Para mujeres
Ysatis Givenchy
Acordes principales
Descripción
Descubra la esencia del lujo y la elegancia con Ysatis de Givenchy, una fragancia excepcional que captura la esencia de la feminidad sofisticada y la intriga. Presentada en el corazón de los años 80, esta obra maestra aromática sigue siendo una elección predilecta para la mujer moderna que desea dejar una huella imborrable.
Ysatis se abre con una atomización vibrante de aldehídos mezclados armoniosamente con ylang-ylang y la dulce flor de azahar del naranjo, creando una impresión inicial inolvidable. El gálbano y el exótico palo de rosa de Brasil suman profundidad, mientras las notas de coco y bergamota aportan una sensación de calidez y frescura. La mandarina y los cítricos dan un toque lúdico que equilibra la composición del perfume.
El corazón de Ysatis está adornado con un ramillete floral de nardos, jazmín, narciso y clavel, entrelazado con un toque único de ron que añade una dimensión sensual y exuberante. El iris y la rosa abrazan el alma con su sutileza, mientras que la miel y algalia (civet) ofrecen una textura rica y casi adictiva.
La base de Ysatis descansa en notas robustas de musgo de roble, sándalo y clavos de olor, aportando un fondo cálido y amaderado. El ámbar, pachulí y almizcle se unen a esta base, ofreciendo un acabado suave y duradero. Vetiver, laureles, y vainilla añaden un toque final de complejidad, haciendo de Ysatis una fragancia verdaderamente única y multifacética.
Ysatis de Givenchy no es solo un perfume; es una declaración de independencia, poder y sofisticación, perfecto para la mujer que valora la esencia de la feminidad y la distinción. Esta fragancia atemporal es una joya en el mundo de la perfumería, un icono que continúa celebrando la complejidad y el misterio de la mujer.
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Notas clave
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- Positivo 82%
- Negativo 16%
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Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
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Características
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Aunque todavía tiene su encanto, ya no es el mismo perfume de antes, me recuerda a alguien que en su juventud era el centro de todas las miradas pero con el tiempo ha perdido esa chispa que la hacía especial. Es una verdadera pena.
El aroma intenso que solía tener ha desaparecido; ya no encuentro ese toque exótico que lo caracterizaba. Sin embargo, su mezcla de nardos y ylang-ylang todavía capta la atención, ofreciendo un toque de distinción. Curiosamente, ahora puedo percibir más el aroma a ron, algo que antes pasaba más desapercibido en medio de esa perfecta combinación de notas chipre-florales, complementadas con clavo, ámbar y miel.
Próximamente compartiré una comparación más detallada de cómo era antes de cambiar la fórmula. Para aquellos que tengan la suerte de encontrar una versión antigua del perfume, verán que su calidad es indiscutible, casi como adentrarse en un clásico cinematográfico de Orson Welles. Realmente extraño esa versión.
He esperado un poco antes de escribir sobre este perfume que tanto significa para mí. Quería asegurarme de que mis palabras pudieran hacerle justicia a lo que este aroma me hace sentir.
Para mí, Ysatis es como un hechizo encapsulado en una botella. Me recuerda a los cálidos rayos de sol de un atardecer otoñal, jugando entre las hojas y un cielo que se torna dramático antes de soltarse en lluvia… Es evocar a mi abuela, sus cuidados y el amor que me envolvía en sus abrazos.
La habitación de mi abuela siempre fue un portal a otro lugar para mí; sus perfumes eran el detonante de mis sueños de niño, creando un refugio personal donde podía encontrarme a mí mismo. A diferencia de los aromas frescos y juveniles que prefería mi madre, los de mi abuela eran de otra índole: opulentos y llenos de carácter, cada uno una sinfonía que llenaba el aire.
Siendo el único nieto, tenía el privilegio de explorar libremente su habitación. Recostarme entre sus cojines y aplicarme un poco de su perfume era transportarme a otro mundo; con los ojos cerrados, esos olores se convertían en puro sentimiento.
Ahora, con mi abuela enferma y lejos de recordar esos momentos que compartimos, encuentro consuelo en unas gotas de Ysatis. Aunque no sé si ella puede recordar sus fragancias o incluso a mí, ver su sonrisa al aplicársele su perfume favorito es más que suficiente para mí.
Ahora, con la distancia que me separa de ella, guardo conmigo una muestra de aquel perfume para sentir su presencia. Es un ritual mío, cerrar los ojos y dejar que el aroma me transporte a esos recuerdos llenos de amor.
Mi madre ahora la perfuma con Ysatis, no por preferencia propia, sino por el recuerdo de lo que mi abuela fue y significó.
Ysatis en sí es una maravilla de aroma. Comienza con una frescura cítrica y verde, desenvolviéndose en un complejo de notas florales y orientales, con un toque único que va desde el clavo y la canela hasta la dulzura de la miel y la vainilla. Es un perfume potente, duradero y sobretodo, con una esencia emblemáticamente femenina. Aunque no he tenido la oportunidad de probar la versión actual y temo por las reformulaciones, prefiero quedarme con el recuerdo de Ysatis tal como lo recordaba, como recordaba a mi abuela.
Probé este perfume justo cuando salió al mercado y me fascinó. Sin embargo, ahora mismo, no recuerdo su aroma.
