Para hombres

Ténéré Rabanne

Marca
Rabanne
4,33 de 5
552 votos

Acordes principales

Descripción

Ténéré de Rabanne es una fragancia de la familia olfativa Aromática Fougère para Hombres. Ténéré se lanzó en 1988. Ténéré fue creada por Pierre Wargnye y Rosendo Mateu. Las Notas de Salida son lavanda, romero, notas verdes, casia, limón (lima ácida), bergamota y toronja (pomelo); las Notas de Corazón son miel, clavel, rosa, jazmín, abrótano, raíz de lirio, estragón, anís, canela y lirio de los valles (muguete); las Notas de Fondo son cuero, pachulí, almizcle, vetiver, ámbar y cedro.

Resumen rápido

Cuándo llevarla (votos)

  • Invierno 27%
  • Primavera 26%
  • Verano 18%
  • Otoño 28%
  • Día 54%
  • Noche 46%

Notas clave

Comunidad

552 votos

  • Positivo 88%
  • Negativo 8,5%
  • Neutral 3,3%

Pirámide olfativa

Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.

Comunidad

Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.

Propiedad

¿La tienen, la tuvieron o la quieren?

Uso recomendado

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Características

Resumen de votos sobre longevidad, estela, género y percepción de precio.

Longevidad

Escasa

Débil

Moderada

Duradera

Muy duradera

Estela

Suave

Moderada

Pesada

Enorme

Género

Femenino

Unisex femenino

Unisex

Unisex masculino

Masculino

Precio

Extremadamente costoso

Ligeramente costoso

Precio moderado

Buen precio

Excelente precio

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Reseñas

Experiencias reales de la comunidad sobre uso diario, rendimiento y estela.

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12 reseñas

Mostrando las más recientes primero.

  • perfumeador

    Decidí adquirir una miniatura basándome en las opiniones y en el atractivo diseño de la caja (esas letras rojas inusuales sobre un fondo negro) que me llamaron la atención. Ahora que la estoy probando por primera vez, me siento un poco confundido; tiene notas frescas, dulces, florales y terrosas… todo al mismo tiempo, pero no se siente definido. En la piel, me recuerda un poco a Black Extreme de Ted Lapidus. Tendré que darle más tiempo, aunque me preocupa que la miniatura no me dure mucho 😅

  • mariana_perez
    mariana_perez

    Esta fragancia es realmente impresionante. Estoy de acuerdo con Prieth al mencionarla como similar a Gentleman de Givenchy, aunque tiene un toque más robusto, lo cual la hace igualmente placentera. Al principio, su salida es intensa, casi abrumadora, pero tras unos minutos se vuelve más equilibrada. Es predominantemente floral, con la miel destacándose prominentemente, pero lo más sobresaliente es la base y el secado que combinan cuero, pachuli, ámbar y miel. No tengo mucho más que añadir a lo que Prieth ha descrito, estoy completamente en sintonía con su opinión. Es otra fragancia de los años ochenta que merece ser incluida en tu colección, especialmente recomendada para quienes aprecien aromas similares a Gentleman de Givenchy. Sin embargo, creo que es más adecuada para la noche o el atardecer, así como para el invierno, ya que tiene una calidez que la hace menos fresca.

  • Carlos

    Este fragancia tiene un aire clásico y elegante, me recuerda a los aromas que usaban nuestros abuelos, jaja. Es muy refrescante, similar a una colonia. Me agradó, aunque al final depende del estilo y preferencias de cada uno 😉

  • AromasDelPasado
    AromasDelPasado

    Esa fragancia realmente me fascinaba. Me dio mucha frustración cuando dejaron de comercializarla. Sin duda, a finales de los años 80, se lanzaron verdaderas joyas en el mundo de la perfumería masculina. Era una época de grandes fougères aromáticas, y esta Tenere se destacaba sin duda. Quizás fue subestimada y no comprendida, pero estaba muy adelantada a su época. Tiene un aroma impresionante y una duración excepcional, superando a su predecesora XS. No tengo idea de cómo quedaron las reformulaciones más tarde. Por cierto, los perfumes en esos tiempos no se deterioraban tan rápido después de los 36 meses como ocurre hoy. Todo estaba diseñado para perdurar. Un claro ejemplo de esto es que cuando encontré mi botella antigua con poco contenido, todavía olía a Tenere, un verdadero tesoro y un sinfín de recuerdos para mí.

