Para hombres
Agua Lavanda Antonio Puig
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Descripción
Descubre la frescura envolvente de "Agua Lavanda Antonio Puig", un clásico atemporal en el mundo de las fragancias que captura la esencia pura de la naturaleza. Imagina un paseo al amanecer por los campos de lavanda en flor, donde cada atomización te envuelve en un aura de tranquilidad y bienestar.
Esta colonia se abre con notas chispeantes de bergamota que se entremezclan delicadamente con el aroma herbal y refrescante del romero, preparando los sentidos para el corazón de esta experiencia olfativa: la lavanda. Esta nota central, auténtica y serena, se complementa a la perfección con toques sutiles de geranio y la especiada calidez de la nuez moscada, creando un bouquet equilibrado y natural.
A medida que "Agua Lavanda Antonio Puig" se asienta en la piel, las notas de fondo emergen con una base robusta de musgo de roble y cedro, añadiendo profundidad y carácter. El almizcle y el haba tonka aportan un acabado suave y sensual que perdura, invitando a quien lo lleva y a quienes lo rodean a una experiencia inolvidable.
Este perfume, más que una simple fragancia, es un homenaje a la belleza de lo natural, ideal para quien busca reflejar una imagen de elegancia sutil y aprecia los momentos de paz y armonía.
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De entre todos los perfumes de Puig, este es el que menos me atrae, pero aun así lo veo como un imprescindible en mi colección. Es un perfume con un fuerte aroma a lavanda, perfecto para momentos casuales como estar en casa o dar una vuelta por el barrio. Definitivamente, es para esos días en los que quieres algo súper relajado y sin complicaciones.
simplemente encantador, aunque dura poco, vale totalmente la pena
Recientemente, tuve la increíble suerte de encontrar un frasco de perfume de 90 ml llamado ‘Agua Lavanda’ en una antigua farmacia aquí en la ciudad de México. Fue una sorpresa total, porque hasta ese momento, no sabía ni que existía este aroma, especialmente porque por aquí estamos más acostumbrados a perfumes como ‘Agua Brava’ y ‘Quorum’ de Puig. Pero al parecer, en los años 70, ‘Agua Lavanda’ también tenía su lugar en el mercado. Lo especial de este frasco es su diseño, idéntico al de ‘Agua Brava’, con forma de gota y un tapón de madera, pero claramente etiquetado como ‘Agua Lavanda Dry Lavanda’. Incluso la caja, aunque un poco deteriorada, era de un verde pino que inspiraba confianza. Con el permiso del vendedor, pude oler y probarlo en mi piel; no es una versión en espray, lo que me pareció curioso e interesante, ya que en los 70 era menos común encontrar perfumes con vaporizador. Al aplicarlo, me sorprendió encontrar un aroma muy similar al de ‘Agua Brava’, pero definitivamente diferente y especial. Este perfume, después de más de 40 años en la botella, se transformó y reveló una fragancia de lavanda intensa pero delicada, con toques verdes y un dulzor sutil y duradero. Me enamoré al instante. Lo mejor de todo, la compra me costó aproximadamente 13 dólares, aunque hoy día se podría vender por mucho más, hasta 55 euros, si es que se encuentra. Parece que Antonio Puig diseñó este perfume usando ingredientes similares a los de ‘Agua Brava’, pero reemplazando las notas cítricas por lavanda francesa de alta calidad. A pesar de su simplicidad, ‘Agua Lavanda Dry Lavanda’ irradia una complejidad que seguramente ganó muchos seguidores en su tiempo, y que incluso hoy, 40 años después, sigue conquistando corazones. Este frasco se ha convertido en uno de mis tesoros personales, y si tienen interés en conocer más sobre esta versión de ‘Agua Lavanda’, les sugiero buscar en línea para ver la botella. Solo una nota final: desafortunadamente, ‘Agua Lavanda’ no está disponible en el catálogo de Puig en México, así que no es posible comprarlo directamente aquí.
AGUA LAVANDA Puig
¡Hola a todos!
Siempre he pensado que el aroma de Lavanda no tiene género, y este perfume lo confirma. Predominantemente, este huele a pura Lavanda. Inicialmente, se percibe una mezcla de lavanda y limón, pero el toque cítrico se desvanece rápidamente, dejando que la lavanda brille en todo su esplendor. Parece que los demás ingredientes están ahí solo para resaltar y mantener el aroma de Lavanda, que es exactamente lo que busco.
Para quienes aman el aroma natural, esta fragancia recuerda al acto de apretar una flor de lavanda entre los dedos, liberando su esencial y cautivador olor. Me topé con esta colonia hace algunos años y me alegré de ver su reciente reintroducción en el mercado después de un tiempo de ser difícil de encontrar.
Adoro cómo, a pesar de ser una colonia, tiene una presencia y duración notables. También descubrí que el olor a lavanda me relaja antes de dormir. Por eso, siempre tengo a mano un frasco rociador (ya que el original no incluye uno) para aplicar sobre mi almohada y sábanas cuando busco un descanso profundo. Simplemente, ¡me encanta!
Este no tiene ninguna similitud con Agua Brava (otro favorito de Puig), pero su encanto es único.
El diseño de la botella es hermoso, reafirmando mi opinión de que este perfume tiene un valor increíble para su precio.
Un consejo: la versión en botella grande de plástico no justifica su coste a menos que le añadas unas gotas de aceite esencial de Lavanda.
