Para hombres
Loewe 7 Plata Loewe
Acordes principales
Descripción
Loewe presenta su enigmática esencia Loewe 7 Plata, una fragancia masculina que captura la esencia de la modernidad y la elegancia atemporal. Inspirado en los siete valores que definen al hombre Loewe, este perfume se distingue por su frescura y su vibrante energía, ideal para el hombre contemporáneo que se mueve con confianza a través de la vida.
Al atomizar Loewe 7 Plata, se desata una explosión inicial de frescura gracias a la menta y la mandarina italiana, creando un halo de vibrante energía que envuelve los sentidos. La adición del jengibre le aporta un toque picante y estimulante, que se equilibra perfectamente con el toque sutil y especiado de la pimienta rosa.
A medida que se desarrolla, el incienso introduce un carácter místico y profundamente envolvente, ofreciendo una experiencia olfativa única y memorables. Este aroma se asienta sobre una base cálida y sensual de almizcle y ámbar, que proporciona una estela persistente y sofisticada, evocando una sensación de poder y misterio.
Loewe 7 Plata es más que un perfume; es una declaración de identidad. Perfecto para usar tanto de día como de noche, se adapta a diferentes ocasiones, desde reuniones importantes hasta eventos sociales. Déjate envolver por la sofisticación y el carácter de una fragancia que celebra la pluralidad y la exclusividad del hombre moderno.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
520 votos
- Positivo 85%
- Negativo 11%
- Neutral 4,4%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.
Propiedad
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Longevidad
Escasa
Débil
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Duradera
Muy duradera
Estela
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Moderada
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Género
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Unisex femenino
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Precio
Extremadamente costoso
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Precio moderado
Buen precio
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62 reseñas
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A diferencia de sus versiones anteriores, mucho más especiadas, esta nueva adquisición destila un aroma cítrico marcado desde el momento en que lo aplicas. Parece ser el sucesor del ya no disponible Sport, con un toque realmente vegetal; estoy bastante seguro de que lo primero que notarás es esa vibra fresca de pepino. Cuando se asienta, sorprende con una menta bastante pronunciada, que me recuerda a las de Marruecos, acompañada de un inusual pero interesante matiz metálico. Definitivamente, no es el típico perfume y puede que necesites un tiempo para acostumbrarte a su singularidad.
Nota personal: me inclino más por la versión Sport.
Soy un gran admirador de Loewe, especialmente de su línea 7 y la colección Solo, las cuales siempre me han parecido excepcionales. Sin embargo, la última versión que probé me dejó bastante desconcertado, especialmente por su aroma inicial.
La primera impresión fue desagradable, con un olor que me recordó al curry verde, algo que no esperaba. A pesar de buscar notas de menta, lo que encontré fue un conjunto de especias que me resultó insoportable.
Pasando por alto la introducción, el perfume mejora con el tiempo, acercándose bastante al aroma de la versión Natural… Así que, a pesar de todo, sigo prefiriendo las versiones Sport o Natural antes que este abrumador encuentro con especias indonesias que eclipsan las otras cualidades del perfume.
Tengo la sensación de que hay otros componentes no mencionados en la lista de ingredientes. Me cuesta creer que ese potente aroma provenga únicamente del incienso y la pimienta.
Hoy, mientras daba una vuelta por el centro comercial, me acerqué a la perfumería que suelo visitar y pregunté a la vendedora, que ya me reconoce por mis frecuentes visitas, si tenían algo nuevo. Amablemente, me presentó el Loewe 7 Plata recién llegado. Lo probé durante la tarde y, aunque no me pareció revolucionario, me agradó bastante.
El Loewe 7 Plata ofrece una combinación interesante de notas verdes, especiadas y un toque metálico, distinto a sus predecesores. Es un perfume fresco y herbáceo con una esencia de incienso delicada y especias que se perciben más naturales y no tan definidas. Aún así, las encuentro frescas. La presencia de incienso es más clara y está acompañada por un matiz herbáceo que realmente me cautivó.
Su duración en la piel no es excepcional, pero aguanta bien varias horas con una proyección de moderada a baja.
El precio me pareció algo alto, pero es comprensible al ser una novedad. Aunque no me ha enamorado hasta el punto de querer comprarlo inmediatamente, esperaré a ver si encuentro una buena oferta más adelante. Si no es así, tampoco es el fin del mundo.
Recientemente probé Loewe 7 Plata y descubrí que su creador es Emilio Valeros. La fragancia me transmite una esencia muy masculina, con un toque íntimo y una presencia fuerte. Al principio, me envuelve una mezcla refrescante de menta Nanah de Marruecos junto a mandarina italiana que, poco a poco, se fusiona con un corazón especiado de pimienta roja, jengibre e incienso, agregando mucha personalidad y distintividad al perfume. Finalmente, se asienta en una base de ámbar seco y almizcle, entregando notas que son a la vez frías y metálicas, dejando una sensación energética y cercana. Estoy ansioso por ver cómo se desarrolla en mi piel en el segundo uso.
Bueno, a diferencia de @Ivan80 que recibe estos regalazos, yo he tenido que soltar 69,95 euros por los 100ml del Plata 7 de Loewe. Después de experimentar con él durante tres días y medio, he llegado a la conclusión de que realmente vale la pena, se nota que es de gama alta por la calidad de sus ingredientes.
Estamos en un punto de cambio, con Emilio Valeros dejando su lugar a Nuria Cruelles después de tantos años. Estoy emocionado por las nuevas creaciones que están por llegar.
Definitivamente, este es el aroma más fresco de la línea, perfecto para el calor. Tiene una vibra más natural y refrescante, comparado con el original que me recuerda a una ceremonia solemne y el ‘anónimo’ que, aunque hermoso, me parece algo más oscuro.
La menta al principio es como una bocanada de aire nuevo, cambiando la atmósfera con un toque cítrico gracias a las mandarinas. Luego se despliega toda una experiencia con un cocktel de especias metálicas liderado por el jengibre, que le da ese toque masculino sin ser abrumador.
