Para hombres

Jules Dior

Marca
Dior
Jean Martel
Perfumista
Jean Martel
4,38 de 5
850 votos

Acordes principales

Descripción

Jules Dior es una fragancia que evoca la masculinidad clásica, rediseñado para el hombre moderno. Al experimentar su primera atomización, te encuentras inmerso en una mezcla vibrante y sofisticada de notas cítricas y herbales, entre las que destacan el abrótano, la lavanda, la alcaravea y la bergamota. Estas notas iniciales se entrelazan magistralmente con el clavel, la rosa y la albahaca, agregando un toque floral y especiado único.

A medida que la fragancia se asienta en la piel, emergen las notas de corazón, revelando la profundidad del cedro, el ciclamen y el jazmín, que se complementan sutilmente con el sándalo. Esta mezcla es rica y compleja, ofreciendo matices leñosos y florales que capturan la esencia del refinamiento.

Finalmente, las notas de base de Jules Dior le confieren una durabilidad impresionante y un carácter distintivo. El musgo de roble, el cuero, el abeto y el almizcle se combinan para proporcionar una base sólida, mientras que el ámbar y el haba tonka añaden un final cálido y envolvente. Esta composición crea un aroma atemporal que es a la vez elegante y audaz, perfecto para el hombre que valora la tradición pero vive firmemente en el presente.

Resumen rápido

Cuándo llevarla (votos)

  • Invierno 31%
  • Primavera 25%
  • Verano 12%
  • Otoño 32%
  • Día 50%
  • Noche 50%

Notas clave

Comunidad

850 votos

  • Positivo 92%
  • Negativo 7,4%
  • Neutral 1,1%

Pirámide olfativa

Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.

Comunidad

Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.

Propiedad

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Características

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Longevidad

Escasa

Débil

Moderada

Duradera

Muy duradera

Estela

Suave

Moderada

Pesada

Enorme

Género

Femenino

Unisex femenino

Unisex

Unisex masculino

Masculino

Precio

Extremadamente costoso

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Precio moderado

Buen precio

Excelente precio

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Reseñas

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9 reseñas

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  • AlexPerfume87

    Recientemente, adquirí un par de muestras de este perfume a través de eBay; inicialmente, me atrajo su aroma, aunque no pude ignorar su marcado olor animal después de llevarlo puesto un rato. Desde el momento en que te lo pones hasta que se asienta, te embriaga con un cóctel de olores característicos de los años 80, destacándose la lavanda, albahaca, sándalo, pimienta negra y, inevitablemente, el cuero, finalizando con un sutil toque de menta. La segunda muestra la adquirí solo por capricho, honestamente.

    Jules de Christian Dior es justamente lo que prometen sus ingredientes, pero también es innegable que tiene un aroma ‘sucio’ debido a su fuerte nota animal, que llega a oler casi a heces y puede dar una impresión de mala limpieza personal, aunque se ‘limpia’ con el final mentolado. En mi experiencia, el aroma se mantiene unas 4 o 5 horas en mi piel, y su aroma no es tan potente como algunos sugieren, posiblemente debido a que es la fórmula original de los ochenta que probablemente ha perdido fuerza o simplemente no reacciona bien con mi piel.

    Definitivamente, es un perfume interesante y singular, con momentos realmente agradables, pero no lo veo como un aroma para cualquier ocasión ni tan moderno; tal vez su versión más reciente sea más adecuada para un público más amplio. A mi parecer, el coste de este ‘tesoro oculto’ es demasiado elevado para justificar su compra, especialmente sin probarlo antes. Aunque su calidad es indudable, no me parece un esencial.

    ACTUALIZACIÓN 21 DE OCTUBRE DE 2014:

    Lo probé de nuevo ayer y realmente disfruté cómo se asentó; tiene un encantador aire ochentero y la combinación de jabón, hierbas, algalia y menta resulta bastante reconfortante y nada desagradable. Si no fuera por su alto precio, probablemente me animaría a comprar un frasco entero.

  • ScenTMan42

    Definitivamente, este perfume es una joya escondida, algo difícil de encontrar, especialmente en lugares como Latinoamérica donde las opciones son tantas que algunas gemas se pierden en el olvido. Eso se nota por lo poquito que se menciona en foros y sitios especializados.

    Me topé con Jules de Christian Dior por primera vez hace aproximadamente 6 años, merodeando por su sitio web. Allí estaba, presentado con bombos y platillos como un clásico que había vuelto al ruedo, con un look renovado y una formula que prometía ser más ligera para encajar en estos tiempos modernos.

    Aquello encendió una chispa en mí, esa emoción que te embarga cuando algo te parece tan inalcanzable que simplemente tienes que tenerlo, aunque no sepas si realmente te va a gustar.

    Un tiempo después, mi hermano consiguió poner sus manos en la versión vintage. La espera de ese envío fue un torbellino de curiosidad y anticipación. Al fin llegó el día: desempacamos con suma cautela, rocié un poco sobre mi piel y…

    Ahí estaba, un aroma que gritaba los ochentas con todas sus fuerzas: maduro, con una esencia animal, picante, un tanto oscuro, sin llegar a ser abrumador pero sí notoriamente basado en ingredientos típicos de la perfumería de esa época.

    Inicialmente, te encuentras diciendo ‘No está tan mal, se parece a tal o cual fragancia conocida’. A menudo piensas que descubrirás el tesoro perdido en un perfume difícil de conseguir; pero pronto el encanto se esfuma, y lo que queda es la realidad, ni buena ni mala, solo real.

