Para mujeres
Sun Jil Sander
Acordes principales
Descripción
El perfume Sun Jil Sander es una embriagadora mezcla de sensualidad y frescura, ideal para quienes buscan dejar una huella inolvidable. Al atomizarlo, lo primero que envuelve los sentidos son las notas afrutadas combinadas magistralmente con la seductora flor del naranjo africano. Este inicio vibrante da paso a un corazón donde el esplendor del palisandro y la frescura cítrica del limón de Amalfi se entrelazan con la sutileza del cassis y la vivacidad de la bergamota.
A medida que la fragancia se asienta, emerge la elegancia del ylang-ylang y el dulce abrazo del heliotropo junto al clavel, creando un ramillete floral enriquecido con la noble raíz de lirio, el delicado lirio de los valles y la radiante rosa. Este corazón floral es el preludio de una base profundamente sensual de vainilla, benjuí y ámbar, que se acentúa con el cálido haba tonka, el refinado sándalo y el almizcle. Los toques finales de styrax, las evocadoras hojas de tabaco y el pachulí otorgan a la fragancia una riqueza y profundidad inigualables.
Sun Jil Sander es, sin duda, una fragancia atemporal para el hombre y la mujer modernos que aprecian la belleza de un aroma complejo y bien estructurado. La combinación de notas convierte a esta fragancia en un viaje sensorial que captura la esencia de los días soleados, la alegría y la libertad.
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RECUERDO DE INFANCIA BAJO EL SOL
Al final, este perfume me ha llevado de vuelta a aquellos días soleados de mi infancia. Al principio, me recordó muchísimo a una mezcla entre el icónico perfume Sun de Jil Sander y el inolvidable Lou Lou de Cacharel, especialmente al iniciar. Si le quitas ese toque misterioso que le da la violeta y el incienso a Lou Lou y le pones un poco de la fragancia de Nivea Sun, tienes un aroma muy semejante al de Sun de Jil Sander.
Con el paso del tiempo, el perfume evoluciona hacia una variante más fresca y estival de Lou Lou, terminando en un aroma cremoso y avainillado, con un toque dulce y floral, que curiosamente me trae a la memoria el olor de los pintalabios de Rimmel London. Este aroma se transforma en algo familiar después de unas horas, evocando aquel olor característico de mi ropa de algodón cuando era niña, posiblemente debido a algún suavizante, mezclado con recuerdos de camisetas con imágenes de Mickey Mouse y mis vacaciones en Disneyland.
El perfume se cierra con un fondo de almizcle blanco avainillado, intensamente delicioso y unisex, evocando aquellos tiernos y felices aromas de la niñez. Estoy encantada de haber encontrado este perfume, que se destaca por ser diferente en el mercado actual.
Por su potente esencia, considero que es perfecto para llevar al aire libre durante el otoño o el invierno, ya que sus notas cálidas crean una atmósfera acogedora y reconfortante. En verano, podría ser un poco abrumador, pero en el frío, es simplemente envolvente y reconfortante, ideal para cualquier momento del día, ya sea de manera informal o durante una salida nocturna.
Mi hermana acaba de regalarme un perfume nuevo, y aunque tenía esperanzas de que se asemejara a mi preferido, Lou Lou de Cacharel, realmente no veo similitudes. Para mí, Lou Lou es un clásico incomparable, y aunque este nuevo perfume tiene su encanto con una durabilidad notable y un toque final que recuerda al talco, no me convence del todo. No lo encuentro adecuado para los jóvenes ni lo suficientemente ligero para el verano; falta ese toque fresco y acuático que esperaba encontrar. Honestamente, Lou Lou sigue siendo insuperable en mi corazón.
Realmente me transporta a los años 90, no puedo decir que no me guste, pero siento que la visión de frescura que tenía la creadora alemana al pensar en el sol es bastante diferente a lo que nosotros, criados bajo el sol latino, esperamos. Normalmente buscamos algo fresco, con notas cítricas o frutales.
Me hace recordar a Fidji de Guy Laroche, que en su momento fue un ícono al ser el primer perfume idealizado para llevar en vacaciones, muy similar en ese aroma suave y envolvente.
