Para mujeres
Paris Yves Saint Laurent
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Descripción
Descubre la esencia de la ciudad del amor encapsulada en el emblemático frasco de "Paris Yves Saint Laurent". Esta fragancia, homenaje a la elegancia y el romance parisinos, te invita a un viaje olfativo inolvidable por las calles empedradas y jardines floridos de Paris. Desde su lanzamiento, este perfume se ha establecido como un clásico atemporal, ideal para la mujer sofisticada y enamorada.
La atomización de "Paris Yves Saint Laurent" despliega una acorde inicial vibrante de rosa y mimosa, complementado con la frescura del jacinto y el ardiente geranio, mientras que las notas verdes y la capuchina añaden un toque de vivacidad que captura la esencia de los jardines parisinos en primavera. La flor de azahar del naranjo y el delicado espino se entrelazan con la casia y la bergamota, creando una sinfonía floral embriagadora.
El corazón del perfume se sumerge en un ramillete de rosa, violeta y azucena, adornado con la elegante flor de azahar del limero, el exótico ylang-ylang, el suave lirio de los valles y el seductor jazmín. Estas notas medias son un tributo a la diversidad de jardines y boutiques florales que adornan Paris.
Finalmente, el fondo de "Paris Yves Saint Laurent" abraza con notas de almizcle, heliotropo y sándalo, sobre un lecho de musgo de roble, ámbar y cedro, que añaden profundidad y persistencia, evocando el misterio y la sensualidad de las noches parisinas.
"Paris Yves Saint Laurent" es más que un perfume, es un viaje olfativo que captura la esencia de Paris, ideal para quienes deseen llevar consigo el encanto y la elegancia de la ciudad luz.
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Un aroma dominante de rosas combinado con toques de iris.
Déjame contarte sobre este perfume que acaba de cruzarse en mi camino, uno que me trasladó directo a un lienzo de emociones y colores igual que las obras de los grandes maestros impresionistas. La mezcla de aromas es simplemente sublime: encontramos desde la delicadeza de la rosa y el iris hasta la dulzura de la mimosa, pasando por toques de jacinto, violeta, heliotropo y lirio. Es una sinfonía floral que no se parece a nada que haya probado antes, un verdadero tributo al genio de Sophia Grojsman, quien tiene el don de crear flores en botella que realmente te hacen pausar y admirar su complejidad y belleza.
Durante una etapa de mi vida, entre mis 16 y 21 años, se convirtió en mi aroma fiel, en ese perfume que me definía. Y aunque rara vez me gusta mirar atrás, reconozco que este aroma tiene un lugar especial en mi corazón. A pesar de que hoy día es difícil de encontrar en mi país, estoy decidida a cruzarme de nuevo con él, porque ¿por qué negarme a mí misma el placer de revivir esa magia?
Cuando lo llevaba, era común ver a mi madre preguntarme con una sonrisa si lo que olía era mi perfume, diciendo que tenía un aroma encantador, casi como un vino lleno de flores y alegría. Si fuera un vino, sin duda sería un elixir floral, lleno de fragancias embriagadoras y colores que te elevan el ánimo.
Este perfume es un soplo de feminidad y vitalidad. Es exquisito, vibrante y poderoso, perfecto para los momentos especiales donde te sientes radiante, ya sea con un vestido deslumbrante o un maquillaje que atrae miradas. Es ese toque final para cuando quieres dejar a todos a tu alrededor simplemente maravillados.
Recuerdo mi primer frasco, era enorme. Me encantaba la rutina de levantarme, ducharme y rociarme con este perfume tan único antes de dirigirme a mis clases en la facultad de medicina. Era inconfundible ingresar al auditorio a las seis de la mañana para mi lección de anatomía; mis compañeros, todavía medio dormidos, no podían evitar seguirme con la mirada, atraídos por el aroma que dejaba a mi paso hasta que me sentaba. Siempre había alguien que me halagaba por el perfume incluso después de clase. Además, cada vez que andaba por el hospital, parecía llevar un halo de paz y amor a los rincones donde más se necesitaba. Con el tiempo, he probado montones de perfumes diferentes, pero este tiene algo especial que me hace volver a él una y otra vez cada vez que se acaba. Sus notas iniciales son predominantemente florales, con una fuerte presencia de rosas, y gradualmente se asienta en un acogedor abrazo de sándalo y maderas nobles.
Simplemente encantadora
Un aroma que me recuerda las rosas con un toque muy vivo, como si me llevara de vuelta a los últimos años de los ochenta (1987-1989), cuando adquirí una versión que venía con un disco de Edith Piaf. ¡No podría ser más parisino que eso!
Demasiado intenso para mi gusto. Parece que te envuelve en un manto de rosas que, dependiendo de cómo te sientas respecto a ellas, puede ser maravilloso o demasiado. En mi caso, fue lo segundo. Mis amigos y familiares no dudaban en comentar lo potente que era, llegando a catalogarlo como excesivo. Definitivamente, no es un perfume que volvería a elegir, ya que en lugar de placer, me trajo varios dolores de cabeza.
¡Increíble! Definitivamente, es mi elección de cabecera para damas. Siempre he mantenido que tiene una esencia única, imposible de igualar. Realmente no hay otro perfume que le haga sombra. Su carácter floral y suavidad lo hacen sumamente femenino, refinado y con una elegancia inconfundible. Me transporta a mi niñez, a aquellos momentos entrando a una iglesia, rodeado de flores frescas y el sutil aroma del incienso… simplemente nostálgico.
SelenaStars21 aquí, compartiendo mis pensamientos sobre los perfumes de Sophia Grojsman, conocida por darle un giro único y una complejidad a sus obras que las distingue en el mundo de las fragancias. No encontrarás en sus obras un conjunto simple de notas o aromas tenues; cada uno rebosa de carácter y una mezcla inteligente de matices que la han catapultado al estrellato en la perfumería, acompañada de algo que podría describirse como una colección de éxitos que harían verde de envidia a cualquier contemporáneo.
Para algunos, sus perfumes podrían rozar lo abrumador o lo excesivamente audaz, pero incluso ellos tendrían que reconocer la originalidad y el atractivo inconfundible de sus creaciones que definitivamente no se mezclan con la multitud.
Hoy, estoy aquí para hablarles sobre ‘Paris’, un tributo de Sophia a ‘Apres l’onde’. Su propósito era reinterpretar y transportar a los 80 a esta legendaria fragancia, con un enfoque particular en las rosas. Sin embargo, a mi juicio, la verdadera estrella es la violeta, aunque la rosa sigue siendo una figura prominente en esta composición, acompañada de cerca por la mimosa y el jacinto. A veces, estos roles se intercambian, lo que le da a ‘Paris’ su encanto característico, evocando la imagen de un ramillete de flores, con el almizcle añadiendo otra capa de complejidad apoyada sutilmente por maderas como el cedro y el sándalo.
‘Paris’ brilla especialmente en la primavera y el invierno, aunque en verano recomendaría usarlo con moderación. Entre la versión vintage y la actual no hay grandes diferencias, pero si tuviera que elegir, me inclino un poco más por la vintage. En comparación con otros florales destacados del mercado, ‘Paris’ se sitúa en un punto medio entre la intensidad floral de ‘Diorissimo’ y ‘Nahema’ o ‘Fracas’.
Definitivamente es una fragancia que capturará los corazones de aquellos que buscan florales con carácter y una identidad única.
Recuerdo haber probado este perfume cuando era una adolescente, a mis 15 años. En esa época, sinceramente, estaba muy perdida; no tenía claridad sobre mí misma, mis deseos, lo que me gustaba o desagradaba de la vida… El primer momento en que ese aroma llegó a mí, me envolvió de una manera tan profunda que, por un breve momento, me imaginé siendo una persona mayor. No fue solo la fragancia lo que me cautivó, sino cómo me hizo aspirar, aunque fuera por segundos, a ser esa ‘adultez’ con confianza y deseos claros, dejando atrás a la ‘adolescente insegura’. Ahora, ni siquiera puedo estar cerca de su aroma sin sentirme diferente.
Descubrí una esencia que es un viaje en el tiempo, rebosante de rosas poderosas, con toques de mimosa, jazmín y azahar que parecen traer consigo la esencia de un jardín eterno. Es un aroma intenso y clásico, que evoca imágenes de París en cada nota. Realmente Selene ha capturado su esencia en palabras. Este aroma habla de feminidad fuerte y decidida, ideal para una dama que abraza su elegancia y sofisticación. Definitivamente, es para aquella que camina segura de sí misma. Al principio, me pareció un poco pasado de moda, pero a pesar de haber pasado por algunos cambios, sigue manteniendo un toque de su encanto original, similar a lo que sucedió con Opium. Y bueno, qué decir del frasco, una obra de arte en sí mismo con su cristal finamente labrado.
