Para hombres
Montana Parfum d’Homme Montana
Acordes principales
Descripción
El Montana Parfum d'Homme de Montana es una fragancia clásica que ha capturado la esencia del hombre sofisticado y cosmopolita. Este perfume es una obra maestra de contrastes, donde la frescura chispeante de la bergamota y el limón se entrelaza magistralmente con el carácter especiado de la canela y la pimienta, ofreciendo una atomización inicial que despierta los sentidos. La lavanda, con su toque aromático, complementa a la perfección estas primeras notas, preparando el terreno para un corazón floral y especiado donde destaca la presencia del clavel, el geranio y el jazmín, suavizados por la dulce capuchina.
En su base, el Montana Parfum d'Homme se asienta sobre una robusta fundación de cuero, encendiendo arenas de sensualidad y masculinidad. El musgo de roble y el incienso aportan una profundidad terrosa y mística, mientras el pachulí y el cedro introducen una dimensión leñosa y viril. El perfume alcanza su clímax con la calidez de la vainilla y el sándalo, redondeado por la sutil elegancia del ámbar gris, creando un rastro inolvidable que perdura.
Creada para el hombre que aprecia la riqueza de una fragancia compleja, Montana Parfum d'Homme es una invitación a explorar los muchos matices de su identidad. Ideal para usar tanto de día como de noche, esta fragancia se convierte en el accesorio perfecto para el hombre que deja su huella con elegancia y autoridad.
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Notas clave
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- Positivo 91%
- Negativo 6,8%
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21 reseñas
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Totalmente encantado con esta fragancia, la aconsejo totalmente.
La primera impresi�n que tuve al probar este perfume fue un fresco aroma a lim�n, pero no tan intenso como el que encontr� en Montana pour homme, seguido de un toque de lavanda, un poco de estrag�n y algunos tonos sutiles que no supe identificar al principio. A medida que se asentaba, destacaron las esencias florales como el clavel, el jazm�n, la rosa y el geranio, creando un equilibrio perfecto. Al final, lo que realmente me cautiv� fue la mezcla sutil de pachul�, cuero, s�ndalo, y otros toques como el cedro y la vainilla, que le dieron un final ligeramente dulce.
Este perfume me record� bastante a Halston Z-14, de la misma familia del cuero, pero de manera m�s refinada y suave. La fragancia tiene una presencia pronunciada gracias a los c�tricos y otros componentes, y su aroma persiste por m�s de 12 horas sin problema. Aunque tiene notas de cuero, es sorprendentemente ligera, lo que la hace adecuada tanto para climas c�lidos como fr�os, aunque la prefiero m�s para el d�a.
Si tuviera que señalar un inconveniente, sería que no es ideal para usar de noche.
Recién probé este perfume y quedé impresionado. Es una joya a un precio que no te duele pagar, considerando lo excepcional que es. Sin duda, voy por otra botella de este tesoro escondido pronto.
Montana Parfum D’Homme trae esa vibra de los años 80, pero de una manera más suave y actual. Aun así, no pasa desapercibido y se mantiene por horas.
A algunos no les gusta el diseño del frasco, pero a mí me parece una obra de arte; es como tener una pieza escultural minimalista que además desprende un aroma exquisito. Un verdadero deleite tanto para los ojos como para el olfato.
El único pero que le encuentro es el difusor, que en lugar de esparcir un fino aerosol, lanza el líquido de manera irregular.
Sobre sus notas y carácter, ya hay buenos análisis por ahí, especialmente el de priethcallas, que siempre da en el clavo con sus comentarios.
Lo recomiendo totalmente, por su relación calidad-precio y por su presentación única.
ACABO DE COMPRAR: Acabo de conseguir la versión de 100 ml de Montana Parfum D’Homme. Este perfume tiene una apertura intensa y cautivadora, dominada por cuero, lavanda y un toque de sándalo. Me hace recordar a Quorum de Puig, pero es mucho más fresco, agradable y aromático.
Después de un rato, se empiezan a destacar las notas florales y cítricas.
Aunque tras unas 2 o 3 horas, se siente más un aroma de cercanía, donde emergen el cedro y la vainilla.
La durabilidad no es tan fuerte como la versión que tuve hace unos 17 años, parece que la han reformulado. Ahora se hace en Italia.