Diría que es más adecuado para usarlo en una temporada más fresca, quizás en otoño.
Para ser honesto, aunque reconozco su calidad, siento que no era exactamente lo que estaba buscando.
Me gustó, aunque no cumplió del todo con mis expectativas. Esperaba algo con un toque más joven y fresco, pero no fue así. Aún así, tiene un aroma encantador que realmente evoca el verano. Le doy un 7 de 10.
Realmente disfruté este perfume. Al principio, me recordó bastante a Lou Lou pero era algo más luminoso y suave, con un aroma ligeramente similar al de una loción bronceadora de Nivea, probablemente por eso de su nombre. Inicialmente, detecté una fragancia que me hizo pensar en almendras amargas, muy parecido al aroma que encuentras en los licores de amaretto.
Con el tiempo, el perfume evolucionó hacia una dirección única, transformándose en esta sofisticada mezcla de cremosidad y dulzura, con notas de resinas, vainilla y almizcle que no sólo son encantadoras, sino que además tienen una durabilidad impresionante, y es bastante intenso.
Me transmite una sensación muy retro, como evocando los recuerdos de un verano de antaño, quizás una tarde relajada bajo el sol en una casa costera o en la campiña, cargado de nostalgia.
Este perfume me trae a la mente lo que sería un día soleado según como lo viviría alguien de países nórdicos.
Me hace pensar en una mezcla curiosa: el aroma del protector solar Fidji, la crema Nivea que todos conocemos, un dulzor que me recuerda al amaretto, el sabor de un chicle y toques de flores, todo envuelto en una vibra muy de los años noventa, con ese toque escandinavo y minimalista tan característico.
La singularidad del sol en esas latitudes, que brilla suavemente durante 18 horas en verano y casi desaparece en el invierno, queda capturada en este aroma. ¡Ahí lo tienes!
Clásico, con un toque moderno y nostálgico al mismo tiempo. Sun no es realmente mi estilo de perfume, pero no puedo negar su calidad incluso tres décadas después de su lanzamiento. Siempre termino fascinado por su aroma tan singular que combina elementos de un perfume de cámara antigua, mezcla medicinal, bálsamo oriental y hasta goma de mascar.
La percepción del sol varía enormemente según la cultura. Aquí, donde el sol es intenso y abrumador, asociamos las fragancias solares con notas cítricas y refrescantes. Sin embargo, Sun, creado en el norte de Europa, nos trae un enfoque suave y embriagador, como la piel de un durazno, formando un oriental con un dulzor vibrante. Tiene algo que reconforta y acaricia, como el calor suave del sol en la cara.
Sun es una explosión de almizcles ambarinos, replanteando el estilo de su tiempo con notas de heliotropo, clavel e ylang-ylang, que le agregan un toque polvoriento. La unión de ingredientes de distintas eras resulta en un perfume que, si bien es claramente de finales de los ochenta, anticipa el futuro. La estrella del perfume es su inigualable dulzura resinada, con toques de benjuí y styrax, creando un efecto de goma de mascar oriental. Con el cambio a las notas de corazón, emerge un bálsamo más especiado, manteniendo su dulzura floral.
No puedo hablar sobre las reformulaciones actuales, pero sospecho que no capturan completamente la riqueza original. Sun, tal como lo experimenté en los noventa, era un perfume complejo y multifacético. Tiene algo de ‘oopart’, parece pertenecer a otra época. Su diseño minimalista y su aroma encapsulan tendencias de varias décadas, y su nombre sigue siendo tan intrigante y especial para mí. Es un perfume de contrastes: suave pero potente, fragante y agobiante, delicado y abrumador, mezclando lo medicinal, lo juvenil y lo potente en una experiencia única.
PD. Especialmente recomendado para aquellos nostálgicos de los aromas orientales juveniles de los noventa, compartiendo espacio con otras fragancias icónicas de aquella época.
¡Estoy enamorada de mi nueva adquisición de Divain! Se siente como una fusión perfecta entre el aroma de fleur de corail de Lolita Lempicka y Lou Lou de cacharel, pero con un giro; es más luminoso, dulce y lleno de vida. Realmente transmite felicidad al usarlo. Comprar sin probarlo primero fue definitivamente una agradable sorpresa.
