Para mujeres
Maderas de Oriente Cologne Extract Maderas de Oriente
Acordes principales
Descripción
Sumérgete en un viaje olfativo con Maderas de Oriente Cologne Extract, una fragancia que captura la esencia exótica y misteriosa de lejanas tierras orientales. Esta extraordinaria composición abre con un vibrante preludio de neroli, bergamota y cítricos, invocando la frescura radiante de un amanecer en un oasis. A medida que la fragancia se despliega, se revela un corazón floral opulento de iris, clavel y jazmín, entrelazado hábilmente con toques especiados de comino, tejiendo una atmósfera de sofisticación y calidez.
La magia de Maderas de Oriente no termina ahí. La base de la fragancia te envuelve en un abrazo seductor de notas amaderadas, ámbar, almizcle, vainilla y vetiver, creando un halo persistente que es tanto envolvente como inolvidable. Esta sutil mezcla de notas dulces y terrosas confiere al perfume una dimensión compleja y sumamente atractiva, evocando imágenes de paisajes lejanos y aventuras por descubrir.
Perfecto tanto para hombres como para mujeres que aprecian la elegancia etérea y la profundidad en una fragancia, Maderas de Oriente Cologne Extract es una obra de arte olfativa que habla de tradición, misterio y la inagotable riqueza de las culturas orientales. Déjate llevar por esta atomización de historia, lujo y emoción, y añade un toque de misticismo a tu día a día con Maderas de Oriente.
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Pirámide olfativa
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Me encantó. A diferencia de esos perfumes viejos que a veces huelen demasiado fuertes, este es totalmente diferente. Se combina de maravilla con mi aroma natural, creando una esencia única y muy personal.
Realmente no huele como esperaba; me esperaba algo similar a unos polvos pero no fue así. La versión que sí captura esa esencia es la que tiene el tapón de color granate. Aunque no estoy segura de por qué, los aromas difieren bastante entre uno y otro. He tenido ambos (bueno, tuve, porque uno de ellos se me derramó y terminó evaporándose) y puedo confirmarlo personalmente. Este en particular tiene un aroma que me recuerda a heliotropo y haba tonka, pero resulta curioso que no mencionen estos componentes entre sus ingredientes principales. El perfume tiene un estilo muy propio, como de esos tocadores antiguos, un tanto dulce y misterioso pero también fresco y actual. No cae en el cliché de lo que algunos dicen ‘olor a viejo’. Tanto el impacto como la durabilidad son destacables y, además, viene en un envase realmente atractivo.
No es fácil dar con ella en tiendas, pero buscando online tuve suerte y encontré una botella disponible. Tiene ese aroma clásico y profundo, como los conocidos polvos de Maderas de Oriente. Es definitivamente una fragancia para usar de noche y perfecta para aquellos que adoran los olores con un toque retro. Te hace sentir como si estuvieras en un viaje por el oriente.
Recibí este perfume de regalo cuando era bastante más joven, y honestamente, siento que no era el más adecuado para alguien de mi edad en ese momento. Personalmente, no fue de mi agrado, pero quién sabe, tal vez mi opinión cambie con el tiempo.
Si eres fan de los perfumes clásicos como Apres l’Ondee y La Hora Azul de Guerlain, o incluso del icónico Chanel Nº 5, definitivamente el extracto de colonia Maderas de Oriente te va a encantar. A primera prueba, destaca por no sentirse ni barata ni pasada de moda, a pesar de evocar una nostalgia de principios del siglo XX. Es curioso cómo captura esa transición de los años 20, con un aire de modernidad y vanguardia, aun manteniendo notas que te trasladan a escenas de vapor, encajes y satines de una época pasada. Aunque aprecio su calidad y belleza, personalmente, me resulta difícil querer llevarlo ya que me siento como si portara una reliquia.
Este perfume tiene una frescura y luminosidad que lo distinguen de las versiones más intensas de Guerlain. Las notas que predominan para mí son iris, clavel y alcaravea, creando una mezcla atalcada pero con toques picantes y especiados que ¡me encantan! Aunque no detecto la madera, me sorprende gratamente el toque de vainilla que emerge después, sutil pero distintivo, junto con un final que me recuerda a los polvos de maquillaje Myrurgia, menos imponente pero igual de elegante.
Lo que más destaco es la calidad de las notas, claras, definidas y naturales. Ofrece una novedad luminosa y relajada a este tipo de perfumes de la época de Guerlain. Claramente se posiciona en el lado femenino del espectro, lejos de ser un perfume unisex y sorprendentemente poco oriental para su nombre, dándole un toque muy francés.
