Para mujeres
Flower by Kenzo Oriental Kenzo
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Descripción
Descubre un viaje olfativo inigualable con Flower by Kenzo Oriental, una fragancia que encapsula la magia del Oriente en cada gota. Esta creación mística y enérgica de Kenzo te transporta a un mundo donde la tradición y la modernidad se fusionan a la perfección. El aroma inicia con una atomización embriagadora de incienso, cuyos ecos ahumados te envuelven en un místico abrazo, preparando el escenario para un corazón floral de inigualable belleza.
La violeta, con su delicadeza y matices empolvados, danza armoniosamente con la rosa de Bulgaria, una nota que añade profundidad y sofisticación con sus tonalidades ricas y voluptuosas. Este dúo floral está cuidadosamente equilibrado para evocar la sensación de un jardín oriental en plena floración, creando una experiencia sensorial que es tanto fresca como atemporal.
En el fondo, la vainilla aporta una dulzura cálida y reconfortante, mientras que un toque de pimienta añade una chispa de especias que eleva la fragancia a nuevas alturas de elegancia. Flower by Kenzo Oriental es un perfume para aquellos que buscan distinguirse, una expresión de individualidad y confianza que persiste en el tiempo.
Esta creación de Kenzo, perfecta para el uso diario o para ocasiones especiales, se convertirá en tu firma olfativa, capturando la esencia de un espíritu audaz y aventurero. Invita a la fascinación y al descubrimiento con cada atomización, y déjate llevar por la belleza etérea de Flower by Kenzo Oriental.
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El perfume que acabo de probar es como un viaje instantáneo al oriente, desborda un fuerte olor a flores mezclado con un toque especial de incienso. Es de esos aromas que permanecen contigo por mucho tiempo, realmente único, aunque entiendo que puede que no sea del agrado de todos. Definitivamente, deja una impresión duradera, exudando una sensualidad que captura la atención de quienes te rodean.
Este perfume capturó completamente mi atención desde el primer momento con su aroma único. Tiene una esencia ligeramente polvorienta que, sorprendentemente, me ha encantado. Lo que lo hace especial es su toque de incienso mezclado con madera tanaka, dándole un aire de misterio, pero al mismo tiempo, un toque suave y opulento. Es dulce de una manera muy atrayente. Además, me encanta que se mantenga en la piel durante mucho tiempo y su aroma se difunde bien sin llegar a ser demasiado intenso o común. Perfecto para todas las estaciones, sin llegar a ser excesivo. Una verdadera pena que haya sido retirado del mercado, más aún cuando venía con un detalle encantador: un grabado japonés Ukiyo-e. ¡Un detalle sumamente distinguido!
Todavía conservo un poco de este perfume y he de decir que es un verdadero tesoro. Me resulta increíble que Kenzo haya dejado de producir maravillas como esta al mismo tiempo que ha lanzado al mercado otras fragancias que no están a la altura, como Flower By Kenzo L’Elixir o FlowerTag.
Aunque nunca he visitado Japón, al tener esta botella entre mis manos siento como si hubiera estado allí e incluso viajado en el tiempo. La botella, que me recuerda a una katana hecha de cristal, está decorada con kanjis negros y detalles rojos. Está presentada de manera sublime, con una ilustración simple pero evocadora, en blanco y negro, sobre papel de arroz, de dos damas de la corte Heian participando en el Ko-do, la ceremonia del incienso. Es raro encontrar un perfume moderno con una presentación que se integre tan perfectamente con la filosofía del producto, combinando magníficamente la modernidad con las tradiciones milenarias de Japón.