  • Leonardo

    Tenere de Rabanne se posiciona como uno de los perfumes más desconcertantes que he explorado. ¿Recuerdan una serie de misterio que se emitía a finales de los años ochenta en la televisión? Se llamaba ‘El autoestopista’, y solo su introducción me causaba una profunda inquietud. Un personaje hacía autoestop en paisajes áridos y desolados, mientras una melodía electrónica inquietante sonaba de fondo. Yo tenía alrededor de siete años, y cada vez que aparecía en pantalla, me sentía atrapado por el miedo y la curiosidad infantil hacia lo extraño y lo tenebroso. Cada vez que vuelvo a experimentar Tenere, esas imágenes surgen en mi mente de inmediato. Al igual que la serie, que era un producto perturbador y de una extraña sofisticación, Tenere se manifiesta como un perfume inquietante y singularmente sofisticado. Como bien mencionáis, pertenece a esa categoría de fragancias masculinas que transitan entre los años ochenta y noventa, sin saber exactamente a qué pertenecen. Es un grupo de perfumes inusuales que no desean ser helechos, cuero o cítricos secos, pero tampoco se inclinan por ser acuáticos o especiados deportivos, como ya se había sugerido. Fragancias en un limbo, intensas, que se atreven a incorporar notas más femeninas, jugando con flores, resinas y maderas de una manera que, aunque hoy pueda parecer trivial, en su momento rozaba la frontera del arte. Tenere es principalmente floral, pero que nadie se equivoque, no es un aroma que pueda llevar una mujer. Y ojo, no es que sea áspero, porque en absoluto lo es; se trata más bien de un perfume de flores impregnadas en mil gotas de miel. Sin embargo, esas flores evocan exactamente los ramilletes de flores secas en tonos cálidos que adornaban las salas de espera o los salones decorados por nuestras madres durante los noventa, incluida la mía. Estas flores están secas, desprovistas de vida, pero no huelen a polvo ni se desmoronan, porque alguna persona astuta decidió sumergir ese ramillete de espigas y florecillas silvestres en una abundante dosis de miel… el resultado es un aroma muy penetrante, con un dulzor denso, arranciado y meloso que alerta todos tus sentidos. Hay perfumes que, al probarlos, me susurran algo como ‘no confíes ni en tu sombra’. Tenere es uno de esos. El primer perfume masculino de Salvador Dalí, el de la botella oscura, también entra en esta categoría. Fragancias que, en el instante en que las hueles, te hacen pensar que algo malo está por ocurrir. Soy incapaz de usar Tenere; de hecho, prefiero ni siquiera acercarme a olerlo porque me altera (siempre he sido una persona muy sensible, lo admito sin pudor). Esta tarde lo hice porque no tuve más remedio (algunos mililitros que guardaba se derramaron en una caja), y volví a pensar lo mismo de siempre… es un perfume raro, perturbador, que podría ser llevado por uno de esos personajes peculiares que aparecen en las películas de David Lynch, esas personas que encuentras en la barra de un bar hablando con una voz que parece haber sido intoxicada con helio y que, de repente, te invitan a un trago o te clavan un puñal, o te sacan una baraja de cartas y te dicen ‘elige una; si sale la que yo menciono, te mato; si sale la que tú eliges, has ganado un millón de dólares’. Es algo diabólico y enfermizo, exactamente como ese autoestopista de la serie.

  • FragranceLover88
    FragranceLover88

    Definitivamente, Tenere evoca el espíritu de las fragancias de los años 80, esas joyas que ya no se producen. Es una composición sumamente compleja y rica en matices, comparable a un emocionante viaje en montaña rusa. Comienza con una apertura fresca, cítrica y terrosa, brindando una sensación extraordinaria de la vieja escuela, incluso me recordó a los icónicos chipres de aquella época, como Derby. Sin embargo, rápidamente toma un giro; la lavanda y las hierbas aportan un toque de helecho, tornándose oscura, profunda y lujosa. Luego, se introduce un acorde floral con la raíz de lirio, todo se asienta en una piel increíblemente suave y equilibrada, donde resalta el toque picante y especiado del clavel, aportando una masculinidad notable. El secado es impresionante, pasando por dos fases bien definidas: primero, un acorde de cuero y pachulí, seguido de una combinación de miel y notas animales, finalizando con un efecto de nube ligeramente empolvado que deja un aura de sofisticación. El resultado es impecable, refrescante, multifacético, elegante y con mucho estilo. De hecho, Tenere tiene tanta personalidad que realmente merece ser considerada una fragancia de culto. Clasificación: 8

  • Qué buena que está. Prieth tenía razón al compararla con el Gentleman de Givenchy, aunque esta es un poco más tosca, pero deliciosa. La salida es fuerte, casi mareante, pero a los 5 minutos ya suena mucho mejor. Es muy floral y la miel se nota, pero lo mejor es el fondo: cuero, pachulí, ámbar y miel. Coincido al 100% con Prieth, no hay nada que añadir. Es una fragancia ochentera que vale la pena, ideal para quien le guste el estilo Gentleman. Ojo, es más para usar de noche, tarde o en invierno, porque es más cálida que fresca.

