Para hombres
Salvador Dali Pour Homme Salvador Dali
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Descripción
Salvador Dali Pour Homme de Salvador Dali es una fragancia aromática que captura la esencia de la masculinidad con un toque de extravagancia. Lanzado por primera vez, esta colonia se ha convertido en un clásico atemporal, encantando a los aficionados del perfumismo con su compleja mezcla de aromas.
Desde la primera atomización, se despliega un acorde vibrante de cítricos, marcado por notas de bergamota, naranja tangerina y un toque ácido de limón, invitando a una experiencia olfativa única. Sin embargo, es en el corazón donde este perfume revela su carácter magnético: entreteje magistralmente el geranio con el jazmín, el heliotropo y un delicado lirio de los valles, creando un bouquet floral embriagador. Esta fusión floral se realza con matices de anís, esclarea, lavanda, estragón y albahaca, añadiendo una profundidad herbácea y especiada que seduce los sentidos.
La base de Salvador Dali Pour Homme asegura una estela duradera, con notas amaderadas de cedro y sándalo, combinadas armoniosamente con pachulí, musgo de roble y vetiver. El toque final de ámbar y vainilla añade un aura de misterio y calidez, redondeando la experiencia con una riqueza inolvidable.
Esta fragancia es ideal para el hombre que desea destacar, un amante de las experiencias profundas y ricas en matices. Salvador Dali Pour Homme es, sin duda, una declaración de individualidad y refinamiento.
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Realmente, este perfume es como tener un pedacito de arte en tu colección. Es como si Salvador Dalí mismo hubiese elegido este aroma para capturar su esencia vanguardista y única. La botella, con su diseño tan original que parece sacado de una de sus obras, contiene un perfume que es toda una experiencia: un viaje por un aroma oriental clásico y complejo, donde cada nota de ámbar, pachulí, vetiver, almizcle y vainilla se entremezcla de manera magistral. Al olerlo, te embarga una sensación de estar viviendo una historia, rememorando momentos mientras te pierdes en su complejidad y profundidad. Es más que un perfume, es una expresión de arte que te transporta a memorias y sensaciones únicas.
Quiero compartir mi experiencia con un perfume vintage de los 80 que recién probé. Desde el primer momento, me envolvieron aromas oscuros de frutas y toques verdes, algo que me pareció interesante y me hizo pensar en otra fragancia de esa época que había probado antes. A medida que pasaba el tiempo, logré detectar toques de geranio y jazmín, y tras unas 5 horas, un pachulí intenso mezclado con dulzura, posiblemente por el ámbar y la vainilla, y un sándalo suave. Al cabo de 12 horas, quedaban apenas sutiles rastros de cedro y vetiver, pero el pachulí seguía presente. El perfume inició con una estela bastante marcada, que poco a poco se fue haciendo más ligera, pero su esencia duró más de 12 horas en mi piel, sintiéndose más íntima con el paso del tiempo. Definitivamente, es un aroma que se disfruta mejor en invierno o en la noche, tiene un toque muy ochentero y aunque me encantó, no estoy seguro de si mantiene la misma intensidad hoy en día debido a posibles cambios en su formulación. Su inicio no es el típico cítrico fresco, sino algo más misterioso y profundo.
Me topé con un perfume de Salvador Dali y no pude evitar notar una esencia que, por un momento, me hizo pensar en KOUROS de Y.S.L. Sin embargo, esa similitud fue fugaz. Pronto, descubrí un mundo de aromas que me envolvían con toques de roble, cedro y jazmín. Es curioso, pero este aroma tiene más en común con clásicos como Oscar de la Renta Pour Lui o Boucheron Pour Homme. KOUROS definitivamente tiene su propio carácter, único y llamativo, un aroma que definitivamente ha marcado su presencia a través del tiempo.
Voy a compartir contigo cómo me siento con este perfume, Salvador Dalí PH, que acabo de comprar. Imagina contigo que estás entrando a un viejo estudio lleno de recuerdos, que parece haberse quedado suspendido en el tiempo desde la última vez que alguien lo habitó. Piensa en una tarde donde los rayos del sol apenas se cuelan por una ventana polvorienta, iluminando una habitación llena de libros ordenados meticulosamente en estantes, una pluma estilográfica esperando ser usada de nuevo, y una elegante silla de cuero rojo oscuro. Los aromas del jardín descuidado del exterior se mezclan con el olor característico del cuero, del papel antiguo, y del polvo acumulado por años, creando un momento único donde el tiempo parece haberse detenido. Salvador Dali PH captura esa sensación exacta, ese instante efímero donde lo antiguo y lo nuevo se encuentran.
Es, sin duda, un perfume que evoca nostalgia, romance y una pizca de melancolía, pero con una masculinidad evidente. Me parece perfecto para alguien que se siente atraído por el mundo del arte, la poesía o que simplemente disfruta de un estilo de vida bohemio y elegante. Es como si este aroma hablara sobre la belleza del paso del tiempo y su impacto en nuestra percepción.
Además, este perfume tiene una durabilidad y proyección impresionantes, superando con creces lo que se espera de un perfume hoy en día. Puede durar un día entero sin problema, y su aroma evoluciona de manera bellísima y un tanto enigmática, con un final que deja notas picantes y metálicas que pueden recordar a algunos a la esencia de la vida misma.
Realmente, es una joya para aquellos que aprecian la profundidad y la historia detrás de un perfume.
Reseña del Perfume Misterioso
Cuando leí comentarios que describían este perfume como algo sombrío, casi sacado de un cuento de terror antiguo, no pude resistirme y compré una muestra pequeña de la fórmula original.
Me encontré con un frasco curioso, de vidrio teñido de verde que parecía guardar un secreto de otro tiempo, coronado con un tapón que recordó a labios negros y gruesos. Al aplicarlo en mi muñeca, me envolvió una experiencia única.
Inicialmente, percibí un aroma dulce, suave; era como si cítricos y flores se combinaran para ofrecer un último aliento, delicado y efímero. Momentos después, fue como si una cortina de humo -¿de tabaco, incienso, cenizas, o tal vez polvo?- se levantara, desvelando matices de plantas con propiedades curativas y un toque de anís peculiar, seguido por notas terrosas de pachulí, musgo y vetiver.