El incienso está ahí, pero de una forma fresca, no te hace sentir como en medio de un ritual místico. Las notas tienen esa inclinación oriental sin llegar a ser un perfume oriental como tal. Es una mezcla inteligente que evoluciona y juega libremente, flotando en un espacio frío y efervescente pero manteniendo su escencia cálida.
Es como si LOEWE anunciara su entrada al futuro, manteniendo su calidad y prestigio intactos. Incluso en lugares tan exigentes como el Mercado Central de Valencia, no faltan los elogios… y algunas miradas de envidia.
Desde hace años, me ha regalado mis mejores noches de verano. Decir que es un éxito sería quedarse corto. La duración y la estela son impresionantes.
PD: La primera impresión con este perfume es extraordinaria, una verdadera delicia. Y no, no huele a curry ni a pepino, por si te lo preguntabas.
PD: A pesar de ser un ‘eau de toilette’ tiene una duración y una estela dignas de sus predecesores, pero con una luminosidad que ellos no tienen. Para mí, uno de los mejores lanzamientos de 2019.
¡Totalmente satisfecho con mi compra!
El diseño del frasco va de maravilla con la esencia que contiene.
Al principio, te sorprende con una intensidad inusitada: es como un golpe metálico, bastante directo.
Aunque puede parecer brusco, en realidad es lo que más me atrajo. Tiene un aire refrescante, con toques de menta y cítricos que te envuelven. La combinación de jengibre con un toque de naranja es simplemente exquisita.
Definitivamente, vale la pena experimentar esta fragancia, a pesar de que su primera impresión pueda ser abrumadora. Es esa misma singularidad lo que me motivó a comprarla sin vacilar.
En cuanto a duración y proyección, podría mejorar: no es muy duradera y su presencia es bastante discreta,
A pesar de ser un producto de calidad, el precio me parece un poco excesivo, especialmente considerando su durabilidad y sutil presencia. Lo bueno es que tiene un aroma único que no he encontrado en otras personas.
La verdad es que mi experiencia con este perfume ha sido toda una montaña rusa de emociones. Al principio, la verdad es que no me gustó nada. No sé qué tiene, pero su primer aroma me resultó bastante desagradable, tanto que casi me arrepiento de haberlo comprado. Sin embargo, después de llevarlo puesto por una hora, empieza a transformarse y se convierte en algo mucho más llevadero, con un toque dulce de mandarina que casi podría decirse que me gusta. Y, sorprendentemente, después de unas dos horas, ahí sí que empiezo a amarlo. Se convierte en una fragancia con un aroma sutil y relajado que realmente disfruto. En cuanto a duración, no es que sea el más duradero del mercado, aguanta unas 8 horas antes de desvanecerse del todo. Es más bien un perfume para uno mismo, porque su rastro no es muy fuerte. Personalmente, no lo encuentro muy especial ni destacable, especialmente por el precio que tiene, considerando que hay muchas otras opciones en el mercado. Entre las variantes de Loewe, sigo pensando que el 7 Loewe Anónimo es mucho mejor opción.
Bueno, me lancé a la piscina y compré este perfume sin haberlo probado antes. Pensé que mantendría la esencia del clásico añadiendo algo diferente. Sin embargo, no me terminó de convencer. Es demasiado dulce y especiado para mi gusto. Estaba esperando un aroma a incienso, pero apenas se percibe. Además, su duración es bastante breve y la proyección es mínima, a menos que te apliques una buena cantidad. Probablemente intentaré venderlo y conseguiré el original en su lugar. Claro, esto es solo mi opinión. Cada quien tiene su gusto y estoy seguro de que a los aficionados de Loewe les podría encantar más que a mí.
Recientemente tuve la oportunidad de probar este perfume y, lamentablemente, no cumplió con mis expectativas. Me recordó a Solo Loewe, pero esta vez se les ha ido la mano con un aroma a menta que resulta demasiado intenso. Parece que intentaron imitar la presencia impactante de fragancias como One Million de Paco Rabanne o el 212 VIP de Carolina Herrera, pero en vez de modernizarlo, lo aplicaron a un estilo más tradicional, y en mi opinión, no funcionó. Esta es la primera vez que un perfume de Loewe no logra convencerme.
Aprovechando el Black Friday, decidí pasarme por mi perfumería preferida. Tenía ganas de conseguir el Loewe 7 Anónimo que siempre me había llamado la atención, pero al final me decanté por el Loewe 7 Plata gracias a un descuento tentador de 20€. La dependienta, siempre sonriente, no solo me hizo el descuento, sino que también me dio algunas muestras del Sculpture de Nikos y del Loewe 7 Plata que venían en un empaque muy bonito.
Una vez en casa, no pude resistirme a probarlas.
Mi opinión sobre el Plata es que sería como el ‘primo veraniego’ de la familia Loewe 7. No es que sea un aroma netamente playero, pero definitivamente es más fresco que sus contrapartes, manteniendo eso sí, esa esencia única que lo caracteriza. Esto se debe, posiblemente, a su proyección más suave y menos abrumadora.
Lo que primero resalta es su aroma cítrico, con la mandarina tomando el protagonismo, seguido de cerca por el jengibre que perdura hasta el final. A esto se le suma un toque de incienso muy propio de la marca. Todo combinado con la excelencia y calidad que solo Loewe puede ofrecer a pesar de sus precios algo altos.
Tiene un estilo clásico pero al mismo tiempo se siente moderno, ideal para jóvenes que buscan proyectar elegancia y buen gusto.
Definitivamente me ha ganado. Quizás en un futuro Black Friday pueda ser mío.
Sin lugar a dudas, esta fragancia de Loewe se ha convertido en mi favorita, así que aquí va mi opinión.
Su fragancia inicial te transporta al campo, y no es broma. Me hace pensar en el aroma del romero fresco, con un intenso toque metálico que te captura y te deja sin aliento. Afortunadamente, esta impresión intensa solo dura unos 5 minutos, después de lo cual se transforma en un cítrico absolutamente delicioso, ácido pero gustoso, con el metal ahora meramente un susurro, lo que la hace una fragancia fresca y muy agradable. Llama la atención de buena manera, marcándote como alguien que elige cuidadosamente su aroma, alejado de las opciones más comunes.
