Para hombres
Phileas Nina Ricci
Acordes principales
Descripción
Phileas de Nina Ricci es una fragancia que transporta al espíritu aventurero a través de un viaje olfativo sin precedentes. Su composición se inicia con una atomización fresca y vibrante gracias a la combinación de bayas de enebro con aldehídos y notas verdes, que se entremezclan de manera magistral con la bergamota y el limón, añadiendo un toque cítrico y energizante. A medida que la fragancia se asienta en la piel, revela un corazón donde el clavel y el jazmín se funden con las agujas de pino y la alcaravea, creando una atmósfera rica y profundamente aromática que captura la esencia de la naturaleza en su estado más puro.
El vetiver, el pachulí y el cedro le otorgan un carácter terroso y robusto, mientras que la canela aporta una dulzura especiada que es tanto intrigante como reconfortante. En su faceta final, Phileas desvela una base profundamente sensual y masculina con notas de cuero, tabaco, ámbar y almizcle, complementadas con un toque de ládano que envuelve a quien la lleva en un aura de misterio y sofisticación. Este lujoso ensamble crea una fragancia que es tanto atemporal como moderna, perfecta para el hombre que aprecia el arte de viajar a través de los sentidos.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
461 votos
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- Negativo 5,4%
- Neutral 1,1%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
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Género
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Precio
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Recientemente tuve la sorpresa de encontrar 30 ml de una rara joya de Nina Ricci, una marca que usualmente se inclina hacia las fragancias femeninas, pero esta vez es uno de sus escasos tesoros para hombres.
Al probarla, los aromas cítricos fueron lo primero que capté, mezclándose armónicamente sin que ninguno sobresaliera demasiado, acompañados por un toque aldehídico y frescura verde. Curiosamente, esta primera impresión me recordó a Herrera for Men, aunque hay pocas similitudes en sus componentes.
Cuatro horas después, el olor se transforma, dominado por notas de pino, carvi, cedro, vetiver, y en menor escala, clavel y canela.
Once horas tras su aplicación, el pino continúa presente, pero ahora acompañado de una sensación musgosa y almizclada, con un ligero toque de cuero.
Definitivamente comparte una esencia similar con Quorum de Puig, perteneciendo al mismo estilo y compartiendo muchas notas a lo largo de su evolución. A pesar de que no se le puede catalogar estrictamente como oriental, sin duda cae en la categoría de amaderada aromática, justamente como el Quorum.
Su rastro varía de intenso a moderado, manteniéndose bien por más de 12 horas. Me parece una fragancia bastante versátil en cuanto a épocas, aunque tal vez no la ideal para días calurosos de verano. Perfecta para el día a día con un toque de formalidad, muy al estilo del Quorum.
Phileas, ese perfume que te hace viajar en el tiempo, a esos años 80 donde la masculinidad era marcada por fragancias que no pasaban desapercibidas. Al principio, te encuentras con una mezcla un poco amarga y sorprendente, donde los cítricos se chocan con algo dulce y hasta un toque algo ceroso. Eso sin olvidar las bayas de enebro que le dan ese amargor característico. Es como si una ráfaga de viento desordenara todo al inicio, pero luego, todo cobra sentido, se suaviza y se vuelve rico en matices. El aroma evoluciona y te envuelve con notas de clavel y especias, como la canela, añadiendo calidez y un toque sensual. El pino se hace presente, dándole un giro hacia un aroma más seco, y entonces se suman el cuero, el tabaco y el cedro, incrementando esa sensación de fuerza y virilidad. El toque final lo da un secado de musgo de roble, que no solo lo ancla en esa vetusta tradición de perfumes clásicos sino que le da una excelente duración. A pesar de esa inicial impresión robusta y aspera, Phileas sorprende con un sutíl halo floral que persiste sutilmente, añadiéndole un toque especial y distinguido a diferencia de otros de su época. Así, Phileas es ese perfume que, aunque a primera vista pueda parecer imponente y rudo, oculta bajo esa capa una sofisticación y delicadeza incomparables. Mi calificación personal para este viaje olfativo es un 8.5.
Sumergirse en este tipo de fragancias es como tomar un desvío lejos de la perfumería contemporánea, donde parece que todos los aromas se han vuelto eco de un mismo sonido.
