Para mujeres
Sikkim Lancôme
Acordes principales
Descripción
Sikkim de Lancôme, una fragancia que captura la esencia de la aventura y el misterio, es un elixir embriagador para aquellos que se atreven a expresar su autenticidad. Este perfume, lanzado al mercado, incorpora una paleta olfativa tan diversa como intrigante, comenzando con notas de salida vibrantes de gálbano, aldehídos, alcaravea, gardenia y bergamota, que se entrelazan con un corazón floral de clavel, rosa, narciso, iris y jazmín. La atomización revela la riqueza de sus notas, desarrollando una experiencia olfativa que evoluciona con el paso del tiempo.
A medida que Sikkim se asienta sobre la piel, descubre su base profunda y terrenal, donde el musgo de roble, cuero, vetiver, pachulí, ámbar y un toque sorprendente de coco, se funden para crear un aroma persistente y evocador. Este contraste entre lo terrenal y lo exótico hace de Sikkim un perfume excepcionalmente versátil, ideal tanto para el día como para la noche.
Perfecto para los amantes del perfume que buscan dejar una impresión duradera, Sikkim de Lancôme no es solo una fragancia, sino una declaración de estilo y sofisticación. Su compleja composición invita a un viaje olfativo sin igual, marcando a quien lo lleva como una persona de gusto exquisito y predilección por lo único y atemporal.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
1.153 votos
- Positivo 91%
- Negativo 8,0%
- Neutral 1,1%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.
Propiedad
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Resumen de votos sobre longevidad, estela, género y percepción de precio.
Longevidad
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Duradera
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Estela
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Moderada
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Género
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Unisex femenino
Unisex
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Precio
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Recientemente tuve la suerte increíble de toparme con una joya de los 70, algo que casi nunca pasa. Fue una de esas veces que alguien te muestra una reliquia y no puedes evitar quedar maravillado.
Me encontré con SIKKIM, un pequeño estado en el norte de India, justo al pie del Himalaya, y me topé con una fragancia que nunca había experimentado. Lo especial de este perfume es que contiene ingredientes que ya no se encuentran tan fácilmente debido a restricciones actuales.
Estoy hablando de SIKKIM DE LANCÔME, un clásico entre los perfumes chypre aldehídico floral. Me hace pensar en los aromas legendarios de antaño como Joy, Chanel 5, Youth Dew, entre otros. Solo nombrarlos ya es un honor.
La esencia de este perfume setentero es su combinación de tonos verdosos vibrantes, flores apasionadas, resinas cautivadoras, musgo elegante y cuero. Los aldehídos me transportan a mi infancia, cuando olía a las señoras elegantes al salir de la iglesia: aldehídos luminosos, respetuosos y admirables.
El aroma a galbanum recuerda al pasto recién cortado, combinado con la frescura de la bergamota, el picante de la alcaravea y el toque distintivo de los aldehídos, crea una sensación de verano lujoso en la campiña italiana.
El corazón del perfume es una mezcla seca de gardenia con rosas y jazmines que no son excesivamente dulces, dando a SIKKIM una majestuosidad floral verde. La sensación al secarse es profunda, con musgo de roble, cuero y pachulí, creando una experiencia intensa y memorable.
SIKKIM DE LANCÔME. Verdaderamente es vivir el esplendor en la hierba y la gloria en las flores.
¿Qué puedo decir sobre Sikkim Lancome? Es simplemente sublime. Ha logrado lo que pocas fragancias pueden: una identidad única que mezcla misterio y nostalgia. Este perfume es más que una simple fragancia; es una historia, una experiencia, que me ha hecho recordar al clásico Miss Dior, aunque lleva su esencia a otro nivel. Sikkim no se queda en la superficie; es como la hermana aventurera de Miss Dior, la que abandonó el lujo para abrazar la vida en el bosque. Esta fragancia no es pretenciosa; es auténtica, refleja una actitud de libertad, como alguien que se deleita encontrando su perfume entre las hierbas silvestres, dejando de lado los peines de oro para revolcarse entre las hojas otoñales y vivir al día, integrada totalmente con la naturaleza. A diferencia de Miss Dior, que continúa en el mundo del lujo, Sikkim Lancome se sumerge completamente en lo salvaje, en lo auténtico del bosque, volviéndose uno con el entorno y promoviendo una vida alejada del ruido y la pretensión. Cada vez que la uso, me siento transportada a ese bosque mágico, convertida en una leyenda viviente, pasando desapercibida, pero siempre presente, dejando una estela de mi esencia allí donde voy.
