaje, como si nadie le hubiera dado una oportunidad, pero vaya que sorpresa me llevé: dura un montón y deja una huella. Si creciste con los clásicos como Polo Verde, Paco Rabanne para hombre o Drakkar Noir, te va a gustar. Si prefieres algo más moderno y suave, quizás no sea lo tuyo. Pruébalo antes de decidir. Mi valoración personal: aroma espectacular, y en cuánto a duración y cómo se siente al llevarlo, de diez, sin hablar del precio que fue un regalo.
Recuerdo perfectamente esa botella llamativa de un profundo azul marino transparente. He pasado años buscando esta fragancia que parece haber desaparecido con el tiempo. A pesar de todo, el destino me sonrió, entregándome una miniatura de este perfume tan esquivo.
Horizon buscó capturar ese aire oceánico que dominó gran parte de las creaciones olfativas de principios de los 90. Esto se refleja claramente en su frasco, nombre y publicidad. Sin embargo, hay que admitir que Drakkar Noir, un ícono de los 80, ya había dejado el listón muy alto para Horizon, que, desafortunadamente, no logró hacer un impacto duradero, lo cual es lamentable considerando lo exquisita que es su fórmula.
En cuanto a su aroma, Horizon intentó revivir ciertos aspectos de los 80, pero suavizando algunos elementos para adaptarse mejor a los gustos modernos. Si bien comparte varias notas con Drakkar Noir, toma un camino distintivamente propio.
Al aplicarlo, inmediatamente se pueden detectar notas suaves y sedosas de pino y lavanda, que se complementan entre sí sin competir. La lavanda y el pino en Horizon son cálidas y agradables, sin ser abrumadoras. Una dulce y sutil menta añade aún más riqueza a la composición. El cuero comienza a destacarse a medida que el perfume se fija en la piel, momento en el cual también se hacen presentes las flores (geranio, rosa, clavel). La casia y el musgo son notas destacadas, y las maderas desempeñan un papel crucial. Es una fragancia de calidad excepcional, que te hace añorar los tiempos en que los perfumes no dependían tanto de alcohol o notas sintéticas agresivas.
Para aquellos interesados en Horizon, es interesante notar que su aroma se sitúa entre dos décadas, inclinándose un poco más hacia los 80 que hacia los 90. Las reformulaciones probablemente habrían cambiado mucho esta fragancia si aún estuviera en el mercado hoy. Me encantan las combinaciones (pino, menta, lavanda) y (cuero, flores).
Es una verdadera joya que recomiendo completamente.
Este perfume de Guy Laroche es realmente difícil de describir. Es como una oda a aventuras desconocidas con un toque inicial de frescura mentolada que rápidamente se asienta en una fragancia sutil y casi misteriosa, como un velo de niebla gris que te envuelve, haciéndote destacar de una manera única.
Claro, puede que no sea del agrado de todos, pero es esa singularidad en su composición la que lo hace incomparable a cualquier otro que haya probado. ¡Una verdadera gema!
Acabo de probar Horizon y debo decir que es una elección peculiar. Tiene una esencia que oscila entre lo herbáceo y lo marino, aunque con un toque potente. Al primer contacto, me recordó al aroma de algunos productos de limpieza, pero luego evoluciona hacia una mezcla que me hace pensar en Platinum Égoïste con un toque de naturaleza.
Me resulta agradable, aunque no llega a convencerme del todo. Tiene una presencia y durabilidad intermedias en la piel, y aunque el precio es bastante accesible ($10 USD por 50ml), da la sensación de ser una fragancia de mayor valor.
Entre las opciones de esta marca, aún prefiero Drakkar Noir, lo cual es decir mucho considerando que inicialmente no me entusiasmaba, pero ahora comienzo a apreciarla más.
