Para mujeres
Organza Indécence Givenchy
Acordes principales
Descripción
Organza Indécence de Givenchy es una fragancia que verdaderamente captura la esencia de la sofisticación natural mezclada con un toque inconfundiblemente provocativo. Este perfumé se caracteriza por una composición rica y compleja que despierta los sentidos desde el primer momento de atomización.
Al experimentar Organza Indécence, el primer acorde que nos saluda es el palo de rosa de Brasil, destilando una calidez exótica que se entrelaza perfectamente con notas de pachulí, agregando una profundidad terrosa. Este encuentro entre madera y tierra se ve magníficamente equilibrado con el dulzor especiado de la canela de Ceylan, creando un preludio sensual que invita a descubrir más.
La ciruela añade una dimensión frutal y ligeramente ácida, que se fusiona armoniosamente con el corazón cremoso de vainilla. Este dúo gourmand, junto con la canela, construye un centro cálido y envolvente que es irresistible. La fragancia culmina con un fondo rico donde el ámbar se combina con almizcle para ofrecer un secado persistente, cálido, y ampliamente acogedor.
Organza Indécence no es simplemente un perfume, es una declaración de confianza y sensualidad. Perfecto para una noche especial o para cualquier momento en que desees dejar una impresión memorable, esta fragancia Givenchy es un indispensable en la colección de quienes aprecian la elegancia atemporal con un toque atrevido.
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Este perfume emana una fragancia exquisita, intensa y sofisticada. Definitivamente no es para pasar desapercibido – un poco basta para dejar huella. Se distingue por sus notas profundas de canela, ámbar y pachulí, que le aportan un carácter único. Es una opción perfecta para aquellas mujeres con una elegancia natural y un porte seguro, capaz de atraer la curiosidad de quienes pasan a su lado, invitándolos a querer saber más sobre ese aroma cautivador. Ideal para mujeres maduras que sepan apreciar su distinguida esencia.
Es una joya de aroma. Me siento como si estuviera disfrutando de un exquisito postre de vainilla y canela de primera. Comparto completamente la opinión de Sara Ruth: es ‘sofisticado, intenso y único’. No puedo creer que Givenchi haya decidido discontinuarlo.
Sin haberlo probado antes, me dejé llevar por los comentarios y, claro, el diseño del frasco y el tono del perfume siempre me dan pistas sobre su esencia. Este en particular, me sorprendió enormemente por su carácter distintivo, audaz y sumamente sensual. Me envolvió en un aura de misterio con su dulzura oscura, destacando notas de ámbar, vainilla y canela, pero fue el pachulí el que realmente robó el espectáculo. Aunque suelo ser cautelosa con el pachulí, en este perfume se presenta con una elegancia y finura tal, que simplemente no pude resistirme a él.
Estoy totalmente enamorada de este perfume; no he encontrado otro que me fascine tanto hasta ahora. Dado que dejaron de producirlo, tengo que ser muy selectiva con las ocasiones en las que decido usarlo, pero realmente vale la pena. Lo considero perfecto para mujeres poderosas y seguras, que no tienen miedo de mostrar su lado más sensual y atrevido. Tiene una durabilidad impresionante, su aroma intenso y envolvente puede permanecer hasta el día siguiente, especialmente en la ropa. Parece que tiene un ingrediente mágico que lo hace increíblemente seductor.
¡No puedo creer que este perfume fuera de edición limitada! Realmente es una aroma único que Givenchy debería traer de vuelta. Lo he estado reservando solo para momentos super especiales durante la última década, y ahora apenas me queda suficiente para usarlo en un par de eventos más. ¡Por favor, Givenchy, considera relanzarlo!
AquaLady12 aquí, ¡acabo de conseguir un frasco de 100 ml de este aroma por un precio increíble! Me animé a comprarlo porque era una edición limitada y había escuchado maravillas sobre él. ¡Vaya descubrimiento! Tiene un aire que me recuerda a Dior Addict, aunque básicamente coinciden en la nota de vainilla. Es potente, tiene clase, un toque de misterio y es definitivamente seductor. Perfecto para salidas nocturnas o cualquier momento en que quieras destacar y sentirte única. ¡Me encantó!
¡Vaya experiencia con Organza Indecence! Este perfume realmente me deslumbró. Tiene una esencia vibrante y majestuosa que no puedo dejar de elogiar.
Al aplicarlo, la canela se hace presente de una manera intensa pero elegante, creando una experiencia sensorial increíble.
Es el tipo de aroma que se nota, dejando una impresión de refinamiento y fuerza. Con solo un poco ya tienes para todo el día, ya que su aroma se mantiene por horas y su presencia es definitivamente notoria.
