Stephanie de Stephanie de Monaco
Femenino 1989
Acordes principales
Descripción
Stephanie Stephanie de Monaco: Un Viaje Olfativo a la Elegancia y Distinción Sumérgete en la experiencia única que ofrece "Stephanie Stephanie de Monaco", una fragancia que captura la esencia de la elegancia y la sofisticación. Esta creación olfativa es un homenaje a la belleza y el carisma, diseñada para quien valora los momentos de distinción y desea dejar una huella…
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Cuándo llevarlo (votos)
- Invierno 33%
- Primavera 15%
- Verano 11%
- Otoño 41%
- Día 48%
- Noche 52%
Notas principales
-
Salida
palisandro
-
Corazón
canela
-
Fondo
haba tonka
Comunidad
76 votos
- Positivo 95%
- Negativo 3,9%
- Neutro 1,3%
La pirámide olfativa
Una guía sobre la salida, el corazón y la estela que deja la fragancia.
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Perfil de fragancia
Acerca de Stephanie
Stephanie Stephanie de Monaco: Un Viaje Olfativo a la Elegancia y Distinción
Sumérgete en la experiencia única que ofrece “Stephanie Stephanie de Monaco”, una fragancia que captura la esencia de la elegancia y la sofisticación. Esta creación olfativa es un homenaje a la belleza y el carisma, diseñada para quien valora los momentos de distinción y desea dejar una huella inolvidable.
Desde la primera atomización, se revela una sinfonía de aromas frescos y cítricos, gracias a las notas de salida de palisandro, mandarina, limón ácido y bergamota, que despiertan los sentidos y preparan el escenario para un corazón floral y especiado. La fusión de canela, clavel, ylang-ylang, geranio, rosa y lila abraza el alma con sus toques cálidos y seductores.
A medida que la fragancia se asienta en la piel, se descubre su base rica y compleja. El haba tonka, tabaco, ámbar, sándalo, vainilla, bálsamo de Tolú, pachulí, ládano e incienso se entrelazan para crear un final profundo, misterioso y absolutamente envolvente. Esta combinación emblemática sugiere una personalidad audaz y refinada, ideal para ocasiones especiales o para hacer de cada día un evento único.
“Stephanie Stephanie de Monaco” es más que un perfume; es una declaración de identidad, una obra de arte que adorna la piel y el espíritu de quien lo elige. Descubre la magia de esta fragancia y deja que su aura exclusiva te envuelva en un manto de lujo y distinción.
Especias Flores Maderas y musgos Almizcle, ámbar y notas animales Resinas y bálsamos
Puede que te recuerde
Ordenado según los votos de la comunidad.
Más de François Demachy
El perfume en detalle
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Duración
Más votada Muy larga
41 votos
Estela
Más votada Media
50 votos
Carácter
Más votada Tradicionalmente femenino
16 votos
Relación calidad-precio
Empate en cabeza muy caro / Precio razonable
16 votos
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Cuéntanos cómo abre, cómo evoluciona en tu piel, cuánto dura y cuándo lo llevas.
Julia Gil
¡Una joya oculta! A primera vista, Stephanie parece esa fragancia descatálogada de tercera línea con un nombre que algún diseñador usaría en su debut. Pero al mirar de cerca, el frasco es una obra de arte digna de un aroma lujoso y opulento. Sorpresa: es el perfume de la princesa Estefanía de Mónaco, tercera hija de Grace Kelly y Raniero III. No es el típico perfume de princesa; ellas no lanzaban fragancias, no estudiaban en Dior ni sacaban discos. Stephanie era rebelde, exótica y andrógina, hizo todo lo que una princesa no debía, usando su estatus para dedicarse a la moda, el deporte y la música. Tenía un estilo disruptivo y sensual que no encajaba en la corona, como ser cantante, modelo y casarse con su guardaespaldas. Pero volvamos al olor, que es lo que importa. Fue creado por Jacques Polge y François Demachy, dos genios. Polge ya había hecho el Bois Noir de Chanel (1987) y luego el Egoiste (1990), y puso mucha de esa esencia en Stephanie. Demachy venía de ganar el premio al mejor perfume por su creación para Tiffany. Olfativamente, abre con una bergamota y mandarina de altísimo nivel, con un componente amaderado y balsámico que le da robustez. El sándalo cremoso y aterciopelado empieza a brillar, igual que en el Egoiste. Aunque el Egoiste tiene ese tabaco sucio y agridulce, aquí Stephanie se centra más en las resinas, el pachulí y su bouquet floral. Ambos comparten la misma base de sándalo, canela y vainilla, pero con pequeños matices. Muchos se preguntarán cuál es mejor, pero la calidad es idéntica; el aroma es muy similar, aunque Polge refinó más su mezcla un año después para el Egoiste. Dejaría la balanza con un leve giro a favor del Egoiste, pero ambos son joyas absolutas de este creador legendario y una de las narices más prometedoras de la época. Completamente unisex y totalmente fabulosa.