Sumergirse en esta fragancia es viajar directamente a los inolvidables años 90. Única en su clase, trae a la mente la icónica canción de Enya que tantos recuerdos despierta. Cada vez que me aplico Horizon, me veo transportado a momentos dulces de mi juventud, las fiestas inolvidables, el auge de la moda y aquellos tiempos dorados de las supermodelos.
Al describir su aroma, me vienen tres palabras: profundo, verde, marino. Es como caminar por un extenso bosque de pinos bajo la lluvia, con cada paso liberando el perfume de la vegetación y mezclándose con la esencia de la madera, hasta llegar a la sorpresiva frescura del mar.
Aunque inicia con un golpe de frescura, gracias a una mezcla principalmente verde resaltada por notas de menta y abrótano, complementadas por la suavidad de la lavanda y el toque cítrico de la bergamota, esta fragancia es más que eso. Posee una complejidad y una profundidad que sorprenden, construida con más de dos docenas de notas que la hacen perfecta para tiempos de transición, aunque yo la prefiero en primavera y para el día.
Me imagino a quien la lleva como alguien tremendamente atractivo, no necesariamente por su apariencia, sino por su aura y personalidad: discreto, culto, elegante, amante de la naturaleza y de la libertad, alguien que aprecia la belleza en los pequeños detalles y encuentra lo esencial en la simplicidad.
Para mí, Horizon es uno de esos tesoros de la perfumería que guardo celosamente, usándolo solo en ocasiones especiales para diferenciarme y dejar huella. Un testimonio del refinamiento perdido que, aunque no regresará, sigue vivo en esta botella.
11/2022
Después de derramar el último de varios frascos que usé hasta el final en los años 90, de repente se volvió imposible encontrar algo siquiera remotamente similar. Dejen de buscar comparaciones, porque simplemente no las hay; aunque comparte algunas esencias con otros perfumes, la verdad es que la magia real solo sucede en ese frasco azul tan distintivo.
Hace poco, milagrosamente encontré una botella de los 90 casi intacta. ¡Es un sueño hecho realidad! Todas esas esencias que mencionan están presentes, como si el tiempo se hubiese detenido sobre ellas. La combinación de aldehídos y menta hace que la fragancia se mantenga fresca y vivaz durante unas buenas 5 o 6 horas. Esa es una de las grandes virtudes de las versiones vintage: su perdurabilidad es impresionante. La evolución de este aroma es constante y fluida, siendo tan impactante en sus fases finales como en sus inicios.
Aunque se promociona como un perfume ideal para el verano por esa explosión de frescura que provoca, sorprendentemente también se adapta muy bien al invierno, ofreciendo una sensación de frío que parece capturada en la botella.
El cambio de esencias es fascinante, con la sal marina, la menta y los aldehídos marcando el inicio y luego fundiéndose hasta reaparecer al final entre aromas de maderas secas pero aún ligeramente mojadas; la lavanda y el pino se hacen presentes al principio para luego dar paso a la sequedad al final; y las flores evolucionan desde la frescura del ciclamen y el jazmín, hasta el calor de la rosa y el clavel. Todo este viaje olfativo dura unas impresionantes doce horas.
Si este perfume se lanzara hoy con un anuncio que nos llevase a un mundo fantástico al estilo de Avatar, pero capturado en hielo por la bruja de Narnia, definitivamente sería el aroma de la década.
El tiempo no le afecta, existe en su propio universo. Es como descubrir un aleph en ese frasco: si das con él, puedes sumergirte por algunas horas en una experiencia atemporal.
Este perfume se convirtió en uno de mis esenciales de la década de los 90. Es una lástima que haya sido descontinuado, ya que realmente tenía un carácter intemporal que lo hacía irresistible para hombres de todas las edades. Además, era el tipo de fragancia que podías llevar en cualquier temporada y siempre te hacía sentir acogido.
