Para mujeres
Le Jardin de Monsieur Li Hermès
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Descripción
En el corazón del exquisito jardín de Monsieur Li, donde la armonía reina entre el soul y la naturaleza, encontramos la inspiración detrás de la fragancia "Le Jardin de Monsieur Li" de Hermès. Esta delicada composición invita a un viaje sensorial a través de un mundo donde los contrastes se fusionan maravillosamente, creando una atmósfera única y embriagadora.
La atomización inicial revela notas chispeantes de kumquat, también conocida como naranja enana, que despierta los sentidos con su frescura cítrica y dulzura sutil, preparando el escenario para lo que sigue. A medida que la fragancia se desarrolla, el corazón revela una suave y seductora presencia de jazmín, una flor emblemática de elegancia y feminidad, que aporta una profundidad floral inigualable y un toque de romanticismo.
La experiencia se enriquece con la inclusión de la menta, que introduce una nota vigorizante y fresca, infundiendo la composición con una vivacidad que recuerda a mañanas llenas de rocío en un jardín sereno. Finalmente, las notas de savia verde envuelven la fragancia en un manto de pureza y tranquilidad, evocando la sensación de estar rodeado por la exuberante vegetación de un jardín secreto.
"Le Jardin de Monsieur Li" es más que una fragancia; es un viaje olfativo que captura la esencia de un jardín donde cada elemento vive en perfecta armonía. Esta creación de Hermès es un tributo a la belleza de los contrastes naturales, ideal para aquellos que buscan una fragancia fresca, vibrante y absolutamente única.
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Mi primera impresión con este perfume fue más bien tibia, no terminaba de entusiasmarme. La fragancia me pareció bastante sencilla, justamente como lo sugieren las notas detalladas en la descripción oficial. La esencia dominante es la de la naranja enana, conocida como kumquat; a diferencia de otras variantes de cítricos en perfumes de Hermes, esta tiene un carácter dulce sin ser pesada, logrando un buen balance entre lo ácido y lo dulce. De vez en cuando, noté un toque ligeramente verde que atribuyo a la menta, dándole a la fragancia una sensación fresca, casi como si estuvieses oliendo la piel de un kumquat, por dentro y por fuera. El jazmín, aunque presente de forma sutil desde el inicio, se siente más como un acompañante que añade un toque jabonoso y cierta finura a la fragancia. Al principio, el aroma se siente intenso, pero a los pocos minutos parece que va a desvanecerse pronto, reduciendo su intensidad para luego quedarse pegado a la piel durante aproximadamente 6 o 7 horas, posiblemente requiriendo alguna reaplicación para mantener una leve estela ya sea en la ropa o en la piel. Desde el punto de vista conceptual, la fragancia no me sorprendió, me hizo recordar a otros productos con aroma a naranja como jabones o aguas de colonia que encuentras en supermercados. Aunque la naranja enana se presenta de una forma muy realista y deliciosa junto al jazmín, haciéndola agradable durante todo su tiempo de duración. Aunque no posee la complejidad de otras ediciones que buscan evocar lugares exóticos, sentiría que habría encajado mejor dentro de la colección ‘Les Colognes’ de la marca. La veo como una fragancia que podría ser unisex, aunque inclino a pensar que puede ser un poco más femenina debido a la delicadeza y suave textura jabonosa que le aporta el jazmín al kumquat. No cumplió con mis expectativas de sorpresa, pero sí ofrece una combinación placentera de naranja y jazmín. Actualizo mi comentario para añadir que, después de recibir una muestra y probarla más a fondo, me reafirmo en que, a pesar de parecer simple, esta fragancia tiene un encanto particular gracias al jazmín, que le da un toque especial. Un amigo me comentó que necesitó aplicarse como ocho veces para que el aroma se notara más, lo que indica que la fragancia tiene una estela bastante íntima incluso después de varias aplicaciones.
Honestamente, tengo emociones encontradas acerca de esta colección de perfumes ‘Un jardín’. Por un lado, estoy cautivado por su simplicidad y diseño minimalista en las mezclas de aromas, pero por otro lado, siempre termino deseando algo más. No es que sienta que les falta algo esencial, pero de alguna manera, como me pasó con otros aromas de la misma serie, justo cuando empiezo a enamorarme de ellos, hay algo que me detiene. Son maravillosamente simples, tan bien elaborados, pero de alguna forma, eso mismo los hace sentir insuficientes. La fragancia inicia con un dulce aroma a naranja, mezclado con un sutil matiz verdoso, menos a menta y más al aroma que se libera cuando cortas los tallos frescos de una planta. Luego llega el jazmín, puro y cremoso, casi celestial, terminando en un suave musgo blanco. Es sin duda una fragancia perfecta, agradable y bien hecha, pero de alguna manera no logra transmitirme algo profundo. Tiene una estela y permanencia moderada. Al enterarme que este será el último perfume de Ellena para Hermes, definitivamente escribiré una reseña más detallada en mi blog. Algo me dice que es crucial hacerlo ahora antes de que cualquier cosa cambie.
Me recuerda a una combinación de Saharienne de YSL y Poeme de Lancome, pero en mi experiencia, no dura mucho ni tiene mucha presencia.
Acabo de probar este perfume y me ha dejado bastante impresionada. Tiene ese aroma fresco de limón que me encanta, mezclando perfectamente lo ácido y lo dulce. Realmente, es uno de los mejores cítricos que he tenido el gusto de usar. Su durabilidad es notable y, en mi opinión, tiene un aire más femenino. Es curioso, pero me recuerda muchísimo al New York de Donna Karan, especialmente después de que se asienta por unos treinta minutos. Ideal para los días calurosos y para llevarlo durante el día. Sin duda, una fragancia estupenda.
