Para hombres
Dolce&Gabbana pour Homme (1994)
Acordes principales
Descripción
Dolce&Gabbana pour homme (1994) de Dolce&Gabbana es una fragancia de la familia olfativa aromática fougère para hombres. Lanzada en 1994, la nariz detrás de esta composición es Max Gavarry. Las notas de salida incluyen lavanda, limón, bergamota, esclarea, estragón, neroli, mandarina y naranja; las notas de corazón son pimienta, canela, cilantro, geranio, violeta, jazmín y rosa; y las notas de fondo se componen de tabaco, haba tonka, sándalo, almizcle, cedro, ámbar, cumarina e iris.
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La mejor fragancia de los 90 y quizás una de las mejores creaciones de la perfumería italiana. Con esta fragancia es literalmente para EL GUAPO.
Esta fragancia es seria, un olor muy profesional, ideal para oficinas o trabajos en interiores con aire acondicionado. Es casual al estándar, bastante masculina y diferente por llevar varias notas en contraste: mandarina, bergamota y lima entre cítricos, junto con rosas y otros elementos. Es dulce, pero diferente al dulce común de otras fragancias. No es lo mejor de D&G, pero es la número 2 detrás de The One EDP y EDT. La duración es regular, quizás mediocre, y no resalta mucho, se mantiene cerca de la piel. Sin embargo, en mi caso, la fragancia resalta algunas notas según mi estado corporal o temperatura, proyectando más. En esta composición se nota ese efecto. La veo para día y noche, podría ser la diaria para los amantes del olor fresco y especiado. Es una fragancia que se respeta. Longevidad: 6/10 (máximo 5 horas en la reformulada). Versatilidad: 9/10, Proyección: 7/10, Fijación: 6/10, Calidad: 5/10, Estela: 7/10, Olor: 8/10. Total: 7.5/10. Bueno, diferente y original, aunque su versión vintage es la mejor.
Hoy encontré un tester que según su código data de 2007; si es correcto, sería una versión antes de la de 2012 que relanzó D&G. Para ser sincero, no podría comparar si ha tenido cambios, ya que la única manera es tenerlas aplicadas al lado. Me gustó esta versión y, honestamente, al menos para el recuerdo de la reciente, su aroma es bastante similar. En esta también sentí esa sensación jabonosa donde la lavanda predomina, pero bien acompañada de notas herbales, florales y especiadas. Si acaso recuerdo, la versión 2012 la sentí más dulce que esta, pero ambas son fragancias versátiles y atemporales que dan sensación de limpieza y buen cuidado personal. Creo que como menciona @uhm, D&G Pour Homme es una fragancia para gusto de cualquier edad. Solo como comentario, hay una fragancia de Tous, ‘Tous Intense Pour Homme’, que tiene una similitud fuerte con esta, quitando la sensación jabonosa, pero su parte herbal, floral y especiada es muy similar.
Una fragancia fascinante con un toque de limón, tabaco y lavanda; muy sensual.
Nada mejor que empezar el día consentiéndome con un olor tan exquisito. Buen perfume, pero poco duradero, por eso digo que es un capricho: es muy caro para lo poco que dura en la piel… ¡pero creo que lo valgo!
No sé si publicar mi reseña aquí o en el moderno, lo que olí no sé qué formulación o versión era, pero olí: un fondo fortísimo de tabaco ligeramente dulce y almizclado (no sé si el original de los 90 tenía eso o por otro lado un tabaco sucio, pero si es el primero, esta colonia nos presenta ya un tabaco ‘moderno’, bien habanado, casi que sustituye al almizcle, y lo consideraría como el origen de la nueva escuela y el fin de la vieja a grandes rasgos), ultralimpio ese aroma a tabaco, que incluso recordaría a una lavandería o tintorería, y tonos aromáticos y frescos de lavanda y cítricos por encima. (Muy poco protagonistas, simplemente le dan un aroma floral y cítrico, le dan carácter al fondo de tabaco ya que esa nota, al igual que el almizcle, es muy poco volátil y no proyecta. Para lograr el aroma a jabón de ropa, se le agregan esas notas). Me gustó mucho, está en la lista de compras. Fougère fresco, muy a la italiana, según dicen le encanta a las mujeres porque es un aroma fácil de gustar, inofensivo, pero a la vez maduro… Es uno de los ‘Pour Homme’ más usables a día de hoy, junto a Paco Rabanne.