Lo que más me gustaba era su inicio vibrante con toques de cítricos y ese aire fresco de notas verdes, que luego se transformaba en una experiencia floral más clásica, destacando el clavel, el geranio y el pino, añadiendo un matiz vintage único. Este viaje olfativo terminaba en una mezcla cálida y profunda de cuero, sal, cedro y almizcle, dejando una sensación suave y polvorienta. Realmente fue una de las joyas de Guy Laroche, y todavía me pregunto por qué decidieron retirarlo del mercado.
Estoy bastante de acuerdo con lo que dijo Selene; se siente como si fuera una versión renovada de Drakkar Noir pero con ese toque peculiar de los noventa.
Definitivamente es un perfume con su propio carácter y puede que no sea para todos. Personalmente, no lo veo como una elección diaria para mí, pero definitivamente vale la pena probarlo por su único aroma.
Durante años estuve en la búsqueda de este perfume, cuyo nombre se me había olvidado, pero siempre me quedó grabado su inconfundible esencia. Finalmente, después de preguntar en un grupo, conseguí dar con él. Aunque ya no se fabrica, logré encontrarlo y ahora estoy ansioso por volver a sentir ese aroma que ha permanecido en mi memoria por más de dos décadas.
Esta fragancia no me recuerda a nada; tiene un ADN ochentero mezcla fougère con aromático herbal. Tiene un montón de notas pero las que más destacan son las agujas de pino las florales una lavanda de base un toque especiado (imagino alcaravea) y quizás sal. ¿A qué huele? A una flor exótica en un bosque de pinos después de una tormenta (con un toque mentolado y medicinal al fondo). No la recomiendo para calor a pesar de ser verde es pesada y cargada a lo helecho; su mejor uso es primavera u otoño tardes frescas o tras la lluvia. La conseguí online a precio risible sin caja abandonada y la llevé con vergüenza al baúl de liquidaciones pero qué grata sorpresa. Rendimiento sobresaliente. Si naciste entre 1970 y 1990 creciste con Polo Verde Paco Rabanne o Drakkar Noir te la recomiendo. Si eres muy refinado y te gustan los Invictus mejor pruébala antes. Aroma 9 Longevidad 8 Proyección 8 Estela 8 precio 20.
Espectacular perfume de los 80-90 en una botella. Conseguí uno de 50ml en una tienda de descuento. Aroma acuático-herbal al salir, secado floral-amaderado con un toque ‘cozy’, aunque no declare tabaco. No es atemporal; hoy choca con las tendencias, pero entonces usabas un solo perfume como firma. No es para novatillos, es para adultos de más de 40 años. Un bello perfume que recuerda a esa época; los que crecimos con ellos lo usamos sin problemas hoy.
Me regalaron el Drakkar Noir hace unos días y es un desastre para mí, pero si me hubieran dado este de Guy Laroche, me habría encantado. Es una delicia y una belleza total.
Verdeazul es el término perfecto para este grupo: acuático y herbal en botellas que lo reflejan. Destacan Cool Water, L’eau Bleue y Horizon. La salida es potente, casi sintética, un mar de notas verdes, cítricas y florales sin destacar ninguna. Al secar, se vuelve fina y amable, revelando menta, pino y musgo entre los cítricos y aldehidos. No es para verano; el calor resalta lo sintético, pero en mañanas frescas es un pez en el agua, helada como sumergirse en hielo tras la ducha. La duración no es la mejor y esa sensación de viento helado se pierde, pero es una propuesta olfativa interesante y nada lineal.
Esta fragancia no me recuerda a nada; tiene ADN ochentero, una mezcla entre fougère y aromático herbal. Tiene muchísimas notas, pero las que más destacan son las agujas de pino, los florales, una lavanda de base, un toque especiado (quizás alcaravea) y un poco de sal. ¿A qué huele? A una flor exótica en un bosque de pinos después de una tormenta, con un toque mentolado y medicinal al fondo. No la recomiendo para el calor, pese a ser verde; es pesada y cargada a lo helecho. Su mejor uso es primavera u otoño, tardes frescas o tras la lluvia. La conseguí online a precio ridículo, sin caja y abandonada, llevándola con vergüenza al baúl de liquidaciones, pero qué grata sorpresa. Rendimiento sobresaliente. Si naciste entre los 70 y 90 y creciste con Polo Green, Paco Rabanne o Drakkar Noir, te la recomiendo. Si eres muy refinado y tus gustos van más a los Invictus, mejor pruébala antes. Aroma 9, Longevidad 8, Proyección 8, Estela 8, precio 20.