Solo tuve la oportunidad de probar una muestra, y desde entonces estoy en la búsqueda de una botella. Si alguien sabe dónde conseguirlo, estaré eternamente agradecido.
Es una pena que ya no lo produzcan. Realmente espero que Givenchy considere traerlo de vuelta. ¡Ningún otro perfume le llega ni a los talones!
Con ansias de reencontrarme con este perfume.
¡Saludos a todos!
Me lancé en una búsqueda incansable por la segunda edición de Organza de 1996, una fragancia que me capturó desde el principio. A pesar de haber pasado más de una década de su lanzamiento, el reto de encontrarla era tan grande como hallar un perfume clásico de los 70 u 80 dado su estado de discontinuación. La mera existencia de Organza Indecence, con su embalaje audaz y su intrigante nombre, me obsesionó tanto que no paré hasta dar con ella. Si la original ya me parecía embriagadora y seductora, tenía curiosidad por experimentar esta variante, aunque sospechaba que su desaparición rápida quizás indicaba que no era para todo el mundo.
Finalmente, conseguí un set que incluía una loción corporal y un perfume de 50 ml. La primera impresión al destaparlo fue su intensidad, muy parecida a la de su predecesora. Aunque a primera olfateada, la original destila un aroma floral, mientras que Indecence se inclina más hacia lo especiado y ambarino.
El verdadero encanto surge al aplicarlo: un aroma oriental, vibrante y exquisitamente equilibrado, con notas dominantes de ámbar, una vainilla dulce y especiada, incienso, y un toque de ciruela oscura. La vainilla tiene esa característica exótica y tentadora, perfectamente complementada con canela para un efecto más terrenal. En el trasfondo, el sándalo y el pachuli se fusionan, enriqueciendo la fragancia con una profundidad única.
El aroma se envuelve en una sutil estela cítrica y una intensidad extra gracias a la nuez moscada.
El atrevimiento de Givenchy al lanzar una fragancia de tan distinguido carácter me hace comprender su rápida discontinuación; es como una joya oriental que bien podría pertenecer a una casa de perfumes de nicho, al estilo de Serge Lutens.
Comparando de cerca con la versión de 1996, aunque comparten algunas notas, al oler una tras otra, los florales blancos destacan notoriamente en la original, marcando un contraste definido entre ambas.
El efecto de Indecence en la piel es un experiencia oriental cálida, sugerente, provocativa, con un fuerte carácter de vainilla/canela y especias. Es verdaderamente excepcional, una pena que no haya sido apreciada por el gran público. Existe el rumor de que ha sido relanzada en un nuevo envase, pero conseguirlo en mi país parece una misión imposible.
Descubrí un tesoro oculto.
El Organza original capturó mi atención desde que lo probé, un aroma lujoso y sofisticado, un perfecto ejemplo de lo mejor de los florales orientales. Pero al descubrir Organza Indecence, mi percepción cambió completamente; mantenía la elegancia y el lujo, pero añadía un matiz intrigante que lo distinguía del original.
No soy fan de ciertos aromas como la canela, el ámbar o la vainilla demasiado empalagosa. Tampoco me atraen los aromas intensamente cálidos, pero Indecence me envuelve de una manera que no puedo resistir. Lo que lo hace único es su capacidad de reinventar elementos clásicos del perfume oriental femenino de los 90 en algo completamente distinto. La esencia de Organza Indecence es especiada y seca, sin un ápice de cremosidad o exuberancia, y eso es lo que más me enamora de esta fragancia. Realmente, es más que una simple variación de Organza; es un perfume que brilla con luz propia, y su nombre evoca la textura áspera y dulcemente árida de ciertas telas, una descripción perfecta.
Lamentablemente, parece que fue un perfume adelantado a su época. En 1999, el mundo de las fragancias se inclinaba hacia opciones más ligeras, ya sea ozónicas y etéreas o amaderadas y unisex.
Daría lo que fuera por tener un pequeño frasco de esta maravilla, que, contrario a lo que pudiese parecer, no es excesivamente dulce. Es una fragancia con un aire sensual y embriagador, pero sorprendentemente seca y especiada, increíblemente moderna.
Sin duda, este ha sido mi perfume favorito de todos los tiempos. Tiene esa perfecta combinación de ser sensual, femenino y con un toque único que captura la atención. Es absolutamente embriagador y dejaba un aroma duradero que no pasaba desapercibido, con una intensidad que iba más allá de lo moderado. Lo seguí comprando hasta que lamentablemente dejaron de producirlo. Aunque ha pasado tiempo, todavía tengo la esperanza de tropezarme con este olor increíble. Realmente es una joya irremplazable y aún no he encontrado nada que le haga justicia.