Su presencia es duradera, manteniéndose fuerte durante unas 2-3 horas, para luego dejar un rastro suave, cítrico y elegante. Por ejemplo, en una boda al aire libre en verano, me duró más de 8 horas, permitiéndome oler bien y distinguirme, incluso rodeado de otras personas perfumadas. Loewe 7 plata definitivamente se destaca.
Desde el verano de 2019, venía notando que mi botella de perfume estaba por terminarse, así que decidí comprar otra para enfrentar el calor del 2020. Aunque esperaba una rebaja, el precio no cambió mucho, lamentablemente. Este perfume siempre ha sido mi favorito, especialmente para las noches de verano, aunque lo uso durante todo el año sin problema.
Lo que más me gusta es su fragancia única, que comienza con un toque fresco de menta no convencional directamente de Naha, Marruecos, y se mezcla perfectamente con mandarinas de Sicilia. A esto, se le suma una distintiva pimienta roja y jengibre de la India que lo hace irresistiblemente atractivo, sin olvidar el elemento imprescindible de incienso de Somalia, que le aporta una frescura y finura especial. La composición se sella con notas de ámbar seco y almizcle, creando una experiencia olfativa extraordinaria.
He observado que este perfume es bien recibido por gente de diversas culturas, e incluso mis amigos lo consideran sumamente atractivo. Es innegable que su combinación de aromas de diferentes partes del mundo le da un toque exótico y de alta calidad. Aunque soy fan tanto de LOEWE 7 como de Anónimo, este simplemente tiene algo especial para mí; es como magia en una botella. Es una versión más cálida y accesible al sentido olfativo en comparación con otros de la misma línea.
Es una verdadera pena que hayan decidido discontinuar este LOEWE 7 Plata.
No voy a entrar en detalles sobre los ingredientes o cómo se hizo este perfume increíble.
Lo único que puedo decir es que, de todos los perfumes que he probado, este es el primero que me permite apreciar claramente cada una de las notas que lo componen.
Tiene una persistencia y una estela que realmente se destacan, especialmente para ser un agua de colonia. Pensaba que las otras marcas que había probado antes eran buenas, pero este perfume y su ‘hermano’, Anónimo, dejan su aroma en mi ropa por días.
Estoy enamorado de 7 Anónimo, pero 7 Plata ha ido más allá de lo que esperaba. Su aroma inicial a hierbas, mezclado con jengibre y un toque realmente agradable de mandarina, es inolvidable.
Lo compré pensando en usarlo todos los días, pero me ha gustado tanto que he decidido guardarla para ocasiones especiales, dejando el uso diario a otras fragancias reformuladas que tengo.
Sin extenderme demasiado (ya lo hice con mi opinión sobre el 7 clásico), solo diré que esta variante me resulta más adaptable y con mayor facilidad para agradar a los demás. Sin embargo, no por ello la considero superior, al menos en lo que respecta a mis preferencias personales.
Es como la versión amigable con el clima cálido de una fragancia con incienso. Tiene una sensación de frescura y viveza, justo como su empaque. Los toques de mandarina y menta ofrecen una vibra perfecta para esos días de querer vestir una camisa de tonos claros, manga arriba, paseando al sol.
Hablando de su persistencia y alcance, es suficientemente buena para mantenerte con un aroma agradable desde la mañana hasta la noche, notándose lo justo en encuentros cercanos como la cena, sin resultar abrumadora. Realmente, Loewe ha dado en el clavo con esta. Aunque, sinceramente, no me impresiona tanto como el tono más oscuro y místico del 7 original.
Vaya sorpresa me llevé. No iba con muchas expectativas cuando, de manera bastante aleatoria, elegí el Loewe 7 Plata mientras hacía unas compras. Últimamente, la perfumería de masas no me movía ni un pelo. Iba con el chip de criticarlo todo, esperando odiarlo a muerte. El Loewe 7 original hasta me gusta, pero llevarlo puesto… es otra historia. La manzana tan presente me resulta cargante. Me gusta si lo huelo en otros, pero en mí, me arrepiento enseguida, siento que la manzana lo arruina. Con este perfume tengo una relación de amor-odio: hay días que me enamora y otros que lo rechazo por parecerme artificial, algo que me pasa seguido con Loewe. Después de mi experiencia con Anónimo, que me gustó sin llegar a convencerme por su aire demasiado serio y algo antipático, incluso con un olorcillo extraño, este Plata ha sido un descubrimiento agradable.
A pesar de que el envase no me gusta para nada (se siente barato al tacto), me he encontrado con una fragancia dulce acuática, algo que adoro. Es un aroma deportivo, metálico y fresco con un toque dulce y herbáceo muy relajante.
El inicio es horrible, te embiste un olor extraño como a insecticida mezclado con aluminio y hierbas quemadas, bastante desagradable. Pero afortunadamente, ese momento incómodo pasa rápido y da paso a un aroma que recuerda a la espuma de afeitar clásica, con una menta suave, nada agresiva ni demasiado mentolada, evocando una barbería de los noventa. Aprecio muchísimo que la menta aquí no huela a chicle o a menta piperita; simplemente tiene ese toque refrescante perfecto. Después, la mandarina y el jengibre se suman, y aunque en un punto puede resultar un poco demasiado dulce, en general mantiene un balance agradable.
La fase siguiente es sencillamente maravillosa, al jabonoso dulzor masculino se le añade el incienso que caracteriza a esta línea. Y vaya que si le va bien. El perfume toma un aire más serio, pero sin llegar a ser abrumador, como un refugio fresco en un día caluroso. Y lo mejor de todo es que no te sientes disfrazado con un aroma excesivamente eclesiástico. Más bien, te imaginas de lo más casual, con un aire limpio y fresco con ese toque seco y masculino del incienso. Si conoces esa planta a la que en España llaman “planta del incienso”, con hojas verdes y bordes blancos, pues exactamente a eso huele este incienso; no es nada cargante.
Se siente una fragancia fácil de llevar, muy agradable, y definitivamente la veo como una opción para uso diario. Tiene además la ventaja de ser bastante duradera.