Usar esta magnífica fragancia fue, a principios de los 90, una auténtica experiencia olfativa. Distinta, evocadora, profundamente penetrante, tal como la etérea melodía de Enya que acompañaba aquel comercial inolvidable que captó la esencia de esta joya. Aplicarme Horizon hoy es sumergirme en un baño de recuerdos: representa una época luminosa de mi vida, mi adolescencia, las fiestas, el apogeo de los grandes diseñadores y supermodelos, la era dorada. Profunda, verde y oceánica: los tres adjetivos que emergen al percibir su estela inicial. Evoca un bosque húmedo de pinos donde bajo los pies se aplastan plantas herbáceas liberando aceites esenciales y enriqueciendo la resina de la madera, hasta desembocar en un encuentro majestuoso con el mar. Sin ser propiamente fresca, su apertura transmite limpieza y revitalización, fruto de un ensamblaje magistral de notas verdes (mentas y abrótano) matizadas por lavanda floral que aporta cuerpo y un toque de bergamota con luminosidad. El efecto acuático, aunque no declarado, brota de la interacción entre la frescura balsámica de la menta y una capa aérea de aldehídos, creando una atmósfera marina sin acordes marinos codificados posteriores. Es compleja, con gran evolución en piel y arquitectura multifacética de al menos veinte notas. Un perfume engañoso: su frescura inicial podría hacer pensar en verano, pero su carácter verde-balsámico y riqueza estructural la ubican mejor en estaciones intermedias. Personalmente la asocio con la primavera y uso diurno, donde despliega toda su narrativa. Horizon me hace pensar en un hombre atractivo, no necesariamente guapo, de pocas palabras pero intelectualmente cultivado, con elegancia innata. Un hombre de ciudad con alma silvestre: amante de espacios abiertos y paz. Un espíritu libre, sin temor a lo desconocido ni a la vulnerabilidad. Un hombre que encuentra sentido en los detalles y comprende que lo esencial reside en lo sencillo. Ese es el arquetipo del hombre Horizon. Es sin duda una de las fragancias más especiales que poseo y he olido. Una obra maestra para momentos concretos: destacar, sorprender, conectar con lo íntimo. Es un testimonio olfativo de una época en que la perfumería se hacía con visión, sensibilidad y excelencia… una época que se fue para no volver.
Años buscando esta máquina. No recordaba su nombre, solo su estela. Pregunté en un grupo y la encontré. Ahora espero que llegue a mí de nuevo, aunque esté descontinuado. Pero la encontré, espero poder oler ese aroma que recuerdo hace más de 20 años…
En Google Shopping, satiro33, aparecen varios tamaños y precios, solo pones el nombre del perfume, ok.
11/2022 Después de gastar varios frascos grandes en los 90 de un día para otro desapareció y nunca más vi nada parecido. Olvídense de la sección me recuerda a… NADA no se parece a nada; puede compartir notas con otra fragancia pero eso es todo la combinación perfecta está dentro de ese frasco azul. Hace poco volví a conseguir una botella de los 90 casi llena. Qué maravilla. Todas esas notas descritas están pero congeladas figurativa y literalmente. La mezcla de aldehídos y menta hace que todo se congele al menos 5 o 6 horas. Esa es otra virtud de los vintage la duración es eterna. El desarrollo es lento y parejo la última fase es tan evidente como la primera. Aunque es un perfume veraniego que da frescura instantánea en invierno funciona perfecto como si descubriéramos de dónde viene ese frío embotellado. El paso de una fase a otra es de otro mundo: la sal marina aparece al principio con la menta y los aldehídos y luego desaparece hasta el final donde vuelve pero dentro de las maderas ya descongeladas pero húmedas; la lavanda y el pino también aparecen frescos al inicio luego desaparecen y vuelven secos al final; las flores pasan de la frescura húmeda del ciclamen y jazmín a lo cálido de la rosa y el clavel. Todo esto lleva sus buenas doce horas. Si esto se lanzara hoy con un spot de Avatar congelado por la bruja de Narnia sería LA fragancia de la década. Fuera de tiempo solo existe en su propio universo como un pequeño aleph dentro del frasco y si lo encontramos podemos acceder por horas y vivirlas fuera del tiempo.