Para mí, este ha sido EL PERFUME que había estado buscando durante dos décadas. Ningún otro aroma había logrado capturar mi atención de la misma manera. He pasado años probando cientos que eran parecidos o que prometían serlo, incluso llegué a emocionarme con una reedición que juré era casi idéntica, pero nada. Este perfume tenía una cualidad mística, era elegante y profundo pero sin llegar a ser abrumador. Era completamente diferente a las tendencias actuales, que honestamente no van conmigo, y aunque lo empecé a usar a mis 25, no me hacía sentir fuera de lugar. Fue una verdadera tristeza cuando dejaron de producirlo. Pero hoy, mi suerte cambio. Llegó un paquete que ordené sin saber muy bien qué esperar, solo sabía que lo comparaban con mi añorado perfume. Era Suki essence de Weil, y costó solo 18 euros por 100 ml. No puedo creer lo mucho que se asemeja a aquel aroma que tanto extrañaba. Es únicamente distintivo. Correré a comprar otro antes de que corra la suerte de su predecesor.
Me lancé y rompí mi regla de gasto con este perfume, Organza Indecence, y vaya que valió cada centavo, simplemente sublime. Empezaré por destacar que no se asemeja en absoluto al original, lo adquirí porque, a pesar de mi incansable búsqueda, no encontré algo que le llegara a los talones. Presenta una mezcla amaderada, frutal y especiada que gana mi corazón con la ciruela y la canela, además del palo de rosa, mis favoritos. Su aroma no varía mucho con el tiempo, pero eso no le quita su encanto. La duración y proyección son impresionantes: con solo una pulverizada estoy cubierta para todo el día y más. Lo considero perfecto para los días más fríos, tiendo a verlo más como una fragancia femenina que unisex (recomendaría evitarlo en la oficina por su potente impacto), aunque no me parecería extraño que lo usara un hombre.
Grado de agrado: 9/10
Nivel de interés: 7/10
Versatilidad: 7/10
Originalidad: 6/10
Acabo de probar este perfume y estoy fascinada. Tiene ese aroma que transmite una vibra de confianza y sensualidad absoluta, totalmente distinto y, en mi experiencia, supera al original. Le doy una calificación perfecta de 10/10. Aunque lo malo es que me está costando un mundo encontrarlo en mi país.
Hace años, mi novio de aquel entonces me sorprendió con una botella de perfume Organza, después de que le comentara lo mucho que me había gustado la fragancia original. Aunque estaba emocionado con el regalo, yo no pude compartir su entusiasmo una vez que lo probé y me encontré con que su aroma no tenía nada que ver con el original y que, además, estaba dominado por un fuerte olor a pachulí que no podía soportar. Sin embargo, por no herir sus sentimientos, me lo apliqué en varias ocasiones. Tras casarnos, acabé relegando el perfume a un rincón olvidado de nuestro hogar, donde permaneció oculto durante veinte años. Al encontrarlo de nuevo durante una limpieza, comprobé que el aroma no había cambiado en absoluto. Finalmente, con un pesar considerable, decidí deshacerme de él. Sin duda, ha sido el perfume que menos he podido tolerar en toda mi vida.
Totalmente de acuerdo, Indecence es un perfume que realmente te atrapa y te lleva a otro mundo con su aroma intenso. Tiene ese toque dulce y un poco fuerte de ciruela con un suave matiz de vainilla, mezclado con una sensación dulce y acogedora. La canela le da un giro interesante, añadiendo una sensación cálida y un poco áspera que me encanta.
El patchuli está increíblemente integrado, le da profundidad sin sobrecargar.
Realmente, es una fragancia que destaca por su originalidad, me hace pensar en Dior Addict por ese tono de vainilla que tienen en común.
Para mi gusto, logra capturar la esencia de la canela mejor que muchos otros perfumes que he probado.
Hace ya 5 años que me hice con mi último frasco, y lo estoy usando con cuentagotas porque ya no se encuentra por ningún lado. Simplemente, me encanta.
¡Este perfume ha sido mi sello personal durante años! Cuando dejó de estar disponible, me pasé a Dior Addict, pero, ¡Organza era otro nivel! Era puro descaro, como si dijera ‘aquí estoy, ¡fíjate en mí!’ Tenía ese ‘lo tengo todo bajo control’. Recuerdo que su aroma llenaba cualquier discoteca donde entraba y mis amigos podían identificarme a distancia. El olor se quedaba en mi ropa durante días… ¡GUERLAIN, necesitamos que vuelva! Fue un verdadero crimen retirar esta joya del mercado.