Disiento de las opiniones previas; a mi entender, esta fragancia arranca de una manera peculiar, con numerosos aromas mezclándose de tal modo que hay algo que definitivamente no encaja. He permitido que otras personas la prueben y coincidimos en que, aunque su aroma es agradable, existe un ‘pero’ difícil de ignorar. Sin embargo, su fragancia al asentarse es completamente diferente y encantadora, evocando el dulce aroma de una loción de vainilla. En mi opinión, es un perfume con un aire antiguo que no sugeriría adquirir sin antes probar, dada su inicial combinación de aromas que podría resultar desconcertante.
¡Estoy super contenta con mi nueva adquisición! No soy fan del aroma de la crema Nivea, pero este perfume tiene algo que me recuerda a esa crema, aunque de una manera mucho más atractiva y sofisticada.
Se trata de una fragrancia que me transporta a un día soleado, aunque tiene un toque dulce y otro que me hace pensar en remedios, lo que la hace única y compleja. Me cuesta identificar todas sus notas porque se mezclan de una forma muy especial, pero puedo notar un toque verde de cassis al principio, mezclado con un poco de frutas. Las flores están presentes también, puedo distinguir el azahar y el ylang-ylang, y hay un toque suave como de talco. Al final, aparecen notas de ámbar y sándalo, con un poquito de resina que quizá viene del benjuí. Pero lo interesante es que todas estas notas trabajan juntas, sin que ninguna sobresalga demasiado sobre las otras.
Tiene un aire retro que me encanta, pero es completamente diferente a perfumes más secos como el Número 5. Es un aroma profundo y dulzón. Comparado con Lou Lou, este es menos floral y no tiene tanto incienso, pero sí un aire más relajado, como de playa. Aunque para mí, es ideal para los meses más fríos, tiene esa calidez y complejidad resinosa que te hace sentir como si estuvieras descansando bajo el sol en una mañana fresca de montaña.
Recuerdo haber usado Sun Delight hace tiempo, y aunque se parecen, Delight es mucho más para el verano, más moderno y demasiado dulce para mis gustos actuales. Mi percepción puede haber cambiado con el tiempo, claro.
La única pega es que no dura tanto en mi piel, unas 4-5 horas, pero no me importa reaplicarlo porque realmente disfruto su aroma, y definitivamente lo compraría de nuevo. La estela es de intensidad moderada.
En resumen, aunque la duración no es su punto fuerte, considerando su precio accesible, definitivamente vale la pena si te gusta su fragancia.
Calificación general del aroma: 7.5/10
Durabilidad en la piel: 4.5/10
Intensidad del aroma alrededor: 7/10
Relación calidad-precio: 9/10
Versatilidad: 7.5/10
Presentación: 6.5/10
¿Lo compraría de nuevo? Sí.
Vaya sorpresa me llevé con Lou Lou. Quienes lo usábamos allá por los años 90 podríamos pensar que esta versión no estaría a la altura, pero vaya que me equivocaba. Es una bocanada de aire fresco en un mundo saturado de fragancias dulces y florales. Tiene ese toque cítrico y cremoso a la vez, dulce sin ser agobiante y con esa sensación atalcada que te hace sentir elegante. Parece un recuerdo de esos perfumes de antaño que tanto nos gustaban; incluso te preguntan si lo que hueles es una crema o un perfume. Simplemente no puedo parar de olerme cada vez que lo uso. Inicialmente opté por la versión de 30ml, pero estoy segura de que iré a por el tamaño grande en cuanto se termine. Aunque no sé cómo era la original, esta versión me ha enamorado. Un detalle curioso: lo venden sin el embalaje de celofán, por un momento pensé que estaba abierto. Y aunque el envase pueda recordar a uno de protector solar, el aroma es incomparablemente mejor.
