Para mujeres
Joop! Le Bain Joop!
Acordes principales
Descripción
Joop! Le Bain, una fragancia que evoca la esencia del lujo y la sensualidad, se presenta como una sinfonía de aromas que cautivan desde el primer momento. Esta emblemática fragancia se distingue por una composición única que abre con notas chispeantes de aldehídos, bergamota y la refrescante lima ácida, coronadas por el toque florido de la flor de azahar del naranjo. Estas notas de entrada dan paso a un corazón donde el sándalo se entremezcla hábilmente con jazmín, cedro, rosa y el delicado lirio de los valles, creando un bouquet floral rico y complejo.
La magia del Joop! Le Bain reside en su capacidad de transformar la atomización en una capa invisible de confianza y seducción. La base de la fragancia, profundamente envolvente, cuenta con el cálido haba tonka y la vainilla, junto con el ámbar, almizcle y pachulí, ingredientes que le otorgan un acabado sutilmente dulce y exquisitamente persistente.
Se trata de un perfume que captura la esencia de la indulgencia, diseñado para quien aprecia la elegancia en su forma más pura. Ideal para las noches, pero con la versatilidad suficiente para el día, Joop! Le Bain es más que una fragancia; es un viaje olfativo hacia el lujo y la seducción, perfecto para aquellos que desean dejar una impresión inolvidable.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
5.543 votos
- Positivo 81%
- Negativo 14%
- Neutral 5,2%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.
Propiedad
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18 reseñas
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¡Este perfume me encanta! Tiene una fragancia súper fresca que me hace sentir limpia todo el tiempo. Aunque no me dura todo el día, definitivamente vale la pena para cualquier momento, ya sea de día o de noche. Eso sí, hay que reaplicarlo de vez en cuando.
Realicé una compra sin haberlo probado antes, únicamente me basé en las descripciones y las críticas que había leído. Me animé a probar algo diferente de lo usual, alejándome un poco de Youth-Dew como una forma de mostrar mi descontento con Estée Lauder debido a sus recientes decisiones relacionadas con Aromatics Elixir. Aún estoy acostumbrándome a este nuevo aroma.
Joop Le Bain definitivamente no tiene ese aroma fresco y limpio que esperaba. No logro distinguir notas de rosas, azahar, limón, jazmín o lirio del valle. Lo que sí percibo con claridad es una presencia dominante de ámbar, acompañada de vainilla y pachulí, y un inesperado toque de almendras amargas que, por lo visto, no soy la única en notar. Aunque algunos lo han comparado con dulces como la crema catalana o los panqueques, no lo encuentro excesivamente dulzón o artificial, típico de los gourmand actuales. Más bien me recuerda a postres flambeados con licor, quizá algo parecido a tortitas con Cointreau. Indiscutiblemente, tiene ese aire de los 80, recordándome a algunas fragancias potentes y opulentas de esa época. Me parece una mezcla entre Classique de Jean-Paul Gaultier, Trésor de Lancôme y Beautiful de Estée Lauder: intenso, sumamente femenino y llamativo. Aunque es un perfume de lujo, podría decir que le falta un poco de sofisticación. Es bastante potente y parece que su aroma perdurará por mucho tiempo. Definitivamente, es una fragancia para quienes aman los aromas orientales intensos y con carácter.
Opté por un frasco pequeño, y hasta ahora, creo que fue una buena decisión.
Con el paso del tiempo, noto que se vuelve más seco y polvoso, con una pizca de clavo y un toque frutal, manteniendo su intensa dulzura pero sin ser empalagoso, evocando una mezcla entre Classique de Jean-Paul Gaultier e Yvresse de YSL. Lo veo más adecuado para salidas nocturnas que para el uso diario o después de la ducha. El nombre podría haber sido mejor elegido; en lugar de Le Bain, tal vez La Pâtisserie hubiera sido más apropiado.
Puedo confirmar que su aroma es duradero, ya que permanece en la piel incluso después de ducharme.
Increíblemente fresco. Este perfume realmente te hace sentir puro y limpio.
Mi experiencia con Joop! Le Bain definitivamente ha sido un viaje. Al principio, una tarde calurosa de finales de agosto, no me convenció del todo y terminé dejándolo olvidado en mi armario. Sin embargo, decidí darle otra oportunidad en un día frío y nublado y qué diferencia. Hoy me ha envuelto en una sensación mucho más agradable, como si fuera un abrazo cálido de un licor o un tazón de té reconfortante. Lo primero que me llamó la atención fue un aroma a barquillo bastante particular. A pesar de no ser fan de los olores a comida, este tiene un toque artesanal, como hecho en un convento, con ese toquecito a limón, vainilla y almendra que lo hace especial. Luego se despliega un aroma a vainilla mezclada con ámbar y un toque de licor, bastante prominente. Le siguen unos cítricos dulces, lejos de ser ácidos, y finalmente se siente una mezcla de maderas y flores blancas. En esta ocasión, he podido distinguir cada uno de los aromas que promete. Y lo mejor de todo, su duración y estela son impresionantes. A pesar de ser un perfume con esa vibra opulenta de los ochenta, lo encuentro bastante discreto y elegante.