Tengo grabada esa botella llamativa de azul marino translúcido. Llevo años buscando esta gema perdida. Aunque el tiempo parece vil, logré conseguir una miniatura. Horizon intenta traer esa temática acuática de los 90, con un frasco y nombre que dejan claro su sello. Drakkar Noir ya había complicado las cosas en los 80, y es una pena que Horizon no fuera de alto impacto para sobrevivir, porque su composición es un exquisitez. Aromáticamente, rescata cosas de los 80 pero bajando el tono para gustos nuevos. Comparte notas con Drakkar pero toma rumbos distintos. Apenas pulverizas, sientes pino y lavanda suaves y aterciopeladas, sin que ninguna domine. Una dulce menta sutil enriquece todo. El cuero brilla al asentarse, junto con florales como geranio y rosa. La casia y el musgo son prominentes, y las maderas juegan un rol clave. Es una fragancia espectacular, que hace extrañar épocas con menos alcohol y sintéticos agresivos. Está entre dos décadas, con más de los 80 que de los 90. Las reformulaciones hoy la arruinarían. Me encanta esa mezcla de pino, menta, lavanda, cuero y florales. Joyita que recomiendo totalmente.
Efectivamente, si sobreaplicas como bien dice Prieth Callas, llega a ser pesado, fuerte e intenso para la nariz. El diseño de la botella y el comercial de su época con música de Enya me hicieron enamorarme de él. Tenía 12 años.
Horizon fue ejecutado de forma excelente. Muchas fragancias de la época son calcos, pero este cambió las tornas. Es un helecho de transición entre los 80, secos y toscos, y los 90, con calones y olores a plancha. Es un aromático especiado y verdoso de manual, típico de los primeros 90, pero hecho de puta madre con matices novedosos. Para mí no huele tanto a pino ni naturaleza brava, sino a naturaleza prefabricada: plancha caliente, lociones corporales, salas sin estrenar, lacas y tintes. El pino está muy tapado por dos notas clave: los aldehídos, capitanes de la fragancia, y la casia, que odio pero que aquí funciona al contaminar con ese cuerpo de piel frutal, amargo y pegajoso. Hay pino, lavanda y naturaleza, pero opacados por esa mezcla extraña de casia y aldehídos: una mole desconcertante, luminosa, como una nube química con toxicidad aterciopelada, resabios de cremas corporales, cera depilatoria y tiendas impersonales, con una cremosidad familiar de gran consumo. Jamás lo usaría y me sienta mal al estómago, pero mientras otros de su época me dan indiferencia o asco, este me encandila por su vena artística. Tiene una delicadeza vanguardista entre lo natural y lo laboratorio, como un cementerio de flores y un quirófano desinfectado que me deja alucinando. Podría ser un perfume de las primeras series de Comme des Garçons, combinando aldehídos, florales e industrial. Lo encuentro muy unisex, no por uso, sino por no tener sexo, como una aspiradora. Merece la pena probarlo, mujeres incluidas. El frasco es una preciosidad y el jugo sorprende por su extraña finura. Evocador y enigmático. PD: Raro que si te gusta Insensé no te guste Horizon.