¿Qué es lo que hace a este aroma tan intrigante, casi perturbador? No se trata de la frescura de maderas recién cortadas, sino todo lo contrario: evoca la profundidad de maderas antiguas, de muebles cargados de historias. Se siente la presencia de elementos ahumados y polvorientos, que recuerdan a la ceniza de una chimenea añeja, junto con ciertos toques que bien podrían compararse con el aroma de barnices sobre antigüedades o el cuero gastado por el tiempo.
Las notas florales y herbales no son frescas, sino que parecen haber sido conservadas, atrapadas quizás en los frascos de un boticario de otra época.
Destaca una nota, posiblemente el vetiver, que aporta un carácter metálico y a la vez dulce, reminiscente al sabor de la sangre. Y finalmente, el pachulí sella la composición con su huella húmeda y mística.
Con todo esto, uno podría pensar que estamos ante un aroma fúnebre o propicio para una casa encantada. Pero no, este perfume se revela como un clásico de elegancia masculina y aristocrática. Su uso casi exige vestir con formalidad, proyectando un aura de misterio y tradición.
Soy fan absoluto del Salvador Dalí Pour Homme, una joya entre las fragancias. Se siente poderosamente masculina y al mismo tiempo tiene esa suavidad y elegancia que la hacen única. A pesar de ser comparada con otros perfumes famosos de los 80, definitivamente tiene su propia esencia.
Lo curioso es que empecé a usarlo cuando tenía solo 14 años y jamás sentí que fuera inapropiado para mi edad. Era casi como un rito de paso, usar un perfume con tanta personalidad y complejidad.
El diseño del frasco, pequeño y exquisitamente femenino, no le resta masculinidad al perfume; es más, es un recordatorio hermoso de nuestras raíces.
Sus notas de inicio pueden ser intensas, mezclando lo herbal y especiado con un toque cítrico refrescante. Tiene un dulzor sutil que se mantiene hasta el final, apoyado en una base de sándalo, pachulí, cedro y un susurro de vainilla.
La duración y fuerza del aroma son impresionantes.
Sin dudas, es una de las grandes obras de los 80, ofreciendo calidad y sofisticación a un precio asequible, reflejando el espíritu de esa época dorada para la perfumería.
Calificaciones: Aroma 9.5/10, Duración 10/10, Estela 9/10, Versatilidad 6/10.
Acabo de probar un perfume que sinceramente, no es para los que buscan algo ligero o refrescante desde el primer momento. Desde el inicio, noté que era robusto, no te recibe con notas cítricas o frescas como algunos otros. De hecho, me recordó mucho a otro perfume, el Antaeus, especialmente por tener ingredientes como el pachuli y el musgo, entre otros. Aunque no está especificado en su descripción, creo captar un toque fuerte, casi como si llevara cuero o notas animales, dando una sensación bastante intensa y ‘sucia’ en un sentido bueno, como un aroma profundo y terrenal.
En las primeras horas predominan aromas bastante potentes, aunque en ciertos momentos se pueden captar destellos más ligeros de anís o alguna flor, pero siempre de forma sutil, subyacente.
Pasadas unas tres horas, el perfume parece abrirse un poco, mostrando ligeramente otros matices quizás por la vainilla o el ámbar, aunque no de la manera tradicional en que estos ingredientes suelen presentarse. También me parece detectar vetiver, aportando un toque amaderado. Aunque se suaviza, el aroma persiste notablemente hasta por más de 10 horas.
Definitivamente, no es un perfume que recomendaría a alguien que busca algo convencional o fácil de llevar, pero si eres un verdadero aficionado a las fragancias y estás buscando algo con carácter y que te reta, definitivamente es una experiencia única. Hoy en día, es raro encontrar perfumes con esta personalidad sin tener que invertir una gran suma de dinero.
Aunque todavía no he tenido la oportunidad de probar personalmente el perfume, se me ha hecho difícil adquirirlo. Su presencia en la página oficial de Salvador Dali Fragancias es algo prohibitiva para mi economía actual, pese a haber visto precios más accesibles en otros sitios, los cuales ahora lamentablemente ya no disponen de stock. A pesar de esto, estoy convencido de que en un futuro no muy lejano lo experimentaré.
Quiero aprovechar para expresar mi admiración por la exquisita reseña escrita por BOFIFA, la cual considero la mejor que he leído jamás en Fragrantica. La forma en que describe el perfume me hace imaginarlo como el ideal para mis noches, donde prefiero aromas amaderados, profundos y con un toque de misterio; mientras que para el día, me inclino por fragancias frescas y limpias con notas de lavanda. Aunque aún no sé si Salvador Dali pour Homme se convertirá en mi fragancia de noche predilecta, la reseña de BOFIFA ya ha capturado completamente lo que busco y ha satisfecho mis ansias de una experiencia olfativa a través de sus palabras.
La experiencia inicial es inquietante, como entrar en un cuento de terror gótico. Este perfume trae consigo una presencia casi palpable que puede dejar a más de uno con la piel de gallina. Recientemente, cuando un conocido que suele conseguirme fragancias de época me ofreció una versión original de Salvador Dalí a un precio razonable, estuve tentado. Sin embargo, recordé que debo ser prudente con mis gastos en perfumería, optando por dejar pasar la oportunidad pese a su singularidad, ya que sabía que no le daría uso. Salvador Dalí pour Homme, para mí, es como una escultura olfativa que fluctúa entre la seriedad de los fougere clásicos y la extravagancia de algunos amaderados orientales intensos de los años 80, pero con un toque oscuro y misterioso. Lo imagino como la fragancia de un vampiro cosmopolita o un demonio mitológico, uno que se mezcla entre nosotros pero cuyo aroma lo delata, en especial por un sándalo especiado, algo perturbador y con un dulzor enfermizo que recuerda a figuras oscuras de antiguas leyendas. Su inicio me sorprende siempre, espero pino y me recibe una explosión balsámica, verde y potente. La fase media es un patchouli inusual, adornado con toques florales, resinosos y brillantes, presentando una creatividad que se desvía de lo convencional para ofrecer una experiencia rica y especiada. Y el secado, es un viaje a un lugar inhóspito, con un sándalo rodeado de notas herbales y picantes que no es para nada acogedor, sino todo lo contrario, te mantiene en alerta. Salvador Dalí pour Homme podría ser el distintivo olfativo de un villano de novela. A pesar de los comentarios despectivos que he escuchado, considero que la línea de perfumes Salvador Dalí, con sus frascos únicos y aromas distintivos creados por perfumistas renombrados, ofrece una oportunidad de lujo accesible. Aunque este en particular no sea de mi agrado, no diría que es una mala fragancia.