Me gusta, es lineal y huele a limpio. Por sus notas y primera impresión parece fresco o de verano, pero yo lo veo ideal para otoño. En mi piel tiene buena fijación y proyección, pero lo que realmente perdura es en la ropa. Disfruto aplicarlo justo después de la ducha, igual que con Issey Miyake Pure Instinct. Es perfecto para el trabajo con camisa blanca. Mención aparte a la caja aterciopelada, muy bonita. Saludos.
Este perfume pasó por mi colección sin pena ni gloria. No lo volvería a comprar por dos razones: mala fijación y porque no tiene nada de exclusivo.
Me muero por este perfume. Es el MEJOR que he olido de toda la marca.
Me compré la primera de Todas y es un monstruo de fragancia. Aunque la reformulación no dura tanto como antes, sigue teniendo ese ADN de maravilla. Ya estoy deseando probarla para ver qué tal está.
Llevo 2 años usando D&G Pour Homme de fabricación inglesa, la Made in UK, mi fragancia preferida, al igual que a mi pareja. Ella sabía lo mucho que me gustaba, así que busqué la versión Vintage, la Made in Italy, y me la dio como obsequio, gran regalo. Me tomé el tiempo de hacer una comparación profunda, con una fragancia en cada lado, y debo admitir que tras la primera atomización comprobé que es sublime… Abre con una salida suave y sutil de lavanda, limón y una nota que recuerda al cuero (seguramente almizcle), no huele nada artificial. A diferencia de la actual reformulación, su fijación es mucho mejor. La versión Made in UK tiene más matices florales, mientras que la antigua italiana se torna más espaciada, densa, con lavanda, tabaco y pimienta muy presentes. El parecido es significativo, hasta que alguien en la calle podría confundirlas, pero es como toda obra de arte: la vintage es una pintura antigua hermosa donde se ven los detalles de cada pincelada, mientras que la UK es una réplica impresa por máquina moderna. Para entender la vintage, las notas de salida se parecen mucho a ‘Tous Intense’ del mercado actual. En conclusión, la italiana tiene más potencia y fijación que la UK. Tiende a ser más fuerte, como las de antaño. En cuanto a la similitud, recomiendo la vintage solo si la tienes al alcance, ya que por el precio es casi la misma fragancia, pero con una calidad evidentemente superior. Para mí sigue y seguirá siendo la mejor, y la vintage, una versión de mayor calidad.
Una delicia, uno de mis top five desde hace años. Muy intenso, seductor, denso y persistente. Lo uso solo de noche. Aunque sea un clásico de varios años, sigue muy vigente, es de lo mejor.
D&G Pour Homme: una fiesta hecha perfume. No seré feliz, ¡pero tengo esto! Tengo un EDT de 75 ml de Monza, Italia, de febrero de 2005. En la etiqueta pone ‘Eau de Toilette’ en vez de ‘Pour Homme’. Huele igual que en 2002: ¡exquisito! Es genial revivir la caja aterciopelada y ese olor a cuero salado. La apertura es cítricos, lavanda y notas verdes frescas con un toque juguetón de pimienta. Luego viene el conjunto floral y especiado, elegante y sofisticado. Cierre con sándalo, haba tonka, cedro, tabaco y una nota a cuero. Es uno de los mejores perfumes masculinos que he conocido, la joya de la casa. Una apología a la originalidad y al hombre mediterráneo: galante y coqueto. Se lo merecía el premio de mejor perfume varonil en 1996. Es como embotellar ‘oler delicioso’. Está en mi top 5 de todos los tiempos. Fragancia: 10/10, Longevidad: 10/10, Proyección: 8.5/10, Versatilidad: 10/10.
