Para hombres
Pour Un Homme de Caron Caron
Acordes principales
Descripción
La esencia Pour Un Homme de Caron es una fragancia atemporal, indispensable en el repertorio de un hombre elegante y con distinción. Inmersa en el corazón de esta obra maestra olfativa se encuentra una rica y profunda lavanda, que se enlaza de manera magistral con el radiante romero, proporcionando un inicio fresco y embriagador.
A medida que la fragancia se desarrolla en la piel, emergen las sofisticadas notas de bergamota y limón ácido, aportando un vibrante toque cítrico que revitaliza y refresca los sentidos. La esencia evoluciona con un cuerpo complejo, donde el cilantro, el geranio y el palo de rosa de Brasil se entrelazan con maestría, revelando un corazón floral y ligeramente especiado que cautiva.
La base de Pour Un Homme de Caron revela su verdadera profundidad y sensualidad, donde la vainilla, el almizcle y el ámbar se combinan para dejar una impresión inolvidable. El haba tonka y el musgo añaden un toque de calidez y terrenalidad, culminando en una atomización rica y masculina que perdura.
Esta fragancia, con su equilibrio perfecto entre frescura inicial y calidez duradera, se convierte en la elección ideal para el hombre moderno que aprecia la tradición y busca expresar su personalidad con elegancia y sofisticación. Pour Un Homme de Caron, más que un perfume, es un legado de aromas que captura la esencia de la masculinidad clásica con un toque contemporáneo.
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Recientemente descubrí un perfume único, Caron, que parece no ser muy conocido aquí en México, y mucho menos en Estados Unidos. Era la primera vez que escuchaba de esta marca, aunque tras probar sus perfumes – Yatagan, Pour Un Homme, Third Man – debo admitir que me impresionó tanto como otros grandes nombres, por ejemplo, Guerlain. Especialmente, Pour Un Homme, que capturó mi atención; es una fragancia clásica de los años 30 compuesta esencialmente por lavanda y vainilla. La lavanda domina inicialmente, muy similar al aroma que ofrece la marca Myrurgia con su ‘Añeja Lavanda’, pero conforme se asienta, la vainilla empieza a destacarse, creando un contraste intrigante y tranquilizante. Aunque su simplicidad puede no apelar a todos, especialmente si no eres fan de la lavanda, para aquellos dispuestos a darle una oportunidad, este perfume puede ser una puerta a la apreciación de lo clásico en la perfumería.
Decidí comprar este perfume porque soy un gran fan de los aromas a vainilla. Al principio no estaba convencido, ya que tenía un fuerte olor similar al de una colonia de afeitar. Sin embargo, después de un rato, el aroma se suavizó y la fragancia de vainilla comenzó a destacarse, mezclándose con toques de lavanda en mi piel. Me sorprendió encontrar que tiene un parecido increíble con el perfume de alta gama ‘A taste of Heaven’ de By Kilian.
Voy a ser directo, este perfume realmente se presenta tal como lo promete, predominando dos aromas bastante intensos. Desde el principio, te envuelve casi completamente con el aroma de lavanda, que se destaca con un pequeño toque de vainilla. Es una combinación diferente a otros perfumes conocidos, y aunque no tengo experiencia con ciertas marcas mencionadas, puedo asegurar que la lavanda aquí tiene un carácter fuerte, casi metálico. La vainilla comienza a equilibrar la mezcla tras unas horas, tomando el mando del olor del perfume por un buen rato, seguido por un suave toque de almizcle al final, aunque menos dominante que los otros componentes. Si no eres admirador de la lavanda o la vainilla, quizás este no sea tu perfume ideal. Además, tiene un aire que recuerda a los antiguos after shaves de barbería.
¿Es un aroma anticuado? Personalmente, lo encuentro atractivo y las esencias son bastante naturales. Su duración sobrepasa las doce horas, aunque el almizcle se vuelve más sutil con el tiempo. Un punto a tener en cuenta es que la combinación de lavanda y vainilla es popular también en ambientadores hoy día, lo que podría generar algunas observaciones no muy favorables.
En resumen, es una fragancia de calidad, pero definitivamente dirigida a quienes tienen un gusto particular por la lavanda y la vainilla.
Desde el primer momento, el aroma de la lavanda se hace presente, evocando esos perfumes clásicos de los ochenta, tal como el English Lavander de Atkinsons. Sin embargo, este intenso perfume de lavanda da paso a una esencia de vainilla suave y dulce, con toques de almizcle. En mi opinión, se adapta mejor a un público adulto y es ideal para los días más fríos.
Un legado en frasco, ha pasado de generación en generación en mi familia; desde mi abuelo, pasando por mi padre y mis tíos, hasta llegar a mí en el 2014.
Recuerdo como si fuera ayer cuando un viejo amigo se acercó todo emocionado para decirme: ‘Alvaro, descubrí una fragancia de Caron que te va a encantar, es como un dulce, tiene un aroma que te recuerda a un postre de vainilla.’ Y así fue cómo conocí Pour Un Homme. ¡Vaya descubrimiento!
Pour Un Homme de Caron es esencialmente un viaje de vuelta a lo básico, demostrando que no se necesitan docenas de ingredientes para crear algo mágico. La mezcla de lavanda y vainilla le otorga una riqueza inesperada, probando que la sencillez puede ser también profundamente compleja. El toque de almizcle añade esa sensación clásica ‘a polvo’, brindándole una nostálgica elegancia. Este perfume captura la esencia de los viejos tiempos con un estilo atemporal; es como llevar un pedazo de historia con un toque moderno. Realmente es una fragancia que desafía el tiempo, perfecta para cualquier estación y adaptable a diversas edades. En mi opinión, es un claro ejemplo de lo que significa ser un clásico en el mundo de los perfumes masculinos: elegante, sofisticado y, sobre todo, versátil. Mi calificación es un sólido nueve.
Recuerdo vívidamente mi cumpleaños número 15 en el lejano 1964, cuando recibí esta colonia como regalo. Aunque inicialmente generó algunas risas entre mis amigos, quienes la consideraban más apropiada para personas mayores, no pasó mucho tiempo antes de que varios de ellos también comenzaran a usarla. Lo que realmente me impresionó de esta fragancia es cómo se adhiere a la piel, y cómo su aroma se intensifica con el ejercicio o incluso bajo una ligera lluvia, otorgando una especie de sello personal. Ahora, a punto de celebrar mis 65 años en diciembre de 2014, y tras cinco décadas fiel a esta colonia, puedo afirmar que nunca la he abandonado.