El aroma es igualmente impresionante. Se trata del olor de Flower By Kenzo, pero enriquecido con notas adicionales que lo elevan. Es un precursor de la tendencia de fragancias basadas en olibanum y oud árabe que se ha popularizado recientemente, pero mucho más encantador. La composición incluye una exquisita rosa de Bulgaria, intensa y ligeramente licorosa, y violeta negra, que le da un toque único, además de pimienta, incienso, una vainilla madura y densa, y olibanum. Es un perfume profundamente oriental y japonés, lujoso de una manera discreta y fantástica, serio y respetuoso, similar a un samurái, pero con un toque de alegría serena, similar a la sonrisa de un monje zen.
Tiene una durabilidad y estela que dura días.
Creo que personajes históricos japoneses como Murasaki Shikibu y la emperatriz Yohikii hubieran usado este aroma.
Es una verdadera pérdida que este perfume haya sido descontinuado. Para aquellos que busquen una experiencia similar, aún podrían probar Aromatics in White de Clinique, que comparte algo de esa dulzura sutil y característica, aunque con un toque más balsámico y sin la singularidad ahumada que hacía esta fragancia de Kenzo verdaderamente única.
No me considero un aficionado de las historias míticas de Japón, pero siempre me ha cautivado la figura de la Yuki Onna, esa criatura espectro de la nieve que congela a quien se cruce en su camino. Extraordinariamente, imagino a este ser envuelto en su kimono blanco, confundiéndose con la inmaculada nieve, algo que me recuerda profundamente al encanto y la estética cuidada del Japón antiguo.
El perfume Flower Oriental me trae a la mente la esencia de este ser legendario. Su aroma es suave como talco y envolvente como una bruma, pero también guarda un toque ahumado. Es frágil y puro, pero esconde un secreto oscuro, igual que la figura mítica a la que evoca.
Flower Oriental es, para mí, una obra de arte en forma de aroma.
A pesar de que no soy fan de la palabra ‘delicatessen’ por encontrarla un poco cursi, debo admitir que este perfume encarna ese concepto a la perfección. Me recuerda a esos objetos de gran valor y belleza que pueden desaparecer al más mínimo descuido, como un bonsái precioso y caprichoso. Esta fragancia, como esos tesoros, tiene una belleza frágil que conmueve.
Este perfume mantiene la esencia fría y misteriosa de su versión original, pero tiene suficiente personalidad como para ser algo completamente nuevo. La incorporación de incienso añade un toque melancólico y único, distinguiéndolo de su predecesor. Es una lástima que no se produzca masivamente, especialmente cuando lo comparo con otros lanzamientos menos impresionantes.
Es un perfume versátil que puede ser utilizado por jóvenes y adultos, hombres y mujeres por igual. Invita a la reflexión y al ensueño, provocando una melancolía dulce.
Guardo un frasco de 50 ml como si fuera un tesoro invaluable.
El perfume Kenzo Flower Oriental realmente me captura y transporta a un mundo serenamente japonés, donde cada detalle es impoluto y refleja la belleza sosegada de su cultura tradicional. Al usarlo, me siento inmediatamente inmersa en un entorno tranquilo y reverente, casi como si fuera parte de un ritual sagrado y discreto. Me hace pensar en las películas de Yasujiro Ozu, especialmente en ‘Había un padre’ de 1942, que con su manera única de contar historias, encapsula las emociones humanas de manera sublime, tal como lo hace este perfume con sus notas. La película y el aroma comparten un hilo emocional, evocando la tristeza, la responsabilidad y al final, la redención. Me encanta cómo el incienso ligero, las violetas y las rosas se unen en este perfume, reflejando la complejidad de las emociones humanas, desde el luto hasta la alegría del reencuentro. Este perfume no es solo una fragancia para mí; es una experiencia completa que me recuerda la importante lección de redención y la belleza que hay en la reconciliación y el amor familiar. Un homenaje olfativo a una narrativa profundamente conmovedora, encapsulada magistralmente por Kenzo.