Cítrico-floral con mucha fuerza, casi punzante. El tabaco y la pimienta le dan consistencia y le dan un toque explosivo. Cuidado: usa solo 2 o 3 sprays, si te pasas, te vas a arrepentir, forastero.
Aunque es de hombre, lo usé un tiempo y me encantaba el olor a limpio: masculino pero sin excederse. Aquí he leído que es para mayores de 25, pero yo lo usé a los 19 y siempre me salió súper femenino, con los labios pintados de rojo. Si te gustan los perfumes masculinos, este te va a encantar.
Era Navidad cuando mi ya difunta abuela me regaló este perfume en su estuche suave y aterciopelado. Era mi primer contacto con una gama a la que no estaba acostumbrado y me pareció un tesoro. Al usarlo por primera vez me cautivó y se convirtió en mi perfume de cabecera. Siempre que había una ocasión importante, ahí le daba uso. Con él conocí a mi chica, que se enamoró de mi fragancia antes que de mí. Con él me casé y viví unos años muy felices. Pero al final llegó el divorcio, no con mi chica, pero sí con D&G y su criminal reformulación que condenó este perfume a un recuerdo bello pero pasado. Si conseguís esta versión, probadla y amadla como yo durante muchos años, porque es un perfume exquisito, maravilloso.
Muy lineal, pero aguanta mucho y deja estela moderada. Huele a clásico, tipo señor mayor recién afeitado y recién salido de la ducha. Está entre lo herbáceo y lo amaderado: suave pero con carácter.
La usé hace años y siempre tenía comentarios muy buenos de los de otro sexo, especialmente a las chicas. Quizás porque tiene algo que denota elegancia, una personalidad dominante y un carácter corporal potente.
D&G Pour Homme me ha sorprendido muchísimo. A veces, con perfumes antiguos y famosos, nos ponemos pesimistas, como si no quisiéramos leer ‘El Quijote’ o ver ‘2001: Odisea en el espacio’. Pero de repente, los probamos y nos deleitamos. Esto me pasó con este perfume. Reúne todo lo que me seduce: maderas, calidez, sensualidad, profundidad, equilibrio y serenidad. Desde el principio notas amaderadas con ese dulzor de maderas viejas y tabaco de pipa. Es una fougère aromática moderna, nada que ver con las salvajes de los 80 o 90; quizás la reformulación actualizó esos tonos boscosos. Para mí, aunque no conozca la de 1994, la de 2017 es un acierto: lo ha convertido en una obra de arte. Es señorial, de distinción y abolengo, como un despacho antiguo de caoba y sillones de cuero. Las maderas se fusionan con lavanda, jazmín e iris, dando cremosidad y dulzor. Al secar, los cítricos, almizcle y lavanda le dan complejidad. El final es amaderado, a tabaco y licor, envolvente y acogedor. Aroma: distinguido, elegante, cálido. Estela: moderada. Duración: moderada-alta. Rendimiento: bueno. Uso: para gente educada y pulcra; ideal para frío por su calidez; unisex, le da seguridad a una mujer.
Para mí, uno de los grandes de la perfumería: elegante, dulce, adictivo. Sin embargo, hace mucho que no me dan ganas de tenerlo.
Tengo la versión antigua, una de mis lociones favoritas de la juventud. La fijación es buena y transmite algo limpio, casi jabonoso, mezclado con tabaco, muy resaltable en su clase. Me parece interesante para los 25 porque rompe esquemas sin hacerte sentir viejo. En la versión moderna se perdió un poco la magia del jabón y el tabaco, sintiendo más el limón, por eso ya no está en mi top. Aún así, muy interesante usarla de vez en cuando.
Perfume fabuloso, de gran presencia. Sofisticado y con un aroma atípico y único. Imprescindible en la colección masculina. Buena proyección y durabilidad. D&G apunta a ser un clásico, o ya lo es. Calificación: 9.
Para mí, este es el mejor perfume de hombre que haya existido. Es perfecto: sexy, elegante y casual a la vez. Es masculino sin ser agresivo, tiene todo lo que busca un buen aroma, huele a ese hombre de tus sueños. Lo conocí desde su lanzamiento junto a la versión femenina, que también es mi favorita; aún tengo algunas botellas aunque ya no se vende. Son una pareja perfecta, nunca me cansaré de ellos.