  • Aromático

    Un perfume que es tanto glorioso como intrigante. Ténéré es una de esas maravillas ocultas que, al ser descubiertas, te transportan a un universo diferente, a otra dimensión, a un nuevo espacio y tiempo. Para mí, tiene un perfil floral y musgoso. Se asemeja a las flores de antaño, propias de la emblemática década de los 80: son flores exuberantes y carnosas. Combina rosa, jazmín y, por encima de estas, se encuentra el clavel, un clavel denso y jugoso. Me evoca esos cubos de claveles que se exhiben en las casetas de las Ferias andaluzas, con su aroma profundo y atractivo, tan carnal. La fragancia no presenta grandes cambios, aunque el toque ‘lavandoso’ que se percibe al inicio se transforma en un acorde de miel, típico de los 80, junto con las notas florales medias, que incluyen jazmín, rosa y, por supuesto, el clavel. Este último es un clavel sensual, carnoso y especiado, que resulta exquisito. Las notas medias se mantienen y se entrelazan con las notas de fondo que incluyen un musgo silvestre, lo que asegura una duración considerable, de entre 8 a 10 horas, con una buena proyección durante las primeras 4 horas, para luego ir disminuyendo gradualmente a nivel de piel. Es un perfume que ya no se produce hoy en día, pertenece a otra era y, como tal, puede parecer desfasado, dado que no es una fragancia atemporal como otras que se crearon en épocas previas. Es un reflejo de lo que significaron los 80: perfumes intensos, audaces y expansivos. Me fascina la idea de viajar en el tiempo y llevar puesto Ténéré.

  • aromamaster

    Al principio, me recordó a una combinación de miel y limonada, con una apertura bastante intensa. Luego, se suman a la miel el pachulí, la rosa y el cuero. Este perfume es de finales de los años ochenta, pero tiene influencias de fragancias anteriores, como Givenchy Gentleman, Giorgio for Men o Boss Nº1 (si observan las notas de este último, realmente guarda muchas similitudes). Tiene un carácter menos sofisticado que el Gentleman, presentando una miel más salvaje. Sin embargo, todos los elementos se combinan de manera excepcional y el resultado es bastante masculino, a pesar de que algunos puedan dudar de la mezcla de miel y flores, je, je. En la fase final, se percibe una sensación de talco fino, junto con el cuero, el pachulí y un toque de miel. Definitivamente es un perfume dulce. Lo considero más adecuado para el invierno o el otoño, ideal para personas más maduras o jóvenes que busquen algo diferente. Ofrece una excelente duración y una estela notable. El único inconveniente es que parece estar descontinuado… yo adquirí una miniatura para probar. Si tienen la oportunidad de encontrarlo y les atrae este estilo, no lo duden.

  • CarlosPerfume

    Existen fragmentos olvidados en el mundo de la perfumería masculina que han sido poco estudiados. A finales de los años 80, el público comenzaba a mostrar signos de agotamiento hacia los perfumes de helechos que eran rocosos, auténticos y barrocos. Este descontento, sumado al enorme éxito de Cool Water, que ofrecía una alternativa fresca y acuática, llevó a las marcas a explorar nuevas direcciones, anticipando un cambio que parecía inminente. Uno de esos caminos que resultaron infructuosos fue el de los florales intensos. Ted Lapidus Pour Homme marcó el inicio de esta tendencia, convirtiéndose en un clásico perdurable por su autenticidad y maestría. Otros intentos se convirtieron en recuerdos efímeros, como Balenciaga Pour Homme, Givenchy Insensé, Rochas Glove y, por supuesto, Ténére de Paco Rabanne, que es el protagonista de esta reseña. No sé por dónde comenzar a describir esta joya. Se presenta como un velo de flores envuelto en una densa capa de miel. La apertura deja claro que, aunque parte de los supuestos ‘powerhouse’, es como un golpe directo, aldehídico, crudo, cálido y dulzón, con una abundancia de miel. No obstante, el bouquet floral le otorga un frescor que no es acuático, sino más bien tradicional, similar a Drakkar Noir o Boss Number 1, este último con el que comparte varias características. Con el tiempo, el tabaco emerge junto al inevitable y crujiente musgo de roble, complementado por una base sólida de maderas que estructuran este perfume, dotándolo de una proyección y longevidad excepcionales. Poderoso y sin complejos, pero también con un espíritu juvenil. He disfrutado cada uno de los sprays de la muestra que me proporcionó Jerry Drake. Este perfume ha sido un placer en cada instante, y la magia se percibe desde el momento en que se aplica sobre la piel. Aunque está descatalogado y es complicado de encontrar, creo que merece la pena invertir un poco más para acceder a obras de esta calidad.

  • lucas fernández
    lucas fernández

    Una fragancia icónica de los años 80 que destaca por su frescura y longevidad. Comienza de manera brillante y única, combinando de forma excepcional miel, cítricos y notas florales. Este perfume te envuelve de una manera especial, creando una experiencia realmente maravillosa gracias a su potente aroma floral de alta calidad, que también podría tener un toque de tabaco. Su secado es balsámico, especiado y dulce, con un aire oriental. Es un magnífico ejemplo de perfumes del pasado que podrían regresar fácilmente, ser embotellados, comercializados por marcas nicho y convertirse en verdaderos objetos de culto. Simplemente es un deleite, y me entristece pensar que solo podríamos encontrarlo por pura casualidad.

