Para hombres
Sybaris Antonio Puig
Acordes principales
Descripción
Sybaris de Antonio Puig, lanzada al mercado en el año 1988, es una fragancia que captura la esencia de la masculinidad refinada y la aventura. Una oda a los hombres que prefieren los aromas intensos y duraderos, esta colonia se ha convertido en una elección predilecta para aquellos que buscan dejar una impresión memorable.
Desde la primera atomización, Sybaris despliega un espectáculo olfativo con notas de comino y mandarina, entrelazadas magistralmente con la frescura de la albahaca y los aldehídos, culminando en una explosión cítrica gracias al limón. Este inicio vibrante da paso a un corazón donde las notas verdes se fusionan con clavos de olor, sándalo y jazmín, añadiendo un toque floral y especiado que seduce los sentidos. El enebro de Virginia, junto con la canela y el geranio, añade una capa de complejidad sorprendente.
El fondo de Sybaris es una rica base de abrótano, incienso, y musgo de roble que se entrelaza con pachulí, cuero, vetiver y ámbar, creando una estela persistentemente cálida y terrosa. Este perfume, ideal para el hombre maduro y sofisticado, es perfecto para ocasiones especiales o para el uso diario, gracias a su excepcional longevidad y sillage.
Sybaris de Antonio Puig es sin duda un testimonio de la artesanía y la historia, ofreciendo una experiencia olfativa única que invita a explorar las profundidades de su complejidad y sensualidad. Esta fragancia, con su armonioso equilibrio entre frescura y calidez, se posiciona como una elección distinguida para aquellos que aprecian lo clásico y lo atemporal.
Resumen rápido
Cuándo llevarla (votos)
Notas clave
Comunidad
213 votos
- Positivo 93%
- Negativo 5,6%
- Neutral 1,4%
Pirámide olfativa
Estructura completa de la fragancia: de la salida al fondo.
Comunidad
Qué dicen los usuarios sobre propiedad, preferencia y mejor momento de uso.
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Duradera
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Moderada
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Género
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Unisex femenino
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¡Vaya! Parece que han añadido una buena cantidad de perfumes de Puig que aún no había probado. ¡Y este es, sin dudas, uno de los tesoros más preciados, al igual que Agua Brava, Vetiver y Quorum! Hace un tiempo, azuriiita me regaló Silver Shadow de Davidoff y, si no me falla la memoria, podría jurar que este perfume es lo más parecido a aquel tesoro. Era increíblemente duradero, con una fijación que te acompañaba todo el día y una estela que dejaba una impresión sin sobrepasar.
Desde que era pequeño, esta fragancia me había parecido algo de otro mundo. Recuerdo ver su publicidad en televisión en mi país, pero era tan efímera y yo tan joven y sin recursos, que nunca llegué a experimentar su aroma. Lo único que quedó en mi memoria fue esa promesa en el aire de ser el perfume ideal para quien apreciara el lujo y la belleza, o algo por el estilo; han pasado más de 25 años, así que perdonen si los detalles se me escapan.
Jamás imaginé que tendría la oportunidad de encontrarla años después, y mucho menos que cumpliría con todas mis expectativas de niñez.
Al principio, me envolvieron sus notas cítricas suaves, sobre todo la mandarina, contrastando con el fuerte carácter de las notas verdes y aldehídas, dejándome una primera impresión terrosa y algo polvorienta.
Con el paso de las horas, emergieron las esencias clásicas de flores y verdor, destacando el abrótano y un toque de clavo, llevándome a recordar fragancias icónicas como Givenchy Gentleman, Salvador de Salvador Dali (versión 1992), y Safari de Ralph Lauren, con las cuales comparte varias notas, especialmente en su base.
Pasadas siete horas, el pachulí y el vetiver se intensificaron, evocando aún más el recuerdo de Gentleman. A las doce horas, el pachulí se mezcló con notas de ámbar, cuero e incienso, manteniendo una esencia que me fascina.
Este perfume, al fin y al cabo, me parece una especie de eco de la elegancia y la complejidad que caracterizaba a fragancias como Gentleman, aunque con una formulación más sencilla, casi como si fuera su ‘hermana menor’. Tanto Safari como Salvador parecen seguir este legado, derivando de alguna manera de Sybaris.
Según Shiseido, tiene una estela moderada, que podría intensificarse con una aplicación más liberal, y en mi caso, su duración ha superado las 12 horas, lo cual es impresionante.
Definitivamente, es un aroma para quienes, como yo, nos perdemos en la belleza de los clásicos de la perfumería.
Recién probé este perfume y, sinceramente, me llevó un momento acostumbrarme a su aroma inicial. Pero a medida que se asienta, se vuelve realmente encantador, con esas notas animales y terrenales que sobresalen.
Me recuerda mucho a los perfumes icónicos de los años 80, en especial tiene un aire bastante cercano a Jules de Christian Dior, pero se siente más suave y casual. Lo compré en un conjunto que incluía una botella de 30 ml y un jabón pequeño, todo por 15 dólares, lo que me parece una oferta bastante buena. Definitivamente, considero que vale la pena darle una oportunidad.