En ocasiones, me pregunto si no sería más enriquecedor dedicarse a la caza de joyas vintage fuera de producción, dejando lo contemporáneo únicamente para lo esencial.
Esta es otra fragancia excepcional, con un carácter maduro y sofisticado, perfecta para aquellos que disfrutan de explorar este tipo de aromas únicos.
Su aroma evoca una madera suave y hierbas bañadas por el sol, mezcladas con aldehídos, creando una sensación clásica de los años 80, equilibrada y firme.
Imagina un manto de hierbas secas por el sol, cubiertas de musgo y el aroma terroso del bosque, todo ello fusionándose con el cuero añejo pero aun fresco. Aunque las especias se sienten con sutileza, el musgo y el cuero dominan la escena, complementándose maravillosamente con el pino y las flores.
Verdaderamente, es uno de esos tesoros escondidos de ayer que resplandece por mérito propio, dejando una estela que satisface plenamente.
Phileas logra capturar todo aquello que los aficionados de las fragancias ochenteras buscan: energía, profundidad y calidad.
Te evoca un viaje a los rincones más remotos del mundo. Y si aún se puede encontrar, es un hallazgo valioso.
Es imposible no caer rendido ante su encanto.
Este perfume realmente captura la esencia de lo que se considera masculinidad clásica con un nombre digno de su aura. La presentación y el anuncio son un viaje en el tiempo con su estilo vintage, alejado de los clichés de éxito y seducción, centrado más en la esencia pura del hombre. La composición de Phileas es un homenaje a los 80s. Se destaca por sus notas frescas de pino y enebro, junto con la mezcla sofisticada de jabón, cuero, tabaco y musgo de roble. A pesar de su complejidad, es sorprendentemente suave en comparación con otros de su tipo, como One Man Show. Tiene una frescura más acentuada, similar a la de Boss Number One, y aún así mantiene esa profundidad terrosa y amaderada. Su proyección y durabilidad son impresionantes, haciendo de este perfume un clásico que, en mi opinión, debería tener un lugar permanente en el mundo de las fragancias, a pesar de las tendencias actuales hacia lo andrógino. Es, sin duda, un descubrimiento extraordinario, todo gracias a Jerry Drake.
JorgeH4 opina que Phileas realmente captura esa esencia típica de los años 70, destacando entre sus iguales gracias a su enfoque único en el pino y otras notas de coníferas, similar a otros clásicos de la época pero con un toque distintivo. Al probarlo, se da cuenta de inmediato de la presencia del limón y los aldehídos, seguido por un aroma a pino y ciprés, aunque originalmente se esperaría enebro. Este perfume añade un toque dulce con el clavel, contrastando con una base de cuero y musgo de roble, logrando una combinación excepcional que hace que esta fragancia destaque. La durabilidad de los aldehídos, en particular, lleva la experiencia a otro nivel, creando la imagen de un bosque de pinos bajo el sol matutino, complementado con notas húmedas y maderosas que lo hacen sentir fresco y pulcro. JorgeH4 describe Phileas como una fragancia inolvidable, una obra maestra entre los perfumes de su categoría.
Probar este tipo de propuestas es alejarse aún más de la perfumería moderna, donde la mayoría de los aromas masivos parecen copias unos de otros. A veces pienso si sería más conveniente centrarse en buscar productos vintage y descatalogados y de lo moderno comprar solo lo justo y necesario. Otro fantástico aroma, maduro, adulto, ideal para quien ya está acostumbrado a tratar con semejante tipología de propuestas. Huele maravillosamente a madera clara y hierbas cálidas, aldehídos, resultando un clásico de los ochenta armonioso y sólido. Hierbas calientes por el sol se expanden, recubiertas de musgo y cálido suelo del bosque, amalgamándose con un sublime cuero viejo y fresco. Las especias son discretamente perceptibles, predominan el musgo y el cuero que bien armonizan con el pino y las flores. Es uno de los tesoros verdaderos para ser descubiertos entre los perfumes de antaño, que brilla de luz propia, con un sillage satisfactorio. Phileas ofrece todo lo que los fans de las fragancias de los ochenta esperan, en pocas palabras vigoroso, intenso y bueno. Huele a viaje a los confines del mundo. Sostenible, si todavía lo encuentras. Sencillo enamorarse de algo así.