    Para ser honesto, no me dejó boquiabierto, pero tampoco me decepcionó. ¿Esperaba algo más de Jules? Claro que sí.

    Al final, aunque Jules de Christian Dior no sea la obra maestra de la marca, ni un indispensable en cualquier colección, es una de esas experiencias olfativas que vale la pena probar, si más no, por su singularidad. Quizás suene a sacrilegio, pero Dior sabe cómo dejar su huella.

    Calificaciones:
    Aroma: 7.5/10
    Longevidad: 8/10
    Proyección: 8/10
    Versatilidad: 6/10

  • ClassyGent1985
    ClassyGent1985

    Recuerdo como si fuera ayer, cuando en 1981, en medio del nacimiento de tiendas como Suburbia en México, tuve mi primer encuentro con el perfume Jules de Christian Dior. Por aquel entonces, era un aficionado a los aromas, siempre explorando el tocador de mi padre donde descubrí el Signoricci. La primera impresión que tuve de Jules no fue la mejor; su complejidad me pareció abrumadora para alguien tan joven como yo. Sin embargo, 38 años más tarde, un amigo me regaló una muestra de la versión original de Jules, y mi percepción cambió por completo. Ahora puedo apreciar la maestría con la que se compara con otras fragancias legendarias como Halston Z-14, Aramis Devin y Valentino’s Vendetta. Jules es un testimonio de una era donde las esencias herbales y la masculinidad marcaban la tendencia, una visión que parece haberse diluido en la modernidad. Hoy en día, me doy cuenta de que Jules es una joya de la corona de Christian Dior, rebosante de elegancia con un giro inesperado de cuero y notas herbales que invitan a la reflexión. Su verdadera belleza se revela horas más tarde, cuando el aroma evoluciona hacia un bosque floral oscuro, donde el musgo de roble y notas de menta crean una sinfonía casi wagneriana. Definitivamente, es una fragancia que desearía tener en mi colección, a pesar de saber que la versión actual posiblemente no capture todo el esplendor de su originalidad. Aun así, no puedo evitar recomendarlo. Si tienes la oportunidad, no la dejes pasar.

  • Jeremy_854

    Algunas fragancias te llevan en un viaje al pasado, capturando la esencia y la atmósfera de épocas que solo existen en nuestros recuerdos. Desde el momento en que llega a tu nariz, sientes su origen antiguo, que se diferencia completamente de las opciones más modernas en precio y en carácter.

    Jules, en particular, tiene una intensidad y una fuerza que sorprenderían a cualquiera acostumbrado a las fragancias más ligeras y recientes. Su riqueza y profundidad son notables, marcando un contraste claro con las tendencias olfativas contemporáneas. Independientemente de que te agrade o no, su presencia es innegable y se siente como una batalla desigual entre lo antiguo y lo nuevo.

    Para realmente valorar y disfrutar de este tipo de aroma, necesitas sumergirte y familiarizarte con este estilo. De lo contrario, podría resultarte completamente ajeno.

    La fragancia abre con notas florales fuertes, evolucionando pronto hacia un aroma especiado y casi animal, que rememora la presencia de un caballero de antaño: distinguido y elegante, sus notas permanecen con una vigorosidad prolongada.

    En ciertos momentos, me trae recuerdos del clásico Kouros, lo cual me emocionó profundamente.

    Estoy probando la versión after shave vintage, que es rica y casi salvaje en su consistencia. Imagino que la versión Eau de Toilette debe ser aún más impactante.

  • VetiverFan1987
    VetiverFan1987

    Como VetiverFan1987, también siento que es esencial dar a conocer a los más jóvenes esos icónicos perfumes de antaño, aunque ya no sean lo que eran. Aunque algunos opinen que criticar sus reformulaciones es inútil, yo pienso que esas críticas son válidas, especialmente si vienen de alguien que experimentó su versión original, como es mi caso con el vetiver de Guerlain, que conocí en el año 2000. Comparado con el de hoy en día, realmente parece una versión muy diluida de su antiguo yo. Me recuerda a un boxeador retirado que solo sigue en el ring por necesidad. Aun así, creo que vale la pena que las nuevas generaciones lo prueben, para que tengan una idea de su antigua gloria. Aunque personalmente, preferiría que hubieran dejado de producirlo, dándole un final digno. Por otro lado, un ejemplo de algo que ha mantenido su sabor a lo largo del tiempo es la Coca Cola. No pude probarla cuando se lanzó hace más de un siglo, pero desde que tengo memoria, su sabor no ha cambiado para mí. ¡Un saludo!