Honestamente, hubo algo al principio que no me terminaba de convencer… Sin embargo, con el paso del tiempo, se desvaneció esa primera impresión que no era de mi agrado, dejando un aroma cremoso sobre mi piel que realmente me fascinó. A pesar de eso, al final decidí regalarla, porque no podía soportar esperar a que se llegase a ese punto tan agradable del perfume.
Al principio, este perfume tiene una combinación extraña, como si intentara mezclar olores cítricos con algo muy sintético, lo que lo hace oler un poco a cremas solares antiguas o maquillaje viejo. Por suerte, con el tiempo mejora bastante y se vuelve mucho más suave y agradable, casi como polvo de bebé. Me enteré de que usa una sustancia llamada Lilial que imita el aroma de una flor, pero que está prohibida desde el año pasado; no estoy segura de qué pasará con este perfume, si dejará de fabricarse o si cambiarán sus ingredientes para ajustarlo a las normas actuales.
Perfecta para esos días soleados y claros donde buscas una fragancia que resalte esa frescura. Tiene un toque suave, casi como talco, con notas cítricas y frutales que crean una mezcla inolvidable. Su único pero es que no dura tanto como me gustaría. Definitivamente, vale la pena probarla.
Exquisito, mi perfume favorito 😍. Lo compré en Europa después de muchos años porque en Chile no lo venden. Me llevó a mi adolescencia, a la playa y al verano, dulce y súper potente. Tiene algo de perfume rancio al principio pero se va disipando. Lo amo, no he encontrado un olor que me guste más, por más que busque, este es mi olor.
Esto está cargado hasta las trancas de almizcles de los noventa como el galaxolide o el exaltolide. A estas concentraciones tan altas, la experiencia no me gusta. Solo la estela lejana me parece agradable, pero en proximidad no aguanto esta bomba de almizcle.
Mi hermana me ha regalado este perfume, no le encuentro ningún parecido a Lou Lou de Cacharel, teniendo en cuenta que es uno de mis perfumes favoritos. Lo veo un perfume atemporal, es muy duradero y cremoso y las notas finales muy a talco; no lo encuentro juvenil. Para ser un perfume para verano lo encuentro serio, nada fresco; me esperaba unas notas más acuáticas. Lo siento, Lou Lou no tiene competencia alguna.
¡Me alucina este perfume! Aunque no me gustó el de Nivea, Sun me recuerda a esa crema pero de forma mucho más bonita. Es muy solar, con algo medicinal y dulce, difícil de segmentar. Detecto cassis verde al inicio con notas frutales, azahar y ylang-ylang, y un toque atalcado. En el secado noto ámbar y sándalo resinoso, quizás por el benjuí; todas las notas están orquestadas para que ninguna sea solista. Tiene aspecto vintage, denso y dulce, menos floral e inciensado que Lou Lou, con cierto toque playero. A mí me parece ideal para otoño, invierno y primavera fresca, como descansar mirando el cielo en una ruta de montaña en enero o un paseo matutino por el campo. Hace años usé Sun Delight, que guarda cierto parecido lejano pero es más veraniego, moderno y sintético. Aunque no es una bomba de duración (unas 4-5 horas en piel), lo reaplico con gusto y volvería a comprarlo sin duda. Su estela es moderada y, por su precio accesible, compensa totalmente. Olor 7,5/10, Duración 4,5/10, Estela 7/10, Calidad/precio 9/10, Packaging 6,5/10. ¿Volvería a comprar? Sí.
¿Lou Lou? En serio? Las que llevamos ese perfume en los 90 sabemos que no tienen nada que ver. Me ha sorprendido gratamente, no lo conocía, pero ha sido un soplo de aire fresco entre tanto olor dulce floral que olemos últimamente; es cítrico pero cremoso, dulce pero no empalagoso, atalcado, con clase, te recuerda a los perfumes de antes, te lo halagan y preguntan si es la crema hidratante o un perfume. No puedo dejar de olerme la piel cuando lo llevo. Me compré el de 30ml pero sé que compraré el grande cuando lo acabe. No sé cómo sería el primero pero este es delicioso. PD. Lo venden de fábrica sin el protector de celofán, como dato, ya que yo pensé que me lo habían vendido abierto. El envase es como si fuera un protector solar, aunque el aroma no tenga nada que ver.