  • aromafreak

    Ténéré es una fragancia fougère única, audaz y sin complejos, lo que le otorga un valor especial. Ha quedado bastante en el olvido dentro de la comunidad. TÉNERE representa: Exceso, riqueza y un lujo kitsch. La fase de secado es bastante peculiar; me recuerda a Givenchy Gentleman (la versión clásica) con su intensa nota de miel, pero en este caso, el perfume tiene un toque más dulce y una duración un poco inferior a Kouros (aunque esto puede variar según la procedencia de la fragancia). Es duradera, aunque con una proyección bastante limitada. No estoy seguro de en qué ocasiones utilizarla, pero definitivamente es una experiencia sorprendente. Si eres fan de AdG Profumo, Sauvage o Bleu, te aconsejo que evites esto, ya que está destinado a los amantes de fragancias intensas.

  • Ténéré es una fougère extravagante, descarada y sin vergüenza, por eso tiene mérito. Totalmente olvidada. TENERÉ es vicio, dinero y lujo kitsch. El secado es muy extraño, me pasa igual que con el Gentleman clásico y su miel potente, pero este de PR tiene más dulzor y dura menos que el Kouros (depende de cómo la consigas). Dura bastante pero con proyección contenida. No sé para cuándo usarla, pero es una experiencia impactante. Si estás acostumbrado a AdG Profumo, Sauvage o Bleu, aléjate de esto, es para narices hardcore.

  • Claudia

    ¡Vaya, Claudia! Parece que estás a punto de compartir una nueva reseña. Así es, si te parece bien. Será un verdadero elogio, un canto a la belleza, una de esas críticas tuyas repletas de halagos y palabras grandilocuentes. Parece que te cuesta un poco criticar un perfume de manera negativa. No sabía que pensabas eso sobre mí. No me digas que no es cierto. Ni siquiera recuerdo la última vez que descalificaste un perfume. Tal vez sea porque suelo comentar solo los aromas que me agradan y paso por alto aquellos que no me gustan, aunque he hecho algunas excepciones. ¿Y esta vez? ¿Vas a ser crítica? No me gusta mucho adoptar esa postura, a menos que se trate de un caso evidente de falta de calidad. Y muchos perfumes de ese tipo ni siquiera los menciono. No me inspiran, como dirían en Venezuela. Pero así, no te tomarán en serio. Bueno, esa es tu opinión, pero yo soy honesta conmigo misma y no se puede agradar a todos. Vale, vale, sigue con lo tuyo, que como creadora de contenido no tienes futuro. La audiencia quiere lo que le gusta y ellos disfrutan de las críticas contundentes. No sé si eso es cierto, ni creo que nadie lo sepa realmente. Así que… de cuál perfume estamos hablando. De TÉNÉRÉ DE PACO RABANNE. Vaya, parece que te has obsesionado con Paco Rabanne. Sí, bueno, son solo coincidencias. Al menos nos contarás de dónde proviene el nombre de TÉNÉRÉ. Se refiere al Desierto de TÉNÉRÉ, ubicado en el Sahara Medio, entre Níger y Chad. En 1979, un motociclista francés se perdió allí durante dos días, lo que inspiró la creación del Rally Paris-Dakar. Había un árbol mítico en ese desierto, solitario entre otros árboles, que ya no existe, pero sigue siendo un símbolo nacional de Níger: el Árbol de Teneré. ¿El perfume tiene alguna relación con el desierto o el árbol? No realmente, porque TÉNÉRÉ es un perfume Chipre Aromático Floral Animálico. Lo del nombre es más bien una licencia poética, como lo son Calandre, Jaipur, Dune o los limones salvajes del Caribe. Es una fragancia poderosa, intensa y completamente unisex, quizás un poco más inclinada hacia los clásicos femeninos de este estilo. Es un clásico atemporal que ya existía antes de la humanidad, incluyendo a Pierre Wargnye y Rosendo Mateu, los creadores de esta maravilla. ¿Quieres decir, notable Claudia, que estos perfumistas no han creado nada innovador? No exactamente. Muchos perfumistas recrean los aromas de la naturaleza, lo cual es un gran desafío. Recrear el aroma de una rosa, un limón o canela no es algo trivial, aunque algunos lo piensen. Especialmente en estos tiempos, donde las esencias naturales están restringidas por la IFRA o son muy costosas. Además, no siempre un perfume de jazmín blanco huele igual que el jazmín blanco que tienes en tu jardín; un perfumista lo reinterpreta, haciéndolo más dulce con notas melíferas o más animal con toques de civeta, nuez moscada y alcaravea. Ya veo… TÉNÉRÉ es un perfume vibrante con aromas penetrantes y una gran personalidad. Comienza con notas florales sofisticadas, que combinan rosa, clavel, jazmín blanco y plantas mediterráneas como romero y vetiver, a las que se suman coníferas exudativas. Pero hay más. ¿Y cuáles son esas otras notas que me dejas en suspenso? Tiene un fuerte componente cítrico, pero no de un limón fresco que bebes en verano, sino de un mix de cítricos agudos y secos. ¿Cómo es eso posible? Porque los autores han utilizado naranja, limón y bergamota, que son notas aromáticas que aportan acidez, pero combinadas con otros elementos que transforman esa frescura matutina en un perfume de alta sociedad. Cuéntame más. Además, han añadido pomelo y, creo, yuzu. Estos cítricos son más amargos y secos que los primeros. Esto puede cambiar la fragancia de una simple cítrica a una Aromática Verde o, como en el caso de TÉNÉRÉ, a una Chipre Aromática Intensa. ¡Qué confusión me estás causando, Claudia, yo no soy experta en química! Bueno, somos dos, yo tampoco, pero al igual que no soy sommelier y puedo distinguir un buen vino de uno malo. No se trata solo de tener títulos, sino de interés, dedicación, pasión y aprendizaje autodidacta. ¿Se asemeja a PACO RABANNE POUR HOMME? Solo un poco, porque TÉNÉRÉ es más potente y seco. PACO RABANNE POUR HOMME es más para el uso diario tras el aseo, mientras que TÉNÉRÉ es ideal para una salida nocturna donde no quieres un aroma dulce o gourmand. Además, TÉNÉRÉ tiene un fuerte componente animal de cuero, musgo, jazmín blanco, estragón y ámbar oscuro. ¡Qué complicado es este perfume! En absoluto. A pesar de su complejidad, su aroma fue recreado muchas veces en los años setenta y ochenta, y muchos perfumes anteriores ya tenían acordes similares, desde CHanel 5 hasta Miss Dior, pasando por Youth Dew. Puede que ahora te parezca complicado por ser poco frecuente, pero está en línea con el clasicismo de las fragancias del pasado. ¿Y crees, erudita Claudia, que a mi grupo le gustará? Pues sinceramente, no estoy segura. Si disfrutas de leer a García Márquez, escuchar a Ella Fitzgerald, admirar la pintura de Francis Bacon, asistir a conciertos de Bela Bartok, ver películas de la nueva ola, y adoras los turbantes y los kaftanes estampados, con seguridad te encantará TÉNÉRÉ. Claudia, no sé de qué hablas. Ya, ese es el problema.