¡Saludos a todos!
Un aroma que nunca pasa de moda. Es la esencia de la pureza y la frescura. Mi mamá era muy delicada con las fragancias, pero Agua Lavanda Puig era la excepción; le encantaba. Cada vez que la huelo, siento que ella está cerca. Además, mi hermano solía recordarnos cómo a Frank Sinatra también le encantaba esta colonia cada vez que nos visitaba y nos traía una botella.
Recuerdos que perduran en un aroma…
Me lleva de vuelta a esos días de escuela, despertando cada mañana con el aroma del jabón de afeitar y la lavanda que permeaba la casa. Ese era el olor distintivo de mi padre, una fragancia que me acompañó día tras día hasta que cumplí 18 años. Ese aroma es más que un recuerdo; es un legado de momentos compartidos, encapsulado en notas de lavanda fresca y cítrica, que después se mellowed hacia un corazón de madera.
Han pasado 14 años desde la última vez que sentí esa fragancia, aún cuando guardo un frasco completo. A pesar de los años, el aroma de lavanda intenso con un toque cítrico me transporta a aquellos momentos. No estoy seguro si la composición ha cambiado con el tiempo, pero recuerdo que, en su momento, su intensidad solo duraba unas pocas horas antes de tornarse más suave.
Solamente en una ocasión me crucé con alguien cuyo perfume me recordó a aquel. Curiosamente, siempre sentí que en mi padre, ese aroma tenía un carácter más vibrante y verde.
Este perfume me lleva de vuelta a mi niñez. Recuerdo claramente el olor llenando la habitación mientras mi mamá nos peinaba después de bañarnos. Aunque ha pasado mucho tiempo, todavía lo uso, especialmente en días casuales o cuando me visto deportivo. Es curioso cómo nadie logra identificarlo; siempre recibí elogios por ‘oler a limpio’, aunque es un término que hay que tomar con cautela puesto que no todas las fragancias con esa descripción son agradables.
Lanzada en los años 40, esta fragancia tiene un aire vintage, pero a la vez es moderna y fácil de llevar. Lo que realmente me gusta es que está hecha con ingredientes naturales, lo que hace que huela diferente en cada persona.
Al principio, te golpea con un aroma cítrico potente que luego se suaviza en una lavanda fresca, manteniendo su presencia de manera notable durante aproximadamente una hora antes de volverse más sutil. La naturaleza volátil de los cítricos significa que esta explosión inicial no dura mucho tiempo.
Combina notas de lavanda con toques suaves de cedro y tonka, lo que añade un equilibrio entre lo masculino y femenino, aunque tiende un poco hacia lo masculino para mí. Es versátil, adecuada para cualquier temporada o evento, excepto quizás para ocasiones románticas, ya que no la consideraría una fragancia seductora.
Además, los jabones de manos que comparten su fragancia son excelentes y bastante económicos, lo cual es un plus.
La Lavanda Puig me transporta a esos momentos de pura felicidad, a esos domingos llenos de sol y risas, a esa sensación de estar absolutamente limpio tras un baño reconfortante. Es un aroma que me recuerda a los abrazos cálidos y reconfortantes, algo que siempre traigo a la mente cuando pienso en lo que significa ser hijo o padre.
Es una fragancia que nunca resulta abrumadora, incluso si te pasas aplicándotela. Inicia con un toque ligeramente alcohólico que rápidamente da paso a un aroma cremoso y herbal que inevitablemente te inunda de nostalgia, te hace valorar el presente y te llena de esperanza hacia el futuro.
Cuando alguien pasa por mi lado y lleva puesto este perfume, inmediatamente pienso que estoy ante alguien genuino, directo y amable, con un corazón tierno. Es una fragancia que no solo deja tu piel sintiéndose fresca, sino que también purifica el alma, mezclando a la perfección esa esencia clásica con pinceladas de modernidad. Te embarga un halo de positividad y luminosidad, típico de seres que irradian luz por donde pasan.
La primera vez que la vi fue desde la ventana de una tienda, escondida entre otras muchas fragancias. Me cautivó al instante, como si fuese un trozo de cielo para alguien que anhela el pasado. Estaba allí, al alcance de la vista, pero inalcanzable en realidad, como si la tienda estuviese desierta, cerrada por un breve momento. Decidí esperar un poco, pero nadie volvía. Tuve que irme a trabajar, pero la imagen de ese perfume no se me iba de la cabeza.
Días después, intenté de nuevo entrar a la tienda, pero no había suerte. Nadie respondía. Mi rutina se convirtió en repetir ese intento sin éxito, casi sintiéndome parte de una repetición constante, como en la película ‘El día de la marmota’, preguntándome cuándo cambiaría el ciclo.
Durante semanas, seguí acudiendo a ese escaparate fuera del tiempo, donde los perfumes olvidados parecían habitar un lugar abandonado. Cada visita aumentaba mi fascinación por ellos, destacando entre ellos el Agua de Lavanda de Puig, testigo de una era donde lo simple era más apreciado.
Vivimos en un mundo donde la prisa domina, y detenerse a disfrutar de lo pequeño requiere planificación. Sin embargo, mirar hacia el pasado, hacia aquellos momentos llenos de significado, es un refugio, un recordatorio de lo que realmente importa.