Honestamente, nunca he sido un gran seguidor de las fragancias de Kenzo, encontrándolas un poco demasiado intensas en almizcle para mi gusto personal. Mis experiencias previas se limitaban principalmente a las colecciones Flower y Kenzo Homme. Sin embargo, mi percepción cambió por completo cuando tuve la oportunidad de probar FLOWER BY KENZO ORIENTAL. Esta fragancia no solo captó mi atención, sino que también capturó mi fascinación de manera inesperada. Gracias a la generosidad de un amigo, pude experimentar este aroma que ahora está fuera de producción. Curiosamente, en lugar de transportarme a Japón, esta fragancia me llevó a un viaje a la China Imperial del Siglo VIII, recordándome a una película del director japonés Kenji Mizoguchi, ‘La Emperatriz Yang-Kwei-Fei’, donde se evoca la nostalgia y la belleza melancólica de un emperador recordando a su amada fallecida entre jardines de ciruelos y cerezos. Así es exactamente como huele FLOWER BY KENZO ORIENTAL: un aroma delicado que evoca momentos mágicos perdidos y la gloria de la naturaleza. La fragancia emana una sensación nebulosa y soñadora, reminiscente de obras de arte delicadas como la porcelana fina y los jardines en miniatura. Los componentes de la fragancia, que incluyen incienso, vainilla, y notas florales no especificadas de rosa, té y tilo, crean un mundo etéreo y fugaz que, aunque se desvanece de la vista, deja una impresión duradera en el alma, al igual que la efímera flor del cerezo que deja una huella eterna en nuestros corazones.
Para ser honesto, este perfume no me trae a la mente imágenes de Japón. Me parece que tiene más de un aire francés, quizás porque no asocio la vainilla a la cultura japonesa y este Kenzo Oriental tiene un fuerte aroma a vainilla, lo que me hace pensar en perfumes como Shalimar y Samsara. Pero estoy de acuerdo con lo que otros han dicho sobre su increíble belleza. Me hace pensar en una atmósfera misteriosa, casi como una ceremonia espiritual, lenta y profunda. Me recuerda a un antiguo árbol de raíces entrelazadas que, sorprendentemente, florece con brotes rosados cada primavera como si fuera nuevo. Ahora que lo pienso, tal vez eso sí sea bastante japonés. Este perfume definitivamente me hace sentir privilegiado de tenerlo en mi colección.
Cada vez que encuentro una fragancia de Alberto Morillas, sé que estoy ante algo especial. He llegado al punto de que antes de decidirme por un nuevo perfume, reviso si él está detrás de su creación. Si es así, no lo dudo ni un segundo y lo adquiero. ¡Sus obras nunca decepcionan!
Acabamos de probar una fragancia por casualidad, ya que llegó a nuestras manos una muestra gratuita. De manera inesperada, mi esposo empezó a usarla, dejándome cada vez intrigada con su cautivador aroma, preguntándome cuál era. Siempre pensé que era una colonia masculina por lo bien que le quedaba. Sin embargo, sorpresa fue la mía al descubrir, una vez agotada la muestra, que en realidad era un perfume destinado a mujeres y, para añadir más a mi asombro, ya no se produce. Este curioso incidente me ha hecho reflexionar sobre cómo ciertos aromas, a pesar de ser etiquetados para un género, pueden complementarse perfectamente con el otro. Una verdadera joya de perfume que simplemente huele increíble, demostrando que las etiquetas de género a veces no limitan la esencia que cada quien elige llevar.
Hola, Kenzo:
No puedo entender por qué decidieron dejar de producir este maravilloso perfume. Era absolutamente único, sin comparación y algo que no se puede reemplazar.
Se había convertido en la quintaesencia del aroma femenino.