Esta esencia me traslada a un París cubierto por nubes, donde la lluvia cae sin cesar… la verdad, me genera cierta tristeza. Tiene un fuerte olor a rosas, lo que le da un toque amargo que personalmente no va mucho conmigo, prefiero fragancias más dulces o exóticas. A pesar de eso, no puedo decir que sea un mal perfume. En mi piel, su efecto dura mucho tiempo y deja una huella bastante marcada. Si te gustan esos aromas que te hacen añorar tiempos pasados, podría ser una opción interesante.
Una auténtica maravilla, única en su estilo. No es una fragancia que cualquiera pueda llevar, ni es adecuada para cualquier ocasión. Solo ciertas mujeres entienden el momento perfecto para usarla. – TAMAR
La verdad es que este perfume no es para mí. Sin siquiera aplicármelo, el simple hecho de percibir su aroma en otras personas me hace sentir bastante mal. Parece que la mezcla de rosa con sándalo es demasiado intensa para mi gusto.
Este perfume me transporta a la época dorada de los 80, cuando los aromas florales eran la última moda. Recuerdo que fue un regalo de alguien muy especial para mí, y cada vez que tengo la oportunidad de percibir su aroma, es como si él estuviera de nuevo frente a mí. Al final, terminé dándoselo a mi mamá porque siempre terminaba tomándolo prestado sin preguntar. Curiosamente, el perfume parecía cobrar vida propia en ella, durándole todo el día. A pesar de haberlo pasado a manos de mamá, me encantaría reencontrarme con ese aroma algún día, simplemente para revivir aquellos bellos recuerdos.
Todavía se me viene a la mente el momento en que este perfume llegó al mercado hace años, y cómo me cautivó de inmediato. Ha pasado a ser uno de esos aromas que simplemente tengo que tener en mi colección, ya que siempre evoca gratos recuerdos. Cada vez que lo uso, es como hacer un viaje en el tiempo y revivir aquellos días juveniles llenos de amor. Es mi pequeño ritual para recordar buenos momentos.
Muy intenso para mi gusto.
UN VERANO EN LOS JARDINES DE PARÍS
Acabo de descubrir esta maravilla de perfume que parece haber capturado la esencia de un verano parisino. Creada por el famoso Yves Saint Laurent, esta esencia está inspirada en la ciudad del amor y sus encantadores parques y jardines. Yo, que he tenido la suerte de pasear por lugares como el Bois de Boulogne o el Jardín de Luxemburgo, puedo decir que este aroma realmente te transporta a esos sitios llenos de belleza. La fragancia es una explosión floral, desde la delicadeza de la mimosa y el azahar hasta la elegancia de la rosa y el iris, pasando por toques cítricos como la bergamota. Al principio, se siente una frescura única que luego da paso a un corazón donde el iris se lleva los aplausos, en compañía de la rosa. Es curioso, pero la mezcla logra que estos aromas, aunque distintos, parezcan fusionarse de manera natural. Además de estos, se pueden percibir matices de violeta y heliotropo, y hacia el final se asienta en notas amaderadas suaves. Este perfume, a pesar de tener una potente presencia floral, resulta ser sorprendentemente polvoriento en su final, lo que lo hace perfecto para el día a día. Aunque cabe mencionar que puede ser un poco intenso, así que mejor usarlo con moderación. Personalmente, lo encuentro ideal para aquellas que adoran los aromas florales sin ser abrumadoras. Es como llevar un pequeño jardín personal a donde vayas.
Han cambiado la fórmula y ahora es más suave y dulce, en vez del carácter fuerte y distintivo que tenía antes. Siempre fue mi preferido durante años. Pero la última vez que lo compré, me llevé un chasco tremendo. Está tan suavizado que ha perdido su esencia. Se ha convertido en un perfume que puedes usar en cualquier momento sin preocuparte de que a alguien le moleste. Su aroma ya no deja huella. Parece que los días de gloria de los perfumes de los ochenta han terminado.
¡Me encanta! Cada vez que me pongo este perfume, algún chico termina diciéndome que huelo increíble. Definitivamente tiene algo que atrapa. Lo recomiendo mucho, además de que su aroma permanece en la piel por bastante tiempo. Tiene un toque sensual y llamativo.
¡Es un aroma que te lleva directo a los 80! Sin duda, es una fragancia digna de añadir a tu colección. Tiene un encantador aroma floral cuando te lo pones, y luego emerge un sutil toque que recuerda al mentol, pero aún así es intenso y tiene una textura como de talco… ¡Y lo mejor es que dura muchísimo! Perfecto para esas ocasiones especiales.
Tengo un profundo admiración por Sophia Grojsman y su trayectoria en la creación de fragancias, lo que me lleva a hablar con entusiasmo de Paris, un perfume que en su versión original era sencillamente espectacular. Originalmente, este perfume lograba capturar la esencia de un jardín vibrante en un solo frasco, presentando una complejidad y variedad que iba más allá de lo predecible. Al aplicarlo, las notas florecían en una secuencia única en mi piel, empezando con una fuerte presencia de rosas, acompañadas por un toque verde, un poco dulce, que imaginé venía del casis. Después, evolucionaba hacia una mezcla más melancólica de mimosa y geranio, con un trasfondo oscuro proporcionado por la raíz de lirio. Con el paso de las horas, emergía un arreglo de flores blancas, principalmente azucenas, seguido por un jazmín cremoso y una base polvorienta de iris y maderas, cerrando con una nota dulce de heliotropo. Para mí, este perfume no solo evocaba la primavera parisina, sino todas las estaciones y los diversos momentos del día.
Lamentablemente, la fórmula actual de Paris ha perdido mucho de su encanto original. La nota de rosa se ha deteriorado, perdiendo su frescura, y muchos de los matices que le daban profundidad, como la mimosa, se han atenuado dramáticamente. La fragancia se ha vuelto más convencional, perdiendo gran parte de su identidad, y la adición de notas sintéticas en la base le han dado un carácter artificial. Aunque mantiene su durabilidad y estela, la esencia de Paris como era conocida se ha desvanecido, opacada por cambios que la han alejado de su inspiración inicial. Ahora, en busca de esa magia perdida, solo queda rebuscar en el pasado por un frasco de la versión original.
Esta es mi impresión sobre un perfume clásico, evocando recuerdos de una época antes del cambio de milenio.
Tengo en mi mente la imagen de París, retratada como un despampanante bouquet de rosas, donde se esconden violetas y diminutos racimos de espino blanco, iniciando con notas verdes y terminando con ese burbujeante aroma que me recuerda al champagne. Este perfume, en su época, encarnaba la esencia del glamour, del romance puro, siendo al mismo tiempo elegante y bohemio, uno de los más refinados y tiernos exponentes del dueto rosa-violeta. Comparándolo con White Linen, otro perfume de la misma creadora, Sophia Grosjman –a quien considero como la Meryl Streep de la perfumería–, este tenía una simplicidad conmovedora, sin ser simplista, excluyendo los aldehídos pero incorporando notas de mimosa, capturando así el espíritu glamoroso y romántico de París. Me transporta a un atardecer lleno de nostalgia en el puente de Alejandro III, a caminatas cerca de la Ópera Garnier y por Boulevard Saint-Michel, contemplando las casas francesas con sus característicos áticos mansardados, y en la distancia, la silueta icónica de la Torre Eiffel. Su elegante frasco con aires de art-déco, invoca el encanto de los tocadores de antaño, y con él, la posibilidad de un amor apasionado que París insinúa.
Sin embargo, la elección de publicidad porno-chic en los años posteriores señaló algo de turbulencia para YSL.
Hoy día, mi percepción ha cambiado, ahora me recuerda más a un ramo de rosas de plástico con un aroma artificial.
En 2004, tuve la oportunidad de probar este perfume y quedé completamente encantada. El aroma predominante era el de las rosas, complementado con otras fragancias suaves y encantadoras. Fue una experiencia maravillosa, el perfume tenía ese toque exquisitamente femenino y atractivo. Fue, sin dudas, un perfume adorable.