El único pero que encuentro es que al principio puede resultar algo artificial y plástica, pero definitivamente consideraría comprar una botella.
Quedé gratamente sorprendido con mi reciente adquisición. Desde el primer momento, el aroma me pareció un poco inusual, pero tras un par de minutos, se transformó en una fragancia espectacular que me recuerda al jabón clásico de alta gama. Tiene un toque verde y fresco que me resulta muy atractivo y, sinceramente, me tiene enganchado. Aunque el toque de incienso es algo más suave comparado con el modelo 7 original y el 7anónimo, Loewe sigue demostrando su habilidad para crear perfumes que se acercan mucho a las esencias exclusivas.
Francamente, hay fragancias que exploran aromas poco convencionales y se apoyan en combinaciones únicas, lo cual los hace destacarse, aunque a veces resulten ser un desafío. La curiosidad me llevó tras las tantas críticas positivas, pero el Loewe 7 Plata me chocó con su inesperado aroma que me recordó a un cruce entre incienso y agua, mezclado con un aire a productos de limpieza con un toque metálico bastante marcado, tirando a ácido. La sensación fue tan intensa que en el acto quise ir a lavarme, tal fue mi rechazo inicial. Es como si me hubieran golpeado con una mezcla extraña de menta y jengibre de otro planeta, acompañada de unas notas que parecen haber sido extraídas en secreto de un laboratorio. Al principio, se siente un picor amaderado que luego se transforma en una especie de polvo sintético, acompañado de un incienso que parece venir del futuro, sin asemejarse a lo oriental ni lo sagrado. La experiencia fue envolvente en una niebla casi asfixiante que, sinceramente, no disfruté. Aunque perdió fuerza con el tiempo, la sensación de extrañeza persiste. Definitivamente, no hubo conexión entre esta fragancia y yo.
La primera vez que rocié este perfume sentí que me había lanzado a una aventura química al estilo de un laboratorio, donde cada inhalación me recordaba vagamente a esos olores fuertes de productos de limpieza potentes. Era como si hubiese mezclado ingredientes potentes sin darme cuenta, experimentando una sensación intensa en mis sentidos, casi como si mis ojos se dilataran de sorpresa con cada respiración.
La mezcla única de cítricos, jengibre y menta definitivamente no pasa desapercibida. Te deja mirando el envase con una fascinación inesperada, como si de repente despertaras y pudieras apreciar sutilezas en el aroma que te recuerdan al metal frío, casi como un futuro distópico encapsulado en un frasco.
A pesar de la contundencia de sus primeras notas, me encontré queriendo más, casi hipnotizado por cómo el aroma se entreteje con mi ropa.
La duración del perfume, entre 30 y 45 minutos, es memorable, teniendo en cuenta su complejidad y la manera en que evoluciona.
Aunque generalmente no soy fan de los perfumes con un tono fuerte a incienso, este en particular ha capturado mi atención. Se presenta con una intensidad bien balanceada, evitando ser abrumador, mientras se mezcla sutilmente con almizcle para suavizar la experiencia. Aunque no pude notar la presencia de ámbar, lo único que realmente extrañé fue esa nota para complementar la composición, evitando que el tono de incienso se volviera monótono como en versiones anteriores.
Definitivamente, es una fragancia que vale la pena probar, ofreciendo un enfoque fresco y valiente de Loewe que no te esperarías.
El perfume destila un frescor cítrico desde el primer momento, acompañado de un toque floral inesperadamente inexistente, sumergiéndome en una sensación de limpieza. De fondo, se percibe una sombra ahumada y especiada por la pimienta, apenas palpable, otorgándole un matiz oscuro y viril. Al principio, es la menta la que salta a la nariz, marcando la apertura de esta fragancia.
Esta fragancia definitivamente se sale de lo común. Tiene un aroma único que realmente me ha sorprendido para bien. La combinación de jengibre con un toque picante y la frescura de la menta, junto al aroma profundo del incienso, es algo fuera de serie. Además, no solo huele increíble, sino que también dura un montón y se hace notar. ¡Una joya poco convencional en el mundo de los perfumes!
Simplemente adoro esta línea de perfumes. Ya tenía toda la colección, solo me faltaba el de envase plateado. ¡Finalmente lo tengo! Todos vienen en frascos con un toque vintage que es espectacular.
Definitivamente, esta fragancia se ha convertido en una de mis favoritas para ocasiones realmente especiales. Tiene unas notas iniciales cítricas y de menta que son bastante notorias, junto con una mezcla de almizcle e incienso que personalmente me fascina. Aunque, cabe destacar que podría no ser del agrado de todos debido a algunos de sus elementos distintivos. Es perfecta para llevar en días calurosos o durante el otoño. Lo que también me llama la atención es su presentación; es un perfume con una estética muy refinada y su envase plateado realmente resalta. Ideal para eventos donde quieras destacar por tu fragancia. El precio me parece justo, reflejando el estatus de los perfumes Fougere. En términos de duración, me ha durado entre 6 a 8 horas con una proyección que no pasa desapercibida. Es una propuesta que destaca por su originalidad, manteniendo el espíritu innovador de la marca Loewe.
Al igual que los demás perfumes de Loewe 7, este no decepciona. Tiene ese toque fresco de jengibre que luego se entremezcla con la sensualidad de la pimienta rosa, y ese aroma único a incienso que realmente define a la colección. Estoy ya por abrir mi segunda botella; afortunadamente, pude conseguir una de las botellas antiguas que, según dicen, son las mejores.
Perfume realmente agradable, con notas destacadas de jengibre suave y dulce. Se siente mejor una vez que se asienta en la piel, ofreciendo una experiencia única y distinta.
Recientemente agregué este perfume a mi colección con algo de reservas, especialmente después de no conectarme en absoluto con Loewe 7 y tener una experiencia menos que ideal con Loewe Solo Mercurio. Para mi feliz sorpresa, este ha sido un giro completamente inesperado. La combinación de mandarina, menta y jengibre le da un encanto especial, muy atractivo a mi nariz. Aunque logro percibir un sutil aroma a ámbar, el incienso parece esquivarme. Lo que realmente resalta para mí es el aroma de la mandarina, en particular, su cáscara más que la pulpa de la fruta misma. Todavía estoy evaluando qué tan bien dura, parece ser ligera y posiblemente mejor para días calurosos, pero eso es lo que son los decants para experimentar. Hasta ahora, muy satisfecho con mi compra.
