Para mujeres
Patchouli Nosy Be Perris Monte Carlo
Acordes principales
Descripción
En el corazón de la perfumería de lujo, "Patchouli Nosy Be" de Perris Monte Carlo se erige como un emblema de sofisticación y profundidad. Esta excepcional fragancia captura la esencia de la isla Nosy Be, un santuario natural ubicado en las costas de Madagascar, conocido por su pachulí de calidad incomparable. La composición de este perfume inicia con una apertura intrigante de pimienta rosa, que rápidamente se funde en un corazón rico y terroso de pachulí, revelando facetas misteriosas y envolventes. El toque de cacao añade una dimensión ligeramente amarga y profundamente seductora, mientras que el lándano otorga un carácter resinado y cálido.
La base de "Patchouli Nosy Be" descansa sobre una combinación exquisita y duradera de vainilla, cuyo dulzor es equilibrado a la perfección con las notas amaderadas de sándalo y cedro. Esta alquimia crea un halo de elegancia y un aura inolvidable que perdura en la piel.
Concebida para el conocedor de fragancias que aprecia la complejidad y la artesanía, "Patchouli Nosy Be" es una obra maestra que refleja la pasión y el legado de Perris Monte Carlo. Es un tributo a la naturaleza, un encuentro entre la opulencia y lo exótico, diseñado para dejar una atomización majestuosa e inconfundible en aquellos que buscan distinguirse.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
1.211 votos
- Positivo 81%
- Negativo 12%
- Neutral 6,4%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.
Propiedad
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Tuve que revisar mi opinión inicial sobre este perfume después de darle otra oportunidad, y debo decir que mi percepción ha cambiado drásticamente. Al principio me encontré con una fascinante combinación de pachulí y cacao, que evoca sensaciones similares a las que ofrece L’Instant de Guerlain, logrando un balance perfecto que puede ser apreciado tanto por hombres como por mujeres. El lándano aporta ese toque cremoso inconfundible, acompañado de un ligero aroma a sándalo. Aunque no es una mezcla con una amplia variedad de olores, Patchouli Nosy Be aún logra transmitir una complejidad notable con tan solo estas notas. A medida que el perfume se asienta, los aromas persisten, aunque se transforman de una forma que me resulta especialmente cautivadora. Me recuerda a Noir Reminiscence, con sus notas amaderadas y a incienso, a pesar de no compartir exactamente los mismos componentes. En cuanto a la calidad, se mantiene a la altura de los otros perfumes de la línea de Perris, con una proyección impresionante y una durabilidad excepcional.
Encontré este perfume sorpresivamente equilibrado, con un toque perfecto de pachulí que lejos de ser abrumador, se siente suave y refinado. Desde el principio, el pachulí domina de manera sutil, evolucionando rápidamente para dar paso a una mezcla más rica y compleja donde el cacao juega un papel estelar, aportando una dualidad de amargura y dulzura que enriquece la fragancia, dándole un toque único y algo misterioso. La comparación con perfumes reconocidos por su uso de pachulí y cacao revela su calidad y complejidad, aunque encontré en este una identidad propia que me fascinó.
A medida que la fragancia se asienta, se percibe un balance maravilloso entre el pachulí y el cacao, con un toque de ládano que suma profundidad sin sobrecargar. La presencia de la vainilla, emergiendo suavemente hasta dominar la escena, es simplemente exquisita; lejos de ser demasiado dulce, aporta una cremosidad que redondea perfectamente el aroma, creando una experiencia olfativa armoniosa de principio a fin.
En las fases finales, la base amaderada se revela, complementando sin eclipsar las notas principales que han llevado la batuta. La durabilidad del perfume es impresionante, manteniéndose presente sin ser invasivo, adecuado para quienes prefieren dejar una huella sutil pero perdurable.
El carácter unisex del perfume me parece acertado, aunque tiende a inclinarse hacia una vibra más masculina debido a la oscuridad del cacao, sin embargo, la vainilla equilibra este efecto hacia el final, otorgándole una versatilidad encantadora.