En cualquier caso, sigue siendo una fragancia distinguida y con personalidad.
Fragancia: 9/10
Longevidad: 6/10
Proyección: 7.5/10
Precio: 10/10
Recientemente, tuve el placer de volver a experimentar esta fragancia que me trasladó a nostálgicos momentos y fortaleció mi pasión por los aromas clásicos de la década de los ochenta. Montana Parfum d’Homme realmente encarna la sofisticación y el refinamiento; es tan masculino y enérgico como perfumes icónicos del estilo de Santos de Cartier (con el que tiene un gran parecido), Kouros, Quorum, entre otros, pero se distingue por ser más sutil, ligero y menos “directo”, lo que le aporta una notable adaptabilidad, siendo una opción ideal incluso para aquellos jóvenes de 25 años en adelante. Su equilibrada mezcla de helechos, maderas, especias, junto con toques de vainilla y cítricos, es simplemente armoniosa. Es sorprendente encontrar un perfume de tal calidad a un precio tan accesible, haciéndolo imprescindible en la colección. Sin duda, ¡una fragancia excepcional!
PerfumeLover91: Me encantó este perfume, tiene un precio increíble para su calidad. Aunque se parece un poco a Havana de Aramis, este me conquistó más por su aroma más elegante y porque su aroma dura más y se siente desde más lejos.
¡Me encanta esta colonia, es fantástica!
Hace poco decidí darle una oportunidad al Montana Parfum D’Homme, y la verdad, me roció unos 4 spritz y fue amor a segunda vista con este perfume. Es increíble cómo no ha capturado más atención, especialmente entre los conocedores de fragancias clásicas. Definitivamente, merece más reconocimiento por su calidad.
La esencia de este perfume es impresionante, destila elegancia y una calidez envolvente. Está construido sobre una base de cuero, con toques de hierbas y especias perfectamente equilibrados. Cierra con una fase de secado que es pura delicia, mezclando notas animálicas y frescas sobre una base exquisita de incienso y un toque dulce.
Para mí, Montana Parfum D’Homme es como un puente entre la potencia masculina de los perfumes de los 80 y las opciones más frescas y sutiles de los 90. Realmente captura lo mejor de ambos mundos en términos de aromas.
Y no puedo dejar de mencionar su botella, que es una obra de arte en sí misma. A primera vista parece sacada de una ciudad futurista, pero en realidad, su diseño está inspirado en la Torre de Babel, obra del talentoso Serge Mansau.
Si te consideras un fanático de los perfumes clásicos que nunca pasan de moda, este es uno que no te puedes perder.
Mi puntuación para esta fragancia sería:
Aroma: 9.8/10
Durabilidad: 10/10
Proyección: 9/10
Versatilidad: 8/10
Se parece mucho a Tsar de Van Cleef, diría que un 90%.
Simplemente me ha enamorado este perfume. Tiene un toque retro increíble, me recuerda mucho a los aromas clásicos de los 80, con esas notas fuertes de pino, lavanda y cuero, pero sin dejar de lado ese toque floral que le da un aire fresco. Al principio, te hace pensar en perfumes icónicos como Quorum o Polo, pero luego se transforma en algo único: seca de una manera especial, manteniéndose fresco pero con un toque dulce y mágico que me encanta. La lavanda, en particular, es persistente a lo largo de toda la experiencia, recordándome a Drakkar Noir, pero con un carácter más jovial y amistoso, perfecto para dar la bienvenida a una nueva década. Y lo mejor de todo es que dura muchísimo y se hace notar. Es difícil poner en palabras cómo este perfume logra ser tan complejo y a la vez tan bien equilibrado. Tiene ese aire aventurero y un poco provocador, sin caer en ser excesivo. Montana Parfum d’Homme se ha convertido para mí en la representación perfecta de ese cambio en la perfumería que se dio a finales de los 80, algo así como una pieza de colección. Al probarlo, no puedo evitar pensar en cómo sería la versión deportiva de Bogart One Man Show. Edouard Flechier, su creador, realmente ha dejado su huella con esta fragancia y luego con Aramis Havana, que de alguna manera siento que son dos caras de la misma moneda: el primero más informal y rebelde, y el segundo más elegante y refinado. Ambos, inolvidables. Aunque encontrar la versión original de Parfum d’Homme, la de la caja roja y la botella casi negra, puede ser todo un desafío, te prometo que vale la pena la búsqueda. Solo ten cuidado de no confundirlo con Montana Pour Homme, que es completamente diferente. En resumen, para mí, este perfume es una auténtica obra maestra, la clase de fragancia que te hace suspirar como si estuvieras descubriendo tu primer amor.