Atemporal, futurista y retro. Sun sobrevive treinta años como una fragancia muy bien hecha: cada vez que lo pruebo, me tiene olisqueando sin parar este extraño perfume que es a la vez boudoir, medicina, bálsamo expectorante oriental y chicle. Me apunta por aquí y estoy de acuerdo: la idea de una creadora alemana sobre el sol es muy distinta a la de una mente mediterránea o americana. Aquí sufrimos un sol criminal, lo asociamos con calor, sudor, agobio, sofocos y malos olores… si tuviéramos que recrear una fragancia con ese título, seguro que sería un cítrico refrescante para levantar el ánimo y sentir un escalofrío de frescor. El sol del norte de Europa, seguro que cada vez menos con el cambio climático, es suave, aterciopelado como la piel de un melocotón; no es de extrañar que Sun sea un orientalazo de un dulzor chispeante, pero está tan bien hecho que tiene algo que te acaricia, un dulzor que más que envenenarte te da un masaje… como un rayo de sol en la mejilla. Sun es una bomba de almizcles ambarados y atoncados, similar a tantos de su época, también tiene su costado fuerte de heliotropo, clavo y ylang, que lo emparentan con los atoncados de las primeras décadas del siglo. Estas dos corrientes, con setenta años de diferencia entre sus modas, colisionan y se funden a la perfección en un perfume muy de finales de los ochenta pero que también es extrañamente futurista. Para no ser una más de las arenas dulces de 1990, le meten el ingrediente estrella que le da ese toque de chicle resinoso mareante y sabroso que te viola al primer disparo: un dulzor de benjuí, styrax y todas las benzoinas a gogó, igual que masticar un chicle de resinas orientales con un acabado de golosina infantil, y ojo, la misma vainilla medicamentosa de Kenzo Jungle, esa que tiene regusto a jarabes, también anda por aquí dándose una vuelta. Conforme hace el cambio a las notas de corazón, el sabor de chicle rosa baja bandera para volverse más balsámico, más picante, sin perder nunca el dulzor floral y atoncado, impregnado de tonos de vainilla flúor; son flores y vainillas, pero les han inyectado algún líquido que las hace brillar en la oscuridad. No tengo ni idea de la calidad de las reformulaciones actuales, pero seguro que son mucho más planas. Cualquier clásico que se venda hoy a un precio superior al de Sun está completamente desfigurado, cuanto menos uno que se encuentre tan barato. El Sun que yo conozco, el de los noventa, era un perfume cambiante, denso, con muchas facetas, escalas, matices y una densidad alucinante en la que se podía sentir perfecto mínimo ocho o diez notas por separado. Hay un término que me encanta, se usa ‘oopart’ para definir uno de esos objetos que aparecen en determinado lugar fuera de su tiempo. Sun tiene algo de eso. Su gráfica minimalista tiene reminiscencias de esas líneas de cosmética chill out paridas en 1999, su aroma encierra corrientes de distintas épocas, incluida la del año en que salió, y el nombre elegido a día de hoy me sigue pareciendo raro, misterioso, casi totémico. Me encanta que un frasco tan sobrio, un envoltorio que parece recién salido del equipo de un diseñador gráfico de 1999, esconda una fórmula tan contradictoria… es suave y aterciopelada, también fragante y agobiante, es delicada y empachosa, parece una poción, un medicamento, un colutorio, un chicle, y a la vez tiene algo que te hace pensar en delicadeza, en juventud y despreocupación, como si el sol te diera un beso en la cara cuajado en resinas y flores potentes pero el beso tuviera la misma textura aterciopelada y joven que el osmanto oloroso… PD. Solo para fans de los orientales juveniles de los noventa, esos que convivían en la misma estantería con frascos de Un Touch de Naf Naf, Venezia y la primera fragancia que lanzó Mango.
