Para mujeres
Muscs Koublai Khan Serge Lutens
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Descripción
Descubre la opulencia y el misterio encerrados en "Muscs Koublai Khan" de Serge Lutens, una fragancia que invita a un viaje sensorial a tierras lejanas y exóticas. Este elixir, inspirado en el majestuoso y legendario líder mongol, Koublai Khan, es una sinfonía olfativa que cautiva a quien se atreve a explorar sus profundidades.
En su apertura, la algalia (civet) despliega una riqueza animal y fascinante, que se entreteje delicadamente con el almizcle natural y el almizcle ambreta, creando una textura opulenta y sensual. Esta introducción audaz se ve suavizada por notas de corazón de ámbar y ládano francés, aportando calidez y una riqueza terrosa al conjunto. La rosa añade un toque de suavidad floral, mientras que la alcaravea introduce un matiz especiado y distintivo.
El viaje se profundiza con el pachulí, que imparte un carácter terroso y misterioso, y la vainilla, que redondea la experiencia con su dulzura reconfortante y envolvente. Cada atomización de "Muscs Koublai Khan" Serge Lutens es una invitación a llevar la sofisticación y la audacia a nuevas alturas, haciendo de esta fragancia un emblema de lujo y misterio.
Ideal para quienes buscan una fragancia que se aparte de lo convencional, "Muscs Koublai Khan" promete una presencia inolvidable, evocando el poder y la riqueza de antiguos imperios, capturados en un frasco.
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Este es, sin dudas, el perfume más único y desafiante que he experimentado, no solo de Serge Lutens sino de cualquier marca. Posee un aroma intenso, claramente animal, algo que se destaca especialmente debido al uso del almizcle, que es sorprendentemente auténtico. Al probarlo por primera vez, me transportó al campo, evocando imágenes de ganado; y no fui el único, ya que un pariente que lo olió coincidió conmigo. Sin embargo, con el tiempo, su intensidad disminuye ligeramente, desvelando matices más dulces y florales. Es un aroma que definitivamente necesita un periodo de adaptación, así que les recomiendo pensar dos veces antes de comprarlo sin haberlo probado. Es difícil decir en qué situaciones sería el más adecuado, pero en mi opinión, se inclina más hacia ser una fragancia masculina.
Muchos han criticado duramente este perfume, divisando opiniones entre amores y odios extremos. Es uno de esos aromas que, aún después de dos décadas, sigue generando debate. Hay quienes dicen que su olor recuerda a un establo o incluso a cosas más desagradables.
Sin embargo, es indudable que este perfume no pasa desapercibido, ya sea para bien o para mal. Serge Lutens se ha destacado por ser un creador que siempre va más allá de lo convencional, especialmente notable en los años 90, marcando una gran diferencia.
Muscs Koublai Khan propone una experiencia olfativa que nos remite a nuestro lado más primitivo, explorando los aromas corporales con notas profundas de musgo y ámbar gris, de una calidad y meticulosidad que captura la esencia de lo que significa ser innovador en perfumería.
No es un perfume para principiantes en el mundo de las fragancias, pero definitivamente lo recomendaría para aquellos con gusto por lo inusual, especialmente si aprecian notas como civeta, musgo y ámbar gris y buscan una experiencia aromática única.
Al principio, el impacto animalístico es intenso, un reto para los sentidos, pero dándole tiempo, el perfume revela capas más complejas y sofisticadas. Aunque el carácter animalístico persiste, se suaviza, y emerge una armonía entre el musgo y el ámbar gris, ejecutados con gran prolijidad.
Analizando más a fondo, encontramos una base de vainilla dulce y polvosca, que se va haciendo notar gradualmente, aportando una delicadeza contrapuesta a las notas más intensas. Esta combinación se enriquece con un sutil aroma a polvo de arroz de rosas y se redondea con una cálida nota de ámbar, resultando en un perfume que con el tiempo se vuelve más suave y sensible, destacando las notas de vainilla, ámbar y rosa sobre el fondo animalístico.
Para intentar capturar su esencia de una manera más visual: Muscs Koublai Khan podría compararse con ese atractivo joven en la disco, cuyo aroma natural, mezclado con un jabón de vainilla, se vuelve embriagador y erótico a medida que compartes con él la música y el baile.
En resumen, este perfume representa una complejidad fascinante y no es para todos, pero su originalidad y belleza hacen honores a la reputación de Serge Lutens en el campo de la perfumería.
Me ha encantado este perfume, aunque hay un momento en que el aroma se vuelve un poco monótono para mi gusto, creo que es por esas esencias un tanto salvajes… me recuerda a la sensación de oler plastilina, lo cual es un poco extraño.