Ideal para climas más frescos o incluso templados, demostró ser una opción versátil para diversas ocasiones, desde salidas nocturnas hasta un aroma de oficina. Si bien al principio no capté toda su esencia, una segunda prueba en circunstancias diferentes me permitió apreciar completamente su calidad y la maestría detrás de su creación. Aunque al inicio me trajo recuerdos inesperados de aceitunas, esta impresión fue efímera y no restó valor a la experiencia. Definitivamente, lo considero una adquisición valiosa y lo recomiendo sin reservas, especialmente para los enamorados del pachulí y las fragancias gourmand.
Me llevé una grata sorpresa con este perfume, algo inesperado dado mis previas experiencias poco satisfactorias con los perfumes de pachulí. A menudo, los encuentro o demasiado parecidos a un dulce, o simplemente no me convencen; su mezcla de olores mentolados y terrosos siempre me pareció un poco pasada de moda y bastante fuerte para mi gusto. Sin embargo, este en particular logra un equilibrio impresionante con sus otras notas, no se siente como una fragancia que no cambia con el tiempo, algo que sí sentí con otros perfumes similares. La inclusión de cacao y sándalo le da momentos que recuerdan a otras fragancias reconocidas, aunque claramente tiene su propio carácter, gracias también a toques de vainilla y ládano que lo hacen más complejo. El resultado es una mezcla armoniosa y reconfortante, con cada aroma complementando al otro sin sobresalir de más. Lo mejor de todo es que, además de su excelente aroma, lo he encontrado a buen precio. Y sí, dura mucho tiempo puesto.
Definitivamente, este perfume de Perris Montecarlo se sale de lo común, es una verdadera joya si estás buscando un aroma que resalte entre la multitud. Lo que más me sorprendió fue ese toque dulce y sofisticado que tienen gracias a la mezcla de pachulí con vainilla y cacao; simplemente no puedes pasar desapercibido con él. Al parecer, su singularidad viene de una variante especial de pachulí que creció bajo condiciones climáticas únicas en Nosy Be, o al menos eso me contaron cuando lo probé por primera vez. No estoy seguro de cuánto hay de verdad en esa historia, pero lo que sí sé es que este no es tu típico pachulí. ¡Me tiene completamente enamorado!
Aroma: Un rotundo 10
Duración: Muy buena, un 9
Proyección: Sutil pero presente, le doy un 7
Relación calidad-precio: Un poco caro, así que un 6
Versatilidad: Sorprendentemente alta, un 8
Impresión general: Un impresionante 9
Me encantó este perfume por su aroma destacado a Patchouli, tiene un toque bastante dulce que me atrajo desde el primer momento. Inicialmente, su presencia es fuerte y se siente esa vibra especiada que promete. Pero, una pega que encontré es que en mi piel, su durabilidad es muy corta. Apenas a los 15 minutos de haberlo aplicado, siento que su intensidad disminuye considerablemente. Creo que si el precio fuera más accesible, alrededor de 80 euros por 100 ml, no me importaría tener que aplicármelo más seguido durante el día. Pero dada su alta etiqueta de precio, siento que no justifica su valor por la falta de permanencia en la piel.
Increíblemente bueno. Al principio, tiene un fresco toque de menta. Perfecto para usar en otoño, y lo mejor es que el aroma dura todo el día. Su aroma al secarse es simplemente exquisito.
Si este perfume os ha conquistado, os recomiendo que no os perdáis el patchouli de la misma marca, presentado en un envase dorado. Es pura magia.
Probé este perfume que tiene un toque único de pachulí ligeramente dulce y algo de menta, con un fondo de chocolate y vainilla que se destaca más después de un rato. No es demasiado fuerte y dura un tiempo decente, perfecto para quienes buscan reflejar elegancia pero de manera sutil. Realmente, un aroma excelente y de alta calidad.