JoseFragrance92 compartió su experiencia diciendo que JOOP! tiene una historia similar a otras marcas famosas, que han pasado por varios dueños hasta terminar en grandes corporaciones. Se menciona la triste evolución de YVES SAINT LAURENT bajo L’Oreal, contrastando con JOOP! y otras marcas que, aunque han cambiado, mantienen cierto nivel de calidad y esencia original. JOOP!, fundada en Alemania en 1986 por WOLFGANG JOOP, ahora es propiedad de COTY. Gracias a un amigo, probó JOOP!LE BAIN, un perfume oriental unisex de 1989, con una mezcla que bordea lo natural y lo sintético sin evolucionar mucho en aroma, destacando por su alto rendimiento. A pesar de ser un perfume con una clara línea entre lo genial y lo too much, confiesa tener una relación de amor-odio con JOOP! HOMME, similar a su experiencia con JOOP! LE BAIN, que encuentra demasiado directo y artificial, pero irresistiblemente atractivo.
Le Bain es una esencia que mezcla sensaciones de frescura, limpieza y distinción de manera única. Me gusta aplicármela tras una ducha nocturna y, sorprendentemente, al día siguiente aún puedo percibir notas de ámbar que se integran perfectamente con cualquier otro aroma que decida usar, proporcionando un toque chic y refinado a mi presencia.
Este perfume tiene una dulzura sutil, me recuerda al aroma fresco del talco para bebés.
Al principio, este perfume me recuerda a una mezcla intensa y algo herbal, casi como si tuviera un toque de licor. Después, se suaviza hasta convertirse en una fragancia más cálida y acogedora, con un ligero toque de vainilla y ámbar, aunque mantiene un aire casi medicinal. Tras llevarlo unas horas, la fragancia se vuelve más sutil, dejando una sensación de vainilla ligera y ligeramente amaderada en la piel, no muy dulce.
Diría que es un perfume único, realmente se destaca de otros, pero personalmente, siento que no dura mucho en mí y creo que no es una fragancia para cualquiera.
Aunque no lo veas mucho en las tiendas, en línea lo puedes encontrar a un precio bastante accesible.
Recién descubrí este perfume y directamente se ha convertido en uno de mis preferidos. Es una verdadera maravilla; tiene un toque dulce pero no empalagoso, con un suave aroma a vainilla y al mismo tiempo brinda una sensación de frescura. Transmite una sensación de estar recién bañado, pero no es el típico aroma a jabón, más bien exuda sofisticación. A un precio que considero muy adecuado. La durabilidad y la estela son impresionantes, superando a muchos perfumes de marcas reconocidas. Estoy completamente cautivada por este aroma.
Al principio, percibo una esencia bastante intensa que me recuerda al alcohol. Después, me evoca la sensación de estar usando esos geles de baño clásicos de vainilla. Con el paso del tiempo, se transforma suavemente, dejando una brisa sutil de waffles y rosas, complementada con una sensación polvorienta.
Tiene un toque dulzón, aunque no llega a ser del todo un aroma comestible, y tampoco diría que es una fragancia que se lleve sin esfuerzo.
Mi primer encuentro con Joop Le Bain fue en una fría mañana de octubre de 1991, en una tienda en Düsseldorf. Estaba buscando un regalo para mi madre y quería algo que realmente reflejara la esencia alemana sin gastar demasiado. La vendedora me recomendó este perfume, y vaya sorpresa me llevé. Joop Le Bain era un encuentro descomunal con el mundo gourmand antes de que realmente supiera lo que eso significaba. Era una explosión de maderas, resinas y una vainilla tan potente y rica, que hacía palidecer a cualquier interpretación moderna de vainilla en perfumes gourmand. Mi madre, acostumbrada a perfumes más tradicionales, no se sintió atraída en un principio, relegándola al fondo de un cajón, pero con el tiempo, ambas terminamos por rendirnos ante su encanto y la usamos alternadamente. Este aroma era imposible de ignorar. Con el tiempo, sin embargo, Joop Le Bain cambió. Coty trató de recrearla, y aunque la nueva versión no me desagrada, definitivamente se siente diferente. Inicia suave, con un toque delicado de azahar y cítricos que evoluciona maravillosamente y se mantiene en la piel todo el día, algo que pocos perfumes consiguen en mí. La vainilla aún está presente, aunque mezclada con un almizcle que se siente un poco artificial para mi gusto. Sin embargo, no deja de ser un aroma delicioso y estoy contenta de haberlo agregado a mi colección. Hay otros perfumes actuales que me recuerdan al original Joop Le Bain, como Organza Indecence, État de Grace de Les Signes de Gres, y Adam Levine for Women, pero nada iguala al original.