El Black Friday me dio la excusa perfecta para ir a mi perfumería habitual. Me había pillado el ojo al Loewe 7 Anónimo, el hermano mayor, pero con 20€ de descuento me llevé este 7 Plata Colonia. La dependienta, amable y sonriente, me regaló muestras de Sculpture de Nikos y también unas del Plata Colonia con su cajita bonita. En casa probé todo. Mi veredicto: es la versión ‘de verano’ de los 7 de Loewe, pero no es para la playa. Huele más fresco que los otros, aunque mantiene ese ADN, quizás porque no es tan cargante como sus hermanas. Sale cítrico, con mandarina, luego jengibre que dura hasta el final con ese toque de incienso típico. Todo muy bien hecho y de calidad. Loewe siempre garantiza calidad, aunque sea caro. Son clásicos pero muy llevables por gente joven, con elegancia. Me ha convencido, quién sabe si algún otro Black Friday me lo trae.
Soy fanático de la línea 7 de Loewe (y también de la Solo). Todas sus creaciones son obras maestras, pero esta versión me ha horrorizado bastante, todo por la salida. Para mí es nauseabunda, huele a curry verde; no he captado la menta, sino especias que me sacan de quicio y no he podido soportar. El resto huele bastante bien y el secado se parece al de la Natural, así que prefiero mucho más la Sport o la Natural que este golpe de especias indonesias que no te dejan disfrutar del perfume. Creo que hay especias no declaradas; no me creo que ese olor fuerte sea solo incienso y pimienta.
Lo he probado y decepciona mucho. Huele a solo Loewe pero con una menta empalagosa. En la proyección fallaron: quieren aparentar el boom de One Million de Paco Rabanne o el 212 VIP de Carolina Herrera, pero sin dar nada de eso. No es un perfume moderno, es un clásico de fondo. No me gusta. La primera vez que me decepciona Loewe.
No me gusta, es aceptable y me gusta… He pasado por estas tres fases. La salida me da asco y rechazo (no entiendo por qué). A la hora se vuelve usable y aparece un incienso tímido al estilo 7 Loewe Natural bañado en mandarina casi caramelizada. En esta fase es aceptable. Lo que me encanta es a partir de las dos horas: todo es más aromático, al estilo 7 Loewe pero sutil y relajado. La estela es moderada, más bien suave. Es más una fragancia íntima que para impresionar. De longevidad no pasa de 8 horas hasta que no huele a nada. Personalmente no es memorable ni reseñable dentro de la casa. Su precio me parece excesivo y creo que hay muchas mejores opciones en la misma línea. 7 Loewe Anónimo sigue siendo el mejor flanker para mí.
Aroma cítrico, pero sentí una nota floral que no existe y, a limpio, deja un fondo ahumado con pimienta apenas perceptible para darle un tono sutilmente oscuro y masculino. La menta se nota al inicio.
Ostia, pues me ha encantado. Estaba haciendo recados y seleccioné al azar este Loewe 7 Plata, ya que hace mucho que no espero nada de la perfumería comercial. Iba totalmente condicionado y con toda la malicia del mundo para que me pareciera un horror. El original me gusta, pero es el típico perfume que no soporto llevar encima; me da asco esa manzana evidentísima. Me gracia cuando el aire me regala una bocanada de ese incienso afrutado, pero si soy yo el emisor no paro de arrepentirme porque creo que la manzana lo echa a perder. Es un perfume con el que tengo una relación de amor/odio; a veces me encanta, otras lo detesto por artificial, cosa que no es rara con Loewe. Mi contacto con esta línea se quedó en Anónimo, me gustó pero tampoco para mí, lo encontré demasiado serio y con un punto antipático, además de que en cierto punto me olía a hormigas borrachas de penicilina. Así que la sorpresa con este Plata ha sido agradable. Superando que el frasco me horroriza (resulta muy barato en mano), lo que me he encontrado es una fragancia de categoría aguas dulces, cosa que me encanta, una fragancia sport, metálica y cómoda, de un verdeo dulce, herbal y relajante. El primer disparo es feísimo, no sé si estoy oliendo una especie de cucal mezclado con aluminio y hierbas fritas, es realmente desagradable. Además tiene una consistencia vaporosa como de formaldehído súper sintético, extraño y con regusto a exposición de tapicerías de Sky y a matojos secos. Afortunadamente dura muy poco y lo que se asienta es ni más ni menos que el olor de toda la vida de la espuma de afeitar, para más señas la espuma Lea. Esa menta que ni es expectorante ni mentolada, simplemente huele a hierba dulce, brochas de afeitar y barbería noventera. Pues aquí lo tenemos en forma de perfume. Agradezco de verdad que la menta, una nota complicada, no huela a chicle ni a mojito, que a veces pasa, o peor aún, a goma o condón. Aquí simplemente esplende a espuma de afeitar, y sí, en cierto momento entra la mandarina y el jengibre y la cosa puede volverse algo empalagosa, como uno de esos sorbetes italianos de cítricos y albahaca. La siguiente fase es maravillosa; al jabón masculino y dulce se une el incienso, el que unifica la línea 7. Y joder, qué bien queda con el tono general. Si ya era un perfume templado tirando a frío, ahora se vuelve umbroso, sereno, como un claustro a resguardo del calor. Y lo mejor es que en ningún momento te sientes con un hábito de fraile puesto, como sucede con otros inciensos demasiado literales. No, te visualizas con tu camiseta blanca y unos chinos, más limpio que los chorros del oro, recién bañado y con un toque de incienso seco masculino para rematar. Me encanta. ¿Sabéis esa planta popular en España llamada simplemente ‘la planta del incienso’? ¿Una mata con las hojas verdes y el borde en blanco? Pues el que hay en este Loewe 7 Plata huele así, no tiene recuerdos de incienso eclesiástico ni litúrgico, ni es tan cremoso o blando al olfato como el franquincienso. No, este es un incienso suave y verde divino, polvoso, justo como pasar tus dedos por una de esas matas o un helecho y olerte la mano. Y poca evolución más, llega un momento en que por fin se pierde el regusto a mandarina empalagosa y al final el resultado es una espuma de afeitar de hierbas, metales y cítricos suaves con un costado de incienso refrescante muy bonito. No viene listado pero seguro que hay almizcle blanco a mogollón. Me ha parecido fácil de vestir, muy defendible y creo que es candidata a darle uso por lo sencilla y confortable que resulta. Además la longevidad no es mala. El único contra es que durante la primera media hora huele sintética, plástica y artificial. No descarto hacerme con un frasco.