Muy años 90, no me ha parecido un mal perfume en absoluto, pero creo que la idea de una diseñadora alemana sobre el sol difiere mucho de los conceptos que el sol nos sugiere a los latinos que buscamos frescura, acidez, tal vez alguna fruta, etc. Me recuerda a Fidji de Guy Laroche, que revolucionó la perfumería al proponerse como primer perfume comprado exclusivamente para las vacaciones, comparte con él ese olor atalcado y cremoso. Lo recomendaría en una época del año alejada del verano, tal vez el otoño. En resumen, no me convence pues es un buen perfume, es solo que creo que he llegado tarde a él.
Levanta la mano, este huele a almizcle de los 90 hasta las trancas, con galaxolide y exaltolide a tope. A estas dosis, no me entra nada bien; la estela lejana está bien, pero de cerca es una bomba que no aguanto.
Es el concepto de sol de un ‘guiri’ nórdico. A mí me recuerda a Fidji, Nivea, amaretto, chicle y algo floral, todo con un aire noventero y sobre todo escandinavo y minimalista. El sol de allí es muy diferente, en verano es de día 18 horas pero el sol es suavito y en invierno es de noche 18 horas, teniendo en cuenta todo eso… voilà!
No estoy de acuerdo con los anteriores. El inicio es muy raro, con muchas notas que no encajan y suenan mal. A todos los que le he dado a probar les pasa igual: huele bien pero hay algo que no convence. Lo bueno es que al secar huele a crema de vainilla, un perfume vintage que no recomiendo comprar a ciegas por esa apertura discordante.
Un sol que se apaga. La salida de Sun tiene un punto discordante donde los cítricos no encajan bien con los aldehídos, dando la impresión de protector solar o cosmético… caducado. (Es mi sensación subjetiva). Afortunadamente, esa fase pasa y las notas medias y fondo toman el relevo, dejando un aroma más atalcado y suave, mucho más agradable. En su INCI aparece Butylphenyl Methylpropional, el Lilial, un aldehído que huele a lirio de los valles pero que quedó prohibido en 2022. ¿Significa esto que la fragancia desaparece o se reformula con mejor equilibrio? En cualquier caso, merece la pena probarlo antes de que el sol se apague del todo.
Ideal para una mañana soleada, luminosa y fresca. Es atalcada y algo cítrica/frutal a la vez, un combo espectacular. Lástima que no tenga mayor duración. Sin duda hay que tenerla.
Atemporal, futurista y retro. Sun sobrevive treinta años como una fragancia muy bien hecha: cada vez que lo pruebo, me tiene olisqueando sin parar este extraño olor que es a la vez boudoir, medicina, bálsamo expectorante oriental y chicle. Me apunta por aquí y estoy de acuerdo: la idea de una creadora alemana sobre el sol es muy distinta a la de una mente mediterránea o americana. Aquí el sol es criminal, lo asociamos a calor, sudor, agobio, sofocos, malos olores… si tuviéramos que recrear una fragancia con ese título, seguro que sería un cítrico refrescante para levantarte el ánimo y sentir un escalofrío de frescor. El sol del norte de Europa, seguro que cada vez menos con el cambio climático, es suave, aterciopelado como la piel de un melocotón; no es de extrañar que Sun sea un orientalazo de un dulzor chispeante, pero está tan bien hecho que tiene algo que te acaricia, un dulzor que más que envenenarte te da un masaje… como un rayo de sol en la mejilla. Sun es una bomba de almizcles ambarados y atoncados, similar a tantos de su época, también tiene su costado fuerte de heliotropo, clavel e ylang, estos últimos lo emparentan con los atoncados de las primeras décadas del siglo. Estas dos corrientes con setenta años de diferencia entre sus respectivas modas colisionan y se funden a la perfección en un perfume muy de finales de los ochenta pero que también es extrañamente futurista. Para no ser una más de las arenas dulces de 1990 le meten el ingrediente estrella que le va a dar ese toque de chicle resinoso mareante y sabroso que te viola al primer disparo, un dulzor de benjuí, styrax y todas las benzoinas a gogó, igual que masticar un chicle de resinas orientales con un acabado de golosina infantil, y ojo, la misma vainilla medicamentosa de Kenzo Jungle, esa que tiene regusto a jarabes, también anda por aquí dándose una vuelta. Conforme hace el cambio a las notas de