Aún tengo pendiente probar la versión original del perfume, aunque parece una tarea difícil dada la rareza y el precio incluso de los frascos vacíos. Y sí, también noto un toque de heliotropo, tal como menciona Dame de Noir.
Me encanta usar este perfume especialmente en los días de calor intenso, tiene un aroma que realmente me refresca, como si estuviera disfrutando de un té especiado fresquito. Tuve que removerle el atomizador porque estaba fallando, pero descubrí que aplicarlo con las manos directamente sobre mi piel mejora mucho la experiencia, es una sensación muy agradable y simple que no esperaba.
Descubrí este aroma en mi juventud, lo recibí como un regalo en mi decimoquinto cumpleaños. En aquel entonces, no supe apreciar su esencia amaderada; mi juventud me inclinaba más hacia los aromas florales. Hoy, me encantaría reencontrarme con esa fragancia y darle el valor que merece, pero desafortunadamente, es imposible encontrarla en las tiendas de mi país. Un saludo cordial desde Guatemala.
Este perfume me hace recordar a mi infancia, ya que era el favorito de mi madre. Su fragancia única se quedó grabada en mi memoria, a pesar de los años. Recientemente lo encontré de nuevo después de mucho tiempo sin verlo en las tiendas, aunque estoy algo escéptica sobre si ha cambiado con el tiempo.
Desde que tengo memoria, me ha fascinado el encanto perdido de las esencias tradicionales españolas, aquellas que, para mi generación, ya parecían más un cuento de hadas que una realidad tangible. Fue durante una visita a una exposición en el Museo Reina Sofía, allá por 1998 cuando era apenas una niña, que me topé con un frasco que parecía encapsular toda una era: el “Maderas de Oriente” de Myrurgia, presentado en un diseño Art Decó inolvidable de Esteve Monegal. Este encuentro con el pasado despertó en mí el deseo de poseer un día ese pedazo de arte y cultura española. Años más tarde, y tras una larga búsqueda, finalmente di con una botella de “Maderas de Oriente” en una perfumería. Para mi sorpresa, estaba producida por Nelia Internacional Cosméticos, que también ofrecía una Colonia al Extracto en el icónico frasco escalonado de Monegal. El aroma, según me confirmó mi madre, había preservado su esencia original, aunque la durabilidad dejaba algo que desear. A mis sentidos, “Maderas de Oriente” se presenta como una fragancia embriagadoramente femenina, suave y confortable, con un toque clásico que no cae en lo anticuado. La mezcla incluye notas de jazmín, flor de azahar, maderas exóticas y ámbar gris, dando paso a un aroma empolvado que evoca el maquillaje de antaño, con una salida cítrica seguida de especias y clavel equilibrado. La experiencia se completa con una presentación atractiva, aunque hubiera preferido acabados de mejor calidad en el frasco. En resumen, este perfume es más que una fragancia; es un viaje a través del tiempo, un testimonio de la elegancia y la historia cultural de España.
Muy rica… eso que dicen de los perfumes antiguos que huelen a señora… en este caso, nada que ver… cada persona transmite su propia fragancia corporal que se mezcla con esta química y da lugar a un olor definitivo muy propio de cada uno.
Pertenezco a una generación en que el mítico perfume de Maderas de Oriente de Myrurgia ya había desaparecido. Vi el frasco Art Déco de Esteve Monegal en una exposición del Reina Sofía en 1998 y supe que ese trozo de arte español sería mío. Me costó encontrarla, temía que fuera pieza de museo, hasta que hallé un bote con tapón rosa de Nelia Internacional. Descubrí que también hacían la versión antigua con el frasco escalonado de Monegal. Según la caja, tiene jazmín, azahar, maderas exóticas y ámbar gris. Se la probé a mi madre y dijo que olía igual que en su juventud. Lo único que echaba de menos era la duración. Yo la siento femenina, acogedora y empolvada, con reminiscencias al maquillaje. Un aroma clásico pero nada anticuado. La salida es corta y cítrica, luego aparece un clavel empolvado con especias. El comino se nota perfecto, recuerda a los polvos de Myrurgia y a la versión rosa, pero con una estructura más refinada y elegante. El clavel está más equilibrado y menos punzante. Es un olor precioso. Creo que la duración y proyección están bien, si las subieran me encantaría más. Entiendo que la antigua debía ser una bestia. La caja tiene mucha presencia y su vaporizador antiguo la hace una delicia estética. La única pega es que el frasco es de plástico y el ajuste del tapón es regular. Un trozo de historia y cultura.