Este perfume definitivamente tiene un lugar especial en mi corazón y es una joya para las damas, al menos eso creo. Recuerdo como si fuera ayer, en el 2000, mi madre recibió este increíble Organza Indecence en su trabajo. No era para ella porque prefiere fragancias más ligeras, así que me sugirió regalárselo a mi novia de aquel entonces. Y vaya que fue un regalo espectacular. La presentación era impresionante, con un estuche que incluía no solo el perfume, sino un colgante dorado y una leche corporal con brillos, muy en boga por aquellos días. El aroma de este perfume es simplemente cautivador, es cálido y tiene una mezcla perfecta de especias donde la canela brilla de manera única. Se suma a esto, un toque suave de pachulí al inicio, seguido por notas frutales y una base de vainilla ámbar que es simplemente irresistible. Lejos de ser un perfume gourmand, tiene algo que te hace querer acercarte más a la persona que lo lleva. Para mí, este perfume trasciende ser solo una fragancia para mis parejas; es, en realidad, una parte de mí. Todavía conservo ese primer frasco que regalé, y ahora mi esposa lo usa solo en ocasiones especiales, a petición mía. Tiene una durabilidad notable de unas 8 horas y proyecta un aroma encantador que se va suavizando con el tiempo, ideal para los días fríos, eventos elegantes o para una salida nocturna. Es una verdadera pena que ya no lo produzcan, aunque si tienes suerte, todavía puedes encontrarlo en algunas páginas de venta de perfumes vintage, aunque a un precio bastante elevado.
¿Quién tuvo la idea de igualar este tesoro con Kenzo Elephant?
Acabo de probar dos fragancias en mis muñecas para ver sus diferencias: en una llevo este nuevo perfume y en la otra, L de Lolita Lempicka, ya que comparten algunos aromas. Después de un rato, puedo decir que aunque hay similitudes, este perfume tiene un toque de vainilla más suave y cremoso en comparación con el L de Lolita Lempicka, que resalta más por su aroma cítrico al principio y tiene un carácter general más intenso. Me fascina el aroma cálido de canela y vainilla que deja en la piel después de unas horas; hace que el perfume se sienta muy acogedor y personal. Aunque lo compré en una versión miniatura, no puedo dejar de admirar lo bonito que es el frasco. Definitivamente, lo considero un perfume perfecto para los días más fríos del año. Es una pena que ya no lo produzcan.
¿A quién se le ocurrió comparar esta obra maestra con Kenzo Elephant?
Uno de los pocos perfumes en los que me he gastado más de lo que me tengo permitido en este hobby. Organza Indecence es, en una palabra, hermoso. Parto por decir que no se parece en nada al original, y me lo compré porque, pese a buscar sustitutos, no logré encontrar nada a la altura. Es un amaderado frutal y especiado donde dominan la ciruela y la canela (una de mis mezclas preferidas) y el palo de rosa. Es un aroma bastante lineal, pero no por eso menos interesante. Proyecta muchísimo y dura una eternidad: con una atomización tengo para todo el día y más. Es un perfume de clima frío multiuso, y lo veo más bien femenino que unisex (evitar usarlo en oficinas por la proyección nuclear), pero tampoco creo que sea disparatado que lo lleve un hombre. Agradable: 9/10. Interesante: 7/10. Versátil: 7/10. Original: 6/10.
Delicatessen, es como un delicioso flan de vainilla aromatizado con la mejor canela en rama. Coincido con Sara Ruth: “elegante, fuerte y distinguido”. No entiendo cómo Givenchy se ha decidido a retirarlo.
Conseguí una botella de 100 ml de este perfume a muy buen precio. Lo compré al leer que era una edición limitada y por sus buenas críticas. Qué exquisito perfume!!! Me recuerda, en estilo, al Dior Addict, a pesar que solo tienen en común la nota de vainilla. Es muy intenso, elegante, misterioso, sexy. Ideal para una fiesta nocturna o para cuando quieras sentirte especial y única. Lo adoré!
Ha sido ‘EL PERFUME’ con mayúsculas para mí. Veinte años después no había conseguido hallar sustituto. Busqué cientos de aromas con notas similares e incluso con la edición de les mythiques creí que había vuelto, pero no era igual. Era misterioso, sofisticado, intenso aunque no intrusivo. Nada que ver con los aromas modernos que sinceramente no son mi estilo, pero tampoco era un aroma de señora mayor, de hecho lo usaba con 25 años. Qué pena que desapareciera. Hoy me llegó un pedido a ciegas de una fragancia que se comparaba aquí. La busqué, la encontré y tiene un precio de risa, 18 euros los 100 ml. Es Suki essence de Weil. Espectacular, me encanta, me recuerda muchísimo a ese olor tan especial. Es maravillosamente diferente. Voy a pedir otro frasco por si la vuelven a descatalogar.