Recientemente, tuve la oportunidad de probar el perfume Bofifa, y vaya que fue una experiencia única. Me sumergió en un mundo aromático que me recordó a esas historias de misterio y encanto que solíamos escuchar de niños, sentados al calor del fuego. Tiene un toque oscuro y enigmático, como si encerrara secretos antiguos listos para ser descubiertos.
Me encontré imaginando siluetas misteriosas en la noche y figuras que casi parecían cobrar vida, acompañadas de la presencia de una enigmática mujer que, sin decir palabra, te hace sentir intrigado.
A medida que el aroma se desarrolla, adquiere una cualidad intensa y directamente seductora, perfecta para aquellos que tienen el don de desvanecer la razón con solo su presencia. La combinación de lavanda, sándalo, y bergamota se adapta maravillosamente al calor de la piel.
Es una fragancia que crece en ti con el tiempo, perteneciente a una era en la que la diversidad de notas era lo común, ofreciendo una experiencia verdaderamente diferenciada. Definitivamente es un perfume que vale la pena probar, y si por alguna razón decides que no es para ti, al menos el frasco sirve como un exquisito elemento decorativo.
Al usar este perfume, me sentí envuelto en un viaje al pasado, un recorrido por momentos que tenía guardados en el baúl de mi memoria. No puedo evitar compararlo con el efecto que me produce Encre Noire de Lalique; ambos tienen esa cualidad única de despertar vivencias olvidadas. Me encuentro de pronto sumergido en recuerdos de mi niñez a finales de los 70 y comienzos de los 80, todo gracias a un simple toque de este aroma en mi muñeca. Las notas de hierbas, flores, cenizas e incienso se unen en una mezcla que me remonta a esas escenas familiares casi olvidadas, haciéndome reflexionar sobre cómo el tiempo se desliza entre nuestros dedos. Estoy plenamente de acuerdo con Bofifa en su apreciación. Además, encuentro en este perfume el compañero perfecto para momentos de creación, ya sea escribiendo, dibujando o componiendo música. Es como si, a través de esas actividades, tuviera la oportunidad de acercarme a la esencia de lo que hace a este perfume una obra maestra.
Algunos dicen que evoca recuerdos, mientras que otros lo encuentran adecuado para momentos más sombríos, ¡vaya diversidad de opiniones! Personalmente, lo encuentro bastante profundo, gracias a la combinación de ámbar, anís y albahaca, similar a la intensidad que encuentras en Jaguar Classic Green. Este perfume me llevó de cabeza a un recuerdo vívido: estaba yo, refugiado en un café, observando la furia de una tormenta a través de la ventana, sintiendo el calor acogedor mientras el mundo exterior se revolvía bajo la tormenta, todo esto sumergido en un escenario casi invernal.
Inicialmente, mi reacción fue de resistencia, me parecía demasiado nostálgico; sin embargo, con el tiempo, comprendí que su esencia me transportaba a esa escena de calma en medio del caos natural. Este aroma es perfecto para los días fríos, los momentos lluviosos, y evoca la majestuosidad de la Patagonia y el sur en general.
Definitivamente, está en una liga diferente si lo comparas con Narciso Rodriguez o Encre Noire. Aunque Dali se desmarca por su unicidad, podría decir que tiene un aire en común con Karl Lagerfeld Pour Homme, especialmente por la combinación de ámbar y lavanda, creando una mezcla que te puede encantar o no gustar en absoluto.
Esta esencia realmente te lleva de vuelta en el tiempo, encapsulando esa vibra clásica de pura elegancia y masculinidad. El aroma te envuelve en una atmósfera de confianza y sofisticación, todo ello presentado en un empaque que capta la esencia de lo sensual y atractivo.
La primera impresión de este perfume masculino de Dali es realmente impactante; arranca con una vibrante mezcla de lavanda, anís, albahaca y salvia, a lo que se le suma un toque cítrico delicado. Desde el primer momento se nota su presencia, un carácter firme y terroso que se acentúa al entrar en contacto con la piel.
Aunque intenta equilibrar su carácter herbal y cítrico con notas florales, estas últimas no logran destacarse plenamente debido a la intensidad de la base terrosa y amaderada con matices animales que prevalece. A diferencia de otros perfumes donde el pachulí juega un papel crucial, aquí se decanta más por los acentos especiados y ligeramente desordenados de la madera.
Me recuerda en ciertos aspectos a Horizon de Laroche, y sospecho que el comino también está presente en esta fragancia. Sin embargo, Dali logra diferenciarse gracias a un sutil toque tabaco mezclado con almizcles, dándole una identidad única.
Aunque no innova demasiado, comparándose con otros gigantes de la perfumería, la calidad de este perfume es indiscutible, mostrando una combinación de notas que revelan facetas fascinantes y propias. Su duración y estela son impresionantes, enamorando a quienes buscan fragancias intensas y robustas.
Al explorar más a fondo, parece descubrirse un velo de ‘cuero’, quizás sea mi percepción, o tal vez, el anís junto a las maderas y pachulí sugieran esa sensación.
Este perfume es una joya poco común, mi experiencia se basa en una versión en miniatura de principios de los 90.
La verdad, me enamoré de la botella; parece diseñada por un artista. No puedo evitar querer tenerla.
AromaClasico, tiene un aroma fuerte con toques de almizcle y cítricos, lo que lo hace perfecto para usarlo en las noches donde resalta su elegancia única.