Se lo regalé a mi marido hace 30 años y me pareció delicioso, riquísimo. Hoy en día, mi matrimonio huele a eso de aquel momento. Después de tanto tiempo sin comprarlo, lo volví a adquirir la Navidad pasada y, al analizarlo para este año, me encontré con la misma botella: huele distinto, como si hubieran cambiado el perfume. Creo que con eso lo digo todo.
D&G Pour Homme, tengo la suerte de tener aún el 50% del líquido de la botella y estoy empeñado en encontrar otro frasco de este tan encantador aroma… sí o sí. ¿Cómo definirla? No es cítrica, no es acuática, no es floral-herbal, no es jabonosa, y sin embargo cumple con todas esas facetas. Por eso tantos comentarios positivos, cumple muy bien sus tres facetas, además es exquisita, tiene personalidad, buena fijación y una estela enorme y agradable. En la salida se nota una mezcla fuerte de cítricos, no dulces frutales, sino agrios, ácidos y amargos: lima, bergamota, juraría que pomelo, que predominan… envueltos en una lavanda bien lograda, dándole ese toque femenino, sus toques herbales verdes, claros, nobles y sutiles, que aportan un frescor exquisito, cristalino y vigoroso. A media hora se percibe esa pimienta picante, chispeante, con ese toque de iris muy natural, que la lleva a una sensación jabonosa; sus toques florales hacen un desarrollo endulzante natural. Todo mi paladar olfativo está en gracia absoluta, estoy ante un cóctel alicorado, pero no de whisky ni bourbon, sino de tequila o mezcal, bien cargado de cítricos, toques de jengibre, salado y pimientado, con un leve toque maderoso y ahumado… Obra maestra sin duda. Combinación cítrica, pimientas, lavanda, iris, tabaco. Qué locura de combinación, para terminar en una base densamente amaderada y ambarina, sutilmente terrosa y salina, con un ligero toque herbal. ‘Versatil exclusiva’ con toda la personalidad que impregna, de verano a otoño, se transforma en una aura formal y seductora, que evoca una estela como una brisa de mar, pulcra, limpia, exquisita, que a las mujeres les encanta. Su líquido es de un tono dorado cristalino y su clásica etiqueta cromada. Botella y tapón simples pero sofisticados; lo importante es lo que guarda en su interior, un elixir que derrocha elegancia, potencia y masculinidad, una fragancia que cambió al mundo, y que tristemente fue reformulada para una nueva aceptación de gustos menos complicados, menos exclusivos, más comerciales, juveniles y faltos de carácter. Esta fragancia evoca estar en una terraza de una villa, a la orilla del Mediterráneo, disfrutando de la vista al mar con un sol tenue y un aire fresco, tomando una bebida exótica acompañado de una mujer bronceada y un plato de mariscos exclusivos. K.
D&G Pour Homme tiene todo: aroma exquisito, larga duración, proyección y estela buenas. Nunca huele viejo ni molesta. Abre con cítricos y lavanda, muy masculino y con clase. Al secar, salen la pimienta y flores bien equilibradas. El almizcle huele a cuero y une todo el arreglo. Me recordó a la Portfolio Green de Perry Ellis, pero esta es de otra calidad. Si consiguen la versión vieja, no duden: es fenomenal. Fragancia: 10/10, Longevidad: 10/10, Proyección: 9/10, Estela: 9/10, Relación calidad/precio: 10/10. Promedio: 9.6/10.