La versión moderna de Ysatis tiene un toque más floral y menos denso en comparación con el original, pero aún así mantiene su esencia de lujo y sofisticación. Recuerdo que el original me recordaba a un aroma intensamente oriental, tan complejo y misterioso como las fragancias Poison o La Nuit, pero Ysatis destacaba por su elegancia superior y un toque más alegre. Las campañas publicitarias evocaban mundos de ensueño, desde el Fantasma de la Ópera hasta el Laberinto, transportando a una época de esplendor en la corte de Versailles o el palacio de Ermitage; era como seguir a una heroína de cuento, envuelta en glamour y aventuras fascinantes. Desde niña, ansiaba crecer para envolverme en ese tipo de perfumes, que realmente te hacían sentir toda una mujer, con una fragancia que hablaba de inteligencia y madurez. A diferencia de muchos perfumes actuales, que parecen dirigirse a un ideal de juventud rebelde y seductora con sus mezclas dulzonas y notas tan comunes, Ysatis se sentía único y auténtico; una verdadera pena que ya no se creen fragancias con esa identidad tan distintiva.
La verdad, me he llevado una sorpresa al ver que este perfume aún se encuentra en el mercado, ya que parece bastante alejado de lo que se lleva hoy en día.
¿Cómo lo recuerdo? Es una esencia floral, profunda y algo salvaje, de esas que al principio te hacen creer que te van a dejar sin sentido. Lo que más me marcó fue su intensidad animal, muy difícil de encontrar en la perfumería actual. Antes se usaba mucho la civeta, aunque ahora está prohibida y apenas se encuentra, y menos en su forma sintética. Seguramente a los más jóvenes les resultaría chocante, hasta el punto de decir que ‘huele mal’ si se encuentran con algún aroma que la incluya. Pero, a pesar de eso, hay algo increíblemente atrayente en ese olor.
Extraño esos perfumes femeninos de los años ochenta que tenían a la civeta como protagonista. Con el tiempo, estos aromas se han transformado, evocando una sensación de masculinidad, fuerza y pasión que los perfumes actuales rara vez consiguen transmitir.
Quiero compartir mi experiencia con la edición vintage de Ysatis, que descubrí en los años 80. Siempre me ha parecido un perfume con una esencia clásica, casi como si estuviera envuelto en la magnificencia barroca, desbordante de amor y romanticismo, pero al mismo tiempo, increíblemente opulento y exquisitamente ligero. Desde el primer momento, el aroma del ylang ylang se destacaba en un revoltijo fascinante de notas, acompañado por toques de madera y coco, que le añadían una suavidad cremosa inigualable. Al pasar una hora, la dulzura de la miel se entrelazaba con una explosión de flores blancas y el fuerte aroma del clavel, cerrando con una pizca atalcada de iris complementada por suaves destellos de rosa y una capa de dulce vainilla. A pesar de ser considerado un perfume para una audiencia más madura, me enamoró la manera en que evocaba sentimientos de dulzura y cariño, dándome una sensación de unicidad, especialmente porque no era común entre las chicas de mi edad. En cuanto a la estela y durabilidad, era impresionantemente amplia y larga, característica típica de las fragancias de aquel entonces.
La verdad, ¿cómo resistirse a ese anuncio tan misterioso y encantador de baile de máscaras al estilo de Venecia? Solo el escuchar todos esos secretos susurrados sobre el nombre de este perfume ya te hace querer saber más. Incluso podría encontrarme hablando sobre todas esas inolvidables fragancias de los años 80, época que me vio nacer y de la cuál guardo tantos recuerdos olfativos de mi infancia. Para mí es todo un placer sumergirme en ese mundo de nuevo. Hablando específicamente de Ysatis, para mí simboliza el glamour, la seducción, la feminidad y el misterio en un solo frasco. Esta fragancia tiene un lugar especial para mí, ya que está entre los pocos perfumes que mi madre adoraba. Así que mi conexión con este aroma va más allá del simple gusto, está entrelazado con vivencias personales. Su aroma profundo de ámbar, vainilla y almizcle, mezclado con toques de coco y mandarina, y envuelto en un sutil sándalo, realmente te cautiva. Es una fragancia chispeante y a la vez sensual gracias a su miel narcótica y toques de bebida alcohólica. Otro perfume, Organza de Givenchy, intentó capturar de nuevo toda esta esencia, pero de una manera diferente. Definitivamente, es un perfume que no pasa desapercibido y, como ya mencioné con otros como Obsession y Red Door, es crucial saber cuánto usar. Un poco puede convertirte en una verdadera Femme Fatal, pero excederse podría no ser tan favorable. Aunque no los encuentro tan destacados, el civet y las flores blancas también añaden a su complejidad. Me fascina cómo el coco y la mandarina, aunque parezca una combinación rara por lo complicado que es equilibrarlas, simplemente funcionan a la perfección en Ysatis. Esta opinión la doy sobre la versión actual del perfume, que aunque es un poco menos oscura y prominente que la original en sus notas de fondo, sigue siendo excepcionalmente buena.
Quiero comenzar destacando el diseño de la botella de Ysatis, que me recuerda a una impresionante obra de arte deco, tanto elegante como lujosa, y que custodia un perfume intenso, un tanto oscuro y enigmático. Al igual que pasa con fragancias icónicas como Opium y Paloma Picasso (que, por cierto, me gustan aún más), Ysatis me inspira un profundo respeto. Me hace aspirar a alcanzar ese nivel de sofisticación y confianza para usarlo de manera adecuada.
Lo compré, pero la verdad es que nunca me convenció.
Totalmente único, imposible de encontrar en San Martín de los Andes, Argentina.
Fragancia realmente sofisticada y con un toque femenino. Guardo una botella de los años 80 que perteneció a mi mamá; apenas queda un poco, pero su dulce esencia todavía me trae recuerdos de ella.