Acabo de probar MPdH, y para mí es mucho más que un simple aroma a cuero. Es como adentrarse en un bosque sombrío y húmedo, casi intimidante, que me recuerda a la imagen de un punk con su maquillaje, tatuajes, piercings, y pulseras de cuero, todo vestido de negro, encapsulado mágicamente en una botella de perfume. Es como una cápsula del tiempo.
Me sigue asombrando la mezcla de aromas que tiene, es una perfecta representación de los finales de los 80, una era extravagante en el mundo de la perfumería.
Tiene ese aire de ser algo pasado de moda y antiguo, pero a la vez es elegante, masculino, y fuerte, con una evolución de aromas que te lleva a un viaje en el tiempo. Me recuerda mucho a ‘parfum de peau’.
Le doy un 9 de calificación.
Esta vez, noté que los componentes más intensos dominan sobre los demás. Es evidente que hay una mezcla de cuero suave, musgo y un toque delicado de pino en su estructura. El elemento marino que añade cierta complejidad, se destaca y, en mi opinión, forma la esencia y el carácter único del perfume. A medida que el aroma se desarrolla, las especias ganan protagonismo, sobrepasando incluso a la lavanda, mientras que la canela, aunque presente, pasa a un segundo plano frente a las demás esencias.
Hay también una mezcla cautivadora de cítricos, vainilla y pachulí, que se percibe más en el fondo que en la primera impresión. Los toques florales tratan de suavizar la intensidad del cuero y las maderas, logrando un balance entre lo dulce y lo seco, lo cual lo hace muy atractivo.
Esta es mi opinión sobre la versión vintage del perfume.
Montana realmente te lleva a otro mundo. Es como abrir una puerta directo a un sueño, lleno de sensaciones increíbles. Se siente como un regalo para el espíritu, algo que te llena de una alegría profunda y te eleva, como si caminaras entre nubes al amanecer.
La mejor forma de describirlo sería como un ‘Encanto’.
Imagínate caminando por la calle y de repente, este aroma te alcanza sin saber de dónde viene.
Instantáneamente, te ves obligado a mirar a tu alrededor, buscando a la persona que lo lleva, recordándote ese misterioso y poderoso atractivo del perfume Opium para mujeres.
Si Opium captura la esencia de una Cleopatra moderna, desplegando un hechizo de sofisticada atracción, Montana te envuelve en un manto de sueños y deseos que parecen comunicarse en un lenguaje secreto.
Así como el primer gran amor deja huellas inolvidables, Montana te ofrece una experiencia que trasciende lo cotidiano. No pertenece ni al pasado ni al futuro, sino que libera nuestros sentimientos más profundos, llevándonos más allá de la realidad.
Este perfume tiene una conexión especial conmigo. Desde pequeño, está ligado a algunos de los momentos más memorables con mi familia y seres queridos. Lo vinculo con celebraciones como cumpleaños y bodas, eventos en donde mi padre lo elegía como su fragancia. Aunque podría describirlo como un aroma fresco y ligeramente amaderado, la verdad es que su esencia va más allá de cualquier categoría. Hablar objetivamente de este perfume es imposible para mí; me evoca felicidad, elegancia, y todas esas emociones intensas que solo los recuerdos familiares pueden traer. Resumiendo: este perfume es singular y extraordinario en muchos sentidos.
Este perfume me transporta directamente a los años 80, con un aroma rico y complejo que captura la esencia de esa época sin resultar abrumador. Es de esos olores que te envuelven con su persistencia, logrando ser potente pero a la vez suave y lleno de matices interesantes. Al probarlo, me sorprende una sensación fresca y un tanto picante, perfecta para esos días grises cuando prefieres quedarte resguardado, disfrutando del calor del hogar y en excelente compañía. Los componentes de pino y aldehídos destacan, despertando una nostalgia agradable con cada inhalación. La duración es impresionante, sintiéndose como un perfume bien elaborado, ideal para aquellos que tienen un afecto particular por los aromas de décadas pasadas. Definitivamente, es esa fragancia única para momentos memorables, y me atrevería a decir que detecto una sutil mezcla reminiscente de Krizia Uomo y Azzaro antiguo. Un hallazgo digno de mención, todo gracias a Bofifa.