Siempre vuelvo a él después de explorar otros olores. Es ese aroma femenino y encantador que nunca pasa de moda, tan agradable y que fue todo un éxito cuando se lanzó. ¿Cómo podría dejarlo ir? Todavía tengo un frasco a la mitad, se reconoce de inmediato por su tapón negro y su delicado tono de rosa coral. Está lleno de olores que adoro: mimosas, violetas, jazmines, y sobre todo, rosas, muchas rosas que crean una esencia memorable. Envuelve en un aura de femineidad pura y absoluta belleza. Sin duda, es un emblema de ‘París’, y permanece como uno de esos perfumes legendarios.
Recuerdo con nostalgia aquel perfume Paris de los años 80, era como un jardín encantador lleno de rosas y violetas con un toque especial de madera. Realmente era una fragancia que me fascinaba, tan sofisticada, distinguida y femenina. Es una pena que aquel aroma inigualable haya cambiado tanto; se ha perdido la esencia que lo hacía único. Aunque todavía lo uso y tiene un lugar especial entre mis fragancias favoritas, ya no es el mismo. Ahora, lo que más resalta son las rosas y las violetas, pero falta esa mística del sándalo que lo hacía tan especial. Tampoco dura tanto ni tiene la misma intensidad que antes. Es triste ver cómo esta situación no solo afecta a Yves Saint Laurent, sino también a otras grandes marcas como Dior y Cacharel. Espero que las casas de perfumes escuchen nuestro llamado y se esfuercen por preservar la integridad de esos perfumes clásicos que destacan por su fuerza, elegancia y atemporalidad, los cuales muchas de nosotras todavía adoramos.
¡Simplemente me encanta este perfume! Lo considero una joya, aunque entiendo que para algunos puede ser demasiado dulce, hasta el punto de provocar dolor de cabeza. Precisamente por eso, suelo disfrutarlo más en la intimidad de mi hogar, que llevándolo fuera. Lo aplico especialmente cuando estoy sola, quizás mientras estudio o en momentos de estrés, ya que me hace sentir increíblemente bien y eleva mis ánimos al instante. Tan pronto lo huelo, me siento como si estuviera caminando por un próspero jardín, es como si estuviera explorando los campos floridos de Versalles o París, ¡es fascinante! Me da una sensación de paz, belleza y libertad indescriptibles. Y no creo que sea exclusivo para mujeres de edad avanzada, en absoluto. Estoy en mis treinta y me fascina.
Este perfume me ha conquistado con su aroma dulce y sutilmente cítrico. Se queda en la ropa por horas sin perder su fragancia inicial. Lo que más me gusta es que, a diferencia de otros, mantiene su esencia fresca y limpia sin variar. Realmente encantador.
Recién me hice con un bote de 125 ml de un perfume de Ysl Corp., viene en una caja con colores rosa, negro y dorado, y realmente es un encanto. Tiene un aroma floral bastante sofisticado. Me decidí a probar la versión que han reformulado recientemente y, para ser sincero, me ha decepcionado un poco porque la fragancia ahora parece mucho menos intensa que la antigua. Cambiar la fórmula ha sido un error, en mi opinión, porque si originalmente no te convencía, menos lo hará ahora que parece más diluida y artificial. Creo que los perfumes icónicos como este realmente no deberían ser alterados.
Este perfume me llevó de vuelta a los años 80, con su vibra romántica y femenina, realmente capturó la esencia de esa época. La fragancia tenía un toque fresco y sofisticado gracias a la presencia de la rosa, acompañada de una combinación de otras flores y un sutil aroma a maderas nobles que le daban una profundidad casi artística. Sin embargo, desde su reformulación, el perfume perdió su encanto. Ahora me recuerda al olor del agua estancada en un florero olvidado, sin rastros de sus antes ricas notas de maderas. Parece que L’Oreal, al tomar las riendas de YSL, ha perdido el rumbo con este clásico. ¡Es una verdadera pena!
Increíble aroma, elegante y atemporal. Perfecto para usar a cualquier edad y en distintas ocasiones, ya sea de día o noche. Este perfume tiene una vibra que te lleva directamente a las encantadoras calles de París, remontándote a los años 50 y 60. Te invita a vivir experiencias dignas de un ícono de estilo, asistiendo a cafés chic, funciones de teatro, óperas, cenas elegantes y fiestas llenas de glamour, todo mientras luces tus mejores galas. Te hace sentir como una verdadera estrella del cine clásico.
Paris capturaba esa esencia única de una mujer recién arreglada, lista para conquistar el mundo con su vestido y sombrero favorito, caminando con confianza pero guardando un toque de romance en su andar.
Era el tipo de persona que, aunque sensible, tenía una fortaleza imbatible. Alguien que podía emocionarse con una melodía pero no dudaba en señalar una falta de cortesía.
Sus notas florales eran excepcionales, fusionadas con un toque amaderado que brillaba intensamente, como violetas que hubiesen sido tocadas por la electricidad de un relámpago cerca de la Torre Eiffel en un día helado de invierno, formando una presencia que, en los años 80, fascinó a muchos, atrayendo miradas y cumplidos, pero manteniéndose siempre enigmática y elusiva, como un gato que juega a ser inalcanzable.
Este fue el perfume más romántico y a la vez misterioso que he tenido, con un equilibrio perfecto entre frialdad y calidez.
Su carácter ambiguo durante las noches me fascinaba.
Hasta el día de hoy sigo buscando uno antiguo, porque me recordaba la fuerza que puede esconder la delicadeza femenina.
Definitivamente no fue una buena experiencia. Decidí invertir en un frasco de 30 ml, a pesar de su alto precio, sin tener la oportunidad de probarlo primero ya que no había muestra disponible. Para mi sorpresa, el aroma dista mucho de lo que recordaba cuando mi hermana lo usaba; en lugar de las intensas rosas que esperaba, me encontré con un olor que me recordó a talco y a flores que usualmente se ven en funerales, lo cual fue bastante desagradable. Parece que cambiaron la fórmula para mal, dándole ese toque de colonia anticuada que no esperaba, y lo peor de todo es que mantuvieron el precio elevado.
Tuve la suerte de encontrar una edición vintage de esta fragancia, con su icónica caja negra, adornos corales y detalles dorados en los lados, de los tiempos cuando todavía era parte de Ysl corp. Realmente brilla en la temporada de primavera y verano. Lamentablemente, la nueva versión no le hace justicia: tiene un aroma a rosa que no se siente natural y su presencia se desvanece en apenas tres horas. Es una joya que conservo preciada, dado que es difícil de hallar hoy en día. Los perfumes clásicos no deberían ser alterados. No entiendo qué les sucedió desde que Loreal adquirió Ysl. Fragancias legendarias como Opium, Rive Gauche y París no fueron bien tratadas en sus reformulaciones, a diferencia de otros clásicos como Lou Lou, cuya nueva versión no es tan desacertada.
Recientemente adquirí otra edición del perfume EDT de 2006, ese con la encantadora caja rosa, justo antes de que la marca pasara a manos de L’Oréal en 2009. Lo puse a prueba junto con la versión vintage que tiene diseño en negro y rosa, y sinceramente, no encuentro grandes diferencias entre ambos. Afortunadamente, tengo los dos en versión tamaño grande, porque la versión actual de este perfume que está en venta deja mucho que desear. Hace poco lo probé y ni la estela ni la duración del aroma se mantienen, pareciendo que el contenido se ha diluido significativamente. Estoy convencida de que desde que L’Oréal tomó las riendas de YSL, ha habido no una, sino varias reformulaciones de este perfume, transformando lo que solía ser una joya de fragancia en algo completamente diferente… y eso sin mencionar que el precio sigue siendo el mismo. Lo más frustrante es que niegan cualquier cambio en la fórmula después del 2009.
Siento un verdadero desconsuelo al recordar París, ese aroma floral único y perfecto que alguna vez existió. Era ese tipo de fragancia que te hacía sentir única y radiante, pero de una manera sutil, como si simplemente estuviera ahí para realzar tu esencia. Lo que lo hacía incomparable era esa mezcla precisa de flores, tan real y equilibrada que parecía contener un poco de la magia de los icónicos perfumes de los años ochenta.
Pero lo que queda hoy día no es ni una sombra de su anterior gloria. Ahora, me parece más bien como el triste olor de las flores marchitadas que podrías encontrar en un cementerio, sin rastro de su esplendor pasado. No es que haya sido simplemente reformulado, como les ha pasado a tantas fragancias legendarias… A París lo han despojado de su alma. Lo que ha sucedido con él es una verdadera tragedia, sin el más mínimo respeto o compasión.
No puedo recomendarte, Paris.