Gran calidad como todas las Loewe 7. Un jengibre fresco que se vuelve sexy por la pimienta rosa y el misterio del incienso que caracteriza la línea. Voy por mi segunda botella, que por suerte conseguí con la vieja botella, las que dicen que son las buenas.
Mah. Hay perfumes con notas inusuales y acordes particulares que los hacen originales pero, en algunos casos, difíciles. Las reseñas encendieron mi curiosidad, pero Loewe 7 Plata me resulta como un incienso acuático muy extraño, una mezcla de desinfectantes y limpiadores con fondo metálico y afilado, claramente ácido. Increíblemente punzante, pero no interesante para mí; tan pronto como rocié, quise correr a lavarme las manos. Tan aguda y desagradable fue la apertura. Una bofetada de menta y jengibre marciano redondeada con cosas sacadas clandestinamente de una clase de química. Inicialmente abre picante amaderado para convertirse luego en una pócima polvorienta y sintética con un incienso futurista, ni oriental ni eclesiástico. Un perfume que me envuelve en una atmósfera perturbadora, casi opresiva. No ha sido de mi agrado, ha bajado en intensidad pero todavía tengo una sensación extraña. En mi caso, no hay feeling.
Dando un paseo por el centro comercial esta tarde, pregunté a la muchacha del mostrador (que ya me conoce) si había novedades. Me dijo que acababa de llegar Loewe 7 Plata, y probándolo durante la tarde debo decir que me gusta. No es excepcional ni nuevo, pero me gusta. Loewe 7 Plata es un incienso más verde, especiado y metálico que sus antecesores: fresco y herbáceo, con un puntito metálico de incienso muy afilado que me ha gustado. Las especias las siento más naturales y crudas, menos nítidas pero muy frescas; el incienso de sus antecesoras está, pero más cristalino y herbáceo, cosa que me ha encantado. En rendimiento no es una bomba, pero se mantiene buenas horas en piel con proyección moderada tirando a baja. El precio me ha parecido elevado para lo que es, pero como es novedad ya bajará. Como no me ha encantado para comprármelo ya, esperaré a una buena oferta, si la encuentro; si no, tampoco pasa nada.
Si te gusta Loewe 7, esta es obligatoria. Le da un giro interesante: misma familia pero con personalidad propia. Para mí, el cítrico ideal para las noches de verano. El jengibre da un frescor chispeante, casi eléctrico, mezclado con una menta muy integrada. Una variante top, con permiso de Cobalt que sigue siendo mi flanker favorito.
¡Qué sorpresa! Lo compré al azar sin ganas y me encantó. El original me da asco por la manzana, pero este es diferente. Tengo una relación amor-odio con Loewe, pero este me ha gustado. El frasco parece barato, pero el olor es una agua dulce, verde y relajante. La salida es fea, como cucal con aluminio y hierbas fritas, sintética y a matojos secos. Afortunadamente dura poco y luego huele a espuma de afeitar Lea, menta dulce y barbería de los 90. No huele a chicle ni a condón. Luego entra la mandarina y el jengibre, un poco empalagosos como un sorbete italiano, pero después el incienso y el jabón masculino lo unifican todo. Huele a incienso verde divino, polvoriento, como pasar los dedos por una mata. Al final es espuma de afeitar con hierbas, metales y cítricos. Seguro lleva mucho almizcle blanco. Es fácil de vestir, defendible y con buena duración. El único contra es que al principio huele muy artificial. Me lo compraría.
Ojalá tuviera la suerte de @ivan80 con esos regalos, pero yo pagué 69,95€ por los 100ml de Plata 7 de Loewe. Llevo tres días y medio probándolo y, aunque es gama alta, sus ingredientes huelen a calidad top. Es un momento de transición: Emilio Valeros cede el relevo a Nuria Cruelles, cuyas cosas nuevas vienen luego… Sin duda, es el 7 más fresco de la gama, ideal para el calor que se avecina. La Natural huele a bebida refrescante, el original a misa de las doce en la catedral y el anónimo sigue siendo bello pero oscuro. La menta al principio es un soplo de aire fresco que renueva todo, y que le acompañen mandarinas es un detalle que se agradece. Luego viene la magia: una caja de especias metálicas con jengibre masculino que inunda sin pudor. El incienso está, pero fresco, no litúrgico ni esotérico; tiende a lo oriental pero no es un oriental. Es una combinación sabia donde las notas saltan y juegan sin tocar el suelo, volando por alturas frías y gaseosas pero con calor terrenal. Loewe da un paso al futuro, ofreciendo nueva expectativa sin perder calidad ni prestigio. Los elogios llegan incluso en plazas difíciles como el Mercado Central de Valencia, con miradas envidiosas. Mis mejores noches de verano en años. Decir que es éxito es poco: longevidad y estela brutales. PD: La salida es espectacular y deliciosa. Ni huele a curry ni a pepino, je je. Este toilette, no cologne, tiene estela y duración que no envidian a sus antecesores, pero emana una luz que ellos no tenían. Para mí, un flanker muy logrado y de lo mejor en 2019.