Este perfume es hermoso, huele a mujer fuerte, sensual y segura, muy diferente al original y, en mi opinión, mejor. Es un 10/10. Lo busco con pasión pero es imposible encontrarlo en mi país.
Uno de los pocos perfumes en los que me he gastado más de lo que me permito en este hobby. Organza Indecence es, en una palabra, hermoso. No se parece nada al original, me lo compré porque, pese a buscar sustitutos, no hallé nada a la altura. Es un amaderado frutal y especiado donde dominan la ciruela y la canela (una de mis mezclas favoritas) y el palo de rosa. Es bastante lineal, pero no por eso menos interesante. Proyecta muchísimo y dura una eternidad: con una atomización tengo para todo el día y más. Es de clima frío, multiuso, veo más femenino que unisex (evitar en oficinas por la proyección nuclear), pero tampoco es disparatado que lo lleve un hombre. Agradable: 9/10 Interesante: 7/10 Versátil: 7/10 Original: 6/10
Ha sido “EL PERFUME” con mayúsculas para mí. 20 años después no había conseguido encontrar sustituto. He buscado cientos de aromas con notas similares e incluso con la edición de Les Mythiques creí que había vuelto a mis manos, aunque no era igual. Era misterioso, sofisticado, intenso aunque no intrusivo. Nada que ver con los aromas modernos que sinceramente no son mi estilo, pero a la vez tampoco era un aroma de señora mayor; de hecho, lo usaba con 25 años. Una pena que desapareciera. Pues bien, hoy me ha llegado un pedido a ciegas de una fragancia que se comparaba en esta página. La busqué, la encontré y tiene un precio de risa: 18 euros los 100 ml. Se trata de Suki Essence de Weil. Espectacular, me encanta, me recuerda muchísimo a ese olor tan especial. Es maravillosamente diferente. Voy a pedir otro frasco por si la vuelven a descatalogar.
Concuerdo que Indecence es embriagadora e hipnótica: una nota de ciruela caramelizada y avainillada un tanto acre con tono meloso, donde la canela aporta un lado maderable y seco. El patchuli está muy bien trabajado. Para mí es una fragancia muy original, que recuerda mucho a Dior Addict en el matiz avainillado, con una nota de canela lograda entre muchas.
El mejor perfume que he tenido en mi vida, era perfecto, sensual, femenino, llamativo, embriagante, deliciosa, de estela moderada a pesada, muy duradero, lo compré hasta que lo discontinuaron, no pierdo la ilusión de encontrar este aroma nuevamente, es invaluable y no he encontrado nada que se le parezca.
Organza Indecence es una fragancia: vibrante, soberbia, extraordinaria, majestuosa… En mi piel predomina la canela intensa, fina y que es un deleite para los sentidos. Perfume que denota distinción a quien lo porta, es fuerte y llama la atención de quien lo percibe, su longevidad es duradera y su estela es pesada, una atomización es suficiente. No he tenido la suerte de volver a verlo, solo llegué a tener una muestra que me duró bastante, si alguien llega a conseguir el original, por favor, me mandan datos del vendedor. El Indecence de Mysthiques es similar, nada como el primero. Realmente es una lástima que esté descontinuado, por favor Givenchy vuelve a producirlo, ninguno se le iguala. Urgente: ¡Lo quiero de regreso! Saludos cordiales 🙂
Una fragancia preciosa, súper acogedora y ideal para cuando necesitas un abrazo por dentro. Empieza con un toque cítrico ligero, luego viene una vainilla delicada mezclada con canela y anís sublimes. Huele a Navidad, clara y redonda. Las maderas al final dan un acabado suave, polvoriento pero sofisticado. Típicamente francesa, duradera y reconocible al instante, nada común. Va para cualquier ocasión, desde el día hasta la noche, sola o con alguien. En resumen: Organza Indence es mi aroma de invierno. Tiene cuerpo, dulce sin empalagar, con canela y ámbar cálido. Te hace sentir genial y el efecto es increíblemente elegante.
Gracias a @Whisper_of_love pude probarlo y es una pena que lo hayan descatalogado. Es súper cálido, embriagador y sensual, un ámbar con canela y ciruela almibarada delicia. Al principio la vainilla destaca sin hacer el perfume empalagoso, y al secarse el ámbar manda. Como otros, digo que nunca he oído una canela mejor conseguida. Estela moderada y en mi piel dura más de 12 horas. Qué pena que desaparezca, si no fuera así me lo compraría para noches de frío. Olor 9,5/10, duración 10/10, estela 7/10, calidad/precio -/10, packaging 8/10. ¿Volvería a comprar? No lo compré.