Para los fans de los aromas retro, este perfume SD Pour Homme, creado por Thierry Wasser para la marca del icónico Salvador Dalí, definitivamente trae recuerdos. Me recuerda a una combinación entre el clásico Kouros de YSL de 1981, el inolvidable Antaeus de Chanel de ese mismo año, y el Zino de Davidoff de 1986. Es un aroma que se siente como un viaje en el tiempo, desafiante y audaz en la era moderna. No es para todos; tiene un olor potente y desafiante, no precisamente fácil de usar en cualquier ocasión. Lo describiría más como una aventura única para el olfato, casi como un arte olfativo más que un perfume de uso diario. Pero si todavía disfrutas de clásicos como Kouros, Antaeus o Ted Lapidus pour Homme, definitivamente deberías darle una oportunidad a este. ¡Adelante, aventurero!
Estoy bastante impresionado con este perfume; tiene un aire de sofisticación y se nota que no es de los que pasan desapercibidos, a medio camino entre ser notorio pero sin resultar abrumador. Aunque había oído que tenía un toque bastante único y hasta un poco oscuro, personalmente lo encuentro muy agradable y fácil de usar en el día a día. Quién sabe, quizás la versión original tenga un carácter aún más marcado.
Una Joya de los 80s
¡Este perfume es una leyenda! Con su esencia fuerte y distintiva, realmente se adelantó a su época. Tiene un aroma potente que siempre capta la atención, simplemente no puedes ignorarlo. Me lleva de vuelta a mi niñez, era el favorito de mi abuelo y yo solía usarlo a escondidas siempre que podía. Ese olor se me quedó grabado para siempre, sin duda es una pieza maestra digna de reconocimiento.
Es uno de esos perfumes icónicos de los 80s que dejaron huella y definieron una generación. Ojalá las marcas de hoy se atrevieran a ser tan audaces e innovadoras como en aquel entonces.
Este perfume realmente sabe cómo llamar la atención, consistiendo en una mezcla de elegancia que resalta cada una de sus componentes. Tiene un encanto único, lleno de misterio, con una base terrosa que se siente casi mágica. Las notas herbales crean una sinfonía de bienestar, mientras que los toques cítricos equilibran la mezcla con lo maderoso, dejando que el sándalo, el ámbar y la vainilla brillen con su dulzura, haciendo esta fragancia verdaderamente inolvidable. Se nota la influencia de los perfumes de los años 80, que se destacaban por su personalidad y eran elaborados con pasión y artesanía, algo que hoy se extraña bastante. Este aroma, que recuerda al incienso, tiene una sofisticación y un encanto únicos, con un final ligeramente dulce y polvoriento que simplemente embruja. Es ideal para climas frescos y momentos del día más tranquilos, como una tarde lluviosa o una noche serena. Aunque hay que moderar su uso en días calurosos, en las dosis correctas, este perfume se convierte en una expresión de distinción y elegancia pura.
No soy experto en fragancias, pero recuerdo que un tío mío usaba este perfume a principios de los 90’s, y realmente dejaba su marca. A mí me traía a la mente aromas que me parecían bastante intensos, como a tierra y a una mezcla de cítricos con hierbas. Y sobre la presentación, qué decir, ese envase tenía un toque oscuro y enigmático inolvidable.
Estuve esperando con ansias probar este perfume, finalmente tuve la oportunidad gracias a un regalo de un familiar. Honestamente, me había creado grandes expectativas, imaginaba algo completamente fuera de lo común, una fragancia que desafiara lo establecido. Me esperaba algo que no me recordara a las esencias clásicas de antaño, pero al final, resultó ser muy similar a los aromas típicos de la época de su creación. No estoy seguro si Salvador Dalí tuvo alguna influencia en su desarrollo, quizás esperaba encontrar notas que evocaran a las fragancias preferidas de sus ancestros, imaginaba que quizás detrás de todo esto había un toque de la creatividad de Thierry Wasser. Sin embargo, no me encontré con ninguna sorpresa, no sé si en su momento este perfume logró cautivar a otros, pero en mi caso, no fue así.
Su aroma me trae a la mente la imagen de algo antiguo, pero con una suavidad que tiene su encanto, a pesar de ello, no me atrae completamente. No guarda similitud con UDV, que es una fragancia que realmente disfruto, sino que me recuerda más a Quorum, Springfield, Paco Rabanne pour Homme, incorporando un cierto atractivo sensual o quizás algo de musk de Jovan.
En resumen, no pienso adquirirla, especialmente considerando su elevado precio actual, no sé si su producción se ha detenido o qué razón hay detrás de esto. Mi veredicto es que se trata de un aroma que podría considerarse unisex de una era pasada.
Recientemente hice una compra sin saber exactamente qué esperar, y me sorprendí gratamente. Este perfume me trae recuerdos nostálgicos, como los aromas que solía percibir en mi infancia cuando mi padre se afeitaba los domingos por la mañana. Es un perfume con mucha presencia y de larga duración, definitivamente se siente muy varonil y de excelente calidad. Para mí, tiene un toque clásico que me recuerda a las antiguas barberías, mezclado con notas cítricas que evocan algunos de los perfumes musk que conocía.
Realmente, este perfume tiene algo especial. Siempre lo asociaré con mi papá, quien nunca salía de casa sin aplicárselo. Lo que más resalta de este aroma es el toque de sándalo, que se mantiene por un buen tiempo y deja una impresión duradera. Sin embargo, tengo que admitir que a veces el sándalo resultaba un poco fuerte para mí, llegando a causarme dolor de cabeza. A pesar de esto, no puedo negar la excepcional calidad y el aroma único que distingue a este perfume de cualquier otro en el mercado. No es una fragancia para todo mundo, especialmente para aquellos acostumbrados a las fragancias modernas, que tienden a ser muy similares entre sí. Este perfume de Salvador Dalí realmente destaca por su carácter y su olor distintivo; definitivamente, llamarás la atención con él. Si eres fan de los olores vintage, el sándalo, o simplemente buscas algo con personalidad propia, este perfume es una elección acertada. Además, ni hablar de la botella; es simplemente hermosa.
Demasiado pachulí, el pipí de mi gato huele igual… A pesar de tener solo 33 años en el mercado, huele demasiado antiguo. Hueles esto y te imaginas a un abuelo.