  • AromaX942

    Recientemente, me encontré con la sorpresa de que Van Cleef & Arpels decidieron descontinuar dos fragancias que siempre han estado entre mis favoritas: Pour Homme y Tsar. Una noticia que me dejó bastante afectado, ya que estas creaciones mantenían su excelencia a lo largo de los años, demostrando un gran cuidado en su fabricación y un respeto inmenso por sus consumidores. La razón detrás de esta decisión seguramente tiene que ver con los cambios en las preferencias del público. Entiendo que no todo el mundo aprecia estos aromas hoy en día, pero me parece triste que renuncien a perfumes que son verdaderas leyendas en el mundo de la fragancia. Admito que, como entusiasta de la perfumería, a veces soy demasiado crítico con las reformulaciones, diciendo que ‘ya no es lo que era’. Esta actitud puede desalentar a nuevos interesados en descubrir estas joyas olfativas, cerrando puertas y contribuyendo a su descontinuación. Ciertamente, las fragancias que llevan décadas en el mercado no pueden oler exactamente igual que en sus inicios. Comparar un frasco vintage con uno reciente es complicado ya que el paso del tiempo afecta el aroma de los primeros. Además, los recuerdos sobre cómo olían pueden ser engañosos. A pesar de esto, creo que muchos clásicos intentan adaptarse a los gustos actuales, algo que sucede en todas las formas de arte y cultura. Animo a todos a que den una oportunidad a los perfumes clásicos y experimenten por sí mismos su calidad actual, seguramente encontrarán algunas gemas. Hablando de clásicos, Jules de Dior es uno de esos perfumes icónicos que me fascinó desde el principio. Es una fragancia que encarna el concepto de ‘old school’, con notas animálicas y terrosas evolucionando hacia un aroma floral y herbal equilibrado. Aunque comparte esa esencia de los helechos aromáticos populares en los ochenta, Jules destaca por su calidad excepcional. Firmas como Chanel y Dior merecen reconocimiento por mantener vivos sus clásicos, pues representan un legado invaluable en el mundo de la perfumería. Perfumes como Aramis, Agua Brava, Azzaro pour Homme, entre otros, pueden ser objeto de burlas hoy en día, pero sería una verdadera pérdida si desaparecieran.

  • Aromas17

    No es raro ver cómo grandes marcas pasan por momentos menos brillantes, intentando sacar un éxito que les mantenga en la cima. Dior estaba justo en esa fase. Con Marc Bohan al mando, un director creativo de bajo perfil, la marca parecía haber perdido algo de su brillo original. A pesar de que el nombre de Dior siempre implica una apuesta segura, los días gloriosos de fragancias icónicas como Miss Dior y Eau Sauvage parecían haber quedado atrás. Francia estaba inundada de nuevas marcas buscando captar la atención de un público más joven y atrevido. No es sorprendente entonces que Jules, un perfume con una identidad algo borrosa y no muy llamativa, pasara desapercibido para muchos.

    La promoción de Jules fue un completo error. Dior, que nunca se caracterizó por seguir una línea más moderna y urbana al estilo Saint Laurent, falló al intentar conectar con las tendencias de los ochenta. La imagen de un hombre de espaldas con una chaqueta bomber no lograba captar la esencia de Dior. Tal vez esta fallida comunicación contribuyó a que Jules no alcanzara el éxito esperado, aunque no parece que Dior lo lamentara demasiado, ya que poco después llegaron éxitos rotundos como Poison y Fahrenheit.

    Pero, ¿es Jules una buena fragancia? Definitivamente, sí. Es exquisito. Combina notas de cuero y helecho de manera única, con un carácter distintivo en cada fase que bien podría haberle otorgado mucha más popularidad. El aroma inicial te golpea fuerte, con un toque distinto que sorprende. A medida que evoluciona, revela una combinación herbácea y leñosa muy agradable, aunque manteniendo un tono seco y ácido muy característico.

    Personalmente, no me sentí completamente a gusto con Jules. Al principio, encontré su acidez un poco abrumadora, y más adelante, demasiado oleoso. Sin embargo, es innegable que es una creación de calidad que quizás quedó opacada por otras fragancias de la época dirigidas a un público que buscaba un aroma más ‘macho alfa’ de los ochenta. Aunque Jules tiene un cierto aire artístico, quizás habría resonado mejor con un marketing dirigido hacia un tipo de hombre más clásico y distinguido.

    Jules definitivamente merece más reconocimiento. Es un tesoro para quienes aprecian las fragancias masculinas clásicas y de seguro captaría la atención de cualquier aficionado, si bien su precio puede ser un poco elevado.

    La versión actual de Jules, por lo que se, no es tan accesible, lo que es una lástima. Y aunque tiene un aire distinto a otras fragancias icónicas, siempre que lo uso, no puedo evitar pensar en la obra maestra de Van Cleef, Pour Homme, aunque ambos tengan personalidades distintas.

    Se dice que Jules no ha alcanzado el estatus de objeto de culto descontinuado por ser demasiado similar a otros de su tiempo. Aunque no tiene una identidad tan única como Kouros o Antaeus, sigue siendo una fragancia impresionante, incluso si se vuelve más convencional hacia el final.

  • SelenaStars21

    SelenaStars21 comenta cómo Jules de Dior logra capturar la elegancia de los perfumes clásicos en una sola fragancia. Destaca la maestría de Jean Martel, conocido por su trabajo en Paco Rabanne pour homme, en crear un aroma que evita ser eclipsado por otros grandes del pasado. Jules, cuyo nombre evoca la imagen de un hombre arreglado y distinguido, inicia con un aroma a especias y hierbas que se balancea entre lo fresco y lo intenso gracias a la lavanda, laurel y comino. A medida que el perfume se asienta, se despliegan suaves toques de rosa, cardamomo y abeto, creando un complejo baile de notas herbales, acueradas, animálicas y amaderadas que SelenaStars21 describe como glorioso. Aunque reconoce que Jules podría estar en desventaja por no ser tan icónico como otros perfumes por su similitud con clásicos anteriores, valora su calidad superior y buena fijación sobre una proyección excesiva. Finalmente, compara Jules con Van Cleef Pour Homme y Aramis, pero con características únicas, e insta a tener al menos una miniatura de este elegante perfume.