Casi había renunciado a la esperanza de entrar a la tienda cuando un día, por casualidad, vi que la puerta estaba abierta. Al entrar, conocí a los dueños, un matrimonio jubilado listo para cerrar su negocio tras una vida dedicada a embellecer la existencia de sus clientes con fragancias.
Allí, entre cajas de Agua de Lavanda, me di cuenta de que un perfume guardado es como un violín en su estuche, silencioso y esperando ser descubierto. Al abrir la botella y aplicarla, no solo reviví la fragancia, sino que también desperté recuerdos de un mundo que creía perdido, con Puig como maestro de ceremonias de un tiempo en el que cada aroma era un regalo de sonrisas y recuerdos.
¡Hey Chelo 1, mil gracias por compartir tu opinión!
La verdad es que me animé a dejar mi comentario gracias a la tuya, que fue muy enriquecedora y me encantó. Realmente has captado la esencia inolvidable de esta fragancia que tanto significa para mí.
Totalmente de acuerdo contigo en que el aroma a lavanda tiene ese efecto calmante increíble. Es curioso, pero yo también tengo el hábito de rociar un poco en las sábanas antes de dormir, y te puedo decir que mis noches son mucho más placenteras gracias a eso.
Y sí, esta colonia ha mantenido su calidad a lo largo del tiempo, sigue siendo excepcional como siempre.
Opinión Personal:
Me encantó compartir mi experiencia con Lavanda de Puig. Es una fragancia que me fascina tanto que siempre tengo algunos frascos de reserva, ya que a veces es un poco complicado de conseguir. Para quien perciba que su aroma ya no es tan intenso como antes, aunque a mí me parece que sigue igual de potente, una pequeña recomendación sería añadirle unas gotitas de aceite esencial de lavanda. Yo lo he hecho en ocasiones y funciona de maravilla.
¡Un saludo a todos!
Este perfume es un clásico en los estantes de muchos. No pretende ser más de lo que es: una fragancia simple y accesible que, a pesar de su sencillez, no deja de ser de calidad. A veces, otros perfumes son considerados mejores solo por su precio elevado y las historias extravagantes acerca de su creación, pero este se mantiene fuerte en su simplicidad. La presentación en botellas de plástico grandes puede restarle algo de caché, pero no cambia el hecho de que sigue siendo esa colonia confiable de siempre. En mi hogar siempre había una, y tanto mi padre como yo la usábamos regularmente, especialmente después de afeitarnos. Aunque ahora se vende mayormente en estos envases de plástico, donde vivo, en Coruña, todavía puedes encontrarla en perfumerías Arenal en su tradicional botella de vidrio. En casa, incluso solemos rellenar esta botella de vidrio con el contenido de una de plástico. Tengo un frasco de 200 ml que todavía conservo.
AGUA LAVANDA de PUIG me trae de vuelta el aroma puro y natural del campo. Su botella verde encierra el olor a lavanda y romero, mezclado con el cálido sol y la frescura de la montaña. Añade toques fuertes de geranio, cedro, musgo y almizcle, haciendo las primeras notas aún más vibrantes.
Para mí, esta colonia es un pasaje de vuelta a la niñez, a los momentos felices, a las duchas de primera hora y a los baños al anochecer. Es ese aroma familiar que levanta el ánimo de todos.
No puedo evitar recordar las vacaciones de verano en el campo, esos días de mi infancia que se quedaron grabados en mi corazón, rodeado de fragancias tradicionales que llenaban el aire de los domingos y los únicos olores que conocía todo el pueblo.
AGUA LAVANDA de PUIG me recuerda también a los días de verano con los amigos, en los que nuestra maestra, la señorita Pili, nos llevaba de excursión en lugar de darnos clases aburridas. Aprendimos a apreciar los aromas que la ciudad desconocía: frutas del verano, plantas aromáticas y hasta el olor de la naturaleza cruda.
Lo que más me emocionaba era recolectar lavanda en el monte. Nos enseñaron a hacer botellas aromáticas con ramilletes de lavanda, una labor que a pesar de los rasguños y las manos pegajosas, dejaba un recuerdo perfumado de esos días en el campo.
Siempre hacía una botella especial para la señorita Pili, nuestra versión peculiar de Mary Poppins, quien llenaba nuestros días con historias, música y, sin saberlo, una pizca de amor infantil.
Quiero compartir mi experiencia con la colonia Agua Lavanda Puig, la cual es fácil de encontrar por toda España. A pesar de ser una opción asequible, me ha sorprendido gratamente su calidad y cómo consigue ser un verdadero deleite para el olfato. Su efecto no es de larga duración, dura aproximadamente una hora, pero considerando su precio, no me importa reaplicarla durante el día para mantener esa sensación de frescura. Al principio, te envuelve una fragancia cremosa de lavanda que poco a poco se fusiona con notas de romero, ofreciendo una sensación muy natural y agradable. Finalmente, se asienta en una combinación de lavanda, romero y un toque sutil de limón, creando una armonía olfativa simple pero profunda. Es perfecta para usar después de ducharse, en momentos que necesito un refresco instantáneo o para tranquilizarme después de un día agitado de trabajo o ejercicio.
Una opción fabulosa y económica de colonia con aroma a lavanda.
¡Increíble aroma a lavanda! Tiene ese toque simple pero único… al parecer, fue la elección de Sinatra durante años. Lamentablemente, en España es difícil encontrar ya la edición en cristal; antes estaba disponible en todos los tamaños en su característico envase verde. Siento que esta marca ha perdido mucho de su conexión original con la gente y aquellos que aman los perfumes clásicos. Es realmente una pena.