Dolce&Gabbana Pour Homme (1994): SIEMPRE FALTA EL CARDAMOMO. ¿Nadie lo nota? Lo pone claro en la fórmula detrás del cristal. Todos los votos y análisis de esta web hay que rehacerlos. Solo la fórmula de 1994 cuenta; el resto es un insulto a esta joya de la alta perfumería. Deberían quemar, perseguir y aniquilar todas las versiones posteriores. La IFRA hizo un daño tremendo a este riquísimo perfume. El color es oro, soleado, mediterráneo, con degradados del blanco al verde. Esa idea de masculino jabonoso y limpio me encanta. Su lavanda jabonosa es tan robusta como el motor de una Harley Fat Boy, con el mismo rugido; la lavanda hace tu presentación gritando ‘HEY, ESTOY AQUÍ’, imposible pasar desapercibido. Los componentes están muy bien equilibrados. Entonces era espectacular, con un limón siciliano extraordinario, dulce bergamota calabresa y un secado amaderado picante excelente. Su proyección y duración estaban por encima del promedio, duraba días, la ropa se impregnaba y podía durar semanas. No había ni una chica que no le gustara. Elegante, seductora, apasionada, conquistadora, hipnotizadora. Cuando lo usabas seguro que recibías cumplidos; esa frase de ellas de ‘qué rico hueles’ se me quedó grabada en el corazón. Otorga una fuerte personalidad y llama la atención. Se caracterizaba por la etiqueta con la marca y si ponía ‘Monza Made in Italy’ eras un privilegiado. Es una obra maestra y es la única que tengo desde 1994.
Muy bueno, sobre todo por lo que estoy oliendo ahora en el secado más profundo. La versión nueva solo la probé una vez y me decepcionó tantísimo que me quise olvidar de ella y no volverla a probar. Dominaba un olor empolvado, punzante, con tonos de laca o plástico de mala calidad… Esta última característica se mantiene, aunque afortunadamente solo en el soplo inicial. Luego, en fase media, se notan los matices punzantes de la pimienta y algo empolvado del almizcle y el combo violeta-iris, pero por todo lo demás es un perfume muy superior al actual. Alucino con que el compañero que me precede lo sienta lineal; para mí tiene bastantes cambios. También digo que me cuesta hablar de las notas por separado, es como algunos perfumes de esa época y me viene a la mente Platinum Egoiste, un conglomerado de ideas y matices, más que una lavanda o un limón simple como sugieren los votos del sitio inglés. Tiene a mi juicio matices herbales, florales, cítricos, almizclados y especiados sobre un fondo que calificaría de fresco, acuático pero alejado del calone o dydrimircenol. Todo este conjunto me transmite la sensación de perfume fácil de llevar incluso por generaciones jóvenes, desenfadado a la par de sofisticado. Es ahora, en el secado profundo tras 4 o 5 horas, donde pierde parte de ese frescor para tornarse más cálido, ganando protagonismo una haba tonka muy rica con matices de tabaco rubio que le quedan sensacional. Para ser sincero, este secado profundo me encanta; se lo di a oler a una persona en varias fases y también me dijo que ahora es cuando mejor huele. Llevo 7 horas y tiene pinta de seguir durando; en cuanto a intensidad, me lo estoy oliendo sin problema con solo dos sprays. Gran descubrimiento.
No conozco la versión moderna, pero sí la vintage, recibida en regalo de una tía que en su época sabía más de perfumes que yo ahora. También en los 80 me obsequió con verdaderas obras de arte, fuera de mi comprensión entonces y que ahora busco. Una muestra de Bofifa me permite volver a saborear la emoción e intensidad de esta obra de nivel muy alto. En los 90, D&G fue una casa muy innovadora; junto con Versace y Armani, fueron objeto del deseo de los jóvenes. Lucir una camiseta, unos vaqueros o un perfume de estos estilistas era sinónimo de elegancia, calidad y cartera amplia. Volviendo a la fragancia, es de asombrosa calidad, elegante, intensa, hija de su tiempo, que irradia como el sol de un verano en la costa italiana, opulenta y armoniosa. Magistral creación que funde cítricos, flor y maderas, con un desarrollo lleno de matices que te captura olfativamente. Satisfactoria en longevidad y estela, no se puede pedir más a un perfume mítico como este.
Fue mi fragancia firma hace muchos años. La amo. Una obra maestra.