Este perfume es un verdadero viaje sensorial al corazón del patchouli, presentando una profundidad y complejidad asombrosas. Es como adentrarse en un bosque encantado, con toques amaderados oscuros que te envuelven en un abrazo terroso y rico en colores cálidos. La fragancia se desarrolla delicadamente, llevándote de la intensidad de la madera a un suave susurro de dulzura que no es en lo más mínimo cloying, gracias a ingredientes naturales como el cacao, la vainilla y el haba tonka. El patchouli aquí logra redimirse de las versiones artificiales y simplificadas a las que se le ha sometido injustamente, similar a lo que ha sucedido con la vainilla y la lavanda. Perris ha creado algo especial con esta colonia, perfecta tanto para ser la estrella solitaria en tu piel como para mezclarla con otras fragancias, dejándote sumergir en su calidez ahumada y dulzura natural.
Este perfume realmente capta la atención por su sofisticación. Desde el primer momento, notas de pachulí y cacao se abren paso, creando una sensación única, casi como si estuvieras envuelto en una dulce nube de chocolate, pero sin llegar a ser pesado o demasiado dulce. Se siente un toque vibrante gracias a la pimienta y a medida que se asienta en la piel, se vuelve un poco más dulzón, aunque de una manera muy sutil y refinada. Pienso que el sándalo juega un papel importante aquí, manteniendo ese carácter sofisticado y pulcro. La presencia de maderas enriquece la fragancia, otorgándole esa sensación de profundidad y seriedad que tanto me gusta. Es una fragancia que veo ideal para eventos formales, demostrando que no solo es apropiada para el verano, sino para cualquier tiempo. Además, tiene una buena duración y proyección, sin duda alguna, una de mis preferidas de esta marca.
Agradable pachulí, sin ser agresivo, más comedido, poco terroso y gourmand por el cacao y la vainilla. En la salida el pachulí destaca, pero aterciopelado, no rudo. El cacao se une pronto, amargo y dulce, dando oscuridad. Como Borneo 1834 de Lutens o L’Instant de Guerlain mezclan estas notas, pero con otros resultados; Nosy Be se acerca más al Lutens. En la media hay equilibrio, aparece un ládano resinoso y algún matiz floral no listado. La vainilla llega al final, dulce y cremosa sin empalagar, creando armonía. Al final se nota el fondo amaderado, oculto al principio. Muy buena duración, estela moderada-alta con buena dosis. Unisex, aunque el cacao lo inclina a masculino y la vainilla a femenino. Ideal para frío o templado, noche o oficina. La primera vez no lo aprecié igual, quizás por el clima, y me recordó a aceitunas al principio, pero esta vez no. Lo compraría, calidad magnífica, recomendado para amantes del pachulí y gourmand.
Bonita sorpresa, ya que esperaba un disgusto como es habitual con los patchoulis. Sin contar con los que acaban siendo repostería (frutichulis y demás), creo que ningún patchouli hasta ahora me había gustado; ese aroma entre mentolado y terroso siempre se me tornaba rancio, anticuado y maduro. Aquí presenta esas características pero está muy bien balanceado por el resto de notas. No es como el de Villoresi, que es 15 o más horas de un aroma monolítico sin evolución. Al estar acompañado por cacao y sándalo, tiene visos de Santal Majuscule, pero visos, porque se distancian bastante. El Lutens es fantástico pero más simple; en este se siente también la vainilla y el ládano. Todo queda muy bien ensamblado y balsámico, las notas no se sienten forzadas y ayuda que a veces se vea a buen precio. El rendimiento está bastante bien, alto.