Me encantó esta esencia clásica de Puig de los años 40 – Agua de Lavanda. Es simplemente magnífica. La sutil lavanda se mezcla a la perfección con toques de bergamota, creando una sensación realmente agradable. Está perfectamente sazonada con un poco de nuez moscada y la presencia de geranio le da un toque especial, mientras que el fondo de musgo y madera equilibra todo maravillosamente. Aunque muchas fragancias de lavanda pueden ser bastante simples, esta es rica en detalles y tiene un gran equilibrio. Al principio es bastante perceptible, pero se suaviza con el tiempo, manteniéndose en la piel por unas cuatro horas, lo cual es ideal para un Agua de Lavanda. Aunque mi preferida sigue siendo Guerlain Lavander Velours, esta definitivamente está en mi lista de favoritas, especialmente después de un baño relajante, antes de dormir o en días particularmente calurosos. Además, su presentación en una botella de vidrio verde esmeralda de 200ml es una verdadera joya. ¡Realmente excelente!
¿Quién dijo que es solo para hombres? Recuerdo haberla usado antes de cumplir 10 años. Tiene ese olor puro y sencillo a lavanda, pero siempre me pregunto, ¿acaso la lavanda tiene género?
Solía encontrarme con este aroma en los baños de avión, siempre buscaba un momento para pasar y rociarme un poco.
Este perfume es un verdadero viaje en el tiempo para mí, ¡y vaya viaje! Fue un regalo de mi madrina durante mi comunión. Se convirtió en mi aliado para sobreponerme a las discusiones semanales con una monja que no me entendía. Su esencia era tan envolvente que lo usaba generosamente, tanto que el frasco no me duró nada. Después, solo me quedó el recuerdo, oliendo el tapón, porque mi bolsillo no podía estirarse para otro. Aunque su aroma era efímero, similar a un chicle de menta que pierde sabor rápidamente, su impacto en mis recuerdos es perdurable.
Buenos días. Dicen que el Agua Lavanda es para caballeros, pero yo lo veo unisex. Huele fundamentalmente a lavanda. Tiene un inicio con lavanda y limón, pero el limón desaparece rápido y la lavanda se queda, muy notoria. El resto de ingredientes solo le dan más fijación, lo cual es perfecto para mí porque solo quiero oler esa nota. Si alguna vez os habéis pellizcado una flor de lavanda para sacar su aceite, os habréis embriagado con ese olor; a eso huele esta colonia. La descubrí hace años y ahora vuelve a estar de moda, antes era difícil de encontrar. Me encanta, aunque sea agua de colonia, tiene estela y duración magníficas. La lavanda ayuda a relajarse antes de dormir; por eso tengo un vaporizador (aunque el frasco no lo trae, yo lo uso así) y lo rociado en la almohada y sábanas para un buen sueño. ¡Me encantaaaaaaa! No me recuerda al Agua Brava, otro clásico que también adoro. El frasco es precioso. Vale mucho más de lo que cuesta. Por cierto, la botella grande de plástico no vale nada, mejor no la compres a menos que le añadas aceite esencial de lavanda.
La mejor agua de colonia de lavanda y barata.
El aroma de mi infancia. Mi madre nos peinaba con esta colonia y recuerdo su olor perfectamente. Aún la uso hoy, encantado, cuando voy en chándal o de deporte. Es un olor desconocido que varía tanto en la piel que nadie sabe qué es; te dicen que hueles a ‘limpio’ (cuidado, porque la lejía también huele a limpio y algunas fragancias son un desastre). Es vintage, de 1940, pero no se ve antigua, es muy llevable. Lo que más me gusta es que tiene esencias naturales, por eso varía en cada piel. Tiene un inicio explosivo de cítricos que evoluciona rápido a una lavanda fresca maravillosa. La estela es intensa una hora, luego baja casi al ras de la piel. Los cítricos naturales nunca tienen buena fijación, son volátiles y solo resaltan al principio. Destaca una lavanda acompañada de cedro y tonka suaves pero perdurables. La veo unisex, pero el cedro la inclina más al lado masculino. Para todo el año y cualquier situación, menos para una cita romántica, no es sensual. Por cierto, los jabones de manos de esta fragancia son buenísimos y baratos.
Esta reseña es para el Agua Lavanda Puig del bote de plástico, que se vende por toda España. Es una colonia barata pero de mucha calidad, un placer para los sentidos. La duración es la de una colonia, tal vez una hora, pero por el precio se puede aplicar a cada momento, ya que cuesta casi nada. Huele a lavanda natural; al principio se siente cremoso, como una crema de lavanda para el cuerpo, luego esa cremosidad se va transformando poco a poco en una mezcla de lavanda con romero, muy natural y placentera, para terminar con un olor que mezcla los dos primeros con un toque de limón. En total, una mezcla de belleza simple y exquisita. Me gusta mucho después de la ducha o cada vez que quiero sentirme fresco, o para calmar el ánimo cuando hay mucho agobio después del trabajo o hacer deporte.