La primera vez que probé este perfume apenas quedaba un poco en el frasco de muestra, así que lo rocié en un papelito porque no alcanzaba para ponerlo directamente en mi piel. A pesar de eso, el aroma duró un montón y realmente me conquistó. Estaba segurísima de que sería mi nuevo favorito para el verano.
Sin embargo, cuando finalmente lo usé en la piel, la experiencia fue muy distinta. Inicialmente me atrajo su fragancia cítrica, que era distinta a otras; no era simplemente olor a limón, sino que tenía un toque especiado que creo que viene de la menta o algo por el estilo.
Pero después de unos 20 minutos, el aroma se transformó completamente, volviéndose más suave y dulzón, lo cual me decepcionó bastante. Me empezó a recordar a algo familiar… ¿sería olor a detergente para bebé? ¡Exacto! Terminó oliendo como un pañal de bebé perfumado. Incluso regresé a la tienda y le pregunté a la vendedora si no creía lo mismo, y ella estuvo de acuerdo.
Así que, si bien no es un mal perfume y su aroma es bastante suave, definitivamente no es lo que esperaba. Si eres un hombre intentando impresionar a una mujer, especialmente si ella ya tiene hijos, quizás este no sea el mejor camino. ¡Ja, ja!
La verdad es que estoy totalmente enamorada de este perfume. Como muchos comentan, la colección jardín tiene un enfoque minimalista que me encanta. Lo que yo suelo hacer es mezclar distintos aromas de esta colección; tengo tres favoritos que combino según me siento. Pero cuando descubrí ‘Le Jardin de Monsieur Li’, sentí que había encontrado el balance perfecto. Es fresco, delicado, con un toque dulce que es agradable sin ser excesivo.
Primero que todo, quiero mencionar que el paquete con la muestra menciona que el aroma de esta fragancia se inspira en jazmín, kumquat, y sí, savia, no menta. Desde la primera rociada, se nota el kumquat, que tiene un toque dulce, mezclado con jazmín y una sensación verde que debe ser la savia mencionada. La fragancia mantiene una presencia moderada si se usa la muestra completa de 2.0 ml. A las tres horas de haberla aplicado, el kumquat sigue predominando pero acompañado más intensamente por el jazmín y la savia. Seis horas después, se transforma en un aroma almizclado suave que permanece cerca de la piel por más de doce horas. La escencia logra capturar la esencia de un jardín oriental, probablemente chino, con un aire bastante natural. La intensidad de la fragancia inicia moderada y luego se vuelve más sutil, la mayoría del tiempo se mantiene cercana a la piel. Parece que la idea detrás de esta fragancia es ofrecer una experiencia más personal y minimalista, característica de la serie a la que pertenece. Por su diseño lineal, siento que está pensada para aplicaciones frecuentes a lo largo del día, en lugar de una sola aplicación generosa. Esto mantiene vivo el aroma de jardín que intenta evocar. Definitivamente, es una fragancia más apropiada para días cálidos de primavera o verano y para situaciones casuales o ambientes donde se prefiera un perfume sutil y no abrumador.
Tan pronto como lo probé, fue como si me transportara a un jardín de Hermès, sutil y delicadamente dulce, con toques florales. Me hizo pensar en esas tardes lluviosas de verano, con esa mezcla única de calor y humedad, como una brisa suave que se filtra entre las hojas. Me ha sorprendido gratamente, superando mis expectativas, y ya estoy deseando tener mi propio frasco para poder disfrutarlo más.
Definitivamente, este perfume me ha puesto a pensar. De todos los que he probado en esta línea, este se lleva la palma, aunque tengo que admitir que, en mi opinión, ningún aroma de esta gama se inclina completamente hacia lo masculino, lo cual siempre busco. A pesar de eso, este en particular ha conseguido cautivarme de tal manera que, si tuviera la oportunidad, lo incorporaría a mi día a día sin pensarlo dos veces. Al olerlo, es como si viajara en el tiempo hasta la China del siglo XIX, imaginándome en medio de su apertura forzosa al comercio mundial debido a las tensiones internacionales y la historia del opio. La combinación de kumquat, jazmín y menta es extraordinaria; realmente demuestra que a veces menos es más, tal y como mencionó alguien antes que yo. Este aroma me ha robado el corazón.
Es como tener un secreto sobre el amor, pero con un perfume. Imagina ese olor a recién duchado, ese que has estado buscando pero nunca encontrabas. Es ese toque especial, como el primer rayo de sol en tu piel un día de verano. Es más que un perfume; se fusiona contigo, narrando historias de agua cristalina serpenteadora entre flores y verdes. Trae una tranquilidad incomparable, como solo el abrazo de la naturaleza puede. Los ingredientes? Solo lo mejor. Olvídate de los aromas artificiales; este se queda contigo, como un recuerdo dulce y persistente. Una dosis de felicidad pura para tu ser.
Finalmente me animé a probar este perfume después de haber aplazado su uso debido a algunas críticas que había leído. Para mi sorpresa, fue una experiencia bastante agradable; encontré que tiene un aroma realmente fresco y estimulante. Aunque mencionan que contiene notas de jazmín, me resultó un poco difícil identificarlas, pero supongo que de alguna manera contribuyen a su fragancia única.
Sin embargo, hay un par de aspectos que no me convencen del todo. Primero, ese toque ‘mineral’ que Ellena suele incluir en sus fragancias – es sutil aquí, pero perceptible. Y segundo, la duración. Aunque con solo una pulverizada puede que no sea justo juzgar (y estas fragancias suelen requerir aplicarse con más generosidad en la ropa y el cabello), me pareció que la intensidad era bastante suave. A pesar de eso, el aroma sí que perdura bastante tiempo, lo cual es de agradecer en comparación con otros perfumes que desaparecen casi de inmediato.