La Belleza Italiana de Dolce&Gabbana. Nadie discute que fue un hit planetario, uno de los más vendidos de los 90 y el que abrió el juego de la marca en su apogeo. Pour Homme salió en el auge del fougère fresco; los hombres se volvieron locos por eso y la marca los conquistó con su toque exótico. Abre con bergamota intensa y toques finos de naranja muy ‘a la italiana’. Al instante viene una lavanda picante bien definida que se mezcla perfecto con los cítricos sin sobresalir. Detrás emerge el tabaco uniéndose a la canela, dándole un aspecto semiterroso sin perder el frescor cítrico ni la dulzura lavandina. Lo más llamativo es la fina y minuciosa graduación de notas muy equilibradas. Detecto sándalo/cedro con impronta amaderada (sin excesos), iris y violeta sobre todo al avanzar. El almizcle y la haba tonka le agregan más seducción a este titán italiano. Una pieza atemporal, fresca y aromática que sigue vigente hoy.
Una joya brutal, puro made in Italy, un clásico auténtico de la perfumería de diseñador moderna y una de las fragancias masculinas más versátiles, únicas y exitosas de la historia. Moderniza el fougère clásico (cítricos y lavanda): fresco y masculino, sin ese verde antiguo, con un toque italiano moderno por el tabaco dulce, habanero y almizclado que sienta las bases del azul masculino de los 2000 en adelante. Huele igual que el original de los 90, la etiqueta pegada; no hay tanta diferencia como dicen los nostálgicos. Sí, los que la usábamos de aroma firma a finales de los 90 la recordamos más potente, sobre todo en el tabaco dulce, con unas 3 horas más de duración y una estela de 2h frente a la actual que me dura 5h y tiene poca proyección. La primera duraba mínimo 8-9h. Hoy le han bajado un 30% la potencia. Es lo que hay: el signo de los tiempos de consumo rápido con lanzamientos constantes. Con todo, recomiendo olvidarse de la nostalgia paralizante. A menos que tengas pasta y seas adicto a los perfumes, ni se os ocurra pagar 250-300 euros por un frasco vintage o 100-150 por uno usado en el mercado gris, porque puede oler a fragancia podrida (olor a “pies sucios” desagradable) y estaréis tirando el dinero. Pillaros la edición actual, es casi idéntica. PD: hoy hay dupe en el mercado, incluso en tiendas árabes a buen precio, que se acercan mucho al rendimiento del original. Buscadlas.
Se me han abierto los recuerdos: Hulk Hogan, Britney Spears, veranos con Corona y Gala. Huele exactamente como la recordaba, a los 90, a mi hermano en la habitación donde dormíamos juntos, con toda su ropa impregnada de este olor. A Francia 98, a los cromos de Buffon. Comparada con la actual, es mucho más densa, tridimensional, opulenta e intensa (sin ser una Pazzaglia), no tiene ese limón malo y sintético de la versión nueva, tiene un tabaco muy intenso al secado que me recuerda a By Man 🦓. A la moderna le han quitado alma y sangre, es una planta que no riegan y se ha quedado resecada y sin vida. Entiendo a la gente a la que le huele un poco fougère, es verdad, y entiendo por qué la reformularon así, le quitaron ese olor típico de los 90. También quiero matizar que por mucho que veáis precios locos en Internet, son ridículos y jamás venderán. Por eso no sirven para medir el valor actual ni para pedir ese dinero a la gente; si las veis “a la venta” es porque están ahí por algo, a ese precio no se venden ni se venderán, por eso siguen en catálogo.
Este es el clásico de los perfumes; todos deberían tenerlo en su colección. Con este iba a la universidad y, al entrar al aula, todas las chicas miraban a ver quién lo llevaba puesto. Aroma: 10/10, Versatilidad: 9/10, Estela: 9/10, Longevidad: 9/10, Proyección: 9/10, Precio: 9/10.