  • FragranceLover21
    FragranceLover21

    FragranceLover21 aquí, compartiendo mi amor por esta fragancia que sólo es superada por Balenciaga Pour Homme en mi ranking personal. Este clásico de los 80 es inolvidable, a pesar de ser demasiado intenso para los no acostumbrados a los olores fuertes de esa época – piensen en un cóctel potente de aromas. Pero, como dice el dicho, ¿qué importa el pasado? Yo sigo enamorado de este aroma desde el día uno. Cada vez que me lo pongo, me transporta a los días de juventud, cuando el peinado era todo y Village People resonaba en el aire. Conocí esta joya alrededor de 1988, una época marcada por Milli Vanilli y sus escándalos. Ahora, si tienes la suerte de encontrar este perfume, no dudes. Úsalo con orgullo y si alguien critica, ya sabes a quién llamar. En serio, es una obra maestra que, desafortunadamente, Dior dejó de producir para introducir Fahrenheit. Aunque Fahrenheit es otro gran perfume, no se compara con este gigante.

  • Jules de Dior es un clásico sofisticado que ha dejado huella en la perfumería masculina desde 1980. Es una celebración de la masculinidad elegante, perfecta para quien aprecia aromas tradicionales con un toque moderno. Desde el inicio, capta la atención con albahaca, lavanda y bergamota, creando una apertura fresca. Esto se complementa con el corazón de geranio, clavel y musgo de roble, aportando una dimensión floral y terrosa cálida. Las notas de fondo definen su carácter robusto: cuero, tabaco, vetiver y sándalo dan una base profunda, mientras el almizcle y el cedro añaden sofisticación. Es una declaración de estilo y presencia, ideal para quien no teme destacar. Ya sea para una ocasión formal o diaria, es una elección perfecta para quien valora la calidad. Cada vez que la uso, me siento envuelto en una aura de elegancia y poder. Recibe cumplidos y ha resistido el tiempo, demostrando su relevancia. Para quien busca algo masculino y refinado, Jules es insuperable.

  • En 1979 se inauguró una de las primeras tiendas conocidas en México, ‘Suburbia’. En 1981 llegó Jules a México y lo conocí, ya que usaba el Signoricci de mi padre y los perfumes me llamaban la atención. Recuerdo claramente que no me gustó. Jules en su fórmula original puede ser demasiado para una nariz joven, como la mía entonces. 38 años después, un amigo me obsequió una muestra generosa de esta Jules en su primera versión. Desde mi experiencia y gusto personal pienso que Jules tiene resonancias con grandes perfumes que vivieron glorias, como Halston Z-14, Aramis Devin e incluso el tardío Vendetta de Valentino, y muchos otros. Jules pertenece a una época de herbales profundos, llenos de carácter y personalidad masculina. Un enfoque que parece extinguido hoy día. Sin duda un error de la modernidad y el replanteamiento estético en pro del consumo. Jules es un Christian Dior como lo era entonces, de fragancias suntuosas y elegantes, pero con un toque irreverente de cuero graso y obscuro revolcado en saturación casi medicinal de hierbas y helechos del bosque… Lo mejor hay que esperarlo. Una vez expresadas las notas medias y de fondo, surge el arte maravilloso de Jules. Han pasado 3 horas antes de percibir la magia de esta obra maestra. El cuero ha descendido y ahora se posa en un remanso floral, donde un musgo de roble dulce y tosco muestra su abanico tonal con espejismos de menta obscura y herbales, una sinfonía de Wagner. Es un hecho, lo quiero. Pero siendo realistas nos conformaremos con la versión actual, algo que no me disgusta, excepto cuando se re-adaptan mal las cosas. Aún así, tengo fe de que algo del espíritu de esta belleza se conserve en la fórmula 2016. Por demás decir… Si lo encuentras, no dudes.

  • Se trata de toda una rareza, de aquellas no disponibles en algunas latitudes, como en Latinoamérica, quizá por escasa rotación y poca preferencia, dada la amplia gama que tenemos. La escasez de reseñas lo demuestra. Supe de Jules hace unos 6 años navegando por la web de Christian Dior, presentada como un clásico relanzado, con presentación remozada y, seguramente, formulación más suave. Desde entonces sentí fascinación por conocerla, como cuando se desea algo que no es nuestro, y poco importa si puede gustar… ¡Hay que tenerlo a toda costa! Unos meses después mi hermano adquirió la versión vintage. Del día 1 al 15 de espera teníamos curiosidad. Llegó el gran día: él destapó el embalaje, sacó la miniatura, retiró el tapón, la probó en piel y… Sentimos un típico aroma masculino de los 80: añejo, con carácter animalico, especiado, turbio, ligeramente nauseabundo, compuesto por notas recurrentes de aquella época; eso sí, no tan intenso como imaginábamos. La primera impresión fue decir ‘No está mal, se parece a X o Y’. A veces esperas el Santo Grial; con frecuencia lo desconocido pierde encanto una vez conocido, el velo se cae, el mito se derriba y aterrizamos a la verdad. No supuso gran sorpresa, ni decepción. ¿Esperaba más? Sinceramente sí. En conclusión, Jules de Christian Dior dista mucho de ser la máxima creación de la casa, ni es un coleccionable obligado. Pero es un clásico que hay que conocer, que ocupa un lugar en la perfumería y, aunque sea por rareza, no es descabellado darse la oportunidad. Quizá suene trasgresor, pero Dior sabe por qué hace sus cosas. Aroma: 7.5