Al probar este perfume, me sentí como si estuviera paseando por un encantador jardín en plena primavera, con todo floreciendo a mi alrededor. Aunque hay tres aromas que sobresalen, para mí, captura la esencia de la naturaleza despierta, con mariposas y pájaros añadiendo vida al panorama. Puede que algunos lo encuentren sencillo, pero a mí me trae una sensación de felicidad indescriptible.
El perfume ‘Le Jardin de Monsieur Li’ me da la sensación de estar más orientado a hombres, aunque es unisex. No lo encuentro tan cítrico sino más bien con un toque más de naturaleza y flores, como si fuera un jardín salvaje después de una lluvia ligera. Tiene ese estilo sencillo pero elegante que suele caracterizar las creaciones de Jean Claude Ellena. Desde que me lo puse, no noté muchos cambios en su aroma, se mantuvo bastante constante.
Creo que es perfecto para usar de día, especialmente en la primavera y el verano debido a su frescura y ligereza, ya que dura alrededor de 8 horas en la piel.
Aunque no se ha convertido en mi perfume preferido de la colección de Jardines de Hermes, definitivamente tiene su encanto.
En mi experiencia, este perfume se siente como el más común de la colección Jardins. Sin embargo, lo que realmente brilla es la calidad de su aroma. Tiene un toque fuerte de jazmín, mezclado con unas sutiles notas que me recuerdan al agua. A mi parecer, tiene una esencia más inclinada hacia lo femenino y destaca por ser bastante sutil tanto en duración como en la estela que deja. Es perfecto para la primavera. Lo recomendaría a aquellos que buscan un perfume discreto que deje una sensación de frescura y limpieza.
Probé LE JARDIN DE MONSIEUR LI y he aquí mis pensamientos. Jean-Claude Ellena, el maestro detrás de este perfume, quiso capturar la esencia de un jardín oriental, trayendo a nuestra nariz el frescor de los estanques, la delicadeza del jazmín, la humedad de las piedras, y las notas frutales y verdes del kumquat, entre otros elementos naturales.
Desde el primer momento, lo que me envuelve es un aroma cítrico suave y agradable, cortesía del kumquat. Sin embargo, es un cítrico distinto, no amargo, que me recuerda más a la mandarina que a la naranja. Poco después, el jazmín entra en escena, creando una danza entre lo floral y lo frutal, que es sencillamente encantador.
Sorprendentemente, también encuentro un toque de salvia, que añade frescura y un punto casi mentolado al conjunto. Este trío de aromas inicia una experiencia olfativa que es tranquila, luminosa y misteriosamente armoniosa.
Para mí, la primera hora de llevar este perfume es una delicia, aunque no me transporta a un jardín real. Es más bien una experiencia abstracta, que juega con la luz y la frescura de manera espiritual, más que terrenal.
Esta fragancia tiene una sutileza en su estela, pero me sorprende su duración. No obstante, el secado trae consigo una nota de almizcle que no es de mi total agrado. Se siente demasiado artificial para mi gusto, recordándome a otras fragancias de menor calidad.
Por momentos, me hace pensar en MUSK de JOVAN, especialmente por la similitud en las notas de jazmín y cítricos. Pese a todo, para quienes disfruten del aroma del almizcle floral, este perfume puede ser el epílogo perfecto de una fragancia con un inicio prometedor. Personalmente, termina saturándome y desconectando conmigo.
Sumando a mi comentario anterior, ayer noté que tiene un toque similar al Mousson, con ese aroma que combina lo mineral con lo dulce de melón, y realmente me sorprendió para bien. Aunque contiene elementos interesantes, sigo pensando que es una pena que los creadores de perfumes repitan tanto las fórmulas, especialmente en aquellos que no son versiones secundarias de otros perfumes.
No soy fan de Ellena, al que muchos consideran un ‘perfumista minimalista’. Aunque aprecio las fragancias más suaves y relajadas para los días en casa, disfrutando de aromas cítricos, amaderados, especiados y acuáticos, tengo un problema con la mayoría de sus creaciones recientes. Para mí, desprenden un aire medicinal y artificial que me resulta incómodo, y no de un modo herbal o aromático, sino más bien como el olor sintético y químico de medicamentos o aspirinas, que me recuerda a una tintorería del futuro. Este aspecto se encuentra presente en Jardin de Monsieur Li.
Al probarlo, me resulta difícil encontrarle algún encanto. Logro percibir un toque amargo dulzón de naranja, un tipo de frescura vegetal que me recuerda más a una hoja de lechuga insípida e incolora, y con esfuerzo, podría evocar la imagen de un huerto en un día gris en la parte trasera de una ciudad industrial, con ropa colgando a secar. Pero principalmente, lo que siento es una mezcla de notas aromáticas con una sensación plástica y poco natural, como es característico en sus series de Jardines.
Las imágenes que me trae a la mente son poco atractivas, evocando un huerto descuidado y un ambiente húmedo no por una calidad romántica, sino por estar situado detrás de un dúplex en un entorno industrial. El almizcle cítrico/aromático no me brinda ninguna sensación de tranquilidad o confort, sino que me recuerda a esos detergentes caseros hechos en épocas de dificultades económicas, e incluso puedo oler el aroma de un paquete de pañales para bebés recién abierto.
Fue uno de los últimos perfumes de Ellena para Hermès, y parece que fue acertado dejar de contar con sus servicios tras crear fragancias tan cuestionables como esta.
Aunque he disfrutado de algunas de sus obras anteriores como First, Eau de Campagne, Terre, entre otros, no puedo decir lo mismo de sus trabajos más recientes para Hermès, que me huelen a una mezcla extraña entre medicamentos y sal común.