La primera vez que lo probé, sinceramente, fue una compra a la aventura, sin saber mucho, desde la comodidad de mi hogar. Y, vaya sorpresa, fue amor a primer olfato. Hay una elegancia y una sencillez en este aroma que rara vez encuentro en fragancias de hombre. La combinación de vainilla y lavanda es, sin exagerar, espectacular aquí. Es como esos temas musicales que, con apenas tres acordes, nos llegan al alma y lo cambian todo. Una auténtica joya en su simplicidad.
A veces, lo simple resulta ser lo más encantador, y caemos en la trampa de complicarnos buscando opciones más elaboradas y caras, especialmente en el mundo de los perfumes. Sin embargo, con frecuencia descubrimos joyas olfativas justo bajo nuestras narices, literalmente hablando. 🙂
Recientemente, adquirí este perfume sin mucha expectativa, ya que tenía un descuento considerable y simplemente lo añadí para completar otra compra de un perfume más lujoso. Para mi sorpresa, resultó ser un hallazgo increíble.
El inicio puede ser algo severo y amargo, lo que inicialmente me generó ciertas dudas, pero en cuestión de minutos, se transforma y se convierte en algo verdaderamente hermoso.
No hay que ilusionarse, estamos ante una fragancia de una simplicidad magnífica. Como alguien acertadamente mencionó más abajo, su gran humildad es palpable. Sin embargo, el equilibrio que logra con unas pocas notas -lavanda y vainilla, sobre una base de almizcle- es tan acertado, que resulta en una fragancia fascinante y muy agradable, que desprende una sofisticación inesperada.
Es bien sabido entre los aficionados a la marca, que las fórmulas originales han cambiado mucho a lo largo de los años (el caso de Yatagán es uno de los más citados) y se han tornado más ‘ligeras’. Pero hay que reconocer que los perfumes de esta marca mantienen un espíritu original y lejos de seguir las tendencias.
Algo que también merece ser mencionado es que estos perfumes tienen precios muy accesibles. Tras esta experiencia, sin duda me animaré a redescubrir los clásicos de esta marca.
En cuanto a durabilidad, es moderada, aunque proyecta más bien de forma sutil y cercana a la piel; podría decirse que en cuestiones de rendimiento no es muy destacado.
Como opción ‘económica’ y para uso cotidiano, esta es, sin duda, una de las mejores fragancias que he probado recientemente.
Hola a todos, quiero compartir mi decepción con los perfumes de Caron, en particular con el Yatagan. Resulta que tras comprar uno, me di cuenta de que había sido reformulado y, honestamente, el aroma me resultó bastante desagradable. Para colmo, el perfume apenas si se mantiene en la piel, desvaneciéndose en menos de 10 minutos. Dándole otra oportunidad a la marca, adquirí otro perfume de Caron esperando una experiencia diferente, pero me topé con el mismo problema. Esta vez, el olor me recordó a pasto quemado y, peor aún, su presencia en la piel fue aún más efímera que la del Yatagan. Me siento sumamente frustrado y triste, ya que invertí más de 170 dólares en estos perfumes y los compré a través de Amazon desde Colombia. Lamentablemente, la poca durabilidad no es algo que cubra la garantía, así que siento que he perdido mi dinero. Es una situación verdaderamente lamentable y sentí la necesidad de compartir mi experiencia para advertir a otros.
Recientemente, CARON decidió cambiar la fórmula de varios de sus perfumes y, sinceramente, no quedé nada contento con los resultados. El aroma ahora deja mucho que desear y, además, la fragancia apenas si dura un rato. Me siento bastante decepcionado porque después de la compra, ni siquiera ofrecen la posibilidad de un reembolso. Así que, les recomiendo tener mucho cuidado antes de adquirir sus productos. No querrán terminar en una situación similar a la mía.
Tengo en mi colección el perfume de Caron y el A Taste of Heaven de Kilian. Mucha gente piensa que son bastante similares, y aunque al principio puedan oler parecidos, con el tiempo se nota una buena diferencia entre ambos.
Definitivamente prefiero el A Taste of Heaven. Al principio, tanto el Caron como el Kilian tienen un fuerte aroma a lavanda que los caracteriza. Pero es en la evolución del perfume donde el Kilian realmente destaca. El Caron, por su parte, se va convirtiendo en algo más monótono y simple, perdiendo esos toques especiales que hacen de A Taste of Heaven una de las mejores fragancias de lavanda para mÃ.
El aroma final del Pour un Homme de Caron es una mezcla de vainilla con toques de almizcle, que aunque es agradable, me resulta algo monótono. También noto que este perfume tiende a tener un aire más tradicional, quizás apuntando a un público de mayor edad.
En cuanto a duración, es decente, pero no sobresaliente, durando alrededor de 4 horas en mi piel. Tiene una proyección bastante discreta.
Lo veo ideal para climas más frescos o suaves y me parece más adecuado para llevarlo durante el dÃa que en eventos nocturnos, aunque eso ya es cuestión de gustos personales.
Para los amantes de los aromas clásicos y distintivos, Pour un Homme realmente marca un antes y un después en el mundo de las fragancias masculinas. A diferencia de Jicky de Guerlain, que tiende a ser más universal, Pour un Homme destila una esencia más viril. No esperes encontrar en ella la intensidad de las fragancias de los 70’s o 80’s, cargadas de pino, pachulí y maderas. La magia de este perfume se remonta a los años 30, con fórmulas más sencillas pero profundamente sofisticadas, donde predominan las notas herbales, con pinceladas de cítricos, lavanda, vainilla y un toque muy sutil de madera.
Lo que realmente distingue a Pour un Homme es su combinación estrella de lavanda y vainilla, una alianza tan característica como en Jicky, pero aquí, la lavanda y el musk toman el protagonismo, dejando la vainilla en un delicado segundo plano. A lo largo de los años, el perfume ha sufrido varias reformulaciones. En mi versión vintage, por ejemplo, puedo detectar una sutil nota de café o tabaco, añadiendo aún más carácter masculino a la fragancia, algo que no estaba tan presente en versiones anteriores.
Si Jicky te cautiva, es muy probable que Pour un Homme también lo haga, especialmente por su particular nota medio medicinal que las dos comparten y que tantos comentarios ha generado. Cada vez que me envuelvo en este aroma, me imagino a un hombre elegante de los años 30, impecable en su traje blanco, viajando en un crucero, perdido en su lectura, pero inconfundiblemente distinguido gracias a su sutil pero marcada fragancia de lavanda y vainilla.