Vida que se va y se eleva… Era la hora de ir al cole y aún olía a jabón de afeitar y lavanda. Se había ido a trabajar y en su aseo personal siempre dejaba ese rastro. Todas las mañanas y tardes de mi vida hasta los 18 años me acompañó este olor… Un olor que se marchó al cielo y que dejó plagado de recuerdos toda una vida. Era su fragancia insigne y la que usó desde que mi recuerdo olfativo alcanza… Hace 14 años que no la he vuelto a oler pese a tener un frasco entero guardado, pero recuerdo perfectamente esa lavanda intensa, cítrica y muy verde, que conforme se iba secando olía más a lavanda y maderas. Desconozco si la fragancia ha sido reformulada, pero ya en su época, como buen agua de tocador, no duraba más de unas 2-3 horas y pasaba de estela enorme a moderada en pocos minutos. Solo me he cruzado una vez, desde entonces, con un señor que olía a esta fragancia de Puig, y no sé por qué, pero creo que a mi padre le olía mucho más verde esta fragancia…
Acabo de tener la suerte de pillar un frasco de 90 ml de Agua Lavanda Dry Lavanda vintage en una farmacia vieja de CDMX. ¡Qué emoción ver esa rareza! Ni yo sabía que existía aquí, porque en México la oferta de Puig se centraba en el Agua Brava y luego en el Quorum. Resulta que en los 70s no era así; en el primer tercio de la década, esta fragancia salió paralela al popular Agua Brava. Esta joya, al menos en México, usa el mismo frasco de gota y el tapón de madera clásico del Agua Brava, pero con el nombre circular ‘Agua Lavanda’ y ‘Dry Lavanda’ en el centro. La botella, dentro de una caja verde pino bien usada, me dio confianza para pedirle al tendero que me dejara olerla. Me la pasó, quité el tapón plástico (no es spray, cosa que en los 70s no era común) y noté de inmediato la intensidad típica de Puig. Le pedí al señor que me dejara poner un poco en la mano, y lo aprobó. ¡Qué interesante! La salida es muy parecida al Agua Brava, casi igual, pero con algo que la hace única: tras cuarenta años en el frasco, en mi piel se transforma en una lavanda delicada pero intensa, con tonos verdes y un dulzor sutil y largo, casi un atolladero de lavanda que me enamoró. Pagué unos 13 dólares (hoy se cotiza hasta 55 euros si lo encuentras). Parece que Antonio Puig hizo esto con los mismos ingredientes del Agua Brava, pero sustituyendo los cítricos por una fina lavanda francesa. Como sus creaciones, tiene complejidad media, seguro tuvo muchos adeptos en su época y hoy, 40 años después, tal vez haya conquistado al último ser humano con la fórmula original. Ahora la considero uno de mis tesoros. Si quieren saber más, buscad la botella en Google. Nota: en México no figura en el catálogo de Puig, así que no se puede comprar aquí.
Esta reseña es para el Agua Lavanda Puig que viene en el bote de plástico, de venta en toda España. Es una colonia barata pero de mucha calidad y todo un placer para los sentidos. Su duración es la de una colonia, tal vez una hora, pero por el precio uno puede aplicársela a cada momento pues cuesta casi nada. Es un olor a lavanda natural y se siente en su comienzo un olor cremoso como si fuera una crema para el cuerpo de lavanda; luego esa cremosidad va tornándose poco a poco en una mezcla de lavanda con romero, muy natural y placentera, para terminar en un olor que mezcla esos dos primeros con un poco de limón. En total, una mezcla de una belleza simple y exquisita. Me gusta mucho después de la ducha o para cada momento en que me quiera sentir fresco, o para calmar el ánimo cuando me siento agobiado después del trabajo o hacer deporte.
Todos la conocen y casi todos la han usado al menos una vez. Es una colonia sencilla, popular y sin pretensiones, pero no deja de ser buena y ser un producto digno. Otras fragancias igual de buenas eran tenidas por más populares simplemente por ser más caras y por el marketing (historias tipo “esta fragancia fue creada por fulanito al caérsele un tarro de esencia de tal en otro de cual…”; “Tradición desde el año de Maricastaña…” etc). El que se venda ahora sobre todo en envases de plástico de formato grande la desprestigia, pero no deja de ser la buena colonia que siempre fue. En casa no faltaba, mi padre y yo la usábamos a demanda, muchas veces después del afeitado. Se sigue vendiendo en formato botella de vidrio splash (al menos aquí en Coruña se vende en perfumerías “Arenal”), y en casa solíamos recurrir al sistema de rellenarla con el contenido de la botella de plástico. Todavía conservo un frasco de 200 ml.