Comparto mucho con la reseña de Selene; aquí hay mucho Drakkar Noir pero con un giro de vuelta de los 90. Es una fragancia con personalidad y no totalmente fácil de llevar. No la veo al cien por cien para mí, pero merece ser probada por su singularidad.
Usar esta fragancia a principios de los 90 fue una experiencia olfativa única. Distinta evocadora penetrante como la música de Enya de aquel comercial que capturó la esencia de esta joya masculina. Aplicarme Horizon hoy es sumergirme en recuerdos: mi adolescencia las fiestas el auge de los diseñadores y supermodelos esa época dorada. Profunda verde y oceánica: esos son los tres adjetivos al sentir su estela. Huele a un bosque húmedo de pinos donde aplastas plantas herbáceas que liberan aceites enriqueciendo la resina de la madera hasta llegar al mar. No es frescura pura pero la apertura es limpia y revitalizante: un ensamblaje magistral de verdes (menta y abrótano) lavanda floral y bergamota que da luminosidad. El efecto acuático brota de la interacción entre la menta balsámica y los aldehídos creando atmósfera marina sin usar los acodos de años posteriores. Es compleja evoluciona mucho en piel y tiene una arquitectura de al menos veinte notas. Es engañosa: su frescura inicial hace pensar en verano pero su carácter verde-balsámico la ubica mejor en estaciones intermedias. Yo la asocio con primavera y uso diurno donde despliega su narrativa. Me hace pensar en un hombre atractivo de pocas palabras pero cultivado con elegancia innata. Un hombre de ciudad con alma silvestre amante de la paz y lo grande. Un espíritu libre que encuentra sentido en lo sencillo. Es el arquetipo del hombre Horizon. Es una de las fragancias más especiales que tengo una obra maestra para destacar y conectar. Un testimonio de una época en la que la perfumería se hacía con visión y excelencia una época que se fue para no volver.
Uno de los aromas más difíciles de definir, una maravilla de Guy Laroche que evoca un tiempo nuevo por descubrir. Sale mentolada, se posa rápido y deja un hielo gris etéreo en la piel, haciéndote único. Puede no gustar a todos, pero es una composición magnífica que no he encontrado en ningún otro. Joya total.
Un bosque de pinos bajo el agua, mejor descripción para esta joya perdida de los 90. Híbrido entre fougere verde de los 80 y acuáticos de los 90. Lo escuché en un video de Bofifa sobre perfumes descontinuados y me atrapó. Como sus recomendaciones nunca me fallan, busqué info y tiendas. Todas las reseñas eran positivas y a 7-14$ los 50ml no arriesgaba mucho. Ordené uno y fue una joya: te transporta a la época dorada de la perfumería masculina. La salida es fuerte, algunos dicen que huele a Pine-Sol o Baygon, pero a mí no tanto. Es una mezcla herbal-cítrica un poco estridente que en 20-30 min pasa a las notas medias, donde ocurre la magia: agujas de pino, mar salado y un toque floral único. Proyección y duración excelentes: 3 horas constantes y luego 5 más sueltas con rafagas. A las 8 horas queda a ras de piel por unas 2 horas más. Versátil para cualquier época, aunque en calor extremo no más de 5 sprays. Ya tengo un stock importante y seguiré comprando; es económico y único, algo raro hoy. Es mi firma para el trabajo y nadie lo usa, ideal para eso. Lo recomiendo a amantes de los 70-80-90 tipo Drakkar Noir, One Man Show, Balenciaga, Lapidus, Kourus, Quorum, Pierre Cardin, Cerruti 1881, Polo Sport, etc. Si no te gustan estos, quizás no sea para ti, pero no pierdes mucho al comprar a ciegas por el bajo costo.