Una joya infravalorada. El Organza original ya era un buen perfume, un seductor floral oriental lujoso y sofisticado. Para mí Organza Indecence era todavía mejor: seductor, oriental, lujoso y sofisticado. Pero tenía algo que el original carecía: ambigüedad. Aborrezco la canela, no me gusta el ámbar ni la vainilla pichí pichí. Además detesto las notas calientes, y este perfume es un caldero de temperaturas agudas… todo eso se me desmorona cuando huelo Indecence, me deja hipnotizado. Para mí la gracia de Indecence es que teniendo aparentemente notas algo trilladas propias de cualquier oriental femenino de los 90 tenía un acabado árido especiado que lo hacía delicioso. El cuerpo de Organza Indecence era picante y seco, sin cremosidad, sin suntuosidad alguna. Esa era la gracia de este flanker de Organza que más que un flanker es un perfume con personalidad propia. Además el nombre, Organza, muselina, organdí, le va que ni pintado porque realmente te recuerda al tacto áspero y levemente dulzón de esa tela. Duró medio telediario, en 1999 ya no se llevaban estos perfumes embriagadores, la moda iba por otros derroteros, o bien ozónicos transparentes y etéreos o bien amaderados más andróginos. Mataría por tener un frasquito pequeño de esta preciosidad, que por cierto no era ni mucho menos tan dulce como aparenta. Era un perfume sexual y narcótico, pero muy seco y picante, y sobre todo muy moderno.
Dios, no puedo creer que haya sido edición limitada, es una fragancia inolvidable e insuperable, por favor Givenchy regresadlo… He tenido que usarlo solamente para ocasiones especiales durante diez años y solo me queda como para cuatro ocasiones más de forma muy restringida….
El que mejor le va a las mujeres, a mi juicio. Era el 2000 y mi madre me regaló un estuche de Organza Indecence, enorme y bonito, que le habían dado en el trabajo. Como a ella y a mi hermana les gustan los perfumes frescos, me pidió que se lo regalara a mi novia de entonces. ¡Claro que sí! Con un regalo así, iba a quedar de lujo. Cuando se lo entregué, ella lo abrió, lo pulverizó y yo me quedé hipnotizado. El estuche venía con un colgante dorado, perfume sólido y una leche corporal con purpurina, muy de moda entonces. Absolutamente embriagador, cálido y especiado, con una canela trabajada de forma magistral que se nota desde el principio hasta el final, acompañada de un pachulí suave, una nota frutal carnosa en el medio y una vainilla ambarada deliciosa al final. Aunque no es gourmand, me dan ganas de comerme a quien lo lleva. Es mi perfume, aunque siempre lo hayan usado mis parejas. Todavía tengo el bote original de 2000 y ahora lo usa mi mujer solo en ocasiones especiales, por nuestro trato. Buena duración, unas 8 horas, con buena proyección al inicio y luego baja a piel dejando una estela elegante y seductora. Ideal para épocas frías, para vestir elegante o seducir de noche. Qué pena que lo descontinuara hace años, aunque aún se encuentra en webs de vintage a buen precio.
Una joya infravalorada. El Organza original ya era un buen perfume, un seductor floral oriental lujoso y sofisticado. Para mí, Indecence era aún mejor: seductor, oriental, lujoso y sofisticado, pero con algo que el original carecía: ambigüedad. Aborrezco la canela, no me gusta el ámbar ni la vainilla pichí-pichí, y odio las notas calientes; este perfume es un caldero de temperaturas agudas… todo eso se desmorona al oler Indecence y me deja hipnotizado. Su gracia es que, teniendo notas trilladas de cualquier oriental femenino de los 90, tenía un acabado árido especiado delicioso. Su cuerpo era picante y seco, sin cremosidad ni suntuosidad. Esa era la gracia de este flanker, que más que un flanker es un perfume con personalidad propia. Además, el nombre le va que ni pintado porque realmente recuerda al tacto áspero y levemente dulce de esa tela. Duro medio telediario, en 1999 ya no se llevaban estos perfumes embriagadores; la moda iba por otros derroteros, o bien ozónicos y etéreos o bien amaderados más andróginos. Mataría por tener un frasquito pequeño de esta preciosidad, que por cierto no era ni mucho menos tan dulce como aparentaba. Era un perfume sexual y narcótico, pero muy seco, picante y sobre todo muy moderno.