Cuando compré un frasco en 2014, no podía creer lo que leía por Internet: que no era lo mismo, que lo habían destrozado. Lo usé a principios de los 2000 y me gustaba mucho, pero no percibía gran cambio con el moderno, más bien parecía lo mismo. Amigos, la memoria tiende a sintetizar y a veces es tramposa. Me quedó la espina clavada de probar de nuevo el original, el frasco ‘Made in Italy’, cosa nada fácil porque hace años que no se produce, escasea y su precio está por las nubes. Afortunadamente, casi por casualidad, conseguí la primerísima versión y llevé a cabo el sueño de una comparación directa, muñeca con muñeca y vestido en días alternos. La versión moderna me parece un buen perfume y no traiciona el espíritu original. Sigue presentando ese aroma limpio, herbal, cítrico y jabonoso característico, con duración y proyección aceptables. Pero la primera versión juega en otra liga, y esto se ve casi desde el principio. El Pour Homme primigenio es más luminoso y, sobre todo, mucho más rico. El esquema es idéntico, pero en tres dimensiones: las notas tienen más matices y el conjunto posee una profundidad y calidad que la moderna no llega. Imaginad que D&G Pour Homme son dos cuadrados, uno blanco y otro verde. En la versión de hoy, están tal cual. En la antigua, del blanco al verde hay un degradado. El original tiene un tono soleado, mediterráneo, que da muchos matices a esa idea de masculino jabonoso. La lavanda es más robusta y los componentes están muy bien recortados. En el moderno la impresión es integrada, como si hubiera sido simplificado. Por otro lado, sin que el moderno sea malo, la duración y proyección del original son bastante mejores: un perfume ‘all day’, algo insólito en el mundo designer actual. Dicho esto, creo que el D&G de hoy en tienda merece la pena y no hace falta ir al vintage para saber qué es, en qué consiste y cuál es su alma. Sin embargo, creo que un frasco ‘Made in Italy’ es prácticamente obligatorio para quien le guste mucho la fórmula actual, porque se va a encontrar con lo mismo, pero a un nivel de excelencia. Una pequeña maravilla que he podido rescatar de mis falsas impresiones.
Dolce & Gabbana en toda su gloria, olor único y pegadizo que marca la diferencia. Fresco y potente, sin dulzura (eso es para el DG The One). Un clásico que hay que tener al menos una vez.
Con longevidad y estela moderadas, esta versión vintage, aunque rica, a mí me ha quedado a deber, como casi todos los perfumes descatalogados que se hipan. ¿Huele rico? Sí. ¿Vale la pena pagarlo a precio de nicho caro? No. Además, cuando se lo probé a mi mujer sin que supiera cuál era, comparándolo con DG Intenso, siempre prefirió este último.
Un seductor italiano. Me disculpo de antemano por mi reseña para quienes conocieron la versión original, yo no la conocía. Compré este perfume para mi marido un día del padre en 2015, ¡Dios! Ahora no puede faltar en su colección, es el perfume más sensual de hombre que he percibido hasta ahora. Lo que más me encanta es que casi no está masificado. Huele limpio y fresco, como si recién saliera de la ducha; pero no de una ducha común, sino de alguien que sale de la ducha en la playa, con el mar al fondo… y quizás fumando. El secado es lo mejor: esos aromas a madera ahumada, cálida, que te invitan a correr a abrazarlo. Me encanta, tengo una fijación con esta fragancia. En mi país (México) se encuentra a un precio razonable y todavía es fácil de conseguir.
Me recuerda un poco a English Leather. Tiene una salida cítrica que pasa rápido y luego llega la lavanda, con olor a geranio, un toque picante de pimienta y algo floral. Es masculina, me suena a esa loción antigua de lavanda. No es juvenil ni deportiva, ni para fiesta; más bien para eventos serios pero no formales, la oficina o alguna salida.
Otro gran perfume al que jodieron y acabaron chingando con una pésima reformulación que terminó matándolo. ¿Por qué acaban con majestuosas obras de arte, qué sentido encuentran en dañar algo así de exquisito? Este de ahora no dura ni un suspiro, es desabrido, flojo y ya no conserva esa proyección que lo hacía tan bestial, tan único y algo bello. Me hice con un frasco hace más de 20 años y me duró tantísimo que bastaban unas pocas sprays para durar otro día. Tengo el bendito consuelo de conseguir una imitación muy fina y exacta que no le pide nada al original y dura horrores en la piel; eso al menos me deja seguirlo disfrutando. Uno de los pocos y muy selectos perfumes de hombre que me fascinan y encantan.