  • Mi segunda fragancia favorita de todos los tiempos, justo después de Balenciaga Pour Homme. Una exquisitez ochentosa imposible de olvidar, más allá del paso del tiempo o de que hoy parezca una bomba nuclear de naftalina para las narices sensibles. Como dice el Tango: ‘¿Qué me importa tu pasado?’, yo te sigo amando como el primer día que te olí. De hecho, cuando me la rocío, siento que recupero esos años en los que recogía con la boca mi flequillo de bucles. Sé que salió en 1980, cuando yo era un pibe escuchando a los Village People, pero yo la conocí en 1988, cuando los Milli Vanilli aún nos engañaban. Si por casualidad consigues este perfumón de alta gama, date valor y no te acobardes. Tírate medio frasco encima y sal a la vida. Si algún millennial osado te mira mal, llámame y voy para allá a ponerlo en su lugar. En serio, ¿qué pedazo de perfume? Los de Dior lo descatalogaron para poner el famoso Fahrenheit, otro gran clásico, pero Jules no le llega a competir para escalar a los más grandes.

  • Mi segunda fragancia favorita de todos los tiempos, después de Balenciaga Pour Homme. Una exquisitez ochentosa imposible de olvidar, aunque hoy parezca una bomba nuclear con naftalina para las narices frágiles de ahora. Como dice el Tango: ‘¿Qué me importa tu pasado?’, yo te sigo amando como el primer día que te olí. Más, cuando me la rocío, siento que recupero aquellos años en los que recogía con mi boca mi flequillo ensortijado. Sé que salió en 1980, cuando yo era un pibe escuchando a ‘Village People’, pero yo la conocí en 1988, cuando los ‘Milli Vanilli’ aún nos engañaban. Si consigues este perfumón de alta gama, date valor, no te acobardes. Tírate medio frasco y sal a la vida. Si algún millennial osado te mira mal, llámame y voy para allá a ponerlo en su lugar. En serio, ¿qué pedazo de perfume? Los de Dior lo descatalogaron para poner Fahrenheit, otro gran clásico que reseñaré luego. Pero claro, Jules no le llega a competir para escalar al nivel de los más grandes.

  • Manuel Campos

    A la gente le gusta hablar demasiado… Es una fragancia clásica de los 80, muy similar a Van Gils, a Boucheron Pour Homme, a One Man Show de J.Bogart, e incluso a la gran desconocida Basile Uomo. Es una excelente fragancia clásica que nunca dejará indiferente a quien la huela, salvo a los… bueno, ya sabemos!

  • Teresa Campos

    Tengo dos minis de Jules que saqué de eBay el año pasado. La primera vez que la probé, me enganchó a pesar de ese olor a algalia que te pega fuerte a los 30 minutos. Entre la salida y el secado, huele a todo lo típico de los 80: lavanda, albahaca, sándalo, aldehídos, pimienta negra y, claro, cuero; al final, un toque de menta. La segunda botellita la compré solo por tenerla. Jules de Dior es exactamente lo que dicen sus ingredientes: una fragancia ‘sucia’. En la fase media, esa nota animal es bastante fecal y puede dar la impresión de mala higiene a muchos, pero al final se limpia con la menta. En mi piel dura unas 4 o 5 horas y la proyección no es la monstruosidad que dicen otros (quizás porque es la fórmula original de los 80 y se ha desvanecido, o simplemente no me va). Es interesante y peculiar, con momentos muy agradables, pero se siente un poco vieja y poco versátil; la versión actual quizás sirva más para un nicho más amplio. En mi opinión, el precio de esta ‘gema perdida’ es excesivo para comprarla entera, y menos recomiendo comprarla a ciegas. Su calidad es evidente, pero no creo que sea imperdible. ACTUALIZACIÓN 21 DE OCTUBRE DE 2014: Ayer la volví a poner y me gustó el secado; muy ochentero, la mezcla de jabón, hierbas, algalia y menta es reconfortante y nada ofensiva; si no fuera tan cara, me compraría una botella completa.

  • Entiendo el comentario de bofifa sobre la desaparición de fragancias. Creo que es mejor que las nuevas generaciones conozcan ‘lo que queda’ de los grandes clásicos a que no las lleguen a conocer. Sobre las reformulaciones o que ‘es una sombra de lo que fue’, no creo que sean un error, pues quien lo dice lo conoció en versión vintage, como el vetiver de Guerlain del año 2000, que ahora ‘no es ni la sombra de lo que fue’. Me hace pensar en un viejo boxeador que ya no da para más y solo pelea por unos pesos para subsistir. En este caso apoyo que las nuevas generaciones las prueben para saber lo grandiosa que fue, pero en mi opinión, para ‘lo que queda’ o lo que se produce actualmente, creo que es mejor que hubieran dejado de producirla, así hubiera tenido una muerte justa o un retiro con dignidad. En cuanto a alguna bebida o alimento que sepa igual que cuando fue lanzado, podría ser la Coca-Cola; no pude probarla cuando salió, tiene más de 100 años, pero yo, con más de 30 años probándola, digo que me sigue sabiendo igual. Quién sabe qué sabor tendría hace 50, 70 o 100 años. ¡Saludos!