Incialmente no me llamaba la atención probar Flower porque siempre me recordaba a mi abuela, pero una buena amiga me convenció enviándome una muestra de una versión que ya no se encuentra con facilidad. A pesar de compartir algunas notas con el Flower original, este tiene un giro oriental que capturó mi interés al punto de sentir lastima cuando se me acabó la muestra. Este perfume se inicia con una combinación inesperada de violetas y pimienta, lo cual le da una especie de profundidad y un toque picante a una flor que en general es bastante delicada. Me hace sentir en paz, como si estuviera relajándome después de un baño termal, y ciertamente no había experimentado un aroma así antes. Con el tiempo, se va desvaneciendo el toque de incienso y quedan predominando la violeta y la vainilla, dándole un toque que me recuerda al aroma de toallitas de bebé, algo similar al Flower original pero con su propia identidad. Hacia el final, lo que más se destaca es la pimienta negra mezclada con ese dulzor de la vainilla, que junto a las violetas, crea una sensación muy especial. Después de usarlo varios días, puedo decir que aunque no es lo que normalmente elegiría, es un perfume encantador, que se siente femenino y envuelto en misterio, perfecto para días fríos o noches de introspección.
Me ha parecido:
Agradable: 7/10
Interesante: 9/10
Versátil: 6/10
Original: 9/10
Chicos de Kenzo: ¿qué demonios habéis hecho al descontinuar semejante obra maestra? Único, irrepetible e irreemplazable. La quita esencia del perfume para mujer.
No soy experto en leyendas japonesas, pero me fascina la Yuki Onna, un espíritu de mujer que vaga por la nieve y que, si te cruza, ya has llegado a donde ibas porque congela a la gente (en otras versiones es un vampiro que chupa sangre). Tiene melena negra, kimono blanco que se pierde en la nieve, piel blanca o púrpura, no deja huellas, levita y es una presencia maléfica muy estilizada y misteriosa, como todo lo japonés, que si son expertos es en cultivar el arte de la belleza y el protocolo hasta para suicidarse. Flower Oriental podría ser la fragancia que anunciara la llegada de esta Yuki Onna. Es atalcada y nebulosa, pero también muy ahumada, delicada, frágil y virginal, con un trasfondo de misterio; es un perfume blanco, hecho para una doncella, pero tiene un reverso oscuro y tenebroso que ya tenía la fragancia madre, muy sutil pero evidente si eres observador, casi como un diablo que sabe cambiar la voz e impostar la de una dulce niña, pero en cuanto te acercas piensas ‘este cabrón tiene más años que el mundo’. Flower Oriental es un perfume precioso. Hay una palabra que detesto porque me parece cursilería: ‘delicatessen’. Pues esto es una ‘delicatessen’. Tiene en su esencia la finura y delicadeza de los trabajos minuciosos que, con un golpe de aire o un mal cambio de temperatura, pasan a mejor vida. Hay algo en él que me recuerda a esos bonsáis de especies exóticas y carísimos, delicados, caprichosos y frágiles, que pueden morir cuando menos te lo esperas aunque lleves años cuidándolos entre algodones. Esta fragancia tiene la fragilidad atormentada de tantas almas no preparadas para este mundo. Conserva la naturaleza nívea y brumosa de su primera versión, pero es un flanker con entidad suficiente para venderse por separado; el incienso le da un aire de misterio e incluso desdicha que lo diferencia del original. No me explico cómo está descatalogado mientras que los horribles últimos lanzamientos de Kenzo campan a sus anchas… Puede llevarlo una adolescente, una mujer adulta o una anciana. Incluso puede llevarlo un varón. Es un perfume que te hace pensar y abandonarte al ensoñamiento… absolutamente melancólico. Conservo un frasco de 50 ml como oro en paño.
Aroma fascinante, el único con un ligero toque ’empolvado’ que me encanta: la nota de incienso de madera de tanaka es misteriosa, suave y lujosa. La dulzura es muy seductora. La duración en la piel es buena, la estela amplia, sin ser vulgar ni obvia, apto para cualquier época del año porque nunca resulta exagerado. Es una lástima que lo descontinuaron… tenía un obsequio extra muy bonito: una estampa japonesa Ukiyo-e. ¡Qué gesto más elegante!