La primera vez que me topé con Ysatis fue alrededor del 2014, exactamente cuando estaba en pleno auge. Al inicio me pareció algo agradable aunque no especialmente destacable, y pensé que no merecía la pena invertir más en una nueva versión. Sin embargo, algo de él me cautivó y me quedé con la curiosidad de cómo sería el aroma original. Con esa idea en mente, me lancé a la búsqueda de una edición antigua y di con un frasco de 200ml de 1984. Era eso o nada, y vaya sorpresa me llevé. La diferencia fue abismal.
Al aplicarlo, inmediatamente supe que era Ysatis, pero había algo especial en ese primer lote. Tenía una riqueza y una potencia que las versiones más recientes no conseguían igualar, con una mezcla embriagadora de musgo de roble, civeta, una textura cremosa y un toque de cuero proveniente del castóreo. En un período donde lo común era encontrar perfumes con nardo o toques orientales, Ysatis se atrevió a ser diferente, presentando el sensual ylang ylang en un manto de flores exóticas, especias y notas animálicas.
Desde el primer momento, el ylang ylang se presenta en todo su esplendor, acompañado por un jazmín atrevido y el suave aroma del azahar. La experiencia se enriquece con el tiempo, ya que notas de clavel y laurel añaden un toque picante y salvaje, creando un efecto ‘floriental’ definitivo. A medida que el perfume evoluciona, las notas animálicas se hacen más presentes, iluminando aún más el conjunto floral.
Experimentar Ysatis en su versión vintage es como montarse en una montaña rusa de emociones. La diferencia con la versión más moderna es notable, pareciendo esta última algo diluida y menos impactante. Gracias a su complejidad y riqueza, este Ysatis vintage no solo es versátil para mujeres y hombres, sino que también se convierte en una pieza imprescindible para los amantes de fragancias fuertes y distintivas.
Decadente y poderoso, deja una estela inolvidable por donde pasa, demostrando su presencia sin esfuerzo. Y es que, aunque siempre prefiero las ediciones antiguas por su arte y complejidad, encontrar una que mantenga su esencia original es un desafío que vale la pena. Ir de compras por perfumerías modernas no es lo mismo, y encontrar ese tesoro vintage bien vale el esfuerzo y el riesgo. Al final, es cuestión de buscar hasta dar con esa joya escondida que, aunque pueda ser más cara o incierta en cuanto a su estado, representa un verdadero hallazgo para los que consideramos el perfume una forma de arte.
La versión clásica es increíblemente especial. No hay nada mejor. Sumamente seductora.
Recientemente, mientras exploraba una perfumería, tuve la oportunidad de volver a experimentar con fragancias conocidas como Ídolo de Lancôme, algunas de Le Petit de Guerlain y algunas de Kenzo, pero algo inesperado sucedió cuando, casi por casualidad, noté la sección de Givenchy. Ahí estaban, mostrando con orgullo sus últimas fragancias -Interdit, Irresistible… y, en un rincón un poco olvidado, vi Organza e Ysatis.
Estas últimas me impactaron; tienen una presencia fuerte, un tanto pretenciosa pero innegablemente elegante al estilo antiguo, lo que no les resta belleza ni encanto.
Decidí arriesgarme y aplicar unas pulverizadas de Ysatis; una de las pulverizaciones incluso terminó en mi camisa.
Al día siguiente, opté por usar la misma camisa y, para mi sorpresa, a pesar de haberme aplicado Hyperbole de Courreges, el aroma de Ysatis seguía percibiéndose en el fondo, impresionantemente persistente.
Este aroma, especialmente cuando se asienta, me recuerda a Poison de Dior, probablemente por sus notas de miel y tuberosas.
Definitivamente, estoy considerando adquirir una botella de 30 ml de Ysatis. Tengo la sensación de que será mi compañero ideal para este invierno.
Hoy decidí que quería un toque especial y único para mantenerme animado todo el día.
Revisando lo que tenía, me topé con Ysatis.
Poseo la versión original de 1984, en un frasco hermoso, al estilo Art Decó, de 25 ml. Lo compré a un precio algo alto en el mercado de segunda mano, pero definitivamente vale cada centavo.
Lo reservo para momentos especiales porque no deseo que se termine pronto.
Desde el primer aroma hasta cómo se desarrolla con el tiempo, este perfume es simplemente espectacular. Te envuelve en una aura de sofisticación, clásico elegante y distinción.
Los ingredientes están perfectamente balanceados.
En cuanto a la versión actual, siento que no le llega ni a los talones a la original, y sinceramente, no es de mi agrado.
Saludos.
Ysatis tiene un encanto increíble que, aunque ha cambiado un poco con el tiempo, todavía mantiene su esencia de elegancia y sensualidad que tanto hombres como mujeres encuentran irresistible. Aunque ya no es tan potente como en sus días gloriosos, su carácter cautivador se mantiene. A primera vista, podrías esperar una mezcla de aldehídos y nardos, pero sorprende con un toque dulce de miel y coco, tan suave y acogedor como la sonrisa de un bebé. A pesar de los cambios, sigue siendo un simbolo de feminidad inigualable en el mundo de los perfumes, luchando por mantener su dignidad. Es, simplemente, perfecta.
Representa la esencia de Givenchy con una mezcla armoniosa y equilibrada de chipre ligeramente dulce, musgo y flores exquisitas, todo ello complementado con ylang-ylang. No es una explosión abrumadora, sino una fragancia mística y sofisticada. Podría incluso convertirse en mi perfume de cabecera, ya que en él se fusionan muchos elementos sin que ninguno sobresalga, creando una experiencia casi divina de aroma oriental-aldehído-floral frutal.