  • Todas las casas de moda pasan etapas raras o de sequía creativa. Dior en esa época, con Marc Bohan, tenía moda irrelevante. Los años de Miss Dior y Eau Sauvage ya habían pasado. Francia estaba llena de marcas nuevas compitiendo por usuarios jóvenes y descarados. No es de extrañar que Jules sea poco conocido: concepto difuso y poco atractivo. La comunicación fue un desastre. Dior nunca fue Saint Laurent, más moderno. Los dibujos de René Gruau, perfectos para los clásicos, aquí no pintaban nada representando a ese hombre de espaldas con el nombre bordado en una bomber, a lo Tony Manero… queda impostado, intentando raspar modas callejeras ochenteras. El anuncio parece un recorte de Cosmopolitan o Playboy y no te lleva a pensar en Dior. No sé si esa comunicación funesta tuvo que ver con el poco éxito, que en francés significa la persona ideal para el amor y la aventura, pero se pegaron un batacazo. Años después vinieron Poison y Fahrenheit. ¿Jules es un buen perfume? Sin duda, uno muy rico. Se mueve con gracia entre cuero seco de años anteriores y helecho aromático. Es un híbrido único. El primer impacto es un puñetazo de naturaleza fecal y seca. No sé por qué no está la civeta en la ficha, pero aquí la hay: preciosa y sucia, una algalia con recuerdos de genitalia que es una grosería, pero bien batida con musgo ácido y seco. Son pocos los perfumes actuales con algalia, cuando la detecto me alegra el día. La salida es un combo ultra seco de hierbas acuosas y machacadas, ácidas, con un matiz tierno de la civeta. Al secarse, pierde el cuero curtido animal y se vuelve un cuero herbal con madera viva, ácido, llegando a notas amables sin perder el sabor seco. Finalmente, el cuero se amansa y se vuelve boscoso, mezcla de helecho aromático con tintineo floral especiado y un puntito de verdor balsámico y dulzor mentolado del abeto. En ninguna fase me sentí cómodo con la versión primigenia: la primera es demasiado aguda y trementinosa; la segunda demasiado aromática y oleosa. Pero demuestra ser bien hecha, opacada por similares semi-helechos que captaron a las nuevas generaciones queriendo ser ultra machos. Quizá no merecía esa campaña de ‘Cheli es el chulo’, no era más delicado que un fougere clásico, es un jugo para machos con huevos bien gordos, pero tiene aura artística que coquetea con lo tenebroso. No sé qué arquetipo hubiera vendido mejor, quizás un Conde Drácula culto y depravado. Sea lo que sea, merece ser más conocido. Cualquier aficionado a fórmulas varoniles pre-Kouros lo querrá. PD: Desconozco la versión actual, distribución casi residual. PD II: Cada vez que la pruebo no me quito de la cabeza Van Cleef Pour Homme. No son iguales, tienen secado distinto, el de Dior más dicharachero. Ambos comparten violencia tenebrosa que los diferencia de los aromáticos relajados o chulescos. Pertenecen a una estirpe antigua y peligrosa. PD III: Se dice que no tiene el trono para ser un descatalogado de culto por parecerse a tantos. Asumiendo que no es Kouros ni Antaeus, me parece muy bien hecho, aunque al secarse se vuelve algo banal, pero no por ello malo.

  • Hay fragancias que hoy parecen reliquias de otra época, desde el primer olfateo hasta la última resonancia, provienen de un mundo que solo existe en recuerdos. Esta propuesta alcanza precios desorbitados, como muchas de aquellos años. Jules tiene fuerza e intensidad que puede perturbar una nariz acostumbrada a fragancias posteriores al 2000. Es abismal la diferencia en densidad, textura y aroma puro comparado con lo actual, no importa si te gusta o no, es como disparar con un cañón contra pistolas. Hay que recorrer un camino olfativo para entender y apreciar, en caso contrario no te gustará absolutamente. Parece una fragancia floral con construcción sólida que se transforma en seductor picante-animalico después de unos momentos, aroma de caballero de otro tiempo, poderoso y bien arreglado. Muchas notas se mantienen fuertes y vigorosas por mucho tiempo. No sé si es impresión mía, en algún momento me recuerda al buen y viejo Kouros y ahí los ojos se me ponen brillantes… Una propuesta consistente, casi feroz. Estoy testando la versión after shave vintage. El EDT tiene que ser una verdadera bomba.