Entre nosotros, debo confesar que disfruto enormemente rociarme con ella de vez en cuando.
Decidí darle una oportunidad a un clásico que lleva más de 80 años en el mercado. Al principio, la verdad es que no me convenció. Me recibió con una nota de lavanda que se diferenciaba de otras que estoy acostumbrado, acompañada de vainilla y un tercer componente que no logré descifrar, y que no terminó de gustarme. Sin embargo, este peculiar inicio desapareció rápidamente, quedando muy sutilmente en mi piel en poco tiempo.
Después de una hora y media, el aroma se volvió casi imperceptible. No sé si se debe a mi pH o a que el perfume ha sido reformulado recientemente (mi botella es de este año, 2018), lo cual no me sorprendería dado el largo tiempo que ha estado en el mercado. Puede ser que estas adaptaciones no hayan sido para mejor.
En resumen, no me ha impresionado demasiado: su durabilidad es corta sobre mi piel y casi no deja rastro después de los primeros minutos. En cuanto al aroma, siendo un perfume con tanto recorrido, no me atrevería a juzgar su calidad simplemente por mi experiencia.
En la página de Fragancenet, describen el perfume Caron Pour Homme Eau de Toilette así: Este perfume rebosa de frescura y lujo, ofreciendo una fragancia floral-especiada única para el hombre con elegancia. Creado en 1934, este perfume exótico combina el cítrico de la bergamota y el limón con el aroma aromático de la lavanda y el romero en sus primeras notas. La dulzura de la rosa se equilibra con la salvia esclarea y toques sutiles de palisandro y cedro, creando un aroma íntimo y masculino en su corazón. Y para terminar, la base del perfume mezcla vainilla, haba tonka, almizcle y musgo para un cierre lujoso y duradero. ¿Será que lo han reformulado para añadir nuevas notas?
Probar el Pour un Homme de Caron es sumergirse en una cápsula del tiempo hacia la década de 1930. Si decides experimentar con este clásico pensando solo en su renombre, sin considerar su antigüedad, podrías terminar decepcionado, etiquetándolo rápidamente como ‘perfume de abuelo’. Aunque personalmente no es de mi agrado, no puedo negar su calidad y la sensación distintiva que ofrece, especialmente para aquellos que valoran un aroma a vainilla única, que dista mucho de las versiones más modernas y dulzonas. La vainilla en este perfume es sofisticada, seca y evoca imágenes de elegancia y sutileza, lejos de la intensidad de los dulces actuales. Es una fragancia que recuerda a las creaciones de otra era, capaz de transportarte a una Francia costera de los años treinta, con su simplicidad y refinamiento. Sorprendentemente, se mantiene actual al ser adecuada tanto para hombres como para mujeres, desafiando los estereotipos de género en perfumería desde su lanzamiento. Acércate a ella sin prejuicios, y podrás captar la esencia de una época donde lo moderno se tejía con notas de jazz suave. Es una pieza clave en la historia de los perfumes, con una reputación bien merecida. Cabe mencionar, mi experiencia se basa en un frasco de más de veinte años, así que no puedo hablar sobre las versiones más recientes, pero esta versión antigua destaca por su calidad y la sutileza de sus notas, algo raro de encontrar hoy en día.
Realmente hay ocasiones en las que lo simple supera a lo complejo, y este perfume es el caso perfecto. Es un clásico con unos ingredientes limitados pero compuestos de manera tan experta que incluso eclipsa a muchas de las opciones más modernas tanto en calidad como en precio.
Me hace recordar un poco al aroma actual de Egoiste, aunque no a su versión más antigua y más intensa, la cual tenía un aroma más fuerte que me atraía. Este tiene un aire familiar pero se presenta de manera más suave, más acogedora y con una gran versatilidad, sin mencionar que su precio es bastante asequible.
La versión que tengo ha resultado excepcional en varios aspectos, especialmente en cuanto a la duración y la intensidad del aroma.
Incluso he notado que puede ser usado por cualquier persona, sin importar el género. Mi novia lo adora y lo usa con frecuencia. Personalmente, lo utilizo para ir al trabajo, salir con amigos y en prácticamente cualquier ocasión, siempre recogiendo impresiones positivas. Jamás he escuchado a alguien decir que su olor es anticuado o demasiado maduro.
En resumen, Caron pour un Homme tiene esa elegancia sutil y discreta que ha resistido el paso del tiempo de una manera impresionante. Para mí, eso lo convierte en un auténtico tesoro.
Me encontraba paseando por el Corte Inglés en Alicante hace unos veranos, cuando me topé de frente con un puesto lleno de perfumes de Caron. Había oído maravillas sobre sus clásicos y decidí darles una oportunidad. Inmediatamente, Pour un Homme captó toda mi atención. A simple vista, podría parecer una combinación sencilla, pero su mezcla de lavanda y vainilla logró sorprenderme enormemente. Me pregunté: ¿Cómo puede algo tan clásico sentirse tan único? La razón detrás de su singularidad, descubrí, es este equilibrio entre lo rústico de la lavanda y la dulzura de la vainilla, creando una esencia elegante, masculina y limpiea, que mantiene sus raíces clásicas. Aunque tengo que admitir que, en general, prefiero fragancias un poco más intensas, no puedo negar el mérito de Pour un Homme. Si tuviera que apuntar algo a mejorar, sería su duración y la sutilidad de su rastro, que en mi caso fue bastante limitada. Sin embargo, esto también significa que no es abrumadora y se adapta bien a cualquier época del año y a casi cualquier situación, excepto quizás a las más informales.
Estoy totalmente enamorado de este perfume. Por pura suerte, encontré una botella intacta que, a juzgar por el diseño del envase, creo que es de la década de los 80. Simplemente, me fascinó y me envolvió en un aura de misterio tan intrigante que me vi en la necesidad de adquirir también la versión más reciente.
La nueva versión también es impresionante, aunque hay pequeñas diferencias comparada con la original. En esta, las tres notas principales no se distinguen tan claramente. Me sorprendió percibir un toque frutal al principio, algo así como manzana asada, que no estaba presente antes.
Mientras más la uso, más noto cómo ese aroma inicial da paso a una vainilla pura, seca y nítida, sin ser pesada o demasiado dulce.
Definitivamente, es una fragancia excepcional.