Huele a gloria: incienso, violeta, rosa y vainilla. Me enamoré al instante, aunque es casi idéntico a mi Organza Indecence, así que me vi en la obligación de vender este Kenzo. No le quito nada, de hecho, es único; ya nada huele igual. Si lo pilláis, no dudéis ni un segundo.
Sres responsables de Kenzo: ¿Qué demonios habéis hecho al descatalogar una obra maestra? Es único, irrepetible e irreemplazable. La quita esencia del perfume para mujer.
Aroma fascinante, el único con ese toque empolvado que me encanta: el incienso de madera de tanaka es misterioso, suave y lujoso, con una dulzura muy seductora. La duración en piel es buena, la estela amplia, nada vulgar ni obvio, apto para cualquier época porque nunca pasa de la raya. Qué pena que lo descontinuaron… ¡y qué detalle tan elegante: incluía una estampa japonesa Ukiyo-e!
Kenzo Flower Oriental es una maravilla de un escenario perfecto, que recrea la cultura japonesa clásica. Al vaporizarlo, recreas una atmósfera de ritual pulcro, silencioso y de duelo. Yasujiro Ozu podría encuadrarme en este perfume desaparecido. Su película ‘Había un padre’ narra la severa pero tranquila actitud de un profesor que pierde un alumno y se culpa, cambiando de ciudad y dedicándose a trabajos humildes para pagar los estudios de su hijo. El niño, comprendiendo el sacrificio, le dice cuánto le echaba de menos, pero también que aprendió de él la gran humanidad. Este perfume y la película me causan un vuelco al corazón. Me siento espectadora del velatorio inicial, del duelo donde Chishū Ryū planea su castigo. Ese incienso puro, ligero y ceremonial, sin ser pesado, es el del gran duelo japonés, el olor de la sala del silencio junto al algodón de los kimonos. Mientras este profesor, envuelto en ese aroma de culpa y purificación, encuentra redención, entreveo un leve olor a violetas y rosas que entra por una puerta corredera; ahí disfrutamos de las flores de Kenzo Oriental. Ese olor retorna con los años a su memoria, sin dejar el duelo, al darse cuenta de haber cumplido con su error y convertido a su hijo en un hombre honorable. La verdadera belleza de la lucha humana por redimirse la veo aquí, en su tristeza y alegría al reencontrarse. Gracias Espartaco por la muestra, tienes un perfume precioso y evocador, que representa el esplendor de la gran casa Kenzo.
Esta fragancia te lleva directo al oriente con un aroma floral empolvado muy penetrante y un incienso a tope. Es súper duradera y huele a algo muy especial, aunque quizás no a todos les cuente. Deja una estela enorme al pasar, es un olor sensual que no deja a nadie indiferente.
Me dieron una muestra que acabó en el armario de mi marido. Cada vez que se la ponía, le preguntaba qué perfume llevaba y me decía que huele delicioso; yo pensaba que era masculino. Cuando se acabó, me pidió que le comprara uno y me enteré de que era femenino y ya no se vende. Esto demuestra que los perfumes femeninos a veces sirven para los hombres, cosa que al revés es más difícil. En fin… un perfume precioso que huele genial.
A mí no me evoca nada japonés; de hecho, la veo bastante francesa. Quizás es cosa mía y no asocio la vainilla con Japón, pero este Kenzo Oriental huele mucho a vainilla, me trae recuerdos de Shalimar y Samsara. Coincido con los compañeros: es de una belleza preciosísima. Esa sensación de neblina rasgada, de ceremonia sagrada, de movimientos lentos… invita al ensimismamiento. Es como un árbol de raíces nudosas con miles de años que cada primavera se llena de capullos rosas como si fuera nuevo. Ahora que lo pienso, todo eso es muy japonés. Es de esos perfumes de los que me siento afortunado de tenerlos.