  • Al principio pensé que era miel con limonada, muy fuerte la apertura. Luego se le suman el pachulí, la rosa y el cuero. Es un perfume de finales de los ochenta, inspirado en clásicos como el Gentleman, Giorgio o el Boss Nº1 (si miras las notas, se parece muchísimo). Tiene menos refinamiento que el Gentleman, con una miel más salvaje, pero todo encaja perfecto y el resultado es muy varonil, aunque a algunos les asuste tanta miel y flores, je,je. El final huele a talco fino con cuero, pachulí y miel. Es dulce, claro, pero me parece ideal para invierno u otoño, para gente madura o jóvenes que quieran probar algo distinto. Duración y estela excelentes. El problema es que parece descontinuado… yo compré una miniatura. Si lo encontráis y os gusta este estilo, no dudéis.

  • Esa fragancia sí que me encantaba. Y que rabia me dio cuando dejaron de venderla. Desde luego, al final de los 80, se crearon auténticas maravillas de la perfumería para hombre. Tierra de grandes fougere aromáticas, entre ellas sin duda esta Tenere. Tal vez tan eclipsada e incomprendida como adelantada a su tiempo. Una bestia en cuanto a olor y duración, muy por encima de su predecesora XS. No sé cómo quedaron posteriormente las reformulaciones. Por cierto, los perfumes en aquella época no se malograban tanto a partir de los 36 meses como ahora. Todo estaba hecho para durar. Prueba de ello, cuando rescate mi antiquísima botella con apenas líquido y seguía oliendo a Tenere, todo un regalo y un exabyte de recuerdos para mí.