Agua Lavanda de Puig es ese frescor que sale de su frasco verde: aroma de campo con lavanda y romero, sol y monte, mezclado con notas más rudas de geranio, cedro, musgo y almizcle que le dan fuerza. Es una colonia que huele a infancia, a duchas de mañana y baños de tarde, a esa fragancia familiar que a todos nos gusta. Me trae recuerdos de vacaciones en el pueblo, la época más bonita de mi niñez, junto a olores de Joya de Myrurgia, Varón Dandy, pastillas de jabón de Heno de Pravia y domingos en la iglesia con Brummel, Maja, Lavanda Inglesa, Maderas de Oriente y Farala. Eran las únicas colonias que llegaban al súper del pueblo y los únicos olores que conocían los vecinos. Es el grupo de niños que veraneábamos y íbamos a las clases de recuperación con la profe Pili, joven maestra de pelo corto, carita redonda y vivaracha, que en vez de dar lecciones aburridas nos llevaba a excursiones con pan y chocolate: recogíamos juncos para hacer barquitos o té de roca con varas largas. En la vega aprendí a distinguir notas que no había en la ciudad: manzana, ciruela, pera, uva, melocotón, cereza, níspero, mora, frambuesa, higo, melón y sandía. En el monte descubrí hierbabuena, manzanilla, romero, menta, tomillo, jara y sabina. También nos acostumbrábamos al olor de las ovejas, gallinas, cerdos, mulas, burros, barbos, truchas, gorriones y jilgueros. Pero lo que más nos emocionaba era recoger las varas de lavanda. Saltando por el monte, con las piernas arañadas por las aliagas, cortábamos las varillas verdes del espliego para hacer botellas aromáticas. Sentados a la sombra del patio, hacíamos ramilletes de diez varitas trenzados con cintas de colores para proteger las flores moradas. Los dedos nos quedaban negros y pegajosos con un olor a lavanda increíble. Rematabamos la botella con papel de estaño y un lazo. Se guardaban en los armarios y duraban meses con olor a pueblo y campo. Yo siempre hacía una botella con cinta dorada para la profe Pili, nuestra Mary Poppins particular, que nos contaba chascarrillos, cantaba con la guitarra y de la que todos estábamos un poco enamorados.
Eterna. Un clásico. Evoca frescor y limpieza. Mi madre no soportaba las colonias ni perfumes excepto Agua Lavanda Puig. Siempre me recuerda a ella. Mi hermano cada vez que venía a verla y le traía una botella le recordaba que esta era la colonia favorita de Frank Sinatra.
Hola, busco este perfume porque no está disponible en los Países Bajos. ¿Me podríais decir si puedo comprarlo en alguna tienda online española? Muchas gracias de antemano.
Otra para recordar una década que fue de lo mejor, para mí ¡claro!. Regalo de mi madrina para mi comunión con el que ahogaba las broncas que tenía una vez a la semana con una monja ignorante. Tan fresca (la colonia) que me duchaba con ella y así acabé con el frasco en dos telediarios para luego tener que conformarme con oler el tapón porque no había pasta para más. Lástima que durase poco, es como esos chicles de menta que en dos masticadas se te congelan hasta la campanilla y a los 30 segundos parece que estás masticando la suela de un zapato porque no sabe a nada.
Maravillosa fragancia de lavanda, sencilla pero con especias… Sinatra la usó toda su vida. En España ya casi no encuentras la versión de cristal que antes tenías en todos los tamaños en su frasco verde. Esta casa ha perdido toda su esencia que tenía con el pueblo y los consumidores de fragancias tradicionales. Triste.
Eterna. Un clásico que evoca frescor y limpieza. Mi madre no soportaba otras colonias ni perfumes excepto el Agua Lavanda Puig. Siempre me recuerda a ella. Mi hermano, cada vez que venía a verla y le traía una botella, le recordaba que era la colonia favorita de Frank Sinatra.
Todos la conocen y casi todos la han usado al menos una vez. Es una colonia sencilla, popular y sin pretensiones, pero no deja de ser buena y un producto digno. Otras fragancias igual de buenas eran tenidas por más populares simplemente por ser más caras y por el marketing (historias tipo ‘creada por fulanito al caérsele un tarro…’ o ‘tradición desde el año de Maricastaña…’). El que ahora se venda sobre todo en envases de plástico grandes la desprestigia, pero no deja de ser la buena colonia que siempre fue. En casa no faltaba, mi padre y yo la usábamos a demanda, muchas veces después del afeitado. Se sigue vendiendo en formato vidrio splash (al menos aquí en Coruña en perfumerías ‘Arenal’), y en casa solíamos rellenarla con el contenido de la botella de plástico. Todavía conservo un frasco de 200 ml.
Huele a mi infancia. Mi madre se peinaba con esta colonia y lo recuerdo perfecto. La uso hoy en día cuando voy de chándal y deporte. Es un olor tan particular que varía en la piel y nadie adivina qué es. Te dicen que hueles a limpio, pero ojo, no todo lo que huele a limpio es bueno, a veces es lejía. Es un clásico de 1940, pero no se nota viejo, es muy llevable. Lo mejor es que son esencias naturales, por eso cambia en cada piel. Empieza fuerte con cítricos y pasa rápido a una lavanda fresca increíble. La estela dura una hora intensa y luego baja casi a la piel. Los cítricos naturales nunca duran mucho, son volátiles y solo brillan al principio. Se nota la lavanda con cedro y tonka suaves pero que perduran. La veo unisex, aunque el cedro la inclina más al lado masculino. Sirve para todo el año y cualquier sitio, menos para una cita. No es sensual. Por cierto, los jabones de manos de esta fragancia son un lujo y muy baratos.
De todos los Puig, el que menos me gusta, pero lo tengo porque es esencial. Es verde, dominado por la lavanda. Ideal para casa, el barrio o momentos súper informales.
La uso para ir a misa.