Una experiencia única en un frasco, así se siente este perfume, como si te vistieras con la extravagancia de un pavo real.
No sorprende que venga del mismo creador de Havana; tanto Parfum d’homme como Aramis llevan la sofisticación a otro nivel, casi como ponerse una camisa Versace: ostentoso, con mucho detalle y aún así, tremendamente masculino. Es como el chico malo del estilo perfumista.
Parfum d’homme revive el estilo de los helechos de los ochenta, pero con un giro. Aunque mantiene su esencia original, añade un toque rebelde y moderno, mezclando lo verde con lo azulado y un dulzor que atrapa. En la evolución de perfumes de finales de los ochenta, se desmarca por optar por una frescura nueva, destinada a quienes buscan distinguirse, aportando una medalla dorada a su estilo personal. Para mí, no es el tipo de aroma que usaría, pero reconozco su complejidad y encanto único, destacando sus notas de pino y una mezcla hippie de incienso y naranja que te captura en una vibra diferente, algo que lo distingue de Aramis Havana.
A nivel sensorial, ambos son similares, pero el de Aramis tiende a ser más fresco, con toques que recuerdan a lo antiséptico, mientras que este tiene un carácter más distintivo y propio, especialmente cuando notas de clavel, incienso y pino se fusionan en algo genuinamente placentero.
Definitivamente es un aroma que captura la esencia de su tiempo, pero sorprendentemente se mantiene relevante y atractivo hoy en día por su equilibrio único entre lo festivo y lo sagrado.
Es cierto que puede sentirse un poco artificial, pero esa tendencia iniciada en los noventa no pretendía esconderlo. Aun así, no considero este elemento sintético como algo negativo, sino más bien como parte de su identidad.
A pesar de no ser etiquetado como unisex, su par femenino, Parfum de Peau, es una joya en sí misma. Animo tanto a hombres como mujeres a experimentarlo, especialmente por cómo evolucionan sus notas medias en la piel.
Finalmente, encontré cierta similitud con Aztek de Yves Rocher, añadiendo otra capa a esta interesante mezcla.
La recuerdo con mucho cariño. De verdad que se convirtió en mi favorita en el año 97′. Era increíble cómo se fundía en mi piel, mezclando ese toque de madera con un bouquet floral único, desatando una sensación de elegancia y atractivo sin igual. Lamentablemente, ya no la encuentro en Argentina. Si tuviera la oportunidad, no dudaría en volver a comprarla. Es, definitivamente, una experiencia que recomiendo a todo el mundo.
Verdaderamente única y con una esencia marcadamente masculina. Siempre me llegan elogios cuando la uso. Lamentablemente, ya no la encuentro en Argentina. Sin duda, un aroma que dejó huella en su tiempo.
Este perfume para hombres es increíblemente bueno, es una pena que ya no esté disponible. Por suerte, podemos encontrar una fragancia similar con Montana en su presentación de botella negra.
Parece que al final voy a tener que sumarme a la búsqueda de esta fragancia después de leer tantas opiniones positivas. Al principio, cuando salió, simplemente no podía con ella. Siempre he sido fan de Montana, tanto de sus diseños de ropa como de los envases de sus perfumes, pero esta fragancia en particular me resultaba demasiado: demasiado alcohol, demasiado aroma a pino, demasiado especiada, demasiado de todo. Y lo irónico es que todo el mundo parecía usarla. En aquel momento, las aromas de finales de los 70 (con un fuerte predominio del pino) y las de principios de los 80 (mucho más complejas y sofisticadas) se mezclaban, y entonces llegó Montana mezclando todas estas esencias, lo cual me resultó un exceso. Sin embargo, años después, Gaultier hizo algo similar con Le Male, y esa sí me gustó. Así que he decidido darle otra oportunidad a este perfume y añadirlo a mi colección, para ver si mi primera impresión era errada. Ya les comentaré cómo me va.