Una oportunidad para conocer un patchouli complejo, intenso y bello. Es amaderado absoluto, oscuro pero lleno de matices en tonos tierra rojizos y ricos. Tiene una evolución clara y pausada que va desde lo más amaderado hasta un eco cálido de ese dulzor jamás empalagoso (como cacao, vainilla o haba tonka de gran pureza) que te acompaña y te da un porte. El patchouli ha sufrido ese maltrato al que también sometieron a la vainilla o la lavanda, pervirtiendo sus interpretaciones sintéticas y falsas. Otra obra de la casa Perris que merece la pena, ya sea para mezclar o llevar sola dejándose embriagar por esa madera humeante de naturaleza y calor dulce.
Totalmente distinto al otro de Perris Montecarlo. Este es un pachulí más dulce, moderado y llevable. Aunque el pachulí se nota, la vainilla y el cacao toman el protagonismo, haciéndolo irresistible. Me dijeron en la perfumería que surgió por una variedad distinta de pachulí en Nosy Be por el clima, con un aroma diferente al tradicional. No sé si es real o metafórico, pero lo cierto es que no es un pachulí al uso. ¡Me encanta! Aroma: 10, Duración: 9, Estela: 7, Calidad/precio: 6, Versatilidad: 8, Global: 9.
Oportunidad para conocer un pachulí complejo, intenso y bello. Amaderado absoluto, oscuro pero con matices en tonos tierra rojizos y ricos. Evolución clara y pausada, desde lo más amaderado a un eco cálido de dulzor jamás empalagoso (cacao, vainilla o haba tonka de gran pureza) que te acompaña y te da porte. El pachulí sufrió ese maltrato que también le hicieron a la vainilla o lavanda, pervirtiéndolas con interpretaciones sintéticas y falsas. Otra obra de Perris, ideal para mezclar o llevar sola, dejándose embriagar por esa madera humeante de naturaleza y calor dulce.
Fragancia de patchouli dulce y alcanforada con dejes mentolados sobre una base de cacao y vainilla que se hace más notoria al secar. Duración media y estela suave, representando la elegancia de la sencillez. Muy buen aroma de grandísima calidad.
Un perfume totalmente diferente al otro que ofrece Perris Montecarlo. Este es un patchouli más dulce, moderado y mucho más llevable. Aunque el patchouli se nota bastante, toman mucho protagonismo otras notas como la vainilla y el cacao, haciéndolo irresistible. Me contaron en la perfumería que surgió sin querer al producirse una variedad diferente de patchouli en la isla de Nosy Be debido al clima, con un aroma distinto al tradicional. No sé cuánto tiene esto de real o de metafórico, pero lo cierto es que no es un patchouli al uso. Me encanta. Aroma: 10, Duración: 9, Estela: 7, Calidad/precio: 6, Versatilidad: 8, Global: 9.
Como amante del patchouli, tenía grandes expectativas y la fragancia cumple con una interpretación interesante, aunque no revolucionaria. El patchouli es protagonista desde el inicio, pero no es terroso ni sucio; huele más a ungüento medicinal o crema antiinflamatoria, con un toque alcanforado y balsámico. Al secar en piel, aparece un cacao seco y oscuro, casi polvo puro, que aporta calidez sin quitarle protagonismo al inicio mentolado. En el fondo, maderas y una lámina sutil de vainilla redondean el conjunto sin empalagar. La duración es media y la proyección discreta; en ropa dura una hora y media, pero no llena la habitación. Ideal para uso íntimo, introspección o días fríos. Es peculiar, con identidad marcada, pero no es de esas que enganchan para usar a diario. Si buscas algo medicinal, balsámico y con un patchouli trabajado sin ser espectacular, puede gustarte. En mi caso, no es imprescindible, pero es una propuesta curiosa y diferente.
Si os gusta este, probad el patchouli de la misma casa en bote dorado. Es pornográfico, más que este. Además, puestos a gastar, creo que por el precio no hay tanta diferencia. Pero mientras tanto, si tenéis este: qué pachulazo. De esos chocolatosos y bien hechos, nada de invasión herbal grasienta ni de olor a tienda de yogures, chinchines de los noventa ni Nag Champa. Esto es otra liga, amigos.