Phileas es de esas fragancias de los setenta donde reinaban el pino y las coníferas. Se le puede comparar con clásicos como Yatagan, Z-14 o Punjab, y también con obras tardías como Vendetta Uomo. Aunque todas son esenciales para cualquier coleccionista de vintage, Phileas es la más diferente por un detalle que te contaré luego. Al aplicarla, lo primero que notas es una explosión increíble de aldehídos y limón, y enseguida aparece el pino y el ciprés. Aunque la pirámide dice enebro, yo detecto ciprés (el parecido con Z-14 es notable). Ese pino queda ligeramente endulzado por el clavel, la flor masculina por excelencia de la época. La base cierra de forma clásica con cuero y musgo de roble. Lo magistral es la persistencia de los aldehídos, que elevan el acorde conífero a algo sublime. Si Yatagan es un bosque de pinos al atardecer, Phileas es un bosque de pinos en una mañana luminosa donde corren arroyos de agua cristalina sobre un fondo musgoso. En Phileas olemos los árboles y también sentimos una humedad maderosa. La pungencia de los aldehídos, cítricos y coníferas queda cortada por una sensación de maderas recién pulidas. Podríamos pensar en un olor a espuma de afeitar con clavel y musgo de roble, tan de la época. Muy a lo lejos, hay un toque ahumado, pero que nunca opaca el resplandor verde y aldehídico que brilla soberbio durante casi toda la vida del perfume. Una absoluta obra maestra y una de las mejores de su género.
Phileas es un fósil de los 80, súper macho. Empieza con un caos cítrico-aldehídico y bayas de enebro que huele a viento descontrolado, pero al calmarse, el clavel y la canela aportan calidez y sensualidad. Luego el pino toma el mando, seco y fuerte, con cuero, tabaco y cedro que gritan masculinidad. El musgo de roble lo ancla y le da una duración brutal. Es un oso: parece una barba de una semana, rudo y cerrado, pero debajo hay suavidad y clase. Calificación: 8.5
Uno de los mejores nombres para un perfume, que transmite tantas cosas y tanta masculinidad clásica a la vez. ¡Y fíjense en ese anuncio! La tipografía, los colores marrones que hace décadas no se usan en publicidad, todo orientado al aseo del macho, sin tonterías de éxito y seducción. Lo que hay dentro, por supuesto, no puede ser más que una preciosidad. Phileas es una propuesta ochentera, un helecho barroco cargado de notas verdes, con protagonismo del pino y el enebro, pero también con un buen toque jabonoso, cuero, tabaco y musgo de roble, las notas esenciales, la vuelta de clave de la década, la sinfonía que tocaban deliciosamente los dioses del powerhouse, rodeados de sintetizadores y tupés. No resulta tan avasallador como otros del estilo -me ocurren One Man Show o Quorum-, Phileas es más amable, con un tono más fresco, que se acerca más a perfumes como Boss Number One o Smalto pour Homme, helechos que no descartan el tono energético y desenfadado, así como ciertos matices florales, por aquí incluiría también a Tenere de Paco Rabanne o Sybaris de Puig. Pero eso sí, bien terrosos y amaderados. Proyección muy buena, duración excelente, para un perfume que solo por su concepto no debería haber desaparecido nunca, aunque hoy día tiene poca cabida en una sociedad cada vez más homogeneizada y andrógina. Otra más que le debo a Jerry Drake.
Por suerte me pillé 30 ml de esta joya descontinuada de Nina Ricci, casi única para hombre de la casa y más pensada para ellas. Al principio, cítricos y aldehídos dan una vibra verde que recuerda a Herrera for Men. A las 4 horas, el pino, la alcaravea, el cedro y el vetiver dominan, con un toque floral y especiado. A las 11 horas, el pino sigue ahí, mezclado con una base almizclada-musgosa y cuero. Huele mucho a Quorum de Puig, comparten casi todo y son amaderados, no orientales. La estela va de moderada a pesada y dura más de 12 horas. Es atemporal, ideal para días fríos y uso formal, nada para el verano.