Para mí, te has convertido en algo sumamente desagradable e incómodo. Crecí en un hogar donde mi madre alternaba entre tu aroma y el de Eau de Rochas. Los días que te elegía, sentía un malestar comparable al de comer algo que no te cae bien. Eran días para olvidar. Tu particular olor me provocó las primeras migrañas, por lo que he terminado por evitarte a toda costa.
No logro encontrar en ti esa esencia de cafeterías chic, moda de alta costura o el encanto propio de París. En su lugar, experimento una batalla de aromas que me resulta extremadamente desagradable, incluyendo una nota que me resulta especialmente rechazable. No estoy seguro si es la violeta la que me provoca tal reacción, pero solo pensar en ello me causa escalofríos.
Usuario: DulceAroma23 – Opinión: Este perfume realmente dejó una huella en mí desde hace años. Tiene esa elegancia y suavidad inolvidable, con un fragancia maravillosa de violetas. Es un lujo y sí, también un poco costoso.
Este perfume era mi imprescindible cuando era más joven. Me sentía muy femenina y atractiva cada vez que lo usaba, y siempre capturaba la atención de mis parejas de aquel entonces. Sin embargo, las últimas veces que lo he adquirido, no me ha convencido para nada. Parece que lo han cambiado y ya no tiene ese toque especial que me enamoraba. La última vez que me lo puse, al principio solo podía oler a alcohol, y aunque después de unos minutos logré detectar un leve recuerdo de su esencia original, está claro que ya no es lo que era. Es una pena, porque para mí, ese aroma tenía un significado muy especial.
Este perfume es como adentrarse en un jardín florido, con un dulce aroma que recuerda a miel y polen, y que evoluciona hacia un toque limpio y algo similar al jabón tras unas horas. Definitivamente, no es de aquellos aromas que pasan desapercibidos; tiene presencia y perdura con el tiempo. Como no conocí su versión anterior, para mí es una fragancia completamente nueva. Se distingue por ser refinado, puro y no es algo que encuentres todos los días. Lo recomiendo completamente, especialmente si buscas expresar una sensación de elegancia y autoridad. Eso es lo que me hace sentir este perfume.
Para aquellos de nosotros que hemos tenido el placer de experimentar la versión original de este perfume, la fórmula actual simplemente no hace justicia. Es un hecho afortunado que aún poseo algunas botellas de los años noventa, cuyo contenido aún huele tan intenso como en el momento de su compra, algo que parece un sueño lejano con la tendencia actual hacia productos de menor duración. Este perfume ha sido la elección de mi suegra durante toda su vida, lo que me impide usarlo por respeto a ella, aunque debo admitir que la tentación de aplicármelo de vez en cuando es grande…
Después de leer tantas opiniones positivas, me siento un poco intimidada al compartir la mía, pero aquí va. Quiero hablarles de un perfume EDT que era de mi madre, comprado allá por los años 2000.
Este perfume lo describiría como un clásico instantáneo, ideal para la primavera. Es un ramillete floral hermoso, con un ligero toque dulce. Las rosas, violetas y mimosas brillan por encima de todo, pero también se pueden notar matices verdes y de madera en el trasfondo.
Cuando te lo pones, es bastante intenso al principio, pero se asienta en una fragancia suavemente empolvada que es simplemente divina.
La perdurabilidad de este aroma es impresionante, y su estela es justo la adecuada, ni muy fuerte ni muy sutil.
Es un perfume lujoso, tradicional y sofisticado. No tengo idea de cómo será la versión actual, solo espero que le hayan hecho justicia. Esta edición merece todo el respeto porque, para mí, es una de las interpretaciones más hermosas del aroma de rosas.
Desde siempre he soñado con visitar Francia, y si París huele así, ahora entiendo mi fascinación por este aroma que me recuerda a un exuberante jardín de rosas. Curiosamente, aunque no se menciona la miel entre sus ingredientes, puedo jurar que ese dulce aroma se entremezcla a la perfección con las rosas.
Para mí, este perfume es un homenaje a las rosas. No logro distinguir otras fragancias, solo un encantador y embriagador olor a rosas con un toque de miel, lo cual me parece perfecto porque adoro ese aroma. Tiene un carácter polvoriento que lo hace aún más irresistible. Simplemente, lo amo.
Soy AromaLover84 y recién probé este perfume que me lleva de vuelta en el tiempo. Al principio, es bastante intenso, como un ramillete de flores frescas. Me recuerda a esas lociones corporales antiguas, con un toque refinado y distinguido. Definitivamente, tiene esa esencia retro potente que, si te van esos estilos clásicos, te va a encantar.
Imagina sostener un hermoso ramillete de rosas frescas, justo en medio de una encantadora florería. Al respirar profundamente, captas la fragancia dominante de las rosas, pero también notas delicadas de otras flores, verdes tallos, maderas y hojas del lugar, aunque estas sensaciones se encuentran en un segundo plano. Yves Saint Laurent ha logrado, una vez más, encapsular la sofisticación y el espíritu de la mujer parisina, reflejando los aromas característicos de diferentes rincones de esta ciudad inigualable.
Este perfume realmente me sorprendió. Desde el primer momento, te envuelve con un aroma intenso a rosas, fuerte al inicio pero que poco a poco se transforma en una fragancia suave, mezclando a la perfección notas de rosas delicadas, un toque atalcado y una sensación cremosa. Lo increíble es que bastaron unas pocas pulverizadas para llenar mi habitación con su presencia; y es que la fragancia tiene un alcance que cubre mucho espacio y se mantiene durante horas. La primera vez que lo usé, me apliqué tres veces y hasta seis horas después, seguía sintiendo su aroma fresco como si me lo acabara de poner. Definitivamente, este perfume se ha convertido en un aliado indispensable para mí, y sin duda lo volveré a comprar. Es un verdadero tesoro hoy en día.
Calidad de la fragancia: 10/10
Durabilidad: 10/10
Presentación: 10/10
Creo que deberían hacer una distinción clara de este perfume antes y después de su gran cambio, porque la diferencia es abismal, casi como si fueran dos perfumes completamente distintos.
Descubrí esta joya del 2001 que, más que ser solo un estallido de flores, es una verdadera bomba de fragancia. La clave está en saber dosificarla, ya que su aroma y duración son tan potentes que pueden dejar huella, pero de una manera que siempre te saca una sonrisa.
No soy experta en distinguir cada una de las notas que lo componen, pero lo que sí puedo decir es que mezcla de rosas y violetas de una manera tan intensa y realista, nada parecido a esas fragancias sobrecargadas de flores. Tiene ese toque dulce y un poco polvoriento que al mezclarse con tu piel se vuelve mágicamente salvaje.
Recuerdo que mi mejor amigo de más de veinticinco años me pidió encarecidamente que reservara este perfume para la noche, porque según él, cambiaba totalmente el ambiente entre nosotros.
Sin duda, es uno de los perfumes que más elogios me ha traído, especialmente de los hombres. Y pensar que hay quien prefiere fragancias aún más exóticas y extremas, cuando a veces, lo más cautivador puede ser simplemente lo que está bien hecho.
No hagan caso a los comentarios negativos. A aquellos que no les convenció el nuevo cambio, ya captamos su punto. Pero sería genial si pudieran describir cómo realmente huele este nuevo perfume. Muchos de nosotros buscamos opiniones aquí para decidir nuestra compra, así que sería de mucha ayuda si compartieran descripciones objetivas sobre la fragancia.
Hoy quiero compartir la sensación que me dejó este perfume, más allá de sus componentes. El clima hoy ayudó a que se realce su presencia: una lluvia nocturna que refrescó el ambiente, y un ligero viento a unos 19 grados. Es una fragancia que encaja perfectamente con lo femenino; tiene esa mezcla floral con toques cítricos muy sutiles que, al asentarse, deja una sensación atalcada y suave, ideal para quien se considera tierna y delicada, pero al mismo tiempo, fuerte y segura de sí. Es tan versátil que combina tanto con un atuendo casual como con uno más elegante, y siempre mantiene esa aura de distinción. Su esencia es muy pura. Cabe mencionar que mi opinión se basa en la fórmula actual, no tuve la oportunidad de probar la versión original, la cual entiendo que era aún mejor, aunque difícil de encontrar hoy. Aunque percibo un ligero toque artificial, creo que la persona que lo usa puede potenciar su encanto natural. Es probable que no sea del agrado de los más jóvenes y no lo consideraría unisex. En resumen, no es una maravilla pero tampoco decepciona.
Recuerdo esos maravillosos momentos en que un perfume realmente capturaba esencias divinas. ¡Me encanta!