Con Ysatis, Givenchy narra una historia de fascinación oriental que sedujo a muchas en los 80 y capturó la atención masculina con su hermosa estela. Es como la fragancia de una dama moderna inspirada en Sherezade, con un toque de erotismo y un aire de misterio que invita a soñar con paisajes lejanos.
Este perfume es para enamorarse y seducir, una mezcla mística que atrae sin intimidar. Una vez que caes bajo su embrujo, es difícil escapar, pero no importa, ya que bañarse en esta fragancia y sentirse transportado a un baile entre velos coloreados es un placer sublime. Lamentablemente, ya no se encuentra disponible en su casa original, uniéndose a la lista de joyas perdidas.
Ya voy por mi tercer frasco, simplemente me fascina. Tiene un aroma increíblemente femenino.
Atención a todos los aficionados de fragancias florales, me aventuré a probar Ysatis y quedé gratamente sorprendida por su intenso bouquet de azucenas, narcisos y jazmines, todo envuelto en un toque de azahar. Es como llevar el glamour de los años 80 en la piel.
Decir ‘Ysatis’ frente al espejo es casi un ritual, intenta susurrarlo y verás lo que te digo.
Pero lo que realmente me tomó por sorpresa fue el toque de coco. Aporta una dulzura casi tropical, como un postre hecho flor, sin llegar a ser demasiado empalagoso. Es como la pincelada final que redondea el aroma con una sofisticación inesperada.
Esta fragancia evoca la imagen de una elegante bailarina de tango, con su cabellera oscura ondeante y una postura que seduce al instante. Es un perfume que pinta escenas de pasión fugaz y encuentros intensos, pero breves, cargados de orgullo y una tensión palpable.
El toque final, cuando el perfume se asienta en la piel, es mi momento predilecto. Es ahí cuando se desprende toda la maestría con la que fue diseñado Ysatis, fusionando floralidad, madera y especias de manera excepcional. Es evidente el cuidado y tiempo que Dominique Ropion invirtió en crear esta maravilla.
En resumen, Ysatis es la esencia de la fortaleza femenina, la independencia y la autoconfianza. Un verdadero tesoro perfumístico.
Acabo de probar Ysatis y, la verdad, es todo un descubrimiento.
Se siente distinguido y femenino, realmente hermoso…
Me ha conquistado por completo, especialmente porque tengo una debilidad por el aroma del ylang ylang.
Es una mezcla única que podría describirse como ‘sedosa’, combinando flores, un toque cítrico, sandalo, miel y unas sutiles notas de musgo.
Aunque sus aldehídos son ligeros, para mí son simplemente exquisitos.
Este perfume definitivamente no es para cualquiera. Tiene mucho carácter y fuerza, algo que recuerda a los estilos audaces de los años 80, famosos por sus fragancias marcadas y duraderas. A pesar de haber sido modificado para adaptarse a las normativas actuales, eliminando algunos ingredientes antes usados, la nueva versión mantiene su esencia gracias a un mayor enfoque en elementos florales y amaderados. Lo que me impresiona es cómo conserva su identidad única, con toques notablemente de aldehídos y ylang ylang, que se mezclan con una base seca de rosa blanca y musgo de roble artificial. Es notable el equilibrio y la armonía entre la rosa y el nardo, mostrando la habilidad del creador, Ropion, en el manejo excepcional de la rosa en sus creaciones, brindándole siempre un cariz especial. No es una fragancia para llevar de manera casual, como si estuvieras haciendo recados; su porte y sofisticación demandan ocasiones más formales como eventos y reuniones importantes, donde su carácter distintivo y lujoso brillará. En conclusión, es ideal para aquellas que buscan destacar y tener un perfume que realmente hable de su personalidad y estilo.
Ysatis es, sin duda, una joya atemporal y uno de los perfumes florales amaderados más equilibrados que he tenido el placer de probar. Es una verdadera sinfonía de aromas, con una mezcla maestra de aldehídos, ylang-ylang, junto a una mezcla delicada de rosas y musgo de roble. Además, el toque de nardo se equilibra perfectamente con un toque sutil animal de civeta, creando una armonía digna de una orquesta sinfónica. Lo que realmente le da su carácter único es el uso de lactonas frutales, que aportan un aroma cremoso a coco distintivo, separándolo de otros clásicos de su tiempo. Me ha parecido un clásico absolutamente fascinante y seductor una vez se asienta en la piel, tanto, que personalmente lo prefiero mucho más que el famoso Chanel Nº 5. Discúlpenme los puristas, pero es mi sincera opinión.
La primera vez que me aventuré en el mundo de los perfumes fue con éste, a los 16 años, antes solo había usado colonias suaves y body mist. Lo escogí sin saber mucho de él, ni siquiera que llevaba tiempo en el mercado, algo que me hizo pensar que tal vez no era la fragancia más adecuada para alguien de mi edad. Sin tener mucha idea, lo usaba en ocasiones especiales, tratando de moderarme en la cantidad aplicada dado su potente aroma. Aunque se podría decir que era un perfume que destacaba, no terminó siendo de mi agrado. Me trajo experiencias no tan agradables como náuseas en las mañanas o aversión hacia comidas que antes disfrutaba, lo que me llevó a dejarlo de lado por un tiempo. No fue una decisión consciente, simplemente ciertos olores me resultaban intolerables. Pasaron años y aunque ya no lo uso, no por ello tengo recuerdos felices ligados a él; es más, no logro recordar su esencia específica, solo me queda una sensación de malestar. Es triste porque siento que no lo disfruté en su momento adecuado. He pensado en darle otra oportunidad, sin embargo, su precio no es precisamente bajo aquí, y temo arrepentirme si nuevamente no me convence. Sé que hay quienes lo consideran un perfume excepcional, es posible que yo simplemente no lo conocí en mi mejor momento.