Desde mi punto de vista, este perfume me pareció bastante regular, no me impresionó ni para bien ni para mal, lo encontré algo común.
¡Este perfume me fascinó desde la primera vez que lo olí! Entre todos los que probé, este resaltó por ser mi favorito. Aunque es verdad que no deja un rastro muy fuerte y que su permanencia en la piel es más bien intermedia (¡aunque en la ropa me dura un montón!), su fragancia es sencillamente divina: fresca y revitalizante. Me transmite una sensación de energía y elegancia. Puedo percibir sin esfuerzo las notas de jazmín y naranja. Es un perfume que mantiene su aroma sin cambiar mucho con el tiempo, pero eso no le quita magia, porque cada vez que siento una brisa cálida, es como si el jardín de monsieur Li volviera a envolverme delicadamente. Lo veo más adecuado para un público femenino, aunque eso no quita que algunos hombres también lo puedan disfrutar. Definitivamente no es para aquellos que prefieren fragancias muy intensas, pero para mí es simplemente perfecto: un aroma encantador y fácil de llevar.
Estoy encantada con los perfumes jardin, creo que ya he probado toda la colección. Este se ha convertido en mi segundo preferido. Es como dar un paseo por un huerto lleno de cítricos en pleno verano. Tiene una elegancia sublime pero a la vez es sencillo. Definitivamente, es un ‘Sí’ enorme para mí.
Simplemente encantador. Pasear por este perfume es como explorar un jardín diseñado por Hermès, lleno de vida, frescura, y una serenidad radiante. Me trae a la mente la paz y la estética de un jardín japonés, con sus aguas tranquilas, rocas meticulosamente colocadas y una elegancia sutil típica del Este. Me recuerda a la sensación de estar en la naturaleza temprano en la mañana, con esa frescura única y liviandad en el aire, similar a las gotitas de rocío que dejan un rastro aromático puro y resplandeciente. La combinación de menta con ciertos toques cítricos, posiblemente derivados del neroli y la naranja, es sublime. Contribuyen a una sensación de frescura y brillantez, lo cual es justo lo que busco en una fragancia que capta la esencia de lo que significa una colonia cítrica, verde y vibrante.
Probé este perfume justo con el cambio de temporada a la primavera. Al principio, me sorprendió con un intenso aroma a kumquat que poco a poco se fue suavizando hasta dejar paso a un bouquet de flores blancas que no logré identificar del todo, no me pareció jazmín, sino algo más fresco, quizás hedione, todo esto mezclado sutilmente con notas de menta. Hacia el final, solo podía percibir calone.
Este eau de toilette es definitivamente de un carácter moderado en todos los aspectos: su rastro, durabilidad y el encanto que proyecta. Lo considero una elección segura para aquellos días de primavera o verano en los que te encuentras indeciso sobre qué ponerte. Aunque no es la fragancia que elegiría en un día de “quiero sentirme especial” por su perfil reservado. Si te atraen los aromas cítricos suaves, delicados y con un toque femenino, entonces podría ser ideal para ti.
Calificaciones:
Agradable: 6/10
Interesante: 4/10
Versátil: 7/10
Originalidad: 4/10
Este perfume es como un viaje espiritual, relajante y envolvente, llevándote a un lugar donde solo se cultivan las plantas más especiales. Es una experiencia tranquila y alegre, como un día soleado. Es sencillo pero exótico, mezclando hierbas y flores como si estuvieras caminando por una senda de montaña cubierta de polvo. Tiene una sensación ligera y transitoria, similar a un mandala dibujado entre piedras.
Otro ejemplar excepcional creado por Jean Claude Ellena durante su época dorada en Hermès, ‘Le Jardin de Monsieur Li’ marca una diferencia sutil con las demás fragancias de la serie, destacando por su menor enfoque en notas acuáticas. Este perfume, inspirado en la serenidad de un jardín chino, captura una esencia zen utilizando elementos simples y minimalistas.
De todas las fragancias de la colección, esta es la menos compleja y sigue una línea más directa, pero eso no le resta atractivo. Presenta una nota cítrica distintiva de kumquat, ofreciendo un balance único que se aleja de los típicos aromas cítricos, a veces demasiado maduros o excesivamente frescos, de otros perfumes de la marca. Combinado con bergamota, este aroma cítrico viene con un toque revitalizador y sutilmente dulce, complementado a la perfección con jazmín. Este jazmín, puro y calmado, se enriquece con matices verdes y frescos, particularmente notables gracias a toques de hojas verdes que le añaden una profunda sensación de naturalidad y paz. Subyacente a todo esto, se encuentra una base suave de almizcle.
En ‘Le Jardin de Monsieur Li’, ninguna nota domina sobre otra; todas se mezclan armoniosamente, evocando un jardín pacífico, como suspendido en el tiempo después de un largo invierno, que renace con la llegada de la primavera. Aquí, los jazmines florecen, rodeados por el dulce aroma de los naranjales de Kumquat y los suaves troncos de bambú que circundan un pequeño estanque, hogar de antiguas carpas, en una tranquilidad absoluta.
Este perfume tiene una fragancia vibrante que se desarrolla de maravilla y huele increíblemente bien. Es perfecto para los días de verano, después de pasar un tiempo en la playa o de un paseo en barco. Definitivamente, vale la pena probarlo. Además, sería un estupendo regalo.
De la colección del Jardín, esta es la más alegre de todas. Una composición sublime. Al principio pensé que era más femenina, pero al ponérsela, ¡qué increíble! La uso cuando necesito energía. Funciona mejor de día y tarde que de noche. La duración es buena. Quizás por su sencillez parezca cara, pero pruébala y verás lo especial que es.
Un jazmín escondido tras amargores ligeros. Casi acuático, con ese verde de tallos cortados muy real. A veces un poco ozónico. Si fuera un pulgón, me haría la boca agua. Como humano, también un poco.