El perfume Sikkim definitivamente despierta sensaciones únicas desde el primer instante. Se presenta con una mezcla audaz, caracterizada por el aroma penetrante y refrescante del musgo, unido a notas herbales provenientes del gálbano, y una sensación húmeda y terrosa aportada por el vetiver. Inicialmente, experimentas una explosión efervescente gracias a los aldehídos, que luego evoluciona hacia un toque especiado y sutil de clavel y narciso, sin llegar a ser abrumador. A esto se suma un ligero matiz de cuero fresco, que sin dominar, aporta una sofisticación equilibrada a la fragancia. El conjunto se envuelve finalmente en una neblina de iris y flores, aportando una cohesión delicada y misteriosa al perfume. Inicialmente, Sikkim se presenta con un golpe vibrante de aromas herbales, haciendo la transición a un carácter más suave, que recuerda a las fragancias clásicas de los años setenta, mixturando toques verdosos y un casi imperceptible dulzor que culmina en una fragancia excepcionalmente balanceada. Si bien no se le puede comparar directamente con otros chipres herbáceos por su distinción y matiz único, ofrece sutiles reminiscencias a clásicos venerados, aunque con una identidad propia menos melancólica y más pragmática, cercana a Dioressence. Es una joya para aquellos que prefieren perfumes sin dulzura y desean sumergirse en la esencia de la década de los setenta. En resumen, Sikkim es un emblema de la habilidad de Lancome para evolucionar sin perder un ápice de su herencia y prestigio.
¿Oriental floral? Sikkim es un chipre floliverdoso de libro. Musgo, gálbano, vetiver, aldehídos, no es nada difícil hacerse una idea de su aroma. La acidez verde y alumínica del musgo, el tono herbal y crudo del gálbano, la humedad del vetiver, los aldehídos lacios y efervescentes al principio, que luego parecen resucitar cuando se juntan con el tintineo especiado del clavel y el narciso, ambos muy suaves, pero evidentes. No me quiero olvidar del cuero fresco a la Cabochard, en este caso ejecutado en su justa medida para no ser el protagonista más allá de dar un aire de cosa regia al resto de notas. El iris y las flores ya en su muerte unifica al resto del género como una bruma azulada. Sikkim abría fuerte, machetazo de vapores herbáceos similar al de partir un manojo de hierbas secas con las manos y restregarte su jugo aspirando a pulmón lleno, luego se amansaba adentrándose en ese rango de fragancias setenteras herbales y crujientes, casi masculinas, para mujeres trabajadoras a las que ya no seducía nada que evocara glamour ni romanticismo de princesas, finalmente hacía una transición muy bonita conservando matices verdosos y de cuero invernal hacía un talco de flores y hierbas frías aterciopeladas, de un casi no dulzor en una gama de azules verdosos preciosa. No era tan afilado ni tenebroso como lo son chipres herbáceos del estilo de Eau de Soir ni Scherrer, tampoco llegaba a las narcóticas flores crocantes y jabonosas de Madame Rochas, tampoco tenía la gracia adolescente y divertida de un Caleche. ¿Podría ser un primo lejano de Aromatics Elixir mucho más verde y sport? ¿Podría incluso tener esa magistral combinación de cuero/vetiver/patchouli con resabios de cántaro humedo del primigenio Cabochard en la versión parfum. Podría tener recuerdos de estos que cito, pero salvando las distancias, Sikkim era un perfume mucho más resolutivo, más funcional, menos historiado y cercano a Dioressence. Imprescindible para los amantes de los perfumes sin dulzor alguno e imprescindible para conocer la historia del mundo en los años setenta. De lo mejor de Lancome, una casa que hasta los años noventa supo adaptarse a las tendencias sin perder ni una pizca de prestigio por el camino.