Bastante sencillo pero encantador, tiene un toque clásico sin llegar a sentirse pasado de moda, lo que lo hace todavía perfecto para usar hoy en día. Al asentarse en la piel, me recuerda mucho a Shalimar por sus notas de vainilla seca y suavemente dulce, muy parecido al aroma natural de la vaina de vainilla, en contraste con la mayoría de los perfumes que exageran en dulzor. Definitivamente vale la pena darle una oportunidad.
Acabo de descubrir este perfume de Caron y la verdad es que me ha encantado. Lo primero que me llamó la atención es ese aroma a lavanda tan natural, nada que ver con los olores sintéticos a los que estamos acostumbrados en otros perfumes o productos de limpieza. Súper auténtico, tanto que me recuerda un poco a la lavanda AE pero menos intensa, tiene como un toque terroso que lo hace único. No es simplemente que huela a ‘natural’, sino que ese aroma lleva consigo algo más crudo y genuino que realmente me fascina. Además, dura muchísimo una vez que te lo pones, lo cual siempre es un plus. Sobre el estilo del perfume, yo diría que es bastante tradicional pero fácil de llevar en el día a día, me parece más inclinado hacia lo masculino aunque es un terreno que no he explorado mucho. Y lo que más me gusta es cómo han combinado la lavanda con la vainilla y el almizcle, dándole un toque sofisticado pero sin caer en esas notas excesivamente dulces que están tan de moda. Creo que han hecho muy bien en elegir almizcle en lugar de maderas para mantener esa frescura en el aroma. Totalmente recomendado. ¡Espero que Caron no cambie nunca esta fórmula!
Soy alguien que no cambia mucho su rutina diaria, y un hábito que tengo es bañarme o ducharme justo antes de irme a dormir. No puede faltar aplicarme un poco de perfume antes de meterme a la cama, es algo esencial para mí.
El Caron pour un Homme se ha vuelto absolutamente mi perfume de elección para esos momentos. La lavanda me ofrece una sensación de calma increíble, y cuando se combina con un toque de vainilla suave y discreta, crea la atmósfera perfecta para relajarme en casa.
Recientemente, tuve la oportunidad de probar el perfume Pour Un Homme de Caron, y de verdad me ha dejado impresionado. Este perfume, que data de 1932, tiene una historia fascinante detrás, incluyendo una campaña publicitaria icónica con una canción de Serge Gainsbourg y Jane Birkin. Pero más allá de su historia, lo que realmente importa es cómo huele, y déjenme decirles, es impresionante. Este aroma, descrito como unisex y perfecto para cualquier persona sin importar la edad, es una mezcla perfecta y equilibrada de lavanda, vainilla y ámbar, junto con toques de haba tonka, palo de rosa, romero, musgo, salvia, bergamota, limón y almizcle blanco. La fragancia es suave, amable, y delicada, pero al mismo tiempo tiene un aire de complejidad que le añade un toque especial. La durabilidad es sutil pero constante. Y lo mejor de todo, es un perfume que no sigue las tendencias ni necesita de celebridades para validar su calidad. En resumen, Pour Un Homme de Caron es una joya de la perfumería que me hace pensar en campos abiertos y naturaleza, ideal para cualquier persona que quiera un aroma clásico pero atemporal. Definitivamente, recomiendo darle una oportunidad sin importar las etiquetas o modas actuales.
El perfume ‘Pour un homme de Caron (1934)’ realmente se ha mantenido como un clásico indiscutible en el mundo de las fragancias. Tiene un aroma fresco y brillante gracias a la lavanda, con toques únicos de salvia y romero que le dan un carácter especial. Realmente, es una mezcla encantadora.
Me sorprende cuando alguien opina que un perfume de renombre está anticuado, especialmente si consideramos que muchos de ellos no tienen más que algunos años en el mercado.
¿Podemos realmente decir que construcciones milenarias como el Partenón de Atenas han perdido su encanto? ¿O que ya nadie aprecia las carreras de atletismo? ¿Puedes imaginarte alguien diciendo que las obras de Shakespeare o las historias de Umberto Eco ya no valen la pena? ¿Qué hay de las melodías de Beethoven o los poemas de Garcilaso? ¿Ya nadie se conmueve con las ideas de Heidegger o Spinoza? ¿Acaso la magia de las pinturas de Velázquez ha desaparecido? ¿O los diseños automovilísticos de Bugatti y la alta costura de Balenciaga han perdido su lustre? ¿El cine de Orson Welles o las capturas de Ansel Adams ya no suscitan admiración? ¿Y qué me dices de los edificios góticos o las modernas estructuras de vidrio y acero? ¿La cerveza y los cómics ya no forman parte de nuestra cultura actual?
¿Desde cuándo el sol y la luna, el aire fresco y el agua clara han dejado de ser esenciales o deseables? ¿Realmente alguien piensa que han perdido su relevancia?
¿Demasiado anticuado? Al inicio no estaba seguro, pero luego te llega ese aroma increíble a lavanda y hasta notas de chocolate que te sorprenden. La gente que dice que está ‘fuera de moda’ probablemente solo sigue tendencias y consejos de YouTubers que no entienden de fragancias de calidad, y prefieren cosas como Scandal o ese aroma genérico de ‘Voyage’.
Esta esencia es un clásico, ideal para caballeros que han superado la barrera de los 35 años. Definitivamente, no te dejará con un aroma anticuado. Es un perfume sencillo y fresco, y ahí radica todo su atractivo. Desprende notas de lavanda y vainilla, sin complicaciones. En mi experiencia, es perfecto para usarlo durante las estaciones de otoño y primavera, y mejor durante el día. Si buscas un aroma que te haga sentir limpio y te distinga del resto, sin ser demasiado ostentoso, este perfume es una excelente elección.
Mucha gente se equivoca al pensar que ciertos olores están ‘fuera de moda’, pero en realidad, todo depende de cómo cada quien percibe y asocia esos aromas, sin olvidarnos, claro, del impacto del marketing.
La moda eres tú mismo. Ahora, que te traiga recuerdos, eso es otra historia. Y cómo reacciona con tu piel, eso es una historia completamente diferente.
Al final del día, un aroma es simplemente eso, un aroma.
No andamos diciendo que el olor natural de lavanda está anticuado cada vez que lo olemos.
Tampoco decimos que la vainilla en su estado más puro esté pasada de moda al percibirla.
Este perfume se siente así, como una mezcla de lavanda y vainilla. A mí personalmente me agrada, y me hace recordar a ciertas personas que he conocido con un olor similar. Es normal que un perfume que salió hace años sea asociado a personas de esa época, pero ¿qué tiene de malo eso?
A mí me gusta este aroma, pero no lo elijo como mi perfume habitual porque no me convence cómo se fusiona con mi piel, simplemente eso.