Compré este perfume nuevo estas navidades y tengo que decir que huele igual que la antigua que conservo de mi abuela de 1977 o 78, pues ella murió en el 78 y fue su último perfume. Huele idéntico y mira la de años que tiene, la nueva es igual, mismo tarro, la perilla no sé si sería igual porque no la tenemos ni la caja, pero mi madre recuerda y dice que es muy parecido a la antigua. Recomiendo comprarlo en su página web, tarda poco en llegar y el precio es muy bueno. Otra cosa, las pocas veces que lo he usado me dicen que huele a mujer elegante con dinero.
¿Te gustan Apres l’Ondee y La Hora Azul de Guerlain o el Nº 5 de Chanel? Si es así, te encantarás a ciegas con el Extracto de Colonia de Maderas de Oriente. Esta versión clásica no parece barata ni anticuada, a pesar de ser un aroma nebuloso que huele a reliquia de los años veinte. Esa década rompió estéticamente con el siglo XIX; todo lo que viene después es moderno, rápido y vanguardista. En perfumes como este, todavía se huele a trenes de vapor, botines de satén y cuellos con encaje. Esa es la clave: si pruebo un clásico de entreguerras, me cuesta disfrutarlo sin sentir que llevo una antigualla pasada de moda. Sé que son bonitos y buenos, pero no los quiero encima. El Extracto de Colonia de Maderas es uno de esos, pero tiene algo más aireado y luminoso que las fórmulas más pesadas de Guerlain. Detecto iris, clavel y alcaravea sin parar. Es una fórmula muy atascada y densa que rompe con relámpagos picantes y especiados. En algún momento creo oler ylang-ylang, pero me sugiere que huelo esa nota en todas las fragancias antiguas con cuerpo de neblina. No capto madera, pero me hizo gracia notar que, a la hora y media de ponerlo en la mano (no sé qué tienen estos perfumes que me tienen olfateando aunque no sean para mí), se amansó para dejar entrar una vainilla imperceptible al principio: una vainilla renacentista, ni caliente ni chillona, aterciopelada y templada como la leche fría con canela. Solo al final, tarda mucho porque la duración es excelente, se intuye el olor de los polvos Myrurgia, menos señorial que el de este ejemplar. El secado es una delicia: una vainilla fría y aclavelada que me hace pensar en la costa del País Vasco francés, delicada, apolvada y refrescante, con recuerdos de un día nublado en la playa, gente aburrida que no ha trabajado y grandes kentias en porches acristalados. Para acabar: la calidad de las notas es top, se paladean nítidas, definidas y naturales. Está muy bien hecho y aporta un tono relajado y luminoso a los similares de Guerlain de esa época. Sin dudas, es unisex, pero completamente femenino y muy poco oriental según nuestra idea actual. Es muy francés. Me queda probar la versión original en frasco de vaina, pero me lo imagino imposible porque los vacíos los venden a sesenta euros. PD: También me huele a heliotropo como dice la Dame de Noir.
La adoro en los días más calurosos de verano, es una delicia sentirla sobre la piel, refrescante como un buen té de especias. Acabé quitándole el vaporizador porque no funcionaba bien y ha resultado una experiencia aún mejor echármela directamente con las manos por el cuerpo como si fuera agua. Un placer sencillo e inesperado.
Muy rica… eso que dicen de los perfumes antiguos que huelen a señora, en este caso nada que ver. Cada persona aporta su propia fragancia corporal que se mezcla con la esencia y crea un olor definitivo muy propio de uno.
Lo probé… me lo regalaron cuando era una cría y no creo que sea el perfume ideal para una niña. No sé, a mí no me gustó… dentro de unos años quizás.