Este perfume tiene un aroma antiguo y elegante, lleno de notas florales. Definitivamente le conquistó el corazón a mi madre. Sin embargo, advierto que tiene una fragancia intensa, lo cual puede no ser del agrado de todos. Por eso, sugiero no adquirirlo sin antes probarlo o regalarlo solo si estás seguro de que a la otra persona le agrada este tipo de perfume. Personalmente, prefiero los aromas más dulces y menos intensos, ¡así que este no es para mí!
Recientemente, me hice con el Paris EDP, un aroma que, por alguna razón, todavía no encontré listado en Fragrántica (ya envié la petición para incluirlo).
Eligiendo la versión EDP fue porque evoca recuerdos del EDT que le compré a mi madre hace años, en 1995, aunque debo admitir que algo le falta. No quiero insistir demasiado en el tema de la reformulación, pero realmente cambiaron mucho este perfume.
Algo del EDT actual me molesta un poco. De todas formas, estoy segura de que voy a disfrutar mucho de este perfume durante este otoño.
Realmente me ha reconfortado mucho ver sus opiniones, tanto de hombres como de mujeres, que hemos tenido el placer de conocer y disfrutar este perfume tan distinguido. Desde que estuvo disponible ha sido mi sello personal, mi tesoro. No obstante, noté que en los últimos tiempos algo había cambiado y erróneamente pensé que era yo el problema, que quizás embellecía demasiado los recuerdos. Los aromas de rosa y violeta, entre otros, se desvanecieron. Ahora entiendo que ha sido por una nueva formulación. ¡Agradezco mucho el saberlo!
¿Alguien más se ha dado cuenta de que no encuentran el Eau de Parfum en Fragrantica? Tengo en mi poder la versión 2009, esa con el tapón adornado con una tapita dorada, y simplemente es excepcional. Lo que me tiene enamorada es su sutileza floral, ese toque ligeramente empolvado y su capacidad para irradiar una feminidad vibrante y llena de vida. Definitivamente, es una fragancia que encarna a la perfección la elegancia y la presencia de una mujer con mayúsculas, es pura sofisticación.
Este perfume es como sumergirse en un jardín de flores suaves y polvorientas, perfecto para aquellas ocasiones en las que quieres sentirte y lucir espectacular. Tiene ese aroma clásico y elegante de los años 80, como volver en el tiempo a una era de sofisticación. A pesar de que han actualizado su fórmula, aún se pueden distinguir las múltiples capas de su compleja fragancia. Sigue siendo un encanto algo antiguo pero deliciosamente nostálgico.
Hace años, en los 90, recibí como obsequio este perfume en un diseño peculiar, un pequeño trapezoide que era imposible mantener de pie; algo incómodo pero singular, nunca lo llevé en el bolso aunque parecía ser su propósito. Solo lo usaba para ocasiones especiales. Recientemente, adquirí un tester de la EDP en El Corte Inglés, notando sus diferencias con el perfume original de finales de los 80. Si bien mantiene la base almizclada característica de las creaciones de Sophia Grojsman, siento que la frescura y la vivacidad de la rosa, anteriormente realzada por la violeta, ahora se ve opacada por el excesivo uso de iris y heliotropo. Muchos perfumes de Sophia destacan por su riqueza floral y lujo, sin embargo, este Paris de YSL me parece que ha perdido su brillo, pareciéndose más a un montón de flores mezcladas sin un sentido claro, recordándome más a Eternity. Eternity, aunque más salvaje y osado, me resulta menos pretencioso y personalmente, lo prefiero. Extraño la audacia de la rosa en el Paris de antes, esa fragancia que aseguraba el éxito en las noches de los 90. Ahora, su aroma me trae a la mente esas celebraciones donde parece más importante competir por la pamela más grande que disfrutar del momento. Aunque intenta representar lujo, me parece un lujo más superficial que auténtico. La opción más cercana que he encontrado a aquel Paris original es Monaco de UTC, que de alguna manera logra capturar esa esencia que tanto extraño.
Este perfume me recuerda a esas damas elegantes, adornadas con joyas y envueltas en abrigos de piel, que se reúnen para disfrutar de un buen chocolate con churros. Mi tía lo recibió como regalo, un frasco de 75ml, pero al cabo de un tiempo se cansó de él y terminó pasándomelo cuando ya estaba medio usado. Durante unos 15 años, lo guardé olvidado en el fondo de mi armario, y es curioso cómo, con el paso del tiempo, empiezas a apreciarlo de otra forma. Tiene un aroma envejecido a la perfección, dominado por rosas y violetas con un toque de talco. Además, notas de geranio y cedro le añaden intensidad. Es un perfume con un aire bastante vintage que deja una estela duradera, y ciertamente, tiene un toque muy francés.
Quiero compartir mi primera opinión en este sitio acerca de un perfume que tiene un lugar especial en mi corazón, ya que era el preferido de mi abuela. Me trae recuerdos de los años 80 y 90, cuando apenas era una niña. Aunque el aroma actual no es una réplica exacta, captura la esencia del original, lo cual me emocionó mucho al encontrarlo recientemente en una tienda.
El perfume Paris es como recibir un abrazo cálido y reconfortante. Tiene una intensidad y densidad notables, predominando las notas florales, lo que puede ser abrumador si se usa en exceso. Su aroma tiene un aire de otra época, reflejando elegancia, fuerza y feminidad.
Personalmente, no es el tipo de fragancia que usaría a diario, pero me encanta por las emociones y recuerdos que me trae, lo cual encuentro muy reconfortante. Aunque no tengo planes inmediatos de comprarlo, estoy contemplando la idea de tener un pequeño frasco por su significado sentimental.
La adquirí en la década de los 90, animada por los muchos halagos y comentarios positivos que encontré. Sin embargo, la experiencia no cumplió mis expectativas. Para mí, este perfume se traducía en un olor a rosas continuo sin variación alguna en mi piel.
Aunque no puedo negar que tenía un aroma agradable, no logró convencerme del todo; terminó oliendo a rosas con un exceso de talco. Además, fue bastante decepcionante en cuanto a durabilidad en mi piel; desaparecía en poco tiempo.
Después de ese primer frasco, decidí no volver a comprarlo.
Recuerdo que mi madre solía llevar este aroma en la década de los 90. Era una fragancia encantadora, con una sutileza y feminidad que realmente destacaba. Al enterarme que se le etiqueta como un ‘vintage’, me sorprendí porque tenía en mente algo totalmente diferente para ese término. Ahora pienso, si este es el estándar para los perfumes vintage, ¡qué maravilla!
Simplemente, ‘Paris’ es ese perfume atemporal que captura la esencia de la feminidad y el refinamiento con su mezcla magistral de violetas y rosas. Su aroma profundo y cálido nos transporta a otra era, encapsulando elegancia, intensidad y esa sofisticación innegablemente femenina.
¿Te imaginas un mundo sin ‘Paris’? Para mí, es como si fuese ese héroe desconocido, cuyo legado ha permitido que florezcan nuevas fragancias. Sin embargo, es imposible ignorar cómo su singular esencia ha sido eclipsada por su popularización. A pesar de esto, sigue siendo un aroma distintivo que ha dejado huella.
Me lleva de vuelta a esos veranos de mi infancia, comiendo fuera en noches estrelladas en el jardín de nuestra casa de pueblo. Era un tiempo de familia, sin formalismos, lleno de libertad y anticipación por las aventuras nocturnas. En medio de esa vitalidad juvenil enérgica y desbordante, recuerdo el perfume Paris de mi madre, favorito. En ese entonces, la gente usaba un solo perfume para todo, sin importar la estación. El aroma de mi madre, un intricado baile de notas florales, llenaba el aire cada vez que pasaba. Era como un ramo de flores viviente que traía alegría, inocencia y buen humor a todos. La mezcla de rosas, jacinto, ylang-ylang, y jazmín en Paris, aderezado con un toque de sándalo y violeta, capturaba esencialmente la esencia romántica y la belleza de la ciudad del amor. Este perfume, radiante y lleno de vida, es una oda a Paris y a la femineidad compleja, ideal para aquellas mujeres fuertes y vulnerables a la vez. Una fragancia que requiere una presencia igualmente dominante para llevarla, especialmente por su intensa duración y estela.