AromaLilas82 aquí, y debo decir que estoy completamente enamorada del Ysatis. Es como si llevaras un jardín contigo, donde los aromas de los Nardos y Lirios del Valle te envuelven. Me fascina cómo el perfume mantiene su presencia en la piel gracias a unos toques especiales que tiene, y aún después de horas, puedo percibir esas notas amaderadas. Para mí, es un perfume sin tiempo, todo se reduce a si encaja con tu estilo y personalidad.
Estoy fascinada con este aroma, lo apliqué anoche justo antes de acostarme y desperté aún sumergida en su delicioso olor. Definitivamente, se ha ganado un lugar entre mis cinco favoritos.
Increíblemente sofisticado. El perfume inicia con una esencia de nardo bastante intensa y con toques de alcohol que después se suaviza en un aroma floral predominante de ylang-ylang, dulce y con matices de talco. Me trae a la mente el aroma de Giorgio Beverly Hills, pero sin duda, este es mucho más profundo y complejo. Es el tipo de fragancia que elegirías para hacer que los momentos importantes destaquen aún más, definitivamente no es para uso diario.
Ysatis es una joya eterna, uno de los chipres florales más armónicos que conozco, una pura sinfonía entre aldehidos, ylang ylang y un acorde apolvado de rosas y musgo de roble. Percibo el nardo muy equilibrado con las notas animales de la terrible civeta, todo muy bien orquestado como una verdadera orquesta sinfónica. Coincido en que el empleo de las lactonas frutales, ese olor a coco cremoso, le da una identidad propia que lo distingue de la nota clásica de esa época. Me resulta un clásico muy interesante y hasta seductor en su secado. Me gusta muchísimo más que el 5 de Chanel, que es un mito, y que la incultura me perdone.
Ysatis es una fragancia bellísima; a día de hoy, reformulada, conserva su belleza pero no su músculo, y aun así tiene una elegancia y sensualidad muy respetables. No tiene el gran carisma oscuro y la perdurabilidad de antaño, pero su esencia sigue cautivando. Una salida inesperada con aldehídos y nardos que resulta dulce por su miel y coco, dócil como la sonrisa de un bebé. Su fondo indiscutible, que la sitúa entre los femeninos más grandes de la historia, sigue en pie, a duras penas, pero ahí está. Es perfecta. Es la armonía y proporción de Givenchy: un chipre dulce, musgueado, con flores selectas, envuelto en un ylang que matiza el equilibrio de componentes potentes sin dar un resultado estridente. El resultado es una fragancia mística, sublime y distinguida. Podría considerarla mi perfume insignia porque nada predomina; todo se junta para formar una divinidad oriental-aldehído-chipre floral frutal que invita a cerrar los ojos y sentir. Ysatis cuenta una historia al vaporizarse: la fascinación oriental de Givenchy en los 80 que embelesó a muchas mujeres y cautivó a hombres con su hermosa estela. Es la historia de una Dama, una Sherezade occidentalizada que lleva su vestido de seda persa transparente eróticamente perfumado, con una mirada distante que engloba atardeceres y amaneceres de tierras lejanas, dejando sin sentido a quien osa mirarla de frente. Perfume para enamorarte y enamorar, un místico que no se orienta demasiado y no causa miedo, pero si caes en sus redes es complicado salir. No importa porque es una quimera maravillosa poder perfumarse con esta fragancia y creer que bailas descalza entre velos pintados… Ya no está en la casa oficial, otro más fusilado.
Reseña del frasco nuevo con tapón negro y pegatina central: el aroma es delicioso. Me suena mucho al Paloma Picasso, como si Ysatis fuera una versión aguada, recalco que tiene un aire, no es igual. Lo peor es esta nueva reformulación, desconozco la de la botella alargada de Fragrantica, es muy débil. La primera hora se nota, luego baja drásticamente y pasa a ser un perfume íntimo. A las dos horas hay que pegarse la nariz a la piel y a las tres ya no está. Qué pena, fue un perfumazo muy bonito. Probablemente decepcione a los fieles o a quienes lo gastaron antes. No quiero imaginar lo maravilloso que fue su fórmula original. Vivimos tiempos donde solo nos venden y tenemos estas nuevas reformulaciones.
Sigue siendo bonita, pero lamentablemente ya no es lo que era… es como una mujer que fue despampanante en su juventud, pero los años le han quitado tonicidad, lozanía y entusiasmo… es una lástima. La civeta desapareció y los aldehídos son muy débiles. Eso sí, su combinación de nardos e ylang-ylang sigue siendo hermosa y distinguida. Curiosamente, le siento el ron más que antes; cuando era predominantemente un chipre-floral de ensueño, con su justa dosis de clavo, ambar y miel. Aquí traduzco la reseña que hice en su momento en F.com sobre cómo era antes de ser reformulada: para quien tenga la suerte de hallar un ejemplar vintage (la imagen 5/5 describe bien su aspecto visual… también diría que era como ver una película de Orson Welles… -suspiro-).
Hoy quería un perfume especial para todo el día. Busqué en mi armario y apareció Ysatis. Tengo el original del 84, en un frasco precioso tipo Art Déco de 25 ml que compré a reventa a un precio elevado, pero merece la pena. Para ocasiones especiales porque no quiero que se acabe. Tanto la salida como la evolución son magníficas. Huele a clasicismo, elegancia y distinción. Todos los componentes están muy bien equilibrados. Ah… la fórmula actual no tiene nada que ver y no me gusta. Saludos.