Lo aprecio por lo que aporta a mis sentidos y por la historia que conlleva. Me pasa igual con la colonia clásica de Acqua di Parma. Tener un pedazo de historia olfativa es realmente genial.
Pour Un Homme de Caron realmente se destaca en el mundo de las fragancias masculinas, encontrándose en el mismo espectro que clásicos como Eau Sauvage de Dior y Habit Rouge de Guerlain. Aunque pueda parecer un tanto peculiar al principio, es indudable que este aroma ha capturado la atención y sigue siendo una fuente de inspiración para muchas fragancias modernas. Se aleja bastante de los típicos aromas fuertes y llenos de testosterona de los finales de los 70, ofreciendo en su lugar una versión de masculinidad más refinada y clásica, la de un hombre elegante, perfectamente afeitado y vestido, posiblemente adornado con una barba cuidada, distante de las imágenes de masculinidad más cruda de décadas posteriores. Pour Un Homme se envuelve en sofisticación, comenzando con notas frescas de lavanda que sugieren una atención matutina al detalle, seguido por toques de tabaco que añaden una distinción masculina, y finalmente, vainilla y ámbar que aportan una sensualidad suave para las horas nocturnas. Esta fragancia emana una elegancia tranquila pero seductora, refrescante y atractiva sin ser abrumadora. Su personalidad perdura, especialmente en su versión vintage, desarrollándose en armonía y suavidad sin asperezas, marcada por una mezcla magistral de etapas que se entrelazan sin costuras. Lo que realmente distingue a Pour Un Homme son sus notas dominantes de lavanda y vainilla, la primera firme desde el inicio hasta el corazón, mientras que la vainilla emerge sutilmente en el corazón antes de intensificarse en la base. Es el complemento perfecto para momentos en los que uno desea sumergirse en una sensación de confort, imaginándose junto a una chimenea, disfrutando del calor de las llamas y aromas que abrazan como un viejo amigo.
Su aroma es único, aunque deja mucho que desear en cuanto a duración y alcance del aroma.
Personalmente, no lo recomendaría.
Tengo una colección de más de 200 perfumes y, sin duda, este ha sido el que menos me ha convencido en términos de rendimiento y relación costo-beneficio.
El error de mucha gente está en decir que un aroma está “pasado de moda” cuando en realidad todo el tema está en sus percepciones y asociaciones (y marketing obviamente). La moda la haces tú. Ahora, que el aroma te recuerde a algo es otro asunto. Y el aroma en conjunto con tu piel, aún OTRO asunto. El aroma es un aroma. Punto. No dices que el aroma a lavanda en estado natural está pasado de moda cuando lo hueles. No dices que el aroma a vainilla en estado natural está pasado de moda cuando lo hueles. Este perfume huele a eso, a lavanda y a vainilla, juntos. A mí me huele bien, y naturalmente asocio a gente que he olido que huele así. Es lógico pensar que una fragancia que salió hace tanto, la usaran gentes de ese mismo tanto. Pero ¿cuál es el problema? A mí este aroma me gusta, pero no lo uso como perfume porque en mi piel da un conjunto que no me gusta. Es simple. Lo valoro según el aporte olfativo que me da y por la historia que tiene. Me sucede igual con la colonia original de Acqua di Parma. Tener una historia olfativa entre las manos mola mucho.
Con la canción de Serge Gainsbourg y Jane Birkin de 1972, arrancó una campaña exitosa para este perfume creado en 1932 y que sigue fabricándose sin cambios, 90 años después. Es el primer perfume masculino de Caron, una preciosidad totalmente unisex, que encaja en los aromáticos de barbería, ya que hoy son para todos. Muy lejos de los fougères o cipreses rotundos, va por suavidad, romanticismo y sosiego. El combo de Ernest Daltroff en 1932 se basa en lavanda, vainilla y ámbar, con otros toques que le dan ese aire clásico y magistral. Lo que caracteriza a Pour un Homme es su suavidad prístina, su elegancia amable, su frescor aromático y su delicadeza equilibrada. Huele delicadamente dulce por la vainilla, el ámbar, la haba tonka y el palo de rosa. Al mismo tiempo, tiene aire de campiña provenzal por la lavanda, romero, musgo y salvia. Estos toques cípricos son tenues pero le dan un punto más agreste y complejo. Le añadimos el frescor de la bergamota y el limón, y el almizcle blanco que da limpieza y olor a ropa blanca. El conjunto es delicioso, sin ninguna nota excesiva. Lo puede usar un chico de quince años, un señor de sesenta, una mujer de treinta o un bebé después del baño. Podríamos decir que es una colonia de baño de altísima calidad que admite cualquier estación. Su estela es discreta y su duración es a flor de piel, pero siempre presente. Caron no reformula ni contrata estrellas. Así le va a la pobre, que en España no se come una rosca. Pour un Homme evoca las campiñas silvestres de Bilitis, donde las adolescentes de David Hamilton corren recitando a Pierre Louÿs, o los acantilados románticos de las Hermanas Bronte, porque la imagen de chico malo de Gainsbourg no va acorde con su delicadeza. No muchos saben que antes se lanzó como Pour une Femme, en honor a su musa Félicie Wanpouille. Con la época Nazi, los artículos de judíos tenían impuestos que llevaban a la ruina. Ernest Daltroff, un judío polaco, se exilió en EE.UU. y su musa no pudo pagar el impuesto del 200%. En 1941, cambió el nombre sin cambiar la fórmula para seguir vendiendo. Luego triunfó en el mundo masculino, siendo emblema de James Dean, otro chico duro. Ese es el engaño del marketing y guiarse por esas clasificaciones a veces absurdas. Pónte siempre lo que te guste y no hagas caso de las modas. Te lo dice alguien que vio cómo colgaban los Jardines de Babilonia y cómo en la Torre de Babel hablaban cien mil lenguas.
¡Lavanda! Sigo pensando que es la mejor de su clase, al menos para mí. Tengo el frasco de los 90 con esa tapa negra de plástico. Aquí la base almizclada y avainillada está más marcada, muy acorde a la época. Es un cambio sutil que solo notas si lo comparas directo con versiones antiguas o nuevas. A mí me encanta así. Qué idea tan simple y brillante la de Ernest Daltroff: un perfume masculino que pone lavanda fresca al inicio y vainilla cálida al final. Recuerdo que al principio me tomó varios usos para “entenderlo”… pero una vez que lo hice, se convirtió en un básico semanal y en mi fragancia de cabecera para dormir. “Atemporal” es una palabra que se usa mucho. En el caso de PUH, le queda perfecto.