Acabo de pillar un tesoro: un frasco de 90 ml de Agua Lavanda Dry Lavanda vintage en una farmacia vieja de Madrid. La emoción fue inmensa, porque aquí en España la oferta de Puig se centraba en Agua Brava y luego en Quorum, así que desconocía esta rareza hasta ahora. En los setenta, justo cuando salía el Agua Brava, también lanzó esto. En México usaban el mismo frasco de gotas con tapón de madera, pero aquí el frasco tiene la marca circular ‘Agua Lavanda’ y en el centro ‘Dry Lavanda’. Llevaba una caja verde pino maltratada que me dio confianza para olerlo al tendero. Al quitar el tapón plástico (no era vaporizador, cosa típica de los 70), noté la potencia de Puig. Pedí probarlo en la muñeca y fue fascinante: salida parecida al Agua Brava, pero evolucionando en la piel a una lavanda delicada, intensa y con tonos verdes, casi un atasco floral dulce que me enamoró. Pagué unos 13 dólares (hoy vale hasta 55 euros). Parece que Puig usó ingredientes del Agua Brava pero cambió los cítricos por una fina lavanda francesa. Tiene complejidad media, conquistó a mucha gente en su día y hoy, 40 años después, sigue vigente. Es uno de mis tesoros. Buscadla en Google si queréis ver la botella. Nota: aquí no está en el catálogo oficial de Puig, así que no se compra en tiendas normales.
AGUA LAVANDA Puig Buenos días, dicen que el agua de lavanda es más propia de usar por los caballeros, pero yo la considero unisex. Este perfume huele fundamentalmente a lavanda. Es verdad que tiene una salida de mezcla de lavanda y limón, pero el limón desaparece pronto, en cambio el aroma de lavanda permanece y se hace muy notoria. El resto de los componentes creo que solo le dan más fijación a la lavanda, al menos yo así lo siento, y esto es lo perfecto para mí ya que yo solo quiero oler esta nota. Si alguna vez habéis cogido entre vuestros dedos una flor de lavanda y habéis apretado un poquito para que salga su aceite os habréis embriagado del olor de esta maravillosa flor. A eso huele esta colonia, que yo descubrí hace varios años y que recientemente se ha vuelto a editar en nuestro país (no hace mucho era difícil de encontrar). A mí me encanta este agua de colonia, que aún siendo un agua de colonia tiene una estela y duración magníficas. El aroma de lavanda ayuda a relajarte cuando vas a dormir; por este motivo yo siempre tengo un vaporizador (el frasco no lleva vaporizador, pero yo lo traspaso) y pulverizo sobre el almohadón y las sábanas en las ocasiones en que necesito un buen sueño reparador. ¡Me encantaaaaaaa! A mí no se me parece a Agua Brava (otro de los perfumes de Puig que me encanta también, y que por cierto considero excelente). El frasco es una preciosidad. Otro de los perfumes de Puig que no me cansaré de decir que vale mucho más de lo que cuesta. Por cierto… la botella grande de plástico no vale gran cosa… mejor no comprarla…, salvo que le añadáis varias gotas de aceite esencial de lavanda. Saludos
Eliminé mi reseña anterior porque tras un año probándola, merecía más respeto. Como dice MarcusRs, encontré una versión de lavanda seca en caja roída, pero yo tengo la botella de vidrio esmeralda. No huele a mi padre ni a mi abuelo, quizás a mi bisabuelo, pero qué bien huele en el contexto adecuado. Cumple su nombre: es lavanda, lavanda y más lavanda, de las de antes, fougère en toda regla, muy masculina. Te permite explorar la nota de lavanda con facilidad si aún no sabes a qué huele, junto con un musgo de roble tosco, rudo y viejuno, que hace pensar en un producto natural por su antigüedad (de esos que hacen explotar a la IFRA) y por esa extraña sensación en la garganta que sugiere algún componente poco saludable. Dicen que era otra fragancia favorita de Sinatra, aunque suelen mencionar solo la de Creed, y le encuentro más sentido: para la fecha de creación de Agua Lavanda, Sinatra tendría 25 años, mientras que para Bois de Portugal tendría unos 72. Entonces, ¿a qué olería Frank Sinatra en su juventud? Básicamente a un libro antiguo rociado con laca de peluquería vieja, escondido en las profundidades de un bosque denso, húmedo y musgoso. Contexto de uso: clima fresco pero no demasiado frío, casual pero con cierto garbo, nunca en verano extremo, nunca deportivo. ¿Y el rendimiento? En mi piel dura unas 2-3 horas; pero en ropa con 5-6 atomizaciones, tengo ráfagas del aroma durante todo el día.