Ayer estuve en una perfumería y no pude evitar probar Idole, algunas de Le Petit de Guerlain, otras de Kenzo… Y por casualidad, al lado, estaba el estante de Givenchy con todas sus últimas creaciones en primera estancia (Interdit, Irresistible…) y abandonadas en los stands de arriba: Organza e Ysatis. Fuerte, pretenciosa, elegante (de las de antes), no por eso no preciosa. Me atreví a pulverizarme tres fuses y uno fue a parar a mi camisa. Hoy llevo la misma camisa y, desde que me la puse (y conste que hoy llevo Hyperbole de Courrèges encima), no paro de oler Ysatis de fondo. Aaaalucino. En su secado (muy secado) me recuerda a Poison de Dior por esa miel y nardos. Voy a pillarme un frasco de 30 ml. Este invierno nos vamos a llevar muy bien.
Aroma muy elegante, femenino. Todavía tengo la misma botella de los 80 que era de mi madre, queda un poquito en el fondo y todavía el dulce aroma me recuerda a ella.
La usé cuando salió y me encantó… ahora no sé cómo huele.
Sin igual… no lo consigo en San Martín de los Andes, Argentina.
Fue mi primer perfume real, lo elegí a ciegas a los 16 años sin saber que ya era un clásico antiguo. Lo usaba de vez en cuando porque me parecía fuerte, pero si echaba más, olía a lejía. Lamentablemente, no me gustó porque justo en esos meses empecé a sentir náuseas por todo, hasta por el jabón, y lo asocié a esa inseguridad y mal momento. Aunque a veces pienso probarlo de nuevo, el precio aquí es alto y no quiero tirar el dinero. Las reseñas dicen que es un ‘perfumón’ y seguro que lo es, pero yo lo usé en el momento equivocado.
Me encanta el Ysatis, huele a nardos, a lirios del valle, se siente la presencia de los aldehídos que hacen que la fragancia se sienta en la piel, me encanta que luego de varias horas de uso aún sientes ese aroma amaderado. Un clásico. No siento que los perfumes tengan edad, pienso que todo depende del gusto y de la personalidad de quien lo lleva.
Me encanta este perfume, me lo puse antes de dormirme anoche y amanecí envuelta en esa nube. Está en el top 5 de mi colección.
Ojo, este néctar es un concentrado brutal de blancos: azucenas, narcisos, jazmines y azahares. Ideal si quieres revivir los 80 en tu piel. Ysatis suena bien (pruébalo frente al espejo, frunce los labios y susurra ‘Eee-saht-ees’ por diversión). La nota sorpresa es el coco: actúa como un filtro suave para difuminar las flores frescas y darles un toque tropical, ligeramente dulce, que casi se va a gourmand pero se detiene. El aroma es una bailarina de tango de clase, con pelo negro brillante envolviendo las piernas largas y delgadas de su pareja. Los violines lloran sentimentalmente, igual que esa creación de Givenchy que rebosa sentimiento. Ambos saben que la relación dura un baile o una noche sensual porque son orgullosos y distantes, aunque se abracen. El juego previo es clave: atrae, promete, rechaza, como un éxtasis contenido. Mi favorita es la secada sexy: ahí las notas, escondidas en la cama juntas, se derriten en tu piel y te haces entender por qué Dominique Ropion tardó 18 meses en terminar esta gema para equilibrar flores, maderas y especias. Una obra maestra para mujeres fuertes, independientes y seguras.
Ysatis es una joya eterna, uno de los chípres florales más armónicos que conozco, pura sinfonía entre los aldehídos, el ylang ylang y un acorde apolvado de rosas y musgo de roble, percibo el nardo muy equilibrado con las notas animales de la terrible civeta, muy bien orquestada como una verdadera orquesta sinfónica. Concuerdo que el empleo de las lactonas frutales, el olor a coco cremoso, hace que este perfume tenga su propia identidad que lo distingue de la nota clásica de esa época. Me resulta un clásico muy interesante y hasta seductor en su secado. Me gusta muchísimo más que el 5 de Chanel, que es un mito, y que la incultura me perdone.
La fórmula original es ÚNICA. Lo mejor de lo mejor. Altamente sensual.
Fue el primer perfume que tuve, siempre había usado colonias y body mist. Increíblemente a los 16 años lo elegí a ciegas, ignorando que era un perfume con muchos años de lanzamiento y que tal vez no se consideraba para una jovencita. Mi poca experiencia me hacía usarlo en cualquier momento, aunque no de diario. Lo recuerdo un tanto fuerte, pero yo lo llevaba tranquilamente, aunque con pocas atomizaciones porque tenía una gran estela… lamentablemente no puedo decir que es un perfume que me guste, pues no me trae los mejores recuerdos; mis primeras náuseas matutinas, asco a muchas comidas que solía disfrutar, hice un alto en su uso por varios meses, no porque quisiera, sino porque las circunstancias me obligaron, no toleraba ninguna fragancia, ni siquiera jabón o detergente. Recuerdo que me duró varios años después de eso, pero lo vivido en aquel tiempo no me hace recordarlo como un perfume bonito, pues mi memoria olfativa no recuerda ninguna de sus notas, es como si las hubiera bloqueado, solo me evoca incertidumbre e inseguridad. Es una pena que lo hubiera tenido justo en esa época, pues de no haber sido así, estoy segura que lo hubiera disfrutado. A veces me dan ganas de darle una segunda oportunidad, pero su precio no es tan económico en mi país… y si de plano lo rechazo no quisiera tirar el dinero. Las reseñas lo catalogan como un ‘perfumón’ y no dudo que sí debe serlo aunque yo lo usé en el momento equivocado.