Un jardín espectacular floreciendo en primavera. Destacan tres notas, pero para mí es un jardín completo: plantas verdes renaciendo tras el invierno, mariposas revoloteando y pájaros cantando. Quizás sea un aroma sencillo, pero muy evocador de alegría.
No me gusta Ellena. Se le ha adjudicado con los años el sobrenombre de “perfumista minimalista”. En realidad no tengo ningún problema con eso, ni siquiera con los perfumes sencillos y calmados que te pones para estar por tu casa tranquilo, porque últimamente solo quiero usar aguas cítricas, amaderadas, especiadas y acuáticas… Mi problema con Ellena es que casi todas sus creaciones de estos años tienen un regusto entre medicamentoso y artificial que me pone los pelos de punta. Y cuando digo medicamentoso no me refiero a acordes herbáceos o de botica, sino a pastillas. Ese olor blanco y aromático, muy sintético, como el de una tintorería futurista que tienen las aspirinas o el paracetamol. Y como era de esperar, ese trasunto de laboratorio médico o nave industrial está en este Jardin de Monsieur Li. Me cuesta evocar nada bonito cuando lo pruebo. Sí, capto cierto acorde de amargor dulce de la naranja enana. También siento un frescor vegetal que más bien pareciera lechuga iceberg, tan aguada y sosa; y quizás, si pones mucha atención, te regale la imagen de un huerto en un día nublado de una ciudad industrial mientras una cuerda de tender sostiene ropa blanca secándose. Pero sobre todo lo que siento es la típica combinación de notas aromáticas con un acabado plástico, gomoso y contrahecho que Ellena mete con ahínco en la serie de Jardines. Las únicas imágenes que trae a mi mente son banales, de una realidad que no me apetece nada oler. El huerto que visualizo es feo, lleno de macetas que ya nadie cuida. Está húmedo, no por una apología romántica, sino porque es la trasera de un dúplex en una ciudad industrial llena de humos. Y los matices de almizcle cítrico/aromático que me invaden la nariz no ofrecen confort ni calma, porque parecen un detergente para la ropa de esos que en tiempos de apuros económicos se hacían en casa con restos de jabón y aceite y que olían a mil demonios. Por oler huelo hasta un paquete de pañales para bebés recién abierto. Fue uno de los últimos perfumes de Ellena para Hermès, y viendo la soltura con la que estaba colocando creaciones tan absurdas como esta, hicieron bien en darle pasaporte. PD: First, Eau de Campagne, Terre, Kelly Caleche, Vetiver Tonka, el agua de Gentiana blanca, Declaration y los dos tés de Bvlgari son perfumes creados por Ellena y me parecen muy buenos, aunque algunos no me gusten nada. En este caso, viendo lo que hizo en Hermès a última hora, opino todo lo contrario: me huelen todos, ya sean los jardines o el agua de las maravillas, a gelatinas mezcladas con sal de mesa.
Confieso que esta línea de Un Jardín me deja dividido: me encanta su estructura minimalista, pero me dejan con ganas de más. No es un perfume incompleto, sino que su perfección y simplicidad lo agotan. Al igual que otros de Sur Le Nil, cuando me emociono, algo me frena. La salida es una naranja dulce (enana) con un toque vegetal, a savia de planta recién cortada, seguido de jazmín láctico, cremoso y angelical, con un dejo de almizcle blanco. Es perfecto y delicioso, pero no me dice nada. Estela media-baja y duración moderada. Sé por Victoria Frolova que será la última creación de Ellena para Hermès; iré a mi blog a escribir una reseña completa antes de que cambien las cosas.
Qué preciosidad. Recorrer los jardines de Hermès es un placer: tan herbales, ricos, oxigenados, luminosos y delicados. Representa un jardín japonés con sus estanques, piedras y flora, con esa delicadeza minimalista oriental. Al igual que con Petit Matin de Kurkdjian, me suena al tintineo de gotas cayendo sobre la hierba, dejando un hilo fino de aroma muy brillante. La mezcla de menta con frutos derivados de la naranja y el neroli funciona siempre. Aportan frescor y luz, justo lo que más disfruto en fragancias cítricas verdes y frescas que ilustran el concepto de “colonia”.
En mi opinión, de toda la serie Jardines, este es el único que no me ha convencido; lo siento como un perfume más del montón.
La primera vez que lo sentí, en el tester solo quedaban unas gotas, así que me quedó para el secante y no alcanzó para aplicarlo en la piel. Duró muchísimo y me encantó. Estaba convencida de que sería mi perfume de verano. Ayer lo apliqué en la piel generosamente, muy buena salida cítrica, no es la típica salida alimonada, tiene un toque picantito que debe ser la menta o algo así. Pasados unos 20 minutos, cambió rotundamente su frescura hacia algo suave y dulce, ya estaba decepcionada y comencé a recordar algo… algo… algo como detergente de bebés. Horror, huele a pañal Pampers perfumado. De hecho volví y le mostré a la vendedora y le dije: ¿Dime que no huele a pañal de bebé? Pensó un poco y me dijo sí, es verdad, no sé de qué marca, pero sí. Lo siento por los que gustan de estos aromas, no es malo, es suave, pero si eres hombre y piensas conquistar a una mujer que ya tiene hijos… olvídalo. jajaja.
A mi tía le encanta este perfume, recién lo tiene y huele riquísimo, muy floral y suave.