El perfume de Patrick Bateman junto con YSL Pour Homme. 🇺🇲🔪🤪
Uno de los clásicos por antonomasia. Pour Un Homme de Caron es sorprendente porque es una fragancia con escasas notas olfativas pero a la vez compleja. Esa complejidad se la da la acertada y original simbiosis de lavanda y vainilla. Pour Un Homme es una de esas fragancias donde ‘menos es más’. Con solo tres notas es sorprendentemente compleja. Esa simbiosis genuina es la maestría de la fragancia y el almizcle le da un toque ligeramente empolvado. Pour Un Homme tiene aire retro pero en el buen sentido, trata de recrear el olor a barbería antigua, pero a la vez es intemporal. En resumen, una obra maestra de la perfumería masculina, intemporal, sofisticada, elegante y versátil. La recomiendo para todas las estaciones; el rango de edad es subjetivo. Le doy un nueve.
Lo compré porque me encanta la vainilla. Al principio no me mola, huele a colonia de afeitar, pero con el tiempo sale la vainilla. En mi piel huele a vainilla y lavanda. Huele igual que el perfume niche de By Kilian, A Taste of Heaven.
Una de las primeras fragancias hechas exclusivamente para hombre. Si Jicky de Guerlain parece unisex, Pour un Homme es lo mismo pero más masculino. Hablamos de una fragancia de los años 30, no la comparen con las de los 70 u 80 que están llenas de pino, pachuli y maderas. Las fórmulas de entonces eran más simples, herbales, con toques cítricos, lavanda, vainilla y maderas sutiles. Al igual que Jicky, se centra en lavanda y vainilla. Son muy parecidas, salvo que Jicky va a una vainilla más cremosa y esta mantiene la lavanda y el musk. Caron recibió varias reformulaciones; tengo una fórmula vintage que huele a café o tabaco, dándole más impronta masculina, y otra aún más antigua sin ese aspecto. Si te gusta Jicky, disfrutarás muchísimo de esta, sobre todo por esa nota media medicinal que ambas comparten y que siempre remarcan. Cada vez que la uso me veo a un hombre guapo, joven, con traje blanco, sombrero y zapatos, ‘muy años 30’, viajando en crucero leyendo el periódico. Su presencia es tan fuerte que solo necesita una suave fragancia de vainilla y lavanda. Secretamente confieso que adoro usarla de vez en cuando.
Un perfume pasado totalmente de moda, rancio, empalagoso, le huelo constantemente una nota chocolatada, cosas raras de otra época.
Me considero un hombre de rutina y este perfume es mi favorito para la ducha nocturna. La lavanda relaja y, unida a una vainilla suave y nada cargante, crea una combinación ideal para estar tranquilo y andar por casa.
Pour Un Homme de Caron es un gran clásico de la perfumería masculina que se puede enmarcar entre Eau Sauvage de Dior y Habit Rouge de Guerlain, para dar un ejemplo más tangible. Es un perfume algo extraño si lo pruebas por primera vez, sin embargo ha tenido mucho éxito y sigue inspirando muchas creaciones perfumísticas actuales, masculino pero todavía a kilómetros de distancia de los fougères aromáticos y animales cargados de testosterona de finales de los 70. Es masculino en el sentido clásico: un hombre bien arreglado y elegantemente vestido, recién afeitado y peinado, tal vez con una pequeña barba. Totalmente en contraste con la masculinidad de Tom Selleck o Tony Manero de años posteriores: camisa abierta, pelo suelto en el pecho, vaqueros ajustados que muestran lo prohibido, pelo largo y rizado o engominado… No, ‘Pour un Homme’ no ofrece todo eso, pero sí elegancia y sofisticación: lavanda como expresión de cuidado por la mañana, tabaco como elegante nota masculina durante todo el día, vainilla y una base de ámbar como componentes sensuales para las horas placenteras de la noche. Pero aquí todo fluye, hay como una fuerza tranquila en este perfume, a la vez seductor, fresco y sexy… En cualquier caso, no deja indiferentes, gracias a su toque elegante y empolvado. El aroma es duradero (por lo menos la versión vintage que tengo) y tiene una progresión olfativa maravillosamente armoniosa. No hay nada duro o borde en ello, las transiciones de una fase a la siguiente están perfectamente mezcladas, todo está perfectamente entrelazado. Una cosa hay que subrayar sobre el aroma de Pour Un Homme: la lavanda y la vainilla muestran su presencia de forma impresionante. La lavanda claramente se mantiene firme desde la nota más alta hasta el corazón. La vainilla, por el contrario, solo aparece en el corazón después de un tiempo, aunque por el momento solo de forma sutil. Solo en la base de una hora cobra realmente vida y casi se convierte en una presencia imperial. Un perfume perfecto cuando tu corazón anhela pasteles y un licor sentado cerca de una chimenea con fuego y tu olfato aromas ricos, cálidos y especiados que se sienten como una caricia o un abrazo. O como un viejo amigo.
Más de 80 años en el mercado y pensé que valía la pena probarlo. La primera vez me echó para atrás: sale lavanda, pero no como la de Atkinsons, mezclado con vainilla y algo que no logro identificar y que me desagradó. Tanto la lavanda como la vainilla me encantan, pero esto duró poco; en dos minutos todo se quedó pegado a la piel y a la hora y media apenas olía, quizás por mi pH o, más probablemente, por una reformulación. Este frasco es de 2018 y seguro que ha cambiado para peor con el tiempo. En definitiva, no me pareció nada especial, aunque le achaco las reformulaciones infames. Tiene poca longevidad en mi piel y nula estela aparte de los dos primeros minutos. ¿Quién soy yo para juzgar si un clásico de hace 80 años huele bien o no?
Me entra la risa floja al escuchar a alguien decir de un perfume de excelencia memorable que está pasado de moda, cuando en el más extremo de los casos apenas si tiene unas décadas de existencia. ¿Están pasados de moda el Partenón de Atenas o el atletismo? ¿Están pasados de moda el teatro de Shakespeare o la narrativa de Umberto Eco? ¿O los cuartetos de Beethoven y los sonetos de Garcilaso? ¿Están pasados de moda el pensamiento de Heidegger o de Spinoza? ¿Y la pintura de Van der Weyden o de Velázquez? ¿Están pasados de moda los diseños de Bugatti y Balenciaga? ¿O el cine de Orson Welles y de Berlanga? ¿Están pasadas de moda la fotografía de Ansel Adams o de Henri Cartier Bresson? ¿La arquitectura gótica y la de Mies van der Rohe? ¿O la línea clara del cómic franco-belga y la cerveza? ¿Están pasados de moda el sol y la luna? ¿O el aire que respiramos y el agua que bebemos? ¿En serio creen que están pasados de moda?