Lo compré a ciegas y me arrepiento totalmente. Huele a colonia vieja de Avon, nada de las notas bonitas que dicen por ahí. Es un perfume de otra época, sin nada que rescatar ni presencia, me esperaba algo estruendoso y solo encuentro olor a talco o colonia en mal estado.
Me gusta el perfume pero no lo usaría nunca por tener secreciones de civeta africana (algalia civet). Es una pena que todavía se maltraten animales por un aroma habiendo almizcle blanco que no es de origen animal y da el mismo aroma.
Lo tuve pero nunca me gustó.
Esta reseña es para la versión vintage. En los ochenta, Ysatis me pareció clásico, barroco, tierno y romántico: opulento y sublime. El ylang-ylang destacaba al inicio junto a maderas y coco cremoso. A la hora, sentía miel, flores blancas y un clavel intenso, terminando en un iris aterciopelado con rosas y vainilla dulce. Era un perfume maduro que me hacía sentir única por su dulzura, con una estela y duración enormes, típicas de su época.
Es un bombazo, no para cualquiera. Es un chipre floral muy ochentero, intenso, con estela y casi asfixiante. Hoy está reformulado porque algunas esencias están prohibidas y lo han cargado más a flores y maderas, pero es una buena versión. Sigue teniendo personalidad: los aldehidos y el ylang ylang destacan con un aroma seco de rosas blancas y musgo de roble sintético, al menos en mi piel. La rosa y el nardo están equilibrados y bien orquestados; Ropion es experto en rosa y siempre le da un toque distintivo. No es para cualquiera, necesitas mucha personalidad o te puede agobiar, pero queda bien en mujeres elegantes con estilo formal, incluso en galas o cenas de compromiso. No lo lleves a la compra ni para recados diarios, queda fuera de lugar. Tiene mucha presencia, glamour y sofisticación. Es un estupendo perfume sello, un auténtico destaco y muy distintivo.
Esta opinión va dirigida a su versión vintage. Ysatis en los ochenta me pareció un perfume muy clásico, con estilo barroco, lleno de ternura y romanticismo, muy opulento pero sublime. Desde las notas de salida, el ylang-ylang sobresalía entre ese complejo y bello mar de notas, junto a las maderas y el coco que le daban un tinte cremoso. Pasada la hora, sentía miel, una lluvia de flores blancas y un intenso clavel, y al final percibía un iris aterciopelado con destellos de rosas y vainilla dulce. Ysatis era un perfume maduro, pero lo amaba por esa sensación de dulzura y ternura, además de hacerme sentir única porque ninguna otra chica de mi edad lo solía usar. Su estela y longevidad eran enormes, como todos los perfumes de su época.
La compré a ciegas y me quiero matar. Huele a colonia Avon viejuna; las notas que mencionan arriba la hacen parecer encantadora, pero claramente es un perfume de otra época. No encuentro nada rescatable ni presencia. Me imaginaba algo estruendoso y solo encuentro olor a talco o colonia en mal estado.
Tampoco he probado la versión actual, y me sorprende que no esté descatalogada, pues dista mucho de los gustos actuales. ¿Cómo la recuerdo? Floral, atávica, ahumada y animalica, una fragancia que al principio parece que te va a cegar. Sobre todo recuerdo ese intenso aroma fecal a algalia, tan hechizante. Cada vez cuesta más encontrar ese ingrediente. El uso de civeta está prohibido o sintetizado, pero ya casi no se usa porque los gustos cambiaron. Probablemente cualquier menor de veinte años al que le dieran a oler un perfume con algalia (Ysatis, La Nuit) quitaría la nariz gritando ‘¡huele a mierda!’. Pues sí, con perdón, un poco huele a mierda, pero qué mierda tan deliciosa. Echo de menos estas fragancias femeninas de los ochenta con civeta como estrella. Hoy, vistas con perspectiva, se han convertido en aromas que evocan masculinidad, rudeza y lujuria, justo lo que los perfumes actuales no ofrecen.
Es la tercera botella que me he comprado, es exquisita y me encanta, muy femenina.
Ysatis me parece otra maravilla perfumística. Elegante, femenino, precioso… Es un perfume que me encanta porque soy una amante empedernida del ylang ylang. Es una perfecta amalgama algo ‘cremosa’ de flores, unos toques cítricos, sándalo, miel y ligeros toques de musgo. Sus aldehídos son suaves, pero a mí me parecen una auténtica delicia.
Es un perfume poderoso. No apto para todo el mundo. Un chípres floral muy acorde con las tendencias ochenteras de crear perfumes intensos, de buena estela y casi asfixiantes. Hoy en día está reformulado. Algunas esencias que contiene están prohibidas y lo han cargado más a flores y maderas. Pero es una buena reformulación. El perfume sigue teniendo personalidad. Los aldehídos y el ylang ylang destacan acompañados de un aroma seco de rosas blancas y musgo de roble sintético. Al menos es lo que percibo en mi piel. La rosa y el nardo están equilibrados y bien orquestados. Ropion es experto en crear perfumes con rosa, siempre les da un toque distintivo y personal. No es un perfume apto para cualquiera, tienes que tener una fuerte personalidad al llevarlo porque si no te puede superar… no obstante queda bien en mujeres elegantes con estilo formal y se puede llevar incluso en galas o cenas de compromiso. No es para llevar a la compra o realizar recados diarios y matutinos, queda fuera de lugar. Tiene mucha presencia. Glamour y sofisticación. Estupendo como perfume sello. Es un destaco y distintivo.