¿Te gusta Apres l’Ondee y La hora azul de Guerlain? ¿Y Chanel nº 5? Pues te gusta el extracto de colonia de Maderas de Oriente a ojos vendados. Esta versión tiene dos puntos a favor: no se siente barata y tampoco parece anticuada siendo un aroma nebuloso, casi una reliquia de los primeros años del S XX. No sé dónde leí que los años veinte rompen estéticamente con el S XIX. Todo lo que viene a partir de los veinte es moderno, rápido, cosmopolita y vanguardista. En perfumes como este todavía se huele a trenes de vapor, botines de satén y cuellos con encaje. Esa es la clave para que siempre que pruebo alguno de los emblemáticos de entreguerras sea incapaz de disfrutarlos sin pensar que llevo puesta una antigualla pasada de moda. Sé captar su belleza, sé que son buenos. Pero no los quiero encima de mí. El extracto de colonia de Maderas tiene un algo más aireado y luminoso que lo diferencia de las fórmulas más pesadas de Guerlain. Iris, clavel y alcaravea, esas son las notas que detecto sin parar. Una fórmula muy atascada y densa que rompe con relámpagos picantes y especiados. En algún momento creo ver ylang ylang, pero me da que estoy sugestionado por esta nota y la huelo aunque no quiera en todas las fragancias antiguas con cuerpo de neblina. Tengo que decir que no capto madera ni sintonizando la antena a tope, pero me hizo mucha gracia cuando a la hora y media de ponérmelo en la mano noté que el perfume se había amansado para dejar entrar una vainilla imperceptible al principio, una vainilla renacentista, ni caliente ni chillona, una vainilla aterciopelada y templada al estilo del sabor entre dulce y crocante de la leche fría con canela. Sólo al final, y tarda mucho en llegar porque la fragancia tiene una duración excelente, se intuye aunque no llega del todo el olor característico de los polvos de maquillaje Myrurgia, que es menos señorial que el aroma que encierra este ejemplar. El secado me ha parecido una delicia, una vanilla fría y aclavelada que me hace pensar en la costa del País Vasco francés, vaya usted a saber el motivo, una cosa delicadísima, apolvada y refrescante con recuerdos de un día nublado en la playa, gente con cara de aburrimiento que no ha trabajado en su vida y grandes kentias en porches acristalados. Para acabar: la calidad de las notas es buenísima, se paladean nítidas, definidas, espaciadas y naturales, es un perfume que está muy bien hecho y que aporta un tono no diría juvenil, pero sí relajado y luminoso a los perfumes similares de Guerlain en esta misma época. Sin discusiones al unisex, completamente femenino y muy poco oriental, por lo menos a la idea de oriente que tenemos hoy. Es un perfume muy francés. Me queda por probar la versión primigenia, la del frasco preciosísimo en forma de vaina, pero se me figura imposible porque hasta los frascos vacíos sin una mala gota de perfume los venden a sesenta euros. PD. También me huele a heliotropo como apunta la Dame de Noir.
Me encanta para los días de calor, es una delicia en la piel, refrescante como un buen té de especias. Me quité el atomizador porque no iba bien y ha sido aún mejor echármela con las manos por el cuerpo como si fuera agua. Un placer sencillo e inesperado.
Muy difícil de pillar en tienda física, pero se consigue online. La agarré por suerte en un stock que quedaba en una perfumería. Huele igual que los polvos de Maderas de Oriente. Aroma súper nocturno y para los amantes de lo vintage, te transporta al lejano oriente.
Lo compré estas navidades y tengo que decir que huele igual a la que tenía mi abuela en 1977 o 78, justo antes de morir. Es idéntico, ni más ni menos. La botella es la misma, la perilla también, aunque no tenemos la caja original, pero mi madre dice que es muy parecido a la antigua. Lo recomiendo, lo compran en su web, llega rápido y el precio es un chollo. Además, cuando lo uso, me dicen que huele a mujer elegante, con dinero.
Conocí esta fragancia siendo muy joven. La recibí como regalo cuando cumplí 15 años, en una edad en la que no valoraba los perfumes maderosos porque asociaba perfume con flores. Me encantaría volver a tenerla para apreciarla mejor y darle una segunda oportunidad. Lamentablemente en mi país no se consigue, ningún comercio la tiene. Saludos desde Guatemala.
Pertenezco a esa generación en la que el mítico perfume de Maderas de Oriente de Myrurgia ya había desaparecido de los tocadores. Lo ví por primera vez en una exposición del Reina Sofía en 1998, cuando era niña, y supe que algún día sería mío. Me costó encontrarlo y pensé que era solo una pieza de museo, hasta que descubrí en una perfumería un bote con tapón rosa de Nelia Internacional. Compré el original y también la colonia al extracto con el bote escalonado de Monegal. Según la caja, tiene jazmín, flor de azahar, maderas exóticas y ámbar gris. Se lo probé a mi madre y dijo que olía exactamente igual al de su juventud. Lo único que echaba de menos era la duración. Es una fragancia femenina, acogedora y empolvada, con reminiscencias al maquillaje. Un aroma clásico pero nada anticuado. La salida es corta y cítrica, luego sale un clavel empolvado con especias. El comino se nota perfecto, recuerda a los polvos de Myrurgia y a la Maderas del tapón rosa, pero con una estructura más refinada y elegante. El clavel está más equilibrado y no tan punzante. Es un olor precioso. Creo que la duración y proyección están bien, pero si las subieran sería aún mejor. Entiendo que la antigua debía ser una bestia parda. La caja tiene mucha presencia y el vaporizador antiguo la hace una delicia estética. La única pega es que sea de plástico y el ajuste regular. Un trozo de historia, arte y cultura.
Es el perfume que usaba mi madre cuando yo era pequeña. Maravilloso y evocador, nunca he podido olvidar su aroma. Ya tengo canas. Luego desapareció del mercado y ahora lo he vuelto a ver, pero no me fío un pelo de las reformulaciones.