  • Oye, Josesan, veo que otra vez vas a subir un panegírico lleno de palabras rimbombantes. Ni me acuerdo de la última vez que vapuleaste un perfume, ¿no? Bueno, tal vez sea porque solo reseñas lo que te gusta. Pero si no te provocan, ¿cómo van a tomarte en serio? Vale, vale, sigue con tu crítica hecatómbica, al público hay que darle lo que le gusta. Pero de qué va esta vez. De TENERÉ de Paco Rabanne. Hijo mío, qué obsesión te ha entrado con Paco Rabanne. El nombre viene del desierto de Teneré, en el Sahara, donde en 1979 se perdió un motociclista francés que luego fundó el Dakar. Había un árbol mítico ahí, el Árbol de Teneré, símbolo de Níger. ¿Tiene que ver el perfume con el desierto? No mucho, es un Chipre Aromático Floral Animálico. Lo del nombre es una licencia poética, como Calandre o Dune. Es un clásico atemporal, algo que existía antes de que existiera el hombre. Incluye a Pierre Wargnye y Rosendo Mateu. ¿Que no han creado nada nuevo? No exactamente. Recrear aromas naturales no es moco de pavo, sobre todo con las restricciones de la IFRA. Un perfumista reinterpreta el jazmín, lo vuelve más dulce o más animálico con civeta y nuez moscada. TÉNÉRÉ es exultante, empieza a flores achicharradas: rosa, clavel, jazmín, romero y vetiver. Luego vienen las coníferas. ¿Y lo demás? Tiene un componente hespérido fuerte, no de limonada de verano, sino cítricos pungentes, agudos y secos. ¿Cómo? Usan naranja, limón y bergamota con pomelo y yuzu, que son más amargos y cortantes. Convierte una fragancia cítrica en una Aromática Verde o Chipre Intensa. ¡Que lío! No soy químico, pero sé distinguir un vino bueno de uno malo. No se trata de estudios universitarios, sino de pasión y estudio autodidacta. ¿Se parece a Paco Rabanne Pour Homme? Muy poco. Este es más potente, seco y drástico, para salir por la noche sin oler a dulce o ambroxán. Tiene cuero, musgo, jazmín, estragón y ámbar oscuro. Dentro de su complejidad, recrea acordes de los 70 y 80, desde Chanel 5 hasta Youth Dew. Puede que te resulte complicado, pero es clasicismo puro. ¿A tu pandilla le gustará? Si te gusta García Márquez, Ella Fitzgerald, Francis Bacon, Bela Bartok, la nouvelle vague, los turbantes y los kaftanes, con toda seguridad te gustará TÉNÉRÉ. Josesan, no sé de qué me estás hablando. Ese es el problema.

  • Glorioso y, al mismo tiempo, pérfido perfume. Ténéré es una de esas joyas perdidas que te abren una puerta a otra dimensión. Para mí es un floral musgoso, de las flores de antes, de la épica década de los 80: carnosas y voluptuosas. Es un combo de rosa, jazmín y, sobre todo, clavel. Un clavel muy carnoso y denso, que me recuerda a esos cubos que venden en las casetas de las Ferias de Andalucía, con ese olor profundo, intenso y carnal. No tiene una gran evolución; el carácter lavandoso del principio muta a un acorde de miel de los 80 y luego a las notas medias florales, destacando ese clavel sensual, picante y delicioso. Las notas medias perduran y se unen a la base con un musgo salvaje. La duración es estimable, entre 8 y 10 horas, con buena proyección las primeras 4 horas para luego bajar a ras de piel. Es un perfume que ya no se fabrica, pertenece a otra época y puede oler desfasado, porque no es atemporal como otros de décadas anteriores. Es una muestra de los 80: perfumes salvajes, escandalosos y expansivos. Me encanta dar un salto en el tiempo y vestir Ténéré.

  • Natalia Pascual

    Al principio huele a miel con limonada, la apertura es fuerte. Luego entra el pachulí, la rosa y el cuero. Es de finales de los ochenta, inspirado en clásicos como el Gentleman de Givenchy, Giorgio o el Boss Nº1 (si miras las notas, se parece muchísimo). Tiene menos refinamiento que el Gentleman, una miel más salvaje, pero todo encaja perfecto. El resultado es muy varonil, pese a que a algunos les asuste tanta miel y flores, je,je. Al final huele a talco fino con cuero, pachulí y miel. Es dulce, ideal para invierno u otoño, para gente madura o jóvenes que busquen algo distinto. Dura muchísimo y deja estela pesada. El problema es que parece descontinuado… yo compré una miniatura para probar. Si lo hallan y les gusta este estilo, no lo duden.

  • Me encantaba esa fragancia y qué rabia que la dejaran de vender. Al final de los 80 se crearon auténticas maravillas para hombre, grandes fougère aromáticas, y esta Tenere es una de ellas. Quizás tan eclipsada e incomprendida como adelantada a su tiempo. Es una bestia en olor y duración, muy por encima de su predecesora XS. No sé cómo quedaron las reformulaciones después. Por cierto, entonces los perfumes no se malograban tanto a los 36 meses como ahora; todo estaba hecho para durar. Prueba de ello: cuando rescaté mi botella antiquísima con apenas líquido, seguía oliendo a Tenere, todo un regalo y un exabyte de recuerdos.

  • Miguel Fernandez

    Me pillé una miniatura por las reseñas y porque el diseño de la caja, con esas letras rojas extrañas sobre fondo negro, me decía que debía hacerlo. La estoy probando por primera vez y me tiene un poco desconcertado. Es fresca, dulce, floral, terrosa… todo al mismo tiempo pero nada en concreto. A ras de piel me recuerda un poco a Black Extreme de Ted Lapidus. Bueno, tendré que probarla más, aunque me da pena porque la miniatura no me va a durar mucho.