Lo intenté, de verdad que lo intenté, en días soleados, lluviosos, fríos… pero no hay manera de que me convenza este aroma. Para mí, se asemeja demasiado al olor peculiar de las muñecas nuevas, justo ese aroma característico de plástico recién fabricado que se percibe al abrir una caja de juguete por primera vez. Recordando esos días de mi infancia, no es precisamente lo que espero oler ahora. Compré una botella de 50ml pensando que sería mi nuevo favorito, pero aquí estoy, con una botella casi llena que no sé si utilizaré. Si a alguien le apetece probarlo, lo dejo saber. Está casi nuevo y a un precio razonable, pero me da pena verlo simplemente como una decoración más en mi tocador…
Hoy recibí de regalo este perfume, ¡y vaya sorpresa! Al principio no estaba segura de qué esperar, porque no había oído hablar de él antes. Ahora que lo he probado, estoy en un torbellino de emociones.
Su aroma es dulzón. Aunque no logro desentrañar exactamente de qué está compuesto, hay algo en él que evoca un recuerdo peculiar. Me remonta a la infancia, específicamente al olor de las muñecas como Nancy o Barbie. Sí, ese aroma nostálgico de juguete nuevo.
No diría que me ha enamorado por completo, pero tampoco puedo decir que me disguste. Lo que sí es evidente es que me ha dejado perpleja. Es un aroma único, y eso me pone en una encrucijada: no sé si conservarlo para mí, venderlo o pasárselo a alguien más.
Este perfume es, sin duda, un ejemplar singular. Destila feminidad y una inocencia caprichosa, pero lo más impresionante es su durabilidad. Con apenas un par de aplicaciones esta mañana, pareciera que acabo de perfumarme. Su capacidad de permanecer es impresionante.
En resumen, es potente y memorable. No pasa desapercibido, eso seguro.
La verdad es que este perfume tiene un aroma un tanto artificial, casi como si oliera a plástico. No estoy seguro si se debe a ciertos ingredientes que no me agradan, pero por ahora, no me ha cautivado. Aunque le daré algunas oportunidades más, de momento no me ha convencido, qué lástima.
Intentaré mantener la calma mientras escribo esto, porque realmente este aroma es una experiencia en sí misma. Imáginate a Jane Birkin en una mañana fresca y brumosa, preparándose para el día con una sensación de frescura que te envuelve. Este perfume es como un viaje en el tiempo a los años 70, aunque fue creado mucho después, llevándote a un momento en el que todo, desde el jabón hasta el acondicionador que usaba, encapsula la esencia de una mujer francesa recién salida de la ducha. A pesar de su belleza natural, ella se viste de manera sencilla con unos jeans holgados y una camiseta vieja, su cabello despeinado complementa su look natural realzado solo con un poco de máscara y rubor. Caminando por las calles aún desiertas, deja atrás una estela de ese encanto sin esfuerzo. Su saludo es cálido, y su presencia inunda el aire con un aroma que desafía las etiquetas de género, edad y tiempo. Es la mezcla perfecta de feminidad, vigor masculino y pureza infantil, pero con la eternidad de un ser mágico. La adquirí impulsivamente junto a otro perfume, y me doy cuenta de que estaba destinada a ser mía. Es la tarde en Málaga y, aún puesto desde la noche anterior, su presencia es tan fuerte que mi pareja puede olerlo desde otra habitación. Estoy fascinada explorando más creaciones de su autor, convencida de que esto es pura magia. Este perfume no es para cualquiera; es para aquellos que se ven a sí mismos como seres de otro mundo, bellos a su manera única. Transporta a otra época no porque sea antiguo o excesivamente floral, sino porque trae de vuelta una calidad de fragancia que hoy en día parece perdida. Lo calificaría casi a la perfección en aroma, duración, proyección y relación calidad-precio, aunque su versatilidad podría ser mejor. Sin duda volvería a comprarlo. Este perfume me hace recordar a Jane Birkin con cada nota, manteniendo su espíritu vivo en mí. Pero dejadme advertiros, no lo compréis sin probarlo primero; necesita un portador que no tenga miedo de destacar. Es una joya de otro tiempo que merece ser apreciada en su totalidad.
Después de chequear algunas valoraciones de otros compradores, pude confirmar que no era la única que sentía así. Lo primero que me viene a la mente es cereza. Al principio, es bastante intenso, pero luego se suaviza, o quizás uno simplemente se acostumbra, aún no estoy segura. Lo que queda es una mezcla de cereza y vainilla con un toque de ámbar, pero hay algo de artificial en ello, me recuerda a ciertos juguetes o productos plásticos perfumados, algo así como el aroma del perfume Gaultier 2, aunque claro, son bastante diferentes en realidad. Esa es mi impresión. Si te pasas poniéndote de este perfume se puede volver un poco abrumador y no necesariamente de una manera buena, así que mejor aplicarlo con moderación. Eso sí, hay que reconocer que es de larga duración.
NOSTALGIA EN BOTELLA
Cuando lo rocié por primera vez, fue como abrir un portal a mi niñez.
Tiene ese aroma clásico, predominante de vainilla, con un toque limpio y fresco que evoca recuerdos de tiempos pasados, descansando sobre una base de ámbar endulzado sutilmente.
Es una fragancia que tal vez no encaje con las preferencias modernas, y por eso no es tan fácil de encontrar en tiendas; su vainilla no es la típica de hoy día, sino una versión más antigua que tiene un detalle de artificialidad y sintético bien equilibrado, sin ser abrumador.