Sikkim Lancome, que puedo decir de esta grandísima obra… La reseña anterior de Josesan da claridad absoluta a su esencia, a su misterio y a su marcha definitiva para siempre del mundo de los vivos. Este ejemplar de museo, este precioso regalo para la humanidad me recuerda tanto al misericordioso Miss Dior antiguo, si miramos bien a cada uno los componentes son muchos en los que coinciden y en una proporción podríamos decir bastante exacta. Pero no, Sikkim no es que se vaya por las ramas, es como si fuese la hermana de una chica que lleva Miss Dior pero ésta alejada de la familia, de sus casonas señoriales, de sus fiestas importantes, de sus lujos…Ella la benjamina decidió pirarse de casa y vivir en el bosque, pasar del lujo y ponerse como perfume las hierbas que encontraba de su Gaia, hacerse brebajes para el cabello y no peinarse con preciosos peines sino parecer una maga destartalada que anda vagando por ahí, sin pasado, sin familia y sin futuro…que vive del presente del bosque, que odia a la gente y cuando la ve se escabulle entre los ramajes para seguir emulando que ya es una leyenda, que fue aquella chica de la que nadie ya sabe y que todo el mundo piensa que es muerta. Sikkim se ha fusionado con el bosque, con las ramas más arraigas en la tierra, no es como su hermana, porque Miss Dior sigue viviendo en el lujo, en ese fondo de pachouli que sólo está en estos palacios donde para moverte de estancia en estancia te van abriendo la puerta con suma reverencia. La pequeña de la familia que quiere a su hermana cada día y la recuerda como la más bella prefirió sacrificar su amor a ésta para dormir en lecho de gálbano humedecido y a veces vetiver crujiente seco. Esta Dama que tiene realmente una insoslayable sangre azul prefirió vivir fundiéndose con su amado bosque sombrío y entregarse a la soledad de los pantanos, a la bruma de los amaneceres en las charcas, esperar paciente a los rayos de mayo, oler las flores cuando están desgranando, andar descalza por las hojas secas del otoño, vivir en su cabaña mimetizada del bosque para convertirse a día de hoy en la leyenda que es. Algunos a veces la vemos algo difusa cuando paseamos una mañana de neblinas por un bosque solitario, pero es girar la vista y ha desaparecido…sabemos que está allí porque su olor siempre nos acompaña.
Oportunidad única: un vintage de los 70 en perfecto estado, cosa que no suele pasarme, pero siempre hay alguien con tesoros. SIKKIM, pequeño estado del norte de la India al pie del Himalaya. Una fragancia desconocida para mí, con ingredientes que la IFRA ya prohibió. SIKKIM DE LANCÔME: bienvenidos al mundo de los chipres aldehídicos florales de la escuela clásica, ahí es nada. Así debieron oler en el albor de los tiempos Joya, Chanel 5, Youth Dew, Miss Dior, Arpège, Cinnabar, Aliage… ¡solo pronunciar sus nombres me hace caer de bruces y pedir perdón! La belleza de un auténtico chipre setentero: su verdor potente y exultante, sus flores apasionadas y carnales, sus resinas profundas e intensas, sus musgos coriáceos y sus cueros musgosos. Los aldehídos de salida son los que yo recordaba cuando olía a las señoras al salir de misa dominical: aldehídos brillantes como fuegos de artificio. Aldehídos que me producían respeto y admiración, a los que miraba hacia arriba desde mi corta estatura, sabiéndolos inalcanzables. Aldehídos de damas ricas y mansiones suntuosas. El verdor del galbano, a hierba recién cortada, que puede evocar incluso a un pino trementinoso, unido a la cítrica bergamota, al verdor picante de la alcaravea y al empuje de los aldehídos, consigue un acorde brillante de verano, pero de un estío lujoso en la Toscana italiana, en una villa renacentista a la que se accede a través de un largo camino flanqueado por cipreses. Y el corazón floral. La sequedad floral de la gardenia, junto con la carnalidad de unas flores sensuales y nada dulzonas, surgidas de una rosa cárdena y de un clavel y un jazmín suavemente indólicos, confieren a SIKKIM ese aura de majestuosidad verde floral, de perfume pertenecientes a las Damas del Bosque. Su secado es hermoso, profundo, boscoso y terroso, con un musgo de roble que fija sus notas arrastrándolas a sus humedades fúngicas, envolviéndolas en un abrazo de cuero intenso y pachuli concentrado, que narcotiza los sentidos y desmaya el corazón. SIKKIM DE LANCÔME: el esplendor en la hierba y la gloria en las flores.