  • Sin duda Tenere es una fragancia ochentera estupenda, ya no se hacen, muy compleja y rica en matices, como subir a una montaña rusa. Tiene una apertura fresca, cítrica y terpenica, con una sensación increíble de vieja escuela, me recordó a míticos chypres de la época tipo Derby, pero enseguida da un giro: entra el toque de helecho de lavanda y hierbas, se vuelve oscura, profunda y suntuosa. Aparece acto seguido el combo floral, la raíz de lirio, y todo se asienta en una piel increíblemente agradable y equilibrada. Destaca el toque picante y especiado del clavel que hace que todo sea muy masculino. El secado es fantástico, atravesando dos etapas muy marcadas: una con cuero y pachuli, y luego otro combo miel-animal, con un remate efecto nube ligeramente empolvado que difunde dejando una aura muy sofisticada. El resultado es impecable, renovador, polifacético, con clase y mucho estilo. De hecho, Tenere tiene tanta personalidad que merece ser una buena fragancia de culto. Clasificación: 8.

  • Alejandro Jimenez

    Qué buena es esta fragancia. Tiene razón Prieth al compararla con Gentleman de Givenchy, pero un poco más tosca, sin embargo deliciosa también. La salida es fuerte hasta un poco mareante, pero pasados 5 minutos empieza a ser más armónica. Es muy floral y la miel es muy notoria, pero lo mejor es el fondo y secado de cuero, pachuli, ámbar y miel. No hay mucho que agregar a la descripción de Prieth, coincido completamente. Otra fragancia ochentera que vale la pena tener, recomendable para quienes gusten de fragancias tipo Gentleman de Givenchy. Eso sí, le siento un uso más nocturno o vespertino, así como invernal, ya que es más cálida que fresca.

  • Hay un eslabón perdido en la perfumería masculina poco investigado: finales de los 80, el público estaba cansado de los helechos aromáticos rocosos y barrocos. Esto, unido al éxito de Cool Water, hizo que las marcas buscaran nuevos caminos. Uno de ellos, que acabó en callejón sin salida, fue el de los florales poderosos. Ted Lapidus Pour Homme fue el disparo de salida, un clásico indiscutible. Otros se inscribieron al club de los sueños rotos, verdaderos losers que años después serían recordados: Balenciaga Pour Homme, Givenchy Insensé, Rochas Glove y este, Ténére de Paco Rabanne. No sé por dónde empezar a hablar de esta maravilla. Es un manto de flores cubierto por una gruesa capa de miel. La salida es un puñetazo en la cara: aldehídica, sucia, cálida, dulzona y con mucha miel. Sin embargo, el ramillete floral le da un toque fresco, no acuático, sino tradicional, como Drakkar Noir o Boss Number 1, con el que guarda muchas similitudes. Poco a poco aparece el tabaco, el musgo de roble y una base de maderas que encierran el conjunto en una fragancia con gran proyección y longevidad. Poderosa y desacomplejada, pero de espíritu joven. He amado cada spray de la muestra que probé. Está descatalogado y es difícil de encontrar, pero vale la pena pagar más por estas creaciones.

  • Sin duda Tenere es una fragancia ochentera estupenda, de esas que ya no se hacen, muy compleja y rica en matices, como una montaña rusa. Apertura fresca, cítrica y terpenica, con sensación de vieja escuela, hasta me recordó a míticos chypres de la época tipo Derby. Enseguida gira: entra el toque de helecho, lavanda y hierbas, volviéndose oscuro, profundo y suntuoso. Luego aparece el combo floral con raíz de lirio, asentándose en una piel increíblemente agradable y equilibrada. Destaca el toque picante y especiado del clavel que lo hace muy masculino. El secado es fantástico, pasando por dos etapas: primero cuero-pachulí y luego miel-animal, rematando con un efecto nube ligeramente empolvado que difunde una aura sofisticada. El resultado es impecable, renovador, polifacético, con clase y mucho estilo. De hecho, Tenere tiene tanta personalidad que merece ser una fragancia de culto. Clasificación: 8

  • Es un perfume de esos señoriales y antiguos, tipo abuelito jeje, muy relajante, casi como una colonia. Me gustó, es solo cuestión de estilo y gusto 😉