Mi perfume bandera por años. Cuando desapareció, lo suplí con Dior Addict, pero Organza era INDECENTE: era chulería, era ‘estoy aquí, miradme’, era ‘YO PUEDO CON TODO’. Era una pisonadora que inundaba toda la discoteca y mis amigos me reconocían a lo lejos. Quedaba impregnada en la ropa por días. GUERLAIN, ¡REGRESALA! Fue una cruel matanza acabar con esta diosa.
Me la regaló el que entonces era mi novio hace muchos años porque yo había oído la original y me había gustado. Así que allá que se fue a por Organza y me lo dio con toda su ilusión. Cuando vi que no se parecía en nada al perfume original no tuve fuerzas para decirle lo mucho que me repelía el intenso olor a pachulí y me la eché varias veces para quedar bien. Cuando nos casamos la relegué al rincón más oscuro de la casa. Y ahí estuvo durante veinte largos años. Un día, haciendo limpieza, la encontré, la abrí y el aroma seguía siendo el mismo. Con todo el dolor de mi corazón me deshice de ella. El pachulí seguía estando ahí. Creo que ha sido el perfume que más he odiado en mi vida.
Concuerdo que Indecence es una fragancia embriagadora e hipnótica. Una nota de ciruela caramelizada y avainillada un tanto acre con un tono meloso; la canela brinda su lado maderable y seco. El patchuli está muy bien trabajado. Para mí es una fragancia muy original, me recuerda mucho a Dior Addict en el matiz avainillado. Para mí es una fragancia con la nota de canela más bien lograda entre muchas.
Lo compré a ciegas y acerté. El frasco y el color del líquido ya te adelantan el aroma. Tiene un olor muy original, fuerte, atrevido, sensual, misterioso, dulce pero oscuro; se nota mucho el ámbar, la vainilla y la canela, pero el protagonista es el pachulí. Aunque tengo mis dudas con ese ingrediente, en el ORGANZA INDECENCE lo porta con tanta clase, sobriedad y exquisitez que no tuve más remedio que adorarlo.
Lo amo, lo amo, lo amo, no hay fragancia en el mundo (por ahora) que me llene tanto como esta. Como le descontinuaron tengo que medir mucho las ocasiones en las que lo uso, pero vale la pena el sacrificio, es para mujeres empoderadas, seguras de sí mismas, escandalosamente sexy, oscuro, con gran fijación y su aroma penetrante otorga buena estela que dura hasta el día siguiente, aún más en la ropa. Algo debe contener en sus ingredientes algo considerado afrodisíaco porque para mí es muy erótico.
Consigui mi último frasco hace cinco años y lo dosifico como si fuera oro porque ya no se consigue. LA AMO.
Llevo uno en una muñeca y otro L de Lolita Lempicka en otra para comparar, ya que comparten notas. Sinceramente, en mi piel sí se parecen, aunque OI huele a vainilla más cremosa y suave, mientras en L de LL se nota ese toque cítrico de salida y en conjunto son más intensas. Me encanta la fase final, esa mezcla de canela y vainilla que deja en la piel, cálida e íntima. La botella, aunque conseguí una miniatura, es preciosa. Diría que es más para invierno. Otra preciosidad que descatalogaron.
Cuando vi que había una segunda versión de aquel perfume Organza de 1996 (que tanto me había gustado) moví cielo y tierra para encontrarlo. Por aquel entonces, cuando comencé mi búsqueda apenas 10 años después desde su lanzamiento, por su estado de discontinuo, ya era más difícil de encontrar que un vintage del año 80 o 70. Organza Indecence con ese título y con ese frasco tan provocador, no podía salir de mi cabeza, mi obstinación por encontrarlo se hacía cada vez más fuerte. Si ya la primera versión es sensual y seductora no quería imaginarme cómo podría ser esta, aunque claro su rápida desaparición del mercado me hacía sospechar que quizá mi idea podía ser falsa. El tiempo apremia, y llego a mis manos un cofre con una Body lotion y una fragancia de 50 ml. Ya solo con destapar el frasco y oler desde el pulverizador, se notaba lo narcótica e intensa que era, en este rasgo es igualita a su hermana mayor. Aunque al compararlas de manera rápida, la primera gira más a lo floral e Indecence es mucho más especiada y ambarosa. Una vez pulverizada es donde sucede la magia, un oriental estridente, increíblemente bien orquestado y balanceado, ambaroso, dulce, de incienso, con grandes toques de vainilla acanelada y una obscura ciruela. La vainilla es bien de medio oriente, jugosa, sugerente y golosa. La canela juega con ella aportándole un lado más terroso y van en simbiosis perfecta. El sándalo y el pachuli están muy en el fondo, unidos como en una sola nota que le aporta una riqueza sin igual a esta fragancia. La rodea un aura que tiene una muy fina estela cítrica (puede ser bergamota o algún otro cítrico) y una nuez moscada un poco más intensa. Es tan atrevido que Givenchy haya sacado una fragancia de este estilo tan único y particular, que ahora entiendo por qué fue tan rápidamente discontinuada. Pareciera una fragancia oriental sacada por una casa de perfumes Nicho, onda Serge Lutens. Si comparamos con mayor detenimiento la primera versión de 1996 con la de Indecence, pueden haber algunas notas que comparten, pero apenas olemos una y la otra, a la de 1996 le saltan de manera notoria los florales blancos, que es claramente la diferencia radical que hay entre las dos. El resultado de Indecence en la piel es un oriental, cálido, sugerente, provocador, alicorado, muy avainillado/acanelado y especiado. Una verdadera delicia y una lástima que el público masivo no pudo comprender esta belleza. Dicen que se puede conseguir aún, que fue relanzada con otra botella, pero aquí en mi país es casi imposible de obtener.