Que en paz descanse
Ahora tengo que ponerme en campaña para conseguirla, tantas buenas reseñas no pueden estar equivocadas. Al principio la detestaba, no sé por qué. Me encantaba Montana como diseñador, tuve suerte usando sus prendas y me fascinaban sus frascos, pero no soportaba esta fragancia: me parecía muy alcohólica, muy pino, muy picante, muy lavandosa… muy todo. Lo peor es que la usaba todo el mundo. En esa época convivían los olores de finales de los 70 (pino puro) y los de principios de los 80 (sophisticados, especiados, orientales); Montana juntó todo eso y para mí fue demasiado. Unos años después Gaultier con Le Male usó la misma táctica pero no me chocó tanto, incluso me gustó. Por eso voy a buscarla para tenerla en la colección y no quedarme solo con ese recuerdo equivocado.
Qué perfume masculino tan espectacular, qué lástima que lo hayan descatalogado. Por ahora, para recordar su olor, está el Montana botella negra Black Edition, que se parece muchísimo.
Exuberante y chulesco, un pavo real hecho perfume. No es de extrañar que el creador sea el mismo de Havana; tanto Parfum d’homme como el Aramis son a un perfume lo que una camisa Versace a la ropa: recargado, barroco y a la vez varonil, una macarrada. Parfum d’homme es el nuevo escalón en los helechos de los ochenta, que se sentían más secos o verdes; aquí la cosa helechesca no se pierde, pero se olfatea en el horizonte una nueva corriente descarada y juvenil, entre verde y azulada, con un dulzor magnético y resinoso. En esta transición de finales de los ochenta veo tres vías: la aromática especiada, la de los nuevos fougère marinos, lavandados y plúmbeos, y la de los recargados con mil notas tipo Zinno, Egoiste y Heritage. Parfum d’homme opta por el segundo camino, destinado a perfumar los cuellos de los más chulos del bar, un helecho que sabe que ya existen las lavandas oceánicas de Kenzo y Cool Water, los fougère modernos como Drakkar Noir, pero al que le apetece colgarse una medalla de oro. Es un perfume que no me gusta para mí, aunque me parece más interesante que los anteriores porque despliega, esplendiendo como un coro de grillos borrachos, destellos de pino inciensado maravillosos, como si revelara una resina hippie de pino, patchouli y naranja a lo Karma Lush. Esa explosión de verdeo dulce y balsámico diferencia a Parfum d’homme de su gemelo Aramis Havana, y ojo, son muy parecidos. Según mis pruebas, el de Aramis es más azulado, con un aura antiséptica como una pedacito de mirra en tonos azules, más marmóreo y con gravedad entre floral y tabacada; acordes que igual ostenta este Montana, pero con su propia personalidad cuando el clavel chasquea con el incienso y el pino y te quieres morir de gusto al sentir ese dulzor herbáceo y eclesiástico, una versión Miami Sound Machine o Jean-Claude Van Damme del clásico Magno o Badedas. Indudablemente es muy de su época, pero aguanta mejor el paso del tiempo que Kenzo o Cool Water, por su androginia y su extraña compostura entre discotequera y sacramental. PD: Se siente algo artificial, pero la mayor parte de la nueva ola de los noventa era así, no querían naturalidad. El Havana del frasco azul ya tenía un regusto a producto manufacturado. No digo que se noten sintéticos como crítica, pero tenían esa cosa indefinible de su época. PD II: No tiene nada de unisex, igual que su compañero femenino, Parfum de Peau, uno de los mejores chypre/cuero que se han hecho y que deberían probar todos los hombres hartos de la purria que venden hoy. Aún así invito a mujeres sin prejuicios para ver cómo queda en su piel; a más de una le sorprenderá cuando lleguen las notas de corazón. PD III: Edito para añadir otro perfume con cierto parecido: Aztek de Yves Rocher.