Es como recibir un cálido abrazo después de un baño, envolviéndote en una toalla suave, con el olor persistente de talco, vaselina de marcas clásicas, y aceite de almendra, mientras muerdes juguetes de plástico durante un baño prolongado, con un fondo de dulce de leche al estilo antiguo.
Para mí, este perfume es una opción ideal para días tranquilos en casa, o para llevar como un aroma puente entre otros, porque sí, hay quienes nos encanta cambiar de perfume a lo largo del día según cómo nos sintamos.
Voy a asegurarme de tener una botella de reserva por si lo descontinúan, para poder revivir esos momentos nostálgicos de mi infancia que ya no volverán.
🤨 De verdad que no sabía qué esperar, decidí lanzarme a la aventura sin mucha idea de lo que iba a encontrar. Apenas lo abrí, me sorprendió un olor a cereza bastante intenso y algo alcohólico que en un abrir y cerrar de ojos se esfumó, y en su lugar, me envolvió una fragancia que me trasladó instantáneamente a mi infancia, a esos momentos de abrir juguetes nuevos. Aunque me trajo recuerdos bonitos, estaba un poco en la incertidumbre de si realmente me gustaba ese aroma. Es curioso, porque estaba entre el sí y el no. A pesar de estar recién recuperada de un resfriado, el perfume demostró tener fuerza con tan solo un par de sprays. Con el paso del tiempo, la fragancia fue cambiando, volviéndose más sofisticada, casi como observar un atardecer luego de un día claro. Este perfume ciertamente ha capturado mi atención por ser tan inusual y por evolucionar de forma tan dramática en mi piel. Ya no es solo un aroma para el día, sino que ahora puede adaptarse perfectamente para la noche. Sorprendentemente, no se siente anticuado, aunque dista mucho de lo que normalmente se encuentra en el mercado hoy en día. Su versatilidad y ese toque unisex también me parecen puntos a destacar. Después de varias horas, se transforma en algo mucho más íntimo, perfecto para esos momentos cercanos, y sorprendentemente se asemeja bastante a Pi de Givenchy. Hasta he experimentado poniéndolo en mi hijo y puedo confirmar que es una fragancia que puede adaptarse bien en cualquier persona, adquiriendo un carácter más amaderado en él. En definitiva, me ha encantado este descubrimiento, es un perfume que ofrece una experiencia rica y sorprendente, con una capacidad de adaptación y evolución que realmente destaca.
Su salida es muy licorosa. Luego huele a esos típicos geles de baño de vainilla. Cuando seca, adquiere un olor muy ligero a barquillos y a rosa, con un toque empolvado. Es algo dulce, no gourmand, pero tampoco lo considero un perfume fácil de llevar.
Volver a la infancia. Al probarlo, sentí algo de mi infancia dentro. Aroma vintage, esencialmente avainillado, jabonoso, aldehídico, con notas solares sobre base ambarada y dulcificada. Quizá no sea del gusto actual y difícil de encontrar. Alejado de las vainillas gourmand, es una vainilla retro, con toque plasticoso y pizca de artificialidad, pero equilibrado, nada estridente. Le Bain podría ser el abrazo después del baño con rizo, el aroma tras el talco, vaselina Gal, aceite de almendras y cremas de los 80, mientras mordisqueabas muñecos de plástico en la bañera con regusto a flan chino Mandarín. Para mí, es un perfume tranquilo, para estar en casa o de transición. Me haré con repuesto por si lo descatalogan, para seguir sintiendo ese abrazo nostálgico de lo que fui y nunca volveré a ser. A veces, el pasado cabe en un frasco.
Confundida, no lo niego. Compra a ciegas porque quien tenga miedo a morir, que no nazca. Una hora después de ponerlo, al atomizar, fue una cereza súper alcohólica. Extraño, no sale en las notas, y al irse el alcohol vino olor a plástico de muñecas. Fue como volver 30 años atrás a abrir juguetes el día de Reyes. No me desagradó por la nostalgia, pero no sé si me gusta. Intriga, es un ‘sí pero’. Mi nariz no está bien por una gripe, pero lo siento bien con dos atomizaciones. Tiene potencia. A las 1h30 siento más potencia que al principio; el olor a plástico bajó y vuelve la dulzura acerezada con toques frescos y limpios. Me recuerda muy de fondo a Pi de Givenchy, algo que no logro captar. Adoro perfumes pero no soy experta. No huele a limón ni bergamota en mi piel, sube una nota floral tímida que lo hace pasar de diurno a tarde. Suena raro, pensé en cielo azul temprano, ahora en atardeceres anaranjados. Sí me gusta por lo raro y por los cambios bruscos. Evoluciona mucho; a las 2h48 se fue el olor a muñeca nueva, queda un toque dulzón amaderado, nota de rosa muy baja. El plástico se reemplazó por jazmín mezclado con madera. Ya no es fresquito, es limpio, potente y nocturno, para el frío con maderas dulces. En mi zona de frío, debería probarlo en verano, pero por su evolución lo llevo a cualquier hora, preferiblemente tarde/noche. No huele vintage en mí, huele distinto a las tendencias, quizás por eso parece antiguo. Puede llevarlo cualquiera que disfrute del aroma. Es unisex, en mí queda femenino, en un hombre seguro que queda bien. A las 3h30, ¿qué es esto? ¿Almendras dulces amaderadas? La potencia está, no ha bajido. No se parece al inicio. Desconcertada. A mi hijo le atomicé para verlo en él; en mí es súper dulce (no gourmand), en él queda masculino y más amaderado, sintético pero masculino. Esta etapa en él duró menos. Definitivamente me gusta, fue una sorpresa. Puesto bien, es una bomba sin ser invasivo. Sensual, me fascina.