Un clásico de los clásicos. Lo usaba mi abuelo, mi padre, mis tíos… y ahora lo uso yo en 2014.
Al principio huele a lavanda a tope, como esas colonias de los ochenta, y luego se va dejando una vainilla dulce y cremosa. Creo que es para adultos y para días fríos.
Tengo tanto este perfume como el A Taste of Heaven de Kilian. Dicen que son parecidos, pero aunque al principio parecen lo mismo, después difieren bastante. Me quedo con Taste of Heaven. El Caron sale idéntico al Kilian, con lavanda inundando todo, pero al secar gana el Kilian. El Caron se vuelve más aburrido y simple, sin los matices que hacen que A Taste of Heaven sea uno de los mejores de lavanda que he olido. El secado de Pour un Homme es vainilla con algo de almizcle, huele bien pero es aburrido. Se siente más clásico y para gente mayor. El rendimiento es normal tirando a pobre: unas 4 horas y proyección pegada a la piel. Para clima frío o templado, más para día que para noche, aunque depende de cada uno.
Espectacular. Tuve la suerte de conseguir un frasco sellado de principios de los 80 y me encantó tanto que compré la versión nueva. Esta última tiene una fruta de salida que me recuerda a la manzana asada, aunque va desapareciendo para dejar la vainilla plena, seca y limpia. Nada recargada ni empalagosa. Muy buena fragancia.
Le Male sin químicos, jaja, qué locura.
Desde 1932, Caron Pour un Homme es una preciosidad unisex que ha resistido 90 años sin cambios sustanciales. Lejos de los fougères rotundos, ofrece suavidad, romanticismo y sosiego gracias a su combo de lavanda, vainilla y ámbar. Su frescor aromático, delicadeza equilibrada y toque de limpieza por el almizcle blanco lo hacen ideal para cualquier edad o estación. Es una colonia de baño de altísima maestría, discreta pero presente. Caron no reformula ni contrata estrellas, y por eso sigue siendo una joya olvidada en España. Evoca las campiñas de Bilitis y la delicadeza que contradice la imagen de ‘chico malo’ de Gainsbourg. Un engaño de la mercadotecnia: olvídate de las clasificaciones y pon lo que te guste.
Fragancia clásica, apta para hombres de más de 35 años. Pero no huele a viejuno ni mucho menos. Es una fragancia fresca y simple y en eso reside su encanto. Huele a lavanda y vainilla… Y punto. Uso en otoño y primavera desde mi punto de vista, siempre de día. Si quieres oler a limpio sin grandes pretensiones y ser original al resto, dale una oportunidad a esta fragancia.
Es exactamente lo que dice: tres notas, las dos primeras muy fuertes. La apertura es un 90% lavanda y un 10% vainilla, distinta a la del Azzaro. Al principio huele fuerte, casi metálica, pero luego la vainilla contrarresta y manda hasta las nueve horas, dejando el almizcle al final. Si no te mola la lavanda y la vainilla, mejor no lo pruebes. Huele a viejas lociones de barbería, ¿pasado de moda? No, es bonita y simple, con notas naturales. Dura más de doce horas, aunque el almizcle se siente más cerca de la piel. El único pega es que ahora hay muchos ambientadores con ese olor que pueden dar problemas. En resumen: buena fragancia, pero solo para fanáticos de la lavanda y la vainilla.
Un amigo me contó hace años que este Caron huele a postre de vainilla, como si te lo fueras a comer. ¡Ja, ja, ja!
El error de mucha gente es decir que un aroma está ‘pasado de moda’ cuando en realidad todo depende de tus percepciones y asociaciones (y del marketing). La moda la haces tú. Que el aroma te recuerde a algo es otro asunto, y cómo huele en tu piel es otro más. El aroma es un aroma. Punto. No dices que la lavanda natural está pasada de moda cuando la hueles, ni la vainilla natural. Este perfume huele a eso, a lavanda y vainilla juntos. A mí me huele bien, y naturalmente asocio a gente que he olido que huele así. Es lógico pensar que una fragancia de hace tanto tiempo la usen gente de esa época. Pero ¿cuál es el problema? A mí este aroma me gusta, pero no lo uso como perfume porque en mi piel da un conjunto que no me mola. Es simple. Lo valoro por el aporte olfativo y por la historia que tiene. Me sucede igual con la colonia original de Acqua di Parma. Tener una historia olfativa entre las manos mola mucho.
Sencilla y muy agradable, clásica pero totalmente llevable. En el secado recuerda a Shalimar: vainilla seca, polvorosa y sutil, tal como huele la vaina real, nada dulzona. Merece la pena probarla.
A veces menos es más. Con pocas notas y más años que la Tana, le da sopas con honda a muchos productos recientes. Me recuerda a la Egoiste actual pero más polvosa, blanca y amigable. Es versátil, barata y rinde bien. Mi novia lo usa y yo lo llevo a todas partes; nunca suena a ‘señor mayor’. Tiene una belleza austera que el tiempo no erosiona.
¡Ah, un clásico! Conseguí una botella vintage de esta colonia, muy poco conocida aquí en México, creo que ni siquiera en EE.UU. la casa Caron es tan famosa. Confieso que no sabía mucho de ellos, pero ahora que he probado tres de sus colonias para hombre (Yatagan, Pour un Homme, Third Man), puedo decir que están a la altura de casas como Guerlain. Pour un Homme es un clásico de los años 30, un aroma muy sencillo: lavanda y vainilla. Si no te mola la lavanda, probablemente no te mola este perfume. Al tocar la piel, solo huele a lavanda, muy similar a la de Myrurgia (esa lavanda añeja), pero mientras seca, la vainilla empieza a salir. Es un perfume sencillo pero diferente y relajante. Creo que necesita tiempo para asimilarlo, pero si te gusta como a mí, verás lo maravillosa que es la perfumería clásica.
Hace años visité un stand de Caron en el Corte Inglés de Alicante y probé Pour un Homme. Me aluciné con su combinación de lavanda y vainilla: lo agreste y seco se dan la mano con lo meloso para crear algo elegante, masculino y diferente. Es un clásico merecido, aunque su longevidad y estela sean moderadas. No es invasiva, ideal para todas las estaciones salvo para ir al súper. Francamente, reconozco su mérito.