  • Tenere de Rabanne es sin duda lo más inquietante que he probado. Me trae recuerdos de esa serie de misterio de los ochenta, ‘El autoestopista’, donde un tipo hacía dedo por paisajes desolados con una música electrónica que me aterrorizaba a los siete años. Al igual que la serie, este perfume es perturbador y sofisticado a la vez. Pertenece a esa generación de fragancias masculinas de transición entre los 80 y los 90 que no saben qué son: ni helechos, ni cuero, ni cítricos secos, ni acuáticos deportivos. Son perfumes en tierra de nadie, muy recargados, que juegan con flores, resinas y maderas de forma artística para la época. Sobre todo es floral, pero nada de que lo lleve una mujer. No es rudo, al contrario, huele a flores cuajadas en miel. Pero ojo, esas flores huelen a ramilletes secos tostados de los noventa, los que adornaban las salas de espera. No están vivas, más secas que la mojama, pero no huelen a polvo; alguien ha decidido empapar ese ramillete de espigas y florecillas silvestres en miel. El resultado es un pringue aromático, dulce, grasiento y meloso que te pone los sentidos en alerta. Hay perfumes que al olerlos te dicen ‘no te fíes ni de tu sombra’, Tenere es uno de esos. El primer masculino de Dalí, el de la botella negra, es otro. Fragancias que al olerlas sientes que algo malo va a pasar. Soy incapaz de llevarlo, me altera (soy muy sensible, lo reconozco). Hoy lo he hecho porque se derramó dentro de una caja y he pensado lo mismo: es extraño, inquietante, el perfume de algún chiflado de película de Lynch, esa gente que te habla con voz de helio y te invita a un chupito o te clava un puñal. Una cosa diabólica y enfermiza, exactamente como ese caminante de los ochenta.

  • Adrian Hernandez

    Ténéré es una fragancia fougere extravagante, descarada y sin vergüenza, por eso tiene su mérito. Totalmente olvidada en la comunidad. TENERÉ es vicio, dinero y lujo kitsch. El secado es muy extraño, me pasa parecido con Givenchy Gentleman clásica y su potente nota de miel, pero con este espécimen de PR tiene más dulzor y es un poco menos duradera que Kouros (depende de cómo consigas la fragancia). Es duradera pero bastante contenida en proyección. No sabría para cuándo usarla, pero lo cierto es que es una experiencia impactante. Si estás acostumbrado a AdG Profumo, Sauvage o Bleu, aléjate de esto que es para narices hardcore.

  • Javier Alonso

    Otra gran fragancia ochentera fresca y duradera que abre de forma brillante y peculiar, fundiendo miel, cítricos y florales. Es un aroma que te viste de forma especial, te envuelve de manera fantástica, destacando una potencia floral de gran calidad. ¿Algo de tabaco? El secado es balsámico, especiado y dulce, al estilo oriental. Es un espléndido ejemplo de aromas del pasado que podrían ser devueltos a la vida, embotellados por marcas nicho y convertidos en cultos instantáneos. Simplemente sublime, me da pena pensar que solo por casualidad podemos cruzarnos con él.

  • David Esteban

    Tenere de Rabanne será uno de los perfumes más inquietantes que he probado. ¿Recordáis la serie de misterio de finales de los ochenta, ‘El autoestopista’? Solo la cabecera me aterrorizaba: un tipo haciendo dedo por paisajes desolados con una música electrónica turbadora. Yo tenía siete años y me quedaba atrapado, muerto de miedo pero seducido por lo raro. Cada vez que pruebo Tenere vienen esas imágenes. Como la serie, un producto perturbador y sofisticado, así es este perfume. Pertenece a esa tirada de finales de los 80 que no saben qué son: ni helechos ni cuero seco, ni acuáticos deportivos. Están en tierra de nadie, muy recargados, atreviéndose con notas femeninas, jugando con flores y resinas de forma que hoy no dice mucho, pero entonces rozaba lo artístico. Sobre todo es floral, pero no lo lleve una mujer. No es rudo, al contrario, es flores cuajadas en miel. Pero ojo, esas flores huelen igual que los ramilletes secos tostados de los noventa en las salas de espera, las de mi madre incluidas. No están vivas, están más secas que la mojama, pero no huelen a polvo porque alguien decidió empapar ese ramillete de espigas silvestres en miel. El resultado es un pringue aromático, dulce, graso y meloso que te pone los sentidos en alerta. Hay perfumes que dicen ‘no te fíes de tu sombra’. Tenere es uno de esos. El primer masculino de Dalí, el de la botella negra, es otro. Fragancias que al olerlas sientes que algo malo va a pasar. Soy incapaz de llevarlo, prefiero ni olerlo porque me altera (soy muy sensible). Hoy lo hice porque unos ml derramados en una caja me obligaron y pensé lo mismo: es extraño, inquietante, lo que llevarían los chiflados de las películas de Lynch, esa gente que te invita a un chupito o te clava un puñal. Una cosa diabólica y enfermiza, igual que el caminante de ‘El autoestopista’.

  • Teresa Iglesias

    Otra gran fragancia ochentera, fresca y duradera que abre brillante y peculiar, fundiendo miel, cítricos y florales. Es un aroma que te viste de forma especial, te envuelve fantásticamente; destaca por su potente calidad floral y quizás un toque de tabaco. El secado es balsámico, especiado y dulce, al estilo oriental. Es un espléndido ejemplo de aromas del pasado que podrían volver a la vida, embotellados por marcas nicho y convertirse en cultos instantáneos. Simplemente sublime, me da pena que solo por casualidad podamos cruzarnos con él.