Voy a intentar no llorar en esta reseña y no en el mal sentido; Jane Birkin levantándose temprano para un shooting en una mañana algo fresca y con niebla, pero la temperatura es idónea, se pega una ducha y ABSOLUTAMENTE TODO, desde el gel de baño hasta el acondicionador de pelo, huele a chica afrancesada recién duchada de los 70, (sé que su creación es posterior pero a esto me huele a mí) continuo, ella es preciosa pero ni se percata de ello, se planta unos jeans que le quedan ligeramente holgados y una camiseta desgastada y vieja, su pelo alborotado, algo despeinado y como look, un poco de máscara de pestañas y un rubor que usa tanto en labios como en mejillas, las calles están aún vacías, parece que solo está ELLA, dejando a su rastro ese allure tan único tan eeeeeffortless, ja! PREMEDITASIMO. Cuando la saludas te da dos besos y te inunda de ese aroma, que no es en sí femenino, ni masculino, no es adulto, tiene algo infantil, pero FIERCE, perdura e insiste, cuando se aleja se queda contigo esa bruma de Le Bain, “¿quién es esta criatura”? Tiene la gracia de la feminidad, la fuerza de la energía masculina y la pureza de un infante, pero es eterna como un hada inmortal. Tras tanta imagen mental debo decir que la adquirí junto una compra con Roses Vanille de Mancera, la eché ahí porque llevaba años, y años, sabiendo que era para mí. Aquí está conmigo 4 de la tarde en Málaga, Andalucía, puesta desde las 12 de la noche del día anterior, y no tengo palabras, mi novio me la está percibiendo desde la cocina, estoy mirando qué más creaciones tiene su autor, esto debe ser alquimia de Avalon, no te voy a decir que la compres a ciegas, tienes que ser un ser etéreo para llevar esto, tu imagen debe ser algo fruto de un capricho de la naturaleza, algo diferente, bello a su modo, es unisex? es para gente poco humana, indiferentemente de los genitales. No están los tiempos que corren preparados para este VINTAGE que de verdad te lleva a otra época y no por rancio ni por floral recargado, si no porque ya no hay cosmética con ese toque de olor a “jabón” tan característico. Aroma 9/10 Duración 10/10 Estela 10/10 Calidad/precio 10/10 Versatilidad 7/10 Packaging 10/10 La volvería a comprar?: TODA LA VIDA R.I.P Jane Birkin, eterno modelo a seguir desde mi tierna infancia, este aroma me recordó tanto a lo que transmitía que la veo por donde Le Bain pasa. PD: No la compres a ciegas, fíjate en todos los comentarios negativos, es como la persona más guapa del mundo mudándose a un pueblo de 80 habitantes ok? si te da igual brillar con luz propia VE.
Acabo de conocerla y pasó directo a mis favoritos. Una joya: dulce sin ser gourmand, avainillada y fresca, da sensación de limpieza sin ser jabonosa, huele a elegancia. Precio excelente. Duración y estela que muchos desearían. Totalmente enamorada.
Le he dado varias oportunidades en distintos climas y no entiendo que a alguien le guste. Resumiendo, huele a la goma de las muñecas cuando son nuevas. Me trae recuerdos de cuando de niña abría la caja y sacaba la muñeca, es clavado. Compré un frasco de 50ml y francamente no sé qué hacer con él. Si a alguien le interesa, aunque lo venden barato, está prácticamente nuevo y me duele tenerlo solo de adorno.
Es una delicia, huele a limpio. Aunque no es muy duradera, la super recomiendo para día y noche, solo hay que reaplicarla a menudo.