Si lo comparara, diría que es una versión más elegante de Kouros, inicia con un delicado aroma a rosa, luego evoluciona a un fragor más dulce y cálido, destacando un toque de ámbar con vainilla.
Lo que más sorprende son sus notas más salvajes, que a pesar de lo que había leído, resultaron ser bastante manejables y no tan intensas como esperaba.
Definitivamente, no me recuerda en nada a orina o sudor. Kouros parece ser un poco más fresco y este tiene un toque más acogedor, además de que aunque no se sienta tan potente al proyectarse, el aroma persiste en la piel por horas.
La calidad de sus notas es evidente, se transforma y desenvuelve con el tiempo. Aunque su alto costo lo convierte en un capricho solo viable para verdaderos aficionados al aroma o a la marca.
Cuando probé por primera vez Muscs Koublai Khan, mi primera impresión fue todo menos positiva. Me recordaba al olor de un establo, algo que ciertamente no esperas de una fragancia. Me quedé pensando, “¿En serio a esto le llaman perfume?…”. Con el tiempo, y quizás al darle una segunda oportunidad con una mente más abierta, mi percepción empezó a cambiar. Sí, era evidente que tenía notas que recordaban al animal, pero empecé a notar otros aspectos que realmente me atraparon. Empezó a oler de una manera que me recordaba a la sensación de una caricia inesperada, con un toque agridulce que de alguna manera me resultaba muy atractivo, especialmente porque tengo una afinidad particular por los olores cuando se trata de atracción. Aunque pueda sonar poco común, la idea de que la saliva tenga un papel en la atracción a través de las feromonas no es tan descabellada. En cuanto a la fragancia misma, Muscs Koublai Khan es sutil pero distintiva, no tan pesada como podrías esperar de algo con notas almizcladas. Pero definitivamente no es para todos, especialmente si prefieres aromas más acuáticos o cítricos. Si bien no es abrumadora, creo que se adapta bien a cualquier temporada y es bastante versátil, aunque no sabría decir específicamente para qué ocasiones sería la mejor elección.
Ideal para los amantes de Kouros. Recuerdo al abuelo de un amigo, un hombre de campo de setenta años, recio y de piel curtida, que usaba un Nokia para hablar con sus hijos. Compararlo con los machotes del gimnasio o los moteros que van con suplementos, gritos, tatuajes y fragancias deportivas es como comparar un hoplita con el chico de la publicidad de Scandal. Muscs Koublai Khan es igual: un almizcle cercano a lo que leen en revistas, matizado con flores y un toque de vainilla que suaviza el conjunto. Es un aroma animal sin ser ofensivo, experimental, sexual y sensual, pero no romántico, sino lascivo. No es el abrazo de amor en una suite tropical, sino algo más real: un muchacho o chica cualquiera, muerto de deseo, oliendo y probando un cuerpo sudoroso en un lugar comprometido, como en casa de los padres o detrás de un arbusto. Vale la pena probarla, excepto si te desmayaste con Kouros y el sudor te parece antinatural.
Al probarlo primero me dio miedo, olía a establo y pensé: ‘¿esto es una fragancia?’. Pero luego entrené mi pituitaria y el resultado cambió. Las notas animales estaban, pero añadí otros matices ‘excitantes’. Me olía a que una chica me hubiera lamido la nariz y dejara ese olor agridulce de la saliva, algo que me excita sexualmente por ser ‘nasofílico’. No es densa, es sutil pero con presencia. No es para todos; si te gustan las acuáticas y cítricas, te chocará. Me parece ideal para todas las estaciones porque no es intrusiva, aunque no sé decir para qué ocasiones.
La fragancia más difícil de asimilar que he probado, no solo de Serge Lutens sino de ninguna otra. Tiene un aroma muy animal. Como es de suponer, el almizcle tiene aquí un peso enorme. Hay muchas fragancias con esta nota, sobre todo en las masculinas, pero el empleado en Muscs Koublai Khan es el más ‘realista’. Cuando me apliqué la muestra que pedí hace unas semanas, me olió literalmente a ‘vaca’, soy sincero. Además, se la di a oler a un familiar y tuvo la misma reacción que yo. Conforme iba evolucionando, se fue haciendo más sutil y noté algo más dulce y floral. Mi consejo es que no os ocurra comprarla a ciegas; hay que tener el olfato algo entrenado para asimilarlo. No sé para qué ocasiones usarla. Para mí, tira más hacia el lado masculino.