Es una de mis preferidas, para ocasiones especiales. Tiene toques cítricos de menta muy presentes y una infusión de almizcle e incienso encantadora. Sin embargo, es muy enfocada a un comprador de nicho por ciertos acordes que no agradan a todos. Ideal para días calurosos y otoño. Un detalle es el envase: elegante, distinguido y con un diseño novedoso que destaca el plateado. Un perfume selecto para reuniones, especialmente si quieres llamar la atención por su aroma peculiar. El precio es adecuado y representa los fougères de toda la vida. La duración en mi experiencia fue de 6 a 8 horas con proyección excelente. Trae una propuesta única de autenticidad, revindicando el valor primo de Loewe en la innovación.
Paseando por el centro comercial, me dijo la chica del mostrador que había llegado el 7 Plata. Lo probé toda la tarde y me gusta. No es excepcional ni nuevo, pero sí bueno. Es un incienso más verde, especiado y metálico que los anteriores. Es fresco y herbáceo con un toque metálico afilado que me ha gustado. Las especias son más naturales y crudas, frescas, y el incienso es más cristalino y herbáceo. El rendimiento no es una bomba, pero dura horas en piel con proyección moderada. El precio me parece elevado para lo que es, pero como es novedad, espero una oferta. Si no la encuentro, tampoco pasa nada.
Sin duda una de las mejores de Loewe para mí, vamos allá! Salida absolutamente campestre, porque digo esto? Me recuerda al romero tal y como te lo encuentras plantado en el suelo con un toque metálico fuerte, salvaje, inunda tu nariz y te quita hasta el oxígeno, por suerte esta salida no va más allá de los 5 minutos donde seguidamente empieza a oler a un cítrico maravilloso, ácido y sabroso con ese toque metálico mucho más sutil, la cual la convierte en una fragancia fresca agradable y en la que la gente te mira como diciendo, este ca___n huele diferente, no es el típico que usa las más comerciales. La estela es alargada y profunda tras fácil 2-3 horas, la cual a partir de esas horas deja un rastro suave, cítrico elegante y que si por ejemplo como me pasó a mí, la llevas en verano en una boda al aire libre, vas fácil las 8 horas de duración en las que te sigues oliendo a ti mismo con facilidad y en las que por mucha gente perfumada que tengas alrededor Loewe 7 Plata se ríe de todas ellas.
El primer spray es un experimento impactante, casi como insecticida o fenilos mezclados sin sentido. Sientes un frío metálico en materiales vivos. Es un robot perfumado. Lejos de huir del golpe inicial, lo busco hipnotizado en mi camisa. Esta combinación debe ser un hito. No soy fan de la línea 7 por el incienso, pero esta es la mejor propuesta para mí. La nota inciensada es intensa pero plana, bien mezclada con un almizcle limpio. No detecto ámbar, pero me falta para equilibrar el tono áspero que me cansa en los otros. Vale la pena probarlo. Una propuesta de Loewe diferente, atrevida e inesperada.
Acabo de comprarla y tenía dudas tras probar el Loewe 7 original que no me gustó ni un poco, y después del fiasco con Solo Mercurio ya tenía el miedo puesto. Pero me ha sorprendido gratamente: esa mandarina con menta y jengibre la hacen bonita. Noto un ligero toque de ámbar, aunque no consigo distinguir el incienso. Lo más fuerte es la mandarina, más la cáscara que la fruta. Probaremos el rendimiento, aunque parece flojita y para climas cálidos, pero para eso están los decants. Muy contenta.
¡Me encantó! El frasco encaja perfecto con el olor. La salida no ayuda: es metálico, agresivo, tosco y potente. Me gusta porque es mentolado y cítrico, huele a jengibre efervescente con naranja y hierbas frescas. Muy recomendable, no se dejen llevar por la salida rara, te saca de tu zona de confort. La compré sin dudar por su rareza. La duración es muy pobre, la estela y proyección son bajas. Buena calidad pero precio demasiado alto para la duración. La ventaja es que no la he oído en nadie más.
Al principio huele raro, mezcla de menta y jengibre que hay que aguantar, pero en minutos la mandarina lo opaca y el olor es espectacular. En mi piel dura 10 horas con ráfagas constantes. No es compra a ciegas, pero para mí es un must. Otra cosa de Loewe, pero 👏👏👏
Coincido con todos: la salida es horripilante. Creo que es el jengibre, a veces demasiado, con fuerza de aguarrás y un matiz dulce al principio que confunde. Al secar, queda un verdor amargo y recién cortado, fiel al olor de infusiones como té verde o poleo menta. ¿A qué huele la infusión de menta? No a dentífrico, sino a algo más pesado, de este mundo. No huele a esfera blanca, sino a cortar anatomía vegetal con sus nervaduras. La combinación con el incienso es preciosa; entre los amargores de masticar césped, la resina brilla en su dulzura. Ese término para el incienso, ‘olor dulce’, solo lo pensó un habitante de la Antigüedad, pero es cierto. No había cosas dulces a la vuelta de la esquina, había que buscarlas en lugares inesperados, como el Japón que tuvo que edulcorar su repostería con judías rojas porque la miel llegó tarde.
Perfume nicho puro. El olor es raro y distinto, pero me ha encantado. La combinación de jengibre picante y menta con ese incienso eclesiástico es espectacular. La duración y proyección están muy por encima de la media.
Pensando que queda poco líquido desde 2019, he adquirido nueva botella para el calor de 2020. No ha bajado mucho el precio 🙁 Disfruto mucho con él en las noches estivales (el resto del año ídem). Fresco, metálico, mágico, abre con una menta nada común (Naha de Marruecos) y se incorporan mandarinas sicilianas. Es un leit motiv que siempre va a andar ahí. Se incorpora una pimienta roja notable junto con jengibre de la India. Por supuesto incienso, sino no sería una LOEWE 7, en este caso es de Somalia y se percibe fresco y fino. Un seco ámbar con almizcle cierra con buen broche esta composición. Por experiencia he notado que personas de distintas etnias la valoran mucho. Y mis conciudadanos la encuentran sexy. Ciertamente es una mezcla de notas que llegan de muy diferentes lugares, sintiéndose naturales en un toilette de muy alta gama. Ni me disgusta LOEWE 7 ni Anónimo, solo que este es mi 7 y mi incienso. Para mí magia embotellada, y una opción a LOEWE 7 mucho más humana y accesible para los sentidos. Lastima que este Loewe 7 Plata haya sido discontinuado.