  • Alejandro Blanco

    Todas las casas de moda pasan por etapas raras, periodos de transición o sequía creativa. Dior en esa época estaba en esos menesteres. El director creativo era Marc Bohan, el que más tiempo dirigió la casa, pero con perfil mediático bajo. Su moda era irrelevante; Dior seguía siendo Dior, un nombre seguro, pero los años de Miss Dior y Eau Sauvage ya habían pasado. Además, Francia estaba llena de marcas nuevas compitiendo por usuarios jóvenes y descarados. No es de extrañar que Jules sea poco conocido: tiene un concepto difuso y poco atractivo. La comunicación fue un desastre. Dior nunca fue Saint Laurent, más moderno y callejero. Los dibujos de René Gruau, perfectos para los clásicos en ánforas, aquí no pintaban nada representando a ese hombre de espaldas con el nombre bordado en una bomber, a lo Tony Manero, que promete hasta que te la mete… queda fuera de lugar, impostado, intentando raspar modas ochenteras callejeras. El anuncio parece un recorte de Cosmopolitan o Playboy y no hace pensar en Dior. No sé si esta mala comunicación tuvo que ver con el poco éxito de Jules (en francés significa esa persona ideal para el amor y el juego, una media naranja perfecta), pero se pegaron un batacazo, aunque tampoco lloraron mucho, ya que en pocos años llegaron los éxitos de Poison y Fahrenheit. Ahora bien, ¿Jules es un buen perfume? Sin duda sí. Uno muy rico. Jules se mueve con gracia entre un cuero seco reminiscente y un helecho aromático. Es un híbrido único en cada fase. El primer impacto es un puñetazo de naturaleza fecal y seca. No sé por qué no está la civeta en la ficha, pero aquí la hay: no es castóreo ni almizcle sucio, es una civeta preciosa y sucia, una algalia con recuerdos de genitalia que es una grosería, pero bien batida con el musgo, ácido, seco y verdoso, como si lo hubieran molido en un mortero. Son pocos los perfumes actuales con algalia, así que cuando la detecto me alegra el día. Lo que Jules regala al inicio es un combo ultra seco de hierbas machacadas, ácidas, con un matiz tierno de la civeta, blanda y maravillosamente vulgar. Al secarse, pierde el tono de cuero curtido y animal; llega un cuero herbal con sabor a madera viva, ácido, con nuevas notas aromáticas que le dan amabilidad sin perder el sabor a cosa seca. Finalmente, el cuero se amansa hasta volverse boscoso, una mezcla de helecho con tintineo floral especiado y un puntito de verdor balsámico, con un dulzor mentolado que solo da el abeto. En ninguna fase me he sentido cómodo con la versión primigenia: la primera es demasiado aguda, de acidez trementinosa; la segunda demasiado aromática y oleosa. Pero en cualquiera demuestra ser bien hecha, opacada por similares, semi-helechos verdes que captaron a las nuevas generaciones que querían ser ultra machos. Quizás Jules no merecía esa campaña de ‘Cheli es el chulo’, no era más delicado que un fougere acuerado, hablamos de un jugo para machos con huevos gordos, pero tiene una aura artística que coquetea con lo tenebroso. No sé qué arquetipo le hubiera ido mejor, quizás un Conde Drácula culto y depravado paseando por Londres. Sea lo que sea, Jules merece ser más conocido. Cualquier aficionado a las fórmulas varoniles pre-calone querrá una botella, si tiene la suerte o desdicha (es caro) de probarlo. PD. Desconozco la versión actual, que en Dior tiene distribución casi residual. PD II. Cada vez que lo pruebo no me quito de la cabeza Pour Homme de Van Cleef. No son iguales, tienen secados distintos (el de Dior más dicharachero), pero comparten esa violencia tenebrosa que los diferencia de los otros aromáticos más relajados. Ambos pertenecen a una estirpe más antigua y peligrosa. PD III. Se dice que Jules no tiene el tronío para ser un descatalogado de culto por su parecido a tantos de su tiempo. Asumiendo que no es un Kouros o un Antaeus, a mí me parece un perfume muy bien hecho que al secarse se vuelve algo más banal, pero no por ello malo.

  • Jules de Dior es una fragancia clásica y sofisticada que dejó una huella duradera en la perfumería masculina desde 1980. Es una celebración de la masculinidad elegante, perfecta para quien aprecia lo tradicional con un toque moderno. Empieza con albahaca, lavanda y bergamota, frescas y aromáticas. El corazón de geranio, clavel y musgo de roble aporta calidez y tierra. Las notas de fondo de cuero, tabaco, vetiver y sándalo definen su carácter robusto, mientras que el almizcle y cedro le dan sofisticación. Es una declaración de estilo ideal para quien valora la calidad clásica. Cada vez que la uso, me siento con una aura de elegancia y poder. Recibe cumplidos y ha resistido el tiempo. Para quien busca algo masculino y refinado, es una elección insuperable.

  • A la gente le gusta hablar demasiado… Es una fragancia clásica de los 80. Muy similar a Van Gils, a Boucheron pour homme, a One Man Show de J. Bogart, e incluso a la gran desconocida Basile uomo. Es una excelente fragancia clásica que nunca dejará indiferente a quien la huela, salvo a los… bueno, ya sabemos quiénes son.

  • Tengo dos miniaturas de esta fragancia que saqué de eBay el año pasado. La primera vez que la probé, me enganchó a pesar de ese olor a algalia que te pega fuerte a los 30 minutos. Entre la salida y el secado, huele a todo lo típico de los 80: lavanda, albahaca, sándalo, aldehídos, pimienta negra y, claro, cuero; al final, un toque de menta. La segunda botellita la compré solo por tenerla. Jules de Dior es exactamente lo que dicen sus ingredientes: una fragancia ‘sucia’. En la fase media, esa nota animal es bastante fecal y puede dar la impresión de mala higiene a muchos, pero al final se limpia con la menta. En mi piel dura unas 4 o 5 horas y la proyección no es la monstruosidad que dicen otros (quizás porque es la fórmula original de los 80 y se ha desvanecido, o simplemente no me va). Es interesante y peculiar, con momentos muy agradables, pero se siente un poco vieja y poco versátil; la versión actual quizás sirva más para un nicho más amplio. En mi opinión, el precio de esta ‘gema perdida’ es excesivo para comprarla entera, y menos recomiendo comprarla a ciegas. Su calidad es evidente, pero no creo que sea imperdible. ACTUALIZACIÓN 21 DE OCTUBRE DE 2014: Ayer la volví a poner y me gustó el secado; muy ochentero, la mezcla de jabón, hierbas, algalia y menta es reconfortante y nada ofensiva; si no fuera tan cara, me compraría una botella completa.