Joop Le Bain fue una bestia monumental, brutal y maravillosa. Fue mi primer contacto con lo gourmand, lo compré en octubre de 1991 en Düsseldorf para mi madre. La dependienta me recomendó ‘un perfume auténticamente alemán’ y me dio a oler Joop Le Bain. ¿Qué Bain? Era una mezcla de maderas, resinas y vainilla a kilotones. Una vainilla densa, genuina y ominosa. Las vainillas gourmand actuales son cachorritos de azúcar comparadas con esa vainilla. Fenrir quedaría traumatizado ante aquella bestia de pelo hirsuto. Mi madre, acostumbrada a clásicos ámbares o aldehídicos, la dejó en un cajón, pero años después la rescatamos y nos la pusimos por turnos. Demasiado buena como para no usarla. Pero se extinguió como los diablos de Tasmania. Coty intentó clonarla, pero ahora queda más cerca de la oveja Dolly que del lobo feroz. La reformulación no me desagrada; la oveja rasca el suelo con arrogancia pero no abruma. El vintage abrumaba, invadía y asediaba, espeso y casi pegajoso, como resina de cedro con vainilla y ámbar emulsionados. Se sentía desde la primera atomización: el lobo se abalanzaba y luego se acurrucaba, pero te miraba con ojos llameantes horas. La reformulación es opuesta: asoma candorosa con azahar y cítricos, pero va in crescendo y se fija un día entero. En el vintage, las notas de salida y corazón eran pura omisión para mi nariz. Los aldehídos nunca los noté y en esta versión prácticamente nada. Ahora los cítricos se mantienen de principio a fin, sólidos con ámbar y haba tonka que casi recuerdan al benjuí. Hay más presencia floral, se impone el muguet (no noto jazmines ni rosas). El rasgo distintivo: ¿está la vainilla? Sí, entreverada con un almizcle sintético, pero el dulzor es agradable y aprecio la permanencia del aire cítrico. No es lo que fue, pero me alegra tenerla. De los actuales que me recuerdan al vintage: Organza Indecence, État de Grace de Les Signes de Gres y Adam Levine for Women.
Probaron varias veces, en distintos climas, y sigo sin entender cómo a alguien le puede gustar. Es literalmente el olor a goma de las muñecas nuevas. Me trae recuerdos de niña abriendo cajas y sacando ese plástico fresco. Es idéntico. Compré un 50ml y francamente no sé qué hacer con él. Si alguien lo quiere, aunque esté barato, está casi nuevo y me duele tenerlo solo para decorar.
Mirando reseñas internacionales me tranquilicé, otros percibieron lo que yo: cereza. Salida estrepitosa, se aplaca, menos mal. O quizás te acostumbras. Queda aroma sintético avainillado con cereza y ambar. A goma o plástico ‘aromatizado’, como algunos comparan con Gaultier 2, salvando distancias. Así lo percibo yo. Al sobreaplicar se torna invasivo y no exactamente agradable, aconsejo mesura. Tiene muy buena duración.
Voy a intentar no llorar en esta reseña, no en el mal sentido. Jane Birkin levantándose temprano para un shooting en mañana fresca y con niebla, temperatura idónea, se pega una ducha y ABSOLUTAMENTE TODO, desde el gel hasta el acondicionador, huele a chica afrancesada recién duchada de los 70. Ella es preciosa pero no se da cuenta, se planta unos jeans holgados y camiseta vieja, pelo alborotado y despeinado, un poco de máscara y rubor en labios y mejillas. Las calles vacías, parece que solo está ella, dejando ese allure único y eeeeeffortless. PREMEDITADÍSIMO. Cuando la saludas te da dos besos e inunda de ese aroma, no es femenino ni masculino, no es adulto, tiene algo infantil pero FIERCE, perdura e insiste. Cuando se aleja se queda contigo esa bruma de Le Bain. ¿Quién es esta criatura? Tiene la gracia de la feminidad, la fuerza de la energía masculina y la pureza de un infante, pero es eterna como un hada inmortal. Tras tanta imagen mental, debo decir que la adquirí junto a Roses Vanille de Mancera, la eché ahí porque llevaba años sabiendo que era para mí. Aquí está conmigo a las 4 de la tarde en Málaga, puesta desde las 12 del día anterior, y no tengo palabras. Mi novio me la percibe desde la cocina. Estoy mirando qué más tiene su autor, esto debe ser alquimia de Avalon. No te digo que la compres a ciegas, tienes que ser un ser etéreo para llevar esto, tu imagen debe ser fruto de un capricho de la naturaleza, algo diferente y bello a su modo. ¿Es unisex? Es para gente poco humana, indiferentemente de los genitales. No están los tiempos preparados para este VINTAGE que te lleva a otra época, no por rancio ni por recargado, sino porque ya no hay cosmética con ese toque de olor a ‘jabón’ característico. Aroma 9/10, Duración 10/10, Estela 10/10, Calidad/precio 10/10, Versatilidad 7/10, Packaging 10/10. La volvería a comprar: TODA LA VIDA. R.I.P Jane Birkin, eterno modelo a seguir desde mi tierna infancia, este aroma me recordó tanto a lo que transmitía que la veo por donde Le Bain pasa. PD: No la compres a ciegas, fíjate en los comentarios negativos, es como la persona más guapa del mundo mudándose a un pueblo de 80 habitantes. Ok? Si te da igual brillar con luz propia, VE.
Es una fragancia muy tierna. Para mí huele a talco de bebé.
Delicioso e inolvidable. Transmite limpieza y pulcritud.
Joyita oculta. Lo compré a ciegas y estaba segura de que iba a estar a otro nivel. Gracias a las reseñas que me hicieron descubrirlo. Es el aroma perfecto de muñeca recién salida de la caja que siempre busqué. Se ha convertido en un imprescindible. No puedo añadir más de lo dicho: chao. Edito: es el mejor perfume de vainilla que he olido (al nivel de Guerlain) y el que más me encaja. No es infantil, pesada, sintética ni monótona. Perfección. Dulce y fresca por los aldehídos y una nota de rosa leve. Intensa y ligera, pura alquimia.