11/2022: Después de gastar varios frascos grandes en los 90, de un día para otro desapareció y nunca más me crucé con nada parecido. Olvídense de ‘me recuerda a…’, nada, no se parece a nada; puede compartir notas pero eso es todo. La combinación perfecta está en ese hermoso frasco azul. Hace poco volví a conseguir una botella de los 90 casi llena. Qué maravilla. Todas esas notas descritas están, pero congeladas, figurativa y literalmente. La mezcla de aldehídos y menta congela todo, al menos 5-6 horas. Esa es otra virtud de los vintage: duración eterna. El desarrollo es lento y parejo, la última fase tan evidente como la primera. Aunque es ‘veraniego’ con frescura instantánea, en invierno funciona perfecto, como si descubriéramos de dónde viene ese frío embotellado. El desarrollo de fase a fase es otro mundo: la sal marina aparece al principio con menta y aldehídos, luego desaparece hasta el final donde vuelve dentro de maderas descongeladas pero húmedas; lavanda y pino frescos al inicio, luego desaparecen y vuelven secos al final; las flores pasan de la frescura húmeda del ciclamen y jazmín a lo cálido de la rosa y clavel. Todo esto lleva sus buenas doce horas de viaje. Si esto se lanzara hoy con un spot de Avatar congelado por la bruja de Narnia sería LA fragancia de la década. Fuera de tiempo, solo existe en su propio universo, como un pequeño Aleph en ese frasco y si lo encontramos podemos acceder por horas y vivirlas también, fuera del tiempo.
La tuve hace muchos años y nunca más la volví a encontrar. Soy de Chile. Veo que en España aún se puede conseguir.
Compré una miniatura de Guy Laroche por coleccionismo aunque odio lo verde y esta no fue la excepción. Empieza con un abrótano brutal que mezclado con aldehídos ahoga a los cítricos la menta y la lavanda (quizás se nota un poco de casia). A las 4 horas las notas verdes siguen ahí con ciclamen y algo que huele a Drakkar Noir seguro agujas de pino. A las 10 horas por fin bajan esas verdes y sale el almizcle el ámbar y el pachulí. No hay nada dulce es seco y las verdes son muy fuertes. La estela debería ser moderada con pocas aplicaciones pero como siempre me pasa me pasé y se quedó pesada con el abrótano por horas. La duración en mí es de doce horas claro. Por su tipo es para primavera o media estación al aire libre informal y de día. Solo para los que aman lo verde o quieren el frasco.
Uno de mis perfumes favoritos de los 90. Lamentablemente se descontinuó porque era atemporal, gustaba y quedaba a hombres de cualquier edad. Muy versátil, usable todo el año y bien recibido. Salida exquisita de cítricos y notas verdes, con un asentamiento floral vintage donde clavel, geranio y pino le dan un toque añejo. Rápidamente pasa a la fase final de secado, donde dominan el cuero, sal, cedro y almizcle que le da una base atalcada. Una de las mejores propuestas de Guy Laroche y no entiendo por qué decidieron sacarla del mercado.
Confieso que este aroma me encantó desde que lo probé en la tienda departamental, pero no he podido conseguirlo. Sé que está discontinuado, pero acaricio la esperanza de encontrar el envase para tenerlo de colección. Es un excelente aroma y tenía unos 12 o 13 años cuando conocí el perfume.
En efecto si sobreaplicas como bien comenta Prieth Callas llega a ser PESADA fuerte e intensa para la nariz. El diseño de la botella y el comercial con música de Enya de su momento me hicieron enamorarme de él. Tenía 12 años.
Qué recuerdos al ver la foto del envase de Horizon. La primera vez que lo probé fue porque el frasco era transgresor, daba sensación de hielo picado y el azul indicaba frescura extrema. No me equivoqué. La salida verde te traslada a un bosque al amanecer, olor a hierba mojada, ríos, montañas y lavanda recién cortada. Salida potente y verde de pino, musgo y lavanda. Cuando se calma esa revolución de frescura, pasa a cítricos, maderas recién cortadas y minerales. Nunca sentí que tuviera más flores que la lavanda, es un perfume muy masculino. Lamentablemente, como la mayoría de los buenos perfumes, se discontinuó y solo me quedo con el recuerdo de su aroma en la cabeza.