Qué chulo este perfume. Me sorprende que el precio sea tan cómodo para una calidad así. Pronto me haré con otra botella de este clásico subvalorado. Montana Parfum D’Homme está muy en la línea de las fragancias de los 80, pero mucho más amigable para los oídos actuales. Tiene mucha proyección y duración. A muchos les molesta el envase, pero a mí me encanta; es una pequeña escultura arquitectónica que guarda una fragancia refinada. Todo un regalo para la vista y el olfato. Su único fallo es el atomizador: al oprimirlo, el líquido sale escupido en vez de pulverizado, como en muchas otras fragancias. Ya habló mucho de su composición el usuario priethcallas, que tiene conceptos muy interesantes. Recomendado a ojo cerrado por precio, calidad y envase. NOTA: Compré la versión de 100 ml hace menos de 24 horas. La salida es muy fuerte, envolvente y maravillosa, predominando cuero, lavanda y sándalo. Me recuerda a Quorum de Puig, pero más limpia y aromática. A la hora, aparecen más las notas florales y cítricas. Lamentablemente, a las 2 o 3 horas se huele muy a ras de piel; ahí se nota el cedro y la vainilla. La fijación no es tan óptima como la versión que tuve hace 17 años, seguro que la reformularon. Ahora se fabrica en Italia. Como sea, sigue siendo una gran fragancia con clase y carácter. Fragancia: 9/10 Longevidad: 6/10 Proyección: 7.5/10 Precio: 10/10
Montana es una alucinación pura, un estallido de fantasía que te levanta como un glorioso amanecer. Si te lo cruzas en la calle, te giras buscando a la mujer que lo lleva, porque huele a ese encanto urbano y seductor de Opium. Montana Parfum d’Homme te envuelve en sus alas, atrapando sueños y deseos como el primer amor verdadero. No es para el pasado ni el futuro, es para que vuele el corazón libre.
¡Esta es una colonia excelente!
Es una maravilla, se lo recomiendo al 100%.
Mi padre lo tuvo, yo recuerdo perfectamente este aroma ya que me traslada a mi niñez, a fiestas, cumpleaños de 15, de gente que quiero, casamientos, ya que él lo usaba en esos momentos especiales. Es un aroma indescriptible, se puede tildar de amaderado fresco, pero sin un estilo muy marcado, es multifacético… Realmente no puedo hacer una reseña objetiva sobre este perfume, es increíble, es todo lo mejor que he vivido, es clase, es sofisticación, es felicidad, es emoción, es llanto de alegría, es familia, es centro de atención, es ÚNICO!
Para mí, MPdH es más que cuero: es un helecho oscuro y ahumado, el reflejo de un bosque tenebroso. Imagina a un punk maquillado, lleno de piercings y muñequeras, atrapado en una cápsula del tiempo. Es un fiel reflejo de los 80, la época barroca de la perfumería. Es anticuado pero con clase, masculino y potente. Me encanta tanto como Parfums de Peau. Calificación: 9.
En realidad probé la versión ‘light’, que no figura aquí. Es menos potente que la original, intensa y madura. No es para cualquiera, quizás hoy no encaje con estos tiempos, pero cuando salió me enamoré. Sensual, potente, huele a cuero, algo animal.
Hoy oler de nuevo esta fragancia me trajo gratos recuerdos y un amor creciente por los perfumes de los 80. Montana Parfum d’Homme es sinónimo de clase y elegancia; tiene la misma masculinidad y vigor que Santos de Cartier, Kouros o Quorum, pero es más suave, menos densa y menos agresiva, lo que le da gran versatilidad y permite usarla incluso a partir de los 25 años. Los helechos, maderas y especias conviven en armonía con la vainilla y los cítricos. Me sorprende que una colonia de este talante se venda tan económico, por eso vale muchísimo la pena. ¡Estupenda fragancia!
Hoy, tras un tiempo, puse unos 4 sprays de Montana Parfum D’Homme. Sentirla en piel es re-enamorarse de esta excelente fragancia; es raro que no esté bajo la lupa de quienes reseñan creaciones del ayer. Tiene una calidad digna de resaltar. Su aroma es soberbio, elegante y cálido, con una base de cuero y matices herbáceos y especiados bien balanceados. El secado es delicioso, animal y fresco, asentado en un lecho de incienso con un fino dulzor. Siempre la he visto como un nexo entre las viriles creaciones de los 80 y propuestas más limpias de los 90; conjuga lo mejor de ambas eras. Además, su envase es una suerte de rascacielos futurista. El diseñador Serge Mansau se inspiró en la Torre de Babel. Altamente recomendable para los amantes de los clásicos masculinos. Fragancia: 9.8/10, Longevidad: 10/10, Proyección: 9/10, Versatilidad: 8/10.
Gran fragancia con una relación calidad-precio increíble. Sí guarda similitud con el Havana de Aramis, pero a mí esta me gusta más: es más refinada y tiene mejor longevidad y proyección.
Descanse en paz.