Desde el escaparate de aquella tienda la vi entre un montón de colonias perdidas. Era como el cielo de un nostálgico, mi paraíso ahí delante, pero no había nadie en casa. Daba la impresión de que hubiesen cerrado la tienda para salir a hacer un recado rápido. Así que esperé y pasó un buen rato, pero nada, nadie retornaba. Me fui a trabajar, bastante excitado, entusiasmado por aquella visión casi irreal. A los pocos días volví: bajé del coche, toqué el timbre, nadie contestaba. Me marché al trabajo. Al día siguiente repetí la misma operación y seguía en lo mismo. La siguiente semana volví a intentarlo con idénticos resultados. La misma escena se repetía sin gracia. Había entrado en la película “el día de la marmota” y me sentía como Bill Murray a punto de tirar la toalla. Durante casi un mes visité aquel escaparate apartado del espacio tiempo, imaginando que de pronto las cosas tomarían otro giro. Miraba, desde la prisión que suponía el cristal, aquellas piezas maravillosas habitantes de un descuidado almacén que antaño yo me imaginaba haber sido una tienda con mucho éxito en la zona. Y mi veneración por las colonias que se podían ver desde fuera aumentaba en cada visita. Allí, en medio de tantos tesoros descontinuados, se abría paso la Lavanda de Puig, la de antes, cuya presencia era testigo de una época en la que las cosas sencillas tenían un encanto y un valor que hoy día no se encuentra disponible. Pues vivimos una etapa de prisa e inmediatez. Escaparse a vivir un día de campo hay que anotarlo hasta en la agenda. El vértigo y cierta sensación de no saber hacia dónde va uno son las impresiones con las que cada día nos acostamos y despertamos. Y ante esta constante de nuestro transitar por una vida en proyecto, mirar directamente a los ojos del ayer, hacia ese tiempo concluido pero abierto hacia el reencuentro, donde todo tuvo un sentido y un porqué, es como agarrarse a un salvavidas en alta mar y recobrar de inmediato el sentido que realmente todo tiene. Cuando ya había perdido las esperanzas por encontrar a los propietarios de aquel lugar, un día que pasaba por esa calle camino a una cita, pude ver desde lejos la puerta abierta. Me acerqué con rapidez y entré por aquella puerta por la que el destino parecía al fin querer darme acceso. Saludé a los propietarios. Era un matrimonio de jubilados que habían trabajado en el mundo de la droguería, el menaje del hogar y las colonias durante toda su vida. Sus hijos no andaban muy interesados por heredar el negocio de sus padres y el matrimonio decidió cerrar. Ponían así, de esta manera algo triste, el punto final a una vida entera dedicada al oficio de hacer fragante la vida de la gente. Miré hacia el lugar donde había varios ejemplares de Agua de Lavanda en sus cajas color verde de cuadritos pequeños pixelados y pensé que una colonia que nadie usa, escondida durante décadas en su caja de cartón, es igual que un violín encerrado en su estuche y que nadie nunca toca. Así que la tomé en mis manos, abrí la caja, desenrosqué el precioso tapón verde oscuro de franja verde clara y volqué el frasco splash sobre mi brazo. En aquel momento volvió a la vida, no solo la colonia, sino la música de un mundo perdido y encontrado, donde Puig era el compositor de un colosal número de obras maestras, con Agua Lavanda como ópera prima, y donde ésta habría sido cómplice de tantas y tantas sonrisas que a lo largo de ochenta años, Agua de Lavanda regalara en cada casa.
Qué belleza de fragancia que se mandó Puig en los 40 con esta Agua de Lavanda… Una lavanda con suaves chispas de bergamota rodeada de tonos herbales, ligeramente picante por la nuez moscada, un geranio tranquilo que escolta la lavanda. El musgo en la base es delicado y de calidad, la madera en su porción justa. Las colonias de lavanda suelen ser lineales, pero esta tiene muchos matices, muy bien equilibrados. La salida es intensa/moderada pero rápidamente se queda al ras de la piel. El aspecto especiado/herbal es sin dudas lo que le da fuerza para fijarse en la piel unas rotundas 4 horas, lo cual para ser un Agua de Lavanda está más que perfecto. Mi fragancia favorita de lavanda sigue siendo la de Guerlain Lavander Velours, pero esta está dentro de mi top sin dudas, y es de las que más disfruto después de una ducha o para irme a dormir, o si no para esos días de calor fuerte. La reseña es en base a la antigua botella de vidrio verde esmeralda de 200ml, una preciosura. Excelente.
Mil gracias por tus palabras, Chelo 1. Si te soy sincero, me decidí a escribir esto porque le debía unas palabras a esta colonia tan necesaria para mí y porque, animado tras leer la tuya, que me parece una gozada, quise aportar mi parte. Has descrito a la perfección el espíritu único de esta colonia eterna. No podría estar más de acuerdo contigo cuando dices que la lavanda tiene el poder de tranquilizar; curiosamente, yo hago lo mismo que tú y muchas noches la aplico generosamente sobre las sábanas. Creo que esas noches mis sueños son mucho más reparadores. Y es verdad, no ha cambiado respecto a la antigua, sigue siendo igual de buena.
Lavanda Puig huele a alegría pura, a esos domingos soleados y a la sensación de limpieza tras un baño de verdad, no una ducha. Es un gran recuerdo de infancia junto a Agua Brava, el olor de un padre y un niño. Al echarlo a chorretones no pica, tiene esa esponjosidad de un abrazo fuerte. Empieza con un toque alcohólico que pasa rápido a un fondo cremoso y herbal que te llena de buenos recuerdos y esperanzas. Si alguien huele así, es una persona franca, honesta y de buen corazón. Limpia la piel y el espíritu, con un toque vintage que se moderniza al endulzar la lavanda con brillos propios de la gente de luz.
Recuerdo esta colonia en los aseos de los aviones, me encantaba dar un paseo para entrar y perfumarme.
Un clásico eterno, fresco y súper agradable. Por el precio que tiene, es un regalo perfecto.
Hermosísimo y efímero, nada más decirlo suena a que se va, pero qué belleza tiene.
Entredicho: Pero qué reseña tan bonita. Bueno, yo ya hice la mía y dije que me encanta Lavanda de Puig. (Tengo un par de frascos de repuesto porque, de nuevo, es difícil de encontrar). A los que os parezca que tiene menos intensidad que antes (yo creo que no), podéis añadirle unas gotas de aceite esencial de lavanda. Yo lo hago a veces. Saludos.
¿Catalogada para hombres? Yo me la puse con menos de 10 años cuando era niña. Es un aroma muy lineal a lavanda natural, pero ¿por qué esa flor tiene que ser masculina?