Morboso, siniestro y fatalmente seductor, este frasco ya de por sí inquietante esconde un perfume que me pone muy nervioso. Mi amigo de fragancias vintage me llamó para decirme que tenía un primer lote de Dalí a buen precio. Estuve a punto de comprarlo, pero luego recordé que no puedo gastar mi sueldo en perfumes y tengo que ser selectivo; aunque sea buena, no la compré porque no la voy a usar nunca. Salvador Dalí pour Homme es una obra de arte que mezcla el rigor áspero de los fougère clásicos, la chulería histriónica de amaderados orientales ochenteros y un “algo” mórbido que te hace pensar en un tipo que no quieres conocer. Podría ser el perfume de un vampiro o un demonio persa, una criatura mitológica traicionera que vive entre la gente pero se delata por ese sándalo especiado, nocivo y con dulzor enfermizo que recuerda a Pazuzu resucitado dispuesto a meterte en problemas con muy buenas palabras. A mí me huele a ritual satánico esotérico. Inicio: pino olerás y pino no encontrarás. Cada vez que lo pruebo, un pino balsámico, verdoso, resinoso y nuclear me abre los pulmones. No lleva pino listado, pero a eso es a lo que huele. Fase media: Un patchouli hortalizo-alumínico reina sobre matices florales, resinosos y solares (anís, lavanda). Floralmente ácido, especiado, herbal pero picante, no astringente. Una fórmula rara y creativa, un fougère más trabajado y extravagante que va a su bola. Es mucho más rico y especiado que sus compañeros de década, además la salvia es evidente, muy fragante, aceitosa y de acabado alcanforado verdoso. Secado: Esotérico e inhóspito. El sándalo no entra hasta pasados tres cuartos de hora, cuando se nota enfangado de notas herbales y picantes; no es el sándalo amable y luminoso, este es mate, compacto y agorero. A mí, que es una de mis notas favoritas, no me gusta nada, huele denso, apelmazado, plúmbeo, inyectado en mil notas aromáticas especiadas… una cosa que te pone los cinco sentidos en alerta. El secado de Dalí podría ser el aroma de un asesino en serie. Muchos no saben que esta línea fue creada por perfumistas de prestigio como Thierry Wasser, Philippe Romano, Alberto Morillas o Mark Buxton, fragancias con frascos artísticos y un aroma nuclear, graso, barroco y exuberante que permite perfumarse dignamente sin gastar una fortuna. Por eso me cae bien la marca aunque no sea usuario. En realidad Laguna pour femme y Le Roy Soleil me parecen interesantes. Este no es de mi gusto, pero no seré yo el que diga que es un mal perfume
Si buscas evocar un aquelarre en la nariz de quien te huela por curiosidad, esto no es tu fragancia… ¿o sí? Tal vez un poco. En esta de 1987 no encuentro nada único ni macabro; al contrario, encaja mucho con su época, rica y llevadera. Lo único lúgubre es el frasco, porque el líquido huele a ‘old money’, para un yuppie ochentero de traje blanco. Quizá quienes lo ven retador tengan versiones vintage o esencia ‘picada’. Huele parecido a los mejores de los 80, como Lauder for men al inicio con un trazo metálico; al final, un toque animal tenue que no llega al salvaje de Kouros pero da idea. En la media avanzada emerge el lado amable de Zino Davidoff, con sándalo, ámbar y vainilla donde el patchouli ya está domesticado. Si ya tienes Zino y Lauder, Dalí es redundante, pero no desanimes su compra: la calidad del líquido y la estética del frasco representan el epítome de la perfumería que se fue y no volverá, la época dorada de los powerhouse.
No conozco mucho de notas, pero un tío mío lo tenía y lo oleron los 90. Era un señor perfume que se hacía notar, muy terroso y cítrico-herbal. La botella ni que decir, esa figura oscura con aura misteriosa.
Viejaguardia total. Un olor invasivo con notas almizcladas y cítricas que crea una atmósfera de noche llena de su característica elegancia.
Veo que ponen perfumes parecidos, pero este no se asemejaba a ninguno. No sé si aún lo hacen, sería un pecado que lo hayan cortado. Es oriental, intenso, raro y dulzón. Esos perfumes que te preguntarán seguro qué estás usando. Misterioso, lo amé.
Quiero tenerla, me atrae la botella, es una obra de arte.
Ante las reseñas que la llaman oscura, terrorífica y antigüa, no me pude contener y compré una miniatura de 8ml de la original. Descubrí un líquido verdoso de apariencia tóxica en una botella embarazada con tapón de gruesos labios negros. Al aplicarlo: primero un suspiro dulce, ligero, cítrico y floral como la última exhalación de un jardín antes de morir. Pasados minutos, humo, densas bocanadas: ¿tabaco? ¿incienso? ¿cenizas? ¿polvo? Emergen plantas medicinales, un anís dulce y extraño, luego pachulí, musgo y vetiver. ¿Por qué evoca tanto misterio? Primero, las maderas no son frescas, sino antiguas, como muebles viejos. Luego hay acordes ahumados y polvorientos, como cenizas de chimenea; algunos dicen sintético a gasolina, yo lo percibo como barnices, lacas o cuero envejecido. Las flores y hierbas no resplandecen, parecen secas, encerradas en frascos de apotecario. Hay una nota, probablemente vetiver, metálica y dulce, como el sabor de la sangre. Por último, el pachulí cierra con un toque mohoso y esotérico. Podría parecer funeral o casa embrujada, pero es un clásico, masculino, aristocrático y elegante. Esta colonia te obliga a vestir bien; no me imagino usándola sin traje o estilo dandy, pues te envuelve de una aura oscura y ancestral.
¿Cómo empezar a describir este GRAN PERFUME? Primero: es para gustos avanzados y definidos, en esta locura de la afición. Un pachulí destacado bañado con flores maduras, densidad aromática singular, profunda y atractiva. El fondo es herbal-verde-dulce. No es tan terrible, duro o difícil como dicen algunos; yo lo encuentro hermoso, sexy-varonil, con personalidad propia, como un Grey Flannel o un Kouros (con este último tiene más coincidencias). Dalí Pour Homme está unido al estilo ochentero, pero huele atemporal y ponible hoy, para quien no busca tendencias de algodón de dulce o lavanda dulce. Lo recomiendo en colección, igual que un Kouros, Zino, Oscar de la Renta, Lapidus, Quorum, Pino Silvestre… hay que olerlos antes de morir o para demostrarse que se aman los perfumes buenos, más allá de cumplidos y aceptación social. Probadlo, no vaya a ser que lamenteis su extinción.