corazón el sabor de chicle rosa baja bandera para volverse más balsámico, más picante, sin perder nunca el dulzor floral y atalcado, impregnado de tonos de tonka floral flúor, son flores y vainillas, pero les han inyectado algún líquido que las hace brillar en la oscuridad. No tengo ni idea de la calidad de las reformulaciones actuales, pero seguro que son mucho más planas. Cualquier clásico que se venda hoy en día por un precio superior al de Sun está completamente desfigurado, cuanto menos uno que se encuentre tan barato. El Sun que yo conozco, el de los noventa, era un perfume cambiante, denso, con muchas facetas, escalas, matices y una densidad alucinante en la que se podía sentir perfecto mínimo ocho o diez notas por separado. Hay un término que me encanta, se usa “oopart” para definir uno de esos objetos que aparecen en determinado lugar fuera de su tiempo. Sun tiene algo de eso. Su gráfica minimalista tiene reminiscencias de esas líneas de cosmética chill out paridas en 1999, su aroma encierra corrientes de distintas épocas, incluida la del año en que salió, y el nombre elegido a día de hoy me sigue pareciendo raro, misterioso, casi totémico. Me encanta que un frasco tan sobrio, un envoltorio que parece recién salido del equipo de un diseñador gráfico de 1999, esconda una fórmula tan contradictoria… es suave y aterciopelada, también fragante y agobiante, es delicada y empachosa, parece una poción, un medicamento, un colutorio, un chicle, y a la vez tiene algo que te hace pensar en delicadeza, en juventud y despreocupación, como si el sol te diera un beso en la cara cuajado en resinas y flores potentes pero el beso tuviera la misma textura aterciopelada y joven que el osmanto oloroso… PD. Solo para fans de los orientales juveniles de los noventa, esos que convivían en la misma estantería con frascos de Un Touch de Naf Naf, Venezia y la primera fragancia que lanzó Mango.
Uff… Tiene algo en la salida que no me gusta nada. Eso sí, después de un buen rato, cuando desaparece esa nota rara para mí, el olor cremoso que queda en mi piel me encanta. Finalmente la regalé porque se me hacía insoportable tenerla puesta hasta que salían esas notas.
Es mi perfume favorito, lo compré en Europa tras años de buscarlo porque en Chile no lo venden. Me lleva a mi adolescencia, a la playa y al verano, súper dulce y potente. Al principio huele un poco rancio pero se va. Lo amo, no he encontrado nada que me guste más, por mucho que busque, este es mi olor.
Suena bien en teoría, pero a mí me huele a crema de afeitar.
Lamento diferir de las reseñas anteriores. Para mí esta fragancia es muy extraña en su inicio, muchas notas, pero hay algo que desafina y bastante. A todo el mundo que le he dado a oler esta fragancia dice lo mismo: ‘huele bien pero hay algo que no me convence’. Eso sí, el secado es hermoso, huele a crema corporal de vainilla. Un perfume vintage que no recomiendo comprar a ciegas por su discordante apertura.
¿Lou Lou? En serio? Las que llevamos ese perfume en los 90 sabemos que no tienen nada que ver. Me ha sorprendido gratamente, no lo conocía, pero ha sido un soplo de aire fresco entre tantos olores dulces y florales; es cítrico pero cremoso, dulce pero no empalagoso, atalcado y con clase. Te recuerda a los perfumes de antes, te halagan y preguntan si es crema hidratante o perfume. No puedo dejar de olerme la piel cuando lo llevo. Me compré el de 30ml y sé que compraré el grande cuando lo acabe. PD: Lo venden de fábrica sin el protector de celofán, pensé que me lo habían vendido abierto. El envase es como un protector solar, aunque el aroma no tenga nada que ver.
Me ha encantado: en la primera fase recuerda a Lou Lou, aunque menos oscuro, más balsámico y más solar, con cierto deje a crema solar Nivea (supongo que de ahí su nombre). La salida yo la percibo como el olor de la almendra amarga, como del licor de amaretto. A partir de ahí deriva por su propio camino para convertirse en una mezcla cremosa y dulce, cálida y empolvada de resinas, vainilla y almizcle muy bonita además de duradera y potente. Tiene un aire muy vintage, como el recuerdo de un verano del pasado, una siesta soleada en una casa cerca de la playa o en la montaña; es muy nostálgica.