Sorpresa bonita, porque suelo odiar los pachulís (a veces son solo repostería o hueles a rancio y anticuado). Aquí tiene esas notas mentoladas y terrosas, pero muy bien balanceadas. No es como el de Villoresi, que es monolítico y dura horas sin evolucionar. Acompañado por cacao y sándalo, tiene visos de Santal Majuscule, pero se distancia; el Lutens es fantástico pero más simple, aquí se siente vainilla y ládano. Todo queda bien ensamblado, balsámico, sin notas forzadas y a buen precio. Rendimiento alto.
Agradable patchouli, sin ser demasiado agresivo, más bien comedido, poco terroso y bastante gourmand gracias al cacao y la vainilla. En la salida es donde más detecto el patchouli, pero sin llegar a ser tan rudo como en otros perfumes; aquí lo noto más aterciopelado. Enseguida se une el cacao, dándole un toque entre amargo y dulce, además de oscuridad. Perfumes como Borneo 1834 de Lutens o L’Instant de Guerlain también usan esta mezcla, pero con diferentes resultados. En Guerlain añaden cítricos y en Lutens especias. Creo que Nosy Be se acerca más al Lutens. En la fase media hay un buen equilibrio entre patchouli y cacao, apareciendo un ládano resinoso de fondo y algún matiz floral no listado. La vainilla se hace notar para quedarse hasta el final. Dulce, cremosa pero nada empalagosa, esta vainilla está muy bien lograda y crea una armonía perfecta. Ya en las últimas horas se detecta el fondo amaderado, que no se percibe claro al principio. Muy buena duración, con estela moderada o alta si aplicas buenas dosis. Me pareció un olor muy unisex, aunque la oscuridad del cacao inclina la balanza hacia lo masculino; al final con la vainilla se vuelve más femenino, pero en general unisex. Recomendado para climas fríos o templados, no con mucho calor. Se comporta bien en salidas nocturnas o de oficina. Personalmente me ha gustado bastante. La primera vez no lo pude apreciar como esta vez; quizás fuera el clima o simplemente no fuera mi día, pero al principio me recordó al olor de las aceitunas. De todas formas, esa sensación solo fue al principio. Sin duda lo compraría, me parece un olor muy bien conseguido y de magnífica calidad. Muy recomendado para amantes del patchouli y también de los gourmand.
Espectacular. La salida huele a menta. Elegante para otoño, duración de 10 horas. El secado es maravilloso.
Aroma muy elegante donde se nota mucho el patchouli y el cacao, creando un efecto ‘chocolateado’ y empolvado. Nada gourmand ni empalagoso, va por otros derroteros. La salida es chispeante por la pimienta y se torna más dulce al secar. El sándalo aporta ese acorde empolvado que mantiene el punto distintivo y elegante, mientras las maderas dan profundidad. Es un aroma interesante para ocasiones formales, no solo para días cálidos. Rinde bien y proyecta lo que debe. Buen aroma, de los que más me agradan de la casa.
Corregida la nota anterior: tras volver a probarlo, es otra bestia. La apertura es pachulí con cacao, genial, tipo L’Instant de Guerlain, equilibrando lo masculino y femenino. El ládano está presente, cremoso, con un toque de sándalo; con pocos ingredientes, el Nosy Be logra mucha profundidad. En el desarrollo no cambia tanto, hueles lo mismo pero distinto, y me atrapa. Me recuerda a Noir Reminiscence, con maderas, barnices e inciensos, aunque no comparten notas. Calidad Perris: top, proyecta y dura más.
Fragancia muy rica con esa nota predominante de patchouli pero muy dulce. Sin embargo, en mi piel no dura nada. De salida es bastante intensa con esa nota picante, pero a los 15 minutos pierde mucha fuerza. Estaría bien si costasen 80 € los 100 ml para poder reaplicarlo cada 3 horas. Sin embargo, cuesta mucho dinero, así que mi resumen es que no vale lo que cuesta.