El primer Dali para hombre empieza con una explosión terrosa de lavanda, anís, albahaca y salvia, con toques cítricos finos. Se impone, se hace notar. La rudeza de las hierbas se siente más al conectar con la piel. El lado floral intenta mediar entre la corriente cítrica/herbal y las bases fuertes, pero falla en la cremosidad, sucumbiendo a la terrosidad y el picor amaderado/animal. El pachulí no es fundamental como en el Zino, aquí conjura magia pero se va a lo amaderado ‘picante’, con una faceta algo sucia. La terrosidad me recuerda al Horizon de Laroche, supongo que tiene comino. Hay un picor tabacoso mezclado con almizcles que lo diferencian. Es verdad, no es innovador, mezcla influencias de colosos anteriores, pero tiene calidad altísima y notas interesantes que le dan identidad propia. Proyección excelente y longevidad perfecta. Para amantes de perfumes corpulentos e intensos, no decepciona. Entre maderas y tabaco especiado, quizás haya un tono de ‘cuero’, no sé si es mi nariz o no. Es rica esta fragancia, difícil de conseguir. Mi reseña es de una miniatura de principios de los 90.
La acabo de comprar, fue a ciegas y le encuentro un ADN vintage que me recuerda a mis padres afeitándose un domingo por la mañana. Es fuerte, duradera, muy masculina y de buena calidad. La definiría como barber shop con un toque cítrico que trae recuerdos a las fragancias Musk.
Nada más surrealista y representativo en el mundo del arte de la perfumería que esta fragancia, icono de época y estilo. Salvador Dalí no pudo haber elegido mejor perfume que el tradicional oriental Salvador Dalí Pour Homme, con una botella tan peculiar. La Aparición de Afrodita representada en una boca montada en una voluminosa botella verde con el mejor aroma del mundo, tan complejo, oscuro y lleno de historias para contar con notas mezcladas de ámbar, pachulí, vetiver, amizcle y vainilla en una combinación perfecta que te lleva a un viaje de placer al olfato y llena de recuerdos sobre la persistencia de la memoria. Es difícil describir una obra de arte como esta.
Morboso y siniestro, este frasco inquietante esconde un perfume que me pone nervioso. Mi amigo de fragancias antiguas me ofreció un vintage de la primera fórmula, pero no lo compré; es demasiado para la vida real. Huele a hombre que no quieres conocer, un vampiro o demonio camuflado. Tiene un sándalo especiado y enfermo, ácido y picante con salvia y lavanda. El secado es inhóspito, denso y plúmbeo, el aroma de un asesino en serie. Aunque muchos la critican, está creada por perfumistas de prestigio como Wasser o Morillas. No es mi gusto, pero es una obra digna.
En Salvador Dalí Pour Homme encuentro una fragancia exquisita y estupenda. Es vigorosamente masculina pero exude delicadeza, fina caballerosidad y galantería. Tiene personalidad única, aunque se compare con otras creaciones ochenteras. La usé a los 14 años y no me sentía precoz ni demasiado benjamín para ella. Me resulta curioso visualizarme en la adolescencia usando algo que casi obliga a tener cédula; eso no me importó entonces. Tuve la miniatura, un lindo frasco que vale la pena conservar. Sus formas rotundamente femeninas no restan virilidad, sino que recuerdan que todo hombre nace de una madre. Otro perfume cuyo contenedor engalana con lujo su contenido. La salida, pesada, tiene visos herbales secos y especiados, con cierta frescura reconfortante de cítricos. Tiene un dulzor cálido que persiste hasta el secado, descansando en una cama olfativa de sándalo, pachulí, cedro y poca vainilla. Longevidad y proyección sobresalientes. Es una de las más excelsas de los ochenta, con calidad y refinamiento que contrastaban con su precio módico, propio de aquella década feliz.
Algunos dicen que trae nostalgia, otros que pompas fúnebres, jjaa. Muchas sensaciones, pero es muy serio por el ámbar, anís y albahaca, algo como el Jaguar Classic, muy potente y con recuerdos invernales. Al principio pensé que era muy nostálgico, pero luego me transportó a un temporal de lluvia en un café de la plaza, calentito, viendo la naturaleza con furia espléndida y la gente corriendo con paraguas rotos. Es un perfume de invierno, días lluviosos, temporales, patagónicos, climas sureños. Nada que ver con Narciso Rodríguez o Encre Noire, Dalí es muy diferente, igual que Karl Lagerfeld Pour Homme con su mezcla de amor y odio.
El Salvador Dalí tiene un lejano recuerdo que puede asociarse al Kouros de YSL, pero se aparta rápidamente para dejar paso a notas de roble, cedro y jazmín. Yo diría que se acerca más al Oscar de la Renta Pour Homme o al Boucheron Pour Homme; ahí está la cercanía aromática. El Kouros es casi único, raro y adictivo, un aroma muy interesante que superó las barreras de las épocas.
Voy a intentar recrear la escena que me sugiere este Salvador Dalí PH, una botella que se encuentra en cualquier perfumería hoy en día: un despacho de una casa abandonada, cerrado desde hace décadas. Al entrar, todo está congelado en el momento exacto de su última visita. La luz de una tarde primaveral filtra a través de cristales sucios. Los libros siguen perfectamente ordenados, algunos abiertos sobre la mesa; hay un tintero abierto, una pipa a medio fumar y un sillón de cuero burdeos. Varios retratos antiguos cuelgan en las paredes empapeladas. Al acercarse a la ventana y abrirla, el aroma de la vegetación descuidada del jardín inunda la estancia, mezclándose con el olor a piel de mueble, papel viejo, ceniza seca y madera antigua. Dalí PH captura justo este instante de contraste. Es un perfume claramente nostálgico, romántico, con un toque melancólico y muy masculino. Me parece ideal para estudiantes de arte, poetas o tipos con aire distinguido y bohemio. Quizás es el que mejor expresa la conciencia del paso del tiempo. Su proyección y duración son abrumadoras, muy por encima de lo habitual hoy en día. Puede durar todo el día y su secado es precioso, relajado y un poco siniestro, ya que al final predominan notas picantes y metálicas, con un olor que a alguien le puede recordar a sangre, como la última chispa de un lugar abandonado que nadie volverá a habitar. En fin, una obra maestra e imprescindible para cualquier coleccionista.