Exuberante y chulesco, un pavo real hecho perfume. No es de extrañar que el creador sea el mismo de Havana; tanto Parfum d’homme como Aramis son a un perfume lo que una camisa Versace a la ropa: algo recargado y barroco, pero varonil. Parfum d’homme es el nuevo escalón en los helechos de los 80; se sentían más secos o verdes, aquí la cosa helecheca no se pierde, pero se olfatea una corriente nueva, descarada y juvenil, entre verde y azulada, con un dulzor magnético y resinoso. En esta transición de finales de los 80 veo tres vías: la aromática especiada, la de los nuevos fougères marinos y plúmbeos, y la de los recargados con mil notas tipo Zinno o Egoiste. Parfum d’homme opta por la segunda, destinada a perfumar los cuellos de los más chulos del bar. Sabe que existen las lavandas oceánicas de Kenzo y Cool Water, y los fougères modernos como Drakkar Noir, pero le apetece colgarse una medalla de oro. Es un perfume que no me gusta para mí, aunque me parece más interesante que los anteriores por sus destellos de pino inciensado maravillosos, como si fuera una resina hippie de pino, pachulí y naranja. Esa explosión de verdeo dulce y balsámico lo diferencia de su gemelo Aramis Havana, que es más azulado, con una aureola antiséptica, más marmóreo y con cierta gravedad floral y tabacada. Montana tiene su propia personalidad cuando el clavel chasquea con el incienso y el pino; te mueres de gusto por ese dulzor herbáceo y eclesiástico, como una versión Miami Sound Machine o Jean Claude Van Damme del clásico Magno o Badesse. Es indudable que es muy de su época, pero aguanta mejor que Kenzo o Cool Water por su androginia y su compostura entre discotequera y sacramental. PD: Se siente algo artificial, pero la mayor parte de la nueva ola de los 90 era así, no querían naturalidad. PD II: No tiene nada de unisex, como su compañero femenino Parfum de Peau, uno de los mejores chypres/cueros que se han hecho, que deberían probar todos los hombres hartos de la purria de hoy. Aún así, invito a mujeres sin prejuicios; a más de una le sorprenderá cuando lleguen las notas de corazón. PD III: Edito para añadir otro parecido: Aztek de Yves Rocher.
El 90% es similar al Tsar de Van Cleef.
En esta ocasión los aldehidos dominan, pero el cuero relajado, el musgo y un pino suave siguen la composición. El ambargris es el centro de la personalidad, complejo y prominente. Las pimientas toman el relevo a la lavanda y la canela queda relegada. Hay un juego interesante entre cítricos, vainilla y pachuli en la profundidad. Los florales atemperan el cuero y las maderas. Es dulce, seco y fascinante. Esta reseña es sobre el vintage.
Montana es pura alucinación. Un estallido de fantasía para los sentidos. Una ofrenda cargada de letanías gozosas para el alma. Es un glorioso ascenso hacia la cumbre envuelto entre brumas de la mañana. La palabra que mejor me cuaja para describir a Montana es: Hechizo. ¿Quién obviaría este olor si te lo cruzas calle abajo sin saber de dónde llega? Al momento, podrías girar la cabeza buscando a la mujer que lo lleva, pues puede hacerte recordar la enigmática presencia arrebatadora de Opium femenino. Si Opium describe el encanto urbano de una Cleopatra actualizada, Montana te envuelve entre sus alas cifrando sueños y deseos en un código inefable. Así como el primer amor verdadero deja fotografías imborrables, Montana es una posibilidad abierta a lo imposible. Sin declararse hijo del ayer ni del mañana, aprisiona a la razón para que vuele libre el corazón, más allá de lo real.
Un ‘pero’ que le pondría es que no da juego para usarla de noche.
ÚNICA, MASCULINA, MUCHOS CUMPLIDOS, EN ARGENTINA YA NO SE CONSIGUE MÁS. UN EXCELENTE RECUERDO DE UN PERFUME QUE MARCÓ UNA ÉPOCA.
Mi padre lo tuvo, recuerdo perfectamente este aroma que me traslada a mi niñez, a fiestas, cumpleaños de 15, gente que quiero, casamientos, ya que él lo usaba en esos momentos especiales. Es un aroma indescriptible, se puede tildar de amaderado fresco, pero sin un estilo muy marcado, es multifacético… Realmente no puedo hacer una reseña objetiva, es increíble, es todo lo mejor que he vivido: es clase, es sofisticación, es felicidad, es emoción, es llanto de alegría, es familia, es centro de atención, es ÚNICO.