La salida es muy licorosa. Luego huele a geles de baño de vainilla típicos. Al secar, tiene un toque ligero a barquillos y rosa, empolvado. Es dulce sin ser gourmand, pero tampoco fácil.
Joop Le Bain fue una bestia monumental y brutalmente maravillosa. Mi primer contacto con lo gourmand fue con ella. La compré en octubre de 1991 en Düsseldorf para mi madre. La dependienta me recomendó un perfume ‘auténticamente alemán’ y me dio a oler Joop Le Bain. ¿Bain? ¿Qué Bain? Era una mezcla de maderas, resinas y vainilla a kilotones. Vainilla densa, genuina, oscura. Las vainillas gourmand actuales son cachorros de azúcar comparadas con esta. Fenrir se quedaría traumatizado ante esta bestia hirsuta. Mi madre, acostumbrada a clásicos como Chanel, la dejó en un cajón, pero años después la rescatamos. Demasiado buena como para no usarla. Pero se extinguió como los diablos de Tasmania. Coty intentó clonarla, pero ahora está más cerca de la oveja Dolly que del lobo feroz. La reformulación no me disgusta y se hace valer. La oveja rasca el suelo con arrogancia pero no abruma. El vintage abrumaba, era espeso y pegajoso, como resina de cedro emulsionada con vainilla y ámbar. Se sentía desde el primer spray: el lobo se lanzaba pero se acurrucaba, aunque te miraba con ojos de fuego horas. La reformulación es opuesta: candorosa, con azahar y cítricos, pero sube y dura todo el día. En el vintage las notas de salida y corazón eran pura omisión; no noté aldehídos. Ahora los cítricos se mantienen milagrosamente, sólidos con ámbar y haba tonka, casi a benjuí. Hay más floral, se impone el muguet (no jazmín ni rosas). La vainilla está, pero entreverada con un almizcle sintético, aunque digno. Es dulce y aprecio la permanencia del cítrico, pero no es lo que fue. Aún así, la tengo en colección. Los actuales que me recuerdan al vintage son Organza Indecence, État de Grace de Les Signes de Gres y Adam Levine for Women.
Si buscas olor a muñeca y juguetes recién sacados, aquí está. Se ve muy limpio, recuerdo el concepto ‘Le Bain’ de los 80-90, talcadas y avainilladas. Algunos notan tabaco al final, un deje de paquete abierto, no humo ni molesto, pero tapado por el olor a muñeca. Huele a Cabbage Patch Kids si una adolescente escondió su tabaco dentro. Falta probar duración y estela para otoño e invierno.
No sé, este perfume me huele raro, sintético como plasticoso, igual son los aldehídos que a mí no me chistan, no lo sé la verdad. Lo voy a dar más oportunidades pero de momento no me convence, qué pena.
La salida es muy licorosa y balsámica. Luego se vuelve avainillada y ambarada con ese poso balsámico, casi medicinal. A las tres horas queda a ras de piel: vainilla suave, amaderada, apenas dulce. Creo que es un eau de parfum especial, muy diferente, pero en mí no tiene buen desempeño y entiendo que no es fácil. Aunque no es habitual en tiendas, en internet sale muy barato.
Hoy me han regalado este perfume. No lo conocía, pero me ha dejado un poco confundida. Es dulce, no identifico sus notas, lo que sí puedo decir es que me recuerda su olor. Me huele a muñecas, sí, a muñecas. A Nancy, Barbie, a muñeca. No puedo decir que me encante, tampoco me desagrada, solo sé que me confunde y no he tenido nada igual. Desde luego es un perfume distinto, no sé si me lo quedaré, lo venderé o lo regalaré, porque como me tiene confundida, no lo tengo claro. Qué más puedo decir? No lo sé. Que es diferente, femenino, tierno y a la vez mega duradero. Solo me he vaporizado dos veces hace 7 horas y parece que me lo puse hace 10 minutos. Es un portento en fijación. Poco más que añadir. Bueno sí, que es una bestia parda.
Acabo de probarla y ya es una de mis favoritas. Es una joya: dulce sin ser gourmand, avainillada y fresca a la vez. Da sensación de limpieza sin oler a jabón, huele a elegancia pura. El precio es excelente y la duración y estela son cosas que muchos perfumes de diseñador envidiarían. Totalmente enamorada.
Le Bain conjuga limpieza, pulcritud y elegancia. La uso después de bañarme para dormir y al día siguiente detecto el ámbar, que perdura sobre cualquier perfume que use durante el día. No me molesta, le da un halo de sofisticación.
Empieza como sirope de cereza, luego salen los aldehídos y la vainilla. El fondo es vainilla almendrada. Muy agradable, ni huele a muñeca ni a productos de baño.