La primera impresión es realmente fuerte, casi como sentir un pequeño estornudo.
Tiene un aire clásico de los 80, con una durabilidad increíble, como un portal al pasado para aquellos que aprecian ese tipo de perfumes antiguos que cautivan con su sofisticación.
Sus notas son ricas y cálidas, destacando cítricos y algunos toques realmente agradables, dándole un aroma natural y muy masculino durante la primera hora.
Aunque no es el más intenso en cuanto a rastro se refiere, compensa con una mezcla excepcional y una longevidad envidiable, definitivamente un trabajo bien hecho desde mi punto de vista.
Recientemente tuve la oportunidad de probar Sybaris gracias a mi amigo Jerry Drake, quien hablaba maravillas de este perfume, y debo decir que no me ha decepcionado. Este aroma tiene un toque que lo distingue como uno de los perfumes más emblemáticos que España nos regaló durante los años ochenta, y eso es decir mucho porque he probado bastantes. Algo interesante de este perfume es que estuvo a punto de ser parte de la línea de Paco Rabanne, pero al final decidieron que no encajaba con la imagen de la marca. Aunque pueda parecer que Sybaris hubiera tenido más éxito si se hubiera introducido al principio de los ochenta, su estilo es innegablemente impactante. Con una mezcla compleja que te lleva por un viaje desde fresco a terroso, luego a notas florales y herbales, e incluso a matices animales, se siente una obra maestra en cada inhalación. Es un perfume que no teme mostrar su esencia desde el primer momento, una explosión de aroma que desafía a cualquiera a ignorarlo. Su calidad y complejidad me recuerdan a otros perfumes legendarios, y aunque no es para todos, quienes aprecian un perfume con carácter fuerte y marcado seguramente quedarán fascinados. A pesar de su estallido inicial, su evolución es todo menos predecible, sorprendiendo con cada cambio. Definitivamente, es un perfume que no pasa desapercibido, duradero y con una proyección que deja huella. Su aroma viril y potente lo convierte en una elección audaz para aquellos que buscan dejar una marca innegable de su presencia.
La verdad es que es una pena lo que está pasando con los perfumes de antes. Antiguamente, encontrar un buen perfume en una botica local era toda una experiencia, desde descubrir fragancias únicas hasta charlar con quien te atendía. Hace años, esto era común, pero ahora, con el enfoque en ganancias rápidas y el diseño de productos pensando mayormente en el público joven, se ha perdido ese toque personal. Además, muchas de las marcas tradicionales españolas han desaparecido, y con ellas, una parte importante de nuestra identidad cultural en cuanto a perfumería se refiere. Ahora, todo se reduce a grandes cadenas que priorizan la cantidad sobre la calidad. Me entristece saber que Puig y otras casas importantes no van a revivir esos perfumes clásicos que tanto significaron para nosotros. La razón es simple: no es económicamente viable. Los ingredientes hoy en día son más caros y hay más restricciones, sin mencionar que parece más rentable adquirir licencias de marcas famosas para nuevos lanzamientos. Las grandes compañías del sector, desde LVMH hasta Estée Lauder, siguen esta tendencia, y parece que no cambiará pronto. Solo el tiempo dirá si la situación económica actual les obligará a reconsiderar su estrategia.
Ojalá la marca decida volver a lanzar esas icónicas fragancias como Moana, Zambra, Dore, Diagonal, Verte, Azur, entre otras. Aquellas esencias que realmente llegaban al corazón de los consumidores y se convertían en joyas preciadas en las perfumerías, las cuales, tristemente, ya no existen hoy en día. Ahora, comprar un perfume se siente como buscar en un supermercado donde uno se tiene que arreglar solo hasta llegar a la caja. Todavía recuerdo cuando Puig cuidaba hasta el más mínimo detalle en su línea de fragancias. Y no puedo dejar de mencionar ESTIVALIA, esa fragancia mágica y única. Tengo una amiga muy cercana en el mundo del Arte y Diseño que siempre dice que el día que vuelva Estivalia, todo será mucho más humano.
¡Ya veo que subieron muchas fragancias Puig que no había visto! Y justo esta, junto a Agua Brava, Vetiver y Quorum, es una joya de la corona. Azuriiita me obsequió la Silver Shadow de Davidoff hace meses, y si mi memoria no falla, es lo más cercano a esta joya. Tenía fijación impresionante, duración propia de los monstruos de la época y estela moderada.
La probé hoy y, aunque difícil de asimilar al principio, el secado es muy agradable, animal y terroso. Sybaris es un digno perfume ochentero, muy similar a Jules de Dior pero más ligero y menos formal. Viene en estuche con 30 ml y un jabón de 20 gr por 15 dólares. Aún creo que tengo oportunidad de adquirirla.