Me regalaron una muestra y, sin querer, se quedó en el armario de baño de mi marido. Cada vez que se la ponía me preguntaba qué perfume llevaba y le decía que huele divino, pensando que era masculino. Cuando se acabó me pidió que le lo comprara. Al buscarlo me enteré de que es femenino y ya no lo fabrican. Demuestra que los perfumes de mujer a veces sirven a los hombres, cosa que al revés es más difícil. En fin, un perfume precioso que huele genial.
Flower es el perfume de mi abuela, eso lo decía todo de mi rechazo inicial. Pero una amiga me mandó una muestra de esta versión descontinuada y me decidí a probarla. La oriental, pese a compartir la violeta con la original, es distinta lo suficiente para que me acabara la muestra sin pena. Abre con violeta ahumada y pimienta, picante y sutil. Me da paz, como salir de una fuente termal, un olor que no había sentido. Con el tiempo, el incienso se va y queda violeta con vainilla, a toallitas de bebé, como la original, que es mi parte menos favorita. Al secar, la pimienta negra endulzada con vainilla acompaña la textura aterciopelada de la violeta. Tras varios días, es un perfume precioso, aunque no es mi estilo. Lo veo femenino y misterioso, ideal para días fríos o noches reflexivas. Agradable: 7/10 Interesante: 9/10 Versátil: 6/10 Original: 9/10
No soy gran aficionada a Kenzo y casi todas las encuentro demasiado almizcladas, de las líneas Flower y Homme. Hasta que llegó FLOWER BY KENZO ORIENTAL. No solo me gusta, me fascina. Gracias a Espartaco pude probar uno de esos desgraciadamente descatalogados. No me traslado a Japón, sino a la China Imperial del siglo VIII, con la directora Kenji Mizoguchi. En ‘La Emperatriz Yang-Kwei-Fei’, el Emperador oye música en un jardín de cerezos recordando a su esposa difunta. A esa escena huele este perfume: a melancólica belleza, a recuerdo de días perdidos y esplendor efímero. Delicadísima, todo es nebuloso y onírico. Como figuras de jade o jardines tallados. Un incienso como tul de gasa, una vainilla como brisa, rosas, té y tilo (no declarados) que nos sumergen en un mundo en flor, delicuente, etéreo e intangible. Un mundo que se escapa a los ojos pero se graba en el interior. Como la flor de cerezo que no perdura en el árbol, pero vive eternamente en el corazón.
No soy experta en mitología japonesa, pero me fascina la Yuki Onna, un espíritu que vaga sobre la nieve y congela a quien la cruza. Tiene melena negra, kimono blanco y piel pálida, sin huellas, levitando, una presencia estilizada y misteriosa. Flower Oriental podría ser la fragancia que anuncia su llegada. Es atalcada y nebulosa, pero también ahumada; delicada, frágil y virginal, con un trasfondo de misterio. Es un perfume blanco, para una doncella, pero tiene un reverso oscuro y tenebroso, sutil pero evidente, casi como un diablo que sabe imitar la voz de una niña dulce. Flower Oriental es precioso. Detesto la palabra ‘delicatessen’ por cursi, pero esto lo es. Tiene la finura de trabajos minuciosos que mueren con un golpe de aire. Me recuerda a bonsáis exóticos y carísimos: delicados, caprichosos, frágiles, que mueren cuando menos te lo esperas. Esta fragancia tiene la fragilidad atormentada de almas no preparadas para este mundo. Conserva la naturaleza nívea de la primera versión, pero es un flanker con entidad propia; el incienso le da misterio y desdicha. No entiendo por qué está descatalogado mientras los últimos lanzamientos de Kenzo siguen sueltes. Puede llevarlo una adolescente, una adulta o una anciana, e incluso un varón. Es un perfume que hace pensar y ensoñarse… absolutamente melancólico. Conservo un frasco de 50 ml como oro en paño.
Todo lo que crea Alberto Morillas es fantástico, único e irrepetible. Últimamente, antes de comprar, miro quién lo hizo y si es Morillas, lo compro sin pensar. ¡Me encanta!