Demasiado pachulí, huele igual al pipí de mi gato… A pesar de tener solo 33 años en el mercado, huele a cosa de antes. Lo pruebas y te imaginas a un abuelo.
Reseña de una miniatura vintage de los 80. El inicio es oscuro y verde, recordando a Sybaris de Puig. A media fase noto geranio y jazmín. Tras 5 horas, el pachulí domina con un toque dulce de ámbar y vainilla, y sándalo suave. A las 12 horas, solo queda cedro y vetiver pegados a la piel. Fue una estela pesada que se suavizó. Duró más de 12 horas, ideal para invierno y noche, con un inicio apagado y oscuro.
Nada más surrealista que este ícono de la perfumería. La botella verde con la boca de Afrodita es tan peculiar como el aroma oscuro y complejo que guarda: ámbar, pachulí, vetiver, amizcle y vainilla. Es un viaje olfativo lleno de historias y recuerdos, una obra de arte difícil de describir pero imposible de olvidar.
Qué bestia de los 80. No tiene timidez, es una bestia con proyección brutal que nunca pasa desapercibida. Me trae recuerdos de mi abuelo, a veces me la ponía a escondidas, se quedó grabada a fuego. Es una obra de arte merecedora de premio, junto a otros pocos que marcaron época. Qué bueno que las marcas actuales se atrevan a hacer cosas tan transgresoras como esta.
Perfume total de los 80. Este Salvador Dalí de Thierry Wasser me huele a mezcla de Kouros, Antaeus y Zino. Es un olor de otro mundo, fuerte, invasivo y retador, casi un reto a los sentidos. Difícil de conseguir y poco versátil, más una experiencia fetiche que un uso diario. Si te atreves con Kouros o Antaeus, prueba esto. Ánimo, valiente.
El mágico Bofifa me hace descubrir este aroma oriental, denso, un poco borroso, que te atrae y da miedo a la vez, como los cuentos de brujas que contaban los mayores. Es aquella sombra en la oscuridad, estatuas que cobran vida, o esa mujer sensual y misteriosa que te invita a entrar sin decir nada. En su desarrollo es carnal, obscuramente sexy, ideal para hombres que hacen que las mujeres dejen de pensar claro. Lavanda, sándalo y bergamota se funden con el calor corporal. Es intenso, me gusta con el paso del tiempo, creado en una época donde la abundancia de notas era la regla. Una propuesta diferente, se puede comprar tranquilo; si no te gusta, al menos el frasco tiene propiedades decorativas sobresalientes.
Perfume 80s puro y duro. Este SD Pour Homme de Thierry Wasser para la casa de Dalí es una mezcla de Kouros, Antaeus y Zino. Un olor de otro mundo, fuerte, invasivo y retador, difícil de llevar y poco versátil. Más una experiencia onanista o un fetiche artístico extravagante. Si te atizas al Kouros o al Antaeus, esto también es para ti. Ánimo, valiente.
Anticuario. Ante las reseñas que clasifican esta fragancia como oscura, terrorífica y antigua, no me pude contener y adquirí una miniatura de 8ml de la versión original. Descubrí entonces un líquido verdoso de apariencia tóxica encerrado en una botella embarazada, con tapón de gruesos labios negros. Apliqué un poco en mi muñeca y aquí lo que olí: primero un suspiro dulce, ligero, cítrico y floral como la última exhalación de un jardín antes de morir. Pasados unos minutos, emergen humo, densas bocanadas de humo, ¿tabaco? ¿incienso? ¿cenizas? ¿polvo? junto con plantas un tanto medicinales y un anís dulce y extraño. Por último, pachulí, musgo y vetiver. ¿Por qué evoca tanto misterio e incluso inquietud este aroma? Primero que nada, las notas amaderadas no son de maderas recién cortadas o frescas; al contrario, huelen a maderas antiguas y muebles viejos. Luego hay acordes ahumados y polvorientos, como las cenizas y hollín de una chimenea; algunos dicen que hay una nota sintética que huele a gasolina o petróleo, yo lo percibo como el olor de los barnices y lacas de las antigüedades o del cuero envejecido. Las esencias florales y herbales que contiene no resplandecen ni son frescas, sino que parecen secas, encerradas en los frascos de algún apotecario. Hay a su vez una nota, probablemente el vetiver, que le da un olor un tanto metálico y dulce, como el sabor de la sangre en la boca. Por último, el pachulí viene a cerrar otorgándole ese toque mohoso y esotérico. Con lo anterior se podría pensar que esta fragancia huele a funeral o a casa embrujada, pero no; la realidad es que es un perfume clásico, masculino, aristocrático y elegante. Esta colonia te obliga casi a vestir bien; no me imagino usándola si no es con traje o con un estilo más dandy, ya que te envuelve de una aura oscura y ancestral.
Dali pour Homme captura la esencia del hombre moderno con una mezcla única de frescura y calidez. Se abre con anís, esclarea y lavanda, fresca y herbácea, distintivamente masculina. Evoluciona hacia un corazón floral elegante con geranio y jazmín, sofisticación sutil pero notoria. La base revela su carácter con pachulí, sándalo y cedro, profundidad amaderada y sensualidad duradera. El vetiver y el ámbar añaden masculinidad y misterio, mientras la vainilla suaviza con dulzura cálida. Ideal para el hombre que aprecia una fragancia versátil, fresca al inicio y con calidez envolvente que perdura.