Un bosque de pinos sumergido bajo el agua no hay mejor descripción para esta joya perdida de los 90 un híbrido entre los fougère verdes de los 80 y los acuáticos de los 90. La primera vez que lo escuché fue en un video de Bofifa sobre perfumes descontinuados que considera grandes joyas poco conocidas; enseguida captó mi atención y como ninguno de los perfumes que he comprado siguiendo sus recomendaciones me ha decepcionado empecé a buscar más info y tiendas online. Vi que las reseñas eran solo positivas y al ver los precios actuales entre 7 y 14$ los 50ml la verdad no arriesgaba mucho. Ordené uno para probar y vaya que sí una verdadera joya que te transporta a lo que para mí es la época dorada de la perfumería masculina. Es cierto que la salida es un poco fuerte; algunas personas que lo han percibido recién de colocarmelo han dicho que huele a Pine-Sol (desinfectante con olor a pino) y otros a Baygon (insecticida). A mi percepción no es tan fuerte la salidad es una mezcla herbal-cítrica un poco estridente pero que en unos 20-30 min pasa a las notas medias y aquí es donde ocurre la verdadera magia: se percibe el olor de las agujas de pino con notas marinas saladas y una parte floral que le da un toque único que no he percibido en ninguna otra. La proyección y duración son muy buenas: proyecta constantemente las primeras 3 horas y luego un poco más suave unas 5 horas aproximadamente aunque en esta etapa suelta ráfagas con la proyección original de manera espaciada. Después de las 8 horas ya se queda a ras de piel por unas 2 horas más. En cuanto a versatilidad me parece que podría usarse en cualquier época del año aunque en calor extremo hay que tener cuidado con la cantidad de sprays no más de 5. Ya me he hecho con un stock importante y pienso seguir comprando más ya que es económico y único a la vez una condición muy rara en estos tiempos. Actualmente es mi fragancia firma la uso para ir al trabajo y la verdad no he visto a nadie que use esta fragancia lo cual la hace ideal para lo descrito. La recomiendo para amantes de los perfumes de los 70-80-90 tipo su hermano Drakkar Noir One Man Show Balenciaga Lapidus Kourus Quorum Pierre Cardin Cerruti 1881 Polo Sport entre otros. Si eres de los que no te gusta ninguno de estos creo que este perfume no es para ti aunque no se pierde mucho en una compra a ciegas por su bajo costo.
Una persona muy querida me dijo que huele a pinos junto a un río. En esa época de transición entre los 80 y 90, con las notas acuáticas, surgieron perfumes únicos que mezclaban la tradición del helecho con la modernidad, aunque se quedaron en tierra de nadie (hola, Anthracite). Horizon es un helecho muy verde; si no te gusta el género, mejor no lo pruebes. El frasco tiene connotaciones oceánicas y hay brisa marina, pero los pinos están ahí: un pino boscoso y ahumado, como el de Polo Classic o Open de Roger Gallet. La salida es acuática con verdes de fondo, y el desarrollo es una lucha entre ambas vertientes que a veces se juntan, creando un pinar en el fondo del océano rodeado de corales. Notas florales lo embellecen, haciéndolo similar a Insensé de Givenchy. Es uno de los perfumes más bellos y originales que he oler, refrescante (pero no con calor), delicado, complejo, con estela moderada y buena duración, que te llena de nostalgia de cosas que ya no volverán.
Horizon es una fragancia bastante rara. Huele muy peculiar, entre herbal y acuático pero fuerte. Al principio la entrada da un extraño olor a limpiador Pinol, después una extraña combinación con Platinum Égoïste y pino. Me gusta pero no me encanta. Duración y estela moderadas, pero siento que huele más caro de lo que vale. 50ml por 10 USD y una vintage de splash. De esta marca me quedo con Drakkar Noir, y eso que no fui fan, ahora empiezo a valorarla.