Nunca había escrito una reseña sobre un aroma hasta ahora, y eso se debe a la notable diferencia entre lo que recordaba y lo que es hoy. Como bien dice el refrán, ‘lo que se fue, se fue’, pero siento que este perfume de París de los años 90’s merece una mención. Es uno de los primeros que tuve y aún guarda un lugar especial en mi corazón. Fue gracias a este aroma que comencé a interesarme verdaderamente en los perfumes, descubriendo mi predilección por fragancias con matices de rosa y violeta, y una clara inclinación por las esencias con un toque ’empolvado’. Lamentablemente, la versión actual no me convence, y nada más me queda el recuerdo de aquel París que tanto me gustaba.
No estoy familiarizado con la versión original que parece haber causado controversia, así que solo puedo hablar sobre la versión que tengo. Me hace recordar mucho a Eternity de CK, un clásico aroma floral que siempre fue el favorito de mi mamá. Sin embargo, Eternity tiene un toque particular que nunca fue de mi agrado. Mientras buscaba algo distinto pero con una vibra similar, me topé con este perfume. Aunque guardan ciertas semejanzas, este no tiene aquel matiz que siempre me molestó en Eternity; por el contrario, es puro y floral, lo cual lo hace sentir más fresco y agradable para mí. Desde mi punto de vista, este perfume supera a Eternity en todos los aspectos. Cuando mi mamá lo probó, también quedó fascinada, aunque curiosamente ella no encuentra que se parezcan. Sea como sea, ambos estamos encantados con el descubrimiento.
Me recuerda a un aroma suave y floral, como si combinara elementos de Red Door y Eternity, con un toque especial que me lleva a pensar en rosas y violetas.
Realmente, este perfume me trae sentimientos encontrados. La creadora, Sra. Grojsman, definitivamente ha captado algo especial, aunque no necesariamente puedo decir que me transporta directamente a París, a pesar de su complejidad y encanto. Mis viajes a París me mostraron una ciudad llena de contrastes: desde la impresionante arquitectura hasta rincones que deslucían un poco. Recuerdo especialmente un hermoso día de primavera junto al Sena, con música y danza en el aire, una joven pareja bailando tango capturó mi atención por su pasión y conexión, simbolizando un París diferente al usual relato glamoroso. Pero, al oler este perfume, la imagen de esa pareja y los momentos encantados no vienen a mi mente. Incluso comparando esta fragancia con otra de la misma creadora, siento que falta esa chispa que las relacione con la vivacidad parisiense que experimenté. Aprecio la intención y el esfuerzo artístico detrás de esta creación, pero no logra capturar completamente la esencia de París para mí. Además, experimenté una decepción con el rendimiento del producto, especialmente al comparar versiones antiguas con las actuales. La duración y proyección han disminuido notablemente, lo que me lleva a cuestionar el valor del producto hoy en día. Sin duda, hay un talento indiscutible detrás de su creación, pero siento que las limitaciones actuales la han dejado un tanto corta en cuanto a lo que promete entregar.
Lo usaba mi mamá en los 90 y lo recuerdo precioso, extremadamente elegante y femenino. Leí que es un perfume ‘vintage’ y pensé en otros estilos, pero si los vintage huelen así, ¡qué belleza!
Lo tuve hace mucho, pero es de esos perfumes que se te quedan grabados. Elegante y delicado, fabuloso olor a violetas. Un sueño, y caro, por cierto.
Esta es mi primera reseña y quería hablar del perfume de mi abuela, que usaba en los 80-90 cuando yo era niña. El recuerdo del aroma es muy vívido; lo probé recientemente y, aunque no es idéntico, mantiene el espíritu vintage y lo reconocí al instante. París es un abrazo cálido y denso, muy floral e intenso. Puede ser intoxicante si se aplica de más. Se siente de otra época, elegante y femenino. No es para mí, pero lo amo por las sensaciones que evoca, me resulta terapéutico. Quizás en el futuro compre un frasco pequeño, por ahora me conformo con el recuerdo.
Lo compré en los 90 con muchos elogios, pero para mí fue una decepción. En mi piel solo olía a rosas atascadas sin evolucionar. Aunque era un aroma bonito, no me convenció. Su desempeño fue pésimo y no me duraba nada. Terminé con un solo frasco y no volví a comprarlo.
Esta es la única reseña que he escrito de una fragancia que actualmente es diferente a la que conocí, ya que como dice una canción: “ya lo pasado, pasaaado”; pero creo que merece la pena dedicar unas líneas al perfume Paris de los años 90’s. Fue uno de los primeros que tuve y lo recuerdo con cariño. Gracias a éste desarrollé el gusto por los perfumes y me di cuenta que me agradaban mucho notas como la rosa y la violeta y que mi tendencia sería hacia las fragancias “atalcadas”. La fórmula actual no me gusta, así que seguiré añorando al antiguo Paris.
Qué preciosas y esperanzadoras han sido las lecturas; creo que no podré aportar nada nuevo, pero tengo que compartir mi opinión sobre esta fragancia. La versión que reseño es el EDT de mi madre, comprado allá por los 2000. Es una fragancia bien hecha, refinada y perfecta para la primavera, un bouquet floral exquisito. Tiene un toque dulce, destacan la rosa, la violeta y la mimosa, pero también se notan los acordes verdes y amaderados de fondo. Aunque al principio huele intenso, al secar deja un toque empolvado de ensueño. La duración es excelente y la proyección moderada. Es un EDT opulento, clásico y delicado. No sé qué tal es la versión actual, espero que no la hayan arruinado. No lo merece, porque esta versión sigue siendo memorable y romántica. Simplemente, una de las mejores fragancias de rosa creadas.
Para quienes hemos olido la versión antigua, no podemos aceptar lo que se vende hoy, que huele diluido y no tiene nada que ver con lo original. Tengo la suerte de guardar varios frascos de los 90 con perfume dentro; a pesar de estar abiertos, conservan el olor intacto tras tantos años, algo imposible de imaginar hoy con la obsolescencia programada hasta en los perfumes… Es el perfume que usaba mi suegra toda la vida, así que por respeto no lo uso, pero sin duda me da ganas de ponérmelo más de una vez.
PARÍS: ENTRE LA NOSTALGIA DE UN CLÁSICO Y LA INCERTIDUMBRE DE SU FUTURO Hay fragancias que no se adaptan: sobreviven. Y París es una de ellas. Firmado por Sophia Grojsman en 1983, este perfume es una carta de amor empolvada, exuberante y rosa. Rosa con mayúsculas. No una rosa cualquiera, sino una rosa teatral, envuelta en violeta, aldehídos y luz difusa. Una rosa que ríe, coquetea, flota… y se queda. París tuvo muchas pieles. El EDT vintage, brillante y expansivo, abría como una risa lanzada al viento: violeta, rosa, mimosa, heliotropo, iris… todo cubierto de polvo de hada y maquillaje antiguo. No era tímido. Tampoco pedía disculpas. Era ese tipo de perfume que definía un estilo, una mujer, una época. Décadas después, Yves Saint Laurent lanzó el EDP, una versión que no existía originalmente y que en realidad es el heredero directo del EDT clásico, aunque suavizado. Es, hasta hoy, la formulación más fiel al ADN vintage. Conserva esa estructura de talco floral, esa melancolía luminosa, pero ya no invade ni grita. Es más llevadero, más adaptable a los códigos actuales, más realista en primavera, otoño o espacios cerrados. Un susurro elegante de lo que fue. No mejor. Pero tampoco peor. Solo distinto. Más posible. En contraste, el EDT actual, reformulado hasta casi perder su alma, ha sido finalmente descatalogado recientemente. Aún quedan unidades a la venta, pero ya no late como antes. El EDP, de momento también ausente de tiendas, parece que volverá en un nuevo packaging y, probablemente, con otra reformulación. Todo cambia. Incluso lo que parecía eterno. Y sin embargo, París nunca fue solo una fórmula. Fue también un frasco: cristal facetado que, en sus primeras ediciones, llegó incluso a vestirse con un cinturón de tul negro con lunares rosas. Una evocación directa del vestido de alta costura que inspiró el perfume: negro, con un gran lazo rosa, exuberante, teatral. Como una fantasía textil hecha perfume. Yves Saint Laurent no diseñó París, lo vistió. Le dio su carácter. Hay perfumes que son piel. Otros son memoria. París es lo segundo: una nube de polvos y risas, de carmín y terciopelo, de juventud sin nostalgia y de alegría sin moderación. Puede que lo hayan reformulado. Puede que lo silencien. Pero hay aromas que se quedan a vivir en la memoria… 🍀
París, te llevas un gran no. Eres pesado, pesadillesco y agobiante. Mi madre te usaba alternándote con Eau de Rochas, y el día que tocaba París es como cuando en el comedor te sirven un plato que te revuelve el estómago. Día arruinado. París desencadenó mis primeras migrañas con tu reflujo barato y peleón, y como tal, eres ya mi enemigo declarado, al que huiré siempre. Aquí yo no siento cafés elegantes, abrigos de Balenciaga y encanto parisino, aquí hay pura lucha de poder repulsiva entre varias notas vintage y una asquerosidad de molécula que me da dentera, una ranciedad punzante. No sé si es esa violeta declarada que se siente de broma, pero solo de pensarlo se me ponen los pelos de punta.