  • Hector Morales

    Hace unos días me sentí muy entristecido al leer que Van Cleef & Arpels descatalogó Pour Homme y Tsar. Dos de mis favoritos, eliminados de una tacada por una evolución social que no perdona. Se mantenían en plena forma, con mimo y respeto. Si desaparecieron, es porque los números no cuadraban. Ya no quieren oler así o entender estos aromas. Aún así, me parece cuestionable desprenderse de creaciones legendarias, mitos de la perfumería. Es su decisión. Me gustaría asumir mi culpa. Los aficionados a veces buscamos tres pies al gato y criticamos que ‘tal perfume es una sombra de lo que fue’. Yo lo he hecho y creo que es un error. Desanimamos a interesados que nunca llegarán a olerlo. Una fragancia minoritaria necesita ser descubierta. Nosotros cerramos puertas y ocurre lo inevitable: lo dejan de fabricar. ¿Que no huelen igual? Claro, sobre todo en perfumes de cuarenta años. Es imposible que sean iguales. Comparar vintage con moderno es dudoso; el vintage ha cambiado, se ha hecho añejo. A veces esas diferencias no son más que el paso del tiempo. No sé cuántas veces he comparado muñeca con muñeca perfumes que son prácticamente lo mismo, sin experiencia distinta. Pero lees los comentarios: ‘reformulaciones’, ‘sombra de lo que fue’. ¿Y tú qué sabes? Me gustaría apreciar que estos clásicos luchan por existir y tratar de adaptarse a gustos cambiados, como pasa con el cine, la comida, la moda. ¿Por qué distinto en perfumería? ¿Conocéis alguna bebida famosa que sepa igual que cuando salió? Animar a quienes tienen interés en clásicos a no hacer caso a las críticas sobre reformulaciones y experimentar. Probablemente encontrarán una fragancia estupenda. Dicho esto, hablemos de Jules, caso paradigmático. Es una leyenda que se conoce al entrar en los clásicos. Lanzado a principios de los 80 con hermosa estética publicitaria, quizás la mejor de Dior en masculina. Envasado de ensueño, caja tan bonita que duele. Dudo que la primera versión sobreviviera a los 80, es difícil de encontrar, muy cara, y como mayoritariamente era splash, hay dudas de conservación. En 2008 Dior la relanzó y aún se produce, difícil de encontrar y rara vez por menos de 100 euros. Mi primera experiencia fue en un pueblo francés en una tienda de Dior con estante dedicado, a 90 euros. Lo probé, me gustó, me pareció caro, no lo compré y llevo arrepintiéndome. Hace poco lo solucioné, tengo la versión pero no la he abierto. Mi amigo Jerry Drake me pasó una muestra de la primigenia. Jules es un helecho aromático extremo. La salida llena de notas animales y terrosas, como un Aramis de la vida, con ese toque de suciedad perfumada que se estilaba, que amas u odias. Evoluciona hacia floral y herbal, camino armónico, fino, old school, pura barbería, olor a hombre sin reparos que encuentra elegancia en la naturaleza. Punzante en su pulcritud, sin abandonar notas pesadas y sucias, poderoso, radiante y boscoso. No le encuentro parecido a Kouros, que nace y muere en sí mismo, autónomo. Pero sí a la pléyade de helechos de los 80 (su autor es también de Paco Rabanne Pour Homme), y por eso le costó destacar. No hay nada en Jules que no se encuentre en otros, aquí la calidad es excelsa y tiene el romanticismo de su aroma e imágenes. Chanel o Dior podrán criticarse por lo que venden, pero nadie les quita mérito por mantener con dignidad sus clásicos. El prestigio no se paga con dinero. Aramis, Giorgio de Beverly Hills, Agua Brava, Santos, Azzaro, Quorum, Drakkar Noir, Cacharel… se han convertido en objeto de broma, pero la perfumería será triste cuando desaparezcan.

  • Jules es lo mejor de los grandes clásicos en una sola pieza, con componentes finos donde la sofisticación se impregna en su esencia. Su cuerpo aromático destella sensaciones camaleónicas. Jean Martel, creador del icónico Paco Rabanne Pour Homme, vuelve a crear un perfume herbal para Dior. Con la tarea de lucirse sin quedar atrapado entre los grandes de finales de los 70 influenciados por su Rabanne, Jules (amante, novio) representa al hombre arreglado, perfumado y bien vestido que te busca para salir. Su fórmula original empieza con especias y hierbas de notable calidad, no punzantes sino frescas y embriagadoras, con lavanda, laurel y comino. Es ese coqueteo entre lo fresco y los matices densos, un gran mérito. Luego vienen rosas con cardamomo y abeto. Las hierbas y especias no son punzantes como en otros clásicos. Sus facetas herbal, acuada, animal y amaderada están bien entrelazadas, es una gloria. Al secarse, aparece el cuero animalico con toques de rosas picantes. Es un sueño, pero para muchos tiene una debilidad: pierde el estatus de icono frente a Eau Sauvage o Fahrenheit por no despegarse tanto. Es poco conocido. Dicen que no tiene proyección atómica, es moderada, pero eso favorece su calidad y fijación. Se acerca a Van Cleef Pour Homme, aunque con menos clavo y madera. Comparte facetas con Kourous pero menos marcadas. Para mí es una mezcla entre Van Cleef y Aramis clásico. Al comprar la miniatura, también cogí un extracto de Cabochard antiguo y se llevan de maravillas. Merece la pena una miniatura, los precios son elevadísimos. La versión actual no la probé, pero hay que ir con cautela con estos clásicos reformulados.