¿Alguna vez Puig pensará en relanzar sus grandes fragancias como Moana, Zambra, Dore, Diagonal, Verte o Azur? Las que llegaban de verdad y eran tesoros en todas las perfumerías, hoy no existen ni una sola. Todo parece un supermercado tipo Primor donde tienes que buscar la vida hasta llegar a caja. Hace años hasta el mínimo detalle lo tenías en la línea Puig. No termino sin recordar a Estivalia, mágica y única. Una amiga de arte y diseño dice que cuando regrese Estivalia, todo será mucho más humano.
Mi amigo Jerry Drake me probó este Sybaris, un auténtico elixir y uno de los mejores perfumes españoles de los 80 que he olido. Curiosamente, se pensó para Paco Rabanne, pero al final no ofrecían la imagen deseada. Quizá el estilo fuera poco moderno para finales de los 80; habría tenido más suerte a principios. Es un helecho aromático cargado de notas, con fases oriental y chypre de cuero. Está ensamblado de forma compleja, barroca y extravagante, como Kouros, Aramis o Ted Lapidus. La salida es portentosa, un muro de olor sucio e indigerible que te golpea hasta desgranarse. No es lineal: pasa de fresco y terroso a floral, herbal y animal. Es granítico, carne de cañón para los fans de las bombas masculinas. Proyección y duración excelentes, con componentes de buena calidad. Podría ser obra de Edouard Flechier. Me recuerda a Davidoff Classic o Montana Parfum d’Homme, y a Aramis Havana sin tabaco. Punzante, viril y musculoso, entusiasmará a los amantes de las leyendas ultramasculinas de los 80.
La salida es contundente y poderosa, con un picor en la nariz. Es una fragrancia ochentera con duración descomunal, una ventana al pasado para quienes quieren esas creaciones de antaño. Notas ricas y cálidas, con cítricos y aldehídos deliciosos; en la primera hora huele natural y muy varonil. La estela es media, pero compensa con una mezcla bien construida y una longevidad de primera clase. Trabajo satisfactorio.
Sybaris es una obra maestra de Puig, un chypre que te lleva a una era perdida de sofisticación. Empieza con una salida aldehídica luminosa y fresca, como un día soleado, preludio de algo más profundo. En el corazón, clavo y canela crean una dulzura envolvente y cálida. La base es el misterio: notas animales, quizás civeta, mezcladas con comino, aportando profundidad y sensualidad. Es más que un perfume; es una declaración de estilo. Evoca al hombre de los 80 con elegancia ruda y porte indomable, invitando a abrazar esa masculinidad audaz y refinada.
Esta fragancia fue un sueño de mi infancia. En mi país estuvo poco y cuando salió yo era niño sin dinero para algo así. Nunca la oí, pero me llamó la atención el aviso: fragancia para un hombre que amaba la belleza o el lujo. Ahora, jamás pensé que la obtendría como vintage y que cumpliría mis expectativas. Inicio con cítricos suaves (mandarina) y notas verdes/aldehídicas fuertes; me dio impresión terrosa o polvosa. Luego los clásicos florales con abrótano y clavo. A las 4 horas me recordó partes de Givenchy Gentleman, Salvador Dali 1992 y Safari de Ralph Lauren. A las 7 horas, pachuli y vetiver fuertes, más parecido al Gentleman. A las 12 horas, pachuli, ámbar, cuero e incienso suaves. Creo que tuvo inspiración en la elegancia de Gentleman, como una hermana menor, y ese estilo continuó con Safari y Salvador. Estela moderada (pesa con sobreaplicación) y duración superior a 12 horas. Es para quienes amamos la belleza de las clásicas.
Es difícil elegir entre tres joyas de Puig: Quorum, Agua Brava (ese laurel es puro deleite) y Sybaris, que es la absoluta. El frasco es simple pero con detalles art déco y futuristas muy ochenteros. El aroma es embriagador; golpea fuerte con enebro, comino, pachuli, cítricos, albahaca y clavos. Es un esquema aguerrido típico de la época, pero la delicia llega cuando Sybaris baja la guardia: canela ambarada, flores (geranio, jazmín) y un sándalo de Mysore perfecto entrelazado con el pachuli. Las especias y herbales pasan a acompañar en lugar de avasallar. El cuero no es protagonista, pero da un aspecto de varias capas, gamuzado y ahumado. Primero es punzante, herbal y cítrico, luego calma hacia algo floral, pachulezco y musgoso con toques de canela y sándalo. Es ahí donde brilla: cálido, cremoso y acogedor. Exquisita fragancia a la altura de los iconos de su tiempo.
Lo probé hoy y al principio cuesta un poco asimilarlo, pero al secar huele genial, animalito y terroso. Sybaris es un perfumazo ochentero que recuerda mucho al Jules de Dior, aunque más ligero y menos serio. Viene en estuche de 30 ml con un jaboncito de 20 gr por 15 dólares. Todavía creo que me da tiempo de pillar una.