Se han dicho mil barbaridades de esta fragancia, hay odiosos y amantes. Es una de las más polémicas de la casa y, casi 20 años después, sigue dividiendo. La crítica la tacha de establo, excremento o glándulas animales podridas. En definitiva, todos hablan de ella. Serge Lutens es un provocador nato, siempre un paso adelante, especialmente en los 90. Muscs Koublai Khan es un viaje a lo instintivo, adentrándose en lo animalístico con un musk y un ámbar gris de una calidad y prolijidad increíbles. No la recomiendo a quienes empiezan en el mundo del perfume, pero sí a los que aman el civeta, el musk y el ámbar gris. Al aplicarla, los primeros segundos son animalísticos y pueden ser un reto, pero si abres la mente, pasados el minuto, la fragancia te sorprende. El lado animalístico está ahí, pero se calma con el tiempo. El musk y el ámbar gris cobran protagonismo con una ejecución fina. Esto es solo una cara; la otra es un fondo de vainilla dulce y atalcada que aporta delicadeza al fusionarse con lo animal. Se acentúa cuando se asienta, con un toque sutil de polvo de arroz y rosa que no huele a vainilla o rosa típica, sino algo más complejo. Todo envuelto en un ámbar cálido y sugerente. Con el tiempo, muestra su lado sensible: la vainilla atalcada, el ámbar y la rosa sobresalen. Gráficamente, huele a ese chico guapo de la discoteca, sudado por bailar pero con cuerpo limpio, con el que te juntas pegado y sensual. Su aroma a transpiración es limpio y tenaz, mezclado con un jabón de vainilla. Hay algo erótico y adictivo, no es raro ya que el almizcle de ámbar se usaba como afrodisíaco. Es una fragancia compleja e interesante, no para todos, pero su originalidad y belleza merecen a una casa tan brillante como la de Serge Lutens.
Me ha gustado esta fragancia, aunque en su media vida tiene un tono un poco cansino, probablemente por las notas animales. Me da una sensación tipo plastilina, algo grumoso. Si la comparamos, es como un Kouros más refinado: empieza con una rosa suave y termina dulce y balsámico con un ámbar avainillado. Las notas animales, que pensaba que serían fuertes y agrestes, las tolero bien. No huele a orín ni a sudor. Kouros es más fresco y este más cálido; proyecta menos pero se huele bien uno mismo durante horas. Transmite calidad, evoluciona y tiene matices, pero el precio la hace exclusiva solo para fans del olor o de la marca jeje.
Me ha gustado, aunque en su vida media tiene un tono algo cansino, quizás por lo animal, que me recuerda a la plastilina, algo grumoso. Es como un Kouros más refinado: inicia con una rosa suave y seca en un balsámico dulce y avainillado. Las notas animales son fuertes, pero no huelen a orín ni a sudor, las tolero bien. Kouros es más fresco, este más cálido y proyecta menos, pero se huele uno mismo durante horas. Tiene calidad, evoluciona y rinde, pero el precio lo hace exclusivo solo para fans del olor o de la marca.
Al principio, Muscs Koublai Khan me dio un susto y pensé que olía a establo. Me pregunté cómo algo así podía ser una fragancia. Pero con el tiempo, mi olfato se acostumbra y la experiencia cambia totalmente. Sí, hay notas animales, pero también matices más excitantes. Me huele a que una chica me ha lamido la nariz y queda ese olor agridulce de la saliva. Para mí, que soy ‘nasofílico’, es muy excitante; me gusta que me besen la nariz. Quizás no sea raro, dicen que la saliva tiene feromonas. En resumen, aunque es un almizcle, no es denso, sino sutil y con presencia. No es para todos; si te gustan lo acuático y cítrico, te chocará. Me parece buena para todas las estaciones porque no es intrusiva. No sé qué ocasiones son las mejores.
Orgasmico y provocador, así suenan sus notas. Aunque no lo he probado, sé que me encantaría. Yo soy de aromas fuertes que se notan a cuadras o que huelen hasta las paredes de enfrente. Definitivamente, solo imaginar sus notas animaladas y orientales ya me enamoró.
Para los fans de Kouros: recuerdo al abuelo de un amigo, un tipo de campo de setenta y pico que sigue trabajando antes del amanecer con un Nokia de teclado, sin tonterías de internet. Era un muro de músculos y piel de cuero, nada que ver con los ‘machotes’ del gimnasio o los moteros que piden café cortito con leche de soja y besitos de mamá. Es como comparar un hoplita con el chico de la publicidad de Scandal. Este Muscs Koublai Khan es igual: un almizcle cercano a lo que leen en revistas, con flores y un toque de vainilla que suavizan, pero al final es un aroma animal, experimental y lascivo, no romántico. No es la suite en el Pacífico sur con olas esmeralda; es el deseo en la casa de los padres, detrás de un arbusto, para gente cómplice. Vale la pena si no te desmayas con Kouros y no odias el sudor.