Me tomé tiempo para reseñar este perfume amado y afinar mis palabras para describir esos sentimientos y efluvios maravillosos de este líquido dorado. Ysatis es magia pura, el aroma del sol de otoño entre las hojas, el cielo antes de la tormenta… es mi abuela en su vestidor y mi nariz impregnada de sus abrazos. Su dormitorio siempre llamó mi atención; sus perfumes disparaban mi imaginación y poblaron tardes de sueños. Aprendí a conocerte en esos instantes. Mientras mi madre, ocupada, usaba Aura Jeune o Estivalia, frescos y entusiastas, mi abuela era opulencia y fortaleza, llenando los espacios de aromas complejos como sinfonías. Si los aromas de mi madre eran mi mundo, los de mi abuela fueron mi universo. Como hijo único y nieto durante 12 años, tenía pase libre a su habitación; uno de mis placeres era tenderme en sus almohadones, ponerme unas gotas en las muñecas y respirar… cerraba los ojos y el perfume se transformaba en un sentimiento. Hoy mi abuela está enferma, ya no recuerda sus perfumes ni el placer de dejar caer unas gotas bajo su nuca… encontré su Ysatis, como a ella le gustaba, y suelo ponerle unas gotas. Ella me sonríe… no sé si recuerda el aroma o si aún me recuerda, solo sé que el aroma está ahí y, en el fondo, su corazón lo siente. Ahora que estoy lejos y no puedo perfumarla, tengo una muestra vintage para sentirla cerca. De la misma forma que de pequeño, dejo caer una gota en mi muñeca y cierro los ojos, dibujando en mi imaginación su beso cálido en la frente, sus palabras de amor en italiano y sus ojos de mujer sana… esa es mi fantasía de adulto. Ahora mi madre la perfuma con la delicadeza de un recuerdo frágil y se pone unas gotas, aunque no es su estilo, lo hace para recordarla como era. Un chipre floral oriental, opulento y cálido. Salida ligeramente cítrica y verde, con algalia, nardos y flores blancas… un aroma ligeramente metálico, apenas aldehídico. Ysatis es de antes, lleno de ingredientes que le dan un aspecto surrealista y barroco; claros oscuros alucinantes que decantan en clavo de olor, canela picante y un dejo de miel vainillada. Fuerte, intrusiva, duradera, solar… pero resueltamente femenina. Conceptual, como los perfumes de antaño. No he oído la versión actual, aunque me imagino que ha sido reformulada; prefiero conocerla como la recuerdo, como a mi abuela.
Es un perfume intenso y amaderado. Lo que NO ME GUSTA ES QUE TENGA LAS SECRECIONES DE ORIGEN ANIMAL, ALGALIA CIVET O CIVETA AFRICANA. Claramente no es apto para veganos, una lastima porque era de mis perfumes favoritos.
Elegantísimo. Ysatis abre con un nardo amargo y alicorado para luego transformarse en un floral principal de ylang-ylang amielado y atalcado. Me recuerda mucho a Giorgio Beverly Hills, pero desde ya Ysatis es mucho más complejo. Un perfume para resaltar momentos especiales, para nada versátil.
¿Quién no se siente seducida por esa publicidad de baile veneciano? Todos susurrando el nombre en secreto. Creo que voy a reseñar todas las fragancias de los 80, la década de mi nacimiento y mis recuerdos olfativos. Ysatis es glamour, provocación, feminidad y misterio. Mi madre, que no usaba muchas fragancias, tenía esto como una de sus cinco favoritas, así que hablo desde la experiencia de toda una vida. Es profunda, ambarosa, vainillada y almizclada, con coco y mandarina envueltos en un sándalo intrigante. Chispeante por los aldehídos y sensual por su miel narcótica con toques alcohólicos. Como con Obsession o Red Door, aquí hay que saber dosificar: en poca cantidad eres Femme Fatal, en mucha, contraproducente. El civet y las florales blancos aportan complejidad, aunque no son tan prominentes. Me encanta el manejo del coco y la mandarina, notas difíciles que le sientan perfecto. Esta es la fragancia actual; la anterior era más oscura, pero esta versión está bien cuidada.
La botella de Ysatis es una joya art déco monumental, elegante y exuberante, que guarda un líquido oscuro y denso capaz de embriagar. Con él siento el mismo respeto que con Opium o Paloma Picasso, aunque los prefiero; es un aroma que me hace desear tener la confianza para lucirlo con propiedad.
Ysatis es una fragancia bellísima. Hoy en día, siendo reformulada, conserva su belleza pero no su músculo, y aun así tiene una elegancia y sensualidad muy respetables. No tiene el gran carisma oscuro ni la perdurabilidad de antaño, pero su esencia sigue cautivando. Una salida inesperada: se auguraban aldehídos y nardos, pero es dulce por su miel y coco, dócil como una sonrisa de bebé. Su fondo indiscutible, que la sitúa entre los femeninos más grandes de la historia, sigue en pie, a duras penas, pero ahí está. Es perfecta. Es la armonía de Givenchy: un chipre dulce, musgueado con flores selectas, envueltas en un ylang que matiza el equilibrio de componentes potentes. No da un zambombazo, sino un resultado místico, sublime, distinguido. Podría considerarla mi insignia porque nada predomina, todo se junta y forma una divinidad oriental-aldehído-chipre floral frutal para cerrar los ojos y sentir. Ysatis cuenta una historia al vaporizarse: la fascinación oriental de los 80 que embelesó a muchos. Es la historia de una Dama, una Sherezade occidentalizada con vestido de seda persa transparente, mirada distante que engloba atardeceres y amaneceres lejanos. Perfume para enamorar, un místico que no causa miedo, pero si caes en sus redes es complicado salir. Es una quimera maravillosa creer que bailas descalza entre velos pintados. Ya no está en la casa oficial, otro fusilado más.