No quiero describir las notas sino la emoción que me da. Hoy es un día fresco, llovió toda la noche, hay un viento suave, unos 19 grados. Es un aroma femenino, floral, levemente cítrico, que al secar es atalcado y polvoriento. Para una mujer tierna, delicada pero segura de sí misma, que no importa si lleva un outfit simple o sofisticado, la gente sabe que es una dama. Es muy limpio. Aclaro que reseño la versión reformulada, no conocí la vintage, que obviamente era superior, pero es un unicornio azul difícil de encontrar, me quedo con lo que hay. Si tiene un toque sintético, más en la piel que lo lleva, le da el toque especial. No creo que le guste a alguien menor de 35 años ni es unisex, en resumen no es tan malo pero tampoco es extraordinario
París es un clásico que merece respeto por su mezcla perfecta de violetas abrasadas y rosa, creando algo cálido y envolvente. Es fuerte, elegante, intenso y muy femenino, con reminiscencias de otra época. Me pregunto qué pasaría si no existiera. Lamento que la industria lo haya masificado hasta convertirlo en un olor genérico, perdiendo su esencia.
Me lo puse para ir a un recital a la noche, duró hasta el otro día, riquísimo y se siente un montón
Una gran decepción y estafa. Compré un frasco de 30 ml a ciegas porque su precio es muy elevado y no había probador; huele a talco y flores de velorio, espantoso. Lo recordaba como rosas potentes cuando lo usaba mi hermana, lo reformularon para peor, huele a colonia antigua, pero sin bajar su precio.
Por suerte conseguí una versión vintage (de la época de YSL Corp) de caja negra, coral y líneas doradas a los costados. Es magnífico para primavera y verano. La reformulación es mala: rosa sintética, estela muy moderada (a las tres horas ni rastro del perfume). Lo cuido ya que es difícil de conseguir. Los clásicos no deberían ser reformulados. No sé qué pasó con YSL desde que L’Oréal la compró. Opium, Rive Gauche y París fueron mutilados por la mala reformulación (por ejemplo, Lou Lou otro clásico fue reformulado pero no es tan mala la reformulación).
Perfume vintage, floral y refinado. A mi mamá le encanta. Es bastante potente. No recomiendo comprarlo a ciegas ni regalarlo sin que la persona lo conozca. Yo, que soy de los dulces y los gormandos, no lo soporto jajaja!!!
No conocí el aroma original del que todos se quejan asi que daré mi opinión respecto al actual. Este perfume me recuerda mucho al aroma del Eternity de CK, un aroma floral vintage el cual es uno de los perfumes favoritos de mi madre. Pero en el Eternity encuentro una nota que no es de mi gusto y que siempre me desagrado cuando ella lo usaba. Buscando una opción diferente llegué a este aroma el cual se me hizo muy parecido (no son exactamente lo mismo, pero van por el mismo camino) pero donde el Eternity tiene esa nota que me molesta, el Paris es limpio huele a flores y no tienes esa nota incómoda. A mi parecer Paris es una opción superior a Eternity en todos los sentidos. Mi madre lo probó y de igual manera quedó enganchada con el aroma aunque para ella no se parece en nada a Eternity ^^’
Una rosa atalcada con matiz de violetas. Es una mezcla de Red Door y Eternity
Qué malas reseñas, para los que vienen, si no les gustó la reformulación ok, ya entendimos, ahora pueden ser objetivos y decirnos cómo huele la nueva fragancia? Muchos venimos a informarnos aquí junto a otras referencias para comprar, por favor tratemos de ser útiles…
¿Por qué no está el Eau de parfum en Fragrantica? Yo poseo el de 2009 con la tapita dorada y es una maravilla. Esas flores un poco atascadas, esa luminosidad femenina y alegre. Es un perfume para una mujer en mayúsculas, con porte y elegancia sutil. Maravilloso y elegante.
Otra obra de arte de la Sra. Grojsman. Es curioso, la imagen que tengo de París no es tan glamorosa y romántica como la describe la gente y la dibuja Hollywood. Cuando fui en invierno (Y algún verano), encontré un ambiente urbano con las típicas dolencias de la gran ciudad siendo la principal, los contrastes: Áreas muy limpias con avenidas enormes mostrando espacios impactantes con la conocida estética haussmanniana pero, casi cruzando un par de calles, barrios deslustrados con cemento sucio, papeleras repletas de basura justo a las puertas de fruterías o tiendas de barrio; ambiente cosmopolita repleto de oportunidades y bulevares con restaurantes y cafeterías elegantes donde el precio de lo que sea pone el punto de distinción a la frivolidad del parisino pudiente o del turista snob pero, a poca distancia, transeúntes malhumorados caminando a sus trabajos, vigilantes del metro harapientos y tristes, policías de expresiones agresivas y distancias interminables. Una ciudad de imágenes, museos, monumentos, iglesias y zonas memorables pero también mucha pobreza, agresividad contenida y miradas inciertas. Aún así, recuerdo el sábado de una primavera tibia en la que a la salida del (espectacular) museo de historia natural me llevaron a un lugar encantador a la orillas del Sena donde cada cierta distancia había unos pequeños anfiteatros de uso público. Allí la gente llevaba voluntariamente sus equipos de música para bailar o hacer algún espectáculo con el único ánimo de divertirse en comunidad. En uno de esos anfiteatros había música de tango y se notaba que el lugar era punto de encuentro pues gente de toda clase y edad estaba sentada mirando a otros salir a bailar y se reconocían entre ellos. Recuerdo a una pareja joven, no más de 21 o 22 años, vestidos de forma casual pero elegante bailando ajenos al mundo, él relajado pero muy seguro y ella dejándose llevar mientras disfrutaba cada segundo, cada vuelta, cada paso y mientras lo hacía, su cara mostraba placer, un rictus hermoso de mujer joven que en ese momento hacía el amor bailando. No pude dejar de mirarlos y envidiar saludablemente lo que ambos parecían vivir en ese momento. Es probable que todo eso haya sido una impresión mía pero con diferencia es la mejor experiencia que tuve allí. Ahora bien, yo no puedo asociar esta fragancia al olor de la ciudad. No veo a esa muchacha desprendiendo París a ritmo de tango. Ni siquiera puedo asociarla a Parisienne, obra también de la señora Grojsman, que debo decir, no me ha gustado mucho. Aún así, puedo reconocer conceptualmente que esta fragancia pueda representar a una ciudad tan interesante y compleja pues la fragancia se me antoja así mismo. Me gusta eso de esta creadora y me gusta lo difícil que pone el alcanzar listones. París no es para las niñas que derrochan glamour sacándose fotos frente a la pirámide del Louvre en su viaje de fin de curso. Finalmente, ando cada vez más enfadado con Yves Saint Laurent. El frasco que he testado en casa de una amistad era antiguo y aunque he sido muy respetuoso con la dosis (Bordeando la tacañería más incómoda, me dijeron), he podido percibirla sin problemas. Comparando con lo que se vende ahora, el asunto bordea lo absurdo. Trato de ser permisivo con estas cosas pues comprendo lo de las restricciones pero creo que todo tiene límites y esos son cuando claramente el precio no vale las prestaciones. Cada vez descubro más fragancias (Nuevas y antiguas) de esta casa con proyecciones y duración más cortas. Lo dicho, una obra de arte aunque en la actualidad un poco corta de prestaciones.
Es un aroma vintage, su salida es bastante fuerte, es un floral, me da la impresión de que huele a crema corporal. Es un aroma fuerte y elegante, clásico. Si te gustan los vintage potentes, este es para ti
Me ha consolado leer los comentarios de quienes tuvimos la suerte de usar este perfume especial. Fue mi joya e icono desde que salió al mercado. Pero en los últimos años noté que ya no era el mismo y pensé que era yo quien transformaba la gloria pasada en charco barroso. Se perdió la rosa y la violeta. Ahora sé que es por la nueva reformulación. ¡Gracias!