Primero, decir que en el cartón de la muestra pone que es una evocación de jazmín vegetal, kumquat y savia. Así es, savia, no menta. Al inicio se nota claramente el cítrico medio dulce del kumquat junto con el jazmín, más una nota verde clorofílica que debe ser la savia. La estela es moderada con toda la muestra (2 ml). A las 3 horas sigue el kumquat, pero más el jazmín y el toque verde. A las 6 horas ya es una impresión almizclada suave y residual, a ras de piel, y así hasta pasadas las 12 horas, también a ras de piel. Cumple con evocar un jardín oriental (probablemente chino) con notas bastante naturales para el nicho. La estela empezó moderada unas 3 horas y luego bajó a débil, mayoritariamente a ras de piel. Puede ser, como creo que son todas las Les Jardins, una fragancia intimista y minimalista. Al ser bastante lineal, creo que no está pensada para una sola aplicación abundante (como hice yo), sino para reaplicar tres o cuatro veces al día (unas pocas atomizaciones cada vez) y así mantener o refrescar la idea del jardín. Claramente es de uso primaveral-veraniego, de día, informal o para sitios donde se necesite algo suave e invasivo.
Uno simplemente ‘sabe’ cuándo encuentra el amor. Cuando das con ese aroma ‘limpio’ que buscabas en vano, pasa lo mismo. Huele a la frescura de una ducha en pleno verano, a una mañana de sol. Es un olor que forma parte de la piel y la ilumina con un rumor suave de agua corriendo entre piedras, flores y tallos. La paz que solo da la naturaleza. Destacan materiales nobles, nada plástico. Y tiene buena fijación. Un verdadero placer que reconforta el alma con su belleza.
Otra obra maravillosa de Jean-Claude Ellena en Hermès, Le Jardin de Monsieur Li es consecuente con la línea pero tiene menos carácter acuático. Comparte lo abstracto y minimalista de todos los jardines, inspirado en un jardín chino con energía zen. Es el menos complejo y más lineal de la colección, pero no por ello menos disfrutable. Tiene un acorde cítrico de naranja enana kumquat con dualidad, no como los cítricos habituales de la casa (ni muy maduros ni extremadamente verdes). Acompañada de bergamota, tiene un enfoque cítrico, revitalizante y levemente dulce, atado al jazmín. Esta flor es blanca, pulcra y relajada, con un enfoque verde clorofílico que se nota por notas verdes como savia natural, inmensamente natural y serena. Todo esto con un almizcle sutil de fondo. Ninguna nota sobresale; todas se complementan y danzan al unísono en un jardín imaginario, tranquilo, detenido en el tiempo durante un invierno y que despierta en primavera, donde florecen los jazmines, los naranjales de kumquat y los troncos de bambú rodean un pequeño estanque con carpas milenarias en calma absoluta.
Me encantan todos los jardines, creo que los probé todos. Es mi segundo favorito. Un paseo por un jardín cítrico. Veraniego. Soberbio y sencillo. Elegancia pura. Un sí rotundo.
Pues a mí me encanta, creo que acertadamente como dicen de la colección de jardines es minimalista, pero lo que confieso es que yo combino varios perfumes de esta colección. Tengo tres y los mezclo a mi gusto, pero cuando conocí Le Jardin de Monsieur Li encontré el equilibrio que buscaba: fresco, sutil y un poco dulce que no abruma.
Esta fragancia me ha puesto en un dilema. Primero, de toda la colección, es quizás la que más me ha gustado (todas son bonitas). Segundo, sigo pensando que ninguna es ‘muy masculina’ para mi gusto personal. Pero ahí está el dilema: a pesar de todo, me ha gustado tanto que si pudiera comprarla, la usaría. Desde un punto de vista espiritual, me ha transportado a China del siglo XIX, esa China forzada a abrirse al comercio por presiones imperialistas y el opio. El equilibrio entre kumquat, jazmín y menta es genial. Sí, minimalismo es la palabra. Me enamoré de este aroma…
Otra obra maestra de Jean Claude Ellena en Hermès. Le Jardin de Monsieur Li sigue el estilo de la línea, pero es la que menos tiene de acuática. Comparte lo abstracto y minimalista de todos los jardines, aquí inspirado en un jardín chino con mucha energía zen. Es la menos compleja y más lineal, pero no por eso menos disfrutable. Tiene un acorde cítrico de naranja enana Kumquat con una dualidad especial, no como los cítricos habituales de la casa. Acompañada de bergamota, es revitalizante y levemente dulce, atada a un jazmín blanco, pulcro y relajado, con un enfoque verde clorofílico muy notable por notas de savia natural, nada experimental, inmensamente natural y serena. Todo con un almizcle sutil de fondo. Ninguna nota sobresale, todas danzan al unísono en un jardín imaginario, tranquilo, detenido en el tiempo durante un invierno largo y que despierta en primavera, con sus jazmines, naranjales de Kumquat, troncos de bambú flexibles y un pequeño estanque con carpas milenarias en calma absoluta.
La probé por primera vez y me dejó indiferente. Se siente simple, como su pirámide olfativa sugiere. Predomina la naranja enana (kumquat), aquí no es tan amarga o verde como en otros Hermès, sino dulce sin empalagar, equilibrando cítrico y dulce. Por momentos hay un toque verde muy ligero, como si olieras la cáscara de la fruta. El jazmín al inicio es suave, de apoyo, y le da una impresión jabonosa y suavidad. El inicio es explosivo, pero a los 3 minutos baja la proyección y a los 15 o 20 queda a ras de piel. Parece que se esfuma, pero no; se queda a ras de piel unas 6 u 7 horas. Quizás hace falta sobreaplicar para tener una estela corta en ropa y piel. Conceptualmente lo veo genérico, me recordó jabones o colonias de supermercado con olor a naranja. La nota protagonista es la naranja y no hay más a nivel ambiental. En calidad es espectacular: una naranja enana dulce, real y deliciosa con jazmín, agradable todo el tiempo. A las 8 horas en papel (3 o 4 en piel), la naranja se atenúa y queda el jazmín como nota exclusiva, suave y delicada. En piel desaparece casi a las 6 o 7 horas, pero en papel o ropa dura días. No siento la complejidad de los jardines anteriores, que eran grandes propuestas exóticas. En mi opinión, habría sido un buen miembro de Les Colognes. Puede ser unisex, pero por la delicadeza y textura jabonosa del jazmín, la siento más femenina. No me sorprendió, es una naranja envuelta en jazmín, una combinación exquisita. Actualización (15/5/15): Recibí una muestra. Dice que son jazmín vegetal, kumquat y savia (no menta). Hoy la probé en un amigo y, a pesar de su simplicidad, tiene un lado adictivo; el jazmín es el responsable. Es exquisita. Mi amigo aplicó casi 8 sprays y apenas se olía; fue una estela muy personal a pesar de la sobreaplicación.