Está rico, pero me decepcioné mucho. Pensaba que se sentiría juvenil, pero no. Es lo único. Por lo demás, es un olor cautivador y sí que me resulta veraniego. 7/10.
Me alucina este perfume. Si bien el de Nivea no me gustó, Sun me recuerda al olor de esa crema pero de una forma mucho más bonita. Es un perfume muy solar con un toque medicinal y otro dulce, difícil de segmentar en notas individuales. Solo detecto algunos matices: el cassis algo verde en la salida acompañado de notas frutales y, en cuanto a lo floral, el azahar y el ylang-ylang. También se huele una parte atalcada. Al secar percibo algo del ámbar y el sándalo, con un aspecto resinoso que quizás aporta el benjuí. Pero en general pienso que es un perfume donde todas las notas están orquestadas para que ninguna sea solista. Ciertamente tiene un aire vintage bastante marcado pero alejado de perfumes secos como el N°5. Es un aroma denso y dulce. En cuanto al parecido con Lou Lou, Sun es mucho menos floral e inciensado y tiene un cierto toque playero. A pesar de esto, a mí me parece un perfume de otoño, invierno y primavera fresca, cálido y resinoso, como sentarnos a descansar mirando al cielo en una ruta por la montaña en una soleada y ligeramente cálida mañana de enero, como un paseo matutino por el campo un domingo de sol. Hace años utilicé una botella de Sun Delight y guarda un cierto parecido lejano con él, si bien Delight es mucho más veraniego, moderno, sintético y atosigantemente dulce. Cierto es que en aquella época apenas tenía perfumes y lo porté tanto que probablemente me cansó, quizás si lo oliera hoy en día mi opinión sobre él sería mucho más benévola. Por desgracia en mí no es una bomba de duración, que viene a ser de unas 4-5 horas en piel, pero lo reaplico con gusto y me agrada tanto que volvería a comprarlo sin duda. Su estela es moderada. Por supuesto, a pesar de su escaso rendimiento en mí creo que, teniendo en cuenta su precio muy accesible, compensa tenerlo si os gusta el aroma. Olor 7,5/10 Duración 4,5/10 Estela 7/10 Calidad/precio 9/10 Versatilidad 7,5/10 Packaging 6,5/10 ¿Volvería a comprar? Sí
Parece muy de los 90 y no está nada mal, pero la visión de una diseñadora alemana del sol es muy distinta a la nuestra; aquí buscamos frescura, acidez o fruta, no esto. Me recuerda al Fidji de Guy Laroche, que fue revolucionario al ser el primer perfume de vacaciones, y comparte ese olor atalcado y cremoso. Lo recomendaría para otoño, lejos del calor. En resumen, no me convence porque, aunque es un buen perfume, creo que llegué tarde a él.
Ideal para una mañana soleada, luminosa y fresca. Es atalcada y tiene un toque cítrico/frutal, un combo espectacular. Lástima que no dure más. Sin duda hay que tenerla.
Suena bien en la etiqueta, pero a mí me huele a crema de afeitar.
El Verano de Lou Lou es como si quitáramos el toque oscuro y especiado de la violeta y el incienso al mítico Sun de Jil Sander y le añadieramos un poquito de Nivea Sun; al inicio parecen clavados por ese heliotropo fuerte, pero luego evoluciona hacia una versión más ligera y veraniega de Lou Lou, terminando en un tono cremoso, avainillado y dulce-floral-plasticoso que me recuerda a los pintalabios de Rimmel. Al cabo de horas, huele a la típica ropa de algodón de mi infancia, quizás por algún suavizante, evocando camisetas de Mickey y vacaciones en Disneyland. El secado es una bomba de white musk avainillado, delicioso y fuerte, unisex y tierno, una reliquia de olores infantiles acogedora. Ideal para aire libre en clima seco y fresco para que el musk brille, aunque en verano puede ser demasiado, mientras que en frío es envolvente y solar.