He hecho un primer contacto con Loewe 7 Plata y su nariz es Emilio Valeros. Me parece masculino, íntimo y poderoso. En salida destaca la menta Nanah de Marruecos y la mandarina italiana, que se desvanecen hacia un corazón especiado de pimienta roja, jengibre e incienso que aportan personalidad y carácter. En el fondo, ámbar seco y almizcle, notas frías y metálicas que dan sensación enérgica e íntima. Mañana será la segunda prueba.
Qué grata sorpresa. Me ha encantado. Un poco extraña la salida, pero a los 2 minutos tienes un aroma espectacular a jabón vintage de alta calidad. Es un aroma verde, fresco y bastante adictivo. El incienso lo noto un poco menos fuerte que en el 7 original y en el 7 Anónimo. Loewe siempre acercándose a los aromas nicho.
El primer spray es digno de ser un experimento de Walter Wise. Impactante y narcótico, te hace pensar en insecticida o matarratas. Imagina una probeta con fenilos y fenoles mezclados sin conciencia. La arriesgada mezcla de cítrico, jengibre y menta no deja indiferente y te hace notar el brillo metálico del bote. Un robot perfumado de realidad. Lejos de huir, siento la necesidad de tenerlo cerca, buscando hipnotizado entre los huecos de mi camisa. Los 45 minutos que dura deben pasar a la historia como un hito. No amante del tono de incienso marcado de la línea 7, esta Plata es la mejor propuesta para mi gusto. La nota aparece intensa y plana, sin ser abrumadora, mezclada con un almizcle que matiza su limpieza. No detecto la nota ambarada y, como único pero, echo de menos su aporte para medir el tono áspero inciensado que me cansa en los flankers anteriores. Perfume digno de probar. Una propuesta de Loewe diferente, atrevida e inesperada.
La compré a ciegas. Al ser nueva, esperaba que fuera como la original con algún toque distinto, pero no me convence. Se mantiene dulzona y especiada todo el rato, algo que no me gusta. Quería incienso pero apenas lo noto. Dura poco y no deja estela a menos que te pongas al menos seis sprays. Si puedo, la revendo y voy por la original. Pero es mi opinión, cada uno es un mundo y siendo de Loewe seguro que los entendidos lo aprecian mejor que yo.
PD: Personalmente prefiero la versión Sport.
Me encantó. El frasco va muy acorde a lo que huele. La salida no ayuda: un metal fuerte y agresivo, tosco, potente y sin forma. Me gusta porque es mentolada y cítrica, huele delicioso a jengibre y hierbas frescas, un jengibre efervescente con naranja. Muy recomendable y no os dejéis llevar por la salida; aunque es fuerte, tosca y rara, te saca de tu zona de confort. La compré sin dudar por su rareza. Longevidad: muy pobre, estela media-baja y proyección limitada. Buena calidad pero precio excesivo para la duración y estela. La ventaja es que no la he oído en nadie más.
Aclaro que no hay botella antigua ni nueva, solo hay un tipo, igual que las ‘7’ antiguas.
El 7 Plata no tiene nada que ver con sus hermanos especiados; es pura fruta cítrica. Llegó para sustituir a la Sport descatalogada. Al salir huele a pepino y verdura, y tras unos minutos evoluciona en piel acentuando la menta marroquí con notas metálicas. Es muy poco convencional y cuesta un poco digerirlo.
PERFUME SATÁNICO. TENGO TODA LA COLECCIÓN, ME FALTABA EL PLATA. TODAS DE BOTELLA ANTIGUA.
Fragancia muy rica, jengibre dulce y no picoso. Se aprecia más después del secado, gusta por ser algo diferente.
No quiero explayarme demasiado (ya lo hice en la reseña del 7 clásico); solo digo que esta alternativa me parece mucho más versátil y fácil de gustar por terceros. Aunque no creo que eso la haga mejor (por lo menos en gustos personales). Es, por decirlo de alguna manera, la fragancia con incienso más apta para climas cálidos. Se siente fresca y tan radiante como su envase. La mandarina y la menta le dan un porte ideal para esos días en que apetece usar una camisa arremangada de color claro y salir a dar caminatas bajo el sol. En cuanto a duración y proyección, cumple lo suficiente para ir perfumado desde el desayuno hasta la cena y ser percibido por quienes comparten la comida, sin ser intrusiva. La verdad, todo un acierto de Loewe. Aunque personalmente no me vuela la cabeza, como sí lo hace la 7 original con su incienso oscuro y espiritual.
Loewe 7 PLATA es una de mis favoritas, de esos perfumes ‘cancerígenos’ ricos de mi colección. Salida cítrica punzante que al secar se vuelve aromática, herbal y mentolada: fría y ácida. Su bendito Tetrahidrotiofeno da ese toque metálico sintético pero rico, sumado al jengibre que dura todo el tiempo. Informal sin llegar al bulgar, para vestir austero pero oler a hombre limpio y llamar la atención. Consejo: pocos sprays, no solo por lo corrosivo para la piel, sino porque al principio puede marear a ti y a los demás.
¡Qué grata sorpresa! Me ha encantado. La salida es extraña, pero a los dos minutos huele a un jabón vintage de alta calidad. Es verde, fresco y adictivo. El incienso es menos fuerte que en el 7 original o el Anónimo. Loewe se acerca mucho a los nichos.
No voy a ahondar en cuestiones técnicas sobre cada elemento conjugado en esta hermosa fragancia. Solo digo que es la primera fragancia donde siento plenamente cada una de las notas (7) que la conforman. Una estela y duración digna de respetar para ser un eau de toilette (quizás ya estaba mal acostumbrado a los edt de grandes marcas) y en ropa dura dura varios días al igual que su hermano, Anónimo. Amo 7 Anónimo pero 7 Plata superó mis expectativas con su hermosísima salida herbal, la mezcla con el jengibre y un aroma a mandarina muy satisfactorio. La compré pensando usarla como un everyday, aunque me gustó tanto que la atesoraré para momentos especiales y le cedí el lugar a otras fragancias reformuladas que tengo.