NOSTALGIA es la única palabra para esto. Más allá de las notas, lo que sorprende es cómo evoca imágenes y momentos. Como con Encre Noire, este spray activa un proyector silencioso de super 8 con escenas de mi infancia de los 70 y 80. Es el aroma perfecto para crear, escribir o pintar, una pieza de arte capaz de acompañar cualquier relato o canción.
Hago esta reseña basándome en una miniatura vintage de los años 80. Al inicio, las notas frutales se sienten algo oscuras junto con las verdes. Esto no es malo; me recordó otra fragancia ochentera que acabo de probar, la Sybaris de Puig. En la fase media quizás percibí algo de geranio y jazmín. Luego, a las 5 horas de aplicada, aparece un pachulí intenso con una impresión algo dulce, supongo que por el ámbar y la vainilla, también algo de sándalo suave. A las 12 horas, ya queda solo a flor de piel apareciendo el cedro y el vetiver, pero siempre con el pachulí presente. La fragancia en su inicio tuvo una estela pesada que se fue suavizando conforme pasaban las horas. La duración en mí fue de más de 12 horas, sintiéndose claramente pero más pegada a la piel. Es una fragancia más para invierno, de uso formal, bastante ochentera en su concepción, que me agradó mucho pero no sé si actualmente tenga la misma potencia debido a las reformulaciones que habrá sufrido. La encuentro más apta para la noche, pues su inicio no es de cítricos brillantes y punzantes, sino de un estilo más apagado y oscuro.
Esto no es una reseña, pues no he podido probar el perfume, no es fácil de encontrar y en la web oficial me resulta caro para mi momento crítico, aunque comprobé que en otras páginas estuvo a precios razonables, pero ahora está fuera de stock. Sin embargo, con seguridad lo probaré en un futuro. Mi motivo para escribir sin testearlo es felicitar la sensible, maravillosa, descriptiva y sinestésica reseña del compañero BOFIFA. Sé de lo que hablo, soy sinestésico. Desde mi punto de vista, es la mejor reseña que jamás he leído en Fragrantica. Por su lectura, lo infiero como el perfume que siempre busqué para la noche, donde prefiero amaderados pesados, misteriosos y oscuros, hasta algo siniestros; mientras en el día me decanto por helechos limpios de barbería y jabonosos con aroma a lavanda. No sé si al probar Dalí será mi favorito nocturno, pero puedo asegurar que busco exactamente lo que describe BOFIFA al ciento por ciento y aunque luego no me transmitiera aquellas sensaciones, la reseña ya habría cumplido mis expectativas como literatura sensorial, una faceta muy importante para mí.
Reseña de un vintage: pocas concesiones jeje. Ni en la salida es amable, ni cítrico ni fresco. Pronto me recuerda a Antaeus y la comparación se mantiene; comparten pachulí, musgo y esclarea. Aunque no declare cuero ni castóreo, yo percibo esa rudeza y suciedad típica de lo animal y el buen almizcle. De vez en cuando atisbo una luz con el anís o alguna flor, pero siempre bajo ese tono duro. A partir de la tercera hora, con la vainilla y el ámbar (que no se notan como suelen), se suaviza y evita el aburrimiento. También noto el vetiver amaderado y a raíz. Ya con menos intensidad, dura 10 horas o más. No es fácil, pero cualquier aficionado debería sentirlo hoy que ya no se ven perfumes así, salvo pagando dinerales.
No hay nada más Old School que esto. Personalidad, actitud, prestancia y masculinidad en un frasco muy sugerente y sensual.
Concebida para hacerse notar en un claro conjuro de elegancia, bien constituida por sus notas. Encanto aquelarrico, terroso, profundo y misterioso, con herbales en armonía pura. Los cítricos balancean lo herbal y maderoso para que las notas dulces, sándalo, ámbar y vainilla, den con esas notas expansivas y radiactivas. Se hizo para ser notable. Es una clara influencia de los 80 donde los perfumes tenían sello propio y verdadero carácter. Hecho de fina mano artesanal, para ser aspirado hasta los rincones del diafragma y vivir en las fosas nasales. Me recuerda al incienso, exquisito y de una gracia como ya no hay. Me fascina ese tono ligeramente sucio y dulzón que da al final en una estela atalcada y nube polvosa de elegancia. Ojo, luce para días frescos y lluviosos, tardes-noches frías donde se desempeña mejor; en calor usar dosis mínimas, si se pasa se vuelve insoportable. Simplemente algo señorial y de gran clase.
Para los viejunos como yo y muchos de vosotros. El otro día flipé con una jovencita encantadora, abogado como su marido, guapa, de esas que arrastran gente con sencillez y enamoran a primera vista. Me miraba raro al decirle que veía pelis en blanco y negro, esa tontería me dio cuenta de la grieta generacional con los de 30 años. Este perfume es para los que vemos pelis en blanco y negro. Para mí, una mezcla un pelín anisada, delicioso matiz, de Quórum y el primer Esencia de Loewe. Encantador, rendimiento correcto y disfrute personal. Puedes vestirlo con la cabeza bien alta marcando estilazo. Un clásico fantástico.
NOSTALGIA es la palabra clave. Más allá de notas o rendimiento, lo que sorprende es su capacidad evocadora, las imágenes y recuerdos que trae. Igual que con Encre Noire de Lalique: hierbas, flores, cenizas, incienso. Momentos de mi infancia en los 70 y 80. Es como echar un spray y activar el proyector de super 8 de la infancia, entendiendo el paso del tiempo. No hay mejor aroma para actividades creativas como escribir, componer o pintar. Ojalá sea capaz de aproximarse a la belleza de esta pieza de arte.
Tiene algo que recuerda al Passion de Liz Taylor.
Un señor perfume. Era el firma de mi papá, no salía sin él. Ese aroma a sándalo que duraba horas y la estela enorme. Wow. Mi punto débil era que el sándalo me daba dolor de cabeza, pero no le niega su gran calidad y distintivo aroma. No lo recomiendo a cualquiera, menos si solo como hombre estás acostumbrado a aromas nuevos y parecidos; Salvador Dalí tiene un ADN único, si no sales de las notas actuales, no te va a gustar. Si te gustan los aromas vintage, con sándalo, con carácter y que te volteen a ver, Salvador Dalí SÍ es para ti. Ah, y la botella, bellísima.