A veces lo más sencillo es lo mejor y nos obcecamos buscando cosas complejas o perfumes de nicho más costosos, cuando lo más agradable lo tenemos delante. Compré este perfume a ciegas porque estaba muy rebajado para rellenar otro pedido de algo más caro y me llevé una sorpresa. La salida es un poco áspera y amarga, provocando cierto rechazo, pero tras pocos minutos se asienta y todo el resto es hermoso. No nos engañemos, es una fragancia sencilla y humilde, pero el increíble balance de sus pocas notas, lavanda y vainilla sobre una base almizclada, está tan logrado que el resultado es interesante y elegante. Es cierto que las fórmulas originales sufrieron reformulaciones (como la de Yatagán) y se ‘aligeraron’, pero también hay que ser justos: sus perfumes están lejos de las modas y son originales. Se consiguen a precios bajos. Voy a retomar los míticos de esta marca. La longevidad es moderada, con estela baja y cerca de la piel, bastante floja. Como opción económica para diario, es una de las que mejor valoro ahora.
La casa perfumera Caron reformuló mucho y dañó sus fragancias. Son horribles y su duración es extremadamente escasa. Son unos ladrones y lo peor es que ya no te devuelven el dinero. Tengan cuidado para que no les pase lo que me pasó a mí.
Imposible valorar Pour un Homme sin asumir que tiene ochenta años. Si no lo entiendes, te llevarás un chasco de ‘colonia de abuelo’. A mí no me gusta, pero sé ver la gran fragancia que es: vainilla azulada, seca y polvorienta, nada pringosa como las actuales. Es como destilar un Guerlain de principios de siglo pero más ligero, entre barbería y perfume costero. Grita Europa años treinta: Francia relajada, culta y elegante. Sorprendentemente unisex e imprescindible en la historia de la perfumería. Mi reseña es de un frasco de más de veinte años de calidad excelsa.
Muy buen perfume. Lo primero es que huele a lavanda natural, no como los suavizantes. Tiene esa naturalidad con cierto ‘ruido de fondo’ propio de los aceites esenciales, lo que le da un encanto único. Su duración está por encima de la media. Aunque es clásico y sencillo, no es simple en carácter: yuxtapone la lavanda natural con la suavidad de la vainilla y almizcles con gran ingenio, evitando los dulces químicos. La elección del almizcle sobre las maderas es acertada para potenciar la lavanda. Muy bien Caron, no cambies la fórmula.
Señores, estos perfumes de Caron los dañaron. Los tres grandes clásicos fueron reformulados. Compré una Yatagán y fue reformulada, huele muy desagradable, no perdura nada ni siquiera 10 minutos. Después compré esta Caron y corrí con la mala suerte de que también fue reformulada. Huele a pasto quemado y su durabilidad es menos que la de la Yatagán, no dura ni un minuto en la piel. No, no, no, no, he perdido mi dinero. Tengan cuidado, esta ha sido reformulada y está asquerosa. Perdí más de 170 dólares. Les juro que me dan ganas de llorar. Escribo desde Colombia y las compré por Amazon porque de poca duración no lo cubren como garantía.
Cuando cumplí los 15 en 1964, me regalaron esta colonia. Mis amigos se burlaban diciendo que era para viejos, no obstante muchos la usaron. Me di cuenta que la colonia se fija mucho al cuerpo y su olor se acentúa cuando sudas o si te alcanza una suave lluvia. Esta colonia tiene la ventaja de personalizarte. En diciembre de 2014 voy a cumplir 65 años y 50 usando la misma colonia; jamás he dejado de usarla.
Huele distinto, pero lamentablemente ni dura ni proyecta. Totalmente desaconsejable. Tengo más de 200 fragancias y es con mucho la que peor desempeño y relación calidad precio tiene.
Clásico atemporal de la perfumería moderna: una lavanda luminosa con matices agrestes de salvia y destellos de romero. Una composición preciosa.
A veces lo más sencillo es lo mejor, y nos obcecamos buscando cosas complejas o nichos caros cuando lo agradable está delante de las narices. Compré este perfume a ciegas porque estaba rebajado y para rellenar otro pedido de uno más caro, y me llevé una sorpresa. La salida es un poco áspera y amarga, me provocó cierto rechazo, pero tras pocos minutos se asienta y todo el resto es hermoso. No nos engañemos, es una fragancia muy sencilla y humilde, pero el increíble balance con sus pocas notas, lavanda y vainilla sobre una base almizclada, está tan logrado que el resultado es muy interesante, con fases muy resultonas. Dicho de otra forma, huele francamente bien y es elegante. Es cierto que las fórmulas originales han sufrido reformas (como el Yatagán) y se han aligerado, pero también hay que ser justos: sus perfumes están lejos de las modas y son originales. Además, se consiguen a precios muy bajos. Voy a retomar los míticos de esta marca porque este me ha dejado con ganas de rememorarlos. La longevidad es moderada, con una estela baja y cerca de la piel, bastante floja en rendimiento. Como opción económica para diario, es una de las que mejor tengo valoradas ahora mismo.
¿Pasado de moda? Al principio me pareció rara pero después se siente una hermosa lavanda y hasta una peculiar nota “chocolatosa”. Quien diga eso de “pasado de moda” es porque se la pasa haciéndole caso a YouTubers con 0 apreciación por buenas fragancias y rindiéndole culto a aberraciones como Scandal y la insulsa “matanichos” (aka Voyage)
No me gustó este perfume. Pensaba que era la gloria por las buenas críticas en Fragrantica, pero me pareció aburrido, como la típica colonia vieja que usaba el abuelo o el papá. No es mi estilo, ni lo encuentro elegante ni seductor. Esto no es un perfume para chicos jóvenes.
La primera vez que lo olí fue habiéndolo comprado a ciegas en la tranquilidad de mi casa. Otro amor a primera olida. Lo encontré de una belleza y humildad que pocas veces se dan en la perfumería masculina. La vainilla y la lavanda no creo que jamás hayan congeniado mejor que aquí. Obra maestra de la sencillez, como una canción que con tres acordes lo dice todo y nos toca hondo.
Fragancenet describe a Pour un Homme como una fragancia floral-especiado con bergamota, limón, lavanda y romero en la salida; rosas, salvia, rosa de roble y cedro en el medio; y vainilla, tonka, almizcle y musgo en la base. ¿Habrá sido reformulado añadiendo notas?