Le Jardin de Monsieur Li es unisex, aunque me huele más a hombre. Más que cítrica, la siento verde y aromática; en la prueba, lo verde y floral dominó a lo cítrico. Me recuerda a un jardín salvaje con rocío de mañana. Es agradable y muy minimalista, estilo Jean Claude Ellena. Su evolución es casi lineal. Me da ganas de usarla de mañana en primavera y verano, es muy suave y dura unas 8h en la piel. No será mi favorita de la serie de Jardines de Hermès, pero sí que me gusta.
No me va Ellena. Se le ha pegado el título de ‘perfumista minimalista’ con los años. No tengo nada en contra de lo sencillo o calmado para estar en casa, porque ultimamente solo busco aguas cítricas, amaderadas, especiadas y acuáticas. Mi problema con Ellena es que casi todo lo que hace últimamente huele a medicina y artificialidad, y eso me pone los pelos de punta. No hablo de hierbas o botica, sino de pastillas: ese olor blanco y sintético, como a tintorería futurista, que tienen las aspirinas o el paracetamol. Ese aire de laboratorio o nave industrial está presente en este Jardín de Monsieur Li. Me cuesta encontrar nada bonito. Sí, capto un toque amargo-dulce de naranja enana, y algo de frescor vegetal que huele más a lechuga iceberg que a romana, tan aguada y sosa. Quizás con atención veas un huerto en un día nublado de ciudad industrial con ropa blanca secándose. Pero sobre todo, esa combinación aromática tiene un final plástico, gomoso y contrahecho, algo que Ellena mete con ahínco en la serie. Las imágenes que me trae son banales y de una realidad que no me apetece oler: un huerto feo, lleno de macetas abandonadas, húmedo no por romanticismo sino por estar en la trasera de un dúplex en una ciudad llena de humos. Los matices de almizcle cítrico no me dan confort, parecen esos detergentes caseros de tiempos de crisis que huelen a mil demonios. Hasta huelo un paquete de pañales recién abierto. Fue uno de los últimos de Ellena para Hermès; viendo lo absurdo de cosas como esta, hicieron bien en darle el pasaporte. PD: First, Eau de Campagne, Terre, Kelly Caleche, Vetiver Tonka, Gentiana, Declaration y los dos tés de Bvlgari son de Ellena y me parecen buenos, aunque algunos no me gusten. En este caso, viendo lo que hizo en Hermès, pienso lo contrario: huelen a gelatinas mezcladas con sal de mesa.
En cuanto lo hueles, sabes que es uno de los jardines de Hermès. Quizás el más minimalista y con un toque dulce-floral de la colección. Para mí, evoca agua y esa lluvia de verano que deja sensación de calor y humedad, como un soplo de brisa entre las plantas. No solo no me ha decepcionado, sino que me ha gustado y lo quiero. Añadiré más detalles cuando tenga mi botella 🙂
Qué preciosidad. Recorrer los jardines de Hermès es un placer: herbales, ricos, oxigenados, luminosos y delicados. Representa un jardín japonés con estanques, piedras, flora y delicadeza minimalista oriental. Como con Petit Matin de Kurkdjian, me suena a tintineo de gotas sobre la hierba, dejando un hilo brillante. La mezcla de menta con frutos derivados de la naranja y el neroli funciona bien, aportan frescor y luz, justo lo que más disfruto en fragancias cítricas verdes y frescas que ilustran el concepto ‘colonia’.
Lo primero, decir que en el cartón de la muestra pone que es “una evocación de jazmín vegetal, kumquat y savia”. Así es, savia, no menta. Al inicio se nota claramente el cítrico medio dulce del kumquat junto con el jazmín, más una nota verde clorofílica que debe ser la savia. La estela es moderada usando toda la muestra (2 ml). A las 3 horas sigue el kumquat, pero más el jazmín y el toque verde de la savia. A las 6 horas ya es una impresión almizclada suave y residual, a ras de piel, y así sigue hasta superar las 12 horas, pero siempre a ras de piel. Esta fragancia, con sus tres notas que se desarrollan casi desde el principio, cumple con “evocar” un jardín oriental (presumiblemente chino) con notas bastante naturales para los estándares no nicho. La estela empezó moderada unas tres horas y luego bajó a débil, para sentirse mayoritariamente a ras de piel. Puede ser, como creo que son todas las fragancias de la serie Les Jardins, una fragancia intimista y minimalista. Al ser bastante lineal con las tres notas principales, creo que su uso no está pensado para una sola aplicación abundante en el día (como hice yo gastando 2 ml), sino para reaplicarla tres o cuatro veces al día (usando pocas atomizaciones cada vez) y así mantener o refrescar la evocación del jardín. La fragancia es claramente de uso primaveral-veraniego, para el día, uso informal o para lugares donde se requiera una fragancia suave y no invasiva.