Confundida al principio, pero si tienes miedo de morir, no compres esto. Abrí el frasco hace una hora y media: al principio, una cereza súper alcohólica que me pareció rara porque no está en las notas. A los segundos, el alcohol se fue y vino un olor a plástico de muñecas, como volver 30 años atrás al día de Reyes en República Dominicana. No me desagradó ese viaje en el tiempo, pero me dejo con un ‘sí pero…’. Mi nariz no está en lo mejor por una gripe que me tiró una semana, pero con solo dos atomizaciones noté mucha potencia. Pasada la hora y media, el olor a plástico bajó y volví a sentir esa dulzura acerezada, ahora con toques frescos y limpios. Me recuerda mucho al fondo del Pi de Givenchy, aunque es muy sutil. No hay limones ni bergamota en mi piel, solo un floral tímido que lo hace pasar de día a noche. Al principio pensé en un cielo azul de mañana, ahora en atardeceres naranjas. Es un perfume raro y me gusta por eso, evolucuye muchísimo. A las dos horas y media, el plástico desapareció por completo; queda un toque dulce, amaderado, con un jazmín muy mezclado. Ya no es fresquito, es limpio, potente y nocturno, ideal para el frío. En mi piel huele femenino, pero creo que en un hombre quedaría genial. A las tres y media, ¿qué es esto? Huele a almendras dulces amaderadas, totalmente diferente al inicio. Se lo probé a mi hijo de 25 años y en él huele más masculino y sintético, sin esa nota de muñeca. A las ocho horas, ya no hay estela, es un aroma íntimo que huele casi idéntico al Pi. Definitivamente me fascina, es una bomba sensual sin ser invasivo.
La historia de JOOP! es un ‘déjà vu’ de lo que le pasó a otras marcas: no sucumbió con su creador, cambió de manos hasta caer en una multinacional que mantiene algo de la esencia original. Yves Saint Laurent es el paradigma de destrozar una marca señera y símbolo de los 70 y 80. Culpas a L’Oreal, como cantaba Rita Hayworth. Otras, como Dior, Guerlain o Cacharel, conservan prestancia, aunque nada comparable a sus inicios. JOOP! es alemana, de Hamburgo, 1986, por Wolfgang Joop. Entre 1998 y 2001 el fundador se deshizo de la empresa y ahora es de Coty. Su primer perfume fue JOOP! Femme, un indólico aldehídico de no te menees. Gracias a mi amiga Rebecavpf conozco este JOOP! Le Bain, un oriental unisex lanzado en 1989. Aunque anunciaba aldehídos, yo no los noto; la salida es punzante, no por aldehídos sino por cítricos apuntalados por almizcle blanco y hedione, con jazmín dulce penetrante y sin indolismo (al contrario que en JOOP! Femme). Este acorde inicial es arriesgado, bordea lo natural con lo artificial, en esa línea funambulista de caer en insecticida o entrar en lo amigable. JOOP! Le Bain no evoluciona; ese acorde inicial se mantiene, endulzado por ámbar y vainilla sintético-sideral, con alto rendimiento, típico de JOOP!. La marca no destaca por discreción; sus fragancias juegan en la liga del laboratorio, lacas y artificios directos. Son de amor-odio. Para mí, el paradigma es JOOP! Homme: lo odio tanto como lo amo; es cargante pero me encanta, una adicción a la que siempre recaigo. JOOP! Homme expresa mi complejidad y autosinceridad. Lo seguiré usando aunque lo deteste cordialmente. Algo parecido pasa con JOOP! Le Bain: es tan sencillo, flashero, chiringuito playero, que puedes amarlo o odiarlo, pero difícil que te sea indiferente.
VOLVER A LA INFANCIA 🛁🛁🛁🛁 Al probarlo por primera vez, he sentido como si hubiera algo de mi infancia dentro de ese frasco. Es un aroma algo vintage, esencialmente avainillado, jabonoso, aldehídico, que puede recordar a las notas solares, sobre una base ligeramente ambarada y dulcificada. Quizá no sea del gusto actual, y por ello es difícil encontrarlo en las principales perfumerías. Alejado de las vainillas gourmand contemporáneas, esta es una vainilla retro, con ese toque plasticoso y una pizca de artificialidad, pero a la vez equilibrado, nada estridente, nada fuera de lugar. Le Bain podría ser el abrazo envolvente después del baño con una capa de rizo, y el aroma que queda tras el talco, la vaselina Gal, aceite de almendras y otras cremas de los años 80, mientras mordisqueas los muñecos de plástico con los que te has esparcido en la bañera, con ese regusto a flan chino Mandarín típico de la época. Para mí, es un perfume tranquilo, de los que me gusta disfrutar para estar en casa o, algunos días, simplemente como perfume de transición (porque sí, algunos locos de las fragancias usamos más de un perfume al día, según el mood, ya sabéis…). Me haré con algún frasco de repuesto por si lo descatalogan, para poder seguir sintiendo ese abrazo nostálgico, de vez en cuando, de lo que fui y nunca más volveré a ser. Porque a veces, el pasado también cabe en un frasco. 🍀
La vainilla más suave y bonita que he probado, totalmente distinta a las actuales que dan náuseas. Es súper fácil de llevar, nada agobiante y muy reconfortante.