MPdH me parece casi más que una fragancia de cuero, un helecho oscuro y muy ahumado debido a ese fondo musgoso; para mí, representa el reflejo de un bosque húmedo y oscuro, tenebroso, igual que un punky maquillado, pintado, lleno de piercings, muñequeras de cuero y vestido de negro, todo esto secuestrado en el fondo de una botella de perfume, como en una cápsula del tiempo. La amalgama de notas que lo componen no deja de sorprenderme, lo que lo hace un fiel y más que digno reflejo de la época en que se creó, finales de los 80, sin duda, la época barroca de la perfumería. Atributos como demodé y anticuado, pero con mucha clase, masculino y potente, con tres fases bien marcadas a la clásica, me resulta igual de maravilloso que Parfum de Peau. Calificación: 9/10.
Una miniatura en mi colección me dio cuenta de que no vale la pena llorar por este perfume: es un tótem, sí, pero no merece el dineral que piden los especuladores, considerando que es muy similar a su hermano menor, Montana Black. No digo que uno sea mejor, tienen matices que encajan más o menos con el gusto de cada uno. El antiguo es más vibrante, cálido y verde; el reciente más áspero, con notas de almizcle e incienso. De todos modos, son casi el mismo.
La extraño. La usé por allá por el 97′ y me enamoré: la madera y la variedad de flores que se acoplan a cada piel, una explosión de sofisticación y sensualidad. En Argentina ya no la consigo. Si estuviera, la volvería a tener sin pensarlo. Súper recomendable.
Al principio lo que más noté fue el limón (no tan fuerte como en Montana Pour Homme), aldehídos, estragón y lavanda. En las notas de salida, una estructura floral equilibrada con clavel, jazmín, rosa y geranio. El final tiene pachulí suave, cuero, sándalo, musgo, cedro, ládano y vainilla con un toque dulce leve. Esta fragancia, al inicio y al final, me recuerda a Halston Z-14, pero más suavizada y pulida. Su estela es pesada con aldehídos y cítricos, quizás reforzados por la pimienta. La duración es de más de 12 horas. Aunque es cuero, no es densa como otras; con los cítricos tiene potencial para calor y frío, pero más para día que para noche.
Un perfume de pleno estilo ochentero, muy aromático pero no invasivo, persistente, fuerte y delicado a la vez, con muchos matices. Percibo una frescura picante que bien se adapta a días lluviosos, esos en los que te apetece estar delante de una chimenea en buena compañía, con los aldehídos y el pino bien presentes que otorgan emociones nostálgicas. Brinda buena duración y está bien construido, buena opción para los amantes de este estilo. Sin duda apto para ocasiones especiales; si el olfato no me traiciona, noto una fusión entre Krizia Uomo y Azzaro Old. Respetable propuesta que descubrí gracias a Bofifa.
Deliciosa de veras, con esas notas ochenteras de pino, lavanda, cuero y un toque floral, tabaco y maderas. La salida recuerda a Quorum o Polo, pero al secar se vuelve seca, mágica y chispeante, con esa lavanda congelada heredada de Drakkar Noir. Es alegre y con gran duración. Es difícil describir algo tan complejo. Tiene rasgos canallas y sucios del helecho, pero sin serlo. Es un logro ser ambas cosas. Es una fotografía exacta del cambio en los 80, como Aramis New West. ¿Bogart One Man Show en versión Sport? Su autor, Edouard Flechier, creó también el exquisito Aramis Havana. Aramis es un tipo con traje blanco y puro; Montana es ese mismo tipo con pelo revuelto, cazadora de cuero, camiseta y un cigarrillo eterno. Dos versiones del mismo tipo, cada una valiosa. Aramis Havana podría ser un flanker de Montana. La primera versión viene en caja roja, hecha en París, botella oscura. Luego pasó a Italia, caja roja pero botella gris ahumada. Opinions varían, pero yo la encuentro bien de precio. Cuidado con confundirla con Montana Pour Homme, caja azul, que es cítrico floral almizclado. Mi veredicto: obra maestra, a cuyos pies me enamoré como adolescente frente a mi profesora de latín.