Sobre LE JARDIN DE MONSIEUR LI, su creador Jean-Claude Ellena dijo que quería reflejar estanques, jazmín, piedras húmedas, ciruelos, kumquats y bambúes. La salida es cítrica, del kumquat: una nota hesperídica afrutada, verde y espumosa, sin el amargor de otras naranjas y suave. En este caso, el kumquat se parece más al calamondín, híbrido entre mandarino y kumquat, y noto un aroma más cercano a la mandarina. Desde el inicio hay algo dulce y floral, reconozco el jazmín (una nota favorita de Ellena) combinándose con el naranjo hasta que el fruto se convierte en flor y la flor en fruto. Pero también aparece una nota herbácea fresca y mentolada, de salvia. El dúo se convierte en trío y ejecuta un inicio musical andante, suave y armonioso. Esta primera hora es la que más me gusta, aunque no me evoca un jardín concreto, ni siquiera un jardín. Es una creación abstracta sobre luminosidad, sosiego y frescor, que despierta impresiones colorísticas y estados del espíritu, más que un paisaje terrenal. Es discreta pero increíblemente duradera. Desafortunadamente, este secado, que es lo que más dura, es lo que menos me gusta. Toma un tono de almizcle bastante artificial, incluso estridente. Se asemeja a musks de fragancias baratas que no me empatizan. No aparece almizcle vegetal en la ficha, pero el resultado suena a uno floral. Con el tiempo, incluso me recuerda al MUSK de JOVAN: ambas tienen jazmín, nerolí o kumquat (cítricos parecidos), y hierbas aromáticas como bergamota o salvia. La única diferencia es el almizcle, que en LE JARDIN DE MONSIEUR LI se incluye con tanta profusión que apaga a las otras tres notas. Para los amantes del almizcle floral puede ser un final que corone un bello principio, pero en mi caso es un aroma con el que no conecto y que me satura.
Perfume vivo con una evolución envolvente y un aroma exquisito. Lo disfruto en verano tras la playa o un paseo en barco… Muy recomendable. Buen regalo.
Me recuerda a Saharienne de YSL mezclado con Poeme de Lancome. En mi piel, la duración y estela son escasas.
Para mí, es la más genérica de la serie Jardines, pero destaca por la calidad de sus notas. Un jazmín intenso con toques acuáticos. Lo veo más femenino que masculino, suave en fijación y proyección. Muy primaveral. Ideal para quien busque algo discreto y con aroma a limpio.
Un perfume místico, relajante en un ecosistema de plantaciones seleccionadas. Equilibrio olfativo de serenidad optimista bajo el sol. Minimalismo oriental entre hierbas y flores, como el aroma que inunda un camino de polvo fino subiendo por montañas amarillas. Efímero y libre como un mandala entre las piedras.
Lo probé a inicios de primavera. En mi piel, abre con una explosión enorme de Kumquat que se desvanece hasta convertirse en flores blancas (muy verde, no reconozco el jazmín, huele más a Hedione) que se complementan muy bien con la menta. El secado tarda un poco y huele solo a Calone. Todo grita ‘moderado’: estela, duración, encanto. Lo encuentro muy agradable, válido para primavera y verano cuando no sabes qué usar. Sin embargo, nunca sería mi elección voluntaria, es demasiado comedida para mi gusto. Si te gustan los cítricos suaves, agradables y levemente femeninos, esto es perfecto para ti. Agradable: 6/10 Interesante: 4/10 Versátil: 7/10 Original: 4/10
Fragancia que me ha sorprendido gratamente. Huele a delicioso limón, con un toque amargo y dulce a la vez. Es una de las fragancias cítricas que más me han gustado. Buena duración, para mí es más femenina, más para mujeres. Tiene bastante parecido al perfume New York de Donna Karan, son muy muy similares hasta que transcurre media hora. Perfecto para el calor y durante el día. Una muy buena fragancia.
Al olerlo, es obvio que viene de los jardines de Hermès. Quizás el más minimalista y con un toque dulce-floral de la colección; para mí evoca agua y esa lluvia de verano que deja sensación de calor y humedad, un sutil soplo de brisa entre las plantas. No solo no me ha defraudado, sino que me ha encantado y lo quiero. Añadiré más si hace falta cuando tenga mi botella 🙂
Añadiendo a lo que ya escribí, ayer le encontré un parecido con el Mousson por ese olor mineral-amelonado, y no me rindió nada mal. Tiene mimbres, pero la verdad me sigue pareciendo un rollo que los perfumistas reciclen tanto en fragancias que no son flankers.
A mí me encantó este Jardín. Probé todos y este fue el que más me gustó. Es cierto que no tiene gran estela y la duración en piel es moderada (¡en ropa me dura días!). El aroma es súper simple pero exquisito. Es fresco, energizante. Siento un aroma revigorizante y muy fino. Le siento claramente el jazmín y la naranja. Es cierto que no evoluciona como otros, es plano pero constante, y cuando sientes un viento cálido en la cara, ¡ops! ahí aparece el Jardin de Monsieur Li de nuevo, suave, tenue pero presente. Considero más bien para uso femenino que masculino. No es para quienes están acostumbrados a perfumes potentes, este no lo es. Es un aroma súper agradable y llevadero.
Había leído cosas malas y pospuesto la prueba hasta ayer, cuando no encontré otra cosa. La sorpresa fue positiva: huele muy fresco y vigorizante. De las tres notas, el jazmín es el que más cuesta distinguir, imagino que hace efecto. Dos pegas: ese olor ‘mineral’ que siempre pone Ellena (aquí es leve pero se nota) y la intensidad. Aunque solo lo probé con un spray, parece floja, hay que rociarse en ropa y pelo para darle vida. Sin embargo, el olor se mantiene bien horas, no desaparece como otros aunque pegues la nariz.