Un conjunto de flores que genera un aroma a miel y polen, de forma preciosa que al secar se vuelve limpio y un poco jabonoso. No es un aroma sutil, es potente y duradero. No tuve la versión antigua, así que lo reconozco como un perfume aparte. Es elegante, limpio y nada común de estos tiempos. Totalmente recomendable para probar en piel, para damas elegantes con liderazgo, así me inspira este aroma.
No entiendo cómo Yves Saint Laurent ha fulminado un perfume emblemático para tantas generaciones de mujeres. Desde diciembre discontinuado. Es un olor especial, diferente, con personalidad. Ahora solo sacan flankers de Mon Paris que huelen todos iguales. Un olor similar a otras fragancias y otras firmas. París es un perfume con clase, fino, un olor floral tan delicado y nada invasivo. Un perfume con mucha identidad.
Siempre me pareció un perfume de señorona con abrigo de pieles y chocolate con churros. Mi tía me regaló la mitad de un bote de 75ml y lo guardé 15 años. Al volver a olerlo, noto que envejeces con él; huele a rosa y violeta atascadas, geranio y cedro. Es intenso, muy vintage, con una estela interminable y muy francés.
Recuerdo esas tardes de verano en el pueblo, comiendo al aire libre bajo las estrellas, sin ceremonias, solo familia y libertad. Mi madre usaba París, un perfume único que duraba todo el año. Su aroma era un romance inocente, como llevar un ramo enorme, llenando el ambiente de alegría y esperanza. Me encanta cómo las notas florales, especialmente la rosa con sus hojas y tierra, el jacinto y el jazmín dulce, crean una idea completa: un estado de ánimo, un lugar. Sophia Grojsman parece haber convertido la magia de París en fragancia. Es luminoso y radiante. Aunque la estela es intensa, requiere personalidad para usarla sin sentirse abrumada. Es maravillosa para mujeres con carácter pero vulnerables, una joya vintage de los 2000.
Durante mi juventud fue mi perfume. Me hacía sentir femenina y a la vez sensual. Mis parejas de aquella época se volvían locas con el aroma. Todavía lo compro, pero es vergonzoso cómo lo han reformulado. El último frasco que compré hace unos meses huele más insípido que el de hace tres años. Cuando me lo rocié solo me olía a gas, menos mal que a los minutos pude percibir un poco de aquella belleza que nunca más volverá. Es como la metáfora de mi vida.
Fragrantica debería diferenciar entre Paris (antes del Apocalipsis L’orelaico) y después, porque no es simple reformulación, son dos perfumes distintos. Yo encontré una maravilla del año 2001 y más que una bomba floral, es directamente una AK47, que controlando el gatillo, porque su estela y duración son enormes, sigue dejando cadáveres a su paso, pero con una sonrisa en los labios. No soy capaz de discernir todas sus notas, solo percibo una mezcla de rosas y violetas realistas e intensas, muy alejadas de las pamelas ornamentadas, a lo Audrey Hepburn en “Mi bella dama”, porque tiene un punto dulce-polvoso que al mezclarse con la piel se vuelve un poco animal y la lleva al lado peligroso. Recuerdo que mi mejor amigo de toda la vida, con más de 25 años de amistad casta y fraternal, me pidió que limitara su uso nocturno a principios de este siglo porque le nublaba la hermandad, ligeramente. Y en general, es una de las fragancias que más cumplidos han suscitado, especialmente entre el género masculino. Para que luego nos vendan civetas y ouds extremos y oro molido como la quintaesencia de lo que nos puede atraer más en una persona. Quizás, simplemente, sean las cosas bien hechas las que marcan la diferencia.
Conocí el perfume original por una profesora que lo llevaba y me fascinaba ese aroma, así que cuando me hice mayor fue el primero que me compré y lo disfruté como una enana. Luego dejé de usarlo porque ya me olía a abuelita. Pero un día de estos me voy a pasar por una perfumería para ver cómo huele la versión de hoy 😉
Es un ramo de rosas en el interior de una floristería; mientras tienes el ramo e inhalas la intensidad de su aroma, se puede sentir el olor de otras flores, tallos, maderas y hojas del local, aunque no en mayor medida que las rosas. Nuevamente Yves Saint Laurent capta la esencia de la mujer parisina y mezcla los olores predominantes de cada zona de esta ciudad tan única y emblemática…
Me invade la pena cuando pienso en París, era el floral más hermoso y perfecto que se ha hecho, te hacía sentir hermosa y especial pero no te abrumaba, sino que te acompañaba. Sus flores eran tan auténticas y bien balanceadas que no se pueden comparar con ninguna, tenía la magia de los magníficos perfumes de los ochenta. Ahora no es ni la sombra de lo que fue, un agua sucia donde se han pudrido un ramo de flores de cementerio. No ha sido mutilado como muchos magníficos perfumes reformulados… París ha sido asesinado. Sin vergüenza ni compasión.
Flores atascadas para adornarse y vestirse de manera espectacular para una noche especial. Huele a elegancia rococó de los 80. Aunque esté reformulada, se perciben sus capas bien elaboradas. Sigue siendo una maravilla ligeramente vintage, un aroma nostálgico agradable de oler.
Mi sueño más grande ha sido y es conocer Francia. Y si así huele París, entonces por algo adoro este bouquet de rosas tan exquisito. No contiene miel, la detecté en conjunto con las rosas. Rosas, rosas y solo más rosas es todo lo que huelo en este majestuoso perfume, ya que no percibo los demás aromas, solo rosas con miel; lo que para mí es suficiente ya que me encanta el olor de las rosas. Polvoroso, exquisito y muy embriagador aroma. Lo amo.
Consigui otra botella de un EDT con la caja rosa del 2006 (antes de que pasara a L’Oréal en 2009) y lo comparé con el vintage de caja negra y rosa; no noto tantas diferencias. Por suerte son los dos frascos grandes porque el París actual que se vende es otra fragancia. El otro día lo probé y la estela y duración son imperceptibles y el elixir casi transparente muy aguado. Estoy segura que L’Oréal al comprar YSL hizo ni una sino varias reformulaciones de París. Con un perfume que era una obra maestra hicieron un sacrilegio… y el precio sin bajar. Y lo peor es que niegan las reformulaciones post 2009.
Me estoy llevando una sorpresa….no me esperaba…..lo han reformulado. Lo conocí hacia 1985, lo usaba una profesora, le pregunté, tiempo después comencé a usarlo. Yo lo he usado cuando su olor era absolutamente delicioso, encantaba. Ahora no sé que haré, pediré una muestra antes de comprarlo…..
Me recuerda después de horas puesto a Flower by Kenzo
Qué tiempos tan bonitos donde un perfume era realmente un perfume <3 lo quiero
Me llevé el EDP porque me trae recuerdos del EDT que regalé a mi madre en 1995, aunque sigo sintiendo que le falta algo, no quiero dar por hecho que sea por la reformulación, pero es que han hecho un lío con este perfume. El EDT actual huele raro. Este otoño lo voy a disfrutar muchísimo 🙂
En los 90 me lo regalaron en un frasco estrambótico que no se podía poner en pie, así que supongo que era tamaño bolso, aunque lo guardaba para ocasiones especiales. Ahora tengo un tester de la EDP y es vistosa y contundente, pero no es la de los 80-90. Guarda el ADN almizclado de Sophia Grojsman, pero la rosa luminosa queda sofocada por un uso excesivo de iris y heliotropo. Resulta demasiado genérico, como un batiburrillo de flores picantes. Tiene más en común con Eternity, pero este es menos asilvestrado y más pretencioso. Atrás quedó aquella rosa fastuosa y audaz. París era un triunfo en las salidas nocturnas de entonces. Ahora huele a bodas y bautizos, compitiendo por quién lleva más joyas o baila más Paquito el Chocolatero. Huele a lujo ostentoso. Lo más parecido al vintage que he encontrado es el Monaco de UTC, que al menos guarda algo de su antiguo espíritu.
Es un aroma muy agradable a rosas, en su salida se percibe muy fuerte, ya cuando empieza a asentarse se notan rosas tiernas, atalcadas y a la vez cremosas. En mi caso, con tan poquito atomizarlo, se percibió el aroma en toda mi recámara ya que tiene una estela muy amplia y duración prolongada a pesar de ser agua de tocador. Cuando lo compré me eché 3 sprays y a las 6 horas aún tenía ese agradable olor como si me lo acabara de poner. Sin duda volvería a comprarlo ya que lo considero una joya en estos tiempos. 🌟Estela: 10/10 🌟Duración: 10/10 🌟Presentación: 10/10