Cuando vi que había una segunda versión de aquel Organza de 1996 (que tanto me gustaba), moví cielo y tierra para encontrarlo. Por aquel entonces, apenas 10 años después de su lanzamiento, por estar discontinuado, ya era más difícil de encontrar que un vintage de los 70 u 80. Organza Indecence, con ese título y ese frasco tan provocador, no salía de mi cabeza; mi obstinación por encontrarlo se hacía cada vez más fuerte. Si la primera versión ya era sensual y seductora, no quería imaginarme cómo podía ser esta, aunque su rápida desaparición del mercado me hacía sospechar que quizá mi idea era falsa. El tiempo apremia y llego a mis manos un cofre con una body lotion y una fragancia de 50 ml. Solo con destapar el frasco y oler desde el pulverizador, se notaba lo narcótica e intensa que era; en este rasgo es igualita a su hermana mayor. Aunque al compararlas rápido, la primera gira más a lo floral e Indecence es mucho más especiada y ambarosa. Una vez pulverizada es donde sucede la magia: un oriental estridente, increíblemente bien orquestado y balanceado, ambaroso, dulce, de incienso, con grandes toques de vainilla acanelada y una obscura ciruela. La vainilla es bien de medio oriente, jugosa, sugerente y golosa. La canela juega con ella aportándole un lado más terroso y van en simbiosis perfecta. El sándalo y el pachulí están muy en el fondo, unidos como en una sola nota que le aporta una riqueza sin igual. La rodea un aura con una fina estela cítrica (puede ser bergamota o algún otro) y una nuez moscada un poco más intensa. Es tan atrevido que no entiendo cómo Givenchy sacó una fragancia de este estilo tan único y particular, que ahora entiendo por qué fue tan rápidamente discontinuada. Parece una fragancia oriental sacada por una casa de nicho, onda Serge Lutens. Si comparamos con mayor detenimiento la primera versión de 1996 con la de Indecence, pueden haber algunas notas compartidas, pero apenas olemos una y otra, en la de 1996 le saltan de manera notoria los florales blancos, que es la diferencia radical. El resultado de Indecence en la piel es un oriental, cálido, sugerente, provocador, alicorado, muy avainillado/acanelado y especiado. Una verdadera delicia y una lástima que el público masivo no pudo comprender esta belleza. Dicen que se puede conseguir aún, que fue relanzada con otra botella, pero aquí en mi país es casi imposible de obtener.
Un aroma elegante, fuerte y distinguido, con mucho carácter. Hay que usarlo con moderación y saber llevarlo con garbo. Persisten las notas de canela, ámbar y pachulí. Deja una estela que hace que quien no te conoce te siga preguntando qué perfume llevas puesto. Lo recomiendo especialmente para mujeres adultas elegantes.
Me la regaló mi ex novio hace años porque le gustó el original. Se fue a por Organza con ilusión, pero al ver que no tenía nada que ver con lo que olía, me repelía tanto el pachuli que me lo eché varias veces para no herirle. Cuando nos casamos lo relegué al rincón más oscuro y ahí estuvo veinte años. Al limpiar lo encontré, abrí y el olor seguía igual. Con todo el dolor del mundo me deshice de él. El pachuli seguía ahí. Creo que ha sido el perfume que más he odiado en mi vida.
El mejor perfume con canela que he probado, qué canela tan divina, siento la estela de madera a mi alrededor. Es súper acogedor, supera al original que también tengo y adoro. No es gourmand, no seáis tontos, es madera y ámbar, no siento la ciruela y el almizcle es discreto en mi piel.